lunes, 26 de septiembre de 2016

Gastamos más en estar muy conectados


Estamos enganchados al móvil y a Internet y las telecos llevan año y medio subiéndonos las tarifas. Así que cada mes pagamos más: 63,50 euros, un 4% más. Y  las familias están más “pilladas”: un 73% tienen contratado un “paquete, con tres servicios (fijo, móvil e Internet) o cuatro (TV de pago). La última “tentación” son las ofertas de fútbol, mientras siguen cableando el país con fibra óptica, para ofrecernos una conexión más rápida y más datos y servicios. Y así, nos suben la factura, mayor que en Europa. Ahora, las telecos piensan lanzar dos paquetes nuevos: servicios para vigilar y controlar nuestra casa y otro con juegos. Y mientras, proponen ayudarnos a que cobremos a Google, Facebook, Apple, Amazon o WhatsApp  por los datos que tienen de nosotros. Una idea absurda, que pretende esconder sus subidas y utilizarnos en su pelea con ellas. Un “globo sonda” que esconde una realidad: cada vez pagamos más por estar súperconectados y nos tientan con más servicios que suben sin parar.
 
enrique ortega

Los españoles estamos entre los europeos más conectados, sobre todo porque somos el país con más penetración de los móviles inteligentes (smartphones), un 88% frente al 78% en la UE. De hecho, la telefonía móvil llega ya al 97% de los hogares españoles, superando a la telefonía fija (83,4% de familias). El 73,3% de los hogares españoles están ya conectados a Internet, dos tercios de ellos con ADSL y el resto con fibra (19,2%), cable (15,6%) o banda ancha móvil (12,9%). Y casi un tercio de las familias (30,7% de hogares) tienen ya contratada TV de pago, según los últimos datos del informe“ La Sociedad en Red 2015”, de Red.es.

Estos servicios antes se contrataban uno a uno, pero, en marzo de 2014, Movistar fue pionera en Europa en ofrecer a los usuarios “paquetes de servicios”, para que contrataran juntos el teléfono fijo y el móvil más el acceso a Internet, una estrategia a la que enseguida siguieron en España las demás compañías de telecomunicaciones (“telecos”), ampliando la oferta en 2015 a la TV de pago. Con esta estrategia, se ofrece al cliente un producto más sencillo y un pago único, pero las telecos consiguen sobre todo “fidelizar” al cliente, impedir que se vaya a otra operadora a golpe de oferta. De hecho, las fugas de clientes, que se habían disparado en 2013 (más de medio millón al mes), bajaron en 2014 y 2015, aunque han remontado esta última primavera. La otra ventaja de los paquetes es que las telecos van ampliando servicios poco a poco y el cliente cada vez paga más (también poco a poco).

El resultado es que un 74% de las familias españolas tienen contratados con las telecos paquetes de servicios, la mayoría (un 44,2%) un pack con tres servicios (teléfono fijo, móvil e Internet) y una cuarta parte (26,6%) un pack con cuatro servicios (añadiendo la TV de pago), según el informe de Red.es. Y con ello, las telecos han aprovechado para subir tarifas en el último año y medio, tras varios años de “guerra de precios”, que habían abaratado la conexión a Internet y el móvil. La última subida la ha hecho Movistar, el 3 de julio, subiendo entre 2 y 5 euros su paquete Fusión +, a cambio de incluir fútbol en su oferta. Ya antes, en febrero, había subido 3 euros todos sus paquetes Fusión, a cambio de una mayor velocidad y regalar 1 Gb de datos para móviles. En marzo fue Orange quien subió 3 euros al mes sus planes Canguro, a cambio de aumentar velocidad y datos. Y en subió sus tarifas Vodafone One, entre 2 y 3 euros al mes, también con el gancho de incluir el roaming o la TV en el móvil. Subidas que se sumaban a las ya hechas por las telecos a lo largo de 2015.

Con más paquetes contratados y estas subidas, los usuarios han visto subir en 2015 y 2016 su factura de teléfono e Internet, que había incluso bajado los años anteriores. Así, el gasto medio era de 63,50 euros al mes a finales de 2015, un 4% más que un año antes, según el informe de Red.es. Y los que tienen contratado cuatro servicios (fijo, móvil, Internet y TV) pagan una media de 88,40 euros al mes. Lo que más ha subido es la parte del móvil, que casi ha duplicado su gasto, hasta alcanzar los 31,2 euros de media al mes, seguido de la TV (24,2 euros mensuales), el acceso a Internet (16,6 euros) y el teléfono fijo (16,4 euros). Y pagamos más que otros europeos por estar conectados: una media de 47 euros al mes por un pack de telefonía fija e Internet de alta velocidad por fibra óptica, mientras en Francia cuesta 39 euros, 37 euros en Reino Unido e Italia y 36 euros mensuales en Alemania, según Kelisto.com.

Las telecos justifican sus subidas periódicas de tarifas porque a cambio ofrecen más servicios y porque necesitan ingresos para financiar las enormes inversiones que han hecho y tienen que seguir haciendo. Por eso, las subidas van a seguir y el usuario sólo puede pagar o borrarse, para irse a otra compañía que hace lo mismo. La asociación de consumidores FACUA tiene una pelea legal con Movistar y otras telecos, argumentando que las subidas invalidan  los contratos y son ilegales. Pero los jueces están divididos: dos sentencias de Pamplona y Segovia han determinado que las subidas hechas en 2015 por Movistar son “ilegales”, porque modifican el contrato, pero dos Juzgados de Madrid (el 44 y el 48) las validan, argumentando que las tarifas “no son para siempre”.

Ahora, las telecos son más fuertes para imponer subidas periódicas y controlar el mercado, tras las fusiones producidas en 2014 y 2015: Vodafone y Ono (julio 2014), Telefónica con Digital + (abril 2015) y Orange con Jazztel (mayo 2015), que han dado lugar a un “triopolio” de compañías con un gran poder, porque controlan el 83,6% del mercado de móviles y el 93,1% del mercado de acceso a Internet. Con esta concentración, hay menos competencia y las tres grandes telecos “se siguen” a la hora de hacer ofertas y subidas, sin dejar mucho margen a los clientes. Y están obligadas a imponernos nuevas subidas, porque necesitan más ingresos para seguir creciendo y afrontar las futuras inversiones.

La gran batalla ahora de las telecos es ampliar su red de fibra óptica, la “autopista” por la que nos ofrecen (con menos costes de gestión y mantenimiento) nuevos productos y servicios para justificar que nos suben “el peaje”, las tarifas. De hecho, las tres multinacionales (Telefónica, Vodafone y Orange) han hecho un despliegue de fibra óptica en España que es líder en Europa: tenemos más hogares conectados por fibra que Francia, Alemania, Italia y Reino Unido juntos. Y España es el tercer país más conectado del mundo por fibra óptica, tras Japón y Corea. Una inversión de 40.000 millones de euros en los últimos cuatro años, las tres cuartas partes hecha por Telefónica, que tiene conectados por fibra 16 millones de hogares. Ahora, el reto es “llenar esta red de servicios” y ofrecer con ella más velocidad, para que el usuario consuma más datos y más productos, junto a nuevos servicios (conexión a relojes inteligentes, gafas de realidad virtual, nuevos terminales y coches conectados). Y con ello, subirnos las tarifas, para pagar la inversión y tener beneficios.

Otro reto de las telecos es rentabilizar su red, con nuevos negocios y contenidos. La prioridad ahora es consolidar la TV de pago, sobre todo con el fútbol, sin olvidar el cine y las series. Y quieren entrar también en la industria de contenidos, produciendo series, programas y películas. Y pelear con competidores como Netflix, Apple TV o Amazon Prime, para que no sean ellos los que se benefician de vender contenidos por redes que las telecos han pagado (de ahí la pelea con Netflix, para no ampliar banda para facilitar su negocio).

Un tercer reto de las telecos es ganar negocio a costa de otros grandes competidores. Así, este otoño, Movistar va a lanzar un nuevo servicio (en alianza con Google, Microsoft y varios fabricantes de móviles) para competir con WhatsApp, ofreciendo un servicio de mensajería instantánea en los teléfonos Android que incluya pagos por móvil, tienda online, domiciliación de facturas, transferencias y aplicaciones. Se trata de defenderse frente al éxito de WhatsApp, que canaliza cada día más de 100 millones de llamadas de voz, quitando una parte de su negocio a las telecos. Y también quieren competir con Skype.

El cuarto reto es prepararse para lanzar los móviles 5G, que multiplicarán por 250 la velocidad del 4G, permitiendo conectar no sólo móviles sino coches, aviones, redes y hogares. El objetivo es lanzarlo para 2020, pero eso exige que la nueva señal viaje por una nueva banda, la de los 700 MHz, por la que transita ahora la señal televisiva de la TDT. Y eso ya ha abierto otra “guerra” entre las telecos y las TV, que se niegan a cambiarse otra vez de banda, sin recibir compensaciones (hace unos años tuvieron que emigrar para la implantación del 4G, lo que obligó a reducirlas licencias de TDT y resintonizar los televisores). Pero las telecos se juegan mucho, porque el 5G les permitirá dar un gran salto de clientes e ingresos.

Pero la gran batalla de las telecos, en España y en Europa, es su pelea con los gigantes de Internet, los llamados GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple), sin olvidar WhatsApp, Netflix, e-Bay (Pay Pal) o Twitter. Multinacionales que sin hacer casi inversiones ingresan  millones con servicios que prestan a través de las redes de las telecos, que hacen inversiones millonarias para mantener y ampliarlas. Dos ejemplos: “la caja” de Apple es mayor que la capitalización conjunta de las 4 grandes telecos europeas (Telefónica, Vodafone, Orange y Deutsche Telecom). Y Facebook vale en Bolsa más que las 4 juntas. Inicialmente, las telecos pelearon por conseguir que estas grandes de Internet les pagaran un canon, una tarifa por usar sus redes, sin conseguirlo. Luego, presionaron a las autoridades europeas para que les exijan las mismas normas que a ellos (WhatsApp o Skype no tienen iguales obligaciones si se cae el servicio, por ejemplo). Y en septiembre, acaban de lanzar una última propuesta: ofrecer a sus clientes una plataforma con los datos que los grandes de Internet tienen de ellos y ofrecerse como intermediarios para forzar a Google y otras compañías a que paguen a los usuarios por estos datos o si no, prohibirles usarlos.

Un globo sonda sin sentido, por dos razones. Una, que Google y el resto de empresas de Internet ya ofrecen al usuario saber los datos que tienen de él (en el apartado “Mi actividad” de “Mi cuenta”. Y la otra y fundamental, que los usuarios de Google y demás empresas de Internet permiten que se utilicen sus datos para vender publicidad a cambio de recibir servicios “gratis”. Y mientras, las telecos también utilizan los datos de sus clientes, pero para venderles nuevos productos y servicios, cada vez más caros. Y además, las telecos son las empresas más sancionadas por la Agencia de Protección de Datos: 270 de las 693 sanciones impuestas en 2015, por un importe de 7 millones de euros (el 51% del total de multas). Y también son las empresas con más quejas y reclamaciones, lo que no pasa con las grandes de Internet.

En definitiva, una cortina de humo de las telecos, quizás para encubrir sus constantes subidas de tarifas, que seguirán , justificadas por nuevos servicios. Tras “la batalla del fútbol”, las telecos piensan ahora en dos nuevos paquetes para los próximos meses: el pack para el hogar (incluiría vigilancia y servicios de conexión de aparatos, luz o calefacción vía móvil) y el pack de juegos (ocio a través del móvil y la TV). Y en paralelo, más velocidad y más datos en los otros paquetes, con más contenidos y servicios, a cambio de nuevas subidas. Es como la bicicleta: si se paran, si no ingresan más para invertir más, se caen. Y nosotros damos pedales, pagando una factura que ya supera los 2 euros diarios.

En paralelo, las telecos, un “lobby” muy poderoso, presionan a Bruselas y a los Gobiernos, para mejorar su situación, a través de varias “batallas”. Una a corto, la del roaming, el pago extra por estar conectado en otro país europeo. La Comisión Europea había propuesto limitar a un máximo de 90 días el roaming gratis, antes de suprimirlo definitivamente en junio de 2017. Pero el 21 de septiembre, Bruselas ha dado marcha atrás y ha retirado esa propuesta, dejando el límite gratuito (por viajes) en manos de las operadoras, lo que han aprovechado las telecos para pedir que no se suprima totalmente el roaming en 2017. Además, insisten en que la UE les someta a una menor regulación (“como a Google o Whats App”, dicen), lo que mejoraría sus beneficios a costa de menor protección a los usuarios. Y también piden pagar menos impuestos.

Frente a estas telecos más poderosas, que crecen y dominan el mercado (ofertas y tarifas), los usuarios estamos cada vez más “enganchados” al móvil y a Internet y caemos en casi todas las tentaciones de nuevos servicios, desde el fútbol a la TV o los pagos en el móvil. Y esa combinación hace que seamos “carne de subidas”, que cada vez vayamos a pagar más por estar “súperconectados”. Que pronto paguemos más por el móvil que por la luz o el agua. Y que no podamos hacer nada, porque no podemos vivir sin ello. Y porque las telecos imponen sus precios, sin que nadie diga nada.

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