China invade Europa (comercialmente)
Hoy y mañana, los líderes europeos se reúnen en
Bruselas para debatir el futuro de la Unión Europea, con un punto clave
en el orden del día: mejorar la competitividad y sobrevivir a la competencia
de EEUU y China. Una cifra sobrevuela la Cumbre: 1.000 millones
de euros al día, el déficit comercial de Europa con China, que nos desvía
más exportaciones tras los aranceles de Trump. Lo más llamativo son las
ventas de coches chinos, un tercio de los electrificados que se venden
en Europa (el 38% en España, donde 1 de cada 5 concesionarios son de
marcas chinas). Alemania y Francia defienden medidas duras frente a
la “invasión china”, aunque todos saben que es mejor pactar. De momento,
China ha aceptado reducir a la mitad los coches híbridos que nos vende,
mientras busca instalar fábricas en Europa que eviten los controles y
aranceles (6 en España). La clave para frenar la invasión china (y la
pérdida de empleos) no es poner trabas y aranceles sino ser más
competitivos.
Barco con coches para Europa de BYD, empresa china líder en vehículos electrificados
Los aranceles de Trump han provocado, en el
último año y medio, que China desvíe cada vez más exportaciones a Europa.
Ya en 2025, el déficit comercial de la UE con China creció un +22%,
hasta los -371.560 millones de euros, un “agujero” comercial que duplicaba
con creces el de una década antes (-150.353 millones de euros en 2015),
según
Eurostat. En esos 10 años, las compras
europeas a China han crecido un +90%, mientras las ventas de la UE al
gigante asiático crecieron casi la tercera parte, un +37%. Y este año, con
datos
oficiales hasta julio, Europa mantiene un déficit acumulado de -238.060
millones de euros. Y todos los meses, el “agujero comercial” con China
ha superado los 32.000 millones de euros (-36.565
millones en julio), más de 1.000 millones de euros diarios, una
cifra que asusta. Y que contrasta con el superávit que tiene la UE con EEUU
(+17.931 millones de euros en julio), Reino Unido (+17.834 millones), Rusia
(+608 millones) y Japón (+503 millones), aunque tiene un ligero déficit
con Noruega (-5.058 millones), Corea (-1.872) e India (-1613 millones).
En definitiva, que Europa tiene un grave
problema comercial con China, mientras mantiene un superávit con
la mayor parte del mundo. Un problema que se debe a las crecientes
importaciones de China de equipos de telecomunicaciones y audio, equipos de
oficina y ordenadores, maquinas y aparatos eléctricos y coches, quizás lo más
llamativo de las exportaciones chinas a Europa. En 2025, se
vendieron 812.190 coches chinos en Europa (31 paises), el 6,1% del total
(el doble que en 2024, que eran el 3,1% de las ventas). Y este año 2026,
de enero a agosto, ya se han superado el millón de coches chinos
vendidos(1.034.685 vehículos, un 11,25% del total ) en toda Europa
(la UE, Reino Unido, Noruega, Islandia y Suiza) Pero lo más llamativo es que casi
la cuarta parte de los coches híbridos vendidos en Europa son chinos
(el 23,7%) y 1 de cada 5 coches eléctricos (el 20%). Y lo más
preocupante, según
la patronal europea ACEA: de los 500.000 coches más vendidos en Europa este
año hasta agosto, 419.000 eran coches chinos…
En España pasa lo mismo, incluso más. En 2025
se vendieron 115.953 coches chinos, el 10,09% de todas las ventas (el
doble que en 2024, que fueron el 4,65%, frente sólo el 0,1% en 2019). Este año
2026, con
datos hasta septiembre, se han vendido ya en España 153.204 coches
chinos (+65,5%), un
16,8% del total de ventas. Pero lo preocupante es que la
venta de coches chinos es
mucho mayor en el mercado de coches electrificados: suponen un
43,5% de las ventas de híbridos enchufables (50.791 coches chinos,
liderados por BYD, con 20.151 coches vendidos hasta septiembre, seguida de Ebro
y Chery) y un 31,5% de todas las ventas de coches eléctricos puros
(31.614 coches chinos, encabezados por BYD, con 14.233 coches vendidos hasta
septiembre, por delante de Tesla y la china Leapmotor). Así que los coches
chinos lideran en España las ventas de coches electrificados
(eléctricos más híbridos enchufables), con 82.405 coches vendidos hasta
septiembre (34.784 de BYD, el líder mundial, que ha superado a Testa), un
38% de cuota en este mercado.
El “boom” de ventas de coches chinos, sobre todo en
los segmentos de futuro (híbridos enchufables y eléctricos) se asienta en una
oferta muy competitiva de 37 marcas, con grandes descuentos y unos equipamientos
y extras de serie muy completos, apoyados en una red de concesionarios
cada vez más extensa. En España había en octubre 983
concesionarios de 27 marcas chinas,
destacando los 115 concesionarios de SAIC Motor (MG y 6 marcas más, que
matricularon 35.300 coches hasta septiembre), los 107 concesionarios de BYD
(que matricularon otros 34.385 coches), 105 concesionarios del grupo Chery
(Omoda y Jaecoo), 100 de Ebro, 65 de Changan/Deepal y otros 65 de Leapmotor. Y
la previsión es que para final de año estén abiertos ya 1.200 concesionarios
de marcas chinas, con lo que serán 1 de cada 5 concesionarios de
automóviles abiertos en España (5.600), el doble que en 2025.
Esta “invasión” de coches chinos en Europa, también
en España, se consolida y crece, a pesar de que en octubre de 2024, la Comisión
Europea aprobó
unos aranceles extraordinarios a los coches chinos (el 7,8% a los
Tesla fabricados en China, el 17% a BYD, el 18,8% a Geely o el 35,3% a SAIC),
que se sumaban al 10% que ya se aplicaba anteriormente, lo que totalizaba un
arancel del 17,8 al 45,3%. Pero estos aranceles (justificados por las ayudas
públicas que reciben los fabricantes chinos, entre 3 y 7 veces
superiores a las que reciben los fabricantes de los paises OCDE) no han surtido
efecto por varias razones. Una directa, que no
se aplican a los coches híbridos, los más vendidos. Y otra fundamental,
que los fabricantes chinos se las han ingeniado para “ensamblar”
coches en Europa (importan las piezas y las montan, incluso con
personal chino), nada menos que 1,1 millones de coches en 2025, eludiendo
así los aranceles. Empezaron en Hungría en 2025 y han seguido después en
Austria, Francia, Italia y España (en las antiguas fábricas de Nissan y Santana
Motor). Y además, han
anunciado que van a fabricar coches chinos en Coruña (SAIC,
120.000 a finales de 2028), Figueruelas y Madrid (con Stellantis) y en Almusafes (en la planta de Ford),
mientras la china Changan estudia también instalarse en Aragón.
Pero no son sólo coches. China ha
multiplicado sus exportaciones a Europa en el último año y medio, para
sortear los aranceles de Trump. Y en paralelo, ponen
cada vez más restricciones a las empresas europeas en China, que denuncian
obstáculos regulatorios, trato desigual en la contratación pública y
dificultades crecientes para competir en igualdad con las empresas chinas.
Todo ello ha disparado el déficit comercial con China, esos más de 1.000
millones diarios que escandalizan en Bruselas. Y sobre todo en Alemania y
Francia, los paises más afectados por la “invasión china” y donde ya se
han anunciado despidos, sobre todo en las industrias automovilísticas (Volkswagen:
100.000 despidos en el mundo, 50.000 en Alemania). Baste el dato de que el
déficit comercial de Alemania con China fue de -55.000 millones de euros en
el primer semestre y -50.300 el de Francia, alcanzando -23.600
millones el de Italia y -22.599 el de España (-42.278 millones en
todo 2025, el doble que en 2019).
Estos datos explican que Macron
y Merz se reunieran el 5 de octubre para lanzar un mensaje conjunto: no
se podía seguir así, con este tremendo desequilibrio comercial frente a
China. Y mandaron una carta conjunta a la presidenta Von der Leyen
para reclamar a la Comisión una serie de propuestas, incluida la creación
de un mecanismo que permita incluso excluir a China (sin citarla en
el documento) del acceso al mercado europeo si causa
distorsiones graves, una activación que podría aprobarse por mayoría
cualificada. Dos días después, el 7 de octubre, el
Parlamento Europeo aprobó por amplia mayoría (454 votos) una
Resolución para reequilibrar las relaciones económicas con China, porque “han
llegado a un punto crítico”. Y al día siguiente, el Comisario europeo de Comercio,
el eslovaco Maros Sefcovic celebró una Cumbre
UE-China en Pekín (8 y 9 de octubre) con dos puntos clave: las
exportaciones chinas y las dificultades europeas de acceso a su mercado.
El Comisario UE se volvió a Bruselas con algunos
acuerdos. El más llamativo, que China aceptaba reducir
a la mitad, desde diciembre, sus
exportaciones a Europa de coches híbridos e híbridos enchufables: un
cupo de 350.000 coches anuales, frente a los 800.000 que estima la
Comisión exportan ahora. Pero no
ha habido acuerdo sobre las exportaciones a Europa de los coches eléctricos
chinos, que están creciendo exponencialmente. También aceptaron rebajar los
aranceles chinos a una serie de exportaciones europeas (helados, calzado,
componentes de automoción y aceite de oliva) por valor de 4.000 millones de
euros (lo que supone un ahorro para estas empresas de 225 millones de euros). Y
además se promete un mayor acceso de Europa a las tierras raras y
otras materias primas estratégicas chinas, aunque no se ha resuelto las
quejas del sector químico europeo.
Estos acuerdos UE-China se van a abordar en la
Cumbre de líderes europeos que se celebra
este 15 y 16 de octubre en Bruselas, una reunión cuyo primer
punto del orden del día es “Competitividad” (“Competitiveness”) y
donde la prioridad es qué hacer con China, como afrontar ese
déficit insoportable de 1.000 millones de euros diarios. Alemania
y Francia persisten en su postura dura, de aprobar un
mecanismo (un “interruptor de emergencia”) que frene en seco las exportaciones
chinas si no las rebajan y facilitan la entrada de empresas europeas en China. Otros
paises y parte de la Comisión son más partidarios de negociar y
pactar, porque creen que Europa tiene más que perder en una “guerra
comercial” con China. Antes de esta Cumbre, parece que la
postura de Pedro Sánchez es menos dura
que la de Macron y Metz: ha visitado oficialmente 4 veces China desde 2023 y el
Gobierno ha ayudado y facilitado la instalación de empresas automovilísticas
chinas en Europa, que parece la estrategia de China para eludir las
barreras europeas.
Con todo, el problema comercial con China es grave y está
afectando a muchas industrias y empleos en Europa, especialmente en Alemania
y Francia, aunque también a España, porque somos el 2º mayor productor europeo
de coches. Y además, nuestro déficit comercial con China no para de crecer,
en
todos los sectores (no sólo en coches y vehículos, también en teléfonos, ordenadores,
componentes, maquinaria y bienes de equipo), lo que crea riqueza y empleo
en China, no en España. Y muchos
expertos dudan que la fabricación de coches chinos en España aporte mucho empleo
(se ensamblan piezas, con personal chino) y tecnología, poniendo en
peligro el resto de fábricas internacionales (17 fábricas de vehículos y
componentes, con 66.000 empleos directos y 870.000 indirectos).
Pero este disparatado déficit con China es sólo un
síntoma del primer problema de Europa (y de España): la menor
competitividad, que facilita la entrada de productos extranjeros
(chinos y norteamericanos sobre todo) en Europa, aunque también les ayuden las
ayudas públicas en el caso chino (que supone “competencia desleal”).
Por eso, el
primer punto del orden del día de la Cumbre europea de hoy y mañana es “Competitividad”:
cómo conseguir reconvertir la economía europea para que sea competitiva y
tecnológicamente avanzada, tanto en la digitalización y la Inteligencia
Artificial como ecológicamente sostenible.
Hace dos años, la Comisión Europea encargó a Mario Draghi,
ex primer ministro italiano y ex presidente del BCE, un
Plan para frenar el declive económico de Europa. Para Draghi, este
preocupante panorama plantea a la Unión Europea un triple reto:
acelerar la innovación y encontrar nuevos motores de crecimiento, reducir
los precios de la energía (sin dejar de “descarbonizar”) y aprender a reaccionar
en un mundo geopolíticamente inestable.
Para responder a estos retos, propone
avanzar en varios frentes: una nueva estrategia industrial (basada
en la innovación, la tecnología y la digitalización), conseguir un verdadero
mercado único europeo (“más Europa), alinear las políticas
industriales, comerciales y de competencia de los 27, aumentar la inversión
europea y reformar la gobernanza de la UE, con más coordinación y
menos burocracia. Y además, propone decenas de medidas en 10
sectores relevantes: energía, materiales críticos, digitalización y
tecnologías avanzadas, industrias consumidoras de energía, tecnologías verdes,
automóvil, industria Defensa y espacial, farmacéuticas y transporte.
Draghi presentó su Plan el 9 de septiembre de 2024, con una
premisa importante: para reindustrializar Europa había que crear un Fondo que
movilizase 800.000
millones al año de inversión (pública, con deuda y Presupuestos, y
privada), Fondo del que nada se sabe, salvo que hay paises (Alemania el 1º) que
quieren
recortar un 8% el gasto en los próximos Presupuestos UE 2028-2034.
Y hoy, más de 2 años después, los expertos señalan que sólo
se ha cumplido un 16% del Plan Draghi… Menos de 30 de las 176
propuestas que planteaba. Y lo peor es que este incumplimiento no es sólo por
falta de inversión, sino que la mayoría de tareas pendientes son “por
falta de consenso para acordar cambios normativos” sobre
reducción de trabas administrativas y simplificación regulatoria…
Mientras Europa no reacciona e incumple las
propuestas de Draghi, los coches chinos inundan ya nuestras calles, como
los móviles, ordenadores y multitud de productos producidos en la gran
fábrica del mundo, que sigue
a pleno rendimiento a pesar de los aranceles y las guerras de Trump.
Es hora de que Europa se ponga de verdad las pilas y tome
medidas eficaces para no perder el tren del futuro, sobre todo ante China
pero también ante EEUU, Asia y muchos paises emergentes. Ahí nos jugamos
el empleo, el nivel de vida y el Estado del Bienestar europeo: sin
crecimiento y sin exportaciones, no habrá la Europa que conocemos y
defendemos. Eso es lo que se juega en la Cumbre europea de esta semana. Me
temo que será otra oportunidad perdida. Reaccionen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario