Otro récord de bajas laborales
La patronal está obsesionada con el absentismo,
con las bajas laborales. Los datos avalan su preocupación: 1,47 millones
de trabajadores faltaron cada día a su trabajo en 2025, 1,1 millones por
bajas médicas (+83% desde 2017). Y el coste de estas bajas (ILT) se
ha triplicado, siendo 33.280 millones en 2025: 16.616
millones pagan las empresas y 17.164 millones la Seguridad Social, el 2º mayor gasto
tras las pensiones. Estamos ante un problema grave, pero no se
puede “culpar a los trabajadores", insinuando que “se escaquean” con las
bajas, como hace la patronal. La causa de las bajas disparadas es el
deterioro de la sanidad pública, que tarda meses en atender y curar y carece
de medios para mejorar controles y reducir plazos. También ha crecido el
estrés en el trabajo y muchos trabajadores se preocupan más de su salud,
mientras los jóvenes no aceptan trabajar enfermos (como hacían
sus padres). Gobierno, sindicatos y patronal se han reunido
varias veces para reducir las bajas, pero no logran acuerdos .

Enrique Ortega
Las bajas laborales vienen creciendo en España
desde 2014, cuando se empieza a superar la crisis financiera de 2008, y
sobre todo tras
la pandemia. En 2012, la tasa de absentismo (porcentaje de
ocupados que se ausentan del trabajo) rondaba el 4%, mientras las bajas
por enfermedad (ILT) rondaban el 2% (el resto son ausencias por diversos
motivos). A partir de 2014, sube ligeramente el empleo y también el absentismo,
por encima del 5% en 2019 (las bajas por enfermedad suponen el 2,7% de
las horas de trabajo). La pandemia trastoca las cifras, hasta picos de
absentismo del 7% en 2021 y 2022, siendo el 5,8% por bajas por
enfermedad. Y a partir de estos máximos, el absentismo ha bajado, pero poco:
era del 6,6% en septiembre de 2025, un promedio diario de
1.477.549 personas que se ausentaron del trabajo, según
el último estudio de Randstad. Y de ellas, el 5,2% no trabajaban
porque estaban de baja médica (ILT), concretamente 1.164.129
trabajadores de baja.
Voy a centrarme en las bajas médicas (ILT), porque
son el grueso de las bajas (el 79%), en esos 1,16 millones de
trabajadores de baja a finales de 2025. La gran mayoría de estas bajas
médicas (el 91%) son por contingencias comunes, por problemas
temporales de salud (roturas y problemas de huesos y músculos,
enfermedades respiratorias, trastornos digestivos, infecciones y
problemas mentales), siendo una minoría (9%) las bajas derivadas de enfermedades
profesionales. Un reciente informe
de AIReF ha dado la alarma: las bajas médicas
por contingencias comunes se han casi duplicado, pasando de 4,7 millones
en 2017 a 8,6 millones en 2024 (+83%), mientras las bajas
por enfermedades profesionales están estables (unas 700.000). Y a la vez, esas
bajas por contingencias comunes son más largas: de 40 días en
2017 a 45,9 días en 2024.
Podría pensarse que hay más bajas médicas porque hay más
gente trabajando (+3,4 millones de ocupados desde 2017). Pero no es por eso,
como lo demuestra el dato de las bajas médicas por 1.000 trabajadores:
eran 21,4 en 2017, saltaron a 28 en 2019, a 32,8 en 2022, a 36,5 en 2024
y a 38
bajas por 1.000 trabajadores en 2025, un salto enorme (+77,5%). Un
porcentaje de bajas médicas superior al del resto de Europa: si
en España suponían el 4,5% de las horas pactadas en 2024, la media
europea era el 2,5%, en Italia el 0,7% y en Alemania
el 3,2%, frente al 3,9% en Francia, un 4,1% en Bélgica y un 3,6% en
Portugal, según
este estudio de Ivie. Y la OCDE sitúa a España como uno de
los paises occidentales con más bajas laborales, con una media de 4,9
semanas perdidas al año por enfermedad.
El problema de este alto nivel de bajas médicas no es sólo
la pérdida de jornadas y de productividad, sino también su alto coste,
no sólo para empresas y trabajadores sino también para la Seguridad
Social. Actualmente,
los tres primeros días en que no se trabaja por un problema médico, el
trabajador no cobra nada. Del 4º al 15º día, el trabajador cobra el 60% de su
sueldo (mejor, de su base imponible) y lo paga su empresa. Entre el día 16º y
el 20º de baja, cobra ese mismo 60%, pero ya se lo paga la Seguridad Social (el
INSS) y desde el día 21 en adelante, lo sigue pagando el INSS (a través de las
Mutuas), pero el trabajador cobra algo más, el 75% de su base imponible. Así
que de baja se cobra menos, aunque hay convenios que
complementan lo que se recibe (hasta el 80/91% del sueldo).
Así que las empresas pagan una parte del sueldo
del trabajador del 4º al 15º día que está de baja, unos costes que han pasado de 4.806
millones en 2015 a 16.116 millones pagados en 2025, según los datos oficiales.
Y el mayor desembolso lo hace la Seguridad Social (el INSS), cuya
factura por las bajas médicas ha pasado de 6.149 millones en 2015 a 17.164
millones en 2025, la 2ª mayor factura que paga la SS tras las pensiones. En
conjunto, el
coste total de las bajas médicas se
ha triplicado en la última década, desde los 10.955 millones que
costaban en 2015 a los 33.280 millones gastados en 2025.
Veamos el perfil del trabajador que está de baja,
según el
informe de la AIReF. Hay más mujeres (40 por 1.000
trabajadores, frente al 33,86 de media) que hombres (30), se da más entre
jóvenes (41,1 por 1000 entre 25 y 35 años, 34,4 entre 35 y 45 años,
28,7 entre 45 y 55 y 29,7 entre 55 y 65 años), aunque los más mayores están de
baja el doble de días. Cogen más bajas médicas y más largas los asalariados
(38,3 por 1000 trabajadores, con 112,5 días de media) que los autónomos (10,7
bajas por 1000, de 42,4 días de media) y más los asalariados con contrato
fijo que los temporales. Los sectores
con más bajas médicas (ILT) son la industria, las actividades sanitarias y
servicios sociales, el transporte y almacenamiento, el suministro de agua y
residuos, junto a las actividades administrativas, sin olvidar también a la
construcción y el turismo. En general, las bajas se concentran en las
grandes empresas, más que en las pymes. Y por autonomías, las que
tienen más bajas médicas son Navarra (52,2 por 1.000 trabajadores), Cataluña(49,1)
y País Vasco (42,6), aunque donde más han crecido desde 2017 han sido en
Canarias y Cantabria. Un dato llamativo
es que un 25% de los trabajadores son los que concentran el 55% de las
bajas y muchos repiten.
¿Por qué se ha disparado el absentismo laboral en España?
Para
muchos expertos, la pandemia supuso una situación disruptiva que
agravó los problemas sanitarios, laborales y sociales que ya habían elevado el
absentismo. Y sobre todo, el subsiguiente deterioro de la sanidad pública, que
ha aumentado
las listas de espera para el médico de familia, las pruebas y las
consultas de los especialistas, lo que complica que muchos trabajadores con
problemas de salud o roturas puedan volver a trabajar. Y además, la falta de
personal en la Seguridad Social ha retrasado la resolución de muchos
expedientes, a pesar de la ayuda inestimable de las Mutuas (que han de pasar
por un médico de familia para dar las altas).
También hay otros factores que explican el
aumento del absentismo, en España y en todo Occidente : el aumento de la
población ocupada (hay 4,2
millones de trabajadores más en España que en 2014), la menor tasa de paro
(11,76% frente
al 26,94% en 2013, con lo que hay “menos miedo a perder el empleo) y, sobre
todo, una “distinta
actitud ante el trabajo” de los jóvenes: muchos tienen contratos
precarios y mal pagados y tienen menos interés por su trabajo, mientras han
aumentado los problemas de ansiedad y salud mental. Y no ayuda a bajar el
absentismo la falta de conciliación familiar y los disparatados horarios
laborales.
Otro factor que cada día cobra más peso es el
aumento del “estrés” en el trabajo, que ha disparado la depresión y
los problemas mentales de muchos trabajadores, que son ya la 2ª mayor
causa por la que se pide ahora una baja laboral, según la SS. Y además,
son las bajas cuya duración más ha aumentado, de 19 días hace una década a 45
días ahora. Según
este informe de UGT, en 2025 se concedieron 420.783 expedientes de
ILT por trastornos mentales y de comportamiento, sobre todo en
comercio, hostelería, actividades sanitarias y de servicios sociales, actividades
administrativas, Administración pública y educación. Y consideran que estos problemas
mentales son culpa en muchos casos de la temporalidad y la inseguridad laboral, las largas jornadas
laborales y la presión y sobrecarga de trabajo o el trato con clientes, a los
que se han sumado los problemas derivados de la digitalización y el teletrabajo
más las negativas condiciones climáticas (olas de calor, inundaciones,
incendios…).
Al final, el elevado absentismo laboral daña la
productividad del país y de las empresas, pero también a los trabajadores,
que cobran mucho menos mientras están de baja. Por eso, el absentismo
preocupa no sólo a los empresarios (que llevan
años quejándose del aumento) sino también a los sindicatos, lo que
se ha traducido en que ambas partes dedicaran un capítulo (el
VII) a abordar el absentismo en el V
Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, firmado el 10 de mayo de
2023. En ese documento, tanto la patronal como los sindicatos exhortaban al estudio
de las causas, incidencia y duración de las bajas laborales y estaban de
acuerdo en pedir una mayor colaboración de las Mutuas de Trabajo para
agilizar los expedientes, en coordinación con el personal sanitario del SNS. Y
además, pedían más medios para reducir las listas de espera de la sanidad
pública y medidas para proteger la salud de los trabajadores y reducir los
procesos de bajas.
En linea con estas propuestas de las fuerzas sociales, el
Gobierno anunció en febrero de 2024
que aprobaría una medida para agilizar y reducir las bajas laborales: que
las
Mutuas laborales (que son parte del sistema público de SS) controlen
las bajas laborales (ILT) de origen traumatológico, que concentran
8 de cada 10 bajas por contingencias comunes. Eso supondría que los
médicos de familia derivarán estas bajas a las Mutuas, que gestionarán el
proceso de recuperación y rehabilitación, proponiendo después el alta a los
médicos del SNS, los únicos que podrán darlas. No se trataba de
“privatizar” el proceso, que estará siempre supervisado por entidades públicas
y sujeto al consentimiento del trabajador, pero sí de aligerar de la mayor
parte de esta tarea a los médicos de los centros de salud, que hoy están
superados con el seguimiento de las bajas. Pero dos años después, la medida sólo
se aplica en 4 autonomías (Baleares, Asturias, Cataluña y Castilla
la Mancha, más Ceuta y Melilla) porque la mayoría de las autonomías (PP)
están retrasando la firma de los convenios.
En octubre de 2025, la Seguridad Social propuso a las
fuerzas sociales una
vuelta al trabajo “flexible (poco a poco) para los que han sufrido
enfermedades graves y se han recuperado, una medida que no gustó a los
sindicatos (“quieren poner a trabajar a personas enfermas”). Y las
fuerzas sociales no se volvieron a reunir con el Gobierno para afrontar el
problema de las bajas hasta el
pasado 9 de febrero, cinco días después del impactante informe de
AIReF. No salió nada de esta reunión, salvo la promesa del Gobierno de crear
un Observatorio para estudiar las bajas laborales. Y una semana
después, el
16 de febrero, Gobierno, sindicatos y patronal volvieron a reunirse
sin resultados: los
sindicatos se plantaron y dijeron que no negociarán sobre el
absentismo mientras el Gobierno no cierre temas pendientes (jubilación anticipada empleados públicos y penalización jubilaciones por ERE) .
Mientras, la patronal denuncia el alto nivel de
absentismo y pide
que el control de las bajas pase a las Mutuas, en tanto muchas
empresas recortan los complementos salariales que están pagando a los trabajadores
de baja. Y los sindicatos rechazan
que se “victimice” a los trabajadores y defienden que se mejore la sanidad
pública, para recortar la espera de los trabajadores para diagnósticos y
operaciones, mientras reiteran la necesidad de abordar los problemas de salud
laboral y en especial los crecientes problemas de salud mental. Y la AIReF, defiende
básicamente tres medidas: mejorar la conexión entre los
agentes que gestionan las bajas (sanidad, SS, Mutuas, empresas y trabajadores),
reducir las listas de espera en la sanidad pública y dotar de más medios a la atención primaria y
al INSS en el seguimiento y la gestión activa, con las Mutuas, de las bajas
médicas.
En resumen, tenemos un problema de demasiadas bajas
laborales que tardan en resolverse, en perjuicio de los afectados, sus
empresas y la Seguridad Social. No se trata de acusar a los trabajadores
de “escaquearse” y pedir una baja injustificada para no trabajar
(como hacen algunos líderes patronales) sino de analizar con datos y
rigor qué está pasando, por qué se han disparado las bajas y qué se
puede hacer para reducirlas y evitar su abultado coste, que perjudica al
trabajador, a la empresa y a toda la economía. Hay
que huir de soluciones “fáciles”, “populistas o demagógicas”
y pactar fórmulas para agilizar los tratamientos y los
expedientes. Y, en paralelo, avanzar en prevención y salud laboral,
fortaleciendo una sanidad pública que no se recupera. Pero, sobre todo, hay
que mejorar el trabajo en las empresas: menos “ordeno y mando” y más
integración, mejor ambiente laboral, para que ir a trabajar
no sea un tormento. Así habrá menos absentismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario