lunes, 21 de diciembre de 2015

Crisis Abengoa: un rosario de malas prácticas


Mientras digerimos los resultados electorales, la vida sigue y con ella los problemas. Sobre la mesa del futuro Gobierno está la crisis de Abengoa, una de las pocas “multinacionales” españolas, al borde del concurso de acreedores por una pésima gestión: crecimiento desmedido a costa de endeudarse sin freno, esconder su situación real, auditores y organismos de control que “no ven”, políticos en el Consejo y especuladores que se forran, mientras los directivos que provocaron esta debacle cobran jugosas indemnizaciones. Malas prácticas empresariales que ya hemos visto antes, en Bankia y muchas Cajas, Gescartera, Afinsa y Fórum Filatélico, Eurobank, Marsans, Pescanova, Gowex, inmobiliarias…, sin que se tomen medidas para erradicarlas. Y así, cada poco nos salta una crisis, que pagan los trabajadores, pequeños accionistas y todos los españoles. Hay que clarificar y sanear la gestión empresarial, con menos deuda y más transparencia, con controles eficaces para evitar “sustos” como Abengoa. Apostar por empresas que gestionen bien y con decencia.
 

enrique ortega


Abengoa presentó pre-concurso de acreedores el 26 de noviembre, al no conseguir que comprara una parte de la empresa (28%: 350 millones de liquidez) la vasca Gestamp, que se echó atrás ante la elevada deuda y la reticencia de los bancos a prestar más. Ahora, Abengoa tiene hasta el 26 de marzo para declararse en concurso de acreedores. Si no se evita, será el mayor concurso de la historia de España, por delante de grandes crisis como las inmobiliarias Martinsa Fadesa (7.800 euros de deuda) y Reyal Urbis (3.978 millones), Pescanova (-3.000) o Habitat (-2.840 millones). Aún no se sabe lo que Abengoa debe realmente, pero ronda los 23.000 millones, de los que 10.000 millones son deuda a bonistas y bancos (el 40% a los 5 grandes bancos españoles y el resto a bancos extranjeros: HSBC, Credit Agricole, Federal Financing Bank USA, el sueco EKN y el brasileño BNDES), 4.400 millones a proveedores y 8.100 millones de deuda ligada a activos. El problema no es sólo que pueda pagar intereses, es que necesita liquidez inmediata (le prestarán 113 millones este miércoles) para pagar las nóminas de diciembre a sus 28.668 trabajadores (6.871 en España) y otros 350 millones para llegar hasta marzo. Y a medio plazo, avales para no perder concursos millonarios ganados por medio mundo y pendientes de ejecutar.

Abengoa era la típica “historia de éxito, una empresa de ingeniería nacida en 1941 en Sevilla, que dio el salto en los años 80 a las energías renovables, con grandes proyectos de energía solar y biomasa  que la han convertido en una empresa de referencia mundial, con proyectos en 80 países, entre ellos Estados Unidos, donde el propio Obama la puso como ejemplo en 2009 en una alocución radiofónica. ¿Cómo ha podido caer? No es casualidad ni fruto de la mala suerte, sino el resultado de un conjunto de malas prácticas empresariales que por desgracia se han repetido en muchas otras crisis en España. Veámoslas.

1ª mala práctica: crecer demasiado y muy deprisa, a costa de endeudarse. El esquema es sencillo: se invierte lo que no se tiene, pidiéndolo prestado, pensando que el crecimiento del negocio será suficiente para pagar los intereses futuros. Y así se va creando una burbuja de deuda que un día estalla, cuando los bancos y acreedores se asustan y ya no prestan más. En el caso de Abengoa, su deuda exclusivamente bancaria (8.904 millones) duplica su valor contable (4.000 millones). Un desatino como gestión empresarial.

2ª mala práctica: esconder las cuentas reales. Como Abengoa cotiza en Bolsa y se presenta a decenas de concursos por el mundo, tiene que dar una imagen de solvencia y fortaleza, no presentar sus debilidades. Y para ello, creó una maraña de 900 sociedades, con un laberinto de créditos cruzados entre filiales, que servían para enmascarar el endeudamiento real, simular garantías y de paso ahorrarse impuestos. Tal es así que los propios bancos acreedores han encargado a la consultora KPMG que averigüe la deuda “real” de Abengoa.

3ª mala práctica: auditor que no ve y organismo controlador que tampoco. Abengoa tiene un auditor, Deloitte (curiosamente, el mismo que tenía Bankia), que firmó durante tres años (2012, 2013 y 2014) unas “auditorías limpias” de Abengoa, a cambio de cobrarle una minuta de  20 millones de euros. No fue hasta el pasado 13 de noviembre cuando incluyó este párrafo en su informe sobre las cuentas de 2015: “la existencia de una incertidumbre que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la sociedad para continuar como empresa en funcionamiento”. Sin embargo, hacía años que algunos expertos ya habían advertido sobre el peligroso endeudamiento de Abengoa: en 2011 lo advirtió incluso un consejero de Abengoa, Carlos Sebastián (que fue invitado a irse) y en 2014 lo advirtieron la agencia Finch (hablaba de un nivel  de deuda real que duplicaba el oficial) y un informe de BNP Paribas. Hasta un joven estudiante catalán de 17 años detectó problemas en Abengoa, en 2014, al hacer un trabajo de Bachillerato...

No sólo Deloitte no vio nada hasta el mes pasado. Tampoco vio nada extraño la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el organismo que debe vigilar las cuentas de las empresas cotizadas. Sólo el 25 de noviembre, cuando Abengoa se hunde en Bolsa al no entrar  Gestamp en su capital, la CNMV suspende su cotización en Bolsa, después de que algunos Fondos de inversión extranjeros se hubieran “forrado” con la caída de Abengoa.

4ª mala práctica: presencia de políticos en los Consejos de Abengoa. Quizás nadie viera nada porque Abengoa era una empresa con muchos “apoyos políticos”. Sus dueños, la familia Benjumea y otro centenar de rancios apellidos sevillanos, se preocuparon siempre por mantener importantes contactos políticos, ya desde la época de Felipe González y Guerra (“vamos a hacer patria andaluza” por el mundo). Y así han desfilado por su Consejo un rosario de ex-políticos: Carlos de Borbón dos Sicilias (primo del rey Juan Carlos I), Alberto Aza (ex jefe de la Casa Real) y su hijo, Javier Rupérez (exdiputado y exsenador UCD y PP), José Terceiro (ex secretario de la Presidencia con UCD), José Borrell (ex ministro PSOE), Luis Solana (expte Telefónica y ex diputado PSOE), Rafael Escudero (expte socialista Junta de Andalucía), Ricardo Martínez Rico (ex secretario de Estado de Hacienda con Aznar y ex socio de bufete del ministro Montoro), Carlos Sebastián (hermano del ex ministro Miguel Sebastián, el gran promotor de las renovables con ZP) y los extranjeros Alan García (expresidente de Perú) o Bill Richardson (ex secretario de Energía USA con Clinton).

5ª mala práctica: directivos con blindajes millonarios. Los responsables del desaguisado de Abengoa ya no están en la empresa, pero se han ido bien indemnizados. El presidente, Felipe Benjumea, tras 25 años en el cargo, dejó la compañía el 24 de septiembre, forzado por los bancos acreedores. Y se fue con una indemnización de 11,48 millones de euros “por cese anticipado de contrato”. Antes, el 25 de mayo, se había ido, “por motivos personales”, el consejero-delegado, Manuel Sánchez Ortega, quien cobró 4,48 millones de indemnización y con el cobro pendiente de otros 3,3 millones “si la empresa cumple objetivos”…

6ª mala práctica: los que se forran con la caída de Abengoa. Como los que saben estaban al tanto desde hace un año de la verdadera situación de Abengoa, se han aprovechado de ello para especular. ¿Cómo? Tomando posiciones bajistas, apostando a que Abengoa iba a caer. Se trata de tomar prestados títulos a algunos grandes accionistas (que cobran por ello), títulos que venden en el mercado a cambio de un pacto para recomprarlos más adelante (cuando bajen) y devolverlos. El truco es comprar a 10 y recomprar cuando bajen a 8 para ganar 2 euros aprovechando la caída. Así estaban en agosto un 8,5% de las acciones de Abengoa. Y con la caída, muchos fondos han hecho un gran negocio. El que más, Black Rock (USA), la mayor gestora de fondos de inversión del mundo. Curiosamente, empezó a comprar a crédito Abengoa en agosto, un mes después de que fichara a Manuel Sánchez Ortega, el ex consejero delegado de Abengoa que había dimitido en mayo. Casualidad…(ahora lo investiga la Audiencia Nacional, por "información privilegiada").

Como puede verse, hay un rosario de malas prácticas detrás de la caída de Abengoa. Una caída que ha hecho perder a los accionistas (hay unos 50.000 pequeños)  un 90% de su inversión, ya que la empresa ha pasado de valer en Bolsa  4.000 millones a 400. De hecho, un grupo de 250 pequeños accionistas prepara una demanda civil contra la empresa y su Consejo, mientras hay dos querellas de accionistas presentadas en la Audiencia Nacional por “administración desleal, uso de información privilegiada y falseamiento de documentos”. De momento, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ve indicios de delito en la indemnización que cobraron los dos máximos directivos, Felipe Benjumea y Manuel Sánchez Ortega, y les ha exigido 16 millones de fianza.


Pero más que los accionistas, esta crisis la van a pagar los 28.668 trabajadores de Abengoa (6.871 en España), porque ya se preparan ventas (por 3.000 millones) y despidos: se habla de unos 4.000, 2.000 en Brasil y otros 500 en España. Y al final, igual nos toca a todos pagar algo de los platos rotos de Abengoa. De entrada, hay casi 1.000 millones de dinero público en juego: 450 millones de créditos y avales de las entidades públicas ICO, CESCE y Cofides y otros 582 millones prestados por Bankia (63% propiedad del Estado). Y ahora falta saber cuánto más acabará costándonos la salvación de Abengoa, en forma de más créditos (el ICO va a poner 20 millones más), ayudas fiscales o laborales.

Abengoa es una multinacional española muy conocida en el mundo, con deuda, proyectos y empleados en muchos países, y salvarla debería ser una prioridad del futuro Gobierno. Pero no a cualquier precio. Debería forzarse un acuerdo con la banca y los acreedores, los que han ganado estas décadas cobrando intereses, para que recapitalicen y salven a corto plazo Abengoa. Y luego, poner en marcha un Plan de futuro realista, buscando socios estables. La banca (que prefiere el concurso) ya ha dicho que no quiere entrar en el capital de la empresa (el Santander o la Caixa han entrado en el grupo Prisa- El País/la SER- pero no quieren entrar en una multinacional de energías renovables) y tampoco hay inversores españoles interesados (parece que a nuestros “ricos” sólo les interesa el ladrillo y las SICAV). Así que todo apunta a que si alguien salva a Abengoa será un inversor extranjero, otra vez más. O se liquidará.

La historia de Abengoa y sus malas prácticas es la historia de muchas empresas españolas, fuertemente endeudadas en los años del boom y asfixiadas por el pago de intereses. Hay que saber que las 35 empresas del IBEX tienen 200.000 millones de deuda, la mitad de su valor en Bolsa. Y que hay todavía 5 empresas que deben más de lo que valen: Sacyr (351% deuda/capitalización), FCC (341%), OHL (304%), Arcelor (197%) y Acciona (119%). No en vano, la deuda total de las empresas españolas ronda el billón de euros, una grave hipoteca para la recuperación de España, según ha reiterado el FMI: 1 de cada 4 empresas españolas necesitan el beneficio de 10 años para devolver su deuda, mientras en el resto de Europa sólo necesitan 5 años (están menos endeudadas). Y algo tremendo: el 25% de las empresas españolas necesitan el 60% de sus márgenes para pagar intereses. Claro, así, con esta losa de la deuda, no pueden pensar en  invertir o contratar más.

Pero hay otras malas prácticas de Abengoa que son también muy habituales: esconder la situación real de las empresas (lo llaman “ingeniería financiera”), auditores que no ven (caso de Bankia, Pescanova, Gowex y tantos otros), organismos de control que no vigilan (no hay una sola crisis empresarial o bancaria detectada a tiempo por la CNMV, el Banco de España o el Gobierno), políticos en Consejos de Administración (hasta 50 exministros, altos cargos y políticos han llegado a estar sentados en empresas del IBEX), blindajes e indemnizaciones escandalosas de directivos que han hundido bancos y empresas (desde Bankia y varias Cajas a FCC, Indra y tantos otros: hay 924 directivos de empresas del IBEX con contratos blindados) y especuladores bursátiles que se forran con las crisis. Y en todos los casos, siempre pagan los mismos: los trabajadores, los pequeños accionistas y el Estado (todos nosotros), que tiene que “nacionalizar” o ayudar a empresas en crisis.

Es hora de cambiar, de aprovechar la crisis de Abengoa para perfilar un nuevo modelo empresarial, con menos endeudamiento (urge ayudar a renegociar la deuda más agobiante para muchas empresas) y más transparencia en la gestión, obligando a unas auditorías más reales y a un control externo más efectivo de las cuentas, a la vez que se erradican prácticas injustificadas (políticos en Consejos) e inmorales (blindajes a directivos). Es hora de fijar normas más estrictas sobre la gestión empresarial, para evitar que cada poco salten crisis y escándalos que ponen en peligro empresas y empleos. Un capitalismo ético.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Elecciones 20-D : continuidad o cambio


La economía será clave en estas elecciones del 20-D. Y Rajoy espera que le haga ganar, porque  los electores vean que estamos mejor que en 2011. Es verdad, pero no gracias al PP,  sino a que toda Europa salió de la crisis, al respiro del petróleo y a la ayuda del BCE, que evitó el rescate de España, abarató la deuda y depreció el euro, ayudándonos a exportar. Rajoy sí es culpable de los recortes, la subida de impuestos y la reforma laboral, que han deteriorado la sanidad, la educación y la Dependencia, hundido salarios y creado empleos muy precarios, recortando consumo, crecimiento y empleo. Y a pesar de tanto sacrificio, tenemos más deuda, el mayor déficit de Europa, doble de paro, menos renta y más pobreza. No es para presumir. Pero el PP amenaza: si no ganan, volveremos a 2010. No es verdad. España necesita un cambio, optar por otra política económica, que recaude más, no acepte más recortes (13.000 pide Bruselas) y reanime el crecimiento y el empleo. Cambiemos.
 

enrique ortega


La economía española está hoy mejor que hace cuatro años. Es un hecho incuestionable: llevamos 27 meses creciendo (poco) y año y medio creando empleo (poco y muy precario), tras haber salido de la recesión aunque no de la crisis. No es un milagro de Rajoy sino algo que ha pasado en todo el mundo y en toda Europa, donde todas las economías crecen (poco) y crean empleo (poco, aunque menos precario). La mitad del crecimiento español  en 2014 y 2015 se debe a la ayuda del Banco Central Europeo (BCE), que en el verano de 2012 evitó el rescate de España (no Rajoy), al apostar Draghi por inundar Europa de liquidez, bajar tipos y comprar deuda, lo que ha servido para que España pague menos intereses y exporte más, gracias a la fuerte caída del euro (que caerá más ahora, tras la subida de tipos en USA: otra ayuda externa para España). Y también ha ayudado a la recuperación, en España y en  toda Europa, el desplome del petróleo, que ha abaratado la factura energética y los precios.

Aun así, España  se ha recuperado menos de esta recesión que el resto de Europa, por mucho que Rajoy presuma de que somos el país que más crece (no es verdad: crecimos un 0,8% el tercer trimestre, lo mismo que Suecia y menos que Rumania Polonia, Malta y Eslovaquia). Los datos de Eurostat revelan que  España es uno de los 8 países europeos que aún no han recuperado el crecimiento de antes de la crisis: nuestro PIB en 2015 está un -3,9% por debajo de 2007, sólo mejor que Grecia (-27%), Chipre (-8,6%), Italia (-8,6%), Finlandia (-6,4%), Portugal o Letonia (-5,6%) y Eslovenia (-4,7%) y muy lejos de la situación de la Europa del norte, que ha ganado crecimiento sobre 2007, como Francia (+2,7%), Bélgica (+4,7%), Alemania (+5,6%), Irlanda (+7,7%) o Luxemburgo (+12,3%). Y el ingreso medio de los hogares españoles ha caído un 6% desde 2011. No es para tirar cohetes.

Lo que sí es “mérito” de Rajoy son los recortes, la subida de impuestos y la reforma laboral, que han sufrido todos los españoles. En conjunto, el Estado central y las autonomías han recortado desde 2009 (ZP dos años y el resto Rajoy) unos 22.000 millones de euros, en sanidad (-12.108 millones), educación (-7.566) y Dependencia más gastos sociales (-2.301 millones), según estimación de los Directores de Servicios Sociales, un recorte que ha deteriorado gravemente nuestro Estado del Bienestar. Además, Rajoy subió drásticamente todos los impuestos y aunque los ha bajado en 2015 y para 2016, el balance de esta Legislatura es que hemos pagado 17.578 millones más de impuestos, según datos de la Agencia Tributaria. Y la reforma laboral aprobada en solitario por Rajoy (febrero 2012) ha tenido dos efectos: ha hundido los salarios (las empresas pagaron 40.000 millones menos de salarios en 2014 que en 2011) y han precarizado los contratos: el 91,7% de los nuevos empleos hechos en 2015 son temporales y el 35,8% a tiempo parcial (la cuarta parte, contratos de menos de una semana). Con ello, más de uno de cada cinco asalariados (el 22,2%) son “trabajadores pobres”, 3.318.655 españoles, según la OIT.

Gracias a la subida de impuestos, los bajos salarios, el trabajo precario y el elevado paro, las familias españolas no pueden consumir mucho y eso, junto a los recortes del gasto público, ha impedido que la economía creciera más y creara más empleo. Rajoy se presenta a las elecciones con menos españoles trabajando que cuando él llegó a la Moncloa: 18.048.700 a finales de septiembre, frente a 18.153.000 ocupados a finales de 2011. Y si le sumamos los empleos que pueden crearse este último trimestre y suponemos que sean los mismos que en 2014 (+65.100), nos da que se han perdido 39.200 empleos netos en  esta Legislatura. Y si hablamos de parados, había en septiembre 422.800 parados EPA menos. Y apuntados como parados en las oficinas del SEPE había 4.149.300 parados en noviembre, 271.200 menos que en noviembre de 2011. Pero esta mejora del paro tiene una explicación poco favorable a Rajoy: ahora hay 541.000 españoles menos buscando trabajo, porque hay muchas mujeres, mayores de 45 años y jóvenes que ya no buscan (“desanimados”) o han emigrado. Y además, más de la mitad de los parados EPA ahora no cobran subsidios (un 55,85%), cuando en 2011 eran sólo el 44,5% los que no cobraban. O sea, hoy hay 2.709.102 parados EPA que no cobran nada, 327.699 parados más de los que no cobraban nada en 2011.

El problema no es sólo que los recortes, la subida de impuestos y la reforma laboral hayan retraído el crecimiento y el empleo. Es que además, tanto sacrificio no ha servido para casi nada: Rajoy no ha cumplido con los objetivos de déficit público prometidos a Bruselas (tras "suavizarlos") ni en 2012, ni en 2013 ni en 2014 (aunque Rajoy mienta y diga que sí). Y España es el país de Europa con el mayor déficit público en 2015, según Eurostat (mayor que Grecia y Portugal incluso), porque el bajo crecimiento ha hundido la recaudación. Y tanto la Comisión Europea como el FMI o la OCDE creen que España no cumplirá con los objetivos de déficit público en 2015 y 2016, por lo que pedirán al futuro Gobierno que recorte otros 13.000 millones más. Y a pesar de los recortes, la deuda pública de España ha subido un 43% estos cuatro años (+318.785 millones de euros desde 2011), superando ya el billón de euros (1.062.315 millones, un 99,3% del PIB), la sexta mayor deuda pública de los 28 países UE. Algo que nos hace un país muy vulnerable de los mercados, donde tenemos que financiarnos.

En definitiva, que tras los cuatro años de Rajoy, crecemos, pero menos de lo que necesitaríamos y por eso seguimos con más del doble de paro que Europa: 4.850.800 parados EPA, un 21,18% de los españoles frente al 10,7% de la zona euro. Tenemos un empleo más precario, ganamos menos, pagamos más impuestos que en 2011 y estamos más endeudados como país, con un elevado agujero en las cuentas públicas (-47.000 millones en 2015). La renta de las familias ha caído (24.100 euros) a los niveles de 2003 (24.162 euros) y uno de cada cuatro españoles (22,2%) son “pobres”, ingresan menos del 60% de la media del país: 10.323.000 españoles, según el INE, 1.800.000 pobres más que antes de la crisis. Y de ellos, 2,3 millones son niños pobres, según UNICEF 

Todos son datos oficiales, contrastables. Y no parece un balance para ganar unas elecciones. Los españoles, que no tienen por qué saberse estas estadísticas, sí saben que la economía no está bien, por mucho triunfalismo que hagan Rajoy y el PP: el 65,6% ven la situación económica como mala o muy mala y el 76,4% creen que la situación es igual o peor que hace un año, según el Barómetro del CIS de noviembre de 2015.

Rajoy y el PP ofrecen seguir los próximos 4 años con esta política económica “exitosa” y el ministro de Economía, Luis de Guindos, apela al voto del miedo: “si el PP no gana las elecciones, volveremos a 2010”. Pero no es verdad. El mayor riesgo de la economía es seguir con “más de lo mismo”, sobre todo si además Rajoy promete nuevas bajadas de impuestos: o no lo cumple (como ya pasó en 2012) o los baja para algunos y los sube para otros, porque Bruselas va a exigir nuevos recortes (13.000 millones) en 2016, para rebajar el déficit.

España necesita un cambio, otra política económica, que apueste por un mayor crecimiento, para conseguir crear más empleo, el mayor problema de los españoles. Y para eso, el próximo Gobierno no debe hacer más recortes, debe estimular la economía, con más consumo (debe subir el salario mínimo y promover la subida de sueldos en las empresas con beneficios), más gasto público necesario (en educación, formación, sanidad y Dependencia) y más inversión (en sectores con futuro, no en AVEs), ayudando a las empresas a que tengan crédito, tecnología e incentivos para invertir y crear empleos estables. Y en paralelo, ayudar a los parados y a los más pobres a recuperarse y volver a trabajar. Y todo ello obliga a recaudar más, a conseguir más ingresos públicos para incentivar el crecimiento, salvar las pensiones y a la vez reducir el déficit público. Si España recaudara como el resto de Europa, podríamos ingresar 79.000 millones más al año. Recaudar sólo la mitad, 30.000 millones más, daría un gran empujón a la economía. Y es posible, si recortamos el fraude y hacemos que paguen más las grandes empresas, las multinacionales y los más ricos. El engaño es prometer bajar los impuestos, como hacen el PP y Ciudadanos: necesitamos más recursos, no menos, para salir más rápido de la crisis. Y para recortar el déficit y no tener que hacer más recortes. 

El gran reto, además de recaudar y crecer más, es cambiar de modelo económico, salir de la crisis no con el viejo modelo (el turismo, el comercio y la construcción), sino apostando por reindustrializar el país, por la formación, la innovación y la tecnología, por empresas más grandes, más competitivas y más exportadoras, por un menor consumo de energía más limpia, por nuevos sectores y empresas, por un empleo mejor pagado y más productivo. Hay que conseguir que en España trabaje más gente y que trabajen mejor, con más eficacia, la única receta para subir los salarios y vivir mejor.

Todo esto, recaudar más, incentivar el crecimiento y cambiar el modelo económico exige un cambio que no hará el PP, cuya política es “más de lo mismo”, confiando que Europa nos salve. Tenemos que promover un cambio, para que el futuro Gobierno defienda en Europa otra política, que apueste por un mayor crecimiento para que dejemos de tener el doble de paro, para que recaudemos más y podamos así gastar más, en modernizar la economía y recomponer nuestro Estado del bienestar, desde las pensiones a la sanidad o la educación. El problema es quién va a hacer este cambio, porque las alternativas al PP, desde Ciudadanos al PSOE pasando por Podemos o IU no plantean una estrategia clara de salida de la crisis. Y además, tendrán que pactar entre ellos, lograr acuerdos difíciles. Pero así no podemos seguir otros cuatro años: hay que apostar por un gran Pacto por el empleo, reanimando lo más posible la economía. Si no, tardaremos muchos años en salir de la crisis y tener un nivel de empleo decente. Yo propongo votar por el cambio, cada uno el que considere mejor. Y que luego pacten para sacarnos del agujero. Amen.  

martes, 15 de diciembre de 2015

Rajoy sigue mintiendo


Hace menos de dos meses, Rajoy fue entrevistado en TVE y utilizó varios datos falsos para apoyar su “milagro económico”, como demostré dando sus datos y los reales en este blog. Anoche, en el Cara a Cara con Pedro Sánchez volvió a mentir, con todo aplomo. Y eso es algo que insulta a los ciudadanos y a los votantes, que no se tienen por qué saber los datos. Por eso, voy a señalar aquí las 6 grandes mentiras y una verdad a medias en el Cara a cara, con las estadísticas en la mano. Para que no consiga engañarnos y nos tome por tontos.
                                  
Cara a cara Rajoy-Sánchez
 
1º mentira. Que no ha recortado las ayudas a la Dependencia. Falso: el Gobierno Rajoy ha hecho un recorte a la Dependencia de 2.236 millones entre 2012 y 2014, un tercio del presupuesto de 2011, según la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales. Hay 779.373 dependientes que reciben ayudas (octubre 2015), 27.368 más que hace cuatro años. Pero hay 399.110 dependientes a la espera de recibir ayuda, uno de cada tres con derecho reconocido, 93.619 más en “lista de espera” que cuando llegó Rajoy al poder. Y eso que 100.000 dependientes ya no esperan ayuda porque se han muerto en estos años, según los Directores de Servicios Sociales.

2ª mentira. Que ha bajado los impuestos. El Gobierno Rajoy ha bajado los impuestos en 2014 y 2015 en 5.551 millones de euros, pero como los subió en 23.129 millones en 2012 y 2013, el balance fiscal de la Legislatura es una subida de impuestos de 17.578 millones, según datos de la propia Agencia Tributaria (Hacienda). Y eso sin contar con las subidas de impuestos de autonomías y Ayuntamientos controlados estos años por el PP.

3º mentira. Que no ha bajado las prestaciones por desempleo. Hoy, más de la mitad de los parados EPA no cobran subsidios (un 55,85%), cuando en 2011 eran sólo el 44,5% los que no cobraban. O sea, hoy hay 2.709.102 parados EPA que no cobran nada, 327.699 parados más sin ingresos de los que no cobraban nada en 2011. Y los parados que cobran perciben 63,20 euros menos al mes que en 2011 (801,50 euros de media frente a  864,70 euros en 2011). Hay en España 422.800 parados menos (EPA), pero hay 750.499 parados menos cobrando el desempleo hoy que en diciembre de 2011.

Y una verdad a medias. Que han creado 1 millón de empleos en dos años. Ciertamente, han creado 1.097.600 nuevos empleos entre 2014 y 2015, pero como en 2012 y 2013 se destruyó más empleo, el balance de la Legislatura de Rajoy es que hoy hay 104.300 españoles menos trabajando que cuando Rajoy llegó a la Moncloa (18.048.700 ocupados frente a 18.153.000). Y si es verdad que hay menos parados apuntados en las oficinas del SEPE (4.149.300 parados en noviembre, 271.200 menos que en noviembre de 2011), esta mejora del paro tiene una explicación poco favorable a Rajoy: ahora hay 541.000 españoles menos buscando trabajo, porque hay muchas mujeres, mayores de 45 años y jóvenes que ya no buscan (“desanimados”) o han emigrado.

4ª mentira. España es el quinto país que más ha aumentado su renta per cápita desde la aprobación de la Constitución. Falso: es el país nº 53 en este ranking de mejora de renta, según el Banco Mundial. Y lo más importante: en esta Legislatura de Rajoy, el ingreso medio de los españoles ha caído un 6% de media, según el INE. O sea, vivimos peor. 

5ª mentira. El Gobierno ha hecho un gran esfuerzo de medios en la Justicia y la lucha contra la corrupción. Falso. En esta Legislatura, el Gobierno Rajoy despidió a 1.500 jueces sustitutos y sólo se han convocado 150 plazas de jueces, que no han servido ni para cubrir bajas, excedencias o fallecimientos (a pesar que España tiene 11 jueces por 1.000 habitantes, la mitad que en Europa). Y hay unos 2.000 procedimientos por corrupción en los juzgados que no cuentan con medios suficientes, según denuncian Jueces para la Democracia. Finalmente, el Presupuesto de Justicia se ha recortado en 328,76 millones entre 2010 y 2015, aumentando el colapso de los Juzgados. 

6ª mentira. El Gobierno ZP puso unas elevadísimas primas a las renovables. Falso. Rajoy le dijo a Pedro Sánchez: “Yo podría hablarle de las energías renovables, cuando ustedes pusieron unas primas entre el 20 y el 25%, mientras una gente se forró la tarifa subió durante ocho años el 69%”. En 2013, la Sala Tercera del Tribunal Supremo solicitó un informe pericial judicial, no de parte, sobre la rentabilidad de plantas fotovoltaicas elegidas aleatoriamente en el período comprendido entre 2008 y 2012 (previo a los recortes de primas del PP). Y la rentabilidad  oscilaba entre el 2,43 % y el 10,03%. Por eso, la  Asociación Nacional de Productores de Energía Solar Fotovoltaica (Anpier) ha enviado un requerimiento notarial a Rajoy instándole a que rectifique lo que dijo en el Cara a Cara y que ya había repetido antes en las entrevistas de TVE y La Sexta.
 
Y un último apunte, sobre si ha recortado y cuánto. En conjunto, el Estado central y las autonomías han recortado desde 2009 (ZP dos años y el resto Rajoy) unos 22.000 millones de euros, en sanidad (-12.108 millones), educación (-7.566) y Dependencia más gastos sociales (-2.301 millones), según estimación de los Directores de Servicios Sociales, un recorte que ha deteriorado gravemente nuestro Estado del Bienestar.
Señor Rajoy, defienda su política como quiera, pero no nos mienta.