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miércoles, 30 de mayo de 2012

Más ayudas al ladrillo (y a la banca)



Ha pasado casi desapercibido, pero el Gobierno aprobó ayudas fiscales a la compra de viviendas en el Consejo de su segunda reforma financiera. No son ayudas para que las familias accedan a una vivienda, sino para las empresas, particulares y extranjeros que compren pisos y locales para invertir, para especular: pagarán la mitad de plusvalía al venderlos. Un regalo fiscal de unos 500 millones, para ayudar a bancos e inmobiliarias a vender sus pisos, que se suma a las ayudas fiscales a la compra de viviendas (desgravación e IVA reducido) aprobadas en diciembre, mientras se recortaban las ayudas al alquiler. En total, unos 6.500 millones en ayudas, que además no sirven: la venta de viviendas lleva 13 meses cayendo. Y es que mientras haya recesión y falte crédito, no se venden pisos. Ni se alquilan.

Como complemento a su segunda reforma financiera, el Consejo del 11 de mayo aprobó una ayuda fiscal a los que compren viviendas y locales comerciales antes de fin de año: se les exime de pagar el 50% de la plusvalía (en IRPF y sociedades) que puedan conseguir cuando los vendan. La medida no va dirigida a las familias que estén pensando en comprar un piso para vivir, ya que si alguien vende una casa para comprar otra como vivienda habitual, ya está exento del 100% de la plusvalía. Va dirigido a sociedades, fondos y particulares (incluidos extranjeros) que compren una casa o local como inversión, para especular. Además, se mejora también la fiscalidad de las sociedades y extranjeros que compren pisos para alquilar.

El objetivo es facilitar la venta de los casi 700.000 pisos nuevos sin vender, sobre todo de los bancos (140.000 viviendas, por valor de 34.106 millones). Y para ello se subvencionan las compras especulativas, con un regalo fiscal que podría costar 500 millones de euros, más del  esperado ahorro de la subida del copago farmacéutico. Mejor los venderían si bajaran los precios otro 25%, como piden los expertos.

La nueva ayuda al ladrillo se suma a las dos ayudas aprobadas en diciembre por el Gobierno Rajoy para fomentar la venta de pisos: recuperar la desgravación por la compra de vivienda habitual (hasta 9.040 euros al año) y mantener el IVA superreducido del 4% para la compra de vivienda nueva (habitual o segunda mano). Dos medidas con un coste de 6.000 millones de euros (lo que se va a recaudar con la subida de impuestos) y que no consiguen animar las ventas: han caído un 27% en el primer trimestre y llevan ya 13 meses cayendo.

Los expertos insisten que estas costosas ayudas fiscales son ineficaces. Primero, porque frenan la caída de precios (hasta un 8%, según el Banco de España), ya que con ayudas el comprador puede pagar ahora más. Segundo, porque para comprar un piso hace falta tener un empleo estable y unos ingresos suficientes (tener ahorrados unos 45.000 euros para la entrada y gastos de un piso de 150.000 euros), algo cada vez más complicado. Y tercero, porque no hay casi crédito: la concesión de hipotecas lleva 22 meses cayendo, con subidas de tipos y gastos (comisiones).

La OCDE, el FMI, la Comisión Europea y el Banco de España se han mostrado contrarios a estas ayudas fiscales al ladrillo, porque alimentan la burbuja inmobiliaria y el endeudamiento. Todos proponen que se fomente el alquiler, pero Rajoy hizo lo contrario en diciembre, con dos medidas. Una, quitar la ayuda de 210 euros para pagar el alquiler durante 4 años a los jóvenes que ganen menos de 22.000 euros, lo que perjudicará a 700.000 jóvenes cada año. La otra, quitar la deducción por alquiler (60%) a  los propietarios que ganen más de 24.107 €. O sea que para desgravar por compra de vivienda no importa lo que se gane y para alquilar sí. Además, en marzo, el Gobierno Rajoy ha liquidado la Sociedad Pública de Alquiler (SPA), que había promovido casi 4.500 alquileres.

Con este sospechoso bagaje, el Gobierno Rajoy ha presentado una reforma para promover el alquiler, de cara a Bruselas: se busca animar a los propietarios a alquilar (hay 3 millones de viviendas vacías), reduciendo el plazo de los contratos, facilitando la recuperación de la casa si hace falta y agilizando los desahucios. El objetivo es aumentar el peso del alquiler en España: sólo un 17% vive en alquiler, frente al 40% en Europa (y un 58% de alquiler en Alemania). Una peculiaridad española que tiene mucho que ver con la cultura en favor de la propiedad (en 1970 teníamos un 30% de viviendas en alquiler), los bajos tipos de interés que llevaron a la burbuja inmobiliaria y las ayudas fiscales a la compra: Alemania o Reino Unido han suprimido la desgravación y en la mayoría de la OCDE sólo se desgravan los intereses, mientras el Gobierno Rajoy recupera las desgravaciones y aumenta ahora las ayudas al ladrillo.

Además, promover el alquiler no es sólo cuestión de dar más garantías a los propietarios. De hecho, ahora hay muchos pisos en alquiler, con precios que llevan ya 50 meses bajando, según Fotocasa. La cuestión es que los jóvenes e inmigrantes, los que más alquilan, tienen un empleo y un sueldo cada vez más precarios y les resulta difícil que les alquilen un piso y pagarlo. Y más ahora, sin ayudas estatales y autonómicas (muchas las han recortado también). Haría falta promover avales y viviendas públicas para alquiler, sobre todo para jóvenes. Sólo así se ayudará a los 6 millones que siguen viviendo con sus padres.

Al final, en plena crisis provocada en gran parte por el ladrillo, el Gobierno Rajoy subvenciona con dinero público a los que compren pisos y locales para especular, para ayudar a la banca y las inmobiliarias. Y sigue sin apoyar con ayudas y promoción pública el alquiler. En plenos recortes, Rajoy no tiene problemas en gastar más en el ladrillo, fomentando la especulación y retrasando el ajuste de precios de los pisos. Sigue por el camino equivocado.

domingo, 29 de enero de 2012

Vivienda: ayudas a la compra y recortes al alquiler

Ha sido, junto a la subida de impuestos, la decisión más polémica del Gobierno Rajoy: recuperar la desgravación a la compra de vivienda y mantener el IVA superreducido, dos medidas que cuestan 6.000 millones de euros, lo que nos van a subir los impuestos. Y todo para ayudar a las inmobiliarias y a los bancos a vender el stock de 750.000 viviendas. Una decisión contraria a lo que defienden los organismos internacionales y el Banco de España, que proponen ayudar al alquiler, no a la compra. Pero Rajoy ha quitado las ayudas al alquiler a los jóvenes y alquilar desgrava menos que comprar. Con ello, España es el país de Europa con menos alquileres y la mitad de los jóvenes viven con sus padres.

enrique ortega
Comprar un piso tenía ayudas fiscales desde 1.979, lo que ha contribuido a la burbuja inmobiliaria. Zapatero las quitó el 1 de enero de 2011, salvo para las rentas más bajas, y ahora Rajoy recupera la desgravación para la compra de vivienda habitual (desde el 1 enero 2011): se podrá deducir el 15% de la hipoteca (intereses y capital), hasta un máximo de 9.040 euros al año. Una medida que beneficia más a las rentas más altas, las que más pueden invertir y deducirse (hasta 60.266 € al año de pago de hipoteca). Además, el Gobierno mantiene el IVA superreducido del 4% para la compra de cualquier vivienda nueva, sea la habitual o segunda o tercera vivienda, una decisión que ya criticó Bruselas a Zapatero.
Las dos medidas, que benefician a unos 7 millones de españoles que pagan hipoteca, tendrán un coste anual de 6.000 millones de euros (750 la rebaja del IVA y unos 5.200 millones la desgravación), que saldrán de la subida de impuestos aprobada por Rajoy (6.200 millones) y que vamos a pagar este año unos 13 millones de contribuyentes.

El objetivo es conseguir vender más pisos y dar salida al stock de 750.000 pisos nuevos que tienen inmobiliarias y bancos. Pero es dudoso que se consiga así. Primero, porque la desgravación y la rebaja del IVA van a frenar la caída de precios (hasta un 8%, según el Banco de España), ya que con ayudas se puede pagar más. Segundo, porque para que alguien compre un piso necesita tener un empleo y confianza en el futuro: hay 5,27 millones de parados y un 16,9% de los españoles temen perder su empleo este año, según el CIS. Y tercero, porque para comprar un piso hace falta tener un mínimo ahorrado (un 30% para la entrada y gastos, unos 45.000 euros para un piso de 150.000) y que un banco o Caja te den un crédito, algo difícil (por la alta morosidad) y caro: dedicar un tercio de los ingresos a pagar la hipoteca implica ganar unos 2.000 € al mes y dos tercios de los españoles son mileuristas.

En definitiva, que las ayudas son caras y su efecto dudoso, según muchos expertos, como la OCDE, el FMI, la Comisión Europea y el Banco de España, contrarios a las ayudas a la compra de viviendas, porque alimentan la burbuja inmobiliaria y el endeudamiento. Todos son partidarios de fomentar el alquiler, pero el Gobierno Rajoy ha hecho lo contrario, con dos medidas. Una, quitar la ayuda de 210 euros para pagar el alquiler durante 4 años a los jóvenes que ganen menos de 22.000 €, lo que perjudicará a 70.000 jóvenes cada año (los 300.000 que cobran la ayuda la seguirán recibiendo hasta que acaben los 4 años). La otra, quitar la deducción por alquiler (el 60%) a los propietarios que ganen más de 24.107 €. O sea, que para desgravar por compra de vivienda no importa lo que se gane y para alquilar sí.

Además, se teme por el futuro de la Sociedad Pública de Alquiler (SPA), que gestiona 14.000 alquileres de propietarios, a los que ya está endureciendo los contratos, lo que ha provocado una campaña de reclamaciones judiciales de la OCU. Y por el futuro de la vivienda pública en alquiler, que en España es sólo del 2% cuando en Francia o Reino Unido alcanza el 15% de la VPO. Y todo ello cuando estaban aumentando los pisos en alquiler, con la crisis y las mayores facilidades jurídicas al desahucio por impago, bajando los alquileres hasta un 8 % el último año, algo que ahora puede frenarse con estas medidas, que perjudican sobre todo a los jóvenes y a las rentas más bajas.

España es un país de propietarios: 80 % de las viviendas son en propiedad y sólo hay un 16% en alquiler, frente a una media del 40% en Europa (y un 58% de alquiler en Alemania, un 42% en Francia o un 31% en Gran Bretaña, donde más de la mitad de los alquileres son públicos). Una peculiaridad que tiene mucho que ver con la cultura a favor de la propiedad (en 1.970, un 30% de la vivienda era en alquiler), con los tipos de interés bajos y con unas ayudas a la compra más generosas: Alemania o Reino Unido han suprimido la desgravación, Dinamarca o Suecia la han reducido y la mayoría de países OCDE que la tienen sólo desgravan los intereses, no el principal de la hipoteca.

La apuesta de Rajoy por la compra en vez de por el alquiler va en contra de 6 millones de jóvenes que no consiguen irse de casa (el 54,2% vive con sus padres frente a un 46% en Europa), contra la movilidad laboral (clave para reducir el paro) y a favor del endeudamiento de las familias y el ladrillo, dos factores que han causado esta crisis. Por eso muchos expertos critican estas medidas, que nos costarán una subida de impuestos para ayudar a inmobiliarias y bancos a vender sus pisos. Hay que cambiar el chip, apostar por el alquiler y ayudar a los jóvenes a emanciparse. También aquí, vamos por el camino equivocado.

miércoles, 6 de julio de 2011

La crisis frena la innovación

Todo el mundo apuesta por la innovación, por invertir en I+D+i para cambiar el modelo económico español. Pero llevamos ya tres años de caída de la inversión en innovación, por el recorte de los presupuestos públicos y de las empresas, sobre todo las pymes. Eso nos retrasa más aún de Europa, donde gastan casi el doble en I+D. Pero el problema no es sólo de dinero. También hay que gastar bien (uno de cada cuatro euros del Presupuesto no se gasta), hay que mejorar las ayudas fiscales, hay que buscar financiación y, sobre todo, hay que mejorar la formación y la educación, apostando por los jóvenes emprendedores. Hacer como país un gran Pacto por la innovación, para que nos saque de la crisis.
www.enriqueortega.net
Los datos del INE lo acaban de confirmar: el gasto en I+D en España volvió a caer un 1,7 % en 2010, más que en 2009 (-0,8%), el primer año en que bajaba el gasto total en I+D  (14.582 millones €) después de 15 años de crecimientos consecutivos. Lo peor es que 2010 ha sido el primer año en que bajó el gasto público en I+D (-0,9%), aunque se suavizó la caída en el gasto empresarial (-2,4% frente a -6,3%). Ahora, todo apunta a que en 2011 volverá a caer la inversión en I+D, ya que el Presupuesto se ha recortado este año un 7% y las empresas no parece que estén para gastar en innovación.
Con ello, España se coloca aún más a la cola de Europa en innovación : gastamos el 1,38 % de la riqueza (PIB) en innovación (I+D), frente al 2,34% de la OCDE y el 1,89% de la Unión Europea, que es mucho más en el caso de Alemania (2,68%) o Francia (2,11%).Con ello, España se ha colocado en el puesto 18 de 27 en el ranking europeo de innovación, sólo por delante de Grecia, Malta y 7 países de la Europa del Este. Y mientras aquí hacemos recortes, Alemania, que gasta más del doble que España (1025 dólares por habitante frente a 446), ha aumentado su inversión pública en innovación un 7% este año.
En España, la mayoría del gasto en I+D lo financia el sector público (55%), mientras que en otros países desarrollados son las empresas las que gastan 2 de cada 3 euros en innovación. Aquí, de las 13.650 empresas que invierten en I+D, según el informe COTEC 2011, hay 1.150 grandes empresas que han recortado poco su inversión (-9%) y mantienen su plantilla de investigadores, pero son las 6.500 pymes (10-50 empleados) las que más han reducido su inversión en I+D (-17%), por la caída de ventas y la dificultad de encontrar financiación.
Sin embargo, faltan más proyectos que dinero. Así, 1 de cada 4 euros del Presupuesto del Ministerio de Innovación en 2010 no se gastó, porque empresas y autonomías pidieron sólo un 60% de los créditos públicos disponibles (3.218 millones). O sea que 1.287 millones de préstamos para I+D no se gastaron. Y de cada 100 empresas, 34 desaprovechan las ayudas a la investigación, según un estudio de Alma Consulting. Falta información y simplificar trámites. Y tampoco funcionan los incentivos fiscales a la I+D: no los utilizan ni el 75% de las empresas innovadoras, porque Hacienda las está echando atrás y corren el riesgo de una inspección.
Pero la innovación no es sólo cosa de dinero, como señala el último Informe COTEC: hace falta promover una cultura de la innovación, de arriba abajo, y sobre todo con la educación, que debe estar más dirigida a las empresas y la formación para el empleo. Y aplicar la innovación al día a día, sobre todo en las pymes y autónomos: no es de recibo que el 52% de los autónomos no tenga un ordenador y de los que lo tienen, dos tercios no tengan Web y una cuarta parte no tenga acceso a Internet. Hace falta que el Estado y las autonomías tiren de las empresas para que innoven, con una política de compras públicas y de atracción de emprendedores. No en vano, las tres autonomías que más gastan en I+D (Navarra, País Vasco y Madrid) son las más dinámicas y están entre las que más crecen y tienen menos paro.
Además, es muy importante “sembrar la innovación” entre los jóvenes, ya que España tiene un lastre de partida, con menor capacidad innovadora de nuestros jóvenes respecto a la mayoría de Europa, según un estudio de la Fundación COTEC, que propone cultivar más la inteligencia en la educación (más matemáticas y más esfuerzo) y en el ocio (más lectura y arte y menos tele), fomentar la emancipación (estudiar, trabajar y vivir fuera de casa),desarrollar su espíritu cívico y facilitarles los viajes y los idiomas, como bases para que en España haya más emprendedores, más empresarios innovadores en unas décadas.
Entre tanto, hace falta un Pacto por la innovación, para salvarla de los recortes del Estado, las autonomías y las empresas. Ya tenemos una ley de la Ciencia que ha sido aprobada por consenso y ahora hace falta un gran acuerdo (Estado, autonomías, empresas, bancos y Cajas, Universidades e investigadores) para conseguir sus objetivos: aumentar en 6.000 millones anuales la inversión privada en I+D, duplicar la inversión pública, subir al tren de la innovación a 40.000 nuevas empresas y generar medio millón de empleos tecnológicos. Hacen falta hechos y no palabras, como las apelaciones a innovar de Rubalcaba y Rajoy. No podemos esperar a que tire la economía para invertir en I+D. Porque si no se innova y se cambia el modelo productivo, la economía no tira. Es la pescadilla que se muerde la cola. En este caso, nuestro futuro.