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jueves, 2 de junio de 2016

Renta 2016: pagamos menos tras pagar más


Otro año más, tenemos que declarar la Renta antes que acabe junio, aunque pagamos los impuestos mes a mes, con la nómina o pensión. Este año, el IRPF nos saldrá mejor porque entra en vigor la rebaja de impuestos que Rajoy lleva dos años vendiéndonos: unos 240 euros de rebaja media, que no compensa las subidas que hemos pagado los 3 últimos años. Además, el pago dependerá mucho de dónde vivamos: hay autonomías con más IRPF (Cataluña, Andalucía, Valencia, Extremadura y Galicia) y otras donde se paga menos (Madrid, las dos Castillas y Cantabria). Pero al final, las cuentas están claras: el 79% de la Renta lo pagamos quienes  vivimos de una nómina o pensión, los más controlados por Hacienda. Y el resto, grandes empresas, multinacionales o ricos, pagan poco o evaden. Por eso, cada uno pagamos 900 euros de más y  hay déficit público. Este mes, además de declarar a Hacienda, hay que votar. Y de eso dependerán los impuestos futuros. Recuérdelo el 26-J.
 
enrique ortega

La Renta, el IRPF que ahora declaramos a Hacienda, es el principal impuesto que hay en España. Habrá recaudado en 2015 unos 71.500 millones de euros, el 39,2% de todos los ingresos fiscales, aunque ha perdido peso, ya que en 2010 suponía el 45% de todos los impuestos. Eso significa que ahora tienen más peso los impuestos indirectos (IVA, gasolinas, luz, tabaco y alcohol, tasas), más injustos porque los pagan igual los más ricos que los que menos tienen, mientras la Renta es más justo y progresivo, porque se paga según lo que uno gana. Eso sí, la mayor parte del IRPF lo pagamos cada mes, casi sin darnos cuenta, con las retenciones que nos hacen en la nómina o pensión. De hecho, ahora en mayo o junio, con la declaración, sólo pagamos 1 de cada 10 euros del IRPF.

Por eso, a la hora de declarar el IRPF y hacer cuentas con Hacienda, a la mayoría de españoles les sale negativa la declaración: no es ningún regalo, es porque, con el juego de las deducciones y desgravaciones, sale que nos han retenido de más el año pasado. Así, de las 19.708.000 declaraciones que Hacienda espera esta primavera, 14.673.000 declaraciones con derecho a devolución, concretamente 10.858 millones a devolver (un 2,4% más que en 2015). Y sólo 1 de cada 5 declaraciones serán a pagar, 4.260.000 declaraciones positivas, que pagarán a Hacienda 7.948 millones de euros (un 4,9% más que en 2015).

Este año habrá 423.000 declaraciones más con derecho a devolución que en 2015 porque se notará por fin la bajada de impuestos que entró en vigor el 1 de enero de 2015 y que el Gobierno Rajoy nos está “vendiendo” desde 2014. Bajan los tipos (a una franja del 19,50% al 46%, según cinco tramos de ingresos) y suben las deducciones personales y familiares, con lo que los contribuyentes pagan menos impuestos por lo ganado en 2015. De media, la rebaja es de unos 240 euros para los trabajadores y pensionistas que ganaron menos de 40.000 euros, según la estimación de Hacienda. Sin embargo, los técnicos de Hacienda (GESTHA) han denunciado que la rebaja sólo es de 16 euros al año para la mitad de los contribuyentes. Y que es muy pequeña para los que ganan menos de 20.000 euros (35,4 euros anuales) y muy elevada para los que ganan más de 60.000 euros (862 euros anuales).

Rebaja hay, pero en la declaración de este año también hay cambios que penalizan a los contribuyentes. Uno, que los inquilinos con contratos posteriores al 1 de enero 2015 pierden la deducción (10,5%) y los propietarios se pueden deducir sólo el 60% del alquiler cobrado, no el 100% cuando los inquilinos son jóvenes. Dos, se encarece fiscalmente la venta de viviendas, al eliminarse los coeficientes de actualización que rebajaban las plusvalías. Tres, que los propietarios de segundas residencias con valores catastrales revisados entre 1994 y 2005 pagarán más. Cuatro, que se ha eliminado la exención de los primeros 1.500 euros anuales en dividendos. Quinto, que el máximo de aportación por Plan de pensiones se baja de 10.000 a 8.000 euros. Y sexto, se cambia la reducción general de rendimientos de trabajo de 2.652 euros por un gasto deducible de 2.000 euros. Y además, como siempre desde 2008, Hacienda no descuenta el efecto de la inflación sobre lo que ganamos, lo que supone una penalización media de 33,24 euros por contribuyente (entre 18 y 1.321 euros), según GESTHA.

Y esto son los tipos y recargos sobre el papel, ya que la realidad del IRPF depende de dónde hagamos la declaración, porque cada autonomía tiene sus tipos y sus deducciones. Por un lado, el Estado fija un tipo estatal del IRPF (del 9,50 al 22,5%) y luego hay un tipo autonómico, que teóricamente va del 10% (mínimo) al 23,50%. Y así, sumando los dos tramos, sale un tipo total a pagar del 19,50% (hasta 12.450 euros de ingresos) al 46% (para más de 60.000 euros de ingresos). Pues bien, cada autonomía fija sus propios tipos y al final hay grandes diferencias. En el tipo mínimo total, destacan el 19% de Madrid, Canarias, Cantabria, Castilla la Mancha, Baleares y la Rioja, frente al 21,50% que se paga en Cataluña, Andalucía, Galicia y Comunidad Valenciana (21,40%). Y en el tipo máximo total, los más bajos son los de Madrid (43,5%), Galicia, Baleares, Castilla y León y Aragón(el 44% las cuatro), mientras los tipos más altos los cobran Cataluña, Andalucía y Asturias (48%), seguidas de Extremadura (47,5%), Canarias (46,5%), la Rioja y Murcia (46%).

Al final, entre tanto galimatías de tipos, quedémonos con esta idea: las comunidades donde se paga más IRPF, se gane lo que se gane, son Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana, Extremadura y Galicia. Y donde menos, en Madrid, Castilla y León, Cantabria y Castilla la Mancha. La diferencia entre pagar la Renta en Cataluña, la autonomía con más IRPF, y Madrid, la más barata, es de 173 euros para un trabajador con el salario más habitual (15.500 euros, según el INE) y de 225 euros para un trabajador con el salario medio (22.698 euros). Y va subiendo a medida de que se gane más: un contribuyente con 60.000 euros paga 453 euros más de IRPF en Barcelona que en Madrid y uno con 100.000 euros paga 613 euros más. Y un “millonario” (1.000.000 € ingresos) se ahorra en Madrid 39.063 euros en el IRPF. Esto es especialmente preocupante porque un 53,44% de los contribuyentes más ricos (ingresan más de 600.000 euros) viven en Madrid, la autonomía donde menos Renta se paga.

Y eso contando sólo los tipos del IRPF. Pero también hay grandes diferencias por autonomías en las deducciones. Así, en Aragón y Baleares, las familias pueden deducirse el seguro médico privado, en Cantabria los gastos por enfermedad, en Baleares los libros de texto y en Cataluña los créditos para master o doctorados, en la Rioja, Aragón o Extremadura la compra o rehabilitación de una segunda residencia en el campo, en Galicia la compra de informática y algunas instalaciones renovables (como en Murcia o Valencia) y en la mayoría, las donaciones al patrimonio artístico regional… Otro galimatías con enormes diferencias entre autonomías.

No olvidemos que ahora no sólo hay que declarar el impuesto de la Renta (IRPF), sino también el impuesto sobre el Patrimonio, los que tengan propiedades por más de 700.000 euros (500.000 en Cataluña), salvo en Madrid (que está exento). En total, hay unos 178.000 contribuyentes que declaran Patrimonio, el 38% en Cataluña. Todos ellos están obligados a declarar por Internet y pagarán unos 1.000 millones de euros, una cantidad mínima pero que sirve a Hacienda para controlar sus propiedades y cotejarlo con sus ingresos. Aquí también, el pago del impuesto sobre el Patrimonio varía mucho entre las autonomías: así, una persona con un patrimonio de 800.000 euros (no cuentan los 300.000 primeros euros de la vivienda habitual) paga 1.164 euros de Patrimonio en Aragón, 769 euros en Cataluña, entre 300 y 220 euros en Extremadura, Baleares, Andalucía, Galicia, Murcia y Asturias, 200 euros en Canarias, Cantabria y las dos Castillas, 100 euros en la Rioja y nada en Madrid.

Al final, aunque este año paguemos menos a Hacienda, no podemos olvidar que hemos pagado más en las tres declaraciones anteriores, debido a la fuerte subida de impuestos aprobada por Rajoy a finales de 2011, la mayor de la democracia. Así, sólo en el IRPF, el tipo medio ha bajado del 13 al 12,1 % en 2015, pero era del 11,9% en 2011. Y eso significa que aunque paguemos 3.664 millones de euros menos de IRPF por nuestros ingresos en 2015, entre 2012, 2013 y 2014 ya pagamos 6.073 millones más en Renta, con lo que el balance es que hemos pagado 2.409 millones más de IRPF con Rajoy. Con datos oficiales de Hacienda. Y que pagamos más por la Renta ahora, con la rebaja de 2015, que en 2011. Eso sin contar los demás impuestos estatales (donde pagamos 15.169 millones más que en 2011) y los impuestos autonómicos (han creado 50 nuevos) y municipales, disparados también estos años, la mayoría gobernados por el PP.

El problema está en que aunque los impuestos han subido para la mayoría, al margen del “regalo” de 2015 que notamos en esta declaración, el Estado recauda poco y tenemos el segundo mayor déficit público de Europa (5% del PIB), sólo menor que el de Grecia. Y eso es porque España ingresa menos por impuestos que el resto de Europa: Hacienda recauda el 38,2% del PIB (2015), frente al 45% de la UE-28 y el 46,6% del PIB que recaudan los 19 paises del euro. Y esto no es algo que pase por la crisis: en 2002-2006, cuando las “vacas gordas” y el boom inmobiliario, España recaudaba el 38,9% del PIB y la eurozona el 44,1%.

Eso significa que si España recaudara impuestos como los demás paises del euro, en 2015 debería haber ingresado 85.000 millones de euros más. O sea, no habría habido déficit (50.000 millones) ni recortes e incluso nos podrían haber bajado impuestos. ¿Por qué España recauda menos? Porque hay más fraude, ilegal y “legal”, sobre todo de grandes empresas (pagan sólo el 7,3% de sus beneficios), multinacionales y los más ricos (SICAV), que pagan menos impuestos con “ingeniería fiscal” y enormes desgravaciones (eso “lo legal”, sin contar evasiones y paraísos fiscales). Baste un dato escandaloso, que apenas ha trascendido: Hacienda devolvió al Banco Santander 1.236 millones de euros por el impuesto de Sociedades en 2013 y 2014 (vea aquí los documentos de devolución), a pesar de ganar 10.186 millones de euros en esos dos años, debido a deducciones por pérdidas en 100 empresas del grupo. Todo “legal”.

Cara a la próxima Legislatura, es urgente aumentar la recaudación fiscal, para rebajar el déficit público (Bruselas exige recortes por 8.000 millones) y recuperar las pensiones y el Estado del Bienestar (sanidad, educación, dependencia y servicios sociales). Pero no subiéndonos los impuestos a los que ya pagamos, sino luchando contra el fraude y haciendo pagar más a los que pagan poco “legalmente”. Los expertos de Hacienda (GESTHA) creen que se podrían recaudar 42.000 millones más cada año con una lucha más decidida ante el fraude fiscal (cada uno pagamos 900 euros de más por el fraude de otros, según GESTHA, armonizando los impuestos de sucesiones y patrimonio entre las autonomías, reduciendo deducciones y desgravaciones en el impuesto de sociedades (grandes empresas), controlando mejor a las multinacionales y a los más ricos (SICAV), subiendo impuestos a los carburantes y creando nuevos impuestos medioambientales.

Se trata de que otros paguen más para que la mayoría paguemos menos. Porque actualmente, el 79% del IRPF lo pagan los que viven de un sueldo o pensión, que son además los que están más controlados por Hacienda. Y si miramos todos los impuestos, el 90% de los ingresos fiscales salen de las familias y sólo un 10% de las empresas, bancos y grandes fortunas, según Intermón Oxfam. Este es el problema de fondo que sigue sin resolverse en España (y en todo el mundo) y que debería llevar a una reforma fiscal de verdad en la próxima Legislatura: que otros paguen más para que la mayoría paguemos menos y baje el déficit. Que no nos engañe Rajoy con más promesas de “rebajas de impuestos”. Sólo podremos pagar menos si otros (empresas, bancos, multinacionales y ricos) pagan más. Piénselo al votar el 26-J.

lunes, 16 de junio de 2014

Renta 2014 : los impuestos que se notan


Quedan dos semanas para confesarnos con Hacienda. Y mientras pagamos más, por segundo año consecutivo (también en la declaración del año que viene), el Gobierno promete que nos bajaran los impuestos en 2015 (año electoral), ya para la declaración que haremos en 2016. La rebaja será pequeña en el IRPF, que supone sólo el 40% de los impuestos que pagamos, los que más se notan. Pero como han prometido bajar el déficit, tendrán que subir los impuestos que no se notan, los indirectos, desde el IVA a algunos productos a los carburantes, el IBI, tasas e impuestos medioambientales, quitando deducciones. Algo injusto, porque son impuestos que pagan igual los pobres que los ricos. Mientras el fraude fiscal supera los 70.000 millones, los que viven de una nómina están supercontrolados por Hacienda y pagan el 79% del IRPF. Si empresas, bancos, multinacionales y grandes fortunas pagaran lo que deben, el IRPF podría bajar de verdad. Es la reforma que hace falta.
 
enrique ortega

La Renta, el IRPF, sigue siendo el primer impuesto en España, con el que el Estado ingresará 73.196 millones este año. Pero ha perdido importancia, porque sólo representa ya el 40% de la recaudación total, cuando en  2010 era el 45%. Han ganado importancia los impuestos indirectos (desde el IVA a los impuestos sobre carburantes, tabaco o alcohol, el IBI o las tasas), que ya suponen el 60% de los ingresos, algo profundamente injusto porque son impuestos que pagan igual los pobres que los ricos. Pero sirven para que los Gobiernos de turno recauden sin que se note tanto, al consumir en el día a día.

El IRPF es un impuesto que se nota, aunque tampoco mucho porque la mayoría (93%) lo pagamos cada mes, en las retenciones que nos hacen en la nómina o pensión. Y ahora, al presentar la declaración, sólo ajustamos cuentas y a la mayoría le sale negativa: de 19,3 millones de declaraciones esperadas, 14,6 millones saldrán a devolver, lo que significa que nos han retenido de más, que hemos financiado a Hacienda durante el año (10.275 millones). Así que si nos sale negativa, es sólo un espejismo: ya hemos pagado antes y de más. De media, pagamos un 14% de los ingresos, un máximo histórico.

Este año, la declaración de la renta viene otra vez con subida, la aprobada por Rajoy para 2012, 2013 y 2014 (que pagaremos en la declaración del año que viene): los tipos del IRPF suben entre el 0,75 y el 7%, según los ingresos. Eso supone pagar entre 82 euros más (para ingresos de 20.000 euros) y 600 euros extras (para ingresos de 45.000 euros). También pagarán más los ingresos por ahorros e inversiones (pasan de pagar del 19% al 21%). Pero la mayor subida se debe a que Hacienda no descuenta (desde 2008) el efecto de la inflación, al no revisar los tramos de renta ni actualizar el mínimo personal y familiar ni la deducción por rendimientos del trabajo. Una penalización que supone pagar 33,24 euros más de media por contribuyente, según GESTHA (entre 18 y 1.321 euros más, según ingresos).

Algo muy importante es que el IRPF se paga distinto según donde se viva. Primero, porque varias autonomías han cambiado los tramos de ingresos y los tipos máximos, siendo Cataluña, Andalucía y Asturias donde los más ricos pagan más (56%) y Madrid, Galicia y la Rioja donde pagan menos (52%). Curiosamente, en Aragón, Castilla la Mancha, Castilla y León y Baleares, los que ganan menos de 80.000 euros pagan más que la media de España y los que ganan más, menos. Y en Asturias y Andalucía, todos pagan más.

La otra diferencia entre autonomías es por las deducciones del IRPF: hay 164 diferentes. La mayoría tienen deducciones por compra o alquiler de vivienda (y para jóvenes), la  mitad tienen deducciones por nacimientos o adopciones, algunas por gastos de guardería (Comunidad Valenciana, Murcia y Canarias), otras deducen uniformes (Madrid) y libros de texto (Comunidad Valenciana, Baleares y Aragón), la enseñanza de idiomas (Castilla la Mancha), los gastos de salud y seguro médico privado (Baleares, Aragón y Cantabria), los abogados laboralistas (Andalucía) y gastos tan estrambóticos como tener asistenta (Andalucía), hombres que ayudan en casa (Comunidad Valenciana) o quedarse viudo/a (Cataluña).Un galimatías de deducciones que llevan a que una familia pague hasta 3.448 euros más o menos, según donde viva.

Al final, ¿quién paga el IRPF? Básicamente, las clases medias y medias altas: el 68,3% lo pagan quienes ganan más de 30.000 euros, según la Memoria Tributaria (2011). Por debajo, los mileuristas, los que ganan menos de 15.000€ brutos (12.000€ de base imponible), un 38,8% de contribuyentes, sólo pagan el 1,4% de la recaudación, unos 132 euros de media anual. Entre 12.000 y 21.000 euros de base imponible hay otro 26,8% de contribuyentes, que pagan un 12,6% de la recaudación, unos 1.760 euros anuales de impuestos. Y entre 21.000 y 30.000 euros, hay otro 15,5% de declaraciones, que pagan un 17,7% de la recaudación, 3.894 euros de media. Entre estos tres grupos, que ganan menos de 30.000 euros, son el 81,2% de los contribuyentes y pagan el 31,7% de la recaudación. Otro tercio (35% recaudación) lo pagan los que ganan entre 30.000 y 60.000 euros (15% contribuyentes) y el tercio restante (33,3%) lo pagan los que ganan más de 60.000 euros, sólo el 3,8% de los contribuyentes.

Estos contribuyentes (19,3 millones) son los que viven de un salario (79% de la recaudación del IRPF) o de un ahorro o inversión, y están perfectamente controlados por Hacienda, mientras quedan fuera personas con grandes fortunas, que tributan como empresas (con muchas deducciones y vías “legales” de fraude)  o a través de SICAV (hay 3.050, que gestionan 29.012 millones de casi medio millón de grandes patrimonios), que sólo tributan al 1%. Y si sumamos todos los impuestos, resulta que el 90% de los ingresos fiscales se recaudan con las familias y sólo un 10% con empresas, bancos y grandes fortunas, según Intermon Oxfam. De hecho, las grandes empresas pagan en España el 4% de sus beneficios (por las cuantiosas deducciones del impuesto de Sociedades), los bancos sólo han pagado el 5% de sus beneficios en 2013 y las multinacionales apenas pagan.

Precisamente, un grave problema de España, reiterado por la Comisión Europea y el FMI es el elevado fraude fiscal, que supera los 70.000 millones de euros. Una parte es fraude” ilegal”, de economía sumergida que no tribuya (hay 253.000 millones de dinero negro), pero el 72% del fraude, según Gestha, procede de empresas, multinacionales y grandes fortunas, que defraudan “legalmente”, aprovechando deducciones, desgravaciones y agujeros legales. De hecho, España es el segundo país de la zona euro que menos recauda, tras Irlanda (un paraíso fiscal): un 37,8% del PIB, frente al 46,8% de la zona euro. O sea, que recaudamos 90.000 millones menos de lo que nos toca, porque algunos defraudan y pagan menos. Y no son precisamente los que declaran el IRPF, donde el fraude es relativamente bajo.

Ahora, el Gobierno promete bajar impuestos, pero en realidad apenas va a tocar el IRPF: subirá el mínimo exento de declarar a 12.000 euros (ahora está en 11.121, con lo que beneficiará sólo a 400.000 contribuyentes), mejorará algunas deducciones familiares y bajará el tipo máximo (del 52% al 50% o al 45%), lo que beneficiará a los más ricos. Pero para cumplir con el recorte del déficit que le exige Bruselas, tendrá que ingresar más por otro lado, con los impuestos que no se notan: subirá el IVA de algunos productos (del 10 al 21%), los impuestos a los carburantes, el tabaco y el alcohol, el IBI, las tasas y los impuestos medioambientales. Y bajará sociedades (del 30 al 25%, aunque las empresas pagan el 4% por las deducciones). Y la mayor parte de la rebaja anunciada será para 2016 y 2017, no a corto plazo.

La única manera de bajar los impuestos a la mayoría de españoles que pagan es cobrando más a los que apenas pagan: grandes fortunas, empresas, bancos y multinacionales. Pero estos son colectivos “intocables” para el Gobierno Rajoy. Por eso, harán propaganda con que bajan impuestos, los que se notan, pero acabaremos pagando más impuestos de los que menos se notan, los de cada día. Y seguiremos pagando los de siempre, los asalariados y familias, la mayoría, que dedicamos 130 días al año (hasta el 10 de mayo) a trabajar para pagar impuestos y cotizaciones, según Civismo (ofrecen esta calculadora para que calcule los días que trabaja para pagar impuestos). Que no le engañen con bajadas que tienen trampa.