El turismo en España ha empezado el año con fuerza, tras batir todos los récords en 2025 (96,8 millones de turistas extranjeros y 134.712 millones de gasto). Así, en enero de 2026 (último dato del INE), España recibió 5,1 millones de turistas extranjeros, un +1,2% que en 2025, con aumentos de visitantes de Italia (+8,1%), Reino Unido (+3,3%), EEUU (+3,2%, a pesar de Trump y de la fortaleza del euro), paises nórdicos (+1,8%) y del resto del mundo (+13,1%), aunque cayeron los turistas franceses (-19,2%) y alemanes (-2%). Además, y esto es importante, los turistas foráneos se gastaron un 9,3% más, lo que indica que sigue subiendo el gasto medio por turista (por la inflación y porque son turistas “de más calidad”). Y finalmente, han aumentado, en enero y febrero, las pernoctaciones hoteleras (+2,2%), más por los extranjeros (+3,3%) que por los españoles (+2,3%).
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lunes, 30 de marzo de 2026
Otra Semana Santa récord y cara
Media España viaja o toma unas pequeñas vacaciones esta
Semana Santa, tras no tener fiestas ni “puentes” desde Navidad. La fiebre
por salir y moverse sigue ahí, en España y en Europa, a pesar de
las guerras (Ucrania y Oriente Medio) y de la fuerte subida de
precios (3,3% anual), sobre todo por los carburantes. Pero mucha
gente no tendrá en cuenta estas subidas (llenar un depósito de gasóleo cuesta
31 euros más que el año pasado y 3,50 euros más si es de gasolina), ni tampoco
las de los hoteles (+9,6% anual), bares y restaurantes o los billetes de
autobús, tren o avión. Al final, si el tiempo no lo impide, los
hoteleros esperan más clientes (sobre todo españoles) que la Semana Santa 2025, que ya fue récord,
sobre todo en Canarias, Baleares, Andalucía y Levante, más las
ciudades de interior con procesiones. Y la guerra en Irán nos traerá
también muchos extranjeros. Todos buscan evadirse de la realidad, “cargar
las pilas” y afrontar una vuelta complicada. Descansen. Enrique Ortega
El turismo en España ha empezado el año con fuerza, tras batir todos los récords en 2025 (96,8 millones de turistas extranjeros y 134.712 millones de gasto). Así, en enero de 2026 (último dato del INE), España recibió 5,1 millones de turistas extranjeros, un +1,2% que en 2025, con aumentos de visitantes de Italia (+8,1%), Reino Unido (+3,3%), EEUU (+3,2%, a pesar de Trump y de la fortaleza del euro), paises nórdicos (+1,8%) y del resto del mundo (+13,1%), aunque cayeron los turistas franceses (-19,2%) y alemanes (-2%). Además, y esto es importante, los turistas foráneos se gastaron un 9,3% más, lo que indica que sigue subiendo el gasto medio por turista (por la inflación y porque son turistas “de más calidad”). Y finalmente, han aumentado, en enero y febrero, las pernoctaciones hoteleras (+2,2%), más por los extranjeros (+3,3%) que por los españoles (+2,3%).
Ahora, se espera que la Semana Santa incentive la llegada de
turistas extranjeros, aunque serán los españoles quienes dominen los
viajes y la ocupación hotelera estos días, a pesar de las guerras y de
las subidas de precios. El
sector hotelero asegura que las reservas para Semana Santa serán
algo superiores a las del año pasado (que ya fue récord) y que las grandes
cadenas ya rozan “un lleno técnico” en Canarias, Andalucía y Baleares, con un
aumento de reservas también en Madrid, Levante y Cataluña, más las ciudades de
la España interior con procesiones, que disparan el turismo rural. Pero sobre
todo, los
hoteleros creen que mejorarán sus ventas y márgenes,
por la subida de precios (la facturación media por habitación fue en febrero de
116,3 euros, +2,9% más que un año antes).
Hay varios factores que explican el aumento de la
ocupación previsto para esta Semana Santa. Uno, que hay más gente trabajando
que hace un año (+482.710
afiliados a la Seguridad Social en febrero 2026 que en febrero de 2025), lo
que ha impulsado el consumo y el gasto, sobre todo en viajes, una
prioridad de las familias tras la pandemia. Y el conflicto en Oriente
Medio puede acabar desviando
turistas internacionales hacia España, en perjuicio de los viajes a
Turquía, Grecia, Egipto y norte de África. Pero también hay factores en
contra de viajar estos días, como las subidas de carburantes y de los
billetes de autobús, tren y avión. Y, sobre todo, la incertidumbre de muchas
familias sobre los efectos negativos de la guerra.
Con todo, mucha gente tiene difícil llegar a fin de
mes (por la inflación y los alquileres o hipotecas, mientras apenas
suben los salarios), con lo que no todo el mundo viajará esta Semana Santa,
aunque parezca que sí. De hecho, el 56% de los españoles no se moverá esta Semana
Santa, la mayoría porque su economía no se lo permite, según
una reciente Encuesta hecha por el Observatorio Cetelem. Los que sí viajen lo
harán mayoritariamente (14%) dentro de España (al pueblo, a un destino interior
o a la costa), siendo minoría (14%) los que viajarán al extranjero, básicamente
a Europa. Y su gasto medio será de 538 euros por persona, un 13% más que
el año pasado, según esta Encuesta. Un gasto medio que se destinará sobre todo
a pagar alojamiento, restaurantes, compras y ocio.
Los que viajen esta Semana Santa notarán en sus bolsillos varias
subidas de precios, que les obligarán a ajustar su gasto, para no pegarse
un susto con el próximo pago de la tarjeta de crédito. La primera subida
evidente la
han tenido al repostar: el viernes 27 de marzo, el precio medio de la gasolina 95
era de 1,563 céntimos litro, inferior (-25 céntimos) al que costaba el sábado
21 de marzo (antes de los ataques a Irán), que era de 1,819 céntimos litro,
gracias a la bajada de impuestos aprobada por el Gobierno. Pero algo superior
al precio de la gasolina la Semana Santa de 2025 (1,56 euros/litro), con lo que
llenar ahora un depósito de 55 litros de gasolina cuesta 3,50 euros más que
hace un año. El mayor problema lo tienen quienes tienen un coche de gasoil:
el litro costaba el viernes 1.774 euros/litro de media, 19 céntimos menos que
antes de la guerra de Irán (1,964 céntimos), una rebaja menor porque el gasóleo
se ha disparado más que la gasolina en los mercados internacionales. Pero al
comparar el precio actual con el de la Semana Santa 2025 (1,40 euros/litro),
resulta que llenar ahora un depósito de gasóleo cuesta 31 euros más que
hace un año…
La siguiente subida la notarán muchos al comprar un billete de
autobús (+7,6%) o tren (+11,4%) y sobre todo, al comprar un billete
de avión, más en los vuelos internacionales: el jet fuel (keroseno) ha
subido hasta un 50% en los mercados internacionales, aunque las compañías
aseguran los precios de un 80% de sus suministros para evitar extracostes. A
pesar de eso, el
propio director general de IATA ha vaticinado una subida de los billetes
del 8 al 9%. Y lo mismo pasarán con los trenes, sobre todo los de alta
velocidad (con más demanda), que además sufrirán más retrasos estos días
por los tramos de menor velocidad (y no circulan directamente hasta
Málaga, por los daños de las pasadas lluvias).
Otra subida la habrán visto al hacer las reservas
de hoteles o apartamentos para estos días: aprovechando la mayor
demanda, los precios de los hoteles han subido un +9,6% anual, según el IPC de febrero.
Y lo mismo al sentarse en una terraza o comer en un restaurante o en un
chiringuito de playa: la subida anual ha sido del +4,4%, según el INE. Lo
mismo pasará con los locales de ocio, las copas o muchas entradas a
parques o espectáculos: son muchos los que aprovecharán la subida de los
carburantes para subir precios, algo que ya
se está notando en los alimentos y supermercados y que se
extenderá a todos los productos y servicios.
Eso sí, la Semana Santa y este mayor gasto permitirán
mantener el crecimiento de la economía, alto a pesar de las
guerras de Ucrania y Oriente Medio (+2,8% en 2025, el
doble del 1,4% que creció la zona euro), gracias a que reanimará el
consumo interno y el turismo, dos de los motores básicos de nuestra
economía. Y también ayudará la Semana Santa a que crezca el empleo: el
sector calcula que se han hecho 164.000 contratos para estos días,
un +12,1% más que en 2025, sobre todo en hostelería (el 87%), transporte y
logística (7,75%) y empresas de ocio (5,5%), un empleo que se ha concentrado
(el 60%) en Andalucía, Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana, aunque muchos
de estos empleos se pierden después.
Tras la vuelta de Semana Santa, el sector turístico ya tiene
la vista puesta en “el
macropuente” de mayo: se pueden pedir 4 días de vacaciones para
tener en total 9 días de vacaciones (del 25 de abril al 3 de mayo). Y a
partir de ahí, mayo y junio pueden beneficiarse de la tendencia a tomar
vacaciones fuera del verano (que ya se notó en 2025) y a las escapadas
largas (con viernes y lunes incluidos), gracias a la generalización del
teletrabajo. En cualquier caso, más escapadas y viajes antes de un verano que
se espera rompa otra vez los récords de 2024 y 2025. Y de ahí, a
por los 100 millones de turistas este año…
Claro que todo va a depender de Trump y Netanyahu,
porque si persisten en su guerra ilegal con Irán (una dictadura teocrática dispuesta
a “morir matando”) y el precio de la energía se dispara, con subidas de
precios generalizadas (ya estamos en una inflación del 3,3%
en marzo, que puede escalar del 4% en abril), lo
sufrirán los consumidores, que frenarán su gasto, también en viajes, algo
muy preocupante para una potencia turística como España. Así que crucemos
los dedos y esperemos que no llegue otra crisis. Mientras, aprovechemos
estos días para descansar y cargar las pilas” para la vuelta, que no
será fácil.
El turismo en España ha empezado el año con fuerza, tras batir todos los récords en 2025 (96,8 millones de turistas extranjeros y 134.712 millones de gasto). Así, en enero de 2026 (último dato del INE), España recibió 5,1 millones de turistas extranjeros, un +1,2% que en 2025, con aumentos de visitantes de Italia (+8,1%), Reino Unido (+3,3%), EEUU (+3,2%, a pesar de Trump y de la fortaleza del euro), paises nórdicos (+1,8%) y del resto del mundo (+13,1%), aunque cayeron los turistas franceses (-19,2%) y alemanes (-2%). Además, y esto es importante, los turistas foráneos se gastaron un 9,3% más, lo que indica que sigue subiendo el gasto medio por turista (por la inflación y porque son turistas “de más calidad”). Y finalmente, han aumentado, en enero y febrero, las pernoctaciones hoteleras (+2,2%), más por los extranjeros (+3,3%) que por los españoles (+2,3%).
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lunes, 5 de enero de 2026
La cuesta de enero: subidas y ayudas
Tras la resaca de compras de estas Navidades,
llega la dura realidad de afrontarlos, de hacer frente a tarjetas y pagos.
En un mes, enero, donde muchas empresas aprovechan para subirnos
casi todo: teléfono e Internet, luz, agua, basuras, billetes de avión,
autopistas, taxis, alquileres, tabaco, paquetes y sellos de Correos, seguros…Así
que este enero será más difícil llegar a fin de mes. La contrapartida es que también
suben los ingresos de casi 10 millones de pensionistas (más
los que menos cobran), 3 millones de funcionarios, 2,4 millones
de trabajadores que cobran el salario mínimo y las ayudas del ingreso
mínimo vital (IMV) que cobran 785.000 hogares, pensiones, sueldos y
ayudas públicas que se revalorizan desde el 1 de enero. Y también
aumentan las ayudas al transporte, manteniendo las actuales y
creando una tarifa plana que permite viajar barato. Ahora, la clave es ver
lo que suben los sueldos este año, porque los precios de los alimentos,
la vivienda y la energía seguirán altos en 2026. Enrique Ortega
Enero es el mes elegido por muchas empresas para subir sus tarifas y precios, con el argumento de la subida de costes y del aumento del IPC. Y este año, la lista de subidas es muy amplia. Empezando por la subida de las tarifas del teléfono e Internet, que suelen subir dos veces al año. Esta vez, suben con pocos días de diferencia: el 8 de enero las sube Vodafone (+3,9% de media, entre 1 y 5 euros al mes), el 12 de enero Orange (+3,8%, de 1 a 6 euros al mes) y el 13 de enero Movistar (+4%), mientras Digi no las sube. En los últimos años, las telecos justificaban sus subidas en la previsión de aumento del IPC, pero este año suben mucho más (el IPC puede subir un 2,1%) y lo justifican en que les han subido los costes, sobre todo los productos audiovisuales que ofrecen (fútbol y plataformas).
Otra subida que notaremos será la del próximo recibo de
la luz, que será diferente según el contrato que tengamos. Los que tienen
un contrato de luz en el mercado “libre” (20 millones de
clientes) tendrán
subidas del 4 al 7% cuando les toque la revisión anual de su
contrato, subidas que ya han anunciado Iberdrola, Endesa o las filiales de
Repsol, argumentando que a ellos les ha subido la luz en 2025 (y ahora) porque
Red Eléctrica obliga a mantener centrales de gas de guardia (más costosas) para
evitar un nuevo apagón como el de abril pasado. El resto de clientes, los que
están en el mercado regulado (8,4 millones) ya han sufrido en
2025 esta subida y la seguirán pagando en 2026. Y todos pagarán más este año
por la
subida de los peajes (un tercio del recibo) que fija la
Administración: los peajes de acceso subirán un +4,1% y habrá que pagar
en el recibo los demás cargos, que también suben.
Si sube la luz, también subirá la
factura del agua que pagamos. En Madrid, el
Canal de Isabel II ya anunció una subida de la factura del agua del 3%
anual hasta 2030, debido a que lleva años sin subirse y tienen que acometer
nuevas inversiones. Aigües
de Barcelona también ha anunciado una subida del +2,9% para
2026, mientras otros municipios de su área metropolitana también subirán el
agua, hasta el 5,8%. Y Aguas
de Bizkaia ha anunciado subida de tarifas del 4% en 2026, lo mismo
que muchas ciudades de media España.
También subirán en 2026 las
tasas de basuras de la mayoría de municipios, que ya han aplicado en
2025 sus nuevas tarifas, mucho más altas que los anteriores, que volverán a
subir este año, para ajustarlas paulatinamente a las
nuevas exigencias de recogida de residuos.
Y también pagaremos más al viajar en avión, porque
las aerolíneas nos cargarán en los billetes la subida del canon aeroportuario que
les ha hecho AENA el 1 de enero,
un aumento del +6,44% para afrontar las inversiones en los aeropuertos
españoles. También será más caro viajar en coche por autopista: los
peajes subirán este año un +2,61%
al menos, aunque en las autopistas rescatadas por el Estado subirán menos, un +2%.
También podría subir este año el impuesto que paga el gasóleo, porque la
Comisión Europea obliga a igualarlo con el de la gasolina, aunque el
Gobierno no logró aprobar en 2024 el Decreto que los equipara, por el
rechazo del PP, Vox, UPN y Podemos. Pero es una reforma exigida para recibir
460 millones de Fondos europeos, por lo que el Gobierno se ha comprometido a
intentar aprobar la equiparación antes de finales de marzo. De conseguirlo, el
gasóleo subiría 7 céntimos por litro.
El tabaco ya ha subido el 1 de enero, con nuevos
precios para los paquetes de cigarrillos, cigarros y picadura (ver
nuevo listado de precios por marcas), aunque todavía fumar es más barato en
España que en la mayoría de Europa. Y también han
subido ya las tarifas de Correos, tanto los sellos (+7,9%: el
franqueo ordinario cuesta 96 céntimos, el doble que en 2015), los certificados
y los paquetes (+5,5%). Y han subido también los taxis en la mayoría de
España, desde Madrid
(+2,36%) y Barcelona
(+2,3%) a Sevilla,
Málaga, Valladolid, Ferrol o Salamanca, lo que se trasladará también a los
vehículos VTC.
Con todo, lo más preocupante volverá a ser la subida de
la vivienda, tanto para alquiler como para compra. Se espera
otra subida de los alquileres del +10% en 2026, que se sumaría a las
fuertes subidas de los años anteriores: +40,3% han subido los alquileres
de media en España desde 2019 (+50% en Madrid y +46,15% en Barcelona, según
Idealista).. Además, muchos contratos de alquiler (por 5 años) se terminan
en 2026, con lo que los propietarios intentarán revisar bastante al alza los
nuevos alquileres, con lo que se espera “un aluvión de subidas”. Y en cuanto a
los precios de compraventa, están ya en niveles prohibitivos: 2.605
euros/m2 de media, pero 5.089 euros/m2 en Barcelona y 5.758 euros/m2 en
Madrid. Y podrían subir otro 15% más este año, según Idealista.
Y luego hay dos subidas aseguradas para 2026, aunque todavía
no podamos decir cuánto. Una es la
subida de los seguros, desde el seguro del automóvil y del hogar al
seguro de salud, que llevan años subiendo mucho y que volverán a subir bastante este año, justificándose en
el aumento de costes de los talleres y reparaciones, los siniestros en casa y
el aumento de los costes médicos en los hospitales privados. Y también están “cantadas”
nuevas
subidas de los alimentos: frutas y verduras (muy afectadas por el
cambio climático y las cosechas), las carnes, los huevos, el café y el
chocolate, más la bollería y las bebidas.
En cambio, hay otro gasto importante, el transporte
público, que se modera o baja en 2026, por las ayudas
que ha
prorrogado o ampliado el Gobierno. Por un lado se prorrogan
los actuales descuentos al transporte en tren y autobús, manteniendo
los descuentos actuales en Cercanías, corta y media distancia y autobús, a los
que se añaden un nuevo abono trimestral y un abono de 10 viajes para Cercanías,
manteniéndose la gratuidad de todos los viajes para los menores de 14
años (para educar a los menores en el transporte público). Por otro lado, se
crea
un nuevo bono transporte de 60 euros mensuales (30 euros para menores
de 26 años) que permite viajes ilimitados en Cercanías y media distancia de
Renfe, además de las líneas estatales de autobuses. Un bono que convive con el
resto de ayudas al transporte.
Estas ayudas
van a permitir que millones de personas gasten hasta un 75% menos en
transporte público en 2026, ahorrándose este año 1.371 millones de
euros (el coste de las ayudas). Unas ayudas públicas al transporte que han sido
claves estos años, desde 2018 a finales de 2025, en que el Gobierno ha
destinado más de 11.000 millones de euros (7.200 millones desde 2022) a subvencionar los billetes de Cercanías,
trenes de media distancia y Avant y los autobuses de líneas estatales, según
datos de Transportes.
Un ahorro en transportes que no compensa el rosario de las
otras subidas de precios, unas anunciadas y otras silenciosas, que
afectarán a nuestros bolsillos en este año 2026. Menos mal que hay colectivos
que van a tener también un aumento de ingresos para afrontarlas,
básicamente pensionistas, funcionarios y los más desfavorecidos que reciben
ayudas públicas, que también se han revalorizado el 1 de enero.
Empecemos por los
pensionistas, 9,42 millones de personas que cobrarán algo más por sus
pensiones (10,42 millones) ya desde este mes de enero. La subida media de las
pensiones es del +2,7% (la subida de la inflación anual de noviembre
2024 a noviembre 2025), lo que supondrá cobrar unos 40 euros más al mes (una
jubilación media de 1.512 euros en 2025). Pero los 2,12 millones de
pensionistas que cobran pensiones muy bajas, con complementos de mínimos, tendrán
una subida mayor: +11,4% para los pensionistas con cargas familiares
(y las viudas) y +7% para los que no las tienen. Y para los 471.000
pensionistas que cobran una pensión no contributiva (dos tercios son mujeres),
la subida es del +11,4%.
Los 3 millones de personas que trabajan para la
Administración Pública cobrarán un +2,5% de subida retroactiva por
2025 y otro +2%
de subida salarial en 2026, más otro +4,5% en 2027 y un 2% de subida en
2028, según el acuerdo pactado por el Gobierno, que supone una subida acumulada
(por el efecto arrastre) del +11,4%
entre 2025 y 2028, un aumento superior a la inflación esperada estos
años, para recuperar parte del poder adquisitivo perdido por los funcionarios.
También volverá a subir este año el salario mínimo
interprofesional (SMI), que cobran unos 2,4 millones de trabajadores,
especialmente mujeres, jóvenes e inmigrantes que trabajan en el campo. De
momento, en enero se ha prorrogado el salario mínimo actual (1.184 euros en 14
pagas), a la espera de que el Gobierno apruebe este mes la nueva subida, que se
cobrará con efecto retroactivo desde el 1 de enero: los
expertos consultados han propuesto que suba entre 37 y 56 euros
al mes, mientras la
patronal propone una subida de 18 euros (+1,5%) y los sindicatos
piden subir 89 euros (+7,5%).
Y también sube el importe del ingreso mínimo vital (IMV)
que reciben las familias más vulnerables, actualmente 785.722 hogares (beneficiando
a 2,4 millones de personas). En 2025 cobraban entre 658,81 euros un adulto
solo y 1.449 euros mensuales las familias numerosas, importes que han
subido un 11,4% el 1 de enero, entre 75 y 170 euros más al mes. El problema
es que esta ayuda (IMV) sólo llega a la mitad de las personas que están en pobreza
severa (4,3
millones, según Cáritas). Y que muchas autonomías han aprovechado el
IMV para suprimir o reducir su ayuda, las rentas mínimas de inserción:
en los últimos 3 años se han reducido
más de 170.000 beneficiarios y 13 autonomías (Madrid y Aragón en
cabeza, un -95%, seguidas de Castilla la Mancha, Castilla y León, Andalucía, la
Rioja, Cantabria, Extremadura, Murcia, Asturias, Galicia, Cataluña y Navarra) han
reducido su gasto en estas ayudas autonómicas, que sólo llegan a 532.700
personas, el 6,1% de quienes viven en el umbral de la pobreza, según
los Directores y Gerentes de Servicios Sociales.
Ahora, la clave para afrontar las nuevas subidas de precios va
a estar en los salarios, en la subida que se pacte para 2026. Todo
indica que la patronal no ofrecerá una subida por encima del 2% (la
inflación subirá el 2,1%, según el Gobierno) y que los sindicatos
pedirán una subida mínima del 3,5%, para recuperar parte del poder
adquisitivo perdido en los últimos años (los sueldos han subido un
13,45% entre 2022 y 2025 y la inflación un 15,4%). Y, sobre todo, pedirán que
suban más los sueldos más bajos, porque el 30% de trabajadores
ganan menos de 1.582 euros brutos al mes (y otro 40% ganan entre 1.582 y
2.659 euros brutos), según el Decil de salarios
de la EPA 2024. Estos bajos salarios explican que casi la mitad de españoles (el 47,4% de los
hogares, según el INE) lleguen con dificultad a fin de mes. Y más ahora,
con la oleada de subidas de enero.
En definitiva, volvemos
a sufrir subidas de precios en múltiples servicios y gastos, sin
que tengamos claro lo que van a subir nuestros ingresos este año, lo que
explica que muchos españoles no vean bien su economía (según
el CIS) aunque España crezca más que la mayoría de paises occidentales. Eso
debería obligar a tomar medidas para “repartir
mejor el crecimiento”, controlando las subidas más impopulares
(alimentación, energía, servicios públicos) y aumentando las ayudas a los más
vulnerables, con medidas fiscales para que paguen más los que más ganan y menos
los que menos ingresan y viven de un sueldo. Y promover una negociación
colectiva que suba más los sueldos más bajos, ahora que muchas empresas pueden hacerlo,
porque llevan 5 años mejorando ventas y beneficios. Esas son las claves
para que el crecimiento lo noten la mayoría de españoles.
Enero es el mes elegido por muchas empresas para subir sus tarifas y precios, con el argumento de la subida de costes y del aumento del IPC. Y este año, la lista de subidas es muy amplia. Empezando por la subida de las tarifas del teléfono e Internet, que suelen subir dos veces al año. Esta vez, suben con pocos días de diferencia: el 8 de enero las sube Vodafone (+3,9% de media, entre 1 y 5 euros al mes), el 12 de enero Orange (+3,8%, de 1 a 6 euros al mes) y el 13 de enero Movistar (+4%), mientras Digi no las sube. En los últimos años, las telecos justificaban sus subidas en la previsión de aumento del IPC, pero este año suben mucho más (el IPC puede subir un 2,1%) y lo justifican en que les han subido los costes, sobre todo los productos audiovisuales que ofrecen (fútbol y plataformas).
Lo que también subirá en 2026 serán las nuevas hipotecas, no sólo porque hay que pedir un mayor importe (el 80% del precio de venta) para afrontar los altos precios, sino porque el Euribor lleva 5 meses consecutivos subiendo (del 2,079% en julio al 2,267% en diciembre), con lo que los bancos cobrarán este año tipos más altos, en torno al 3,5%. Eso sí, los 4 millones de familias que están pagando una vieja hipoteca no tendrán un susto en la próxima revisión anual, porque el Euribor esperado para 2026 (por debajo del 2,5%) será todavía inferior al de 2025.
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jueves, 19 de junio de 2025
Verano: vuelos caros y aeropuertos saturados
Cada vez se viaja más en todo el mundo y los
cielos están plagados de aviones: este año, las aerolíneas
esperan tener 5.200 millones de viajeros, que crecen sobre todo en Asia
y Oriente Medio. En Europa, superaremos los 1.000 millones de viajeros,
mientras España espera 320 millones, con una demanda al alza y una
falta de aviones que van a disparar este verano los precios de los
billetes y colapsarán el tráfico aéreo europeo y muchos aeropuertos.
Pero los turistas pagan lo que les pidan por volar y sufren retrasos y
cancelaciones, mientras les cobran por llevar maletas a bordo,
un tema donde la Comisión Europea apoya a las aerolíneas. En España hay 11
aeropuertos saturados y AENA tiene un Plan para invertir 10.000 millones
de euros en ampliarlos y mejorarlos, desde Barajas y Palma al Prat de
Barcelona, a costa de subir tarifas. Además, cada vez volamos más y eso contamina los cielos, aunque se
exige más porcentaje de carburante ecológico, lo que también fuerza a la
subida de los billetes. Enrique Ortega
La fiebre por viajar recorre el mundo después de la pandemia, aumentando año tras año los aviones y pasajeros en unos cielos cada vez más saturados. En 2024, las aerolíneas tuvieron 4.890 millones de pasajeros (+10,4% sobre 2023), superando con creces los 4.520 millones de viajeros transportados antes de la pandemia (2019), según la IATA. El tráfico internacional, que representa casi dos tercios del mercado (61,8%) creció más en 2024 (+13,9%), aunque movió menos pasajeros que en 2019.Y el tráfico doméstico (38,2% del mercado) creció menos (+5,7%), pero es el que más ha crecido tras la pandemia. Por continentes, lo que más crecen son los viajeros de Asia-Pacífico (+16,9% en 2024, +12,3% en China frente al +3,7% en EEUU), seguidos de África (+13,2%) y Oriente Medio (+9,5%), mientras crecen menos que la media (+10,4%) los pasajeros de Europa (+8,7% y Latinoamérica (+7,8%). La ocupación media de los aviones fue alta, del 83%, y las aerolíneas ganaron 32.400 millones en 2024, un margen neto del 3,4% (7 dólares por pasajero: 10,3 $ en Norteamérica y 1,8$ en Asia).
En 2024, los españoles hicieron un gasto
récord en viajes aéreos: gastaron
18.095 millones en viajes internacionales (el 34% del total
gastado en vuelos), con un aumento anual del 18%, según los datos del INE. El
20% de todos los vuelos fueron a Europa, el 7% a América (donde más crecen los
vuelos de los españoles, +25% en 2024), el 3% a África y el 4% restante al resto
del mundo (crecen un 12% los vuelos a Asia). El 66% de los vuelos restantes de
españoles fueron viajes dentro de España, con un gasto de 35.101
millones en 2024, sobre todo viajeros jóvenes y con rentas medias y altas.
En 2024, España tuvo un récord histórico de
vuelos, gestionados
por la empresa pública Enaire: 2.358.988 vuelos, un 7,6% más que en 2023,
por encima del +5,2% que aumentaron los vuelos europeos. La mayoría (1.354,960)
fueron vuelos internacionales (+9,5%), seguidos de los sobrevuelos (537.634,
+5,5% y los vuelos nacionales (466.394, +4,9%). Y el récord histórico se dio el
10 de agosto de 2024, con 7.886 vuelos gestionados por España, 5,4
vuelos por minuto. En cuanto a viajeros, en 2024 más de 309 millones de
viajeros utilizaron los aeropuertos españoles, según
AENA, un récord histórico.
Todo apunta a que estas cifras históricas de viajes aéreos y
pasajeros se superaran en 2025, (ver Web con vuelos en el
mundo hoy), a la vista de que las aerolíneas han aumentado ya un 10% sus
asientos para este verano. La IATA confía en alcanzar los 5.200
millones de viajeros a nivel mundial en 2025
(+6,7% sobre 2024), con un mayor aumento de pasajeros en Asia,
especialmente en China e India (país que inauguró 100 nuevos
aeropuertos en 2024). Las aerolíneas esperan un nuevo
aumento de la demanda, a pesar de la incertidumbre por los aranceles y sus
consecuencias, porque los clientes no renuncian a viajar y hay
más empleo y menos inflación en el mundo. Eso sí, todas las aerolíneas están aumentando
sus tarifas (de un 5 a un 12%), por la alta demanda y porque faltan
aviones, lo que subirá la ocupación de las aeronaves al 83,4%.
En Europa se espera superar este año la cifra de 1.000
millones de viajeros transportados, superando la cifra de 960 millones
de viajeros transportados en 2024.Y en España,
Aena espera que utilicen los aeropuertos españoles unos 320 millones de
pasajeros (+3,4% que en 2024). En invierno (hasta marzo) ya se han
transportado 111,3 millones de pasajeros )+6,6%) y la previsión de la Asociación
de Líneas Aéreas (ALA) es que entre abril y septiembre se transporten 245,9
millones de pasajeros, +5,9% que el verano pasado (y un 8% más en Canarias).
Estas previsiones de más vuelos y pasajeros no tienen en cuenta el efecto
negativo de 3 problemas que tiene hoy volar: los
altos precios de los billetes (por la falta de aviones), la saturación
del tráfico aéreo europeo y los problemas de retrasos y
cobro de maletas.
El mayor problema al que se enfrentan las aerolíneas (y que
sufren sus clientes) es la
falta de aviones. El problema se arrastra desde la pandemia, por la
ruptura de las cadenas de suministro y la caída brusca de la demanda, factores
que llevaron a la entrega de sólo 7.000 aviones entre 2019 y 2024, frente
a los 12.000 programados antes de la pandemia. Y en estos años, no se han
resuelto los problemas de suministros y de las cadenas de producción (en varios
paises). La consecuencia es que se
entregan menos aviones de los que hacen falta: en 2024, Airbus y Boeing
entregaron un 30% menos de lo programado: 766 aviones Airbus (frente a 863
en 2019) y sólo 348 aviones Boeing. En 2025, ambas compañías van
a entregar un 20% menos de aviones de los programados. Y ambos estiman que harán
falta 43.000 aviones nuevos en los próximos 20 años.
Este recorte
en las entregas fuerza a las aerolíneas a ajustar mucho más sus
rutas y ocupaciones, lo que lleva a mayores costes (al operar con
aviones antiguos, que consumen más) y a subir los billetes para “filtrar” la
demanda. La ventaja que tienen es que está bajando el precio del combustible,
aunque las tensiones geopolíticas (ahora la guerra de Israel e Irán) están
encareciendo el petróleo y sus derivados (keroseno aviación).Otra consecuencia
de la falta de aviones es la mayor ocupación de las aeronaves, lo que es un
riesgo para la seguridad, además de provocar problemas de saturación en
rutas y aeropuertos. También faltan pilotos, otro factor que sube costes
y billetes.
En Europa, a la falta de aviones se suma un problema
muy preocupante: la congestión del tráfico aéreo, sobre todo en
Francia y centro Europa, lo que ya provocó graves
problemas el verano pasado: el 30% de los vuelos europeos tuvieron
retrasos o cancelaciones. Y este
verano , las aerolíneas se temen aún
más problemas, debido a la falta de personal en los centros de control
de Francia, Bélgica, Paises Bajos y Reino Unido, más las huelgas ya programadas
en varios aeropuertos y centros de control europeos. Ya el domingo 1 de
junio hubo problemas en más de 30.000 vuelos en toda Europa, con 5.000
horas de demora. Al día siguiente, Ryanair envió una carta a la presidencia de la
Comisión Europea y a los Gobiernos europeos para pedirles que
solucionen los problemas que sufren los centros de control aéreo:
escasez de personal y deficiente planificación.
Ya en 2024, España
ocupó el 4º lugar europeo en retrasos y cancelaciones de vuelos,
tras Reino Unido, Italia y Francia: la tasa de retraso atribuible a España
(que gestiona el 22% del tráfico aéreo europeo, con más de 1 millón de vuelos y
145 millones de viajeros) fue del 26%, por debajo de los retrasos de Reino
Unido (32%, con 145 millones de pasajeros), Italia (32%, con 105
millones de pasajeros) y Francia (31%, con 98 millones de pasajeros). En
2024, casi 2,25 millones de pasajeros pudieron reclamar a su aerolínea por
problemas en un vuelo con origen en España. Los aeropuertos
españoles con más retrasos fueron los de Barcelona (26% retrasos),
Madrid (23%), Ibiza (31%) y Murcia (30%), siendo escasos en Palma (sólo un 3,5%
de vuelos con incidencias) y Bilbao (17%).
Estos altos porcentajes de retrasos y cancelaciones
provocan un 2º problema a los viajeros: les resulta muy complicado
reclamar y recibir luego compensaciones, según las múltiples quejas de las
asociaciones de consumidores. Y a eso se suma que muchas aerolíneas llevan
meses peleando con sus clientes para cobrarles por llevar una maleta de
mano en el avión. De hecho, en noviembre de 2024, el
Ministerio de Consumo español aprobó una
multa de 179 millones a 5 aerolíneas (Ryanair, Vueling, Easy jet, Norwegian
y Volotea) por “prácticas y cobros abusivos”, multa que está recurrida mientras
el tema se aborda a nivel europeo.
De hecho, los ministros de Transporte de la UE-27
aprobaron el pasado 5 de junio una
reforma del Reglamento de Derechos de los pasajeros aéreos
para modificar las normas de indemnización por retrasos y sobre el cobro de maletas
de mano. Por un lado, aprobaron que se puede solicitar
indemnización (300 euros) por un retraso de 4 horas (ahora
son 3 horas) en vuelos de 3.500 km y por un retraso de 6 horas en vuelos de más
de 3.500 euros (600 euros de indemnización., habilitando un nuevo formulario para
tramitar la indemnización de forma automática en caso de cancelación. Y por
otro, abrieron la vía a que
las aerolíneas cobren por el equipaje de mano tras permitir
que lleven debajo del asiendo un pequeño bulto (mochila, bolso o ordenador, de
40x30x15 cm). Estos cambios fueron aprobados por mayoría cualificada de dos
tercios pero con
el voto en contra de España, Portugal, Alemania y Eslovenia, más la
abstención de Austria y Estonia. Las organizaciones europeas de consumidores
critican que la Comisión se haya plegado al “lobby” de las aerolíneas y darán
la batalla en el Parlamento Europeo, que tiene que aprobar o
rechazar estos cambios en septiembre.
El problema de fondo en Europa no es sólo la pelea por los
derechos de los viajeros sino que todos los paises tienen un problema de saturación
del tráfico aéreo y de los principales aeropuertos europeos, que no
están preparados para la fiebre por volar desatada tras la pandemia. En el caso
de España, hay
11 aeropuertos (ver listado) de
los 15 con más tráfico que están saturados, que reciben vuelos y
pasajeros que superan el 90% de su capacidad (y 6 superan el 100%), según AENA:
Sevilla (al 119%), Bilbao (105,9%), Menorca (104,3%), Tenerife sur (104%),
Valencia (103%), el Prat (100,1%), Palma (97,9%), Lanzarote (96,8%), Alicante
(96,7%), Madrid (94,6%) e Ibiza (90,7%).
AENA, la empresa pública que gestiona los aeropuertos
españoles, está debatiendo con las aerolíneas el
Plan de inversiones aeroportuarias 2027-31, para invertir en estos
aeropuertos saturados con criterios técnicos (de evolución del
trafico y pasajeros) y no políticos (por presión de autonomías y
ciudades). Y eso debe llevar a fijar unas tarifas de uso de los aeropuertos que
financien esas inversiones, que en su mayoría no paga el Presupuesto. Se trata
de buscar un equilibrio entre financiación de inversiones y tarifas, porque si
suben en exceso, los aeropuertos españoles dejarían de ser competitivos.
El Plan de Aena (Dora
III) pretende invertir 10.000 millones en mejorar los aeropuertos
españoles en los próximos 5 años, a costa de las tarifas que pagan las aerolíneas
y que luego nos cargan en los billetes (otra razón más para subirlos). La mayor
inversión (2.400 millones) se hará en el aeropuerto de Madrid-Barajas,
para ampliar la T4 y la T4 Satélite, así como mejorar la T1,T2 y T3, buscando
un mayor espacio en una remodelación que espera terminarse para febrero de
2031. Antes debe culminarse la remodelación del aeropuerto de Palma, en
diciembre de 2027. Y para 2033 se prevé la importante remodelación
del aeropuerto del Prat, en Barcelona, con una inversión de
3.200 millones para alargar 500 metros la tercera pista, la remodelación de la
T1 y la T2 y una nueva terminal.
Al final, España es la 2ª potencia turística del mundo y
este año espera
recibir 100 millones de turistas extranjeros, lo que satura
nuestro espacio aéreo y provoca problemas de retrasos y cancelaciones en unos
aeropuertos que no están preparados para tantos aviones y pasajeros. Se trata
de planificar el futuro de los vuelos, sabiendo que además hay un
problema ecológico: los vuelos (que sólo usan el 10% de la población
mundial) son
responsables del 2,5% de las emisiones de CO2 y cada vez
viajamos más en avión en vuelos cortos que podrían sustituirse por el tren o el
autobús. Existe un
Plan europeo para que las aerolíneas consuman cada año más combustible
ecológico (el 2% en 2025 y el 70% en 2050), pero hay 2 problemas:
las aerolíneas se quejan de que las petroleras no lo producen y que su
precio es entre 3 y 6 veces más caro que el keroseno tradicional.
Así que este año, otra razón de las subidas de los billetes de avión,
es que deben
utilizar un 2% de combustible ecológico…
En resumen, que los cielos del mundo, Europa y España están
cada vez más saturados de aviones y los aeropuertos españoles y del resto del
mundo no dan abasto a recibir tantos vuelos y pasajeros, que además contaminan
en exceso. Así que urge
poner orden en el tráfico aéreo, para evitar otro caos este verano,
y reordenar vuelos y aeropuertos, fomentando otras alternativas de viaje para
trayectos cortos. Pero mientras, el exceso de demanda (queremos viajar a miles
de destinos) y la falta de aviones disparan los precios de los billetes. Y además,
las aerolíneas cada vez nos imponen más condiciones y pagos. No tiene
fácil arreglo.
La fiebre por viajar recorre el mundo después de la pandemia, aumentando año tras año los aviones y pasajeros en unos cielos cada vez más saturados. En 2024, las aerolíneas tuvieron 4.890 millones de pasajeros (+10,4% sobre 2023), superando con creces los 4.520 millones de viajeros transportados antes de la pandemia (2019), según la IATA. El tráfico internacional, que representa casi dos tercios del mercado (61,8%) creció más en 2024 (+13,9%), aunque movió menos pasajeros que en 2019.Y el tráfico doméstico (38,2% del mercado) creció menos (+5,7%), pero es el que más ha crecido tras la pandemia. Por continentes, lo que más crecen son los viajeros de Asia-Pacífico (+16,9% en 2024, +12,3% en China frente al +3,7% en EEUU), seguidos de África (+13,2%) y Oriente Medio (+9,5%), mientras crecen menos que la media (+10,4%) los pasajeros de Europa (+8,7% y Latinoamérica (+7,8%). La ocupación media de los aviones fue alta, del 83%, y las aerolíneas ganaron 32.400 millones en 2024, un margen neto del 3,4% (7 dólares por pasajero: 10,3 $ en Norteamérica y 1,8$ en Asia).
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