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jueves, 24 de septiembre de 2026
España, el primer destino inmobiliario de Europa
España es ahora el país europeo con más
inversiones inmobiliarias, saltando desde el puesto 7º en 2022 al 4º en
2024 y al 2º en 2025. Y se espera batir un récord histórico en
inversiones inmobiliarias, desde la compra de viviendas y oficinas a hoteles,
residencias de estudiantes y ancianos, hospitales, centros de datos, centros
comerciales, industrias y centros logísticos. La mitad de esta inversión
inmobiliaria récord es de inversores extranjeros, que valoran
las oportunidades de negocio en un país que crece más que el resto y donde hay
gran demanda y escasa oferta inmobiliaria, lo que asegura una alta
rentabilidad. Problema: esta “fiebre por el ladrillo” en
España alimenta la subida de precios de viviendas e inmuebles, en máximos
históricos, lo que impide que familias y jóvenes compren piso. Así se crea una “dualidad”
en el mercado inmobiliario: inversores que compran lo que
sea, al precio que cueste y pagando al contado, y ciudadanos que
no pueden comprar (ni alquilar) o que les desahucian. Cataluña ha aprobado una Ley
para evitarlo. Algo habrá que hacer. Madrid es la 2ª ciudad europea con más inversión inmobiliaria, tras Londres
La inversión inmobiliaria en España fue
elevada a principios de este siglo, pero sobre todo de españoles que se
lanzaban a comprar pisos y segundas viviendas, alimentando una “burbuja
inmobiliaria” donde hubo poca presencia de inversores extranjeros. Así, la
inversión inmobiliaria se mantuvo en
torno a los 500 millones de euros anuales en los años 70, 80, final de
siglo XX e inicios de este siglo XXI. Tras la crisis de 2008 y el
desplome de precios, la inversión inmobiliaria se reanimó, ya con mayor
participación de inversores extranjeros. Así, saltó de 4.700 millones en
2013 a un máximo de 20.383 millones en 2018, para estabilizarse en
12.250 millones en 2019, según
datos de la consultora norteamericana CBRE. Pero en 2020, con la pandemia,
la inversión inmobiliaria se desplomó, como todo, a 9.000 millones ,
recuperándose con mucha fuerza después: 17.625 millones invertidos en
2022. Y con la siguiente crisis (la guerra de Ucrania y la inflación disparada)
y la subida de tipos del BCE, cayó un 35% en 2023 (11.613 millones), para
recuperarse después en 2024 (14.000 millones) y aún más en 2025, que cerró
con 18.400 millones de inversión inmobiliaria en España.
El pasado año 2025, la inversión inmobiliaria creció
en España un
+31% (hasta 18.400 millones), más de lo esperado y el triple que en
Europa (+10%), empujada por los inversores extranjeros, que
protagonizaron algo más del 50% del total invertido, sobre todo norteamericanos
(15%) y británicos (8%). La inversión inmobiliaria se concentró
sobre todo en Madrid y Barcelona (58% del total), siendo
importante en la Comunidad Valenciana (11%), Andalucía (10%) y Canarias
(6%).
Por
sectores, domina la inversión residencial (“living”)
supuso el 29% del total (5.415 millones), destacando la inversión en
viviendas para compra y alquiler pero también en residencias de
estudiantes y multiviviendas con servicios para mayores, cada vez más
ofertadas. El segundo destino fue la inversión en hoteles (4.228
millones, el 23% del total), donde la preferencia inversora se dirigió a los
hoteles de 4 y 5 estrellas, también al segmento de hoteles más económicos,
con un 58% de la inversión dirigida a los hoteles vacacionales, siendo
los principales destinos Canarias, Barcelona y Baleares (50% de la inversión
hotelera total). El tercer destino inversor fue al comercio (“retail”),
destacando las inversiones crecientes en Centros Comerciales y en locales de
calles céntricas (+26%). Les siguen las inversiones en oficinas (12%
del total), industrias y logística (6,9%) y otras inversiones (1.121
millones, el 6%), desde hospitales y clínicas, complejos
deportivos o aparcamientos.
En 2026, ha seguido la “fiebre inmobiliaria”
por España. Así, los datos
del primer semestre de la consultora CBRE señalan una inversión de 12.034
millones de euros entre enero y junio, +59% que el año pasado y el mejor
resultado en medio año de toda la serie histórica. El motor de este aumento,
mayor del esperado, han sido 7 grandes operaciones inmobiliarias
(más de 300 millones cada una) en residencias de estudiantes, centros de salud,
aparcamientos, oficinas y Centros comerciales. Algo más de la mitad de esta
inversión ha sido extranjera (17% canadiense y 10% USA) y casi una cuarta parte
procede de inversores institucionales
(Fondos, Planes de pensiones, aseguradoras y bancos), otro 20% de SOCIMIS
(sociedades de inversión inmobiliaria que cotizan en Bolsa) y otro 17% de
gestores de activos.
Más de la mitad se
ha invertido este año en Madrid (56%) y otro 13% en Barcelona,
mucho menos en Andalucía (8% del total), Comunidad Valenciana y Baleares (5%) o
Canarias (3%). Destaca este año el fuerte crecimiento de la inversión en vivienda
y mercado residencial (4.580 millones hasta junio, +156%, con un
gran salto en residencias de estudiantes e inmuebles con servicios para mayores),
a la que sigue la inversión en hoteles (2.090 millones, +17%), comercio
(1.630 millones,+14%), oficinas (1.621 millones,+14%), inversiones
alternativas (salud, aparcamientos, complejos deportivos, centros de datos:
1.400 millones, +11,2%) e inmuebles industriales y logísticos (690
millones, +6%).
Para el 2º semestre de 2026, los
expertos de CBRE han mejorado su previsión inicial , a la vista del récord
del primer semestre, por lo que suben su previsión de inversiones para todo
2026: si antes estimaban un crecimiento del 5 al 10% sobre 2025, ahora apuestan
por una subida del +15%, para cerrar el año con 21.100 millones de
inversiones inmobiliarias en España, un récord histórico (superaría los
20.383 millones de 2028). Y eso gracias a un entorno de enorme liquidez
(hay mucho dinero buscando rentabilidad) y estabilidad monetaria,
con tipos bajos a pesar de las subidas (2,5% ahora y el 3% a finales de año),
lo que resalta aún más la alta rentabilidad de la inversión inmobiliaria
en España: +11% en oficinas, +9,9% en locales y +6,7% en viviendas, según
un reciente estudio de Idealista.
Con ello, la
previsión de la consultora CBRE es que España lidere la inversión
inmobiliaria en Europa en 2026, adelantando a Reino Unido
(que lleva años en el primer puesto del ranking) y por delante de Alemania,
Polonia, Francia, Italia o Portugal. Y esto será un gran hito porque supone un
gran salto en el ranking inversor: de no estar en el Top Ten hasta
2021, cuando entramos en el puesto 7º, a subir al 4º puesto en 2024, subir al
2º el año pasado (tras Reino Unido) y ser el país líder ahora. Y además,
la
previsión de CBRE es que España coloque en 2026, por 2º año consecutivo, a 2
ciudades entre las 5 ciudades europeas más atractivas para los inversores
inmobiliarios internacionales: Madrid, que consolida su 2º puesto
tras Londres, y Barcelona, en 4º lugar, tras Londres, Madrid y
París, por delante de Varsovia (5ª), Viena (6ª), Berlín (7ª), Lisboa (8ª),
Copenhague (9º) y Milán (10ª).
¿Por qué España se ha convertido en el país
europeo más atractivo para la inversión inmobiliaria? Los expertos aportan tres
razones básicas.
Una, porque sigue siendo el país de Europa cuya economía crece más
y que además ha tenido y tiene un fuerte aumento de la población (+2,36
millones entre 2019 y 2026), lo que aumenta la demanda inmobiliaria,
además de los récords de turistas (hoteles). Dos, porque España sufre un
gran déficit inmobiliario en muchos segmentos de mercado, sobre todo de
viviendas (se estima un
déficit de 750.000 viviendas), lo que asegura unos precios
altos y una elevada rentabilidad a la inversión. Y la tercera, que hay una
tremenda liquidez, en el mundo, en Europa y en España, con lo que los
inversores están prestos a invertir en destinos rentables, con una gran
competencia por los activos más apetecibles (inmuebles, hoteles, residencias
estudiantes, aparcamientos, clínicas o inmuebles con servicios para mayores).
Los expertos creen que España seguirá de moda para los
inversores internacionales, que “han
venido para quedarse”, al menos mientras la economía crezca y siga
habiendo un alto déficit de inmuebles. Apuestan porque sigan creciendo mucho las
inversiones residenciales, no sólo en viviendas para vender o alquilar sino
también en residencias de estudiantes y ofertas con servicios para mayores y
para internautas, así como las inversiones en hoteles, que se disparan cada
año. Además, creen que 2026 “darán la sorpresa” las inversiones en
oficinas y en comercio (sobre todo en
Centros Comerciales, que no dejan de abrirse). Pero también creen que
tienen mucho futuro las inversiones inmobiliarias “alternativas” :
inmuebles para la salud, aparcamientos, centros deportivos, plazas de garaje,
centros de datos…
El problema de esta “fiebre por el ladrillo” en
España, que atrae
a inversores de medio mundo y a inversores españoles, es que ha
disparado los precios de los inmuebles, en especial de las
viviendas para comprar (y con ello, los alquileres). Cuantos más
inversores pujen por inmuebles y viviendas en España, más suben, a la vista de
que la construcción crece lentamente y el déficit de viviendas sigue
elevadísimo. El último
dato de Vivienda es muy explícito: el precio medio de la vivienda
era, en el 2º trimestre, de 2.355 euros/m2, lo que encadena 15
trimestres consecutivos de subida de precios (desde octubre de 2022,
cuando el precio era 1.740 euros/m2, un 35% menos). Incluso ahora, el precio
medio de la vivienda (2.355 euros/m2) es mayor que en plena “burbuja
inmobiliaria” (2.095 euros/m2 en el 2º trimestre de 2008). Y ese es el
precio “medio”, que se supera con creces en Madrid (4.089,9 €/m2), Baleares
(3.980,8 /m2), País Vasco (3.102 €/m2) y Cataluña (2.752 €/m2).
Además, muchos inversores compran para alquilar,
lo que ha disparado los alquileres, para justificar la inversión: el
alquiler medio está ya (agosto 2026) en 15,1 euros/m2 (1359 euros por 90
m2), según
Idealista, más que en plena burbuja inmobiliaria (9,3 euros/m2 en junio
2008) y el doble de lo que costaba alquilar a comienzos de 2014 (7,3 euros/m2),
cuando empezaron a subir los alquileres en España (+106% en los últimos 12
años y medio), en paralelo a la subida de las inversiones inmobiliarias. Y
esa es la media, porque el alquiler real cuesta mucho más en Madrid
(23,3 €/m2: 2.097 euros por 90m2), Barcelona (20,2 €/m2), Palma
(19,3 €/m2), San Sebastián (18,1 €/m2), Málaga (16,5 €/m2) y Valencia
(16,3 €/m2). Y muchos de estos altos precios se explican porque los
Fondos y sociedades controlan el 15% de los alquileres (con gran poder
de fijación de precios en algunas zonas y pisos) y porque muchos inversores
(con 2 o más viviendas en alquiler) controlan
otro 60% del mercado.
Al final, lo que sucede es que los altos precios de
las viviendas y alquileres “atraen”
más a los inversores, que “pujan” cada mes más por comprar
inmuebles, sin preocuparles mucho cómo pagarlos: un tercio de los inmuebles
que se compran en España se compran sin hipoteca (el 345%), al
contado, según
el INE, el triple que en 2020 (sólo el 18,5% se compraban al contado), lo
que demuestra que muchos compradores lo hacen para invertir
(otros por cambio de casa), con la perspectiva de lograr una rentabilidad
más alta que en Bolsa o deuda. Y eso alimenta una burbuja de los precios
inmobiliarios (de venta y alquileres), buena para los inversores
y su rentabilidad pero muy mala para las familias y jóvenes que necesitan
una vivienda. Una siniestra dualidad
del mercado inmobiliario: tan rentable para unos, tan imposible
para otros, que no pueden acceder ni con la mitad de su sueldo.
Algunos expertos y paises europeos se han planteado “frenar”
o “penalizar” las compras especulativas de viviendas para frenar la
subida disparatada de pisos y alquileres. En España, se espera que el Parlamento
de Cataluña apruebe definitivamente en octubre una Ley de Vivienda
para permitir a los Ayuntamientos “limitar la compra especulativa de
viviendas en las zonas tensionadas” (271 municipios donde viven el
90% de los catalanes), con el apoyo del PSC,ERC, Comunes y CUP. El objetivo
es que los inmuebles solo puedan adquirirse para destinarlos a residencia
habitual o al alquiler permanente dentro de los límites de precio
establecidos por la normativa. Eso reduciría prácticas como la compra de
inmuebles por parte de grandes fondos de inversión para poner fin a los
contratos de sus actuales ocupantes y reemplazándolos por alquileres de
habitaciones o bien para revenderlos para obtener una plusvalía elevada. El
problema es que la Ley catalana va a ser recurrida por el sector
inmobiliario, que la
considera “inconstitucional”.
Sea este tipo de Ley o bien otras medidas
(como penalizaciones fiscales a las compras especulativas), algo
habrá que hacer para frenar la especulación de la vivienda, que
dispara los precios en un país donde tanta gente no puede acceder a la compra o
el alquiler. Lo que está claro es que los inversores y Fondos no resuelven
el grave problema de la vivienda en España, sino que lo
agravan. Ya hay demasiados ejemplos de fondos que se dedican a
comprar edificios para echar a los inquilinos y luego disparar los alquileres(como el reciente y triste caso de Maricarmen, la anciana de Madrid desahuciada con 87 años).
Y lo que es seguro es que la fuerte demanda de inmuebles (y solares) por parte
de inversores y Fondos extranjeros (para luego vender y alquilar) está
disparando aún más los precios de venta y alquiler de la vivienda, que suben
más que en la mayoría de Europa. Por eso, habría que regular el papel
de estos inversores y Fondos, para que no “enturbien” más el mercado
y contribuyan a aumentar la oferta y ofrecer pisos y alquileres razonables.
Pero está claro que esto no es lo que buscan cuando invierten en España. Ojo
a ser su “objetivo europeo”.
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lunes, 19 de octubre de 2015
Especulación inmobiliaria, no "burbuja" (aún)
El mercado
inmobiliario está en ebullición, con inversores
(sobre todo extranjeros) lanzados a la compra de oficinas,
centros comerciales, hoteles e inmuebles, a la caza del “chollo” para forrarse cuando suban los precios. Algunos
hablan de otra “burbuja inmobiliaria”, como la que estalló en 2008. Pero no. De momento, los que compran son profesionales, Fondos e inversores, pero los particulares todavía vuelven muy despacio
al ladrillo: las ventas de
viviendas han crecido, pero son la
tercera parte que en 2006. Y se hacen cinco veces menos hipotecas. Eso sí, las
compras de inversores y extranjeros, para alquilar y especular, están tirando
de las ventas, ahora que los precios han
bajado más del 40%. Pero la mejoría se centra en Madrid, Barcelona y parte
de la costa, mientras hay 24 capitales
donde no hay ventas y siguen bajando los precios. Y muchos españoles no
pueden comprar, por falta de ingresos y crédito. Mejora el ladrillo, pero como
inversión para especular. Ojo a una
futura “burbuja”.
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enrique ortega |
En el sector
inmobiliario hay dos mercados muy diferentes, aunque
relacionados: el de los profesionales
y el de los particulares. El que
está tirando de las compras es el de los especialistas,
inversores y Fondos de inversión, sobre todo extranjeros, que en 2013 llegaron a
España en busca de “chollos” (oficinas, inmuebles y promociones baratas), de la
mano de los llamados “Fondos buitres”,
norteamericanos y europeos, que invirtieron en España 3.800 millones en 2013,
el doble que en 2012. Ahora, muchos de estos Fondos se están yendo y dejan su
lugar a otros Fondos, más
institucionales y “menos especulativos”, que siguen alimentando el “boom”, con un rosario de compras mes a mes:
hasta septiembre de 2015, la inversión inmobiliaria ha sido de 10.800 millones de euros, más en sólo nueve
meses que en todo 2014 (10.200 millones), según datos de la consultora CBRE. Y se espera cerrar 2015 con una inversión en inmuebles de 14.000 millones de euros, un máximo histórico, superior a los años del boom (9.200 millones de inversión en 2007).
España y sus inmuebles se han puesto de moda para los inversores y Fondos internacionales,
que buscan sacar más rentabilidad a su dinero, ahora que los tipos y la deuda están
bajos y la Bolsa es muy volátil. Hay oficinas, locales y promociones cuyo precio ha caído un 40% con la crisis y
creen que comprarlos ahora, sobre
todo para alquiler, puede ser un negocio redondo si la economía se
recupera: habrá más demanda de oficinas, más asistencia a los centros
comerciales, más ventas y alquileres de pisos, en definitiva muchos beneficios.
“Se espera que España sea uno de los
mercados que mejor se comporte en Europa en los próximos 5 años”, dice a los inversores un reciente
informe de Deutsche Bank, que aconseja salir
de Londres
(donde está a punto de estallar una burbuja inmobiliaria, tras haberse
disparado los precios) y venir a España.
Y por eso, las grandes compras de oficinas (42%), centros comerciales (23%), hoteles (18%), fábricas, naves, locales y promociones de viviendas se han
multiplicado en 2014 y sobre todo en 2015. Los que más compran son inversores extranjeros, norteamericanos
(32%), franceses (25%), alemanes (20%), canadienses, latinoamericanos y chinos.
Y lo hacen a través de Fondos de
inversión (31%), de inmobiliarias (13%,
un negocio que ha cambiado radicalmente de protagonistas tras
haber desaparecido 5.200 inmobiliarias con la crisis) y, sobre todo, a través
de las SOCIMIS (Sociedades
cotizadas de inversión inmobiliaria), que están
canalizando el 40% de las grandes operaciones inmobiliarias. En España hay
cuatro SOCIMIS, creadas en 2014: Merlin
Properties (60% de las compras), Lar
España (15,5%), Axiare (14,5%) e Hispania (13%) sociedades controladas por los grandes Fondos y bancos
de inversión del mundo, aunque también entran pequeños inversores, porque cotizan en Bolsa. Compran oficinas, hoteles, centros comerciales y promociones
residenciales, tienen la ventaja de que no pagan impuestos (sociedades) a cambio de dar dividendo.
La última gran
operación inmobiliaria, en julio, fue la compra de Testa, la inmobiliaria de Sacyr (propietaria de una de “las
4 torres” de Madrid) por la SOCIMI Merlin Properties, por 1.794 millones de
euros, que se contabilizarán en 2016, cuando acabe la operación. En general,
son operaciones grandes (15 compras de
más de 100 millones, 21 de 50 a 100 y 60 de 20 a 50 millones), muy concentradas
en el centro de Madrid y Barcelona
(oficinas), en hoteles
(venta del Ritz de Madrid) y centros comerciales (Plenilunio, Airesur o Zielo), en supermercados
(locales de Caprabo, Día y Carrefour), oficinas bancarias y promociones residenciales (sobre todo de lujo y en la
costa). En muchos casos, hay más dinero para
comprar que ofertas, sobre todo porque cada
vez quedan menos “oportunidades”. Pero el “boom inmobiliario” va a seguir un par de años más, como ha pasado
antes en Londres y ahora en París o Berlín.
¿Estamos, pues, ante
el inicio de una nueva burbuja inmobiliaria? La mayoría de expertos creen que no, porque se han
disparado las compras de profesionales,
animadas por la inversión internacional, pero las compras de los particulares
crecen mucho más suaves. Es cierto que las ventas de pisos llevan creciendo ya
12 meses seguidos, con 367.476 viviendas vendidas entre agosto 2014 y
agosto 2015, un 13,9%. Y que se espera
vender 400.000 viviendas en 2015. Pero eso sería menos de la mitad de las vendidas en 2006, casi un millón. Además,
todavía queda mucho para absorber el enorme
stock de viviendas que hay en España: 1,6 millones de viviendas sin vender
(533.734 son viviendas nuevas).
La venta de viviendas
se ha recuperado, con algunos peros. El primero que quien
tira de la demanda son los inversores, sobre todo los extranjeros, que suponen el 12,8% de los compradores (20% británicos, 8% franceses, 7,6% alemanes, 6,5% belgas, 5,5% suecos, 5,3%
italianos y 4% rusos y chinos), con gran peso en la costa mediterránea y las
islas. Y por eso, un 40% de las casas se
compran al contado, sin hipoteca. Los bancos han empezado a dar más hipotecas pero sólo a algunos clientes
(con trabajo estable y un sueldo superior a 2.000 euros mensuales) y con menores importes, entre el 50 y el 75% del valor del piso. Es
verdad que llevamos 14 meses haciéndose más hipotecas, 21.863 en julio, pero son la
quinta parte de las que se firmaban en los años del boom (104.808 hipotecas
en julio 2007).
Las fuertes compras de los inversores profesionales
y las más moderadas de los
particulares sí han servido para subir los precios de los inmuebles (oficinas, centros comerciales, hoteles, locales
y promociones residenciales) y el suelo,
tras una
“purga” de 7 años donde los precios han caído un 40%. Concretamente, la
vivienda comenzó a subir en el segundo trimestre de 2014 (+0,8%), según el INE, y se
encareció un 1,8% en 2014, la primera subida desde 2008. Y lleva cinco trimestres seguidos subiendo, un 4% en el segundo
trimestre de 2015. Pero esta es la estadística de los precios en las
escrituras registradas en las notarías. Si atendemos a lo que dicen
los tasadores, que reflejan “los
precios del mercado”, el precio de la
vivienda sigue bajando en España: un -4,5%
en 2014 y un -0,8% en el tercer trimestre de 2015, según la sociedad de tasación TINSA. Y
según los datos de Fomento, los precios
han seguido cayendo hasta este tercer
trimestre, donde han subido un 1,1%.
¿Sube o baja el precio de la vivienda? La respuesta es que depende
dónde y qué pisos. Según TINSA, los precios de la vivienda suben
sobre todo en Barcelona (+13,2%, Málaga (5,3%), Madrid (+4,8%), Pamplona
(+4,4%), León (+4,2%), San Sebastián (+4%) y algunas zonas de la Costa del Sol,
sur de Alicante, Baleares y Canarias. Hay otras 18 capitales con pequeñas
subidas (menos del 2%), no consolidadas (Valencia, Pontevedra, Cádiz y Murcia, sobre
todo) y hay 26 capitales, justo la
mitad, donde los precios de los pisos
siguen cayendo, porque tienen mucho stock y poca demanda, en especial Guadalajara,
Tarragona, Zaragoza, Castellón, Toledo, Ciudad Real, Albacete, Lérida, Cáceres
y Palencia. Y en general, suben los
pisos que están en el centro de las grandes capitales y zonas de costa, sobre
todo los más caros (atractivos para invertir) y bajan los de la periferia y de pequeñas capitales.
La recuperación del
sector inmobiliario está en marcha, es indudable, pero va a ser lenta y a dos velocidades. Lenta porque
exigirá
varios años, debido a que las familias
necesitan recuperar su nivel de ingresos para pensar en comprar y eso
choca con unos empleos nuevos muy precarios, temporales y con bajos salarios (casi 1 de cada 4 trabajadores
españoles es “pobre”, gana menos del 60% del salario medio, según la OIT).Y también porque hay que esperar a que se recupere el crédito y a que los bancos concedan más
hipotecas, algo difícil mientras no saneen más sus balances. Y además, la
recuperación de la vivienda será desigual, según las ciudades y tipo de
viviendas. Todo apunta a que se
afianzará en Madrid, Barcelona,
Valencia, Sevilla y zonas de algunas grandes capitales más, junto a zonas de
costa, por dos razones: porque hay más demanda y porque hay menos stock de
viviendas sin vender. Pero en el resto de
España, la recuperación tardará más, porque hay menos empleo e ingresos y porque hay mucho stock de viviendas. Se calcula que 657.000 de las
viviendas en stock (un 40%) son “invendibles”,
porque están en zonas donde difícilmente se recuperará la demanda: Castellón, Almería, Toledo, Albacete,
Ciudad Real, Lérida y la Rioja. Aquí se
retrasará años la recuperación del ladrillo.
La clave de esta recuperación de la vivienda va a estar en el empleo, en que se creen más o menos
empleos y que sean menos precarios. “El
ladrillo no se recupera por falta de empleo de calidad” ha dicho hace unos días la asociación de tasadores (AEV), que recuerda que una
familia sólo piensa en comprar piso si tiene unos ingresos estables y financiación suficiente. En definitiva, que
mientras las rentas y el crédito no crezcan, no se recuperará de verdad la vivienda. Otra cosa es que, en paralelo, crezca la especulación inmobiliaria en
España, de la mano de inversores extranjeros que buscan el beneficio rápido
y que
nos podrían llevar a otra burbuja, si no se vigila, como ha pedido el FMI a nivel mundial. El Gobierno, en vez
de presumir del “atractivo de España”, debería vigilar este “boom” y evitar un crecimiento descontrolado, que
dispare también el precio de la vivienda para el que la necesita. Porque si no, cuando fluya el crédito y mejoren los sueldos, la “burbuja” crecerá y
nos estallará otra vez, sin que nos demos cuenta. Seguro.
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