El problema de la vivienda en España sigue de mal en peor, a la vista de los datos del primer semestre. Los precios de la compraventa de vivienda han subido otro +3,5% en el primer trimestre, con lo que los pisos son ya un +12,9% más caros que hace un año, según el INE. El precio medio de venta en junio era de 2.823 euros/m2, según el portal Idealista, un máximo histórico que se dispara en las grandes ciudades, sobre todo en Madrid (6.013 euros/m2) y Barcelona (5.269 euros/m2). Con ello, el precio de la vivienda ha subido un +65,3% en los últimos 7 años (junio 2019-.junio 2026), más del doble que el IPC (+24,8%) y el triple de lo que han subido los sueldos (+21,32%).Y además, la subida de los pisos se acompaña con una subida de los tipos de interés: el Euribor ha subido un +0,717% en el último año (hasta el 2,798% en junio), lo que encarece ahora una hipoteca media (173.331 euros a 25 años) en 66 euros más al mes (792 euros más al año).
La clave está en que las autonomías,
que gestionan la vivienda, y los Ayuntamientos gasten mucho más
en vivienda, dado que el ladrillo les aporta gran parte de su recaudación. Hasta
ahora invierten poco y el 70% de lo que invierten es dinero
que les transfiere el Estado. Las autonomías que menos
gastan en vivienda
son Castilla y León (174 millones entre 2021 y 2024), Cantabria (102 millones) y
Murcia, mientras las
que más gastan son Cataluña (1.971 millones entre 2021 y 2024,
Andalucía (1.688 millones) y Comunidad Valenciana (1.459 millones).
Además de aumentar la financiación y desbloquear el suelo urbanizable,
urge facilitar financiación a los promotores privados y públicos
(Ayuntamientos) para promover viviendas, agilizando los complicados trámites
administrativos y coordinando las actuaciones (Estado, autonomías,
Ayuntamientos, dueños del suelo, promotores, bancos y el ICO), junto con la
empresa pública de vivienda (Casa 47). Deberían crearse
Comisiones de vivienda autonomía por autonomía y ciudad
por ciudad, donde todos buscaran la manera de promover más viviendas. Algo
que piden todos los expertos y que no se hace. Y en paralelo, tomar medidas
para convencer a los propietarios de que alquilen sus
viviendas, con empresas estatales que aseguren los alquileres (como Bizigune en el País Vasco) y con incentivos
fiscales a los caseros que alquilen pisos vacíos y a precios “razonables”.