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lunes, 17 de junio de 2024

España, tercer país con más pobreza de Europa

España crece más que Europa, pero la pobreza ha aumentado en España, en 2023 y desde 2019. Y somos el tercer país europeo con más pobreza, tras Rumanía y Bulgaria: un 26,5% de la población, 12.746.710 españoles en riesgo de pobreza, según las estadísticas europeas. “¿Donde estarán los pobres en Madrid?, se pregunta el portavoz de Ayuso. Los “pobres” son quienes ganan menos de 916 euros mensuales (1.923 euros una familia con dos hijos), no sólo los que piden por la calle sino muchos vecinos: inmigrantes, parados, madres solas con hijos, mayores y jóvenes, incluso personas con empleo (hay 2,5 millones de trabajadores “pobres”). Y tenemos 2,32 millones de niños viviendo en familias pobres, siendo España líder europeo en pobreza infantil. No basta con crecer y crear empleo, hay que mejorar las ayudas a los más vulnerables y resolver el problema de la vivienda. Urge un Pacto de Estado contra la pobreza: no es una cuestión ideológica sino “un cáncer” social, económico y político.

                       Enrique Ortega

Europa es, con Norteamérica, la región más rica del mundo, pero también tiene mucha pobreza, aunque no se habló de ella en las elecciones europeas. En 2023 había en la UE 94,6 millones de europeos “pobres”, un 21,4% de toda la población que está en riesgo de pobreza o exclusión social, según las estadísticas europeas (Eurostat). Y aunque son 700.000 europeos “pobres” menos que en 2022, la cifra ha aumentado en 2,2 millones de pobres desde 2019 (cuando había 92,4 millones de pobres en la UE-27), por las consecuencias negativas de la pandemia y la alta inflación en los hogares más vulnerables.

¿Qué es ser pobre? Europa tiene una estadística, la tasa AROPE (en inglés, “personas en riesgo de pobreza o exclusión social”) que mide 3 indicadores: pobreza monetaria (personas que ingresan menos del 60% de la media del país), bajo nivel de empleo (trabajar menos del 20% de la jornada normal) y privación material severa (no poder atender 4 gastos básicos de 9, desde comer carne tres veces por semana a pagar recibos). Si alguien cumple 1 de estos 3 indicadores, es oficialmente “pobre” o “en exclusión social”. Según Eurostat, en la UE-27 hay 94,6 millones de pobres, algo más de 1 de cada 5 europeos (el 21,.4%, frente al 24% de pobres en 2015). Su perfil son mujeres (22,3% frente al 20,3% hombres), parados (66,3% pobres) o inactivos (43,2%), jóvenes de 18 a 24 años (26,1%), mujeres solas con hijos (22,4% pobres), menores (24,8%) y personas con bajo nivel educativo (más de un tercio son pobres).

España es el tercer país con más pobreza en Europa, con una tasa AROPE del 26,5% de la población en 2023 (12.742.621 personas “en riesgo de pobreza o exclusión social”) según publicó Eurostat la semana pasada. Sólo tienen más pobreza Rumanía (32% población) y Bulgaria (30%). Y hemos empeorado, porque en 2019 éramos el 5º país con más pobreza (nos superaban Grecia y Letonia) y en 2020,2021 y 2022 éramos el 4º país (nos superaba Grecia, que ahora tiene un 26,1%). Estamos por encima de la media de pobreza de la UE-27 (21,4% en 2023) y por encima de Italia (22,8%), Alemania (21,3%), Francia (20,4%) o Portugal (20,1%). Los paises europeos con menos pobreza son la República Checa (12,8%), Eslovenia(13,7%), Finlandia (15,8%), Polonia (16,3%), Chipre (16,7%) y Paises Bajos (17%).

La tasa de pobreza ha aumentado en España tras la pandemia, pasando del 26,2% de la población en 2019 al 26% en 2022 y al 26,5% en 2023, según el INE y Eurostat, lo que indica que hay 445.364 españoles pobres más que en 2019. Frente a estos datos oficiales, la derecha política se empeña en que hablar de pobreza es “una obsesión de la izquierda” (Ayuso). Incluso el portavoz de la Comunidad de Madrid (que tiene 1.300.000 “pobres”, según Eurostat), Enrique Osorio, ha dicho “¿Dónde están los pobres en Madrid” (ver vídeo). Quizás piensa que los pobres son sólo los que piden en los semáforos o los que duermen bajo cartones. Pero no es así. Como lleva años insistiendo Cáritas, “muchos de nuestros vecinos son pobres y no nos damos cuenta”. Y es que la pobreza se ha hecho estructural y afecta ya a muchas personas. Por eso la estadística AROPE indica que afecta al 26,5% de españoles en 2023, 12.746.710 personas que tienen bajos ingresos (menos del 60% de la media española), poco empleo o muchas privaciones.

¿Quiénes son estos pobres en España? La estadística AROPE detalla los colectivos con una tasa de pobreza superior a la media (26,5%): mujeres (27,5% de pobreza frente al 25,5% los hombres), inmigrantes (57% de pobreza entre extranjeros no UE y 36,5% entre extranjeros europeos), parados (56,7%) y personas inactivas (38% de pobreza), hogares con poca educación (36,7%), menores de 16 años (el 34,3% viven en familias pobres), familias monoparentales con niños (32,4% son pobres y el 80% son mujeres solas), hogares con discapacitados (31%), parejas con niños (28,5% son pobres) y jóvenes de 16 a 29 años (27,4% pobres), según el detallado análisis de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN).

Por autonomías, hay 9 regiones con más pobreza que la media española (26,5% en 2023): Ceuta (¡ 41,8% de la población es “pobre”!), Andalucía (37,5%), Melilla (36,7%), Canarias (33,8%), Extremadura (32,8%), Castilla la Mancha (31,7%), Murcia (30,5%) y Comunidad Valenciana (29,6%), según la EAPN. Y las que tienen menos pobreza son, lógicamente, las autonomías más ricas: País Vasco (15,5% es pobre), Navarra (17,2%), Madrid (19,4%, casi 1 de cada 5), Aragón (20,4%), Cataluña (21,2%), Cantabria (22%) y Castilla y León (22,4%). Pero hay algo chocante: 10 autonomías españolas tienen hoy (2023) más porcentaje de pobres que antes de la pandemia, en 2019. Algunas están entre las más ricas, como País Vasco, Navarra, Cataluña, la Rioja, Cantabria, Baleares o Comunidad Valenciana, y otras que han empeorado son pobres, como Castilla la Mancha, Castilla y León y Galicia.

La mayoría de los 12,7 millones de pobres en España que revela Eurostat lo son porque tienen “pobreza monetaria”, porque ganan menos del 60% del ingreso medio en nuestro país. En 2023, esos “pobres monetarios” (por bajos ingresos) eran 9.715.577 personas, el 20,2% de la población (+8.446 “pobres monetarios” que en 2022 y +1.172 que en 2019), según la EAPN. Para incluirlos como “pobres monetarios”, la estadística europea y el INE fijan un nivel de ingresos: 10.990 euros anuales (916 euros al mes) para un soltero y 23.078 euros anuales (1.923 euros al mes) para una familia con dos hijos. Esos son los que la estadística señala como “pobres”, porque con esos ingresos considera que no pueden vivir “decentemente”. Así que busque a su alrededor y ya verá que “conoce a muchos pobres”.

Hay otro nivel de pobreza peor, la llamada “pobreza severa”, que sufren los que ingresan menos del 40% del ingreso medio en España. Para 2023, integran este grupo los solteros que ingresan menos de 7.326 euros al año (611 euros al mes) y las familias con dos hijos que ingresan menos de 15.384 euros anuales (1.282 euros al mes). En 2023 eran 3,9 millones los españoles que estaban en situación de pobreza severa, el 8,3% de la población española( ha mejorado: eran el 9,2% en 2019) y 2 de cada 5 personas pobres, sobre todo inmigrantes, parados y mujeres solas con niños, además de jóvenes y mayores. Lo positivo es que esta pobreza severa se reduce: 900.000 españoles han salido de ella desde 2021.

Con todo, lo más preocupante es la elevada pobreza infantil en España: 2,32 millones de  niños y niñas vivían en 2023 en hogares “pobres” (que ingresan menos de 1.923 euros al mes), un 28,9% de los menores de 18 años, según el INE. Y el 13,7% de los niños viven en hogares con “pobreza severa”. Con estos datos, España es el país europeo con más pobreza infantil, superando a Rumanía y la alta tasa de pobreza infantil en Europa (25% de los menores), según un informe de UNICEF. Y además, España ocupa el puesto 36 con mayor pobreza infantil de los 39 paises OCDE: con una media del 28% (entre 2019 y 2021) sólo tienen más pobreza infantil Colombia (35,8%), Turquía (33,8%) y Reino Unido (20,7%), destacando la baja pobreza infantil  de Dinamarca (9,9%) Eslovenia (10%) y Finlandia (10,1%).

La gran mayoría de los “pobres AROPE” (9,7 millones de los 12,7 millones totales) lo son porque tienen bajos ingresos (menos del 60% de la media de cada país). El resto son personas que no pueden atender sus necesidades básicas (otros 2 millones) o tienen un bajo nivel de empleo (1 millón más), aunque muchas personas vulnerables cumplen dos o tres indicadores a la vez (pobreza  monetaria, privaciones y bajo empleo). Lo preocupante de los datos del INE (Encuesta de Condiciones de Vida 2023)  no es sólo el alto nivel de pobreza sino que un 37,1% de todos los hogares no tienen capacidad para atender gastos imprevistos y casi la mitad (el 48,7%) tiene dificultades para llegar a fin de mes. Y hay otros datos llamativos: un 33,1% de los españoles no puede coger una semana de vacaciones, un 20,7% no pueden calentar (o enfriar) su casa, un 11,7% pagan con retraso hipoteca o recibos y el 6,4% no pueden comer carne o pescado cada dos días.

En definitiva, sí hay pobres en España (12,7 millones, de ellos 9,7 millones por bajos ingresos) y la mayor pobreza se da entre las mujeres y jóvenes, los inmigrantes, parados o con trabajos precarios, las familias que tienen niños y discapacitados, sobre todo en el sur de España, Canarias, Ceuta y Melilla. Lo positivo es que, tras la pandemia, la acción protectora del Estado (ayudas, ERTES, gastos e impuestos) ha evitado que 10,6 millones de personas entren en situación de pobreza (2,4 millones en pobreza severa), según el informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN). Y destaca también el efecto positivo de las pensiones públicas, que son “una vacuna contra la pobreza”: estiman que evitan que 7,8 millones de personas (jubilados y sus familias) acaben en la pobreza.

Pero el informe de la EAPN llama la atención sobre un hecho: el crecimiento de la economía y el importante empleo creado en España (1.280.000 empleos entre 2020 y 2023)  no han evitado que haya crecido la pobreza desde 2019 hasta hoy. Es evidente que el crecimiento y el empleo ayudan, pero “no son una vacuna contra la pobreza”, reflexiona la EAPN. Primero, porque mucho del empleo creado es precario (a tiempo parcial o temporal, a pesar de la mejoría por la reforma laboral) y mal pagado, con un alto nivel de paro (duplica al europeo), casi la mitad de jóvenes, mujeres y mayores con paro de larga duración. De hecho,” tener un trabajo no evita la pobreza”, según reitera la EAPN. Los datos revelan que un 32% de los “pobres” en España tienen un trabajo remunerado. Y cada vez hay más “trabajadores pobres”, casi 2,5 millones en 2023 (el 12% de los que trabajan).

Lo decisivo para que haya aumentado la pobreza desde 2019 ha sido, para la EAPN, la fuerte subida de la inflación y los problemas de la vivienda, el dispararse los alquileres. Por un lado, la alta inflación daña más a las familias con menos ingresos, porque les supone un mayor esfuerzo pagar los alimentos, la energía y las facturas que a las familias con más recursos. Y además, les ha afectado también más la fuerte subida de los alquileres (han subido tres veces más que sus ingresos). De hecho, vivir en alquiler es más frecuente entre los ”pobres” (el 33,3% son inquilinos) que entre los ”no pobres” (en alquiler sólo el 15,7%). Y tras las fuertes subidas de estos años, la tasa de pobreza de los que viven en alquiler (33,1%) duplica a la de quien tiene su casa en propiedad (15,7%), porque han tenido que afrontar alquileres disparados y mayores gastos (luz, gas, agua, seguros y múltiples recibos).

Ahora, los expertos de la EAPN reiteran que “no se puede atajar la pobreza sólo con más crecimiento y más empleo”, que hay que actuar sobre la inflación y sobre la vivienda, aumentando la oferta de alquileres subvencionados para las familias pobres. Y piden que no se reduzcan las ayudas contra la inflación : mantener la rebaja del IVA de los alimentos y la luz, que el Gobierno prorrogará después de junio. Además, piden un Pacto de Estado contra la pobreza, para que todos los partidos acuerden medidas (ayudas, fiscalidad, vivienda, educación, sanidad…) para ayudar a las familias más vulnerables. En paralelo, UNICEF pide un Pacto contra la pobreza infantil, que provoca daños económicos, educativos y mentales en nuestra infancia. Y si no se resuelven, estos niños serán  los adultos pobres de mañana. De momento, el Gobierno Sánchez ha creado un grupo de trabajo con ONGs para impulsar después este Pacto con autonomías y Ayuntamientos a lo largo de 2024.

España firmó en 2015 la Agenda 2030 aprobada por la ONU, que pretende reducir drásticamente la pobreza al final de esta década. Y en 2018, el nuevo gobierno Sánchez aprobó un Plan de Acción, con una posterior Estrategia contra la Pobreza 2019-2023, aprobada en marzo de 2019. Pero no estamos cumpliendo el objetivo:  reducir la pobreza a la mitad entre 2015 y 2030 (del 28,7% al 14,3%), sacar de la pobreza a 6 millones de españoles en estos 15 años. A medio camino, en 2023, la pobreza sólo se había reducido en -581.561 personas. Debería haberse reducido en 2,6 millones de personas más en estos 8 años. Por este enorme retraso, hay que dar un empujón a la lucha contra la pobreza en lo que queda de década.

Así que todos (Gobierno, autonomías, Ayuntamientos y organizaciones sociales) tienen mucho que hacer para afrontar mejor la pobreza , que está entre nuestros vecinos, aunque sólo se visualice en “las colas del hambre” y en los desahucios, aunque no se hable de ella en las campañas electorales, ni en España ni en Europa. No podemos “mirar para otro lado”: la pobreza y la desigualdad están ahí, no son “un invento de la izquierda”, como defiende la ultra liberal Ayuso. La pobreza es “un cáncer social, económico y político”, que debería ser una prioridad para todos, al margen de las ideologías. Porque la pobreza es un serio obstáculo a la recuperación económica, que se frena cuando un 25% de la población no puede consumir y contribuir al crecimiento y al empleo. También ataca a la democracia, porque las personas vulnerables no participan en el sistema y son caldo de cultivo de populismos y extremismos. Y además, porque la pobreza refleja una grave injusticia social. Por todo ello, urge extirpar la pobreza y no dejar atrás a la cuarta parte de los españoles.

jueves, 14 de enero de 2016

Familias monoparentales : mamás muy solas


Se llaman familias “monoparentales”, niños que viven con un solo progenitor (padre o madre), porque se han separado o el otro murió. Son ya 1 de cada 10 familias, casi 1,8 millones de españoles. Incluso más, porque hay familias monoparentales que viven en casa de los abuelos. Deberían llamarse familias “monomarentales”, porque, en 8 de cada 10 casos, son mujeres solas las que se hacen cargo de los hijos (muchas, madres solteras). Y lo están pasando especialmente mal: el 52% de las familias monoparentales están en situación de pobreza y exclusión social, que sufren sobre todo los niños. Tanto que 1 de cada 3 menores de 18 años son pobres en España. Urge tomar medidas para ayudar a estas familias marginadas, sobre todo a las madres solas con niños, porque la mayoría están en paro y con ingresos mínimos (el 70%, menos de 600 euros). Piden una Ley que mejore su situación, con ayudas sociales que ya han iniciado Cataluña y la Comunidad Valenciana. Están muy solas.
 

enrique ortega


El panorama de las familias españolas ha cambiado drásticamente en las últimas décadas, sobre todo tras la entrada en vigor de la Ley del divorcio, el 9 de agosto de 1981. Con ello, aumentaron las separaciones y se producen unas 110.000 rupturas familiares al año (el 94%, divorcios). Así, han ido en aumento las familias monoparentales, los niños que viven al cuidado de un solo progenitor (padre o madre), porque se han separado o el otro ha fallecido: si en 1980, estas familias monoparentales suponían el 0,5% del total (unas 50.000), en 2014 eran ya casi el 10% de los hogares (9,6%), exactamente 1.754.700 personas, según la última Encuesta Continua de Hogares del INE. Incluso hay expertos que creen que la cifra es aún mayor, porque hay muchas mujeres y hombres solos con hijos que viven con sus padres y no aparecen como hogares monoparentales en las estadísticas. Según eso, podrían llegar a representar el 30% de las familias españolas, según la socióloga Elisabeth Almeda.

El crecimiento de las familias “monoparentales” se ha dado también en toda Europa, donde estas familias suponen ya un 16% del total de familias, según Eurostat, un porcentaje similar al de España, donde sube al 16,2% si se considera el porcentaje de familias monoparentales sobre el total de hogares con más de una persona (excluyendo los 4,5 millones de personas que viven solas). España tiene menos porcentaje de madres solas con niños (82,7%) que la media europea (83,7%) pero somos el tercer país de la UE-28 con un mayor porcentaje de padres solos con niños (17,3% de los hogares), sólo por detrás de Suecia (23,7%) y Rumanía (21,5%).

En España, el perfil de estas familias monoparentales son hogares formados básicamente por mujeres solas (1.450.400, el 82,7% del total) y en su mayoría con sólo un hijo (67,3% de hogares monoparentales), según los datos del INE. En un 41,8% de los hogares de madres con hijos, la madre está viuda, en un 37% separada o divorciada, en un 11,7% es madre soltera y en el restante 9,4% sigue casada. En un tercio de estos hogares monoparentales, el progenitor tiene 65 o más años y no llegan al 5% los que tienen menos de 35 años. En el caso de madres con hijos, el 37% tienen menos de 50 años y en el caso de padres solos con hijos, los menores de 50 años bajan al 29%.

Centrándonos en las madres solas con niños, la mayoría tienen entre 36 y 45 años (54%) y sólo el 15% es mayor de 45 años, según una encuesta reciente de la Fundación Adecco. Son casi tantas divorciadas (49%) como madres solteras (41%). La mayoría tienen sólo 1 hijo (el 56%) o dos (el 33%). En general, estas madres solas tienen poca formación (24% estudios elementales y otro 33% sólo secundarios). Y casi la mitad viven solas con sus hijos (45%), aunque aumentan las que viven con sus padres (32%) o con otras personas (23%).

Lo más preocupante de las familias monoparentales es que son un nicho de pobreza: el 42% tienen unos ingresos inferiores al 60% de los ingresos medios españoles, frente al 25,8% de los hogares biparentales (familias con dos padres), según el INE. Y si añadimos los problemas de falta de medios y elevado paro, una mayoría de los hogares monoparentales, el 53,3%, están en riesgo de pobreza o exclusión social (estadísticas europeas de Eurostat), frente al 30,5% de pobreza y exclusión de las familias biparentales (con 2 padres). Y esta mayor pobreza en los hogares con un solo progenitor se traduce en un alto nivel de pobreza infantil en España: un 35,8% de los menores de 18 años están en situación de pobreza o exclusión social en España, 2.826.549 niños y adolescentes, según Eurostat (2014). Tenemos el segundo mayor nivel de pobreza infantil de Europa, tras Rumanía, por delante de Bulgaria y Grecia.

El origen de esta alta pobreza en las familias monoparentales hay que buscarlo en el alto nivel de paro de las madres solas: un 45% están en paro, el doble que el conjunto de las mujeres españolas (22,69% en paro), según un estudio de la Fundación Adecco. Y lo peor: el 65% de las madres solas llevan más de un año sin trabajar (y el 43%, más de 2 años). Otro informe de Save the Children habla de que el 52% de las madres solas están en paro o trabajando precariamente. Y un 12% trabaja sólo “días sueltos”, con lo que sólo un tercio (33%) de estas madres solas con niños trabaja “normalmente” (de ellas, sólo un tercio tiene horario flexible o jornada intensiva, para cuidar a sus hijos).

Con tantísimo paro y muchos trabajos precarios (por horas y temporales), la consecuencia es que los ingresos de estas madres solas son ínfimos: más de la mitad (el 56%) ganan menos de 600 euros al mes y sólo el 16% ingresan más de 1.000 euros, según la encuesta de la Fundación Adecco. O sea, que el 84% de estas madres solas con niños no llegan a mileuristas. Pero eso es la media. Entre las que están en paro, la situación es peor: el 70% de estas madres solas sin trabajo ingresa menos de 600 euros. Y muchas, nada.

Hay otra parte de estas madres solas que sobreviven con una pensión de viudedad u orfandad, más bajas aún que el resto de pensiones. De las 2.358.932 viudas que cobran una pensión (siempre muy inferior a la de los hombres), 287.000 reciben menos de 300 euros y 1.444.000 menos de 650 euros al mes. Y la pensión de los 339.166 huérfanos que cobran algo es aún más baja: 194.000 reciben menos de 300 euros y 277.000 menos de 650 euros. Y las pensiones de orfandad son menores cuando la madre es soltera. 

Con este nivel de ingresos, resulta lógico que el 90% de las madres solas con niños tengan muy difícil llegar a fin de mes, como señala la encuesta de la Fundación Adecco. El informe de Save the Children es muy explícito: 4 de cada 10 familias monoparentales no disponen de dinero suficiente para pagar los gastos de su casa o tener la calefacción adecuada, 1 de cada 5 tiene problemas para pagar el alquiler o la hipoteca, 2 de cada 3 han reducido sus gastos de alimentación, 1 de cada 4 han dejado de comprar medicinas, 3 de cada 4 han reducido sus gastos de teléfono, TV o Internet… Y al final, el 5,1% de estas madres solas han tenido que volver con sus padres y un 7,9% más no puede independizarse. Y por todo ello, 2 de cada 10 madres solas con niños tienen o han tenido crisis de estrés o ansiedad.

¿Ayudas? El Gobierno Rajoy “vendió” en febrero de 2015, durante el debate del Estado de la Nación, que las familias monoparentales iban a empezar a recibir 1.200 euros al año (el "cheque bebé"), la ayuda que ya se daba a las familias numerosas o con discapacitados. Pero la realidad es que esta ayuda tiene tres restricciones que la invalidan para la mayoría de familias monoparentales. La primera, que no beneficia a las familias monoparentales con sólo un hijo (el 56% del total). La segunda, que se quedan fuera las madres solas que tengan reconocidas pensiones de alimentos, aunque no las cobren por impago del otro progenitor. Y la tercera, que los 1.200 euros son una deducción fiscal sobre los ingresos a declarar en el IRPF, por lo que no se pueden beneficiar las familias monoparentales en paro (el 52% de las madres solas con hijos), porque es una deducción sobre los ingresos por el trabajo. En consecuencia, sólo el 1% de las familias monoparentales acceden realmente a esta ayuda de 1.200 euros que tanto publicitó Rajoy, según estima la Federación de Madres Solteras (FAMS). Además, Hacienda castiga fiscalmente a las madres solteras, al no considerarles familias monoparentales (sólo las mujeres separadas).

Al margen de esta ayuda fallida, las familias monoparentales sólo reciben mínimas deducciones en tres autonomías (100 euros en Andalucía y Extremadura o 303 euros en Asturias), más otras ayudas destacables en Cataluña: 15 puntos extras en baremos escolares, becas, bonificación 50% en guarderías públicas, descuentos en transportes, teatros y museos públicos y un permiso extra de 4 semanas tras el de paternidad o maternidad. Y en los últimos meses, el nuevo gobierno de la Comunidad Valenciana también ha aprobado ayudas específicas para las familias monoparentales: puntos extra en baremos escolares, descuentos, ayudas y bonificaciones fiscales, equiparándolas a las familias numerosas.

Ahora, trece asociaciones ligadas a las familias monoparentales han pedido una Ley de Familias Monoparentales, donde se contemplen una serie de derechos (jurídicos y sociales) y ayudas para paliar su penosa situación, empezando por definir el concepto legal de familia monoparental, que cada Administración interpreta a su manera. De hecho, la Sala segunda del Tribunal Constitucional considera que una madre soltera con un hijo o hija sola "no es una familia", como denuncia María García, madre soltera y presidenta de la Fundación de Familias Monoparentales Isadora Duncan.

Por otro lado, la organización Save the Children promueve la firma de esta petición contra la pobreza infantil y en apoyo de las familias monoparentales, con un abanico de propuestas concretas : aportación de 150 euros mensuales por hijo, prestación no contributiva de maternidad a las madres paradas sin recursos, facilidades en los accesos a la educación, deducciones fiscales, reducción en su aportación farmacéutica y sanitaria, protección especial frente a desahucios y desalojos, formación y mejora de la empleabilidad de las madres solas con niños y medidas eficaces de conciliación laboral y familiar. Todo ello en un marco de una mejor protección pública a la familia, donde España gasta la tercera parte que Europa (el 0,7% del PIB frente al 2,3% de media en la UE-28).

España tiene un serio problema de natalidad, con 1,27 niños por mujer, inferior a los 1,56 niños de media de Europa y los 2 niños por mujer de Suecia o Francia. Y eso supone una grave hipoteca para el futuro, donde faltarán jóvenes para trabajar y pagar las pensiones de una población cada vez más envejecida. En este contexto, sería urgente promover la natalidad y fomentar que las mujeres que trabajan sean madres, con ayudas y fomento de la conciliación laboral. En lugar de eso, se recortan las ayudas a la familia y se permite que la pobreza se cebe en los hogares más vulnerables, las madres solas con hijos. El próximo Gobierno tiene otra urgente asignatura pendiente: ayudar a las familias, empezando por las madres solas (y padres) que tienen graves problemas para sacar adelante a sus hijos. Están muy solos.