Mostrando entradas con la etiqueta Semana Santa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Semana Santa. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de marzo de 2024

Otra Semana Santa a tope (y más cara)

Los españoles se han lanzado a viajar esta Semana Santa, por España y por Europa, mientras hay un aluvión de extranjeros en costas y ciudades. A pesar del mal tiempo, será otra Semana Santa récord, tras la de 2023, con una ocupación hotelera que supera el 85% en muchos destinos, en el litoral, islas y ciudades con procesiones. Una “fiebre por salir” que no se detiene ante las fuertes subidas de precios, superiores al 15%, en transportes, hoteles, restaurantes, cultura y ocio. El Gobierno espera 14,2 millones de turistas extranjeros entre marzo y abril, 2 millones más que el año pasado, que gastarán 19.000 millones (+3.700). Y seguirá el aluvión hasta el verano, cuando se esperan más turismo (nacional y extranjero) que en 2023. Ya se habla de 93 millones de turistas en 2024 y 100 millones en 2025. Pero ojo: la saturación turística, como en esta Semana Santa, puede volverse en contra y matar nuestra primera industria, el turismo. Hay que reconvertir los viajes y el ocio.

                   Enrique Ortega

El año 2024 ha empezado muy bien para el turismo. En enero y febrero se produjo un récord de pernoctaciones (estancias en hoteles y alojamientos turísticos), según el INE: 34.995.422 pernoctaciones, 2,7 millones más que al inicio de 2023 (+8,38%), sobre todo por la mayor llegada de extranjeros (22,5 millones de pernoctaciones, +12,6%). Y enero de 2024 fue el mejor mes de enero de nuestra historia para el turismo: llegaron 4,8 millones de extranjeros, un +15,3%, sobre todo europeos y de EE. UU. (+23,6%), casi la tercera parte a Canarias (1,32 millones, +9,25%), pero también a Cataluña (958.726, +20,37%), Andalucía (666.363, +17,4%), Comunidad Valenciana (619.718 turistas, +29,06%) y Madrid (609.325, +17,45%). Y estos turistas extranjeros que llegaron en enero se gastaron 6.550 millones de euros, un 25,5% más que en enero de 2023, con una estancia media de 8,71 días y un gasto medio de 158 euros diarios,  según Frontur.

En marzo, a falta de datos oficiales, el sector confirma que han seguido aumentando las pernoctaciones y la llegada de turistas extranjeros, atraídos por el excepcional buen tiempo. Y así, se ha llegado a una Semana Santa que se espera récord, con una ocupación media del 85%, que superará el 90% en las islas, zonas de costa y algunas ciudades de interior con atractiva oferta de procesiones (en Andalucía y Castilla y León). Los hoteleros insisten en que las reservas de Semana Santa se anticiparon este año, superando en un 35% la ocupación de 2023 (cuando tuvimos una Semana Santa récord) e incluso la de 2019 (+25% de reservas). La novedad este año es que lo que más crecen son las reservas de españoles, sobre todo a Canarias, Navarra, Murcia y Aragón, según CEHAT. Y todo ello ayudado por un aumento de los vuelos (Iberia y sus filiales han ofertado 1 millón de plazas más) y de trenes (2,5 millones de plazas en Renfe), además de un récord en los desplazamientos por carretera.

Se espera pues un récord histórico de ocupación esta Semana Santa, a pesar del mal tiempo y, sobre todo, de que los viajeros se encuentran con unos precios disparados, desde los carburantes (el diesel está más caro que hace un año y la gasolina está en máximos de cuatro meses, aunque más barata que en la Semana Santa de 2023) y los billetes de avión y tren a las estancias en hoteles, las comidas y bebidas en restaurantes y bares o el coste de la cultura y el ocio. En febrero, los hoteles ya habían subido un +9% anual (y los restaurantes un 5,1%), según el INE, pero para Semana Santa, las habitaciones de hotel han subido una media del +15%. Y más en algunas ciudades como Palma (+28%), Madrid (+19%), Sevilla o Málaga. A pesar de este fuerte aumento de precios, generalizado, españoles y extranjeros no han renunciado a viajar, aunque algunos han recortado su estancia (4 días en lugar de toda la semana) y otros han buscado más casas rurales y apartamentos que hoteles. Y los supermercados están multiplicando ventas en zonas turísticas.

Este aluvión de viajes esta Semana Santa está sirviendo para mantener el consumo y la actividad económica, que habrá vuelto a crecer este primer trimestre gracias al turismo (que ya aportó en 2023 el 70% de todo el crecimiento español, 1,75% del 2,5% que crecimos). Y se notará también en el empleo, porque se han realizado 116.200 contrataciones extras en marzo por la Semana Santa (+18,6% que en 2023), según Randstad, sobre todo en Andalucía, Cataluña y Madrid. Eso sí, la subida de precios provocada por la Semana Santa (“todo el mundo se aprovecha”) provocará una subida de la inflación en marzo, que subió al 3,2% anual (+0,4%), según el dato adelantado del INE, una mala noticia que puede retrasar la bajada de tipos del Banco Central Europeo (BCE), esperada para junio.

Con todo, esta Semana Santa récord no es un hecho aislado, sino que se espera un aumento del turismo y los viajes (de españoles y extranjeros) el resto de la primavera, a la vista de las reservas ya hechas y del aumento de billetes de avión y tren ofertados y reservados. Las previsiones de Turespaña, tras sondear los mercados internacionales, son que visiten España, entre marzo y abril de 2024, unos 14,5 millones de turistas extranjeros, 2 millones más que en esos meses de 2023. Y además, que esos turistas hagan también un gasto récord, de 19.000 millones de euros (+3.700 millones que en marzo y abril de 2023). En paralelo, el sector hotelero espera aumentar sus ingresos un +14% esta primavera respecto a la de 2023 (y +25% sobre la primavera de 2019), gracias a un aumento de la ocupación (+4%) y sobre todo a la subida de precios (+10%), según el Smart Observatory, elaborado por la Confederación hotelera CEHAT y la consultora PwC.

Los expertos reiteran que crece el interés por viajar a España, esta primavera y el próximo verano, como lo atestiguan las búsquedas por Internet, las reservas y el aumento de plazas en los vuelos internacionales. Así que el sector espera una primavera récord (de abril a junio) y que el verano vuelva a ser récord, superando la llegada de turistas de 2023 y el turismo de los españoles. Y además, creen que la buena temporada turística podría extenderse hasta septiembre y parte de octubre, si el “buen tiempo” acompaña. Se observa un gran interés de los europeos (no sólo británicos, franceses y alemanes) por viajar a España y un fuerte aumento de turistas de América y Asia, que nos ven como un país “seguro” (ante el conflicto en Palestina, que desalienta viajar a Turquía o Egipto) y con una oferta muy completa, que suma al sol y playa la gastronomía, el ocio y la cultura.

Además, los expertos creen que “la tendencia a viajar se ha consolidado como una prioridad para los consumidores occidentales, tras el gasto en comida y vivienda. Así que todos los europeos (y los españoles) ya no sólo viajan en vacaciones, sino que aprovechan cualquier hueco o fin de semana para “escaparse”, para buscar nuevas experiencias fuera de su ciudad, “cueste lo que cueste”. Es esta “fiebre”, desatada en Occidente tras el fin de la pandemia, la que explica el aluvión de viajes y turistas, aunque suban los precios. Y por eso, las previsiones sobre el año turístico en España son “estratosféricas”: ya se habla de recibir este año 93 millones de turistas, 8 millones más que en 2023 (85,1 millones). Y llegar a los 100 millones de turistas extranjeros en 2025…

Una locura, si recordamos que en 2003 llegaron la mitad de turistas extranjeros (50 millones) y en 1995 la tercera parte (33 millones). Está claro que el turismo es nuestra primera industria y la locomotora de la economía, el sector que este año 2024 volverá a aportar casi la mitad del crecimiento (el 41,4% del 1,6% que esperamos crecer) y crea 1 de cada 4 nuevos empleos. Pero ojo, podemos “morir de éxito”, llegar a una situación en que el exceso de turistas (sobre todo en algunos destinos) retraiga a los visitantes y cree problemas serios con la población local, que la fiebre por viajar acabe convirtiéndose en un hartazgo ante los destinos masificados y caros, que fuercen a buscar destinos alternativos fuera de España. Es un temor que ya han reiterado expertos y hoteleros españoles, que llevan meses pidiendo “repensar el turismo”, alcanzar un Pacto de Estado entre instituciones y empresas para conseguir un crecimiento sostenible del turismo.

Para ello, el sector propone una hoja de ruta hasta 2030 que tenga en cuenta las exigencias medioambientales y sociales, que reduzca los pisos turísticos (principales responsables del turismo masivo “low cost”), que mejore y diversifique la oferta turística (fuera de las zonas masificadas y de los meses tradicionales de viajes), afrontando una  mayor digitalización y una profunda reconversión del sector para renovar la obsoleta oferta turística en muchos destinos de sol y plaza, para lo que piden aprovechar los Fondos europeos.

En definitiva, planificar el crecimiento del sector turístico en las próximas décadas, para no matar a la gallina de los huevos de oro. Por eso, el sector, los sindicatos,  el Gobierno, las autonomías y los Ayuntamientos tienen que sentarse y lograr un Pacto por el turismo a medio plazo, para que sea sostenible y de calidad, que no nos agobie viajar. No es fácil, pero hay que conseguirlo.  

jueves, 6 de abril de 2023

Semana Santa a tope (y muy cara)

Esta Semana Santa se ha agudizado la “fiebre por salir”, por viajar, tras el final de la pandemia. En casi toda España han puesto el cartel de “completo”, con un aluvión de turistas nacionales y  extranjeros. Todo apunta a que esta Semana Santa habrá más turismo que en 2019, antes de la pandemia, empujado por el buen tiempo, la bajada de los carburantes y la recuperación del empleo y el consumo. Pero hay un punto negro: la subida de precios, desde los hoteles (algunos han subido un 40% la tarifa de hace un año), los bares y restaurantes (aprovechan para recuperarse de los malos tiempos) al ocio y casi todo, que aprovechan la mayor demanda de estos días. Con este empujón de Semana Santa, el sector turístico espera un verano histórico y superar este año 2023 el récord de turistas (extranjeros y nacionales) de 2019. Ojo a no estropearlo abusando al subir precios. Porque el turismo será la clave del crecimiento también este año.

Enrique Ortega

Este año 2023 ha empezado con un aluvión de turistas extranjeros, que suponen la mitad del negocio del turismo, y con un mayor repunte del turismo nacional. Entre enero y febrero, 6,2 millones de españoles han pernoctado en hoteles y establecimientos turísticos, un 14% más que en los dos primeros meses de 2022, según el INE. Y han visitado España 8.468.497 turistas extranjeros, un 49,1% más que en los dos primeros meses de 2022 y casi tantos como antes de la pandemia (8.577.065 turistas entre enero y febrero de 2019), según Frontur. Se ha recuperado la llegada de turistas británicos (1,52 millones, +61,9% que al inicio de 2022), franceses (1,12 millones, +30,2%), alemanes (988.142 visitantes, +47,2%) e italianos (520.423 turistas, +60,8%), pero sobre todo han llegado muchos más turistas de EEUU (273.174,+97, 9%), del resto de América (+73,1%) y del resto del mundo (+114%). Y los destinos que han atraído más turistas en enero y febrero han sido Madrid (+85%), Cataluña (+58,9%), Andalucía (+58,1%), Comunidad Valenciana y Canarias (+42,9%).

Lo importante no es sólo que se recupera el turismo, nacional y extranjero, sino que los turistas gastan ahora más, básicamente por la subida de la inflación. Sólo entre enero y febrero de 2023, los turistas extranjeros se han gastado en España 10.544 millones de euros, un 54,7% más que al inicio de 2022 y un 12,9% más que antes de la pandemia (el gasto fue de 9.357 millones entre enero y febrero de 2019), según Egatur. El mayor aumento del gasto lo han hecho los italianos (+54,9%), los británicos (+36,9%), los nórdicos (+48,3%) y los alemanes (+36,9%), siendo menor el aumento del gasto de los franceses (+22%) y mucho mayor el de los turistas que vienen de fuera de Europa (+68,6% de gasto). La duración media de su viaje es ahora de 7,6 días (1,1 días menos que hace un año), pero a cambio se gastan más cada día, una media de 163 euros (+19,2% que al inicio de 2022).

Con estos buenos datos turísticos de enero y febrero, la Semana Santa se presenta con muchas posibilidades de superar los turistas e ingresos de 2019, antes de la pandemia. A finales de marzo, las reservas hoteleras en España rondaban el 80%, lo que supera en un 10% las reservas de Semana Santa de 2022 y en un 12% las de 2019. Y todo apunta a que las buenas perspectivas meteorológicas habrán aumentado las reservas de última hora, a principios de abril, rozando el 90% de ocupación en muchos lugares y poniendo el cartel de “completo” en Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, algunas zonas de costas e islas, además de muchas ciudades de interior. Y también han crecido los viajes al extranjero esta Semana Santa, sobre todo al Mediterráneo, el Caribe y Estados Unidos.

A pesar de la crisis motivada por la inflación y la guerra en Ucrania, la gente tiene fiebre por salir y viajar, “perderse” por unos días al precio que sea. Por un lado, el clima acompaña y el precio de los carburantes es mucho más bajo que hace un año: la semana pasada, la gasolina costaba un 10% menos que hace un año (1,627 frente a 1,811 euros/litro) y el gasóleo un 16,3% menos (1,545 frente a 1,847), lo que supone que llenar un depósito cuesta ahora entre 10 y 16,50 euros menos que en la Semana Santa de 2022. Por otro lado, hay más gente trabajando y eso permite más movimiento y más gasto: a finales de marzo de 2023 había 20,38 millones afiliados a la Seguridad Social, 550.000 ocupados más que en marzo de 2022 (19,83 millones de afiliados). Y aunque su sueldo apenas ha subido (+2,89% hasta febrero), están dispuestos a gastar lo que haga falta en disfrutar unas días por Semana Santa, sabiendo que van a pagar más, porque los precios turísticos están disparados.

Los precios hoteleros llevan creciendo de forma continuada desde hace 21 meses, por encima del +10%, con un pico en la Semana Santa de 2022 (+29,5%). El último dato publicado por el INE, de febrero 2023, señalaba una subida anual de los hoteles del +18,2%, el triple de lo que subía el IPC general (+6%). Y la subida anual de los restaurantes era del +7%. En conjunto, el grupo “hoteles y restaurantes” sube un +7,9% anual, superándose esa subida en Canarias (+9,5%), Andalucía (+9,3%), la Rioja (9%), Comunidad Valenciana (+8,7%), Madrid y Galicia (+8%), las regiones con más subidas. Los vuelos internacionales suben un +10,8% anual, los nacionales un +0,7% (por la competencia del tren), los paquetes turísticos nacionales un +3,2% (se usan menos) y los internacionales un +8,4%), según el INE.

Eso era en febrero, pero todo apunta a que los precios han seguido subiendo en marzo y sobre todo en abril, donde los propios hosteleros hablan de una subida media de los hoteles del +12,2% (y más del 15% en Madrid, Cataluña, País Vasco y Canarias) y del +7,5% en los restaurantes. Pero los portales de reserva hablan de subidas de los hoteles y apartamentos del +22% para esta Semana Santa, según eBooking.com. Y si se comparan los precios hoteleros de ahora con los de la Semana Santa de 2022, la subida puede llegar al +40% en  las ciudades y zonas de costa más con más turismo. Y muchos bares y restaurantes (repletos) han subido su carta más de un 20% en el último año. Lo mismo puede decirse de las empresas de alquiler de coches y los lugares de ocio y entretenimiento que giran alrededor de las zonas más turísticas.

Tras esta Semana Santa récord, el sector turístico espera un buen mes de mayo, con dos puentes (1 de Mayo y el 15 fiesta en Madrid) y otro buen mes de junio, para afrontar un verano que también se espera excepcional, después de que las compañías aéreas hayan ampliado sus vuelos a España, los aeropuertos se vayan descongestionando (por el aumento de personal en los controles) y haya aumentado la oferta ferroviaria, con la competencia de trenes de alta velocidad gestionados por franceses (Ouigo) e italianos (Iryo). El sector turístico apuesta por otro verano récord, apoyado por una serie de factores a favor, según la patronal Exceltur: vuelta del turismo asiático (sobre todo de China), recuperación del turismo británico y europeo y aumento del turismo de calidad del norte de Europa y USA, apoyado por una esperada depreciación del euro (que, aunque se ha apreciado en los últimos 6 meses, cotiza un 5% más bajo que la media de los últimos 5 años frente al dólar).

Pero también hay nubarrones en el horizonte turístico, según advierte Exceltur: la incertidumbre geopolítica y la guerra de Ucrania, los elevados costes y precios, el encarecimiento del petróleo (recortan producción desde mayo la OPEP, Rusia y otros paises) , el riesgo de que la subida de tipos provoque una recesión en Europa, el menor dinamismo de los viajes de negocio por el auge del teletrabajo y, sobre todo, el efecto negativo de la subida de los precios turísticos. La patronal Exceltur advierte de la creciente competencia para España de otros paises mediterráneos, en especial Turquía y Egipto, que son ahora mucho más atractivos para el turismo tras la devaluación de sus monedas (la lira turca, por ejemplo, se ha devaluado un -70% frente a la libra y el euro, lo que “tira” sus precios). Y en España, otro riesgo que señalan es el exceso de apartamentos turísticos, que provoca una concentración  de turismo masivo (que retrae) en algunas zonas (Baleares, Cataluña, costas).

Con este panorama, el sector turístico espera que 2023 sea el año de la recuperación definitiva del turismo, ya iniciada en 2022. Y que la actividad turística genere una facturación de 168.453 millones de euros, un PIB turístico mayor que el de 2019 (+7,1%). Y que las empresas turísticas, a pesar del aumento de costes, aumentarán su beneficio en 8.964 millones de euros (+5,6%), aumentando también el empleo. Y que la recuperación turística de 2023 se va a notar sobre todo en Madrid y Barcelona, en las islas y en algunas zonas de interior (como Navarra, Extremadura, Galicia, Castilla y León y Aragón), creciendo menos la España verde, Andalucía y la Comunidad Valenciana.

Otro año más, habría que aprovechar esta recuperación del turismo (extranjero y nacional) para reconvertir a fondo el sector, la primera industria del país, con medidas que llevan años pidiéndose y que se pueden acelerar con los Fondos europeos: una mayor digitalización de la oferta, una reestructuración y modernización de los destinos de sol y playa, una mayor formación de los trabajadores y una mejora en la calidad del servicio, una decidida diversificación por fechas, paises, ofertas  y destinos (para no depender tanto del verano y el turismo masivo de sol y playa) y, sobre todo, defender a toda costa un turismo sostenible, que no destroce el medio ambiente y la convivencia en las zonas más saturadas. Urge avanzar en grandes acuerdos entre los próximos Gobiernos autonómicos y locales (tras el 28-M) y el futuro Gobierno central, para apostar por un turismo sostenible y de calidad, que siga siendo clave para el crecimiento del país. Hay que cuidar más “la gallina de los huevos de oro”.

lunes, 4 de abril de 2022

La pandemia "escondida" sigue aquí

Ya casi no se habla de la pandemia, como si no existiera. Pero la COVID-19 sigue aquí: 529.848 contagios en marzo, 10.200 hospitalizados y 2.622 muertos el mes pasado (85 muertos diarios) ¿Es esto normalidad? Gobierno y autonomías han decidido “pasar página”: han dejado de hacer pruebas masivas y ya no dan estadísticas detalladas de incidencia (sólo de los mayores de 60 años), “escondiendo la pandemia”. Y ahora debaten quitar la mascarilla en interiores para Semana Santa. Pero ojo: todavía tenemos un nivel “alto de contagios (466 por 100.000 habitantes) y deberíamos bajarlo de 50. Y hay 3,25 millones de españoles sin inmunizar (más otros 2,35 millones niños), que pueden contagiarse más fácilmente si bajamos la guardia: ya subió la incidencia en Canarias por los Carnavales y en Valencia por las Fallas. Y no se han reforzado los Centros de salud, donde han despedido a la mitad de los sanitarios contratados por la pandemia. Deberíamos ser más prudentes, porque el virus sigue ahí y no vale esconderlo. Pero no aprendemos.

Enrique Ortega

La pandemia ha cumplido 2 años y 3 meses y sigue contagiando y matando en todo el mundo. Los contagios bajan desde finales de enero, pero todavía hay casi 10 millones a la semana, el doble que la media de 2021. Y hay un rebrote en China que ha obligado a confinar a los 26 millones de habitantes de Shanghái. Ya se alcanzan los 491 millones de contagiados (el 6,25% de la población mundial), concentrados sobre todo en Europa (201,8 millones) y América (150,6), con menos contagios en el Sudeste asiático (57,2 millones), Pacífico (46,1), Mediterráneo oriental (21,6) y África (8,6 millones de contagiados), según la OMS. Lo que sí ha bajado en esta ola de ómicron son los muertos: 28.326 a la semana, la cuarta parte que a principios de año y muy por debajo de la mortalidad de 2021. Pero la COVID-19 ya suma 6.152.898 muertes en el mundo, sobre todo en América (2,7 millones) y Europa (1,94 millones), seguidas de lejos por Asia (778.986), Mediterráneo Oriental (340.628), Pacífico (211.262) y África (171.086 muertos por COVID-19).

En Europa, han bajado los contagios que había en diciembre y enero, pero todavía son muy altos, con una incidencia media de 1.762 contagios por 100.000 habitantes. Hay paises con una incidencia altísima, como Austria (6.924) o Chipre (4.762) pero también es muy elevada en los Paises Bajos (4.104 casos), Alemania (3.718), Dinamarca (2.124), Francia (1.808), Reino Unido (1.704) o Italia (1.537). España está mejor que la mayoría (466,5 contagios por 100.000 habitantes), junto con Portugal (442), según el último dato de Sanidad (25 marzo).

En España, la incidencia por COVID-19 bajó en febrero y principios de marzo, hasta un mínimo de 429 contagios por 100.000 habitantes el 10 de marzo. Y a partir de ahí, los contagios han subido día a día, lentamente, hasta el último dato publicado: 466,5 contagios el 29 de marzo, con subidas puntuales ligadas a los Carnavales (Canarias y Andalucía) y las Fallas (Comunidad Valenciana). Un nivel de contagios (466,5) que supone un riesgo “alto” en los viejos “semáforos” de Sanidad, que siempre ha buscado bajar la incidencia por debajo de 50. En cualquier caso, esta estadística es poco significativa, porque desde el pico de la 6ª ola (finales de diciembre y enero), las autonomías hacen muchas menos pruebas: a finales de marzo se hacían 608.000 pruebas semanales (PCR y test), frente a las 2.488.000 hechas el 3 de enero. Y  además hay muchas regiones que no contabilizan los positivos hechos por los particulares (con test comprados en farmacias).

Hasta finales de marzo, se han contagiado por COVID-19 en España 11.551.574 personas, prácticamente 1 de cada 4 habitantes. De ellos, 529.848 se han contagiado en marzo, la mitad que en febrero (1.039.000 nuevos contagios) y la sexta parte que en enero (3,5 millones de contagios), el peor mes desde 2020. Aunque no refleje todos los contagios, la última estadística detallada de Sanidad (29 de marzo) indicaba que los mayores contagios se dan entre los adolescentes (501 contagios entre 12 y 19 años) y sus padres (550 entre 30 y 39 años y 533 entre 40 y 49 años), aunque llama la atención la alta incidencia entre sus abuelos (515 contagios entre los mayores de 80 años). Y sigue la enorme diferencia entre autonomías: Galicia (975 contagios por 100.000 habitantes), Canarias (905), Extremadura (821), Navarra (662), Asturias (656) y la Rioja (640) son las que están peor y tienen menos contagios Melilla (241), Castilla la Mancha (275) y Madrid (249), aunque también depende de que hagan más o menos pruebas (Madrid hace 1.302 pruebas semanales por 100.000 habitantes y Cataluña 1.949, por ejemplo).

Sanidad y muchos expertos creen que la pandemia ha entrada en una fase menos preocupante porque han bajado drásticamente los enfermos COVID en hospitales y UCIs. Y es así. El último dato (viernes 1 abril) indica que hay 4.150 enfermos COVID hospitalizados (ocupan el 3,3% de las camas disponibles), la mitad que un mes antes (7.428 el 25 de febrero) y la cuarta parte que dos meses antes (18.675 hospitalizados, ocupando el 15% de las camas), aunque la ocupación es mayor en Canarias (7,02%), Galicia (4,95%) y País Vasco (4,07%). También han caído drásticamente los enfermos COVID en las UCIs: son ahora 420 (ocupan el 4,6% de las camas en cuidados intensivos), la mitad que un mes antes (1.053 el 25 de febrero) y la cuarta parte que en lo peor de la 6ª ola (2.202 enfermos en UCI el 21 de enero, ocupando el 23,25% de las camas disponibles).

También ha caído la mortalidad respecto a enero y febrero, aunque sigue siendo alta: en la última semana de marzo  murieron 149 enfermos de COVID, frente a 568 la semana anterior, 722 la anterior y 1.003 la primera semana de marzo. En conjunto, el mes de marzo se saldó con 2.622 muertos por COVID-19 (85 muertos diarios), una cifra todavía elevadísima aunque no se hable de ella en los medios. Y ya hemos alcanzado la cifra de 102.218 muertos por COVID. Se estima que la mitad de los  muertos actuales por COVID-19 son personas sin vacunar y mayores a los que falta la necesaria dosis de refuerzo (falta ponerla a 1.194.214 mayores de 60 años), aunque también mayores vacunados con patologías previas o inmunodeprimidos. Y sigue habiendo muertes por COVID en las residencias de ancianos: 103 en la primera mitad de marzo, según el IMSERSO.

Ahora, con este balance (menos contagios, menos hospitalizados, menos enfermos en UCI y menos muertes), el Gobierno central y las autonomías han acordado que es el momento de “pasar página”, de entrar en una 2ª fase de la pandemia, desde el 28 de marzo.  Se han aprobado 2 cambios muy importantes. El primero, que ya no se publican las estadísticas detalladas (contagios, hospitalizaciones, UCIs, muertes) que se difundían de lunes a viernes, desde marzo de 2020: Sanidad publicó la última estadística completa el 29 de marzo. Ahora, sólo publican dos veces por semana (martes y viernes) las cifras globales de contagios, hospitalizados, enfermos en UCI y muertes, pero no publican la incidencia global ni su detalle  por edades y autonomías. Solo informan con detalle de la incidencia en mayores de 60 años (estaba en 466,51 el 1 de abril). El segundo cambio es que ya no se hacen pruebas masivas a los que tengan síntomas de COVID-19, sólo a los colectivos más vulnerables (mayores de 60 años, embarazadas, inmunodeprimidos), en las residencias de ancianos y a los que ingresen en un hospital (por cualquier causa). Por eso, se ha pasado de 608.972 pruebas semanales en marzo a sólo 194.820 en la última semana (ojo: un 16% dieron positivo).

En esta fase “transitoria”, durante un año, Sanidad y las autonomías harán un seguimiento selectivo de casos, detectando en los Centros de Salud, hospitales y residencias si hay un repunte de contagios, sobre todo por un aumento de las hospitalizaciones. Vigilarán será que no suban los enfermos COVID en hospitales (que no superen el 5%) y en UCIs (menos del 10%), dos topes que si se superan nos harían volver a la fase anterior. Y mientras, se da un plazo a las autonomías para que preparen un modelo de “vigilancia centinela, como el de la gripe, que deben tener listo para abril de 2023: se creará una red de médicos (de familia y en hospitales) que harán un seguimiento de pacientes representativos y serán los únicos que reportarán entonces los futuros casos de COVID-19.

Los que tengan ahora síntomas leves de COVID-19 serán los responsables de auto diagnosticarse (con test de farmacia o PCRs privadas), cuidarse y no contagiar, porque la sanidad pública ya no les hará un test ni les dará la baja. Y por supuesto, no tendrán obligación de hacer cuarentena, una exigencia que se quitó en diciembre para los vacunados y en marzo para todos los contagiados leves y sus contactos estrechos.

Este doble cambio sobre la pandemia nos dejará  “casi ciegos” sobre su incidencia y además multiplicará el riesgo de contagio a los no inmunizados, que todavía son muchos. Según el último balance de vacunación, del 30 de marzo (se publica ahora dos veces por semana ), hay 3.252.771 españoles sin inmunizar, que no tienen las 2 dosis de la vacuna: 46.153 entre 70 y 79 años y otros 195.640 de 60 a 69 años (en total, 241.793 mayores sin inmunizar), 1.121.831 más entre 40 y 59 años, además de otras 1.889.141 personas sin inmunizar entre los 12 y los 40 años, según Sanidad. Y a estos 3,25 millones de españoles vulnerables hay que sumar otros 2.357.978 niños (de 5 a 12 años) que todavía no tienen la pauta completa. En total, 5,61 millones de personas más vulnerables al COVID-19, el 12,2% de toda la población española. Son muchas personas a través de las que puede seguir viviendo y mutando el virus, sobre todo si se quitan todas las restricciones.

La última restricción frente al COVID 19, la mascarilla en interiores, tiene los días contados. Ya se ha suprimido en toda Europa, salvo en España y Portugal, aunque ha vuelto en Austria, a los 10 días de suprimirla, por un gran repunte en los contagios. VOX presentó la semana pasada en el Congreso una propuesta para quitarla, que se rechazó (con la abstención del PP), aprobándose otra de Ciudadanos y el PSOE para hacerlo “cuando lo acuerden los expertos”. La decisión se debate este miércoles, entre las autonomías y Sanidad, que prefiere “esperar un poco”, aunque está muy presionada por algunas autonomías (como Madrid y Cataluña), que quieren suprimir la mascarilla en interiores para Semana Santa (“Salvemos la Semana Santa”: ¿les suena?). Los epidemiólogos están divididos: unos apoyan quitarla (salvo en el transporte público, hospitales y residencias de ancianos) y otros defienden esperar a después de Semana Santa, hasta que la incidencia baje de los 50 casos por 100.000 habitantes.

Así que el virus sigue aquí, contagiando y matando, mientras arrecian las presiones para que “lo olvidemos, quitando todas las restricciones y escondiendo muchos datos,  que ahora sólo conocerán Sanidad y las autonomías, no todos los ciudadanos (salvo que haya un repunte grave o una nueva variante y nos lo digan de repente). Pero la OMS alerta:aún estamos lejos del final de la pandemia”, señaló un portavoz en marzo. Y eso porque el nivel de contagios es todavía muy alto en Europa, hay rebrotes en China y falta avanzar mucho en la vacunación en medio mundo: sólo un 57,5% de la población mundial está vacunada, según la OMS, y hay muchos paises en África, Asia y Latinoamérica que han vacunado sólo a un tercio de su población o incluso menos (0,58% en Congo o el 4,64% en Nigeria”). Así que en  cualquier momento puede llegarnos una nueva variante que desate la 7ª ola. Y ahora tardaríamos más en detectarla y reaccionar.

Lo único positivo de esta nueva fase en la lucha contra la pandemia es que los Centros de Salud se van a “descongestionar”, porque ya no tendrán que centrarse en atender a los enfermos COVID no vulnerables y han dejado de hacer pruebas diagnósticas y firmar bajas. Aún así, la vuelta a la “normalidad” tardará, porque siguen faltos de medios. La prueba es que las consultas siguen con semanas de retraso. Un ejemplo, el mío: el viernes pedí online una cita presencial a mi médica de cabecera, en Madrid, y me la daba para este jueves (6 días).

El problema de la sanidad, tras lo más duro del COVID, es que sigue con falta de profesionales y medios, lo que impide reducir  las listas de espera, con el médico de cabecera, el especialista y para operarse, además del retraso en los filtrados de cáncer y tratamientos preventivos. Y encima, muchas autonomías han recortado las plantillas que contrataron por el COVID (unas, el 1 de enero y otras, el 1 de abril): los sindicatos estiman que no se han renovado la mitad de los 94.000 contratos COVID (médicos, enfermeras y auxiliares) hechos entre marzo y abril de 2020. Sólo en Madrid han sido despedidos 6.000 sanitarios (de ellos, 400 médicos) de los 11.000 contratados por el COVID.

Ahora, además de “vigilar” la pandemia, los Centros de Salud tendrán que recomponerse y eso exige más dinero y más personal. Hay un Plan de refuerzo de la atención primaria, acordado entre Sanidad y las autonomías, considerado “insuficiente” por los profesionales. Falta ver cuánto dinero aporta cada autonomía (lo decidían antes del 31 de marzo) después de que Sanidad haya dedicado 177 millones en el Presupuesto de este año. Todas han recibido más financiación del Estado este año, pero también la recibieron para luchar contra la COVID y muchas autonomías “desviaron” los fondos a otros gastos y no reforzaron su sanidad. Hay que dejarse de palabras y pasar a los hechos: contratar 8.000 médicos, 15.000 enfermeras y 10.000 administrativos en los próximos años, sólo para la Atención Primaria, según pide este Manifiesto firmado por 115 organizaciones profesionales.

Lo preocupante ahora es que las autonomías no refuercen su sistema sanitario, sobre todo la atención primaria, que ya contaba con medios insuficientes antes y que sigue medio colapsada, con 1.000 médicos menos que en 2018, según los datos de Sanidad. Porque si no se aprueba un Plan de choque para reforzarla, la atención primaria volverá a colapsar pronto: en 5 años se jubilarán 1 de cada 3 médicos de familia y 1 de cada 4 pediatras. Y esto choca con la falta de recursos y planificación de las autoridades sanitarias y con el desinterés de los médicos jóvenes (a los que no se incentiva)  por ir a los centros de Salud, sobre todo fuera de las grandes ciudades.

En resumen, que la pandemia sigue aquí, contagiando y matando, aunque ahora nos escondan muchas cifras y supriman las restricciones,  pronto hasta la mascarilla en interiores. Así que nos toca cuidarnos a nosotros, empezando por esta Semana Santa, si no queremos volver en unas semanas a afrontar una 7ª ola. Y, en paralelo, hay que exigir a las autonomías que refuercen la sanidad, con dinero y profesionales. Tenemos muchos problemas y necesidades, pero la salud es lo primero. A cuidarse.

lunes, 15 de marzo de 2021

Pandemia: los riesgos de la 4ª ola


Los contagios llevan mes y medio bajando, desde el 28 de enero, pero la 3ª ola ha tocado suelo y en 5 regiones suben los contagios, aunque somos el segundo país de Europa con menos contagios (130/100.000 habitantes), tras Portugal. Ahora, el riesgo es que iniciemos una 4ª ola hasta el verano, no con otro pico alto de contagios sino con una “meseta”, entre 100 y 130 contagiados, muy por encima del objetivo de 25. Juegan a favor el aumento de la variante británica (más contagiosa), la mayor movilidad (pese a las restricciones aprobadas para Semana Santa) y el bajo nivel de vacunación: sólo 1,5 millones con dos dosis de los 27,5 millones objetivo para septiembre. Todo ello retrasa la recuperación y ha obligado a nuevas ayudas al turismo y la hostelería que llegan tarde, con 4 millones de parados y 900.000 en ERTEs. La ayuda más eficaz sería reducir drásticamente la movilidad y agilizar la vacunación, para salvar vidas y empleos.

Enrique Ortega a partir de El séptimo sello de Ingmar Bergman

Un año después de que la OMS declarara oficialmente la pandemia (11 marzo), el COVID 19 sigue contagiando por todo el mundo, a menor ritmo, aunque los contagios han subido en las últimas tres semanas por encima de los 400.000 diarios. Hoy, son ya 119.882.403 contagiados en 192 paises, según los datos de la Universidad Johns Hopkins, con el epicentro de la pandemia en América (52.775.904 contagiados) y Europa (41.039.452), seguidos de lejos por el Sudeste asiático (13.884.388 contagiados), Oriente Medio (6.860.421), África (2.948.316) y el Pacífico (1.711.455), según la OMS.  Por paises, lideran el ranking de contagios Estados Unidos (29.438.779), Brasil (11.483.370) e India (11.385.339), seguidos de Rusia (4.341.381), Reino Unido (4.271.710), Francia (4.1.31.381), Italia (3.223.142), España (3.183.704), Turquía (2.879.390), Alemania (2.578.842), Colombia (2.303.144), Argentina (2.195.722), México (2.166.290) y Polonia (1.906.632), según la Universidad Johns Hopkins.

Los muertos por la pandemia en el mundo también aumentan menos, no llegando a los  10.000 fallecidos diarios en marzo, aunque hoy son ya 2.653.951 muertos por COVID 19, según la Universidad Johns Hopkins, concentrados en América (1.268.438 muertos) y Europa (906.797 muertos), según la OMS. El ranking de muertos lo vuelve a encabezar Estados Unidos (534.889), seguido de Brasil (278.229) y México (194.710), junto a India (158.725), Reino Unido (125.753), Italia (102.141), Francia (90.583), Rusia (90.558), Alemania (73.463 y España (72.258 muertos). Somos el 14º país en mortalidad Covid por 100.000 habitantes (152), por detrás de la República Checa (213), Bélgica (196), Reino Unido (188), Italia (168), EEUU (162), Portugal (161) y México (153), entre los grandes. Y tenemos una tasa de mortalidad Covid (muertos/contagiados) del 2,3%, de las más bajas de Europa (3,2% en Italia, 3% en Reino Unido, 2,9% en Alemania y 2,3% en Francia) y del mundo (9% en México, 2,4% en Brasil, 1,8% en EEUU y 1,4% en la India), según Sanidad.

En las últimas 3 semanas han seguido bajando los contagios en toda Europa, tras las restricciones en la mayoría de paises, que se están suavizando. España ha bajado también  los contagios, aunque a un menor ritmo que antes: han descendió de 252 contagiados por 100.000 habitantes el 22 de febrero a 130,5 el viernes 12 de marzo (-47,6%), tras bajar de 900 a 252 contagiados (- 72%) entre el 27 de enero y el 22 de febrero. Con todo, somos el 2º país de Europa con menor nivel de contagios (130,5/100.000 habitantes en los últimos 14 días), tras Portugal, que ha conseguido en las últimas 3 semanas doblegar una curva de contagios que tenían disparada (de 427 contagios/100.000 habitantes el 19 de febrero, el doble que España entonces, a 105,4 el viernes 12 de marzo). Tienen más contagios Alemania (145,9 contagiados, más que los 126 del 19 de febrero), Reino Unido (130,7, menos de la mitad que hace 3 semanas), Francia (450,3: ha subido la incidencia desde los 391 de febrero) e Italia (452,9 frente a 278 hace 3 semanas), según Sanidad.

España lleva mes y media bajando los contagios, desde el 28 de enero, pero la mejoría se estanca y ya apenas baja la incidencia. Incluso el viernes subió en 5 regiones (Canarias, la Rioja, Extremadura, Navarra y Melilla) y podría hacerlo en otras más esta semana, fruto del suavizamiento general de restricciones que aprobaron la mayoría de gobiernos autonómicos hace tres semanas. Y de nuevo, la pandemia tiene un alcance muy desigual por autonomías. Todavía hay 2 regiones en “riesgo extremo” (más de 250 contagios por 100.000 habitantes), Melilla (430,12) y Ceuta (283,10). Y 4 autonomías en “riesgo alto” (de 150 a 250 contagios por 100.000 habitantes): Madrid (224,8) Asturias (177,5), País Vasco (175,7) y Cataluña (166). Otras 12 autonomías tienen una “incidencia media” (entre 50 y 150 contagios por 100.000 habitantes): Aragón (147,5), Navarra (124), Andalucía (122,5), Canarias (116,8), Castilla y León (113,7), Cantabria (96), Galicia (77,5), Castilla la Mancha (76), La Rioja (74,8), Murcia (69,7) y la Comunidad Valenciana (50,5). Y sólo hay 2 regiones con un nivel de contagios “bajo (de 25 a 50 contagios por 100.000 habitantes): Extremadura (46) y Baleares (48), según los datos de Sanidad del viernes 12.

Un 2º indicador importante son los positivos que se detectan, en las pruebas PCR (que han bajado un tercio, a 492.432 la última semana) y en los test de antígenos (291.803 semanales, un tercio menos que hace 3 semanas): la media en España ha bajado del 8% el 19 de febrero al 5,3% de positivos el viernes 12 de marzo, un nivel considerado de “riesgo bajo” (entre 4 y 7%), aunque todavía hay 4 regiones con un nivel de positivos considerado de “riesgo alto” (más del 10%), como Melilla (11,6%) o “riesgo medio” (del 7 al 10%), como Aragón (8,8), Andalucía (7,38%) y casi Madrid (6,90%), según los datos de Sanidad.

La bajada de contagios ha reducido las hospitalizaciones a la mitad: de 16.314 hospitalizaciones hace 3 semanas (19 febrero) a 8.540 el viernes 12 de marzo, aunque bajan más despacio en los últimos días. Pero los hospitales siguen muy llenos, con una tasa de ocupación de camas por enfermos COVID del  6,81%, un nivel de “riesgo medio” (5-10%). Pero el problema sigue en 3 autonomías con una tasa de ocupación de camas de “riesgo alto” (10-15%): Madrid (12,48%), Ceuta (10%) y casi Asturias (9,35%).

El 4º indicador, la ocupación de UCIs por enfermos COVID es el que más preocupa, aunque ha mejorado también mucho en las últimas 3 semanas: de 3.339 camas de UCI ocupadas el 19 de febrero se ha bajado a 2.186 camas el viernes 12, un tercio menos, el 21,64% de media, que supone un “riesgo alto” (15-25%), según los baremos de Sanidad. Pero la situación es peor en 7 autonomías que tienen sus UCIs en “riesgo extremo(+ 25% de ocupación): son Ceuta (52,94%), La Rioja (37,74%), Madrid (36,60%), Cataluña (32%), Asturias (31,2%) y Castilla y León (28,5%) y casi Aragón (25%).

Y al final están las muertes, que también se han reducido: 1.120 fallecidos en la última semana (viernes 5 al viernes 12 de marzo), frente a 1.996 muertos la semana anterior, 2.041 la anterior y 2.354 a mediados de febrero (12-19). Son menos muertos, pero todavía hay 160 fallecidos diarios. El mayor número de muertes, en las últimas tres semanas, se ha dado en Cataluña (+1.455 muertos), Madrid (+775), Comunidad Valenciana (+652), Andalucía (+308),  Castilla y León (+272), Castilla la Mancha (+189) y País Vasco (+182). Tras un año de pandemia, España acumula 72.285 muertes por COVID 19, casi la mitad causadas en residencias de ancianos (33.036 muertes), donde ha caído drásticamente la mortalidad por la vacunación. Lo más llamativo es que más de un tercio de todas las muertes son recientes: 26.748 personas han fallecido desde principios de diciembre.

Tras este balance de contagios, positivos, hospitalizados y camas UCI, los 4 indicadores que vigila Sanidad, el Ministerio resume así (ver mapas) la situación de la pandemia el 11 de marzo: hay 4 regiones en situación de “riesgo extremo”, en alerta 4 (Madrid, Cataluña, Asturias y Melilla),  4 autonomías en alerta 3 (Andalucía, Aragón, País Vasco y Ceuta), 7 regiones  en alerta 2  (Castilla la Mancha, Castilla y León, Murcia, La Rioja, Navarra, Baleares y Canarias) y 3 autonomías en alerta 1 (Extremadura, Galicia y la Comunidad Valenciana). Visto a nivel provincial, hay 8 provincias en alerta 4, la máxima (Madrid, Guadalajara, Soria, Lleida, Barcelona, Girona, Asturias y Melilla), 14 provincias en alerta 3, otras 17 provincias en alerta 2 y las 11 provincias restantes en alerta 1, en la mejor situación (Cáceres, Badajoz, Orense, Lugo, Zamora, Ávila,  Ciudad Real, Cuenca, Albacete, Castellón y Alicante).

Ahora, la mayoría de las autonomías siguen con medidas de movilidad menos restrictivas (aprobadas hace tres semanas) y casi todas han levantado los cierres perimetrales de comarcas y provincias, ampliando también los horarios y aforos en bares, restaurantes y comercios. Eso sí, Sanidad y las autonomías han acordado mantener los cierres perimetrales autonómicos este puente de San José y durante la Semana Santa, aunque Madrid está en desacuerdo y lo recurrirá ante los Tribunales. Con todo, las restricciones son menores que hace tres semanas, lo que puede explicar que la caída en la incidencia de los contagios se estanque e incluso suba en algunas regiones.

Cara a las próximas semanas, todo indica que la incidencia acumulada va a seguir alta, por encima de 100 contagios por 100.000 habitantes, con pequeñas subidas y bajadas. Entraremos en la 4ª ola, aunque más que una ola con un pico alto de contagios será “una meseta” con pequeños dientes de sierra y un nivel de contagios entre 100 y 130 contagios por 100.000 habitantes, aunque también puede volver a dispararse si se descontrola la movilidad o si se retrasan más las vacunas. Porque España tiene 3 riesgos que nos pueden llevar a esa 4ª ola de contagios o a una alta “meseta”: la movilidad, el auge de las nuevas variantes del COVID y el ritmo de vacunación.

La movilidad de los españoles está aumentando, según indican los datos de los móviles y de Google y Apple. Bajó en enero (al 55-60% de lo normal antes de la pandemia), subió en febrero y en marzo ya está por encima del 70% de la que teníamos hace algo más de un año. Y seguro que subirá más en este Puente y en Semana Santa, a pesar de las restricciones. Eso sería  preocupante, porque algunos estudios revelan que cuando la movilidad sube de ese 70%, los contagios, hospitalizaciones y muertos suben 3 semanas después. Así que podríamos tener un repunte de contagios en abril y principios de mayo.

El segundo riesgo es el aumento de las nuevas variantes del COVID 19, tanto de la variante británica como la brasileña, que son más contagiosas y más letales. De momento, hay 7 autonomías donde la variante británica supone más de la mitad de los nuevos contagios (Cataluña, Cantabria, Baleares, Asturias, Navarra, Galicia y Andalucía) , mientras se acerca en Madrid (42,7% de los casos), según los últimos datos de Sanidad, que espera que esta variante B.1.1.7 sea mayoritaria pronto en toda España. Y ya han aparecido casos (54) de la variante sudafricana y brasileña (2 casos y 3 brotes). Y podría haber más contagios con estas  variantes de los que se cree, porque España sólo secuencia el 1% de los contagios, por falta de medios, mientras la Unión Europea recomienda que se investiguen el 5%.

El tercer gran riesgo para entrar en una 4ª ola, el más importante, es el retraso en las vacunas, por retrasos en su llegada y en pincharlas. De momento, hasta el 11 de marzo se había vacunado con las dos dosis a 1.583.244 españoles, con un Plan de vacunación que ahora está centrado en los discapacitados y mayores de 80 años, para ir bajando después hasta los 60 años y acabar con los grupos de 45 a 60 años y otras personas vulnerables. Si el objetivo es vacunar al 70% de la población adulta para el 21 de septiembre, habría que vacunar a 27,55 millones de personas. Así que falta vacunar con las 2 dosis a 26 millones de españoles. Hacerlo en los 6 meses que queda, vacunando todos los días, supone 52 millones de pinchazos, 288.000 pinchazos diarios. Algo prácticamente imposible, dado que hasta ahora se han administrado 5,35 millones de dosis, una media de 57.000 diarias.

Cuanto más se retrase la vacunación, más difícil será evitar la 4ª ola y recuperar la economía, sobre todo el turismo, aunque se busque un atajo aprobando un pasaporte sanitario” para mayo (una medida que puede crear más problemas de los que solucione, sobre todo si los vacunados pueden contagiar). Este preocupante panorama sanitario ya ha provocado un aumento del paro (supera los 4 millones en España, por primera vez desde 2016) y un aumento de los trabajadores en ERTE (900.000 a finales de febrero). Y se espera que la economía caiga en el primer trimestre y siga estancada en el segundo, mientras grandes empresas han anunciado ya más de 20.000 despidos.

El retraso en la recuperación económica ha provocado que el Gobierno haya aprobado nuevas ayudas, un total de 11.000 millones (7.000 millones de ayudas directas, entre 3.000 y 200.000 euros a fondo perdido para autónomos y pymes) , especialmente dirigidos a bares, restaurantes, empresas turísticas y comercios. Llegan tarde y ahora pueden retrasarse más al dejar su concesión en manos de las autonomías, aunque vendrán bien y ayudarán a evitar cierres de empresas y despidos. Pero estas ayudas son un parche: la clave es frenar en seco los contagios y acelerar las vacunaciones. Eso sí sería efectivo para iniciar la recuperación. Pero eso exige reducir más drásticamente la movilidad, pedir a la gente que se quede en casa hasta que los contagios bajen a 25 por 100.000 habitantes. Y, en paralelo, poner todo el dinero y la presión política en conseguir más vacunas y en multiplicar el personal y los medios para pincharlas, todos los días y a todas las horas.

No hemos ganado  la batalla al coronavirus y por este camino, podemos estar 6 meses más con un alto nivel de contagios y la economía parada. Esto no se evita con más ayudas económicas ni con una movilidad “a medias”. Hay que dar un salto cualitativo en la batalla contra la pandemia: recortar drásticamente la movilidad y vacunar a tope, para poder salir del túnel antes del verano. Eso exigiría un pacto político y social, un gran acuerdo de país, que parece más imposible que nunca. Si no se hace, seguiremos muchos meses languideciendo (Sanidad no descarta prorrogar el  estado de alarma después del 9 de mayo), con contagios y muertos diarios, con empresas en coma y el paro en aumento, sin que el turismo nos salve este verano y con la economía estancada hasta el otoño (al menos). O somos más drásticos contra el virus o se perderán muchas vidas y empleos. Quédate en casa.