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lunes, 13 de enero de 2025

Telecos: subida de tarifas y muchos cambios

Hoy 13 de enero, Movistar sube sus tarifas, después de subirlas Vodafone el día 1 y antes de que suba MasOrange el 27 de enero. Es el 11º año consecutivo en que las telecos nos suben las tarifas de móvil, Internet y TV de pago, +41,2% de media, casi el doble que la inflación y los salarios. A la vez, las telecos siguen enzarzadas en su “guerra de tarifas”, con ofertas hasta de 15 euros mensuales para los que cambien de compañía. Con ello, sus ingresos se han estancado y les resulta difícil afrontar nuevas inversiones en redes y telefonía, obligándoles a reducir plantillas (5.600 despidos en 2024), buscar nuevos ingresos (alarmas, energía, seguros, banca) y fusionarse: en 2024, MásMóvil absorbió a Orange y creó la 1ª teleco de España, adelantando a Movistar. Además, los saudíes entraron como tercer accionista de Telefónica y Vodafone cambió de dueño. Las “movidas” empresariales seguirán, como las subidas y la “guerra de tarifas”, ahora por el fútbol y la TV, que es donde ingresan más.

                              Enrique Ortega

Otro año más, las telecos suben las tarifas de móviles, internet y TV de pago. Empezó Vodafone, subiéndolas el 1 de enero un +3% (menos que el +4,38% de 2024), justificándolo por la subida de la inflación. Es el tercer año que Vodafone aplica su cláusula de “revisión automática anual” de tarifas conforme al IPC, introducida en sus contratos en 2022.Ahora, la subida media es de 1,5 euros al mes por cliente, aunque será mayor en los contratos de fibra y móvil (+2,5 euros mensuales) y menor en contratos de sólo móvil (+0,6 euros). Y como contrapartida, ofrecen regalos y rebajas en suscripciones de antivirus y plataformas.

Movistar sube este 13 de enero sus tarifas, desde 0,10 céntimos (Mi Movistar base) a 3,10 euros (Mi Movistar Max) y hasta 4 euros el paquete de TV. Además, Movistar también sube sus tarifas de fútbol a los bares y locales de ocio. Y justifica estas subidas (algo mayores que en 2024, cuando subió de 1 a 3 euros mensuales) en “el aumento generalizado de costes” que ha tenido, especialmente de los proveedores de TV (Netflix subió sus tarifas en octubre y también han subido el resto de plataformas). Eso sí, Movistar da opción a sus clientes de darse de baja sin penalización, mientras Vodafone establece que los clientes con permanencia deben pagar una penalización si se dan de baja por estas subidas.

Los clientes de MasOrange, la compañía líder tras la fusión de MásMóvil y Orange (operativa desde abril), también tendrán una subida de tarifas, a partir del 27 de enero. Los paquetes convergentes Love, de fibra, móvil y TV, suben entre 2 euros mensuales (los más básicos) y 6 euros (los que incluyen TV y fútbol), mientras su marca Simyo sube entre 2 y 3 euros sus paquetes convergentes. En contrapartida, MasOrange duplicará la velocidad de la fibra más baja (de 300 a 600 Mbps) e incorporará en todos los contratos el servicio de ciberseguridad que ofrece el grupo. Las restantes telecos, como Digi, Avatel, Finetwork o Adamo no se suman a esta subida anual de las grandes telecos y seguirán con sus ofertas “low cost”.

2025 será el 11º año consecutivo en que las telecos suben las tarifas de móvil, Internet y TV. Empezaron en 2015, tras las fuertes bajadas hechas entre 2009 y 2014, tras la liberalización de las telecomunicaciones. En estos 11 años (contando la subida de 2025), las telecos han subido sus tarifas mensuales entre 30 y 44 euros de media, con lo que ahora pagamos entre 360 y 528 euros más al año por estar conectados, aunque no nos demos cuenta porque han sido muchas pequeñas subidas consecutivas (hasta hace poco, dos al año). En conjunto, las tarifas de móviles, Internet y TV han subido una media del +41,2% en estos 11 años, casi el doble de lo que han subido los precios (+26,3%Y y los salarios (+20%).

Lo peor no es que llevemos 11 años pagando más por utilizar los móviles e Internet, sino que los usuarios sufrimos una política de tarifas “de locos”, que perjudica a los clientes antiguos “fieles” en beneficio de los clientes nuevos, que consiguen mejores tarifas de entrada al cambiarse de compañía. Lo que sucede desde 2015 es que los clientes antiguos sufren subidas anuales (+41,2% en 11 años), mientras las mismas telecos se dedican a lanzar “ofertas low cost” a través de segundas marcas, con las que “tiran precios” para conseguir nuevos clientes y sustituir a los cientos de miles que les roban cada año las nuevas telecos. Y así pagamos 85 euros al mes por un paquete de móvil, Internet y TV (más de 100 euros con fútbol), mientras esa misma teleco (a través de sus marcas low cost: O2, Lowi, Simyo) ofrece por 38 euros (y menos) un servicio básico de móvil e internet. Y mientras, hay compañías que “rompen el mercado”, como la rumana Digi, que sacó en octubre un Plan de fibra y móvil a 15 euros mensuales (y luego un Plan TV, con 100 canales) a 7 euros más al mes…

Esta “locura de tarifas” y las “ofertas” habituales en Navidad o verano (que complican aún más el mercado) son fruto de la tremenda competencia entre las telecos, tanto entre las tres grandes (MasOrange, Movistar y Vodafone) como entre ellas y las nuevas operadoras (Digi, Avatel, Finetwork o Adamo), que no tienen casi red y alquilan las redes de las grandes telecos para competir con ellas, aprovechando que tienen menos inversiones, costes y personal. Eso provoca cada año una espectacular “fuga” de clientes, de las grandes telecos a las pequeñas, las llamadas “operadoras móviles virtuales”.

En 2023, Vodafone perdió 598.000 clientes, Movistar otros 273.000 y Orange 176.000 más, ganándolos MásMóvil (+57.000) y sobre todo Digi (+598.000 clientes). En 2024, las cifras provisionales señalan que “la fuga” se ha intensificado: Vodafone cedió 518.000 líneas (414.000 contratos de móvil y 104.000 de banda ancha, Internet), MasOrange perdió 490.000 clientes (439.000 líneas de móvil y 51.000 contratos de Internet) y Movistar sólo perdió 82.000 clientes (-122.000 en Internet pero +40.000 contratos de móviles). Y la gran ganadora fue la teleco rumana Digi: ganó cerca de 1 millón de clientes (+737.000 contratos de móvil, donde opera a través de la red de Movistar, con quien renovó contrato por otros 16 años, y +183.000 contratos de banda ancha fija, donde tiene una red propia).

Además de perder clientes, la otra consecuencia negativa de la “guerra de tarifas” para las grandes telecos es que sus ingresos se estancan. Los datos son muy explícitos: los ingresos totales se han “estancado” entre 2017 (34.097 millones de euros) y 2023 (34.631 millones, según la Comisión de Competencia (CNMC). Y si vemos sólo los ingresos minoristas (de los clientes particulares), los ingresos percibidos por las telecos han caído, de 25.122 millones en 2017 a 24.336 millones en 2023. Y en 2024, los ingresos minoristas de las telecos volvieron a caer en el segundo trimestre (5.509 millones, -2,4%) y en el 3º (5.525 millones, 0,6% sobre 2023), según los datos de la CNMC.

Y las telecos, con esta caída de ingresos (tremenda en el negocio minorista), han tenido que afrontar enormes inversiones en redes de telefonía (5G) y fibra, que han soportado endeudándose. Pero el estancamiento de la facturación (y su caída “real”, contando la inflación) les ha obligado a buscar otras vías de salida:  reducir plantillas, vender activos, buscar nuevos negocios y, al final, fusionarse o vender la empresa para sobrevivir.

Las telecos son y han sido una fuente de despidos: sólo en 2024, redujeron sus plantillas en 5.600 empleados: 3.420 salieron de Telefónica, 900 en Vodafone (que hizo el 5º ERE en 11 años, tras la venta a Zegona), 650 personas en MasOrange (tras la fusión) y otros 674 trabajadores despedidos en Avatel, la 5ª teleco. Pero estos 5.600 empleos suprimidos en 2024 se inscriben en los despidos  hechos en la última década, unos 15.000. Y en total, desde la liberalización de 1997, se estima que las telecos han perdido 60.000 empleos.

La 2ª vía de “escape” a la caída de ingresos es vender lo que pueden, desde torres de telefonía a redes, además de firmar acuerdos con telecos competidoras para compartir redes o fibra. La tercera vía ha sido diversificar, meterse en nuevos negocios para “sacarles más partido” a sus 54 millones de clientes: venderles alarmas, energía (luz y gas), seguros de salud, banca y créditos.

Y la cuarta vía son las ventas y fusiones, con importantes operaciones cerradas en 2024. La más importante, la fusión de Orange y MásMóvil (que la absorbió), dando lugar a MasOrange. La operación se anunció en julio de 2022, pero se ha retrasado mucho por el permiso de Bruselas, que no llegó (condicionado) hasta el 20 de febrero de 2024. Y tras la autorización del Gobierno español (12 de marzo), las dos compañías empezaron a operar como una sola, MasOrange, el 1 de abril de 2024, consolidándose como la 1ª teleco española, adelantando a Movistar, con más de 30 millones de clientes (30 millones de líneas móviles, más de 7 millones de clientes de Internet y más de 2 millones de clientes de TV de pago. Y un 43% del mercado, frente al 28% de Movistar y el 22% de Vodafone.

La otra gran operación de 2024 ha sido la venta de Vodafone a Zegona, un fondo de inversión británico,  que compró en octubre de 2023 el 100% de Vodafone España por 5.000 millones de euros. Otra operación que se ha retrasado por la autorización de Bruselas, la CNMC y el Gobierno español, que la autorizó el 14 de mayo de 2024. Desde el 1 de junio, los ejecutivos de Zegona gestionan formalmente Vodafone España, imponiendo nuevos despidos (un ERE a 900 empleados, el 27% de la plantilla) y poniendo en marcha una agresiva política de tarifas y promociones, que ha frenado pero no impedido la fuga de clientes.

En 2024 se ha cerrado también la entrada en Telefónica de la operadora saudí STC (controlada por el Fondo soberano PIF) , anunciada en septiembre de 2023. Antes de autorizar esta entrada extranjera en una empresa estratégica, el Gobierno aprobó (diciembre 2023) la compra del 10% de Telefónica por la SEPI (la empresa pública que controla las participaciones estatales en empresas privadas), que ha costado unos 2.000 millones de euros. En paralelo, el 2º accionista de Telefónica, Criteria CaixaBank, ha aumentado su participación, del 6,03 al 9,99%, al que se suma el 4,83% del BBVA para asegurar mayoría española (24,82%). Y así, el 28 de noviembre pasado, el Gobierno autorizó a la saudí STC a tomar el 9,97% del capital de Telefónica (ampliando el 4,4% que tiene ahora), lo que la convertirá en el tercer mayor accionista de Telefónica, con un puesto en el Consejo.

Con todas estas “movidas”, el sector ha sufrido en 2024 un gran cambio empresarial, con un nuevo liderazgo, de MasOrange (MásMóvil, el 4º operador de 2023 es ahora el 1º), otro intento de “salvar Vodafone España” (tras varios cambios de gestión y tentativas de venta) y un nuevo rumbo para Telefónica, que ya no lidera en España y tiene que buscar su hueco en Europa y el mundo, evitando que su bajísimo precio en Bolsa (cotiza a 3,90 euros por acción, frente a los 30 euros de principios de siglo) le haga presa fácil de otra OPA (su valor total es bajo: 22.600 millones de euros). Y luego está la carrera imparable de la rumana Digi, que opera desde 2008 y que cerró 2024 con 8 millones de clientes (la tercera parte que Movistar) y una gestión muy agresiva, aunque le cueste bajos beneficios y un alto endeudamiento. 

Y detrás le siguen otros operadores virtuales, con cuentas complicadas pero que crecen a costa de arriesgadas ofertas “low cost”. Avatel, la 5ª mayor operadora, fundada  hace 13 años por un pequeño operador de la Costa del Sol y que ha crecido absorbiendo 155 pequeñas operadoras regionales, con 1,43  millones de clientes (760.000 de Internet y 670.000 de móviles). O Finetwork, la 6ª mayor, propiedad en un 50% de un empresario de Elda (Alicante), que cerró 2024 con 1,3 millones de clientes (1 millón de móviles y 330.000 de Internet), coincidiendo con el cese de su consejero delegado. Y Adamo (200.000 clientes), controlada por el fondo francés Ardian, especializada en instalar fibra en zonas rurales.

Un mercado, las telecos, que sobrevuelan los fondos de inversión, buscando entrar y salir a corto plazo y conseguir plusvalías. Y un mercado donde van a seguir las fusiones, en España y a nivel europeo, porque no salen las cuentas si las telecos no ganan tamaño y clientes. De hecho, las empresas se quejan de que hay 98 empresas de telecomunicaciones en Europa, mientras en EEUU, China y Japón sólo hay 3 grandes, por lo que Deutsche Telecom, líder europea, tiene 40 millones de clientes, frente a 114 millones Verizon en USA y 900 millones China Mobile. Por eso, piden a la Comisión que facilite las fusiones europeas y a los Gobiernos que no favorezcan la entrada de nuevos operadores y limiten la competencia “desleal”.

Pero la “guerra de tarifas” va a seguir. Incluso las grandes telecos hacen polémicas ofertas “low cost”: en diciembre, Movistar quiso “robar clientes” a Vodafone ofreciéndoles (sólo a ellos) una tarifa de “todo fútbol” por 44,90 euros, 90 euros menos de lo que costaba al resto (incluidos sus clientes). Ahora, con ofertas de Internet y móvil a 15 euros, la gran batalla comercial está en la TV de pago y el fútbol: los operadores han visto que los usuarios cada vez gastan menos en móvil e Internet, por lo que los paquetes cuádruples (fijo, móvil internet fijo y móvil) cuestan una media de 42,10 euros al mes, el precio más bajo desde 2015. Pero con TV de pago (series, cine y fútbol), el precio medio de los paquetes “quíntuples” es ahora de 80,3 euros, la tarifa más alta por estos servicios desde 2022, según la CNMC. Porque dos de cada tres internautas utilizan plataformas de TV de pago Ahí está el negocio.

jueves, 12 de enero de 2023

Las telecos vuelven a subir tarifas

Este viernes, Movistar vuelve a subir sus tarifas y Vodafone las subirá la semana siguiente, mientras Orange las sube el 12 de marzo y MásMóvil las retocó en 2022. Es el 9º año consecutivo que las telecos nos  suben tarifas, ahora sin la excusa de ofrecernos más servicios a cambio: buscan compensar sus mayores costes y las subirán cada año con la inflación. Ahora pagamos un 35% más por el móvil e Internet, pero las tarifas siguen siendo una locura: los clientes antiguos pagan unos 80 euros mensuales (más de 100 con fútbol), pero las mismas telecos ofrecen a los nuevos clientes servicios básicos por 35 euros mensuales. Y esa locura de tarifas ha debilitado sus cuentas: ingresan un 25% menos que en 2008, con más clientes y conectividad. Un callejón cuya salida buscan en las fusiones, pendiente de aprobar este año por Bruselas la de Orange y MásMóvil. Quieren ser menos operadores (4 en vez de 8) y más fuertes, para ordenar mercados y tarifas. Habrá menos competencia y más subidas.

Enrique Ortega

Todo sube y también las tarifas de móvil e Internet. Abre las subidas la teleco líder, Movistar, que aumenta este viernes, 13 de enero, sus tarifas una media del 6,8%, entre 1 y 6 euros más al mes. También suben los paquetes “low cost” de O2, de 30 a 35 euros. En el caso de Vodafone, los nuevos precios entran en vigor el 22 de enero y suponen una subida media del 8,1% (6,5% para los clientes actuales). En sus paquetes, la subida media es de 5,50 euros mensuales y para las tarifas de móvil oscila entre 1,60 y 2,60 euros mensuales. Orange anuncia que subirá sus tarifas el 12 de marzo: 2 euros de media los paquetes de Internet y móvil y 5 euros los que incluyen fútbol.  Y MásMóvil ya subió a finales de 2022 sus tarifas, en algunas marcas (Yoigo, MásMóvil y Virgin), entre 1 y 3 euros mensuales, lo que afectó al 20% de sus clientes. Ambos podrían estudiar nuevas subidas después de que la Comisión Europea autorice su fusión este año.

Esta nueva subida de las telecos es distinta a la de otros años. Por un lado, es el 2º año en que no aplican la justificación del “más por más”: más tarifa a cambio de más velocidad o más datos. Este año, como en 2022, la justificación está en el aumento de costes (energía, personal, transporte, materias primas, equipos, deuda…) y no ofrecen a cambio más servicios. La otra novedad  es que se abre la vía en el contrato a futuras subidas según evolucione la inflación.  Vodafone anunció en agosto que introduce una clausula en sus contratos por la que subirá las tarifas cada año, en el primer trimestre, según lo que haya subida el IPC en el año anterior (entre octubre de un año y septiembre del siguiente). Así que será algo “automático”, como la revisión de alquileres. Es algo que Vodafone ya aplica a sus clientes en Reino Unido y que extenderá a otros paises europeos. De momento, ni Movistar ni Orange o MásMóvil tienen esta cláusula en sus contratos, pero todos parecen a favor del cambio, que evitaría “peleas” y estabilizaría sus cuentas.

Esta nueva subida de 2023 es la 9ª subida consecutiva en las tarifas de móviles e Internet. Empezaron en 2015, tras las fuertes bajadas de precios hechas entre 2009 y 2014, en medio de una lucha salvaje por el mercado de las telecomunicaciones. En estos 8 años anteriores, la tónica de las subidas fue similar: un aumento de precios de 2 a 3 euros al mes, una o dos veces al año (en febrero y verano), con la justificación de que a cambio nos daban “más por más” (más datos y más velocidad), aunque los clientes no lo pedían ni lo necesitaban. Y no quedaba otra opción que “tragar con la subida” y pagar más o cambiarse a otra teleco de la competencia, primero más barata, pero que acababa subiendo igual.

Por este camino, de pequeñas subidas anuales, los paquetes de móvil e Internet han subido entre 27 y 36 euros desde 2015 a 2023. Eso supone que estamos pagando ahora entre 324 y 432 euros más al año por estar conectados que hace 9 años, sin ser muy conscientes de esta subida porque nos la han hecho poco a poco. Una subida media del +35% desde 2015, muy superior a lo que ha subido la inflación estos años (+19,1%) y sobre todo, mucho mayor de lo que han subido los salarios (+13,40% subieron los convenios).

Lo peor no es que cada año nos suban los móviles e Internet, sino que los usuarios sufrimos una política de tarifas “de locos”, que perjudica a los clientes antiguos “fieles” en beneficio de los clientes nuevos, que consiguen mejores tarifas de entrada al cambiarse de compañía. Lo que está pasando, desde 2015, es que los clientes antiguos sufren subidas anuales (+35% en 9 años) mientras las mismas telecos se dedican a lanzar ofertas “low cost” a través de segundas marcas, con las que “tiran precios” para conseguir nuevos clientes y sustituir a los cientos de miles que les roban cada año las nuevas telecos. Un “doble rasero” que ya hemos visto en las aseguradoras: subidas a los clientes antiguos y ofertas a la mitad de precio a los nuevos. Así, estamos pagando 80 euros al mes de media por un paquete de móvil e Internet (y más de 100 con fútbol), mientras la misma gran teleco (a través de sus marcas “low cost”: O2, Lowi, Simyo) ofrece por 35 euros un servicio básico de móvil e Internet…

Esta locura de tarifas (y de ofertas en verano o Navidad, para complicar aún más el mercado) es fruto de la tremenda competencia entre las telecos, tanto entre las cuatro grandes (Movistar, Orange, Vodafone y MásMóvil) como sobre todo entre ellas y las nuevas operadoras (Digi, Finetwork, Avatel o Adamo), que no tienen casi red y alquilan la de los grandes para competir con ellos, aprovechando sus menores costes e inversiones. El resultado es que España tiene unas “tarifas escaparate” (las más bajas, aunque no sean las más usadas) de móviles e Internet  que son de las más bajas de Europa, según el Informe DESI 2022 de la UE: Rumanía, España, Polonia, Estonia y Eslovenia, Lituania y Suecia  “tienen los precios más bajos”, por debajo de los de Alemania, Paises Bajos, Irlanda, Austria, Italia o Finlandia  y muy por debajo de los de Bélgica, Francia, Grecia. Claro que habría que dedicar unos minutos al mes para cazar las gangas y cambiarse…

Parece que esto es lo que hacen muchos españoles, según los llamativos datos de “fuga de clientes” entre las telecos: en 2021 y 2022, las tres grandes telecos (Movistar, Orange y Vodafone) han perdido 2,5 millones de líneas (clientes), según los datos de la Comisión de la Competencia (CNMC). En 2021 perdieron 1,5 millones y en 2022 han perdido otro millón de clientes: la mayoría son de Movistar (perdió 330.000 líneas de móviles y 298.300 de fibra/Internet)), Vodafone (ha perdido 165.000 líneas de móvil y 111.500 fijas) y Orange (perdió 236.500 líneas de móvil en 2022, pero ganó 47.800 clientes de Internet fijo). Y la teleco ganadora de estas fugas ha sido la rumana Digi (ha ganado 466.000 líneas de móvil y 115.000 líneas fijas y de Internet), ganando más del 60% de los clientes fugados de Movistar y más del 50% de los fugados de Orange y Vodafone. También tuvo un saldo ganador en 2022 MásMóvil (+58.400 líneas móviles y +121.000 líneas fijas y de Internet), aunque pequeño, tras 5 años siendo “la pequeña teleco que robaba más clientes a las grandes”.

Los internautas españoles son “los europeos más proclives a cambiar de teleco”, según una Encuesta realizada por JP Morgan en varios paises. En telefonía móvil, un 44% de españoles se muestra dispuesto a cambiar de operador si le suben los precios (sólo un 17% dicen que no cambiarían), frente a un 40% en Francia, un 33% en Alemania, un 30% en Reino Unido y un 29% en EEUU. Y en banda ancha de acceso a Internet, pasa lo mismo: un 45% está dispuesto a cambiar en España, un 40% en Francia, un 32% en Alemania, un 31% en Reino Unido y un 29% en EEUU. Según este informe, en España hay más “fugas” de clientes porque hay una mayor diferencia de precios entre las telecos y porque hay más competencia: 8 operadores frente a una media de 4 operadores en la mayoría de Europa y USA.  

España, se quejan las grandes operadoras, es el país europeo con más competencia, donde las grandes telecos han visto, año tras año, cómo les roban clientes pequeñas operadoras que ganan tamaño, gracias a un catálogo muy simple (las ofertas de las grandes son un galimatías), precios imbatibles (que además no suben cada año) y un buen servicio de atención al cliente (tienen menos clientes y los atienden mejor que los grandes, que han recortado plantillas). Además, en 2022, los tres grandes operadores han eliminado o subido sus tarifas más asequibles, que ahora rozan los 35 euros mensuales, frente a los 25 euros del paquete básico de Digi, la teleco rumana que lidera el grupo de las nuevas operadoras, con 3,6 millones de clientes de móviles y 746.000 clientes de fibra. Entró en el mercado español en 2008, utilizando la red de Telefónica, y ha aprovechado sus crecientes ingresos para crear una red propia en las zonas más rentables (más pobladas), con ofertas sencillas y baratas, apoyada en una amplia red de empleados (5.500). Este año, Digi podría dar un salto, si la Comisión Europea fuerza a Orange y MásMóvil a vender una parte de su red a cambio de autorizar su fusión, red que podría comprar Digi. Y se repetiría la historia de MásMóvil, que se convirtió en el 4º mayor operador gracias a que, en 2015, se autorizó la fusión de Orange y Jazztel con la condición de que vendieran parte de su red (que compró MásMóvil…).

Junto a Digi, hay otros tres operadores sin red, que podrían crecer en los próximos años “robando clientes” a los tres grandes (Orange-Mas Móvil, Movistar y Vodafone). El 5º mayor operador es Finetwork, creado en 2015 en la zona de Villena (Alicante), que utiliza la red de Vodafone y tiene ya 875.000 clientes de móviles y 200.000 de fibra, tras una fuerte apuesta por los patrocinios en el deporte (Federación de Fútbol, Betis…). Le sigue Avatel, surgido en 2011 en la zona de Marbella y Mijas (ofrece cobertura móvil con Movistar), con un nicho de mercado en el litoral mediterráneo y que cuenta ya con 400.000 clientes. Y el 7º operador es Adamo Telecom, controlado por el Fondo francés Ardian, surgido en 2016 y que apuesta por una cobertura propia de fibra rápida en las zonas rurales de 14 autonomías (en paralelo ofrece servicios móviles de 4G a través de MásMóvil).

Esta múltiple oferta ha provocado una continua “guerra de tarifas” que ha hundido las cuentas del sector, que son “otra locura”: las grandes telecos que operan en España tienen cada vez más clientes, más conectados, pero ingresan menos que hace una década: la facturación del sector se ha reducido un 25%, cayendo de un máximo de 44.080 millones en 2008 a 32.693 millones en 2021. La explicación es que “ofrecen más por menos”: el índice de precios de los servicios de telecomunicaciones ha caído un -23% en los últimos 20 años (mientras el IPC subía +50%). Y las tarifas de móviles han caído un -32% desde 2008, según la CNMC. Esa caída de ingresos se suma a que en esta última década han tenido que multiplicar sus inversiones, tanto en ampliar la red de fibra como en desarrollar el 4G y el 5G (5.000 millones), a costa del capital y de multiplicar su deuda. El resultado es que sus ingresos son mediocres y también sus beneficios (2021): 3.377 millones Telefónica, 1.251 Orange, 957 Vodafone y 949 Más Móvil. Y por eso, cae año tras año su valor en Bolsa.

Para “salir de este bucle”, las telecos han buscado diversos caminos. Uno ha sido recortar gastos, sobre todo reduciendo plantillas, lo que notamos los clientes en una peor atención (como pasa con la banca): desde 2002 a 2021, las telecos que operan en España han recortado 38.252 empleos, un 46% de las plantillas. Otra vía seguida ha sido vender activos, sobre todo torres de telefonía (a Cellnex y American Tower), y alquilar redes (a competidores), Un tercer camino, emprendido en los últimos dos años, ha sido diversificar el negocio, abrirse a nuevas actividades, aprovechando que tienen 54 millones de clientes a los que intentan ahora “vender otras cosas” : alarmas (Movistar, Yoigo, Vodafone), energía (luz y gas), seguros de salud, banca (Orange Bank) y créditos (MásMóvil)… Y en su negocio, buscan obtener más rentabilidad del Internet de las cosas, donde ya rondan los 10 millones de clientes, sobre todo empresas, operadores de logística, flotas, energías renovables, agricultura, gestión de aguas y residuos, un nuevo negocio con el mayor potencial.

Pero todas estas vías son insuficientes, no bastan para que las telecos levanten cabeza y sean un negocio con los beneficios de otros sectores muy rentables que también tienen millones de clientes (eléctricas, petroleras o bancos). Por eso, llevan años quejándose de que el problema está en que hay demasiada competencia, que hay demasiados operadores, que compiten sin haber invertido en redes, porque los Gobiernos han fomentado su existencia. Y creen que es un problema de toda Europa, aunque agravado en España: el continente tiene 98 empresas de telecomunicaciones mientras EEUU solo tiene 3 grandes (Verizon, T-Mobile y ATT), como China (China Mobile, China Unicom y China Telecom) o Japón (Softbank, NTT y KDDI). Y ese enorme tamaño de norteamericanos y asiáticos  (Verizon tiene 114 millones de clientes y China Mobile opera con 900 millones frente a 40 millones que tiene la teleco líder en Europa, Deutsche Telecom) es lo que les permite ingresar más, invertir más, competir mejor con Europa  y ofrecer mejores servicios a sus clientes. Y además, en España hay 8 operadores, frente a tres o cuatro en los principales paises europeos.

Sobre esta base, las grandes telecos europeas llevan años pidiendo a la Comisión Europea que cambie de postura y en lugar de prohibir las fusiones (en 2016 bloqueó la venta de la filial británica de Telefónica, O2, a la china Hutchinson Whampoa) las aliente, empezando por autorizar este año la fusión de Orange y MásMóvil, que crearía la mayor teleco en España (43% del mercado), por delante de Movistar (28%) y Vodafone (22%). Y que se faciliten las fusiones en otros paises, para configurar sólo 6 grandes telecos en Europa: Deutsche Telecom, Telefónica, Orange, Vodafone, Tella Sonera (Suecia) y Telecom Italia. Así, reiteran, podrían invertir más y competir mejor con las telecos USA y asiáticas, en beneficio de los europeos. Todo apunta a que ahora, las fusiones son imparables. Y con ellas, tendremos menos operadores, más fuertes, que nos impondrán tarifas y condiciones, como se ha visto con las eléctricas, petroleras y bancos. Es lo que viene. Y pagaremos lo que nos cobren, porque no podemos vivir sin estar conectados. Cueste lo que cueste.

lunes, 7 de febrero de 2022

Las telecos suben tarifas y buscan fusiones

Hoy 7 de febrero, Movistar sube 3 euros sus tarifas a los clientes antiguos, algo que también harán Orange y Vodafone. Es el 8º año consecutivo de subidas en las tarifas de móvil e Internet. Pero la novedad ahora es que no ofrecen más gigas o más velocidad a cambio (“más por más”) sino que lo justifican en un aumento de costes e inversiones. Porque las telecos tienen un grave problema: sus ingresos están estancados o caen (-4% en 2021), por culpa de una “guerra de tarifas” que les lleva a tirar precios para ganar clientes que compensen los que pierden (cientos de miles), intentando recuperarse con subidas a sus clientes antiguos y despidos (3.822 en 2021). Ahora buscan una salida con las fusiones: ganar tamaño para ser rentables. Vodafone podría fusionarse con MásMóvil y hay “un baile de fusiones” en Europa. Aquí pasaremos de 4 a 3 grandes telecos, que serán más fuertes para imponernos nuevas subidas. Es lo que hay.

Enrique Ortega

Este es el 8º año consecutivo en que suben en España las tarifas del móvil e Internet. Empezaron a hacerlo en 2015, tras las fuertes bajadas de precios hechas entre 2009 y 2014, en medio de una tremenda lucha por el mercado de las comunicaciones. En estos 7 años anteriores, la tónica de subidas ha sido similar: un aumento de tarifas de 2 a 3 euros al mes, una o dos veces al año (en febrero y verano), con la justificación de que a cambio nos daban “más por más”: más datos (Gigas) y más velocidad, aunque los clientes ni lo pedían ni lo necesitaban. Y no quedaba otra opción que “tragar con la subida “y pagar más o cambiarse a otra teleco de la competencia, que hacía subidas parecidas.

Ahora, en 2022, Movistar inicia las subidas de este año, aumentando 3 euros al mes (desde el 7 de febrero) la tarifa mensual a los clientes de Fusión. Y además, el 18 de febrero, subir á 1 euro al mes tres de las cuatro tarifas de líneas móviles adicionales (solo se mantiene la tarifa ilimitada). Y también suben 2 euros sus tarifas sólo móvil (contrato 2 y XL). La novedad de estas subidas es que Movistar no ofrece a cambio ninguna contrapartida (ni más datos ni más velocidad), como hizo en las subidas anteriores (el cliente antiguo sólo podrá recibir un nuevo Smartphone, como los nuevos, siempre que esté ligado a la teleco 36 meses). Ahora, la justificación de la subida es “el aumento de costes y la necesidad de invertir en redes y en ciberseguridad”. Vamos, que nos suben para arreglar sus cuentas. Es lo mismo que ya dijo Vodafone en julio de 2021, al justificar su última subida.

Ahora, se espera que Vodafone y Orange suban también sus tarifas en unos meses, porque sus cuentas lo necesitan. Año a año, parece que lo notamos menos, pero si recopilamos estas subidas veremos que estamos pagando entre 24 y 33 euros más al mes que en 2014 por la tarifa convergente que tenemos (un paquete que incluye telefonía fija y móvil, Internet fijo y móvil y, muchos, también TV de pago). Eso supone que estamos pagando entre 288 y 396 euros más al año por la factura de comunicaciones que en 2014, sin ser muy conscientes de  esta subida. Una subida media del +29% en estos 8 años, muy superior a lo que han subido el conjunto de los precios (+12,7% de subida del IPC) y nuestros salarios (+11,99% han subido los convenios).

Al final, tras este rosario de subidas anuales, España está en una posición intermedia en Europa en cuanto al coste del móvil e Internet: ocupamos el puesto 12 entre los 27 paises UE, según el informe DESI 2021, con tarifas más baratas que la media europea, paises nórdicos, Portugal y la mayoría de paises del Este pero más caras que las tarifas de móvil e Internet en Italia, Alemania o Francia. Según otra estadística relativa a 2020, la de Eurostat, España tiene unas tarifas de “comunicaciones” un 21,5% más caras que la media de Europa: un índice 121,5, por encima de Alemania (120,2), Portugal (118,1), UE-27 (100), Francia (97,2) e Italia (81,2). Y sólo tienen tarifas más caras Holanda (índice 124,8), Bélgica (170,9), Grecia (173) y Noruega (180,1).

El problema ya no es sólo que cada año nos suban las tarifas de móviles e Internet sino que los usuarios sufrimos una política de tarifas “de locos”, que perjudica a los clientes antiguos fieles en beneficio de los clientes que no se conforman y cambian de compañía. Lo que está pasando, desde hace años, es que los clientes antiguos sufren subidas anuales mientras las mismas telecos se dedican a lanzar “ofertas low cost”, directamente o a través de segundas marcas, con las que “tiran los precios” para conseguir nuevos clientes y sustituir a los cientos de miles que les “roban” cada año las nuevas telecos. Un “doble rasero”: subidas a los clientes antiguos y ofertas a la mitad de precio a los nuevos.

Parece una estrategia “suicida” (tratar peor al cliente que más paga”), pero es el resultado de una “guerra de precios” sin sentido que las grandes telecos libran desde hace año con los nuevos operadores ((“virtuales”), que no tienen redes y alquilan las suyas (las de Movistar, Orange y Vodafone) para competir con ellos y quitarles clientes. Y además, se quejan ante la Comisión de la Competencia (CNMC) que les han obligado a abrir y alquilar sus redes (que les han costado elevadas inversiones) a precios demasiado bajos. Por eso critican que los Gobiernos han fomentado la competencia, facilitando la entrada de nuevos operadores, para rebajar precios en las comunicaciones a costa de las cuentas de los grandes.

Esta “estrategia de precios” tiene dos consecuencias. Una, la fuga constante de clientes: los nuevos operadores, sin red y con pocos costes, ofrecen ofertas “low cost” imbatibles que les llevan a quitar clientes a las grandes telecos. En 2020, hubo 6,2 millones de cambios en los contratos de móviles y 2,1 millones en Internet fijo, según la CNMC. Y en 2021, se esperan otros 6,7 millones de cambios en los contratos de móviles (sumaban ya 6,1 millones hasta noviembre, según la CNMC). A falta de que se publiquen oficialmente este mes, la previsión hecha por Xataka es esclarecedora: Movistar habrá perdido -493.000 clientes de móvil y -164.000 de Internet banda ancha, Vodafone -249.000 de móvil y -164.000 de Internet fijo, y Orange perderá -233.000 clientes de móvil y -102.000 de banda ancha. Y enfrente, la rumana Digi habrá ganado +360.000 clientes de móvil y +88.000 de Internet fijo, mientras MasMóvil ganará +342.000 clientes de móvil y +223.000 de Internet fijo.

Y esto es lo que lleva pasando en los últimos años, cuando Movistar, Orange y Vodafone han perdido 1,2 millones de clientes desde 2018. Y eso les ha forzado a volcarse en ofertas “low cost”, para “robar” también ellos clientes y reponer la sangría, utilizando para esta “guerra de precios” a sus “segundas marcas”: O2 en el caso de Movistar, Simyo por parte de Orange y Lowi de Vodafone (y hasta Euskaltel con Virgin Teleco), lanzadas a competir con las marcas de MásMóvil (Yoigo, MásMóvil, Pepephone, Llamaya, Lycamobile y Hits Mobile), con la rumana Digi o con el último nuevo competidor, Avatel, una teleco malagueña que en 2020 dio el salto a Madrid y que ya tiene 150.000 clientes.

Esta “guerra de precios” ha provocado no sólo una pérdida de clientes a las grandes telecos sino también una “sangría” en sus cuentas, estimándose que Movistar, Orange y Vodafone han perdido unos 2.000 millones de ingresos desde 2018. Ya en 2020, los ingresos totales de las telecos (32.211 millones) cayeron un -5,3%, bajando aún más (-6%) los ingresos minoristas (de clientes y empresas).Y en 2021 sigue la mala racha, con otra caída de ingresos de las telecos en el tercer trimestre (7.936 millones) del -4%, según los datos de la CNMC. Movistar ha estancado este año sus ingresos (+0,4% de enero a septiembre), Orange los baja (-4,9%) y Vodafone los sube ligeramente (+1,9% de abril a diciembre), por ingresos extras. Solo crecen y mucho los ingresos de MásMóvil (+22%) y Digi (+28,8%).

Estas preocupantes cuentas explican por qué las telecos vuelven a subir las tarifas a sus clientes antiguos, mientras sigue en la pelea de tirar tarifas para ganar otros nuevos. Y además, las grandes telecos buscan otras vías para recortar costes y aumentar ingresos. La principal, reducir plantillas: redujeron -3.822 empleos en 2021, principalmente Telefónica (2.900 empleados acogidos al Plan de bajas “voluntarias”), Vodafone (442 bajas, 53 de ellas despidos forzosos) y Orange (409 empleados). Esta vía, recortar plantillas para recortar costes y salvar las cuentas, la llevan utilizando las telecos desde 2002: en estos 20 años han recortado 38.252 empleos, un 46% de las plantillas antiguas (tenían 83.034 empleados en 2002 y ahora sólo les quedan 44.782). Un recorte que, como el de la banca, lo notaremos los clientes en una peor calidad en la atención y el servicio.

La tercera vía que usan las telecos para intentar “salvar sus cuentas” (además de subirnos las tarifas cada año y despedir empleados) es diversificar su actividad, intentar conseguir nuevos ingresos con nuevos negocios, aprovechando que tienen 54 millones de clientes a los que intentan “vender otras cosas” que no sean telecomunicaciones. Unos lo intentaron con las finanzas, como Orange, que abrió en noviembre de 2019 Orange Bank (que ya tiene 135.000 clientes y 175 millones en depósitos) o como los créditos rápidos que ofrece MásMóvil.  Movistar y Yoigo se han lanzado al negocio de las alarmas. Y casi todos están ofreciendo online seguros, sobre todo los seguros de salud, en el que se ha volcado Movistar. Y Orange ha entrado también a vender electricidad. Se trata de buscar nuevos ingresos, en alianzas con otras empresas, aunque tampoco así salvan sus cuentas.

En los últimos meses, las telecos exploran “una nueva vía de salida”: las fusiones, de las que se habla más ahora que en toda la última década. En España, el pistoletazo de salida lo ha dado la imparable MásMóvil, que en marzo de 2021 lanzó una OPA amistosa sobre Euskaltel, una operación de compra por 2.000 millones de euros que se cerró en agosto de 2021, consolidando a MásMóvil como el 4º mayor operador español, que con 20 millones de clientes (11,3 millones de líneas móviles y 8,89 millones de banda ancha, según los datos a noviembre de la CNMC), se acerca peligrosamente al 3º operador en España, Vodafone, con poco más de 24 millones de clientes (12,46 millones de clientes de móviles y 11,88 de banda ancha). Y los dos están también cerca ya de Orange, que tiene 23,7 millones de clientes (es el 2º operador en móviles, con 12,8 millones de contratos, y tiene 10,97 millones de clientes de banda ancha). Y el líder, Movistar, ha perdido mucha fuerza en estos años, dado que tiene 37,8 millones de clientes (15,95 millones de móviles y 13,81 de banda ancha).

A finales de 2021 arreciaron los rumores de una fusión de MásMóvil y Vodafone España, la filial de la multinacional británica con peores resultados, que ha perdido 900 millones en los dos últimos ejercicios. Ahora, a primeros de febrero, han vuelto las informaciones sobre esta fusión, donde el problema es que la teleco grande no quiere ser comida por la pequeña. Pero parece que no tiene otra salida. En paralelo, Vodafone Italia estudia una fusión con la filial italiana de la francesa Iliad y en Reino Unido aborda  otra fusión con la teleco británica Hutchison Three. Todo ello, en medio de rumores múltiples de fusiones entre las telecos europeas, en especial Vodafone, Telecom Italia (el fondo norteamericano KKR le lanzó en noviembre una OPA que está aún pendiente), Telefónica, la holandesa KPN, British Telecom, Liverty Global (de RU, Holanda y EEUU) o United Internet (el 4º operador de Alemania).

Las telecos europeas apuestan por las fusiones porque creen que ahora son demasiado pequeñas para rentabilizar sus servicios (piensan que si ganan tamaño, ajustan costes y mejoran  márgenes) y, sobre todo, para competir globalmente con las telecos norteamericanas y asiáticas. Y esgrimen este dato: Europa tiene 98 empresas de telecomunicaciones, mientras Estados Unidos tiene sólo 3 grandes (Verizon, T-Mobile y ATT) y China (China Mobile, China Unicom y China Telecom) o Japón (Softbank, NTT y KDDI)  otras tres grandes. Y ese enorme tamaño les permite ingresar más e invertir más en redes y 5G, asegurarse el futuro. La norteamericana Verizon tiene, por ejemplo, 114 millones de clientes y China Mobile opera con 900 millones de clientes, frente a los 40 millones de clientes que tiene la teleco líder europea, Deutsche Telecom.

Las telecos europeas culpan a la Comisión Europea de tener poco tamaño y no poder así competir con los gigantes norteamericanos y asiáticos. Y marcan una fecha como origen del problema: 11 de mayo de 2016, cuando la Comisión Europea bloqueó la venta de O2 (filial de Telefónica), al operador chino Hutchinson Whampoa, operación que reducía de 4 a 3 los operadores de móviles en Reino Unido. El Tribunal de Justicia europeo anuló el veto cuatro años después, pero ya era demasiado tarde. Y por el camino, nadie ha vuelto a atreverse a una fusión, lo que limita del potencial de las telecos europeas, que siguen pidiendo a la Comisión que cambie de política: que en lugar de apostar por aumentar la competencia, dar entrada a más operadores (que lanzan “peligrosas guerras de precios”), faciliten las fusiones, para que las telecos ganen tamaño e ingresos y puedan lanzarse a las inversiones que hacen falta, en redes y 5G (y el futuro 6G). Y creen que para poder competir mejor  con las telecos USA y asiáticas, deberían quedar sólo 6 grandes telecos en Europa: Deutsche Telecom, Telefónica, Orange, Vodafone, Telia Sonera (Suecia) y Telecom Italia.

Los expertos del sector creen que la postura de la Comisión Europea “está cambiando”, que ahora piensan más en la necesidad de fomentar una industria de telecomunicaciones europeas más fuerte, que sea el vehículo de la revolución digital por la que apuestan. Quizás por eso se han multiplicado los rumores sobre fusiones, incluso entre Orange y Vodafone. Y se apuesta porque habrá “varias” en 2022, esta vez con el apoyo de la Comisión Europea. Y una de ellas en España, donde pasaríamos de 4 grandes operadores a 3.

Quizás las fusiones sean necesarias para aumentar la competitividad de Europa cara al futuro digital. Pero lo que es evidente es que si pasamos de 4 a 3 grandes telecos en España (y a sólo 2 en unos años más), las empresas resultantes tendrán más poder para imponernos tarifas y condiciones de servicio. Es algo que ya hemos visto con la banca. Así que ya lo saben: cuando lean que se han aprobado fusiones de telecos, sepan que vienen más subidas en el móvil e Internet. Y más cuando estamos enganchados al móvil y a Internet, casi todo el día, un 94% de los españoles. Es un servicio sin el que ya no sabemos vivir. Cueste lo que cueste.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Gastamos más en estar muy conectados


Estamos enganchados al móvil y a Internet y las telecos llevan año y medio subiéndonos las tarifas. Así que cada mes pagamos más: 63,50 euros, un 4% más. Y  las familias están más “pilladas”: un 73% tienen contratado un “paquete”, con tres servicios (fijo, móvil e Internet) o cuatro (TV de pago). La última “tentación” son las ofertas de fútbol, mientras siguen cableando el país con fibra óptica, para ofrecernos una conexión más rápida y más datos y servicios. Y así, nos suben la factura, mayor que en Europa. Ahora, las telecos piensan lanzar dos paquetes nuevos: servicios para vigilar y controlar nuestra casa y otro con juegos. Y mientras, proponen ayudarnos a que cobremos a Google, Facebook, Apple, Amazon o WhatsApp  por los datos que tienen de nosotros. Una idea absurda, que pretende esconder sus subidas y utilizarnos en su pelea con ellas. Un “globo sonda” que esconde una realidad: cada vez pagamos más por estar súperconectados y nos tientan con más servicios que suben sin parar.
 
enrique ortega

Los españoles estamos entre los europeos más conectados, sobre todo porque somos el país con más penetración de los móviles inteligentes (smartphones), un 88% frente al 78% en la UE. De hecho, la telefonía móvil llega ya al 97% de los hogares españoles, superando a la telefonía fija (83,4% de familias). El 73,3% de los hogares españoles están ya conectados a Internet, dos tercios de ellos con ADSL y el resto con fibra (19,2%), cable (15,6%) o banda ancha móvil (12,9%). Y casi un tercio de las familias (30,7% de hogares) tienen ya contratada TV de pago, según los últimos datos del informe“ La Sociedad en Red 2015”, de Red.es.

Estos servicios antes se contrataban uno a uno, pero, en marzo de 2014, Movistar fue pionera en Europa en ofrecer a los usuarios “paquetes de servicios”, para que contrataran juntos el teléfono fijo y el móvil más el acceso a Internet, una estrategia a la que enseguida siguieron en España las demás compañías de telecomunicaciones (“telecos”), ampliando la oferta en 2015 a la TV de pago. Con esta estrategia, se ofrece al cliente un producto más sencillo y un pago único, pero las telecos consiguen sobre todo “fidelizar” al cliente, impedir que se vaya a otra operadora a golpe de oferta. De hecho, las fugas de clientes, que se habían disparado en 2013 (más de medio millón al mes), bajaron en 2014 y 2015, aunque han remontado esta última primavera. La otra ventaja de los paquetes es que las telecos van ampliando servicios poco a poco y el cliente cada vez paga más (también poco a poco).

El resultado es que un 74% de las familias españolas tienen contratados con las telecos paquetes de servicios, la mayoría (un 44,2%) un pack con tres servicios (teléfono fijo, móvil e Internet) y una cuarta parte (26,6%) un pack con cuatro servicios (añadiendo la TV de pago), según el informe de Red.es. Y con ello, las telecos han aprovechado para subir tarifas en el último año y medio, tras varios años de “guerra de precios”, que habían abaratado la conexión a Internet y el móvil. La última subida la ha hecho Movistar, el 3 de julio, subiendo entre 2 y 5 euros su paquete Fusión +, a cambio de incluir fútbol en su oferta. Ya antes, en febrero, había subido 3 euros todos sus paquetes Fusión, a cambio de una mayor velocidad y regalar 1 Gb de datos para móviles. En marzo fue Orange quien subió 3 euros al mes sus planes Canguro, a cambio de aumentar velocidad y datos. Y en subió sus tarifas Vodafone One, entre 2 y 3 euros al mes, también con el gancho de incluir el roaming o la TV en el móvil. Subidas que se sumaban a las ya hechas por las telecos a lo largo de 2015.

Con más paquetes contratados y estas subidas, los usuarios han visto subir en 2015 y 2016 su factura de teléfono e Internet, que había incluso bajado los años anteriores. Así, el gasto medio era de 63,50 euros al mes a finales de 2015, un 4% más que un año antes, según el informe de Red.es. Y los que tienen contratado cuatro servicios (fijo, móvil, Internet y TV) pagan una media de 88,40 euros al mes. Lo que más ha subido es la parte del móvil, que casi ha duplicado su gasto, hasta alcanzar los 31,2 euros de media al mes, seguido de la TV (24,2 euros mensuales), el acceso a Internet (16,6 euros) y el teléfono fijo (16,4 euros). Y pagamos más que otros europeos por estar conectados: una media de 47 euros al mes por un pack de telefonía fija e Internet de alta velocidad por fibra óptica, mientras en Francia cuesta 39 euros, 37 euros en Reino Unido e Italia y 36 euros mensuales en Alemania, según Kelisto.com.

Las telecos justifican sus subidas periódicas de tarifas porque a cambio ofrecen más servicios y porque necesitan ingresos para financiar las enormes inversiones que han hecho y tienen que seguir haciendo. Por eso, las subidas van a seguir y el usuario sólo puede pagar o borrarse, para irse a otra compañía que hace lo mismo. La asociación de consumidores FACUA tiene una pelea legal con Movistar y otras telecos, argumentando que las subidas invalidan  los contratos y son ilegales. Pero los jueces están divididos: dos sentencias de Pamplona y Segovia han determinado que las subidas hechas en 2015 por Movistar son “ilegales”, porque modifican el contrato, pero dos Juzgados de Madrid (el 44 y el 48) las validan, argumentando que las tarifas “no son para siempre”.

Ahora, las telecos son más fuertes para imponer subidas periódicas y controlar el mercado, tras las fusiones producidas en 2014 y 2015: Vodafone y Ono (julio 2014), Telefónica con Digital + (abril 2015) y Orange con Jazztel (mayo 2015), que han dado lugar a un “triopolio” de compañías con un gran poder, porque controlan el 83,6% del mercado de móviles y el 93,1% del mercado de acceso a Internet. Con esta concentración, hay menos competencia y las tres grandes telecos “se siguen” a la hora de hacer ofertas y subidas, sin dejar mucho margen a los clientes. Y están obligadas a imponernos nuevas subidas, porque necesitan más ingresos para seguir creciendo y afrontar las futuras inversiones.

La gran batalla ahora de las telecos es ampliar su red de fibra óptica, la “autopista” por la que nos ofrecen (con menos costes de gestión y mantenimiento) nuevos productos y servicios para justificar que nos suben “el peaje”, las tarifas. De hecho, las tres multinacionales (Telefónica, Vodafone y Orange) han hecho un despliegue de fibra óptica en España que es líder en Europa: tenemos más hogares conectados por fibra que Francia, Alemania, Italia y Reino Unido juntos. Y España es el tercer país más conectado del mundo por fibra óptica, tras Japón y Corea. Una inversión de 40.000 millones de euros en los últimos cuatro años, las tres cuartas partes hecha por Telefónica, que tiene conectados por fibra 16 millones de hogares. Ahora, el reto es “llenar esta red de servicios” y ofrecer con ella más velocidad, para que el usuario consuma más datos y más productos, junto a nuevos servicios (conexión a relojes inteligentes, gafas de realidad virtual, nuevos terminales y coches conectados). Y con ello, subirnos las tarifas, para pagar la inversión y tener beneficios.

Otro reto de las telecos es rentabilizar su red, con nuevos negocios y contenidos. La prioridad ahora es consolidar la TV de pago, sobre todo con el fútbol, sin olvidar el cine y las series. Y quieren entrar también en la industria de contenidos, produciendo series, programas y películas. Y pelear con competidores como Netflix, Apple TV o Amazon Prime, para que no sean ellos los que se benefician de vender contenidos por redes que las telecos han pagado (de ahí la pelea con Netflix, para no ampliar banda para facilitar su negocio).

Un tercer reto de las telecos es ganar negocio a costa de otros grandes competidores. Así, este otoño, Movistar va a lanzar un nuevo servicio (en alianza con Google, Microsoft y varios fabricantes de móviles) para competir con WhatsApp, ofreciendo un servicio de mensajería instantánea en los teléfonos Android que incluya pagos por móvil, tienda online, domiciliación de facturas, transferencias y aplicaciones. Se trata de defenderse frente al éxito de WhatsApp, que canaliza cada día más de 100 millones de llamadas de voz, quitando una parte de su negocio a las telecos. Y también quieren competir con Skype.

El cuarto reto es prepararse para lanzar los móviles 5G, que multiplicarán por 250 la velocidad del 4G, permitiendo conectar no sólo móviles sino coches, aviones, redes y hogares. El objetivo es lanzarlo para 2020, pero eso exige que la nueva señal viaje por una nueva banda, la de los 700 MHz, por la que transita ahora la señal televisiva de la TDT. Y eso ya ha abierto otra “guerra” entre las telecos y las TV, que se niegan a cambiarse otra vez de banda, sin recibir compensaciones (hace unos años tuvieron que emigrar para la implantación del 4G, lo que obligó a reducirlas licencias de TDT y resintonizar los televisores). Pero las telecos se juegan mucho, porque el 5G les permitirá dar un gran salto de clientes e ingresos.

Pero la gran batalla de las telecos, en España y en Europa, es su pelea con los gigantes de Internet, los llamados GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple), sin olvidar WhatsApp, Netflix, e-Bay (Pay Pal) o Twitter. Multinacionales que sin hacer casi inversiones ingresan  millones con servicios que prestan a través de las redes de las telecos, que hacen inversiones millonarias para mantener y ampliarlas. Dos ejemplos: “la caja” de Apple es mayor que la capitalización conjunta de las 4 grandes telecos europeas (Telefónica, Vodafone, Orange y Deutsche Telecom). Y Facebook vale en Bolsa más que las 4 juntas. Inicialmente, las telecos pelearon por conseguir que estas grandes de Internet les pagaran un canon, una tarifa por usar sus redes, sin conseguirlo. Luego, presionaron a las autoridades europeas para que les exijan las mismas normas que a ellos (WhatsApp o Skype no tienen iguales obligaciones si se cae el servicio, por ejemplo). Y en septiembre, acaban de lanzar una última propuesta: ofrecer a sus clientes una plataforma con los datos que los grandes de Internet tienen de ellos y ofrecerse como intermediarios para forzar a Google y otras compañías a que paguen a los usuarios por estos datos o si no, prohibirles usarlos.

Un globo sonda sin sentido, por dos razones. Una, que Google y el resto de empresas de Internet ya ofrecen al usuario saber los datos que tienen de él (en el apartado “Mi actividad” de “Mi cuenta”. Y la otra y fundamental, que los usuarios de Google y demás empresas de Internet permiten que se utilicen sus datos para vender publicidad a cambio de recibir servicios “gratis”. Y mientras, las telecos también utilizan los datos de sus clientes, pero para venderles nuevos productos y servicios, cada vez más caros. Y además, las telecos son las empresas más sancionadas por la Agencia de Protección de Datos: 270 de las 693 sanciones impuestas en 2015, por un importe de 7 millones de euros (el 51% del total de multas). Y también son las empresas con más quejas y reclamaciones, lo que no pasa con las grandes de Internet.

En definitiva, una cortina de humo de las telecos, quizás para encubrir sus constantes subidas de tarifas, que seguirán , justificadas por nuevos servicios. Tras “la batalla del fútbol”, las telecos piensan ahora en dos nuevos paquetes para los próximos meses: el pack para el hogar (incluiría vigilancia y servicios de conexión de aparatos, luz o calefacción vía móvil) y el pack de juegos (ocio a través del móvil y la TV). Y en paralelo, más velocidad y más datos en los otros paquetes, con más contenidos y servicios, a cambio de nuevas subidas. Es como la bicicleta: si se paran, si no ingresan más para invertir más, se caen. Y nosotros damos pedales, pagando una factura que ya supera los 2 euros diarios.

En paralelo, las telecos, un “lobby” muy poderoso, presionan a Bruselas y a los Gobiernos, para mejorar su situación, a través de varias “batallas”. Una a corto, la del roaming, el pago extra por estar conectado en otro país europeo. La Comisión Europea había propuesto limitar a un máximo de 90 días el roaming gratis, antes de suprimirlo definitivamente en junio de 2017. Pero el 21 de septiembre, Bruselas ha dado marcha atrás y ha retirado esa propuesta, dejando el límite gratuito (por viajes) en manos de las operadoras, lo que han aprovechado las telecos para pedir que no se suprima totalmente el roaming en 2017. Además, insisten en que la UE les someta a una menor regulación (“como a Google o Whats App”, dicen), lo que mejoraría sus beneficios a costa de menor protección a los usuarios. Y también piden pagar menos impuestos.

Frente a estas telecos más poderosas, que crecen y dominan el mercado (ofertas y tarifas), los usuarios estamos cada vez más “enganchados” al móvil y a Internet y caemos en casi todas las tentaciones de nuevos servicios, desde el fútbol a la TV o los pagos en el móvil. Y esa combinación hace que seamos “carne de subidas”, que cada vez vayamos a pagar más por estar “súperconectados”. Que pronto paguemos más por el móvil que por la luz o el agua. Y que no podamos hacer nada, porque no podemos vivir sin ello. Y porque las telecos imponen sus precios, sin que nadie diga nada.