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lunes, 19 de noviembre de 2018

Los precios se comen salarios y pensiones


La inflación anual sigue en el 2,3%, la más alta en los últimos dos años y medio. Y esta subida de precios, que acabará el año sobre el 2%, se come con creces la subida de pensiones (1,6%) y salarios (0,5%), con lo que millones de españoles perderán poder adquisitivo, como en 2017. Los pensionistas podrían recuperarlo en enero, a costa de 375 millones más de déficit de la SS, pero los asalariados no. España sigue creciendo (menos) pero los salarios no despegan: crecen la quinta parte que en Europa y el sueldo por hora es un 29% inferior al de los paises euro, mientras aumentan los beneficios empresariales. Algo que es no sólo injusto sino también malo para la economía: si los salarios no suben más, se frena el consumo, la inversión y el empleo, se recauda menos y no hay dinero para las pensiones. Urge subir más los salarios, al menos como la economía (+2,6%). No podemos ser la China de Europa.


En octubre, la inflación anual se mantuvo en el 2,3% de septiembre, el mayor aumento de precios de los últimos dos años y medio (desde el 2,6% de abril de 2016), según el último IPC publicado por el INE. Los culpables de esta subida, que contrasta con la bajada de precios de 2014 a 2016, son la energía (carburantes y electricidad) y los alimentos. Y todo apunta a que el año 2018 acabe con una inflación anual rozando el 2%, una décima por encima de la inflación europea, que también sube (2,2% anual en octubre). Y bastante más que en diciembre de 2017, cuando el IPC cerró el año con una inflación del 1,1%.

Aunque la subida media de 2018 (no la de diciembre, sino la media de los 12 meses), la que debe tomarse, sea algo menor, sobre el 1,8%, está claro que los españoles volverán a perder poder adquisitivo este año, como les pasó en 2017. Por un lado, los 8.771.782 pensionistas, que han tenido una subida media del 1,6% en su pensión, perderán un 0,4% de poder adquisitivo en 2018, unos 53 euros anuales la pensión media (958 euros). Si el Gobierno Sánchez les quiere compensar esta pérdida, como sugirió, tendrá que abonarles en enero una compensación, que costará 375 millones de euros, más el coste futuro de subir la base sobre la que se calcularán las subidas futuras. Más déficit para una Seguridad Social que cerrará 2018 con otro agujero de -18.000 millones.

Peor lo tienen los 16.433.000 trabajadores asalariados. La subida pactada en convenio este año, hasta octubre, es del 1,69% de aumento, para 8,2 millones de trabajadores en un millón de empresas, según las estadísticas de Trabajo. Pero esa subida no incluye los aumentos de la otra mitad de trabajadores, los que no han firmado un convenio porque son de empresas pequeñas o porque es un personal fuera de convenio. Por eso, el mejor dato es el aumento de costes salariales que da el INE y que señala un aumento salarial anual del 0,5% en junio de 2018 (lo mismo que subió en 2017). Ello supone que los trabajadores perderán este año un 1,3% de poder adquisitivo, que se sumará al 6,30% de poder adquisitivo perdido entre 2008 y 2017.

Los salarios apenas suben este año y lo mismo pasó en 2017, cuando el coste laboral por hora subió en España un 0,5%, la quinta parte que en la zona euro (+1,9%) y menos aún que en toda Europa (+2,3% en UE-28), según Eurostat. Y con ello, España fue el tercer país europeo con menor aumento de sueldos en 2017 (+0,5%), tras Reino Unido (-4,1%, por el Brexit), Finlandia (-1,5%) y Suecia (+0,3%), muy alejado de las subidas en Alemania (+2,6%), Francia (+1,1%), Italia (+0,8%) o Portugal (+3%). Y con ello, el sueldo español se aleja del europeo: tomando sólo el coste salarial (sin SS ni otros costes), en España se pagan 15,9 euros por hora trabajada, un 29,1% menos que en la zona euro (22,42 euros/hora) y un 22% menos que en la UE-28 (20,36 euros/hora). Y muy lejos de los 34.10 euros/hora que se paga en Alemania (+40%), los 36 euros en Francia (+34,6%), los 21,33 euros de Reino Unido (+25,5%) o los 20,38 euros de Italia (+22%), según Eurostat.

Este es el resultado de una devaluación de los salarios españoles, motivada por la crisis y agudizada con la reforma laboral de Rajoy en 2012. El dato que acaba de publicar el INE es muy llamativo: el salario medio bruto de los españoles sólo ha subido 38,7 euros entre 2012 (1.850,3 euros) y 2017 (1.889 euros), un 2,09%. Y como la inflación media ha subido un 2,5% estos años, los trabajadores han perdido un 0,41% de media, 455 euros en estos cinco años. Pero eso es la media: muchos españoles ganaron menos en 2017 de lo que ganaban en 2012, según el estudio Decil de salarios del INE. Concretamente, ganan menos los jóvenes (de 25 a 34 años), los poco formados (con la ESO o menos), los que trabajan en construcción, minería, agua, gas y servicio doméstico, los empleados en empresas de 11 a 19 trabajadores y los asalariados de Extremadura, Canarias y Comunidad Valenciana.

Además, los datos del INE revelan que hay tres grandes bloques de trabajadores, cuyos salarios se han distanciado más con la crisis. El sueldo medio bruto en España es de 1.889 euros (1.550 euros netos por 12 pagas), pero hay un 30% de asalariados (4,70 millones en 2017) con sueldos bajos, que ganan menos de 1.230,9 euros brutos (menos de 1.000 euros netos al mes). Y entre ellos, un 10% (1,56 millones) ganan menos de 717 euros brutos y otro 10% ganan entre 717 y  1001 euros brutos al mes. Otro bloque, el 40%  (6,27 millones de asalariados) tienen sueldos medios, entre 1.230,9 y 2.136 euros brutos (entre 1.000 y 1.750 euros netos). Y sólo el 30% restante de asalariados (4,70 millones) tienen sueldos más “altos”, ganan más de 2.136 euros brutos al mes (1.750 euros netos), según el INE.

Pero además, hay múltiples diferencias salariales por sexo, edad, tipo de contrato, sector, categoría o autonomía, según revelan los datos del INE. Así, las mujeres ganan un 20,18% menos que los hombres (1.668,7 euros brutos frente a 2.090,6 euros), habiendo más mujeres que hombres en el bloque de sueldos bajos (los cobran el 40,3% de las mujeres y el 20,6% de los hombres). Los jóvenes también ganan menos: de 16 a 24 años ganan 1.065 euros brutos (el 56% del salario medio, 1.889 euros brutos en 2017) y de 25 a 34 años ganan 1.557 euros brutos de media (el 82%). También ganan menos los trabajadores peor formados (el 41,3% cobran sueldos bajos, menos de 1.230 euros brutos) y los que tienen menos antigüedad (el 58% de los que llevan menos de un año tienen bajos salarios). Pero sobre todo juega el tipo de contrato: los trabajadores temporales ganan el 64,4% que los indefinidos y los que trabajan a tiempo parcial ganan el 34,5% de los que trabajan a jornada completa, según el INE.

También cuenta mucho el sector donde se trabaje: en finanzas y seguros, los sueldos (3.371 euros brutos) son 4,3 veces los del servicio doméstico (776 euros) y más del doble que en hostelería (1.211 euros brutos), según el INE. Y el puesto de trabajo: un director o gerente gana 2,2 veces el salario medio (4.155 euros brutos), más del doble que un administrativo (1.801 euros brutos)  y casi 4 veces el sueldo de un trabajador no cualificado (1.083 euros brutos). Hay muchas diferencias salariales por el tamaño de la empresa: en las grandes ganan de media el doble (2.640 euros brutos) que en una pyme de menos de 10 empleados (1.363 euros brutos). Y los que trabajan en la Administración ganan un tercio más (2.598 euros brutos) que los trabajadores del sector privado (1.719 euros). Y hay muchas diferencias salariales por autonomías: se gana menos en Extremadura (1.583 euros brutos), Canarias (1.606) y Comunidad Valenciana (1.677,8) y más en el País Vasco (2.208 euros brutos), Madrid (2.191,7) y Navarra (2.178). Y las diferencias regionales se han agravado: si un extremeño ganaba un 25,15% menos que un vasco en 2012, en 2017 ganaba un 28,3% menos.

Tras este repaso, queda claro no sólo que los sueldos españoles suben poco y son muy inferiores a los europeos sino que hay enormes diferencias entre los trabajadores, más cada año. Y se demuestra que los sueldos no se han beneficiado de la recuperación, al contrario que los beneficios empresariales. Basten dos datos. Uno, que los beneficios empresariales han aumentado 98.680 millones de euros entre 2008 y 2017 (82.000 millones se los han quedado las empresas y 15.663 han ido a sus accionistas, como dividendos) mientras los salarios totales se reducían en 10.214 millones. El otro, que las empresas han mejorado su trozo en el pastel de la renta con la crisis: si en 2008 se llevaban el 41,7% de la riqueza generada, en 2017 se llevaron el 42,5%. Y los trabajadores han perdido pastel: del 50,1% al 47,3%, según el INE (el resto, hasta el 100%, se lo llevan los impuestos).

Así que los salarios pierden peso en el reparto de la riqueza del país, en beneficio de las empresas y accionistas. Y la consecuencia es que tenemos unos salarios muy bajos, muchos mileuristas y demasiados “trabajadores pobres”: España es el país europeo con más trabajadores pobres, un 14,8 % de los hogares (2,75 millones de familias), el doble que la media OCDE (8% trabajadores pobres). Un panorama salarial que no sólo es injusto sino que también atenta contra la recuperación de la economía, porque si los trabajadores ganan poco y además pierden poder adquisitivo (2017 y 2018), gastarán menos, caerán las ventas (ya está pasando) y España crecerá menos y se creará menos empleo. Además, si los salarios no suben, será difícil aumentar la recaudación fiscal (reducir el déficit y la deuda pública) y las cotizaciones a la Seguridad Social (y reducir así el tremendo agujero de las pensiones).

Y que nadie diga que los salarios han de seguir siendo bajos para competir cuando el coste de la hora de trabajo es un 29,1% inferior al de los paises euro y un 40% menor al de Alemania. Y además, para competir hay que tener en cuenta otros costes, como la energía (las empresas pagan la luz un 20% más cara que en Europa), los costes financieros, digitales o logísticos, superiores en España y casi nadie dice nada. Y hay otros factores que explican nuestra menor productividad y no son los salarios: el pequeño tamaño de nuestras empresas, la menor innovación y tecnología, la baja digitalización y el modelo económico.

Al final, la gran pregunta es ¿por qué no suben más los salarios si hay recuperación? Es una cuestión que preocupa no sólo en España sino que se debate en toda Europa, en EEUU y en el resto del mundo. Para el Banco de Pagos de Basilea (BIS), la causa principal de que los salarios no despeguen es la globalización: las multinacionales tienen un gran poder para presionar a la baja los salarios (yéndose de un país a otro) y los trabajadores no tienen poder de negociación y están menos sindicados (en EEUU, la sindicación ha caído del 25% en 1980 al 10,7% en 2017). Para el BCE, otra razón de peso es que hay mucho “paro encubierto”: personas “subempleadas” y “desanimadas” (lo llaman “holgura laboral”), que junto a los parados pueden suponer el 18% de los europeos (el doble que el 9,5% de parados UE), un ejército laboral que favorece que las empresas contraten barato.

En España, este factor del subempleo (el 58% de los que trabajan a tiempo parcial querrían trabajar a jornada completa) y los muchos “desanimados(hay 16 millones de "inactivos", mujeres, jóvenes y mayores que ni trabajan ni buscan trabajo) presionan mucho para que los salarios no suban, según un reciente análisis del Banco de España, que señala otros factores culpables de que no suban más los salarios: el elevado paro y la baja inflación (negativa) que teníamos hasta 2017. Pero ahora, con los precios subiendo y el paro EPA por debajo del 15%, los salarios deberían subir.

¿Qué se puede hacer? Lo primero, que más empresas, sobre todo las que tienen beneficios, cumplan lo pactado entre patronal y sindicatos en el IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) firmado en julio 2018: que los sueldos suban el 2% más un 1% variable si mejora la productividad y alcanzar un sueldo mínimo de 1.000 euros en los convenios para 2020 (que beneficiará a 2,2 millones de trabajadores que cobran menos). Todo indica que el acuerdo se pactó por arriba, pero que muchas empresas están subiendo menos los sueldos (el 1,69% las que firman un convenio y un 0,5% el conjunto).

Otra medida clave es subir el salario mínimo, algo que el Gobierno Sánchez ha prometido hacer (tras pactarlo con Podemos) por decreto-ley, para el 1 de enero 2019, de 735,90 a 900 euros (+22%). La medida ha provocado una dura reacción, no sólo de la derecha política y los empresarios sino de la “ortodoxia económica”: el Banco de España (cuyo gobernador gana 183.000 euros anuales) asegura que la medida “costará 150.000 empleos”, mientras la Comisión Europea estima que creará 75.000 empleos menos entre 2019 y 2020… Mientras, el premio Nobel  estadounidense Joseph Stiglitz les replica que subir el salario mínimo “no daña el empleo” y que hay datos abrumadores en EEUU que lo confirman. Por encima de todo, hay un argumento claro: poco eficiente y competitiva es una empresa si no puede pagar 900 euros al mes a sus trabajadores. Y tiene poco futuro, así que su problema de fondo quizás no sea pagar este salario mínimo sino su modelo de negocio.

Y sobre todo, para mejorar los salarios en España hay que mejorar la calidad del empleo, reduciendo el enorme porcentaje de contratos temporales y a tiempo parcial (el 93,4% de los contratos hechos en 2018). Y también ayudaría mucho mejorar la formación de los trabajadores y parados y mejorar la eficiencia de las empresas, para que vendan más y productos y servicios con más valor añadido, más calidad y tecnología. Y por supuesto, modernizar la economía y las empresas, para que no compitamos por ser la China de Europa. Tiene que terminar la devaluación salarial. Hay que conseguir sueldos decentes, por justicia pero también  para consolidar la recuperación económica y el empleo. Y más ahora que ha despertado la inflación.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Salarios: perderán poder adquisitivo en 2017


Sindicatos y empresarios tienen que acordar en diciembre las subidas salariales para 2017.UGT y CCOO piden aumentos del 1,8 al 3% y la patronal no quiere subir del 1,5%. Mientras, la inflación repunta y Bruselas prevé que España sea uno de los tres países europeos donde los trabajadores pierdan poder adquisitivo, en 2017 y 2018. Eso cuando la crisis ha estancado los salarios: bajaron un 0,7% entre 2008 y 2014 y sólo subieron 84 céntimos entre 2010 y 2014. El sueldo más habitual no llega a 1.000 euros netos y cobramos un 28% menos por hora que en Europa, con enormes diferencias según sexo, edad, contrato, sector y autonomía. Y con un salario mínimo de miseria (655 euros), la mitad que en Francia. Llegó la hora de que suban los salarios, cuando los beneficios empresariales llevan tres años creciendo. Y no sólo por justicia, también por economía: unos sueldos decentes reanimarán el crecimiento y el empleo y salvarán las pensiones. No podemos ser la China de Europa.

enrique ortega

Los salarios han sido, después del empleo, los grandes perdedores de esta crisis. Entre 2008 y 2014, el sueldo medio bruto de los españoles ha crecido sólo en 81 euros al mes (de 21.883 euros a 22.858, según el INE), un 4,4%. Pero este aumento se lo ha comido con creces la inflación (+10,7 % de subida del IPC entre 2008 y 2014), con lo que los salarios reales medios cayeron un 6,3% durante la crisis. Y si miramos el precio del trabajo, una nueva estadística que acaba de sacar el INE  (el IPT) para medir el coste salarial (al margen de tipos de contratos y horas trabajadas), bajó un 0,7% acumulado entre 2008 y 2014. Como  los precios (el IPC) subieron esos 7 años un 10,7%, al final los españoles perdieron un 11,4%  de poder adquisitivo entre 2008 y 2014.


Al analizar más de cerca qué ha pasado con los salarios en esta crisishay dos periodos muy diferentes. Entre 2007 y 2011 (con Zapatero), los sindicatosno se dieron por enterados” de la crisis y los salarios medios subieron un 12,3% en esos cinco años (de 20.390 a 22.899 euros brutos), con fuertes subidas en 2007 (+4,21%), 2008 (+3,60%), 2009 (+ 2,24%), 2010 (+2,16%) y 2011 (+2,29%). La contrapartida fue que los empresarios se “defendieron” con despidos: 2.565.000 empleos perdidos entre 2007 y 2011. A partir de 2012, con Rajoy y la reforma laboral, la situación cambia totalmente  y los salarios se estancan e incluso bajan un 0,1% (de 22.899 euros en 2011 a 22.858 euros en 2014, último dato del INE).

Así que el ajuste de los salarios se ha centrado en los últimos cuatro años, con subidas mínimas de los convenios en 2012 (+1,16%), 2013 (0,53%), 2014 (+0,57%), 2015 (+0,48%) y 2016 (+1,06% hasta octubre, según Empleo). Baste un ejemplo. El salario más habitual, el que cobran más españoles, ha subido 84 céntimos de euro entre 2010 (16.498 euros brutos) y 2014 (16.490 euros), según la última Encuesta de estructura salarial del INE 2014. Y si analizamos el periodo 2007-2014, la subida nominal de salarios del 4,4% esconde grandes diferencias entre trabajadores. Así, el 40% de asalariados peor pagados (unos 6 millones de trabajadores) han visto bajar sus salarios (entre el -3 y el -15%), mientras el 30% de trabajadores mejor pagados veían subir sus sueldos (entre el +3 y el +10,4%), sobre todo ese 10% de trabajadores (1,5 millones) que ganan más de 4.784 euros brutos al mes (sus sueldos han subido un 33,8% entre 2006 y 2015).

Así que el ajuste salarial “ha ido por barrios, atacando más a los trabajadores peor pagados que han salvado su empleo. Pero en conjunto, nos hemos quedado con unos sueldos bastante bajos: el sueldo más habitual de los españoles es de 16.490 euros brutos al año (2014, último año con datos oficiales del INE), que se traduce en unos 950 euros netos en 14 pagas. O sea, que el español medio es mileurista. Y según los últimos datos de la EPA 2015, un 30% de los asalariados (4,42 millones) cobra menos de 1.215,7 euros brutos al mes (996 netos), un 40% (5,9 millones) gana entre 1.215,7 y 2.136 euros brutos y sólo un 30% (otros 4,42 millones de asalariados) ganan más de 2.136 euros brutos. Y entre los que menos ganan hay que recordar a trabajadores y autónomos que cobran el salario mínimo (655 euros) o menos, unos 6.580.000 españoles, 1 de cada 3 ocupados, según el estudio realizado por el profesor Florentino Felgueroso con datos de 2015 del INE.

Pero estos salarios son medios y los hay mucho más bajos (y más altos), con 8 grandes diferencias entre trabajadores, según las estadísticas del INE. La primera, por sexo: las mujeres ganan un 23,2% menos que los hombres (19.744 euros brutos frente a 25.727). La segunda, por tipo de contrato: los trabajadores temporales cobran un 36,6% menos que los indefinidos (15.680 euros frente a 24.746) y los que trabajan a tiempo parcial ganan un 63,7% menos que los que trabajan a jornada completa (9.794 euros brutos anuales frente a 26.965). La tercera, por la edad: los jóvenes de 20 a 24 años ganan el 44,2% menos que el resto (11.835 euros brutos frente a 22.858). La cuarta, por su nacionalidad: los extranjeros no comunitarios ganan un 35,6% menos que los españoles (14.720 euros brutos frente a 22.858).La quinta, por la autonomía donde trabajen: en Extremadura se gana un 31% menos que en el País Vasco (19.180 euros brutos frente a 27.786). La sexta, por el sector donde trabajen: en la hostelería se gana la cuarta parte que en las eléctricas (13.636 euros brutos frente a 51.034) y en el comercio menos de la mitad que en la banca (19.771 euros frente a 40.696 euros). La séptima, por el puesto de trabajo que se ocupe: un operario de base gana la cuarta parte que un director general (13.338 euros frente a 52.512 euros). Y la octava, según trabaje en el sector público o privado: la Administración pública paga un 37% más (29.456 euros frente a 21.450 la empresa privada).

Y ya no es sólo que los sueldos sean desiguales y bajos, sino que están muy por debajo de los sueldos europeos. El salario medio por hora (sin cotizaciones) era en España de 15,8 euros en 2015, frente a 19 euros en la UE-28 y 22 euros en la zona euro, según Eurostat. Eso significa que los trabajadores españoles cobran por hora trabajada un 28,2% menos que en la zona euro, un 36,8% menos que los alemanes (25 euros por hora), un 32,6% menos que los franceses (23,44 euros), un 26,1% menos que los británicos (21,38 euros)  y un 22,02% menos que los italianos (20,26 euros por hora trabajada). Y si comparamos salarios medios, también hay una diferencia sustancial: el salario bruto ordinario es de 1.640 euros en España frente a 1.995 euros en la Europa de los 28, un 17,8% menos, según el IV Monitor anual de salarios de Addeco, con datos de 2015. Y si nos fijamos en el salario mínimo, la diferencia es abismal: 757 euros en 12 pagas (655 en 14) en España, frente a 1.458 euros mensuales en Francia, 1.473 en Alemania o 1.510 en Reino Unido. Además, los trabajadores españoles peor pagados son, tras los portugueses, los occidentales que más han visto caer sus salarios entre 2010 y 2014 (un -14%), según un reciente informe de la OCDE sobre los 34 paises más desarrollados (+1,6%). 

Con este panorama, y tras el sacrificio salarial de 2012 a 2016, los sindicatos afrontan ahora la negociación salarial para 2017, donde exigen subidas del 1,8 al 3%, para recuperar parte de lo perdido ahora que las empresas tienen ya beneficios. Pero la patronal no parece que acepte subidas por encima del 1,5%, tras el 1,08% que están subiendo los convenios en 2016. El problema es que la inflación está “despertando” y se espera que los precios suban en 2017 y 2018, lo que no han hecho estos años, con lo que los salarios podrían perder poder adquisitivo. De hecho, las últimas previsiones de otoño de la Comisión Europea, difundidas en noviembre, señalan que España será uno de los tres paises europeos (junto a Italia y Austria) donde los trabajadores perderán poder adquisitivo en 2017: un -0,4%, porque los precios subirán un 1,4% y los salarios un 1%. Y también lo perderán en 2018, otro -0,1%.

No es sólo que los sueldos tienen que subir más en 2017 porque subirá la inflación (un 1,4% de media, frente a la bajada del -0,1% en 2016). Es que además, los sueldos tendrían que empezar a recuperar su trozo de pastel en el reparto de la riqueza nacional (PIB): si en 2008, antes de la crisis, los salarios se llevaban el 51,6% de la renta, en 2015 se han llevado sólo el 47,8%, un 4% menos del pastel. Y mientras, los beneficios empresariales han pasado del 42,82% de la renta en 2008 al 43,09% del PIB en 2015, según la Contabilidad Nacional del INE, siendo el tercer trozo, los impuestos, quien también ganan pastel (del 8,8% al 9,23%). Así que los trabajadores ya se llevan menos de la mitad de la tarta (que crece) y las empresas llevan tres años cogiendo más trozo de pastel con sus beneficios. Es hora de repartir mejor.

Pero subir ahora más los salarios no es sólo una cuestión de justicia. Es también una necesidad de la economía, para consolidar la recuperación. Porque si los salarios son bajos, si el sueldo más habitual ronda los 1.000 euros y muchos ganan menos, será difícil que los trabajadores y sus familias gasten y consuman. Y así, las empresas venderán menos y crearán menos empleo, porque creceremos menos de lo que podríamos si los sueldos fueran más altos. Es fácil de entender. Y más si vemos los datos que da el INE, de cómo viven las familias con los bajos sueldos españoles: un 13,7% llega con mucha dificultad a fin de mes, un 39,45% de las familias no pueden afrontar gastos imprevistos, el 40,6% de los hogares no se puede ir ni una semana de vacaciones y un 9,4% de las familias se ven obligadas a retrasar el pago de la hipoteca, el alquiler, la luz o el gas. Así, con esta penuria de salarios, resulta más difícil que España crezca más y cree más empleo estable y no precario.

Pero hay más. Los salarios precarios son un torpedo en la línea de flotación de las pensiones, porque el 92% de los empleos creados desde 2014 son temporales y a tiempo parcial, con sueldos entre un tercio y dos tercios más bajos que los normales (ya bajos). Y así, cotizan muy poco a la Seguridad Social. Baste este dato: la mayoría de los trabajadores por cuenta ajena (un 52%, casi 7 millones de asalariados) cotizan por trabajos temporales o a tiempo parcial, según datos de Empleo. Y de los 3,2 millones de autónomos, un 40% cotizan por bases más bajas que las de los asalariados. Así se explica el mínimo crecimiento de ingresos de la Seguridad Social, a pesar de que se crea empleo, y que el “agujero” (déficit) de las pensiones llegará a 18.950 millones de euros a finales de 2016. Con salarios más altos, subirían las cotizaciones y las pensiones tendrían más ingresos y menos déficit.

En resumen, que los sueldos deben subir más en los próximos años, empezando por el salario mínimo : de momento, el Congreso ha aprobado tramitar una Ley para subirlo a 800 euros en 2018 y a 950 euros para 2020, con el voto en contra del PP y la abstención de C´s. Hay que subir los sueldos no sólo para mejorar el nivel de vida de las familias sino para que se consolide la recuperación, aumente el empleo y se salven las pensiones. Por justicia y por economía. No vale decir que necesitamos sueldos bajos para competir en Europa y en el mundo. Ya los tenemos más bajos. Y además, no sólo hay que mirar los costes salariales, sino también hay que rebajar otros costes (energía, crédito, transportes, impuestos y tasas…) y mejorar la organización de las empresas y sus productos (calidad e innovación) para competir mejor. No podemos jugar a ser la China de Europa en salarios para crecer, a costa de contratos y sueldos precarios. Tenemos que poner en marcha una economía y unas empresas con futuro, que puedan pagar sueldos decentes. Es lo mínimo.