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jueves, 16 de mayo de 2019

La brecha entre las 3 Españas


Quedan diez días para las elecciones autonómicas y nadie habla de un problema grave que arrastramos desde hace décadas: las tremendas desigualdades entre regiones, que configuran 2  Españas, o mejor 3 Españas: la rica (País Vasco, Navarra, Madrid, Cataluña, Baleares, Asturias, la Rioja y Aragón), la pobre (Extremadura, Murcia, Canarias, Castilla la Mancha, Andalucía, la Comunidad Valencia y Ceuta) y la intermedia (Galicia, Castilla y León, Cantabria y Melilla). Y lo más preocupante es que son las mismas regiones que en el año 2000 y casi idénticas a las de 1977, con más desigualdad incluso ahora que antes de la crisis. Y al ritmo actual, se tardarán 80 años en reducir a la mitad la brecha de riqueza entre regiones. Urge aprovechar estas elecciones para empezar a corregir las históricas desigualdades entre regiones, con empleo, formación, medidas fiscales, inversiones públicas, reindustrialización, tecnología, infraestructuras y una financiación más justa y equitativa. No puede haber 3 clases de españoles, según donde vivan. Es otra de las grandes asignaturas pendientes de nuestra democracia. Piense en ello al votar el 28-M.


enrique ortega

La región española que más produce es Cataluña (231.277 millones de euros en 2018, un 19,1% del PIB español) y la que menos La Rioja (8.391 millones, el 0,7% del PIB), junto a Ceuta (1.700 millones) y Melilla (1.564 millones), que aportan el 0,1% del PIB. Pero hay que tener en cuenta la población y lo importante es lo que se produce por habitante (PIB/habitante): quien más produce por persona es más rico. Y en España, la región más eficiente, la que más produce por habitante es Madrid (34.916 euros en 2018, un 135,1% de la media española) y la que menos Extremadura (18.134 euros por habitante en 2018, un 70,3% de la media española: 25.854 euros/habitante), según los datos recién publicados por el INE. Y por eso, Madrid y Extremadura son la región más rica y más pobre de España.

Las 7 regiones más productivas en 2018 (y por tanto, las más ricas), que superaron la producción media española (25.854 euros PIB/por habitante) fueron Madrid (34.916 euros, un 135,1% de la media), País Vasco (34.079 euros, el 131,8% de la media), Navarra (31.809 euros, el 123%), Cataluña (30.769 euros, el 119%), Aragón (28.640 euros, el 110,8%), La Rioja (26.833 euros, el 103,8%) y Baleares (26.764 euros, el 103,5% de la media española), según la Contabilidad regional publicada por el INE a finales de abril. Lo llamativo es que estas 7 regiones más ricas son las mismas que antes de la crisis, que en 2007 y en 2000, según las series del INE, aunque el País Vasco ha subido del 4º al 2º lugar.

En el otro extremo, tenemos las 7 regiones menos productivas y por tanto las más pobres, que están por debajo del PIB/por habitante medio español (esos 25.854 euros en 2018): Extremadura (18.134 euros, un 70,3% de la media española), Melilla (18.482 euros, el 71,5%), Andalucía (19.132 euros, el 74%), Ceuta (20.032 euros, el 77,5%), Castilla la Mancha (20.645 euros, el 79,9%), Canarias (21.031 euros, el 81,3%) y Murcia (21.134 euros, el 81,7% del PIB por habitante medio español), según la Contabilidad regional del INE. Y la mayoría son las mismas regiones que eran pobres antes de la crisis, en 2007 y 2000, aunque han salido de este grupo de menos productivas y más pobres Galicia y Asturias (pobres en el año 2000), incorporándose Canarias, Ceuta y Melilla (intermedias en el 2000).

Y queda la 3ª España, la intermedia, que produce menos que la media pero algo más que esas 7 regiones pobres. En 2018 formaban este grupo la Comunidad Valenciana (22.659 euros de PIB/habitante, el 87,6% de la media española), Asturias (23.087 euros, el 89,3%), Galicia (23.294 euros, el 90,1%), Cantabria (23.817 euros, el 92,1%) y Castilla y León (24.397 euros, el 94,4% de la media española), según la Contabilidad Regional del INE. Un grupo muy similar a la España intermedia de antes de la crisis, aunque en el año 2.000 estaban Canarias, Ceuta y Melilla, que han caído al pelotón de la España más pobre, mientras han mejorado Galicia y Asturias, que antes de la crisis eran pobres y ahora “intermedias”.

En este siglo, los grupos de regiones pobres, ricas e intermedias apenas han variado, aunque hay regiones que han ganado peso (aportan más a la producción total del país) y otras lo han perdido, según los datos del INE. Hay 8 regiones que han mejorado su posición económica, que han  mejorado su porcentaje sobre el PIB español: Galicia (+12,5%: de producir el 77,6% del PIB en 2000 al 90,1% en 2018), País Vasco (+9,2%), Extremadura (+6,6%), Aragón (+6%), Asturias (+5,3%), Castilla y León (+3,7%), Castilla la Mancha (+1,8%) y Madrid (+1,2%: de producir el 133,9% del PIB español al 135,1% en 2018). Y otras 11 regiones empeoran su posición, aportan hoy menos al crecimiento español que en 2000: Baleares (-22,2%: producían el 125,7% de la media y han bajado al 103,5%), Melilla (-17,2%), Canarias (-16,4%), Ceuta (-12,6%), La Rioja ( -8%), Comunidad Valenciana (-7,7%), Navarra (-4,3%), Cataluña (-2,6%: producía el 121,6% del PIB/habitante español en 2000 y ahora producen el 119%), Murcia (-1,9%), Cantabria (-1,3%) y Andalucía (-0,2%).

Un dato importante es que la brecha entre las regiones más productivas (más ricas) y las menos eficientes (más pobres) se mantiene, a pesar de que llevamos ya 5 años largos de recuperación económica. Así, si en el año 2000, Madrid producía más del doble que Extremadura por habitante (21.333 euros frente a 10.145, 2,10 veces más), en 2008 produjo 1,93 veces más (32.155 euros frente a 16.653), en 2013 (el peor año de la crisis), la brecha subió a 1,97 veces (30.188 euros frente a 15.280) y en 2018, a pesar de la recuperación sólo bajo a 1,92 veces (34.916 euros frente a 18.174 euros). La brecha se mantiene.

Y, lo más llamativo: esta brecha entre regiones más o menos productivas se arrastra desde  hace siglo y medio, según el libro “La desigualdad regional en España 1860-2015”, escrito por tres catedráticos universitarios (Díez-Minguela, Martínez-Galarraga y Tirado). La desigualdad regional aumentó entre 1860 y 1910, se redujo después entre 1910 y 1950, volvió a bajar entre 1960 y 1985 y lleva aumentado desde 1986, a raíz de la entrada de España en Europa, debido a que una economía más abierta ha agravado las diferencias regionales, al competir mejor unas autonomías que otras en estos 33 años siendo europeos. Y lo peor: al ritmo actual, se tardarán 80 años para reducir a la mitad la actual diferencia de riqueza entre las regiones españolas, según un documentado informe realizado por Fedea.

¿A qué se debe que unas regiones hayan ido mejor que otras? Básicamente, a su estructura productiva y la mayor o menor creación de empleo, al peso de la industria (más resistente a la crisis), al mayor o menor peso del turismo y la construcción (ayudan en la recuperación, pero caen más en la crisis), al peso de las exportaciones, al aumento o caída de la población (las regiones que más han crecido, como Madrid o País Vasco, han ganado población, española e inmigrante), al nivel educativo, a la tecnología, a la inversión pública y empresarial y, en los dos últimos años, a las pensiones: hay provincias muy envejecidas (norte y centro), donde las pensiones ha supuesto una inyección de ingresos que mejora el consumo y el crecimiento, como ha pasado en Asturias, Castilla y León, Galicia, País Vasco, Aragón Cantabria, la Rioja y Extremadura (autonomías con más de un 20% de población que supera los 65 años), frente a Murcia, Canarias o Baleares (15,3% de mayores), que no han tenido esta ayuda.

Un caso especial es Madrid, la región española más productiva, entre 2000 y 2018, y la que más creció en 2018 (+3,7% frente al 2,6% toda España), mientras se espera que este año 2019 supere a Cataluña (en 2018, el PIB madrileño fue 230.018 millones frente a 231.277 millones de Cataluña). El PP atribuye “el milagro de Madrid” a que gobiernan esta comunidad desde 1995, pero la causa es otra: el factor capitalidad”. Ser capital de un país aporta un crecimiento “extra”, porque las instituciones públicas y la capitalidad atraen empresas, inversiones y talento. Es lo que ha pasado en toda Europa, donde las regiones de la capital son las más ricas en 25 de los 28 paises de la UE (todas las capitales, salvo Dublín, Lisboa y Zagreb). Y han ganado peso más que Madrid: una media del 3,5% en la UE-28 frente al 1,3% de Madrid, según Eurostat. Y en paises muy centralizados, el factor capital ha ayudado aún más: París ha crecido su enorme peso en el PIB francés (30,8%) un 2,5% más que el resto de Francia y Londres (23,4% del PIB británico) un 3% más, mientras Madrid (un 19% del PIB español) aumentaba su peso el 1,3% entre 2000 y 2018.

Hasta aquí, el análisis de la riqueza creada por cada región (PIB por habitante) y las grandes diferencias entre las 3 Españas. Pero, al final, hay contrapesos, factores que juegan para que los españoles de las distintas autonomías tengan más o menos renta: las transferencias públicas (pensiones, desempleo, dependencia), las subvenciones y prestaciones sociales, las inversiones públicas,  los impuestos y deducciones fiscales, que acaban determinando lo que cada español recibe finalmente, la renta por habitante. Esto es lo que determina el mapa de la riqueza o pobreza final. Y aquí se repite, con pocos cambios, el mapa de las 3 Españas, según los últimos datos publicados por el INE (de 2017).

Hay una España rica, con una renta por persona que supera los 12.000 euros anuales en 8 autonomías: País Vasco (14.397 euros), Navarra (13.583), Madrid (13.099), Cataluña (12.712), Baleares (12.665), Asturias (12.244), La Rioja (12.131) y Aragón (12.110 euros). En total, ahí viven 20.806.290 españoles, el 44,5% de la población total. Curiosamente, estas 8 autonomías son las mismas que tenían más renta en el año 2.000 y en 2014, tras lo peor de la crisis. Pero lo más llamativo es que son casi las mismas autonomías que eran las más ricas en 1977, al inicio de la democracia, aunque entonces cambiaba el orden: Baleares, Madrid, Cataluña, La Rioja, País Vasco y Navarra, según puede comprobarse en las estadísticas históricas 1850-2000 que recopiló en su día el Banco de Bilbao (una joya). A comienzos de siglo se incorporó al grupo Aragón y en 2008, tras la Ley del Cupo (2002), el País Vasco y Navarra encabezan el grupo de las más ricas.

La España pobre son 6 autonomías más Ceuta, que tienen una renta por habitante inferior a los 10.000 euros, según las últimas estadísticas del INE (referidas a 2017): Extremadura (8.250 euros), Murcia (8.702), Canarias (8.863), Castilla la Mancha (9.045), Andalucía (9.116), Ceuta (9.676) y la Comunidad Valenciana (9.801 euros). En total, ahí viven 20.144.190 españoles, el 43,1% de la población.  Son las mismas autonomías pobres que en el año 2000, 2008 y 2014, salvo Galicia, que ha salido de este grupo y la Comunidad Valenciana, que no estaba al inicio del siglo y ha entrado entre las pobres. Pero, otra vez, lo preocupante es que estas autonomías pobres son casi las mismas que en 1977, al inicio de la democracia: entonces eran las más pobres Extremadura, Andalucía, Castilla la Mancha, Murcia, Galicia y Canarias, por este orden, según las series históricas del BB.

En medio quedan las 3 autonomías y Melilla que conforman “la España intermedia”, que rondan la renta media española (11.074 euros en 2016), según los últimos datos del INE: Cantabria (11.293 euros), Castilla y León (11.239), Galicia (10.753 euros) y Melilla (10.161 euros). En conjunto, 5.772.500 habitantes, el 12,4% de la población española. Un grupo intermedio que ha cambiado algo más en los últimos 40 años, ya que antes incluía a Galicia, Asturias y Aragón, que han mejorado su estatus, y a la Comunidad Valenciana, que lo ha empeorado y pasa al grupo de las “pobres”.

Y lo peor no es sólo que siga habiendo 3 Españas, sino que han aumentado las diferencias de renta. Si en 1977, un balear tenía 1,81 veces la renta de un extremeño, mejoró algo en el año 2000, cuando un aragonés ingresaba 1,53 veces lo que un andaluz, pero ha empeorado después: si un vasco tenía una renta en 2008 que era 1,65 veces la de un extremeño, en 2017 es ya 1,74 veces mayor que antes de la crisis. Se agrava la desigualdad.

Un fracaso de España y los distintos gobiernos democráticos. Y más cuando, tras 33 años en Europa,  6 regiones españolas siguen todavía con una renta por debajo del 75% de la renta media europea: Extremadura (63% renta media UE-28), Melilla (67%), Andalucía (68%), Castilla la Mancha (72), Ceuta (73%) y Canarias (75%), según los últimos datos de Eurostat (para 2016). Y sólo 4 regiones españolas superan la renta media europea: Madrid (125% de la renta media UE-28), País Vasco (121%), Navarra (114%) y Cataluña (110%).

¿Qué se puede hacer? Lo primero, abrir el debate sobre la desigualdad interregional, sobre estas graves diferencias entre españoles según donde vivan, no sólo en renta, paro, sueldos sino en servicios públicos, desde sanidad a educación, dependencia o ayudas a la pobreza, la familia o la vivienda. No podemos dejar que la extrema derecha encabece este debate sobre la España de las autonomías. Denunciar las desigualdades no es poner en cuestión el modelo autonómico sino afrontar una grave situación, reforzada por cientos de datos. Y una desigualdad que se puede mejorar, en unas décadas, si se toman medidas.

La primera y fundamental es reforzar el papel reequilibrador del Estado, a través de múltiples instrumentos que deben ir a corregir las desigualdades entre regiones: políticas económicas, Planes de empleo, inversiones públicas, planes de reindustrialización, infraestructuras, ayudas públicas e impuestos. Porque los Gobiernos gastan mucho dinero en inversiones y ayudas públicas, pero gastan mal, no ayudan a reducir las desigualdades, según le acaba de decir a España un informe de la OCDE. Es clave reformar la política fiscal y que los impuestos ayuden al reequilibrio territorial.

Otro objetivo clave del Gobierno central debería ser asegurar la homogeneidad de los servicios públicos, porque no es de recibo que la atención sanitaria, la educación, la dependencia, las ayudas al desempleo o a la pobreza sean distintas según donde uno viva, porque hay autonomías que gastan más y otras menos, además de gestionar mejor o peor. Así, por ejemplo, si uno enferma, no es lo mismo hacerlo en el País Vasco (cuya sanidad recibe 90 puntos sobre 114 de la Fundación en Defensa de la Sanidad Pública), Navarra (90 puntos) o Aragón (82 puntos) que en Canarias (49 puntos), Comunidad Valenciana (59), Cataluña o Andalucía (59 puntos). Y lo mismo si uno es un anciano dependiente, parado o  pobre. Urge garantizar unos servicios mínimos iguales y crear un Fondo de compensación para mejorar el Estado del Bienestar en las autonomías pobres.

Otra medida urgente es reformar el sistema de financiación autonómica, que se debería haber modificado en 2014. Hay que reequilibrar ingresos y aportaciones, para que no haya autonomías ganadoras (País Vasco, Navarra, Cantabria, la Rioja, Extremadura, Castilla y León, Galicia, Aragón, Asturias y Canarias) y perdedoras (Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Cataluña, Baleares y Castilla la Mancha). Y reforzar el Fondo de Compensación interterritorial, dando más peso a criterios como paro, renta, envejecimiento y dispersión de la población. Y además, hay que asegurar más recursos públicos a las autonomías, porque tienen muchas competencias y les faltan ingresos. Y hay que hacerlo a costa de reducir la parte del Estado, ya que es un país muy descentralizado: si hoy gasta el 50% de los ingresos totales (y el 35% las autonomías y 15% los Ayuntamientos), habría que pasar a un reparto 40/40/20 al menos. Esa debería ser la base fiscal del Estado federal que se defiende.

Estas elecciones autonómicas deberían ser una oportunidad para afrontar el grave problema de las 3 Españas, que arrastramos desde hace siglo y medio. Una desigualdad regional que no sólo es injusta para media España sino que torpedea la recuperación del conjunto del país, como advirtió en febrero la Comisión Europea, al no potenciar el crecimiento de la España más atrasada. Urge plantear el problema, sin demagogia ni partidismo, y promover un gran Pacto autonómico para conseguir una España más vertebrada. Es una de las asignaturas pendientes de nuestra democracia. Piense en ello al votar el 28-M.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Más PIB, por las drogas y el puterío


Por arte de magia (contable), España ha crecido 116.185 millones más de lo dicho en los últimos  4 años. Y también crecerá más este año y los siguientes, ahora que el Gobierno ha cambiado la metodología de cálculo del PIB, como ha hecho toda Europa: contabilizará la investigación, los gastos militares y también los negocios de la droga, la prostitución, el contrabando y el juego ilegal. Cuatro actividades ilegales que se suman a la economía legal y consiguen que el PIB español crezca un 2,6% extra cada año. Un “enjuague contable que permite al Gobierno Rajoy reducir el déficit público (% sobre PIB) y gastar 2.000 millones más en 2015 (año electoral). Y también rebajar el peso de la deuda pública, que ronda el 100% del PIB. Pero es sólo maquillaje: la realidad es que se frena el escaso crecimiento (Banco de España), debemos lo mismo y tenemos igual agujero en las cuentas públicas. Y, sobre todo, seguimos siendo más pobres que Europa (PIB por habitante). Hacen “ingeniería contable” pero no se atreven a que parte de esa economía ilegal desaparezca o pague impuestos.
enrique ortega

El PIB (Producto Interior Bruto) es el valor de los bienes y servicios producidos por un país. Todos los países lo miden con la misma metodología (del FMI), para poder compararse. Y cada equis años, las estadísticas se revisan y actualizan. A Europa le toca ahora cambiar el sistema de 1995 (SEC 1995) por uno actualizado, el SEC 2010 , que entra en vigor en octubre de 2014 (EEUU lo cambió en agosto de 2013). Los cambios (obligatorios) son de dos tipos. Por un lado, se contabilizan de otra manera algunos gastos, como los de investigación (I+D) y Defensa, que ahora se consideran inversiones, lo que sube automáticamente el PIB. Y por otro, se incluyen en el PIB actividades ilegales que antes no se contabilizaban: drogas, prostitución y contrabando. Con ambos cambios, el PIB de la Unión Europea tendrá una subida extra del 2,4%, según Eurostat. Aunque los países que ya lo han aplicado han tenido una mayor subida extra del PIB: +7,6% en Holanda (donde existe un pujante negocio legal de drogas blandas y prostitución), +4,5% en Reino Unido y +3,2% en Francia.

Incluir los negocios ilegales en el PIB europeo ha supuesto un gran debate. La propuesta partió de Holanda (la más beneficiada) y contó con la oposición inicial de Alemania, Francia, Italia y España, que argumentaban lo difícil de medirlos de forma homogénea. Al final, el asunto llegó al Tribunal de Cuentas de la UE, que dictaminó a favor de incluirlos, una decisión aprobada en forma de Reglamento (marzo 2014) por la Comisión Europea, favorable a inflar el PIB para así conseguir recaudar más de los países (pagan un % sobre su PIB).

En España, el INE ha aplicado la nueva metodología a las cuentas de 1.995 a 2013 y así ha inflado el PIB un +2,6 % extra cada año, lo que significa que haaumentado” la producción española en 116.185 millones extras sólo entre 2010 y 2013 (falta conocer la subida extra del PIB desde 1995 al 2010). O sea, que por arte de magia (contable), en estos últimos cuatro años (2010-2013), España ha producido un 10,7% más.  La mitad de la subida  (1,34%) se debe a considerar el gasto en investigación (I+D) y Defensa como inversiones, otra parte (0,39%) se debe a la mejora de varias estadísticas (censo, EPA) y el resto (0,87%) se debe a la inclusión de cuatro actividades ilegales, las drogas, la prostitución,el contrabando y el juego ilegal). El problema que ha tenido el INE es cómo medir estos negocios si son ilegales. Para ello ha usado múltiples fuentes, desde las estadísticas de captura de alijos de droga de la policía a los datos de ONGs que trabajan con prostitutas  y clubs de alterne a las estadísticas de contrabando de Altadis. Es, pues, una estimación. El INE ha calculado que estos negocios ilegales aportan al PIB unos 9.200 millones al año: 5.000 las drogas, 3.500 la prostitución y 700 millones más el contrabando y el juego ilegal.   

Ciertamente, se han quedado cortos, porque estos negocios ilegales mueven más de 50.000 millones al año. El que más dinero mueve son las drogas, dado que España se ha convertido en el líder europeo en consumo de cocaína, tras GB (1 millón de españoles la han consumido en el último año), mientras hemos quintuplicado la producción anual de marihuana (105.000 plantas decomisadas en 2013, sobre todo en Murcia, Málaga, Granada, Alicante y Valencia). Si la policía incautó drogas en España por valor de 2.700 millones de euros (2012), se estima que eso supone entre un 10 y un 15% de lo que mueve el sector. O sea que hablamos de un negocio de unos 30.000 millones de euros. En el caso de la prostitución, la estimación de los expertos es que hay entre 100.000 y 300.000 prostitutas en España y que el negocio mueve unos 18.000 millones anuales. Sobre el contrabando, sólo en tabaco se estima (Altadis) que un 7,7% de las cajetillas no pagan impuestos (un 10% en Andalucía y hasta un 20% en Málaga, Sevilla o Cádiz). Un estudio de la Complutense eleva el contrabando al 12% del consumo de tabaco, lo que supone un negocio ilegal de 1.400 millones de euros (además de un fraude fiscal de 1.038 millones). Y falta el juego ilegal, que mueve unos 84 millones anuales en España, según un reciente estudio.

Ahora, el INE va a contabilizar parte de estos negocios ilegales, lo que llevará a una subida extra del PIB año tras año (han sido + 26.193 millones en 2013), empezando por el pasado (1.995-2.013) y de cara al futuro. El cambio le va a venir muy bien al Gobierno Rajoy, ya en el Presupuesto para 2015: no sólo creceremos alguna décima más sino que tendremos “menos déficit público”  y “menos deuda”, ya que ambos se calculan como porcentaje sobre el PIB (si sube el denominador, baja el porcentaje de déficit o deuda). Así, el déficit público bajará unas dos décimas: si se aplica a 2013, se rebajaría el déficit del 6,62% que quedó al 6,46%, con lo que ahora si cumpliríamos el objetivo (6,50%). Será más fácil cumplir el 5,5% para 2014. Y en 2015, el Gobierno Rajoy tendrá 2.000 millones más para gastar sin subir el déficit ("un buen regalo" para un año electoral). Y en la deuda pública, el cambio del PIB supondrá rebajar casi tres décimas: si en junio 2014 la deuda pública estaba en el 98,9% del PIB, ahora quedaría en el 96,4%.¡Vaya consuelo !.

El cambio en el PIB maquillará un poco los problemas, pero seguirán ahí, con toda su fuerza: el agujero de las cuentas públicas sigue elevado (ingresaremos este año 55.000 millones menos de los que gastemos) y lo mismo la deuda, que ha superado el billón de euros (1.012.643 en junio, 269.112 millones más que cuando Rajoy llegó al Gobierno). Y lo peor: por subir contablemente el PIB no vamos a ser más ricos. De hecho, España seguirá siendo más pobre que la media europea (el 13º país con más renta en el ranking UE-28), con un 95% de la renta comunitaria (PIB por habitante), muy alejado de  Holanda (127%), Alemania (124%), Francia (108%) o Gran Bretaña (106%) y por debajo de Italia (98%). Y es que con la crisis, hemos pasado de tener más renta que la media (105% en 2007) a menos (95% en 2013, según Eurostat). Y la mitad de los españoles viven ya con menos de 1.000 euros al mes.

Así que los problemas y el retraso de España siguen ahí, a pesar de los maquillajes contables del PIB. Y se utiliza para hacer “ingeniería contable” a la economía ilegal, en lugar de aprovechar para que una parte de ella aflore y pague impuestos. Es lo que hizo en su día Holanda, donde la prostitución está legalizada (cotiza a la SS y paga impuestos) y también las drogas blandas. Aquí, la organización de inspectores de Hacienda (IHE) cree que el INE infravalora la economía ilegal y aseguran que podrían recaudarse unos 6.000 millones sólo de la prostitución (si tributara al 30%). Y podrían sumarse otros 5.000 si se legalizara la marihuana, sin olvidar la recaudación por combatir mejor el contrabando de tabaco (Gibraltar) y el juego ilegal.

No es fácil “blanquear” esta economía ilegal y hacer que contribuya a recaudar más. Pero hay que intentarlo. Y sobre todo, no podemos sumar estas actividades ilegales sólo para el PIB y no para Hacienda. De acuerdo que es una exigencia comunitaria. Pero no nos engañemos: es un maquillaje. Los problemas están ahí y crecer más de verdad pasa por reanimar la economía (se está frenando, según el Banco de España), favorecer el consumo (mejorar salarios y contratos, menos impuestos indirectos) y la inversión (ayudas fiscales y tirón de la inversión pública), además del necesario tirón europeo, con más gasto en Alemania y países ricos de Europa (como pide el presidente del BCE y no quiere Merkel). Lo demás son trampas contables, engañarnos al solitario.