Esta última historia empezó el 9 de septiembre, cuando un joven investigador de Anthropic (la 2ª mayor empresa USA de IA, creada en 2021) dimitió de su puesto y publicó un tuit en X donde alertó que la Inteligencia Artificial puede acabar con la civilización. “Puede matarnos a todos antes de 2030”, vaticinó. Tres días después, el 12 de septiembre, su jefe, el consejero delegado de Anthropic (que comercializa “Claude” desde marzo de 2023) , Darío Amondi, publicó un artículo (“We Must Pace the Frontier”: debemos marcar el ritmo de la frontera) donde alertaba que la IA avanza más rápido de lo que la humanidad puede comprender y controlar y proponía “desacelerar el avance a las capacidades de la IA para dar tiempo a que la seguridad y la alineación alcancen el mismo nivel”. Y siguiendo la senda, al día siguiente es Sam Altman, consejero delegado de OpenAI (la empresa pionera de la IA, que lanzó ChatGPT en 2022) anunció que retrasaba la salida a Bolsa de la empresa (a 2027) por “la inquietud sobre los riesgos de la IA”. Y ese mismo día, Demis Hassabis, líder de la IA de Google (“Gemini”) llama también a “ralentizar el desarrollo de la IA, por prudencia”.Un movimiento “coordinado” de los dueños y promotores de la IA para frenar y ralentizar su desarrollo. Y para que se viera que no sólo eran tuis y artículos, los “tecno oligarcas” USA de la IA ya habían incluido sus advertencias en los folletos de salida a Bolsa. Por un lado, OpenAI señaló que retrasaban su nueva IA (Chat GPT.6.1.Astra) porque sus ingenieros “se han dado cuenta de que no cumple con los requisitos de seguridad”. Y en el folleto de Anthropic “se advierte a los potenciales inversores que la IA avanzada podría plantear riesgos catastróficos o existenciales para la humanidad”… Además, los “tecno oligarcas” USA que promueven la IA se sentaron en la mesa circular del Consejo de Seguridad de la ONU, el 23 de septiembre, en una sesión extraordinaria dedicada a “la gobernanza de la IA”. Y allí pidieron “la colaboración internacional para controlar una tecnología” que ellos están desarrollando y que “consideran que puede ser peligrosa para la humanidad”… Alucinante.
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lunes, 12 de octubre de 2026
Alerta de los dueños de la Inteligencia Artificial
Mucho se ha hablado de los peligros de la Inteligencia
Artificial (IA), desde la posible manipulación a la pérdida de empleos. Ahora
hay una alerta nueva: la de los dueños de la IA, los
millonarios que la promueven y que acaban de decir en la ONU que esta
tecnología “puede ser peligrosa para la humanidad”, mientras se conocen
entradas ilegales en Australia y su utilización para armas físicas y biológicas.
Los grandes de la IA en USA piden “frenar los desarrollos”, quizás como
estrategia de marketing y para frenar a la competencia (en USA y
China). Pero siguen buscando financiación (billones) y con planes de salida
a Bolsa, lo que alimenta además la preocupación por el estallido
de la burbuja de la IA (como las
punto.com en el 2000). Con todo, la clave ahora es forzar una regulación
mundial de la IA (como tiene Europa) y controlar su desarrollo.
Porque lo peligroso no es la IA sino los tecno millonarios
que están detrás con un poder absoluto. Ellos sí dan miedo.
Esta última historia empezó el 9 de septiembre, cuando un joven investigador de Anthropic (la 2ª mayor empresa USA de IA, creada en 2021) dimitió de su puesto y publicó un tuit en X donde alertó que la Inteligencia Artificial puede acabar con la civilización. “Puede matarnos a todos antes de 2030”, vaticinó. Tres días después, el 12 de septiembre, su jefe, el consejero delegado de Anthropic (que comercializa “Claude” desde marzo de 2023) , Darío Amondi, publicó un artículo (“We Must Pace the Frontier”: debemos marcar el ritmo de la frontera) donde alertaba que la IA avanza más rápido de lo que la humanidad puede comprender y controlar y proponía “desacelerar el avance a las capacidades de la IA para dar tiempo a que la seguridad y la alineación alcancen el mismo nivel”. Y siguiendo la senda, al día siguiente es Sam Altman, consejero delegado de OpenAI (la empresa pionera de la IA, que lanzó ChatGPT en 2022) anunció que retrasaba la salida a Bolsa de la empresa (a 2027) por “la inquietud sobre los riesgos de la IA”. Y ese mismo día, Demis Hassabis, líder de la IA de Google (“Gemini”) llama también a “ralentizar el desarrollo de la IA, por prudencia”.Un movimiento “coordinado” de los dueños y promotores de la IA para frenar y ralentizar su desarrollo. Y para que se viera que no sólo eran tuis y artículos, los “tecno oligarcas” USA de la IA ya habían incluido sus advertencias en los folletos de salida a Bolsa. Por un lado, OpenAI señaló que retrasaban su nueva IA (Chat GPT.6.1.Astra) porque sus ingenieros “se han dado cuenta de que no cumple con los requisitos de seguridad”. Y en el folleto de Anthropic “se advierte a los potenciales inversores que la IA avanzada podría plantear riesgos catastróficos o existenciales para la humanidad”… Además, los “tecno oligarcas” USA que promueven la IA se sentaron en la mesa circular del Consejo de Seguridad de la ONU, el 23 de septiembre, en una sesión extraordinaria dedicada a “la gobernanza de la IA”. Y allí pidieron “la colaboración internacional para controlar una tecnología” que ellos están desarrollando y que “consideran que puede ser peligrosa para la humanidad”… Alucinante.
¿Qué hay detrás de esta alerta
de los dueños de la IA? Varias razones posibles, según los
expertos. Una, “curarse en salud”, ponerse la venda antes de una
grave herida y de posibles reclamaciones millonarias de inversores y
afectados. De hecho, la
IA ya se ha desmandado, actuando “por libre” y provocando miles
de incidentes que se conocen
ahora. El primero y más concreto, la entrada “por su cuenta y sin supervisión
humana” en
la página de la Sanidad pública de Australia, como denunció su
primer ministro en la ONU el 24 de septiembre, tres meses después de producirse
y sin que OpenAI, la responsable, les informara en su momento (sólo con un
correo a una dirección genérica 3 meses después). Y ahora se sabe que OpenAI y
Anthropic investigan
decenas de miles de ataques de agentes descontrolados de la IA, que
lo mismo han bombardeado una página de la ONU que han sido utilizados para usos
peligrosos (por parte de mafias, terroristas o políticos), como ciberataques,
utilización de armas convencionales o biológicas y operaciones para influir en
la opinión pública.
Otra razón de que ahora hablen de “frenar el desarrollo de
la IA” es intentar
frenar a la competencia, tanto en EEUU (donde OpenAI y Anthropic
llevan meses de adelanto sobre otros competidores) como a la competencia china
(DeepSeek o Moonshot AI), también retrasada. Si la ONU o los paises aprueban una
ralentización de los desarrollos, mejor para los que van liderando
el proceso y quieren hacerse con el mercado (OpenAI y Anthropic). De
hecho, China
reaccionó a las alertas USA, el
mismo 14 de septiembre, denunciando que era una “agenda oculta” de EEUU para
estrangular la IA y que estaban “usando el manual de la guerra fría para
frenar los desarrollos chinos de la IA”. Como respuesta, el presidente Trump reunió en la Casa Blanca, el 29 de septiembre, a los líderes USA de la IA y a
las grandes tecnológicas para decirles que “de frenar la IA nada”,
porque “tenemos una ventaja enorme sobre China y quiero que siga así”… Y
frente a los expertos que piden “una regulación mundial de la IA”, Trump sólo
quiere oír hablar de “autorregulación”, que se controlen ellos (?).
La tercera razón de que ahora los dueños de la IA hablen de
ralentizarla puede ser también de simple
“marketing”, para que se hable mucho de la IA ahora que
van a salir a Bolsa…La exageración de que la IA puede acabar con la
humanidad puede ser un mensaje para crear expectación y para decir “somos
tan geniales que podrían volverse peligrosos: hay que dejarnos vuestro dinero”,
señala un experto. Porque, a pesar de todos los peros, los grandes de la
IA siguen buscando financiación y preparan salidas a Bolsa. No dejan de
invertir.
Los millones captados ya por la IA son
espectaculares y explican el fuerte tirón de las Bolsas y parte del
crecimiento económico USA, a pesar de las guerras en Ucrania e Irán. En
2025, las inversiones
captadas por las empresas desarrolladoras de la IA superaron
los 200.000 millones de dólares: 122.000 millones OpenAI, 30.000 Anthropic,
20.000 xAI (la empresa de Elon Musk) y 16.000 Waymo (automóvil autónomo de
Google). Y a eso hay que sumar las inversiones de las grandes tecnológicas (Meta,
Alphabet, Amazon o Microsoft), otros
646.000 millones este año para la compra de chips (la norteamericana
Nvidia es ahora la empresa que más vale en Bolsa del mundo, 5,75 billones de
dólares y la taiwanesa TSM vale 2,01 billones), nuevos Centros de Datos y
desarrollos de IA. En total, se estima que desde 2013, estas 4 grandes
tecnológicas han invertido más de 1 billón de dólares en IA. Y espera unas inversiones
totales en la IA de 6 billones de dólares hasta 2030.
Las grandes desarrolladoras de la IA, mientras alertan sobre
su peligro, no
paran sus salidas a Bolsa, aunque alguna la retrase. Anthropic
va a salir a Bolsa en noviembre de este año, con una valoración de 2 billones
de dólares. Y OpenAI negocia con Black Rock (el mayor fondo del mundo,
Emiratos e inversores asiáticos para captar 30.000 millones de dólares,
mientras prepara su salida a Bolsa para 2027 (iba a ser en 2026, pero prefiere ofrecer
nuevos desarrollos antes). Y xAI, integrada dentro de SpaceX de Elon
Musk (que salió a Bolsa en junio de 2026 y vale ahora 2,28 billones de dólares),
quiere captar otros 40.000 millones de inversores para comprar chips de Nvidia
(uno de sus accionistas). Mientras, en
China, las empresas líderes de la IA también buscan inversión. DeepSeek
busca hasta 15.000 millones antes de su salida a Bolsa, prevista para 2027. Y Moonshot
AI ha completado su última ronda de financiación privada y quiere salir a
la Bolsa de Hong Kong a principios de 2027.
Precisamente, estos billones de inversión captada por la IA
y su elevadísimas valoraciones en Bolsa (futuras y actuales: Nvidia ha multiplicado
su cotización por 10 desde 2023, TSM por 4, lo mismo que Meta, Alphabet,
Amazon y Microsoft) provocan otro
gran miedo de la IA: que estalle su burbuja en Bolsa, que un día
se desplomen estos valores porque los retornos (beneficios) no justifiquen
las inversiones hechas y no puedan atender su elevada deuda. Muchos
expertos llevan meses advirtiéndolo y creen que si hay que ralentizar el ritmo
de la IA es más para atemperar las inversiones y evitar
un gran susto, como la debacle en Bolsa de las punto.com,
las grandes de Internet en marzo del 2000 (Terra en España).
En cualquier caso, la
alerta de los dueños de la AI debería servir para reforzar
una idea: hay que controlar más y mejor los desarrollos de la Inteligencia Artificial,
porque está demostrado que las máquinas siguen desarrollos propios que no se
supervisan y que pueden crear graves problemas. Por un lado, urge una
regulación mundial de la IA, en la que intervengan los organismos
internacionales y los Gobiernos, dado que los millonarios (“tecnooligarcas”)
que la están promocionando no parece que quieran autorregularse ni les gusten
los controles democráticos, buscando un control oligopolista del mercado.
Europa ha sido pionera, aprobando la primera
normativa “supranacional”, la
Ley de la IA (“IA Act”), que entró en vigor en agosto de 2024,
aunque en julio pasado se ha
aprobado una simplificación del Reglamento para facilitar su
avance, suavizando algunas prohibiciones y alargando los plazos de distintas
prohibiciones. La UE está muy atrasada en la IA frente a USA y China,
pero prevé abrir 15 factorías en Europa entre 2025 y 2026 para avanzar, dos
de ellas ya aprobadas y abiertas en España: el Centro de
Supercomputación de Barcelona (BSC-CNS) y el Centro de Supercomputación
de Galicia (CESGA), abierto en Santiago de Compostela. La Comisión Europea
ha aprobado una Estrategia
de digitalización cuyo objetivo es que el 75% de las empresas
europeas utilicen la IA en 2030 (ahora son el 20% de las empresas
europeas, según Eurostat). En el caso de España, en diciembre de 2020 se aprobó
la
Estrategia Nacional de IA (ENIA), un Plan para destinar 600
millones de fondos europeos a proyectos de Inteligencia Artificial. Y en 2024,
se añadieron 1.500 millones más (de Fondos UE) para potenciar los Centros de
computación españoles.
Todo indica que España no está perdiendo el tren de la
Inteligencia Artificial y que incluso somos un país “proactivo”,
que cuenta con 2.800
empresas nacidas para desarrollar esta tecnología, que emplean ya a
100.000 trabajadores especializados. España cuenta además con dos ventajas
estratégicas de partida: su extensa red de fibra óptica de banda ancha
(la
tercera del mundo, tras Corea y Japón, superior a la de Francia, Alemania y
Reino Unido juntos) y 5G, y contar con la electricidad más barata de Europa,
clave para la instalación aquí de Centros de Datos (CPDs), que ya
están proliferando. Pero falta avanzar en dos cuestiones clave:
la penetración de la IA en las empresas medianas y pequeñas, así como un
enorme esfuerzo en formación, de gestores y trabajadores. Porque si no, el
riesgo de perder empleos con la IA es enorme: 2 millones en 10
años, según Funcas.
Además de una normativa mundial sobre la IA, los
desarrollos de Inteligencia Artificial tienen dos problemas distintos,
como señala
el Nobel de Economía Daron Acemoglu. Uno es que la IA actúe por su
cuenta, fuera de control, debido a que está creciendo con demasiada prisa
(en meses) y eso distorsiona los resultados. Y el otro, asegurar que la IA
actúa en beneficio de la humanidad, no de una minoría de billonarios que
sólo buscan ganar más.
Frente al primer problema, hay expertos
que aportan soluciones técnicas, como “poner bridas” a
los desarrollos e implantar más sistemas de control externos, para frenar
los mecanismos de aprendizaje intuitivos que son imprevisibles y pueden “liarla
parda”… Otros expertos aseguran que las empresas podrían utilizar herramientas para anticipar los "malos comportamientos" de la IA. Pero, para conseguir una mayor seguridad y que la IA beneficie a la
humanidad, el verdadero problema,
otros expertos proponen “un cambio de rumbo”, pasar de
desarrollar un modelo único de IA para todo a diversificar modelos, buscando
soluciones para cada problema, más eficientes y sostenibles y sobre todo más
fáciles de vigilar y más seguros. Se trataría de desarrollar no un gran modelo
de IA (tipo ChatGPT o Claude) sino muchos
modelos de IA, diversificados, que no necesitarían tanta
investigación ni tanta inversión. Ir hacia una IA que no esté concentrada en
dos o tres multinacionales superpoderosas sino en miles de desarrollos
diversificados. Y sobre todo, que la IA pague impuestos y no manipule a los menores.
En cualquier caso, la clave de la IA es para
qué se utiliza, qué se busca, si pretende mejorar el mundo sin
destruir el empleo o maximizar el beneficio de unos pocos. Y eso exige control
de los desarrollos, de los avances, de las empresas, algo hoy impensable.
Porque lo peligroso no son las máquinas (que sólo siguen
instrucciones humanas) sino quien está detrás, quiénes
son los humanos que las programan y alimentan, muchos de
ellos poco fiables, billonarios sin control y a los que molesta la
democracia. Ese es el miedo que nos debe dar la IA, no que los ordenadores
destruyan el mundo. No se trata de frenar la IA sino de controlarla.
Esta última historia empezó el 9 de septiembre, cuando un joven investigador de Anthropic (la 2ª mayor empresa USA de IA, creada en 2021) dimitió de su puesto y publicó un tuit en X donde alertó que la Inteligencia Artificial puede acabar con la civilización. “Puede matarnos a todos antes de 2030”, vaticinó. Tres días después, el 12 de septiembre, su jefe, el consejero delegado de Anthropic (que comercializa “Claude” desde marzo de 2023) , Darío Amondi, publicó un artículo (“We Must Pace the Frontier”: debemos marcar el ritmo de la frontera) donde alertaba que la IA avanza más rápido de lo que la humanidad puede comprender y controlar y proponía “desacelerar el avance a las capacidades de la IA para dar tiempo a que la seguridad y la alineación alcancen el mismo nivel”. Y siguiendo la senda, al día siguiente es Sam Altman, consejero delegado de OpenAI (la empresa pionera de la IA, que lanzó ChatGPT en 2022) anunció que retrasaba la salida a Bolsa de la empresa (a 2027) por “la inquietud sobre los riesgos de la IA”. Y ese mismo día, Demis Hassabis, líder de la IA de Google (“Gemini”) llama también a “ralentizar el desarrollo de la IA, por prudencia”.Un movimiento “coordinado” de los dueños y promotores de la IA para frenar y ralentizar su desarrollo. Y para que se viera que no sólo eran tuis y artículos, los “tecno oligarcas” USA de la IA ya habían incluido sus advertencias en los folletos de salida a Bolsa. Por un lado, OpenAI señaló que retrasaban su nueva IA (Chat GPT.6.1.Astra) porque sus ingenieros “se han dado cuenta de que no cumple con los requisitos de seguridad”. Y en el folleto de Anthropic “se advierte a los potenciales inversores que la IA avanzada podría plantear riesgos catastróficos o existenciales para la humanidad”… Además, los “tecno oligarcas” USA que promueven la IA se sentaron en la mesa circular del Consejo de Seguridad de la ONU, el 23 de septiembre, en una sesión extraordinaria dedicada a “la gobernanza de la IA”. Y allí pidieron “la colaboración internacional para controlar una tecnología” que ellos están desarrollando y que “consideran que puede ser peligrosa para la humanidad”… Alucinante.
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