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jueves, 15 de septiembre de 2016

Los bancos apuestan por el móvil


A finales de septiembre y en octubre, 27 bancos y Cajas (casi todos) van a bombardearnos con publicidad para que contratemos un nuevo servicio: transferencias y pagos por el móvil. La plataforma tiene un nombre raro, Bizum, y su objetivo es canalizar en 5 años casi un tercio de las operaciones bancarias. Todavía no sabemos lo que costará usarla, porque cada banco cobrará a su manera el servicio, como los cajeros. La apuesta por los móviles es el  último intento de la banca por evitar que los grandes de Internet (Google, Apple, Amazon, Facebook…) y las compañías telefónicas se hagan con parte del negocio bancario, como ya están haciendo. Pero los bancos lo tienen difícil, por su peor imagen y su menor agilidad. La clave del éxito de Bizum estará en que el pago por móvil sea sencillo, rápido, barato y seguro. Y ojo: usemos la tecla de los pagos y transferencias con moderación, porque luego hay que pagarlo.
 
enrique ortega

En el mundo hay más móviles que habitantes: 7.300 millones de móviles a finales de 2015, el 45% de ellos  inteligentes (smartphones), según el informe Mobility Repport de Ericsson, que anticipa 9.000 millones para 2021. Y lo mismo pasa  en España, que es un paraíso de los móviles inteligentes: ya lo tienen el 88% de los adultos, lo que nos convierte en el segundo país del mundo con más penetración de los smartphones, sólo por detrás de Singapur (92%) y por delante de la media de los paises de la Unión Europea (78% de penetración), según un estudio de la Consultora Deloitte. Estos teléfonos inteligentes se usan para casi todo menos para hablar, sobre todo para acceder a Internet y a las redes sociales, para bajarse vídeos, canciones y noticias y, cada vez más, para comparar ofertas y comprar online, apoyados en una tarjeta de crédito.  

De hecho, el 21,7% de los españoles realiza ya compras y pagos a través del móvil, la cuarta parte de ellos a través de monederos virtuales (“wallets”), el medio de pago que más crece en todo el mundo. Y aunque todavía España es un país donde nos gusta pagar en metálico (el 84% de las compras se hacen a tocateja, según un estudio de la consultora PWC), todo apunta a que el futuro es de los pagos a través de Internet y sobre todo vía móvil. De hecho, un estudio de la consultora Accenture vaticina que 3 de cada 4 transacciones de dinero serán “online” o a través del móvil para 2.020. Y otro estudio de la consultora Forrester apuesta porque los pagos por móvil se van a triplicar en Estados Unidos: pasarán de los 50.000 millones de dólares actuales a 142.000 millones en 2019.

Así que el móvil no sólo está cambiando nuestras vidas sino que va a cambiar el mundo del dinero y se convertirá en un gran negocio. Los gigantes de Internet ya lo vieron hace años y por eso se adelantaron a la banca en ofrecer pagos a través de Internet y el móvil, sobre  todo en Estados Unidos. Google fue el pionero, lanzando en 2009 Google Wallet, un monedero virtual que mejoró en 2013, con una tarjeta de débito prepago. Y en mayo de 2015 ha lanzado en EEUU el servicio Android Pay. Apple, con más de 200 millones de tarjetas almacenadas en iTunes, lanzó también en octubre de 2014, en EEUU, su servicio Apple Pay, un sistema de pago interactivo para los iPhone que no está disponible en España. Facebook, la red social con  1.500 millones de usuarios, lanzó en marzo de 2015, en EEUU, un servicio para hacer transferencias a través de la plataforma de mensajería de la red social (Messenger) y está por ver si lo integra en su exitosa WhatsApp. Y Twitter permite  también  hacer pagos gracias a una aplicación para el móvil lanzada en marzo de 2015 por el banco Barclays.

En paralelo, otras empresas tecnológicas se han lanzado a ofrecer compras online con tarjetas. La pionera, en el año 2.000, fue PayPal (eBay), que ya tiene 128 millones de cuentas activas en todo el mundo, con las tarifas más baratas para compras y envío de dinero persona a persona. Amazon lanzó en agosto de 2014 un lector de tarjetas de crédito que conectado a un móvil o una tablet permite a pequeños negocios aceptar pagos. Y las empresas chinas Alibaba y Tencent o la japonesa Rakuta ofrecen también desde hace años plataformas de pago a través de móviles, como la mayoría de las empresas que venden por Internet.

Las grandes empresas de telefonía también se han lanzado a este negocio. Vodafone ofrece su monedero electrónico para pagos (Vodafone Wallet) desde 2014 en Reino Unido, Alemania, Italia, Holanda y España. Y en noviembre de 2015 renovó su aplicación para permitir el pago con móvil asociado hasta con 5 tarjetas de crédito o débito diferentes. El servicio es compatible con los principales teléfonos Android y cuenta ya con 600.000 usuarios en España (lo aceptan Vips, Starbucks, Repsol o Mercadona) y 2,4 millones en Europa. También Orange ofrece el servicio de pago por móvil Orange Cash. Y Samsung ha lanzado este mes de junio su sistema de pago por móvil (Samsung Pay) en España, cuarto país donde funciona el servicio.

Mientras todo esto ha ido pasando en el mundo digital, la banca no ha sido capaz (ni en España ni en Europa) de lanzar iniciativas de éxito que aprovecharan el boom de Internet y de los móviles para canalizar pagos. No fue hasta finales de 2013 cuando dos grandes bancos lanzaron sus "apps" para operar y pagar a través del móvil: BBVA Wallet y La Caixa Wallet (en colaboración con Movistar, Vodafone y Orange). Ahora ya, casi todos los bancos y Cajas tienen su aplicación móvil, pero sin mucho éxito. En 2014, CaixaBank y Santander (con Movistar) intentaron hacer una apuesta conjunta por el pago móvil, lanzando Yapp, una plataforma que acabó cerrando en junio pasado, tras perder 8 millones de euros.

A la vista de ese fracaso, la banca española “se ha puesto las pilas”, presionada por el Banco de España y el Banco Central Europeo (BCE), preocupado por crear una gran plataforma tecnológica europea que salve el futuro de la banca continental. Y así, en julio pasado se creó una plataforma integrada por 27 bancos y Cajas españoles (el 95%), invirtiendo más de 100 millones de euros para lanzar Bizum, un servicio de transferencias y pagos por móvil de la banca, con requisitos técnicos homologados con Europa, donde ya están en marcha plataformas similares en Reino Unido, Suecia y otros países.

La plataforma Bizum está en pruebas y se va a lanzar en tres fases, una vez que cada banco la difunda entre sus clientes. La primera, a finales de septiembre o principios de octubre, en que se pondrán en marcha las transferencias de dinero entre particulares a través del móvil. No hará falta saber el número de cuenta del otro, sólo introducir su móvil y el importe de la transferencia, que le llegará al instante (no al día siguiente, como ahora). Y si el destinatario no tiene smartphone, le llega igual: basta que tenga móvil inteligente el que lo envía (hasta un máximo de 500 euros). En octubre se pondrá en marcha el segundo servicio, el pago con móvil en compras online (compras de 50 céntimos a 500 euros), sólo con indicar el número de móvil y una clave que se dará al cliente. Y para diciembre de este año, Bizum permitirá también las compras en comercios y tiendas físicas, acercando el móvil al TPV e introduciendo la clave que habrá dado el banco o caja al cliente. Todo ello con la máxima seguridad y con garantías en caso de que nos roben o perdamos el móvil.

La clave ahora va a estar en el precio del servicio. Los responsables de Bizum no han querido decir lo que nos van a cobrar por estas transferencias y pagos por móvil, argumentando que será una decisión de cada banco o Caja, como pasa ahora con las comisiones de los cajeros. Y además, la Comisión de la Competencia (CNMC) está vigilante, porque al ser un servicio que ofrecerán el 95% de los bancos, existe el riesgo de que se pongan de acuerdo para fijar las condiciones al cliente y no compitan de verdad entre ellos (como ha pasado con los cajeros).Otro problema va a estar en las tiendas: actualmente, muchas pymes no tienen tienda online y muchas de las tiendas físicas (un 25%) carecen todavía de TPV que admita el pago sin contacto (Contact less), por lo que tendrán que colocarse con urgencia para que Bizum avance.

El objetivo de la banca española con Bizum es que en 5 años canalice unos 10 millones de clientes, el 30% de los usuarios de la banca, con una media de 200 millones de operaciones al año, que moverían unos 6.000 millones de euros. Una apuesta difícil pero clave para la banca, que necesita reducir costes y oficinas y trasladar una gran parte de su operativa a la banca online y al móvil. De eso van a depender en buena medida sus resultados futuros. Pero mientras, los demás competidores no bancarios no están parados y van a seguir avanzando para “robar” a la banca una parte creciente de su negocio financiero, primero en EEUU y luego en Europa y España.

Precisamente, la multinacional de las telecomunicaciones Orange acaba de informar que va a lanzar un servicio de banca móvil, a principios de 2017 en Francia y en 2018 en España, Bélgica y Polonia. Para ello ha creado Orange Bank, comprando el 65% de Groupama Banque, con objeto de ofrecer a sus clientes telefónicos una completa oferta bancaria. Y este mismo verano, Telefónica Deutschland (la filial de Telefónica en Alemania) ha entrado también en el negocio de la banca móvil lanzando O2 Banking, una cuenta bancaria para sus clientes que comercializa junto con la entidad alemana Fidor Bank y que permite realizar múltiples operaciones bancarias, con créditos y tarjetas. En América, Telefónica también ofrece servicios financieros en Brasil y Perú. De momento, no los ofrece en España, para no “molestar” a sus dos principales accionistas, BBVA (6,96%) y CaixaBank (5,44%).Pero los expertos creen  que hacerlo será sólo cuestión de tiempo, como la ampliación de servicios bancarios de Vodafone. Y ya hay grandes empresas, como Inditex, que admiten el pago por móvil, mientras se espera que Google, Apple, Amazon o Facebook amplíen su oferta “bancaria”.

Así que la banca española se tendrá que tomar muy en serio el lanzamiento de Bizum y facilitar su implantación entre los usuarios, para sobrevivir en el futuro ante los gigantes de Internet y las telecos. De entrada, lo tienen difícil, por varias razones. Primera, porque los clientes de Google, Apple, Amazon o Facebook se cuentan por millones: hay 3.500 millones de internautas y 30 millones en España, cada vez más activos. Segunda, porque esas empresas conocen perfectamente a sus usuarios (aficiones, gastos, incluso su geolocalización), mucho mejor que la banca. Y tercera y fundamental, porque tienen una excelente imagen entre los internautas: muchos las consideran empresas que “defienden valores”, no un negocio más. Y eso supone una gran ventaja respecto a la banca, que tiene una pésima reputación en España, sobre todo tras este crisis (“la reputación de la banca está bajo mínimos.es un problema muy serio”, ha dicho el consejero delegado de CaixaBank, mientras la propia patronal AEB ha llegado a decir que “la banca corre el riesgo de perecer si no recupera la confianza del cliente”).

Vivimos enganchados a Internet y al móvil y las compras y pagos no podían quedar al margen. Se trata de un gran negocio por el que van a seguir peleando los grandes de Internet y las telecos mientras ahora lo intentan con más medios bancos y Cajas. Al final, unos y otros buscan ganar dinero con nuestras compras y transferencias. Y nos las van a poner cada vez más fáciles. La clave va a estar en ofrecer un servicio ágil, rápido y seguro, porque la seguridad es la principal preocupación de los usuarios. Pero ojo, deberíamos tener otra: no lanzarnos a comprar o mover dinero dándole sin pensar a la tecla del móvil. No gastar más porque ahora sea más fácil. Es "una gran tentación". Podemos acabar más endeudados con el móvil, como ya pasa con las tarjetas y los créditos rápidos. Ojo a “darle al dedo”: luego hay que pagarlo.

lunes, 25 de abril de 2016

La banca acelera su penúltima reconversión


La banca, uno de los sectores con más beneficios, despedirá este año 3.500 empleados más, tras haber recortado casi un tercio sus plantillas, 77.253 empleados desde 2008. Dicen que les ha caído el negocio y que les sobran oficinas porque la gente ya no va al banco y opera por Internet. Pero hay algo extraño: la reconversión que ha hecho la banca española es mucho mayor que la de la banca europea y aunque les han bajado los márgenes, es la banca con menos costes y más rentable del continente. Entonces, ¿por qué más despidos ahora? Los bancos temen que el futuro Gobierno les ponga más difícil el ajuste (o más caro) y además quieren “limpiar plantillas” para prepararse a futuras fusiones, en España y en Europa, que obligarán a más despidos. Mientras, la patronal  anuncia que los bancos nos cobrarán más comisiones para aumentar sus ingresos.  Y cada vez tienen más poder para hacerlo: en 28 provincias, “los 5 grandes” controlan más del 80% del mercado bancario. Eso sí, si no crece más la economía y el crédito, puede tocarnos "rescatarles" otra vez.
enrique ortega

La banca española es un sector “en ajuste permanente”. En los años 90 hizo su primer ajuste de plantillas (de 161.621 empleados en 1985 a 148.946 en 1995), al principio de este siglo la segunda (bajando a 111.298 empleados en 2005) y con la crisis actual la tercera “limpia” (quedando en 96.782 empleados, un tercio menos de los 155.015 trabajadores que tenían en 1975). Y en este último ajuste les acompañaron las Cajas, que pasaron de tener 118.072 empleados en 2005 a 78.738 en 2015, tras la crisis y cierres de los últimos años. Con ello, el conjunto de bancos y Cajas españoles han reducido sus plantillas en 77.253 personas desde 2008, casi un 30% de su personal, sumando ahora 175.520 empleados.

Y ahora ya han anunciado una nueva tanda de 3.500 despidos más este año (Santander, CaixaBank, Banco Ceiss, BBVA, Popular…), que ellos llaman “ajuste de plantillas”, con jubilaciones anticipadas a partir de los 55 años (con el 70% del sueldo bruto) y “bajas incentivadas” de hasta 200.000 euros de indemnización por despido (la media de una indemnización “normal” en España, tras la reforma laboral, es de 8.360 euros). Una medida que además, no sabemos cuánto costará al país, en forma de mayor gasto en desempleo y pensiones. Y todo apunta a que los despidos de la banca no pararán ahí: Comisiones Obreras teme que se pierdan unos 5.000 empleos en banca este año 2016 mientras Funcas, la Fundación de las Cajas de Ahorro, estima que habrá 14.688 despidos en la banca (un 12% de las plantillas) entre 2016 y 2019, junto al cierre de 3.000 oficinas más.

Antes de este penúltimo ajuste, el de 2016, la banca española ya ha ejecutado una reconversión mucho mayor que la realizada por el resto de la banca europea, según Funcas. Por un lado, han desaparecido un 40% de las entidades financieras en España desde 2008, frente al 17% en la eurozona (y el 11% en Alemania, el 20% en Italia y el 36% en Francia). Por otro, el ajuste de plantillas ha sido del 27% en España entre 2008 y 2014, frente al 3% de plantillas que ha recortado la banca francesa, el 6% de la banca alemana, el 11% de la italiana o el 18% que ha recortado sus plantillas la banca británica. Y en cuanto a oficinas, en España se han recortado un 31% (de 46.000 en 2008 a 32.000 en 2014) mientras Francia cerraba sólo un 5%, Reino Unido un 7%, Italia un 10% y Alemania un 11%, con lo que España tiene ahora la mitad de empleados por oficina que la banca europea (6 empleados aquí frente a 10 en Italia, 11 en Francia, 18 en Alemania y 35 en Reino Unido).

Gracias a este mayor ajuste, de bancos, oficinas y personal, la banca española es más eficiente ahora que la mayoría de bancos europeos, según el último examen hecho por la Autoridad Bancaria Europea (EBA) a 105 grupos bancarios europeos, entre ellos 14 españoles, y publicado en noviembre de 2015. Por un lado, tiene menos costes: es la 6ª banca más eficiente del continente (sólo por detrás de la de Chipre, Noruega, letonia, Malta y Suecia), con un 47% de costes sobre ingresos, frente al 74% de costes de la banca alemana, 69% de la francesa o el 60% de la italiana. Y en consecuencia, aunque le ha bajado el margen (como a todos), la banca española es la quinta más rentable del continente (sólo por detrás de Letonia, Noruega, Malta y Suecia), con un nivel de beneficio sobre capital del 12,8%, muy por delante de la media europea (9,1%) y de la banca francesa (9,3% de beneficio/capital), alemana (6,2%) o italiana (60%). Eso sí, la banca española, en este examen, tiene menos capital (9%) que la media de banca europea (11,8%), pero las entidades argumentan que eso se debe a un diferente sistema de cálculo, no a que tengan menos activos. Y la prueba es que el supervisor europeo no les ha pedido que consigan más capital.

En definitiva, que el gran ajuste de la banca y las Cajas españolas desde 2008, ayudado por todos los españoles (las ayudas públicas a la banca, que en su mayoría no recuperaremos, han sido de 107.914 millones de euros, según el Tribunal de Cuentas) ha conseguido que tengamos una banca más eficiente y más rentable que el resto de Europa. Entonces, ¿por qué hacen ahora más despidos? La banca argumenta dos razones de peso: que les ha caído el negocio (prestan menos y a tipos muy bajos) y que tienen todavía demasiadas oficinas (ponerse a nivel europeo, 1 oficina por cada 2.000 habitantes frente a 1 por 1.452 hoy, obligaría a cerrar 9.000 oficinas de las 31.087 existentes en España) que los clientes "no pisan" y que tendrán menos sentido en el futuro, por el auge de la banca online. Sin embargo, tienen menos empleados por oficina, menos costes y más beneficios que los demás bancos europeos.

Entonces, ¿por qué tienen prisa ahora en hacer una nueva reconversión, en hacer más despidos? (3.500 antes del verano). Parece que hay dos poderosas razones que no dicen. Una, que temen un cambio en la legislación laboral con el futuro Gobierno, que dificulte los despidos o los encarezca. Y la otra, que quieren “limpiar cuanto antes las plantillas” y digerir el cierre de oficinas para estar preparados ante las futuras fusiones, en España (podrían desaparecer tres o cuatro bancos y Cajas medianos más)  y en Europa, que se esperan para 2017. Todos los expertos creen que será inevitable ir en Europa a una mayor “unión bancaria”, con una mayor competencia y supervisión a nivel europeo, que obligará a fusiones continentales, alentadas por el BCE, para ganar tamaño y reducir costes. Y estarán en mejor situación para buscar pareja y controlar las fusiones quienes tengan menos plantillas.

Estas futuras fusiones van a agravar un problema que ya tiene España con la banca: hay una excesiva concentración, por culpa de las compras y fusiones hechas durante la reciente reconversión de la banca: hemos pasado de 55 entidades (10 bancos y 45 Cajas) a 15 (8 bancos y 7 Cajas que ahora se llaman y operan como bancos). Y en 2017 serán aún dos entidades menos, porque el futuro Gobierno tendrá que privatizar (vender) dos Cajas nacionalizadas, Bankia y BMN (Caja Murcia, Caixa Penedés, Caja Granada y Sa Nostra). Eso y las esperadas fusiones  en España (posible absorción de tres o cuatro de los bancos medianos actuales) acrecentaría el poder que ya hoy tienen los 5 grandes bancos españoles, muy superior al del resto de la banca europea, según Funcas: controlan el 58,3% del mercado bancario (en 2008 controlaban el 42,4%), frente al 48% de media en la UE (y el 32% en Alemania, el 39% en Reino Unido, el 41% en Italia y el 48% en Francia).

Pero este dato de concentración bancaria global enmascara una concentración mucho mayor a nivel provincial, según desvela este interesante trabajo de Funcas. Así, hay 6 provincias donde los 5 grandes bancos (CaixaBank, BBVA, Santander, Bankia y Sabadell) controlan más del 90% (sí, el 90%) del mercado bancario: Ceuta y Melilla (100%), Teruel (95%), Zamora (92%), Huesca (91%) y Tenerife (90%). Y otras 22 provincias donde controlan más del 80% del mercado (entre ellas, Barcelona, con el 83%), quedando el resto por encima del 70% de Madrid (salvo Málaga, la única provincia donde los 5 grandes “solo” controlan el 68% del mercado). Tal es la situación que el propio Banco Central Europeo (BCE) ha “alertado” sobre un grado de concentración bancaria excesiva en 21 provincias españolas: Burgos, Cáceres, Cantabria, Gerona, Granada, Guadalajara, Huelva, Huesca, Navarra, Orense, Palencia, Santa Cruz de Tenerife, Segovia, Soria, Tarragona, Teruel, Toledo, Zamora, Zaragoza, Ceuta y Melilla.

¿Por qué es un problema tanta concentración bancaria, que se agravará con las futuras fusiones? Porque cuantos menos bancos controlen el mercado, más fácil es que se pongan de acuerdo en fijar e imponer precios y condiciones a los clientes, particulares y empresas. De hecho, la Comisión de la Competencia (CNMC) ya ha abierto expediente por “cartel” a los cuatro grandes bancos (Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell) por “posibles acuerdos” en la comercialización de “derivados” (un sofisticado instrumento financiero utilizado como cobertura de riesgo en los préstamos sindicados). Es una operativa menor, pero habría que ver qué pasaría si la CNMC se dedicara a investigar posibles “pactos” bancarios en los  precios y condiciones de comisiones, tarjetas, hipotecas, préstamos, seguros, Fondos, Bolsa…

Lo que está claro es que la banca española, y la europea, están en una encrucijada, porque  no despega la demanda de crédito solvente y el BCE ha bajado tanto los tipos que les resulta difícil ganar dinero con unos márgenes tan bajos. Ante esta situación, que no les impide ganar dinero (10.389 millones de beneficios de la banca española en 2015, un 5,6% más), las entidades reaccionan en una doble dirección. Por un lado, recortando  costes, cerrando oficinas, despidiendo empleados y pactando una mínima subida salarial (del 1,25% para 2016 y el 1,5% para 2017). Y por otro, tratando de aumentar sus ingresos, vía comisiones y captando clientes más rentables. Un doble camino que recorrerán mejor si son más fuertes.

En definitiva, el futuro de la banca española está en manos de sus trabajadores (cada vez menos y peor pagados: han pactado con los sindicatos contratos a 18.000 euros brutos el primer año, un sueldo mileurista) y de sus clientes, a los que tratarán de “seleccionar” y cobrar cada vez más por los servicios. De hecho, hay ya una callada  “guerra bancaria” por llevarse los clientes más rentables, los que no sólo tienen una pequeña cuenta sino que domicilian la nómina y los recibos, tienen hipoteca o préstamos, invierten en Fondos o Bolsa y además contratan algún seguro. Son los clientes que interesan, porque son una fuente de futuros ingresos a través de comisiones. De hecho, los ingresos por comisiones de la banca están en máximos históricos y aportaron 11.234 millones de ingresos en 2015. Y van a seguir subiendo, sobre todo en tarjetas, Fondos, Bolsa y seguros. Lo acaba de decir clarito el presidente de la patronal bancaria AEB, José María Roldán: "Las comisiones serán cada vez más frecuentes. El cliente tendrá que acostumbrarse a pagar de manera explícita por aquellos servicios que antes pagaba de manera menos transparente, algo que no será fácil ni pacífico". Así pagaremos los clientes nuestra parte de la reconversión de la banca.

Una reconversión que no pasa sólo por recortar costes y aumentar ingresos de clientes. Hay dos grandes retos más en los que la banca se juega su futuro. El primero, la competencia de las compañías tecnológicas y telecos por ofrecer servicios online a sus clientes, desde pagos y transferencias a depósitos, Fondos e inversiones. Y aquí, la banca española está muy retrasada, sin haber desarrollado suficiente su canal online, que de momento sólo usan el 15% de los clientes. Hablan mucho de “fintech” y banca digital pero invierten y avanzan poco, hasta que se encuentren con que Google, Apple, Facebook o Amazon les ha quitado la mitad del negocio. Y eso tiene mucho que ver con su segundo reto: superar su mala imagen. “La reputación de la banca está bajo mínimos. Es un problema muy serio”, ha dicho sin ambages el consejero delegado de CaixaBank. Si no mejoran  su mala imagen, será más fácil que pierdan clientes que cambien a Google, Apple o Amazon, tecnológicas con excelente imagen. El problema es que lo que tiene que hacer la banca para salvar sus cuentas, despedir y cobrar más comisiones, no ayudará precisamente a mejorar su mala imagen.

En resumen, que la banca nos está vendiendo su penúltima reconversión como algo “inevitable”, forzada por la crisis,  cuando la están acelerando para acabarla antes de que haya nuevo Gobierno y antes de que lleguen nuevas fusiones. Y esconden que han hecho más ajustes que nadie en Europa, con ayudas públicas pagadas por todos. Y que son más fuertes, con más cuota de mercado, lo que les permite imponer mejor comisiones y servicios a empresas y particulares, para salvar sus beneficios. Pero además, si la recuperación no llega, lo acabarán sufriendo en sus cuentas y tendremos que salvarles de nuevo: el FMI acaba de urgir a "sanear" la banca europea, por exceso de riesgos y morosidad. Y su directora general, Christine Lagarde, cree que los más vulnerables a los tipos negativos (tienen que pagar un 0,4% por tener su dinero en el BCE y no prestarlo) son los bancos alemanes, españoles y portugueses. Así que con la banca nunca podemos estar tranquilos : estamos condenados a la reconversión permanente. A nuestra costa. Y cada vez será más cara, porque serán más grandes. Demasiado para "dejarles caer". Esa es la trampa.

lunes, 28 de marzo de 2016

Cada vez más "enganchados" a Internet


Casi 8 de cada 10 españoles adultos se conectan habitualmente a Internet, seis veces más internautas que hace quince años, aunque seamos algunos menos que en Europa. También crece el acceso de los niños entre 4 y 13 años: un 61% se han conectado el último mes, según el EGM. Y además, cada vez pasamos más tiempo en Internet: la mayoría entra varias veces al día y un 40% está más de 4 horas conectado: leyendo noticias, viendo vídeos, películas o TV, en las redes sociales, buscando mapas y ocio, oyendo música, jugando o leyendo libros, haciendo gestiones o descargando software, casi todo ello “gratis total”. Eso sí, usamos poco Internet para formarnos, buscar trabajo o comprar, mientras crece la banca online. Los internautas se quejan del exceso de publicidad en la Red y temen por su privacidad, mientras un 30% tiene problemas de seguridad. Y la mayoría defiende votar por Internet. Eso sí, hay menos contactos personales y somos muy Redependientes. Cuidado.
 

enrique ortega


Año tras año, Internet crece de forma imparable. Si a principios de este siglo (año 2000) había en España 4,3 millones de internautas, 2015 se ha cerrado con unos 27,5 millones, más de 6 veces más en sólo quince años. Eso supone que el 79% de los hogares españoles está conectado a Internet, según el EGM 2015, cuando en el año 2.000 no llegaban al 20%. Un porcentaje aún inferior a la media europea, con un 82% de hogares conectados, lo que coloca a España en el lugar 19 del ranking europeo de internautas. Con todo, la mayor brecha digital con Europa no está en los particulares sino en las empresas españolas, sobre todo en las pymes, especialmente las “micropymes” (1-9 trabajadores): sólo el 66% tiene acceso a Internet y sólo un 30% tienen página Web, según el último informe de la Fundación Orange.

Pero los españoles de a pie somos cada vez más internautas: son casi 30 millones los que usaron Internet el último mes y 27,5 millones los que lo usan diariamente, según los últimos datos del EGM 2015. Y además, los internautas españoles ya tienen “antigüedad”: el 80% llevan más de 10 años en la Red (empezaron antes de 2005), un 15,6% entre 5 y 10 años y un 2,3% entre 3 y 5 años, según el reciente estudio Navegantes en la Red 2015, elaborado por AIMC a partir de una exhaustiva encuesta a 17.928 internautas. Y un hecho muy llamativo: cada vez hay más niños que acceden a Internet: el 61% de los niños de 4 a 13 años se ha conectado a Internet en el último mes (el 28,5% a los 4 años y el 86,1% a los 13 años), según los datos del EGM 2015, que revela cómo estos niños se conectan sobre todo en su casa (55 al 88%, según la edad), en su colegio (16 al 31%) y en otro lugar (8 al 21%), porque cada vez los niños tienen antes un teléfono inteligente (a los 12 años, el 70%). Eso sí, la mayoría de los padres (56%) no usan sistemas de control parental de sus hijos en la Red.

Otro dato revelador de la encuesta AIMC es que estamos muy “enganchados” a Internet: el 90,1% de los internautas se conecta varias veces al día y otro 8,2% todos o casi todos los días. Y además, están mucho tiempo conectados: el 40% de internautas está 4 horas o más cada día e incluso hay un 14,3% que está conectado más de 8 horas diarias, siendo una minoría (12%) los que se conectan menos de una hora al día. Un gran cambio: la vía principal de acceso a Internet es ya el móvil (para el 93,9% de internautas), seguido de lejos de la conexión a través del ordenador portátil (76,1%) o sobremesa (71,4%), y a más distancia, la conexión a través de la tablet (59,1%) o videoconsola (15%). En general, están satisfechos con su conexión a la Red y le dan una nota de 3,56 sobre 5.

¿Para qué nos conectamos a Internet? Básicamente para “navegar” por la Web (96,9% internautas) o hacer una búsqueda (84,7% en Google) y para conectarnos vía correo electrónico (91,4% internautas), 83 de cada 100 a través de Gmail y el 60% recibe entre 11 y 100 correos “spam” a la semana, o por mensajería instantánea (57,5%), otro gran cambio: 91,6% a través de WhatsApp, 52,9% con Facebook Messenger y 37,4% con Skype. Sólo una minoría utiliza Internet para intercambio de archivos P2P tipo e-Mule (18,2%), para chatear (17,1%), hacer llamadas de teléfono (12,6%) o transferir archivos vía FTP (8,7%). Eso sí, el estudio AIMC revela que el 72% de los internautas utilizan ya el almacenamiento en la nube.

A la hora de navegar por la Red, la principal actividad de los internautas es leer noticias (89,9%), según el estudio AIMC 2015. Y un dato estremecedor para los medios: el 46,2% de los internautas sólo ve la versión electrónica de los periódicos (eran el 36,5% en 2013) y un 26,3% nunca lee un periódico en papel. Las siguientes actividades de los internautas tienen que ver con el ocio: ver vídeos (85,6%), consultar mapas y callejeros (75,6%), previsiones del tiempo (73,7%), oír música sin descargarla (57,3%), consultar carteleras (51,1%), ver TV por Internet (50,4%) y ver películas sin descargarlas (45%). Le siguen las gestiones online con la Administración (43,6% de internautas), la búsqueda de información sobre salud (40,3%), la descarga de software (38,1%) y la consulta de información financiera (36%).

Llama la atención que Internet apenas se use para buscar empleo (sólo el 26,9% de internautas), menos que para consultar Webs porno (30,1%) y casi lo mismo que los juegos (25% internautas). Y que se use poco para formación (33,6%): dos de cada tres internautas no ha seguido ningún curso online en el último año, aunque hay muchos gratuitos. Eso sí, la mitad de los internautas ve la TV por Internet y el 44% oyen la radio por la Red, mientras el 55,4% de internautas reconoce que no van al cine nunca o casi nunca.

Lo que está claro con la Encuesta AIMC es que los internautas se han acostumbrado a no pagar por el ocio en la Red, que apuestan por el “gratis total” al leer noticias (87,6% de internautas, sólo el 9,9% paga), jugar online (76,2% gratis, sólo 11,3% pagan), descargarse música (87,9% gratis, sólo 5,7% de pago), películas (89,5% gratis, 3,1% de pago) o libros electrónicos (72,1 % gratis, 13,7% de pago). Un dato revelador es que el 60% de los accesos a Webs de música, películas, videojuegos, series, libros y fútbol fueron ilegales, “piratas”, en 2015, según datos del Observatorio de la Piratería, que cifra el valor de lo pirateado en 23.265 millones de euros anuales. Eso sí, está creciendo la TV de pago, por el fútbol y las series, que ya abonan el 45% de internautas. También crecen las aplicaciones gratuitas para móviles, que se consultan varias veces al día (el 59,2% internautas).

Los internautas españoles han disparado su acceso a las redes sociales, sobre todo porque España es el cuarto país del mundo con más teléfonos inteligentes (un 85% de internautas), sólo por detrás de Singapur (89%), Corea del Sur (88%) y Noruega (87%). Y el móvil es la vía preferida para conectarse con amigos (75,6%) y familiares (49,2%), informarse (53,4%), seguir hobbies (42,2%) o hacer contactos profesionales (38,9%), sobre todo en Facebook (87,4%), Twitter (45,9%), Instagram (30,7%), 29,6% Google+ y 27,6% Linkedin, según la encuesta AIMC. Destacar que 3 de cada 4 internautas conecta diariamente con las redes sociales (y otro 10,7% una vez a la semana), lo que convierte a España en el tercer país europeo con más presencia en las redes sociales, con casi 20 millones de internautas, que están más de media hora al día (49%) y algunos (1,2%) incluso más de 8 horas diarias.

Los internautas todavía compran poco por Internet (30% en la última semana y 33% el último mes), aunque 3 de cada 4 usan la red para informarse antes de hacer compras físicas. La mayor parte de las compras son de electrónica (11,5%), billetes (9,7%), alojamiento (9,7%), ocio (9,5%), ropa (9,4%), ordenadores (6,2%) y telefonía (6%). La mayoría paga con tarjeta de crédito (6%), PayPal (50%) o transferencia (12,4%), mientras crecen las compras entre particulares (35%) y a empresas de economía colaborativa, alquileres y coches (24%). Y sorprende que se opere cada vez más con bancos online: un 84,4% de los internautas los han usado el último mes, la mayoría para hacer consultas y transacciones a la vez.

Con todo, la seguridad es una de las grandes preocupaciones de los internautas españoles, quizás porque el 30% sufrieron algún problema en 2015, según un estudio de Eurostat (en Europa, los problemas de seguridad afectaron al 25% de internautas). La gran mayoría (86,8%) tiene un antivirus en el ordenador de sobremesa, pero menos en el portátil y el móvil. Otro problema que preocupa a los internautas es la privacidad (32,2%), el posible mal uso de sus datos personales por las empresas y los Gobiernos. También se quejan del exceso de publicidad en la Red (59,4%), de la baja velocidad y calidad del acceso a Internet (51,8%) y de su alto coste (46,7%). Finalmente, los internautas destacan el potencial de Internet para opinar en la red y aportar material (la mayoría sube contenidos, fotos, vídeos), además de colaborar en campañas ciudadanas (el 25% ha firmado peticiones en la Red). Y una mayoría (57,7%) está a favor de votar en las elecciones por Internet.

Como puede verse con esta radiografía, los internautas utilizan mucho Internet y no pueden vivir sin conectarse a la Red, sobre todo los más jóvenes, para informarse, entretenerse y hablar con amigos y familiares. Falta en muchos casos sacar un mayor fruto profesional de la Red, para mejorar la formación, estudiar temas a fondo y mejorar la empleabilidad. Y existe el riesgo de unos niños muy conectados desde edades tempranas sin control familiar. Otro gran reto es la digitalización de las empresas, sobre todo las pymes, una asignatura pendiente que podría aportar hasta 40.000 millones extras al crecimiento de la economía española, utilizando más la Red para comprar y vender, para relacionarse con proveedores y clientes.

En poco más de una década, Internet ha invadido nuestras vidas y las de nuestras familias, amigos y empresas, ganando peso día a día. Tras este “boom” quizás sea la hora de ordenar un poco este crecimiento, con planes públicos y empresariales para un uso racional y eficiente de la Red. Y un examen de conciencia, internauta a internauta: la Red no es un fin, sino un medio para mejorar nuestra vida. Quizás estemos demasiado “enganchados” a Internet y nos relacionemos poco personalmente. Ojo: no seamos Redependientes.