Mostrando entradas con la etiqueta recaudar impuestos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recaudar impuestos. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de septiembre de 2016

Investidura y economía: urgen pactos serios


Estamos en septiembre y seguimos con un Gobierno que lleva ya 316 días en funciones. Una situación excepcional que afecta negativamente a la economía y está frenando la recuperación y el empleo, que ha caído mucho en agosto (-145.000). Y no se ve salida, salvo unas terceras elecciones: otro fracaso y 4 meses más perdidos. La gente sensata pide acuerdos, urgentes para arreglar nuestros graves problemas económicos: paro, pensiones, déficit, deuda, Estado del bienestar y pobreza. Ciudadanos ha forzado al PP a aceptar 150 medidas de reforma a cambio de su apoyo a Rajoy, aunque sean muy generales y les falte dinero. Pero ese es el camino. El PSOE debería condicionar su abstención a conseguir de Rajoy recursos para un Plan urgente contra el paro y la pobreza, salvar las pensiones, mejorar el mercado laboral, la sanidad, la educación y modernizar la economía. Aprovechar que se acabó la mayoría absoluta para pactos útiles y realistas. Es lo que necesitan la economía y los españoles.
 
enrique ortega

España lleva con un Gobierno en funciones desde el 26 de octubre, una situación política excepcional que es mala para la economía, porque las empresas y los inversores paralizan sus decisiones a la espera de que se aclare el futuro. De hecho, la economía española lleva cuatro trimestres seguidos creciendo lo mismo, un 0,8% (menos que antes), y el empleo que se crea es mucho menor que antes: 271.400 empleos creados esta primavera, según la EPA, muchos menos que los más de 400.000 creados en el segundo trimestre de 2014 y 2015. Y en agosto, la Seguridad Social perdió 145.000 afiliados, la mayor caída del empleo ese mes desde 2008. Además, lo malo es que España atraviesa por esta incertidumbre política en un mal momento de la economía mundial: el crecimiento es “decepcionante”, según el FMI, por el pinchazo de China, el estancamiento de Japón y la recesión en Rusia y Latinoamérica, en medio de una crisis de los paises emergentes. Y mientras, Europa sigue estancada, con un mínimo crecimiento (0,3% en el segundo trimestre) y paises como Francia, Italia o Austria sin crecer nada.

Así que estamos en una mala coyuntura económica, europea y mundial, como para tener problemas políticos. Pero además, España tiene urgencia de un Gobierno para afrontar una serie de problemas económicos propios que son graves, a pesar del triunfalismo de Rajoy. Crecemos más que los países del euro y creamos más empleo, sí, pero es un empleo muy precario (92% temporal y la cuarta parte por menos de 1 semana) y muy mal pagado, que está hundiendo la renta de las familias y el consumo. Y tenemos el doble de paro que Europa, un 20% (4.574.700 parados): la cuarta parte llevan ya 4 años o más sin trabajar. Tenemos un 5% de déficit público, el segundo mayor de la UE, y una deuda que supera el billón de euros (más del 100% del PIB) y nos hace muy dependientes de los inversores y los mercados. Las cuentas de las pensiones no salen y su déficit sigue creciendo, alcanzando 5.721 millones hasta julio (+29,3%). Casi un tercio de los trabajadores, unos 4,5 millones, son mileuristas: ganan menos de 1.000 euros netos al mes. Y un 28,6% de los españoles están en situación de pobreza, 3,3 millones en pobreza extrema, según Cáritas. La sanidad, la educación y la Dependencia se resienten de cuatro años de recortes mientras España tiene un serio problema de competitividad: trabaja menos gente que en Europa y trabaja peor. Cada trabajador español produce dos tercios de lo que un alemán. Y en consecuencia, vivimos peor : tenemos el 92% de la renta europea. Hemos retrocedido 20 años, a la brecha de renta que teníamos con Europa en 1996. Como para llevar casi un año sin Gobierno...

Son problemas muy de fondo, que exigen medidas estructurales, no una política económica a corto plazo como la que ha seguido Rajoy, de dejarse llevar por la coyuntura favorable fuera, que ya no existe. Y además, tenemos encima la amenaza de Bruselas, que nos exige un ajuste de 15.000 millones para el año 2017, a presentar el 15 de octubre, bajo la amenaza de retirarnos una parte de los fondos europeos y poner nuestra economía bajo la vigilancia de "los hombres de negro" (como en Grecia). Por todo ello, hay que hacer una segunda transición económica, con reformas y cambios que exigen acuerdos y Pactos, sobre todo uno: hay que reanimar la economía, dejarse de ajustes y recortes sin más y relanzar la inversión y el consumo, para crecer más y crear más empleo estable, porque nuestro mayor problema es que seguimos con el doble de paro que Europa. Y con más crecimiento, recaudaremos más y bajará el déficit público

Y aquí, la gran novedad de las dos últimas elecciones es que se ha terminado la mayoría absoluta, que el próximo Gobierno se verá obligado a pactar, a negociar las medidas necesarias para resolver los graves problemas económicos que tenemos. Es una gran  oportunidad de cambios. Y en este sentido, una novedad es el pacto alcanzado entre el PP y Ciudadanos, que ha forzado a Rajoy a aceptar 150 medidas para reformar la economía y el país (100 de ellas incluidas ya en el pacto que Ciudadanos firmó en marzo con el PSOE). La mayoría de las medidas son económicas y sociales y tratan de mejorar la competitividad, el empleo, la precariedad, las pensiones, los servicios sociales, la educación, la sanidad, la financiación autonómica, la energía, la Ciencia, la Justicia, los autónomos o las pymes, sin olvidar medidas contra la corrupción y por la regeneración democrática y sobre política exterior.

Nadie objetivo puede decir que estas 150 medidas no sean necesarias para mejorar la economía y el país, aunque algunas puedan considerarse insuficientes. Eso sí, pueden hacerse dos críticas serias a este pacto. Una, que son propuestas muy generales, algunas quizás demasiado, y habrá que ver qué hace con ellas Rajoy si llega al Gobierno. De hecho, el acuerdo PP-Ciudadanos propone impulsar 10 Pactos de Estado, que habría que “cerrar” con otros: energía, infraestructuras, I+D+i, del agua, servicios sociales, conciliación laboral y horarios, por la infancia, contra la violencia de género, por la Justicia y, sobre todo, un Pacto por le educación. La otra crítica, más preocupante, es que no se dota de dinero suficiente a tantas reformas: sólo se fijan 5.000 millones el primer año y menos de 8.000 millones cada uno de los tres siguientes. Reformas sí, pero sin casi dinero para hacerlas. Para el programa de empleo se fijan 500 millones al año, una miseria. Y para el Plan contra el abandono escolar, otros 500. Y 200 millones más anuales para mejorar la Justicia. Y muchas medidas van sin Presupuesto adjunto, como el apoyo a la Ciencia o a la FP.  

El problema de fondo es que tanto el PP como Ciudadanos son dos partidos cuya ideología es contraria a aumentar impuestos (ambos proponen bajarlos a partir de 2018), con lo que su acuerdo sólo contempla recaudar 5.000 millones más al año, con mejora de la recaudación y del gasto de la Administración y sólo con 3.000 millones más del impuesto de sociedades. Y claro, el problema es que, sin más ingresos, no se pueden hacer más cosas, poner en marcha medidas y reformas, salvo que se dispare más el déficit, algo prohibido por Europa. Por eso, la clave de las medidas y reformas que necesita la economía española es recaudar más, que el Estado ingrese más para poder gastarlo en lucha contra el paro y la pobreza, en cuadrar las cuentas de las pensiones, en fomentar la inversión, la tecnología y la industrialización, en mejorar la sanidad y la dependencia, en volcarse en la formación y en la educación…

Hay que recaudar más para mejorar la economía y se puede. Porque uno de los problemas de fondo de España es que ingresa menos que el resto de Europa: Hacienda recauda el 38,2% del PIB (2015) frente al 45% que recauda la UE-28 y el 46,6% que recaudan los 19 paises del euro, según Eurostat. Eso significa que si España recaudara como los demás paises del euro, sólo en 2015 deberíamos haber ingresado 85.000 euros más. No habría habido déficit público (fueron 50.000 millones) ni recortes y podríamos haber gastado más en empleo, pensiones, educación, sanidad, ancianos, pobreza, servicios sociales, Justicia, tecnología, infraestructuras, ayudas a empresas y tantas cosas que nos hacen falta.

¿Por qué España recauda menos? Porque aquí hay más fraude fiscal  y porque algunos pagan menos de lo que deberían (“legalmente”). Es el caso de las multinacionales, las grandes empresas y los más ricos, sobre todo gracias a las deducciones del impuesto de sociedades, a los paraísos fiscales, las SICAV y las empresas fantasma. Vean dos ejemplos sangrantes. Uno: Hacienda devolvió al Banco de Santander 1.236 millones de euros por el impuesto de sociedades en 2013 y 2014 (vea aquí los documentos de devolución), a pesar de ganar 10.186 millones de euros en esos dos años, debido a que se aplicaron deducciones por pérdidas en 100 empresas del  grupo. Otro ejemplo: el Corte Inglés lleva ya 5 años sin pagar ni un euro en el impuesto de sociedades y Hacienda le ha devuelto incluso 343 millones de euros desde 2011. Todo “legal”. Y como Rajoy ha bajado los impuestos a las empresas, en 2015 y 2016, la recaudación del impuesto de sociedades ha caído este año, hasta julio, un 85,5%... Así no hay forma de bajar el déficit público ni de gastar en lo que la economía necesita.

Los técnicos de Hacienda (GESTHA) creen que España podría recaudar 42.000 millones más cada año luchando con más medios contra el fraude fiscal (España gasta la quinta parte que Alemania y tiene la mitad de inspectores por contribuyente) y haciendo que paguen más las multinacionales (apenas pagan impuestos en España), las grandes empresas (sólo pagan una media del 6,9% de lo que ganan y a muchas les sale negativa) y los más ricos (pagan el 1% con las SICAV), no la mayoría de los contribuyentes, que ya pagamos de más. Y además se podrían conseguir más recursos reestructurando los tipos del IVA (la Comisión Europea cree que España tiene un fraude de 12.000 millones en el IVA), aumentando los impuestos  en los carburantes (de los más bajos de Europa), implantando impuestos financieros (tasa Tobin) y creando nuevos impuestos medioambientales.

Con todo ello, se podrían ingresar al menos 40.000 millones más cada año, no los ridículos 5.000 millones que proponen Ciudadanos y PP. Y con ese dinero se podrían atajar los 5 mayores problemas que tiene España. El primero, abordar un Plan urgente de empleo, al que destinar un mínimo de 5.000 millones para formación de parados y trabajadores, reforma de las oficinas de empleo e incentivos a la contratación. El segundo, salvar las cuentas de las pensiones, inyectando un mínimo de 10.000 millones anuales. El tercero, un Plan contra la pobreza (a favor de los niños y las familias en pobreza extrema), al que destinar otros 5.000 millones .El cuarto, reforzar el Estado del Bienestar, destinando 10.000 millones más a la educación, la sanidad y la dependencia (ancianos y discapacitados). Y el quinto, reforzar la competitividad de la economía, destinando otros 5.000 millones a un Plan de inversiones públicas, apoyo a la Ciencia y la reindustrialización. Y todavía quedarían 5.000 millones más para recortar el déficit público, ahorrando además otro tanto en gastos prescindibles, para tranquilizar a Bruselas.

No son las cuentas de la lechera. Se puede y se debe ingresar más, para poder gastar más en lo que hace falta. Otros paises lo hacen y aquí se puede hacer, aunque eso exige que paguen más algunos grupos y sectores poderosos que hay apenas pagan o incluso a quien Hacienda devuelve. Este deberías ser el gran tema de pacto: ingresar más para gastar más en mejorar la economía y la vida de los españoles. Y ahora se podría avanzar en ello, porque Rajoy no tiene ya la mayoría absoluta y necesita apoyos o abstenciones. En mi opinión, el gran error de Pedro Sánchez, del PSOE, es no “vender cara” su abstención. Forzando unas terceras elecciones, se juega perder más votos (el PSOE ya ha perdido 5 millones desde 2011) y reforzar a Rajoy. Pero negociando más ingresos y medidas de cambio, como Ciudadanos, todos podemos salir ganando. Bastaría que planteara un pacto por las tres P: paro, pobreza y pensiones. Tres urgencias que necesitan dinero y medidas. Y también debería forzar acuerdos para reformar el mercado laboral, consolidar la sanidad y la dependencia y lograr un pacto por la Educación, que ponga a España en órbita para el empleo del futuro.

Los problemas siguen ahí, empeorando tras casi un año sin Gobierno. Y no hay salida si no se toman medidas pactadas, que cuenten con dinero y con amplios apoyos. Eso exige recaudar más y gastar muy bien en lo que hace más falta. No simplemente hacer ajustes y recortar otros 15.000 millones más para contentar a Bruselas. Más recortes en el Presupuesto 2017 frenarían más el crecimiento y el empleo, un lujo que no nos podemos permitir. Hay que cambiar de política, recaudar más para gastar más en aplicar los cambios urgentes que necesita la economía y el país: lucha contra el paro, financiación estable de las pensiones, mejora de la formación y la educación, recomposición de la sanidad y la Dependencia, lucha contra la pobreza y la desigualdad, recorte del déficit y mejora de la competitividad de la economía, para no seguir creciendo sólo gracias al turismo, la construcción y la exportación.

Estamos en un callejón político que dificulta la recuperación económica y el empleo, la primera preocupación de los españoles. Hay que buscar una salida y sólo puede ser pactar, llegar a acuerdos serios para poder aplicar medidas eficaces. Rajoy se ve obligado a pactar y hay que aprovechar para forzarle a hacer otra política, por el bien de todos. Enrocarse y forzar unas terceras elecciones es un suicidio económico y político. Y lo pagaríamos todos.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Elecciones 20-D : continuidad o cambio


La economía será clave en estas elecciones del 20-D. Y Rajoy espera que le haga ganar, porque  los electores vean que estamos mejor que en 2011. Es verdad, pero no gracias al PP,  sino a que toda Europa salió de la crisis, al respiro del petróleo y a la ayuda del BCE, que evitó el rescate de España, abarató la deuda y depreció el euro, ayudándonos a exportar. Rajoy sí es culpable de los recortes, la subida de impuestos y la reforma laboral, que han deteriorado la sanidad, la educación y la Dependencia, hundido salarios y creado empleos muy precarios, recortando consumo, crecimiento y empleo. Y a pesar de tanto sacrificio, tenemos más deuda, el mayor déficit de Europa, doble de paro, menos renta y más pobreza. No es para presumir. Pero el PP amenaza: si no ganan, volveremos a 2010. No es verdad. España necesita un cambio, optar por otra política económica, que recaude más, no acepte más recortes (13.000 pide Bruselas) y reanime el crecimiento y el empleo. Cambiemos.
 

enrique ortega


La economía española está hoy mejor que hace cuatro años. Es un hecho incuestionable: llevamos 27 meses creciendo (poco) y año y medio creando empleo (poco y muy precario), tras haber salido de la recesión aunque no de la crisis. No es un milagro de Rajoy sino algo que ha pasado en todo el mundo y en toda Europa, donde todas las economías crecen (poco) y crean empleo (poco, aunque menos precario). La mitad del crecimiento español  en 2014 y 2015 se debe a la ayuda del Banco Central Europeo (BCE), que en el verano de 2012 evitó el rescate de España (no Rajoy), al apostar Draghi por inundar Europa de liquidez, bajar tipos y comprar deuda, lo que ha servido para que España pague menos intereses y exporte más, gracias a la fuerte caída del euro (que caerá más ahora, tras la subida de tipos en USA: otra ayuda externa para España). Y también ha ayudado a la recuperación, en España y en  toda Europa, el desplome del petróleo, que ha abaratado la factura energética y los precios.

Aun así, España  se ha recuperado menos de esta recesión que el resto de Europa, por mucho que Rajoy presuma de que somos el país que más crece (no es verdad: crecimos un 0,8% el tercer trimestre, lo mismo que Suecia y menos que Rumania Polonia, Malta y Eslovaquia). Los datos de Eurostat revelan que  España es uno de los 8 países europeos que aún no han recuperado el crecimiento de antes de la crisis: nuestro PIB en 2015 está un -3,9% por debajo de 2007, sólo mejor que Grecia (-27%), Chipre (-8,6%), Italia (-8,6%), Finlandia (-6,4%), Portugal o Letonia (-5,6%) y Eslovenia (-4,7%) y muy lejos de la situación de la Europa del norte, que ha ganado crecimiento sobre 2007, como Francia (+2,7%), Bélgica (+4,7%), Alemania (+5,6%), Irlanda (+7,7%) o Luxemburgo (+12,3%). Y el ingreso medio de los hogares españoles ha caído un 6% desde 2011. No es para tirar cohetes.

Lo que sí es “mérito” de Rajoy son los recortes, la subida de impuestos y la reforma laboral, que han sufrido todos los españoles. En conjunto, el Estado central y las autonomías han recortado desde 2009 (ZP dos años y el resto Rajoy) unos 22.000 millones de euros, en sanidad (-12.108 millones), educación (-7.566) y Dependencia más gastos sociales (-2.301 millones), según estimación de los Directores de Servicios Sociales, un recorte que ha deteriorado gravemente nuestro Estado del Bienestar. Además, Rajoy subió drásticamente todos los impuestos y aunque los ha bajado en 2015 y para 2016, el balance de esta Legislatura es que hemos pagado 17.578 millones más de impuestos, según datos de la Agencia Tributaria. Y la reforma laboral aprobada en solitario por Rajoy (febrero 2012) ha tenido dos efectos: ha hundido los salarios (las empresas pagaron 40.000 millones menos de salarios en 2014 que en 2011) y han precarizado los contratos: el 91,7% de los nuevos empleos hechos en 2015 son temporales y el 35,8% a tiempo parcial (la cuarta parte, contratos de menos de una semana). Con ello, más de uno de cada cinco asalariados (el 22,2%) son “trabajadores pobres”, 3.318.655 españoles, según la OIT.

Gracias a la subida de impuestos, los bajos salarios, el trabajo precario y el elevado paro, las familias españolas no pueden consumir mucho y eso, junto a los recortes del gasto público, ha impedido que la economía creciera más y creara más empleo. Rajoy se presenta a las elecciones con menos españoles trabajando que cuando él llegó a la Moncloa: 18.048.700 a finales de septiembre, frente a 18.153.000 ocupados a finales de 2011. Y si le sumamos los empleos que pueden crearse este último trimestre y suponemos que sean los mismos que en 2014 (+65.100), nos da que se han perdido 39.200 empleos netos en  esta Legislatura. Y si hablamos de parados, había en septiembre 422.800 parados EPA menos. Y apuntados como parados en las oficinas del SEPE había 4.149.300 parados en noviembre, 271.200 menos que en noviembre de 2011. Pero esta mejora del paro tiene una explicación poco favorable a Rajoy: ahora hay 541.000 españoles menos buscando trabajo, porque hay muchas mujeres, mayores de 45 años y jóvenes que ya no buscan (“desanimados”) o han emigrado. Y además, más de la mitad de los parados EPA ahora no cobran subsidios (un 55,85%), cuando en 2011 eran sólo el 44,5% los que no cobraban. O sea, hoy hay 2.709.102 parados EPA que no cobran nada, 327.699 parados más de los que no cobraban nada en 2011.

El problema no es sólo que los recortes, la subida de impuestos y la reforma laboral hayan retraído el crecimiento y el empleo. Es que además, tanto sacrificio no ha servido para casi nada: Rajoy no ha cumplido con los objetivos de déficit público prometidos a Bruselas (tras "suavizarlos") ni en 2012, ni en 2013 ni en 2014 (aunque Rajoy mienta y diga que sí). Y España es el país de Europa con el mayor déficit público en 2015, según Eurostat (mayor que Grecia y Portugal incluso), porque el bajo crecimiento ha hundido la recaudación. Y tanto la Comisión Europea como el FMI o la OCDE creen que España no cumplirá con los objetivos de déficit público en 2015 y 2016, por lo que pedirán al futuro Gobierno que recorte otros 13.000 millones más. Y a pesar de los recortes, la deuda pública de España ha subido un 43% estos cuatro años (+318.785 millones de euros desde 2011), superando ya el billón de euros (1.062.315 millones, un 99,3% del PIB), la sexta mayor deuda pública de los 28 países UE. Algo que nos hace un país muy vulnerable de los mercados, donde tenemos que financiarnos.

En definitiva, que tras los cuatro años de Rajoy, crecemos, pero menos de lo que necesitaríamos y por eso seguimos con más del doble de paro que Europa: 4.850.800 parados EPA, un 21,18% de los españoles frente al 10,7% de la zona euro. Tenemos un empleo más precario, ganamos menos, pagamos más impuestos que en 2011 y estamos más endeudados como país, con un elevado agujero en las cuentas públicas (-47.000 millones en 2015). La renta de las familias ha caído (24.100 euros) a los niveles de 2003 (24.162 euros) y uno de cada cuatro españoles (22,2%) son “pobres”, ingresan menos del 60% de la media del país: 10.323.000 españoles, según el INE, 1.800.000 pobres más que antes de la crisis. Y de ellos, 2,3 millones son niños pobres, según UNICEF 

Todos son datos oficiales, contrastables. Y no parece un balance para ganar unas elecciones. Los españoles, que no tienen por qué saberse estas estadísticas, sí saben que la economía no está bien, por mucho triunfalismo que hagan Rajoy y el PP: el 65,6% ven la situación económica como mala o muy mala y el 76,4% creen que la situación es igual o peor que hace un año, según el Barómetro del CIS de noviembre de 2015.

Rajoy y el PP ofrecen seguir los próximos 4 años con esta política económica “exitosa” y el ministro de Economía, Luis de Guindos, apela al voto del miedo: “si el PP no gana las elecciones, volveremos a 2010”. Pero no es verdad. El mayor riesgo de la economía es seguir con “más de lo mismo”, sobre todo si además Rajoy promete nuevas bajadas de impuestos: o no lo cumple (como ya pasó en 2012) o los baja para algunos y los sube para otros, porque Bruselas va a exigir nuevos recortes (13.000 millones) en 2016, para rebajar el déficit.

España necesita un cambio, otra política económica, que apueste por un mayor crecimiento, para conseguir crear más empleo, el mayor problema de los españoles. Y para eso, el próximo Gobierno no debe hacer más recortes, debe estimular la economía, con más consumo (debe subir el salario mínimo y promover la subida de sueldos en las empresas con beneficios), más gasto público necesario (en educación, formación, sanidad y Dependencia) y más inversión (en sectores con futuro, no en AVEs), ayudando a las empresas a que tengan crédito, tecnología e incentivos para invertir y crear empleos estables. Y en paralelo, ayudar a los parados y a los más pobres a recuperarse y volver a trabajar. Y todo ello obliga a recaudar más, a conseguir más ingresos públicos para incentivar el crecimiento, salvar las pensiones y a la vez reducir el déficit público. Si España recaudara como el resto de Europa, podríamos ingresar 79.000 millones más al año. Recaudar sólo la mitad, 30.000 millones más, daría un gran empujón a la economía. Y es posible, si recortamos el fraude y hacemos que paguen más las grandes empresas, las multinacionales y los más ricos. El engaño es prometer bajar los impuestos, como hacen el PP y Ciudadanos: necesitamos más recursos, no menos, para salir más rápido de la crisis. Y para recortar el déficit y no tener que hacer más recortes. 

El gran reto, además de recaudar y crecer más, es cambiar de modelo económico, salir de la crisis no con el viejo modelo (el turismo, el comercio y la construcción), sino apostando por reindustrializar el país, por la formación, la innovación y la tecnología, por empresas más grandes, más competitivas y más exportadoras, por un menor consumo de energía más limpia, por nuevos sectores y empresas, por un empleo mejor pagado y más productivo. Hay que conseguir que en España trabaje más gente y que trabajen mejor, con más eficacia, la única receta para subir los salarios y vivir mejor.

Todo esto, recaudar más, incentivar el crecimiento y cambiar el modelo económico exige un cambio que no hará el PP, cuya política es “más de lo mismo”, confiando que Europa nos salve. Tenemos que promover un cambio, para que el futuro Gobierno defienda en Europa otra política, que apueste por un mayor crecimiento para que dejemos de tener el doble de paro, para que recaudemos más y podamos así gastar más, en modernizar la economía y recomponer nuestro Estado del bienestar, desde las pensiones a la sanidad o la educación. El problema es quién va a hacer este cambio, porque las alternativas al PP, desde Ciudadanos al PSOE pasando por Podemos o IU no plantean una estrategia clara de salida de la crisis. Y además, tendrán que pactar entre ellos, lograr acuerdos difíciles. Pero así no podemos seguir otros cuatro años: hay que apostar por un gran Pacto por el empleo, reanimando lo más posible la economía. Si no, tardaremos muchos años en salir de la crisis y tener un nivel de empleo decente. Yo propongo votar por el cambio, cada uno el que considere mejor. Y que luego pacten para sacarnos del agujero. Amen.