Los autónomos en España son una parte importante de los empleados y llevan casi dos décadas superando los 3 millones de personas. En octubre de 2025, cotizaban como autónomos a la Seguridad Social 3.438.744 ocupados, el 15,74% de todos los cotizantes (21.839.592). Al comienzos de este siglo XXI (1 enero 2000), había en España 2.528.340 autónomos cotizando, el 17,34% de los ocupados, y en 2012 superaron los 3 millones (3.049.047 cotizantes, el 18,47% de todos los ocupados), porque la crisis transformó a muchos parados en autónomos. Y después, la cifra ha ido aumentando poco a poco, hasta los 3.264.711 en 2019 (el 16,93%) y 3.369.335 de media en 2024 (15,93%), aunque perdiendo peso en el total de ocupados porque han crecido más estos años los asalariados que los autónomos. Y la gran mayoría de autónomos (2.958.654 hoy) no tienen asalariados.
Lo más llamativo son sus pensiones: 1.012
euros de jubilación media (octubre
2025), casi un 40% por debajo de la jubilación media de los asalariados
(1.669 euros), según la Seguridad Social. Y lo mismo la pensión de viudedad
(683 euros frente a 995) o de orfandad (435 frente a 541). También cobran menos
si se cogen la
baja por enfermedad (el 60% de su base reguladora, más baja, desde el
4º al 20º día y el 75% después) o accidente de trabajo (el 75% de su
base). Y tienen más complicado cobrar
el paro (por “cese de actividad”).
Con todo
ello, al final, los autónomos provocaban un déficit de -13.000 millones
en sus cuentas de 2024, con lo que sólo
cubrían el 48% de todas las prestaciones que recibían, frente al 79%
que cubren las cuotas de los asalariados sobre el total de pensiones y
prestaciones que reciben (su déficit es mayor en cantidad, -31.800 millones,
pero porcentualmente mucho menor).