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jueves, 8 de marzo de 2018

Mujeres: la "brecha" no es sólo salarial


Hoy todo el mundo habla de la “brecha” salarial de las mujeres, que en España ganan un 22,86% menos que los hombres. Pero ojo: que esta injusticia manifiesta no nos impida ver el bosque de la desigualdad de la mujer, de la cuna a la tumba: trabajan mucho menos que los hombres, en peores puestos y con contratos más precarios, tienen más paro y cobran menos desempleo, tienen peores pensiones y son las que más esperan las ayudas a la Dependencia. Y en casa, las mujeres son las que cuidan de niños, padres ancianos y discapacitados, trabajando en tareas domésticas el doble que los hombres. No estamos ante una “batalla salarial” de las mujeres, sino ante una “guerra total por la igualdad”, desde que empiezan a buscar trabajo hasta que se jubilan, pasando por la igualdad en casa. Siglos de desigualdad que no se pueden corregir con una simple Ley de igualdad salarial: hacen falta cientos de normas y un cambio de mentalidad. De todos. No hay “soluciones milagro”.


enrique ortega

Empecemos por el principio, el número de mujeres que hay en España: son 23.711.009 a 1 de julio de 2017, el último censo del INE, 872.974 mujeres más que hombres. Así ha sido en las últimas décadas (eran 757.154 más en 1971) y la diferencia con los hombres aumentará más en el futuro, porque viven más años que los hombres: en 2030 habrá 1,12 millones más de mujeres que hombres y para 2066 habrá 21.154.278 mujeres, 1.239.913 más que hombres, según las proyecciones de población del INE.

Hay más mujeres y sobre todo más mujeres mayores. Por eso, en  la escuela, de la guardería al bachillerato, las niñas son menos que los niños: de los 8.127.832 alumnos no universitarios que estudiaban el curso 2016-2017, el 51,7% eran chicos y el 48,3% chicas. Son algo más de niños que niñas los que estudian educación infantil, primaria y la ESO, pero luego, en Bachillerato se da un cambio y las chicas (52,5%) ganan a los chicos (47,5%), según las estadísticas de Educación. La razón: el abandono escolar, mayor entre los chicos. Y con esta base, las mujeres vuelven a ganar de lejos en la Universidad: 848.102 mujeres universitarias frente a 710.583 hombres en el curso 2016-2017, destacando en Grados y Doctorados.

Así que nos encontramos con más mujeres universitarias que hombres, aunque por desgracia estudian carreras que tienen una peor salida laboral: así, el 71,2% de los universitarios que estudian ciencias de la salud son mujeres, el 61,5% de los que estudian Ciencias Sociales y Jurídicas y el 60,5% de los que estudian artes y humanidades son mujeres. Y sólo un 25% de los que estudian ingenierías o arquitectura, según los datos de la Conferencia de Rectores. Y esto contrasta con las previsiones de la Comisión Europea, señalando que un 70% de los empleos futuros van a estar en las carreras STEM: Ciencias, Tecnologías, Ingeniería y Matemáticas, donde hay una minoría de mujeres estudiando.

Hay más mujeres universitarias y en general las jóvenes españolas (25-34 años) están mejor formadas que los jóvenes: un 53,2% son universitarias (el 32,5% en Europa) frente al 38,1% de los jóvenes (28,9% en Europa), según datos de Eurostat (2016). Pero a pesar de estar mejor preparadas, las mujeres jóvenes tardan 4 meses más de media en encontrar un primer empleo que los hombres, según un informe del CES. Pero el gran  problema son las muchas que no lo encuentran, que no trabajan, o bien porque se quedan en casa a cuidar a los niños o bien dejan su trabajo para ser madres o cuidar a sus ancianos padres.

Pero sigamos la vida de las mujeres. Con más de 16 años, la edad de trabajar, hay en España 38.716.600 personas (diciembre 2017): 19.885.700 son mujeres y 18.830.900 son hombres, según la última EPA. De esa población en edad de trabajar, unos buscan trabajo y otros no, son los llamados “inactivos” (ni trabajan ni son parados, porque no buscan trabajo). Pues bien, la primera gran desigualdad es que hay 2.6709.500 mujeres inactivas más que hombres (9.280.500 frente a 6.671.000, según la EPA 2017). Mujeres que en lugar de intentar trabajar se han quedado en casa, para cuidar a sus hijos o padres y familiares dependientes (el 94,9% de las que cuidan a dependientes son mujeres y más de la mitad tienen entre 25 y 44 años, según el INE).

Ya se han quedado varios millones de mujeres por el camino. Sigamos con el resto, con las mujeres activas, que trabajan o buscan trabajo. Las que realmente trabajan hoy en España (EPA diciembre 2017) son 10.605.200 mujeres, 1.554.600 menos que hombres (12.154.800 ocupados). Esta es la segunda gran desigualdad: hay más mujeres, más preparadas, pero trabajan muchas menos que hombres. Eso significa que 2 de cada 3 hombres en edad de trabajar (16-64 años) están empleados (68,02%, frente a sólo algo más de la mitad de las mujeres (57,12%), una tasa de empleo femenino muy inferior a la media europea (61,4%) y de Alemania (70,8% de mujeres trabajan). Y lo peor, a medida que las mujeres tienen más hijos, baja su tasa de ocupación hasta el 50% y menos.

Y no es sólo que haya 1.554.600 mujeres menos que hombres trabajando. Es que, además, se han beneficiado menos de la recuperación y el empleo creado: de los 1.863.200 nuevos empleos creados en España entre 2014 y 2017, 1.032.400 han sido para los hombres y sólo 830.800 para las mujeres. Y además, las mujeres se han llevado los empleos más precarios. Así, la tasa de empleo temporal es más alta entre las mujeres (27,7% del empleo total) que entre los hombres (25,8%). Y, sobre todo, en el empleo a tiempo parcial, por días o por horas: en los hombres es el 7,1% del empleo total y en las mujeres el 23,9%.

Además de tener menos empleo y más precario, las mujeres trabajan más en los sectores peor pagados, según el INE: administrativos, sanidad, comercio, hostelería, educación y actividades profesionales. Y menos en  los mejor pagados: finanzas, energía, construcción… Además, tienen peores puestos, menos categoría profesional: sólo un 31% son directivas y sólo hay un 19,5% de mujeres en los consejos de las 133 grandes empresas que cotizan en Bolsa (muy lejos del 30% de mujeres consejeras que recomienda la CNMC para 2020).

Aquí están las bases para la tercera gran discriminación de las mujeres, la brecha salarial: el salario medio bruto de las mujeres es de 20.051 euros anuales frente a 25.992 euros los hombres, un 22,86% menos, según la última encuesta salarial del INE (2015). Esta brecha es mucho mayor entre las mujeres que hacen trabajos administrativos (-34%), las que trabajan en inmobiliarias (-32,8%), en actividades profesionales (-30,5%), comercio (-28,1%) y sanidad (-27,3% de brecha salarial). Y supera la media en Cantabria, Asturias o Navarra (-28%), siendo inferior al 20% en Canarias, Baleares y Madrid.  Si nos comparamos con Europa, la brecha se mide en salario bruto por hora (un dato engañoso, porque las mujeres trabajan menos horas): las mujeres ganan un 14,2% menos en España (salario-hora 2016), frente al 16,2% menos en la UE-28, un -21,5% en Alemania, un- 21% en Gran Bretaña, un -17,5% en Portugal,   un     -15,2% en Francia o un -5,3% en Italia, una "brecha" salarial que se estancó en Europa en 2016, según publicó ayer Eurostat.

El problema no es que las mujeres que hacen un trabajo cobren  menos que los hombres que hacen el mismo trabajo. Eso sería más fácil de denunciar y corregir. El problema de la brecha salarial es la desigualdad laboral que hay detrás. Las mujeres cobran menos que los hombres por cuatro razones: tienen un contrato más precario, ya sea temporal (ganan un 43% menos que un indefinido) o a tiempo parcial (ganan un 62% menos que a jornada completa), cobran menos pluses (desde peligrosidad a nocturnidad o disponibilidad: un 44% de la brecha salarial es por estos pluses, según CCOO), trabajan en sectores peor pagados y con puestos de menos categoría y, por último, han tenido interrupciones en su carrera laboral, (para cuidar a hijos o padres) que les hace tener menos antigüedad. Así que hay que actuar sobre todas estas causas si se quiere reducir la brecha salarial.

Avancemos otro poco, hasta toparnos con las mujeres que no trabajan ni están inactivas sino que están paradas: 1.946.000 mujeres en paro a finales de 2017, según la EPA, 125.400 más que los hombres. Y una tasa de paro también superior: 18,35% de paro femenino frente al 14,97% de paro masculino, más del doble que en Europa (7,9% de paro femenino en UE-28) y seis veces el paro femenino de Alemania (3,2%). Y lo peor es que más de la mitad de las mujeres en paro (el 51,27%) llevan más de un año sin trabajo, como los hombres, a pesar que las mujeres paradas tienen más formación, según la EPA 2017.

Pero no es sólo que haya más mujeres paradas, la cuarta gran desigualdad. De los 3.476.528 parados registrados en las oficinas de empleo (enero 2018), 2.001.049 eran mujeres y 1.475.479 hombres. Pero a la hora de cobrar alguna ayuda, sólo la cobraban 1.000.280 mujeres paradas (la mitad) y 900.774 hombres (el 61%). Y al analizar ese subsidio, según los datos del SEPE, los hombres cobraban un subsidio de paro contributivo de 884,7 euros al mes y las mujeres 755,4 euros, otra “brecha” del 14,6% (cobran 1.551 euros menos de subsidio anual). Esto se debe a que las mujeres cotizan por sueldos peores y tienen carreras laborales más discontinuas, que reducen sus derechos al subsidio de desempleo.

Y lo mismo les pasa a las mujeres cuando se jubilan, la quinta gran desigualdad. Primero, porque, aunque en España haya más mujeres, hay menos mujeres pensionistas que hombres: 4.199.434 mujeres pensionistas frente a 4.498.646 hombres, básicamente porque tienen carreras laborales más cortas y con muchas interrupciones. Pero además, hay más mujeres pensionistas con pensiones bajas: de menos de 500 euros hay 575.951 pensionistas mujeres y 381.908 hombres. Y de menos de 650 euros al mes, hay 2.100.066 mujeres pensionistas (la mitad del total) y 1.020.720 hombres (el 22,7% del total de pensionistas hombres). Al final, la desigualdad se traduce en la pensión media, según los datos oficiales de la Seguridad Social (enero 2018): 1.147,98 euros al mes los hombres y 725,02 euros las mujeres, otra “brecha” del  -36,85%. Una brecha que es mayor en las pensiones de jubilación (-37,04%) y menor en las pensiones de viudedad (+26,1% reciben las mujeres).

Pero no hemos acabado, Las mujeres viven más años que los hombres (85,7 años frente a 80,1% de media, según el INE), con lo que sufren más la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones. Y también, al vivir más, sufrirán más los recortes en las nuevas pensiones derivados del factor de sostenibilidad, que empezará a operar en enero de 2019. Y además, si el Gobierno Rajoy aprueba la ampliación del periodo de cálculo de las pensiones a toda la vida laboral, las que más sufrirán este cambio serán las mujeres.

Y hay otra discriminación más, la sexta, en las ayudas a la Dependencia, a los ancianos y discapacitados que no se valen por sí mismo. Actualmente, del total de beneficiarios, con ayudas muy insuficientes, dos tercios son mujeres (621.330 de 948.715 beneficiarios a finales de 2017). Y de los 310.951 dependientes que están en lista de espera, sin recibir una ayuda que tienen reconocida, unos 200.000 son mujeres. Y dos tercios de ellas tienen más de 80 años, con lo que muchas morirán sin recibir la ayuda (50 mueren cada día, según denuncian los Directores y Gerentes de Servicios Sociales). Mal hasta el final.

Y queda otra discriminación más, la séptima y quizás la más sangrante: la que sufren las mujeres en su propia casa. Los datos de Eurostat (2016) son impactantes. Primero, el 95% de las mujeres españolas (25-49 años) cuida y educa a los hijos diariamente (el 92% de media en la UE-28), frente al 68% de hombres (igual que en Europa, aunque en Suecia son el 90% y en Grecia el 53%). Segundo, el 84% de las mujeres españolas cocinan y hacen diariamente las tareas domésticas frente al 42% de hombres (en la UE-28 son el 34%, en Suecia el 56% y en Grecia el 16%). Y tercero, las mujeres en España trabajan una media de 26,5 horas a la semana en casa, frente a 14 horas los hombres, según el INE. Eso sí, la igualdad llega con los nietos: hombres y mujeres dedican 16 horas semanales (las mismas) a cuidarles.

Si ha llegado hasta aquí, habrá comprobado que la “brecha” entre hombres y mujeres en España es mucho más profunda que ellos ganen 5.941 euros más al año que ellas. Por eso, centrarse sólo en la brecha salarial puede ser una trampa”, un globo sonda para que no miremos el resto de la discriminación. Por supuesto que hay que luchar contra esa brecha salarial, pero no basta con una simple Ley, como la presentada en el Congreso por Podemos y apoyada por todos los grupos y la abstención del PP. Porque pagar menos a una mujer que a un hombre con el mismo puesto y categoría es ilegal en España desde 1980. El problema es que esa no es la discriminación que se da, como lo demuestra que la inspección de Trabajo sólo impone un 0,1% de todas sus sanciones “por discriminación salarial a las mujeres”. La discriminación es que las mujeres cobran menos porque tienen peores contratos, peores categorías y trabajan más en sectores peor pagados. Y todo esto se puede y se debe corregir, pero no basta con una Ley de igualdad salarial.

Si los políticos y los sindicatos (y las mujeres y hombres) quieren afrontar el problema, hay que ir al origen de las discriminaciones, desde la Universidad y el primer empleo a la jubilación. Hace falta un urgente Plan de empleo que aumente el empleo femenino y fomente los contratos fijos y a tiempo completo para la mujer, con ayudas fiscales y penalizando las cotizaciones de los contratos precarios. En paralelo, fomentar las guarderías públicas (España está a la cola de Europa, según este estudio de Funcas) y en los centros de trabajo, con horarios que permitan conciliar y un tratamiento fiscal que favorezca más a la familia en el IRPF. Y mejorar las ayudas a la Dependencia, para sustituir a las mujeres por cuidadores profesionales que las “liberen”. Además, urge un Plan para aumentar la cobertura a los parados sin subsidio (1 millón son mujeres), con ayudas y formación. En materia de pensiones, los sindicatos piden que el Gobierno Rajoy cumpla la Ley 27/2011 en materia de igualdad de oportunidades y que adopte las recomendaciones del Parlamento europeo (23 junio 2017) para corregir la” brecha de las pensiones”, así como las recomendaciones de la Comisión Europea (noviembre 2017) contra la brecha salarial.

Sólo cuando se haga todo esto tendrá sentido imponer auditorías salariales en las empresas, que serán inútiles mientras no se corrijan las causas que provocan la brecha salarial. Está claro que a las empresas hay que “obligarles” por Ley a corregir la brecha salarial, pero mientras la reforma laboral aprobada por Rajoy en 2012 les permita contratar mujeres por horas y por semanas, ahorrándose pluses y cotizaciones, lo seguirán haciendo: con la “brecha salarial” se ahorran 42.000 millones al año, según cálculos de UGT. Hay que legislar en muchos terrenos (laboral, fiscal, de Seguridad Social), pero también los sindicatos (controlados por hombres) deben cambiar su enfoque al negociar los convenios. Y los hombres, al volver a casa y compartir de verdad las tareas domésticas. Y al educar a los hijos en la igualdad de verdad, en casa y en colegios, porque todo apunta que los jóvenes van para atrás.

Vivimos en un mundo complejo donde triunfan las soluciones fáciles, alimentando el populismo. Pero hay que decirlo: la brecha salarial no se corrige con una simple Ley que obligue a las empresas a pagar lo mismo a hombres y mujeres. Hay que corregir las causas profundas de la desigualdad de la mujer, de la cuna a la tumba, y eso es un proceso largo y lento, que exige múltiples medidas en casi todos los ámbitos sociales. Hagamos un Plan global y empecemos a actuar, hombres y mujeres juntos, con Leyes, en las empresas, en la Administración, en la educación y en casa. Sólo así habrá mejoras reales en unas décadas. No hay “soluciones milagro”.

lunes, 6 de marzo de 2017

Mujeres: menos trabajo,sueldo y pensión


Este 8 de marzo se celebra el Día internacional de la Mujer y todos aprovechan para denunciar su discriminación. Pero luego, se olvidan hasta el año siguiente. Y no se toman medidas contra una grave discriminación, que empieza al trabajar (hay 1.635.700 mujeres menos que hombres trabajando), sigue con los sueldos (ellas ganan un 23,25% menos), continúa al estar paradas (son más y cobran 15% menos de desempleo) y acaba en las pensiones (menos mujeres pensionistas y cobran un 37% menos). Sin olvidar su discriminación en las empresas, la enseñanza, la judicatura o la política. Y también están discriminadas en casa, donde trabajan más que los hombres. Con la crisis, la discriminación de la mujer ha ido a más y a este ritmo tardarán 170 años en igualarse a los hombres. Urge hablar menos y tomar medidas ya, para forzar la igualdad en el trabajo, el paro, las pensiones y la sociedad. Un gran Pacto para hacer justicia con la mitad de la sociedad.
 
enrique ortega

Todo el mundo cree que la gran discriminación de las mujeres es que ganen menos que los hombres. Pero antes, hay una 1ª gran discriminación, aún más grave: trabajan menos mujeres que hombres. Si en España hay 30.045.000 adultos en edad de trabajar (16-64 años), justo la mitad son hombres (15.042.600) y otro tanto mujeres (15.002.400). Pero ahí acaba la igualdad. Muchas mujeres se quedan en casa y no buscan trabajo (30% de las mujeres en edad de trabajar son inactivas frente al 20% de hombres) y las que lo buscan, lo encuentran más tarde (tardan 4 meses más que los hombres, según un informe del CES) o no lo encuentran, a pesar de que están más formadas que los hombres: hay más mujeres universitarias que hombres (un 47% frente al 37,3%) y menos mujeres con poca formación (el 28% de las mujeres ocupadas tienen sólo la ESO o no la han acabado, frente a un 38,4% de hombres, según la EPA) . Al final, los datos son rotundos: había 10.071.900 hombres trabajando y sólo 8.436.200 mujeres (1.635.700 menos), a finales de 2016, según la EPA. Y de los 1.372.900 nuevos empleos creados en España entre 2014 y 2016, el 56% han sido para los hombres y 44% para las mujeres.

Las mujeres trabajan menos y ganan menos, la 2ª gran discriminación. Básicamente, porque trabajan en sectores peor pagados, con contratos más precarios y en puestos de poca responsabilidad. Por todo ello, la “brecha salarial”, la diferencia de sueldos entre mujeres y hombres, era del 23,25% en 2014, según el estudio realizado por UGT a partir de la última Encuesta de salarios del INE: las mujeres tenían un salario bruto medio anual de 19.744,82 euros frente a 25.727,24 euros los hombres. O sea, ganan casi 6.000 euros menos al año, unos 500 euros menos al mes. Esta “brecha salarial” ha empeorado con la crisis, debido a que las mujeres han copado estos años los peores empleos y a que sus sueldos han subido menos: 9,60 euros de media entre 2010 y 2014, mientras los sueldos de los hombres subían 247,50 euros en esos años. Y así, la “brecha salarial” ha pasado de cobrar el 22,55% de los hombres (2010) al 23,25% (2014).

Las mujeres ganan menos sueldo, primero, porque cobran menos por hora trabajada que los hombres. Aquí, la brecha en el salario por hora bruto es del 18,8% en España, superior a la media europea (16,1% de brecha salarial por hora trabajada) y la 6ª más alta de Europa, sólo por detrás de Estonia (28,3% de diferencia salarial por hora), Austria (22,9%), República Checa (22,1%), Alemania (21,6%) y Eslovaquia (21,1%), muy por delante de la desigualdad salarial por hora en Italia (6,5%), Polonia (7,7%), Bélgica (9,9%), Suecia o Portugal (14,5%), Francia (15,3) o incluso Holanda (16,2%) y  Reino Unido (18,3%), según datos de Eurostat (2014). Y luego la “brecha salarial” aumenta en España hasta el 23,25% porque las mujeres cobran menos horas extras y tienen menos antigüedad, lo que les baja el salario final.

Las mujeres también ganan menos porque trabajan además en los sectores peor pagados, la mayoría en 6 sectores marginales: empleadas domésticas y de limpieza (14,5%), cuidadoras y servicios personales (10,1%), dependientas de comercio (8,4%), gestión administrativa (6,4%), hostelería (6,1%) y auxiliares administrativas (4,6%). Por ejemplo, hay 1.434.000 mujeres trabajando en el comercio y ganando un 28,10% menos que los hombres. Otro millón largo de mujeres trabajando en la sanidad y servicios sociales, otro sector con más brecha salarial que la media (25,92%). Y otras 500.000 mujeres trabajando en actividades administrativas, el sector con más brecha salarial (34,15%), según el estudio de UGT. Dentro incluso de las propias mujeres, hay grandes diferencias de sueldos por sectores, entre los 12.311 euros brutos que cobran en hostelería y los 35.829 euros en banca.

Otro factor que explica la brecha salarial, además del sector, es el puesto de trabajo: hay más mujeres entre los trabajadores no cualificados (1.364.500 mujeres), que cobran un 31,36% menos. Y también en los puestos de vendedores y restauradores (2.355.100 mujeres), que cobran un 29,69% menos. Pero sólo 240.300 mujeres son directores y gerentes, la categoría donde hay menos “brecha salarial” (19,29%). Por nivel de estudios, están más discriminadas las mujeres sin estudios, pero incluso las licenciadas ganan un 22,45% que los hombres universitarios (-9.495 euros brutos al año). Y cuanto mayores son las mujeres, más aumenta la brecha salarial con los hombres: del 15,82% entre 25 y 34 años pasa al 27,25% para las mayores de 55 años (son 1.100.000 mujeres trabajando). También varía la brecha según donde vivan: la mayor discriminación de la mujer se da en Navarra (cobran -29,65%), Asturias (-27,33%), Cataluña (-25,95%, Andalucía (-25,68%), Aragón (-25,30%) y Murcia (-25,27%).

Pero el principal factor de desigualdad salarial es la mayor precariedad laboral de las mujeres. Ellas tienen un mayor porcentaje de contratos temporales (el 27% de las mujeres frente al 26,1% de los hombres) y ganan un 3,37% menos que los temporales hombres (también muy mal pagados) pero un 40% menos que los hombres con contrato fijo, según el estudio de UGT. Y sobre todo, las mujeres trabajan mucho más a tiempo parcial, en Europa (20% frente a 8,2% los hombres) y más en España (21,5% frente al 9,5% los hombres), sobre todo las mujeres con 2 hijos (29,9% trabajan por horas frente a 5,2% los hombres) y con 3 hijos (30,7% a tiempo parcial frente al 7,6% los hombres), según Eurostat. Y con ello, las mujeres que trabajan por horas ganan un 4,4% menos que los hombres empleados por horas pero un tercio menos (-34,22%) que los hombres que trabajan a jornada completa.

Vayamos a las mujeres que no trabajan y están en paro, la 3ª gran discriminación tras el menor empleo y la diferencia salarial. Primero, porque hay más mujeres paradas que hombres: 2.142.700 mujeres desempleadas (el 20,36% de las que están en edad de trabajar) frente a 2.095.100 hombres (el 17,34%), según la última EPA de 2016. Segundo, porque hay más mujeres paradas desde hace más de un año (1.230.300, el 57,41%) que hombres (1.161.700, el 55,44%). Y tercero, porque aunque en 2016 había unas pocas mujeres más cobrando el paro (de 2008 a 2015 había más hombres cobrando), 997.864 frente a 986.512, la mayoría cobran un seguro de paro asistencial  de 426 euros (el 61,7% frente al 59,3% los hombres), porque se les ha acabado el subsidio contributivo (800 euros de media) o no tienen derecho a él por no haber trabajado suficiente. Y en consecuencia, las paradas cobran un 15% menos que los parados (135 euros menos al mes), según datos del SEPE.

Trabajen en una empresa o estén en paro, las mujeres españolas trabajan más en casa y con los hijos. Es la 4ª gran discriminación: en las tareas del hogar, el 91,9% de las mujeres trabajan una media de 4,29 horas al día frente a las 2,32 horas que trabajan sólo el 74,7 % de los hombres, según los datos del INE. Y en cuanto a los hijos, son las mujeres las que piden las bajas por maternidad (en 2016, sólo un 8,96% de padres las pidió) y las que abandonan incluso el trabajo para cuidar a sus hijos: lo han hecho el 23% de las mujeres trabajadoras frente a sólo un 4,8% de los hombres.

Y al final de su vida laboral, las mujeres sufren su 5ª gran discriminación: se jubilan más tarde que los hombres y con menos pensión. De media, las mujeres se jubilaron en 2016 a los 64,6 años, frente a los 63,8 años de los hombres, según la estadística de la Seguridad Social. Y la pensión media de las mujeres era, en enero de 2017, de 708,35 euros al mes, un 37,44% menos que la pensión media de los hombres (1.130 euros). Y en la jubilación, la pensión  media de las mujeres es de 770,52 euros, un 31,02% inferior a la jubilación de los hombres (1.223,73 euros). La brecha en la pensión empeora con la edad y así, las mujeres que tienen entre 75 y 79 años cobran un 41,18% menos de jubilación que los hombres de esa edad. Pero hay más discriminaciones. Por un lado, hay 1,5 millones menos de mujeres que hombres cobrando la jubilación. Y por otro, hay más mujeres que hombres con pensiones bajas: el 75,8% de las mujeres cobran menos de 700 euros de pensión, frente al 67,8% de los hombres. Y por último, las mujeres tienen que vivir con menos pensión más años, porque son más longevas: viven de media 5 años más (85,41 años frente a 79,94 años los hombres), según el INE.

Hasta aquí los datos que demuestran las 5 grandes discriminaciones de la mujer en España, generalizables al resto de Europa (con menos intensidad) y del mundo. Y eso sin hablar de la discriminación de la mujer en la sociedad, desde los puestos directivos de las empresas (el 67% no cuenta con ninguna mujer en puestos directivos, según datos de Informa, y sólo un 20,3% llega a los Consejos de las grandes empresas del IBEX) a la Universidad (20% de los catedráticos y 40% de profesores son mujeres), la Judicatura, la cultura, los científicos (39% son mujeres) o la política (39.4% del Congreso y 5 mujeres de 13 ministros).

El problema más grave es que la discriminación de la mujer ha empeorado con la crisis en todo el mundo, alcanzando la brecha de desigualdad (económica, educativa, sanitaria y política) el 59%, la más alta desde 2008, según el Informe global de Brecha de Género 2016, elaborado por el Foro Económico Mundial. Y este informe coloca a España en el puesto 29 del ranking mundial de desigualdad por género entre 144 países, por detrás de 14 paises europeos (Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia, los 4 más igualitarios del mundo, Irlanda, Eslovenia, Suiza, Alemania, Holanda, Francia, Dinamarca, Reino Unido, Estonia y Bélgica). El informe señala su preocupación por el futuro, porque los avances tecnológicos (la robótica y la digitalización de la economía) van a recortar 5 millones de empleos en todo el mundo para 2020, según la OCDE, y eso afectará más a las mujeres. De ahí que propongan acelerar las medidas contra la discriminación, porque al ritmo actual, la igualdad de sexos no llegará hasta el año 2186, dentro de 170 años, según el Foro Económico Mundial.

Urge pues tomar medidas efectivas, a nivel mundial, como se ha hecho contra el Cambio climático. Pero también a nivel europeo y sobre todo en España. Los sindicatos insisten en que se apruebe una Ley de igualdad salarial, que podría ayudar, pero la clave no son las normas sino cumplirlas: en 2007, el Gobierno Zapatero aprobó una Ley de igualdad que contemplaba medidas contra la discriminación de la mujer, pero no se cumplen. Y aunque se obligó a las empresas de más de 250 trabajadores a aprobar Planes de igualdad, quedan fuera 3 millones de pequeñas y medianas empresas, donde trabajan el 99% de las mujeres. Y el Gobierno Rajoy ha recortado un 20,9% las ayudas a las pymes para planes de igualdad. Ahora, sería importante aprobar una Ley clara y con presupuesto, multiplicando los controles de la inspección de trabajo para penalizar a las empresas que discriminen a las mujeres.

Al final, acabar con la discriminación salarial en España es una responsabilidad de las empresas privadas y las Administraciones públicas, que deberán gastarse 47.000 millones de euros más en pagar mejor a las mujeres. Un reto asumible a medio plazo, a 20 años vista, pero que no se logrará si no se obliga a las empresas y a la Administración a cumplir la máxima de “a trabajo igual, salario igual”, con duras sanciones. Ya no valen palabras y “un día de queja” al año (8 de marzo). Habría que configurar un gran Pacto contra la discriminación de la mujer, con calendario, Leyes, medios, controles y voluntad política y social, desde la empresa a toda la sociedad, sin olvidar la casa de cada uno. No es tolerable que las mujeres tengan que esperar 170 años más para ser iguales. Es una vergüenza social y un despilfarro económico, al perderse el enorme potencial de la mitad del mundo. La igualdad de sexos es la gran asignatura pendiente de este siglo. A ver si empezamos a tomárnosla en serio.