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jueves, 24 de septiembre de 2026

España, el primer destino inmobiliario de Europa

España es ahora el país europeo con más inversiones inmobiliarias, saltando desde el puesto 7º en 2022 al 4º en 2024 y al 2º en 2025. Y se espera batir un récord histórico en inversiones inmobiliarias, desde la compra de viviendas y oficinas a hoteles, residencias de estudiantes y ancianos, hospitales, centros de datos, centros comerciales, industrias y centros logísticos. La mitad de esta inversión inmobiliaria récord es de inversores extranjeros, que valoran las oportunidades de negocio en un país que crece más que el resto y donde hay gran demanda y escasa oferta inmobiliaria, lo que asegura una alta rentabilidad. Problema: esta “fiebre por el ladrillo” en España alimenta la subida de precios de viviendas e inmuebles, en máximos históricos, lo que impide que familias y jóvenes compren piso. Así se crea una “dualidad” en el mercado inmobiliario: inversores que compran lo que sea, al precio que cueste y pagando al contado, y ciudadanos que no pueden comprar (ni alquilar) o que les desahucian. Cataluña ha aprobado una Ley para evitarlo. Algo habrá que hacer.

                           Madrid es la 2ª ciudad europea con más inversión inmobiliaria, tras Londres

La inversión inmobiliaria en España fue elevada a principios de este siglo, pero sobre todo de españoles que se lanzaban a comprar pisos y segundas viviendas, alimentando una “burbuja inmobiliaria” donde hubo poca presencia de inversores extranjeros. Así, la inversión inmobiliaria se mantuvo en torno a los 500 millones de euros anuales en los años 70, 80, final de siglo XX e inicios de este siglo XXI. Tras la crisis de 2008 y el desplome de precios, la inversión inmobiliaria se reanimó, ya con mayor participación de inversores extranjeros. Así, saltó de 4.700 millones en 2013 a un máximo de 20.383 millones en 2018, para estabilizarse en 12.250 millones en 2019, según datos de la consultora norteamericana CBRE. Pero en 2020, con la pandemia, la inversión inmobiliaria se desplomó, como todo, a 9.000 millones , recuperándose con mucha fuerza después: 17.625 millones invertidos en 2022. Y con la siguiente crisis (la guerra de Ucrania y la inflación disparada) y la subida de tipos del BCE, cayó un 35% en 2023 (11.613 millones), para recuperarse después en 2024 (14.000 millones) y aún más en 2025, que cerró con 18.400 millones de inversión inmobiliaria en España.

El pasado año 2025, la inversión inmobiliaria creció en España un +31% (hasta 18.400 millones), más de lo esperado y el triple que en Europa (+10%), empujada por los inversores extranjeros, que protagonizaron algo más del 50% del total invertido, sobre todo norteamericanos (15%) y británicos (8%). La inversión inmobiliaria se concentró sobre todo en Madrid y Barcelona (58% del total), siendo importante en la Comunidad Valenciana (11%), Andalucía (10%) y Canarias (6%).

Por sectores, domina la inversión residencial (“living”) supuso el 29% del total (5.415 millones), destacando la inversión en viviendas para compra y alquiler pero también en residencias de estudiantes y multiviviendas con servicios para mayores, cada vez más ofertadas. El segundo destino fue la inversión en hoteles (4.228 millones, el 23% del total), donde la preferencia inversora se dirigió a los hoteles de 4 y 5 estrellas, también al segmento de hoteles más económicos, con un 58% de la inversión dirigida a los hoteles vacacionales, siendo los principales destinos Canarias, Barcelona y Baleares (50% de la inversión hotelera total). El tercer destino inversor fue al comercio (“retail”), destacando las inversiones crecientes en Centros Comerciales y en locales de calles céntricas (+26%). Les siguen las inversiones en oficinas (12% del total), industrias y logística (6,9%) y otras inversiones (1.121 millones, el 6%), desde hospitales y clínicas, complejos deportivos o aparcamientos.

En 2026, ha seguido la “fiebre inmobiliaria” por España. Así, los datos del primer semestre de la consultora CBRE señalan una inversión de 12.034 millones de euros entre enero y junio, +59% que el año pasado y el mejor resultado en medio año de toda la serie histórica. El motor de este aumento, mayor del esperado, han sido 7 grandes operaciones inmobiliarias (más de 300 millones cada una) en residencias de estudiantes, centros de salud, aparcamientos, oficinas y Centros comerciales. Algo más de la mitad de esta inversión ha sido extranjera (17% canadiense y 10% USA) y casi una cuarta parte procede de inversores  institucionales (Fondos, Planes de pensiones, aseguradoras y bancos), otro 20% de SOCIMIS (sociedades de inversión inmobiliaria que cotizan en Bolsa) y otro 17% de gestores de activos.

Más de la mitad se ha invertido este año en Madrid (56%) y otro 13% en Barcelona, mucho menos en Andalucía (8% del total), Comunidad Valenciana y Baleares (5%) o Canarias (3%). Destaca este año el fuerte crecimiento de la inversión en vivienda y mercado residencial (4.580 millones hasta junio, +156%, con un gran salto en residencias de estudiantes e inmuebles con servicios para mayores), a la que sigue la inversión en hoteles (2.090 millones, +17%), comercio (1.630 millones,+14%), oficinas (1.621 millones,+14%), inversiones alternativas (salud, aparcamientos, complejos deportivos, centros de datos: 1.400 millones, +11,2%) e inmuebles industriales y logísticos (690 millones, +6%).

Para el 2º semestre de 2026, los expertos de CBRE han mejorado su previsión inicial , a la vista del récord del primer semestre, por lo que suben su previsión de inversiones para todo 2026: si antes estimaban un crecimiento del 5 al 10% sobre 2025, ahora apuestan por una subida del +15%, para cerrar el año con 21.100 millones de inversiones inmobiliarias en España, un récord histórico (superaría los 20.383 millones de 2028). Y eso gracias a un entorno de enorme liquidez (hay mucho dinero buscando rentabilidad) y estabilidad monetaria, con tipos bajos a pesar de las subidas (2,5% ahora y el 3% a finales de año), lo que resalta aún más la alta rentabilidad de la inversión inmobiliaria en España: +11% en oficinas, +9,9% en locales y +6,7% en viviendas, según un reciente estudio de Idealista.

Con ello, la previsión de la consultora CBRE es que España lidere la inversión inmobiliaria en Europa en 2026, adelantando a Reino Unido (que lleva años en el primer puesto del ranking) y por delante de Alemania, Polonia, Francia, Italia o Portugal. Y esto será un gran hito porque supone un gran salto en el ranking inversor: de no estar en el Top Ten hasta 2021, cuando entramos en el puesto 7º, a subir al 4º puesto en 2024, subir al 2º el año pasado (tras Reino Unido) y ser el país líder ahora. Y además, la previsión de CBRE es que España coloque en 2026, por 2º año consecutivo, a 2 ciudades entre las 5 ciudades europeas más atractivas para los inversores inmobiliarios internacionales: Madrid, que consolida su 2º puesto tras Londres, y Barcelona, en 4º lugar, tras Londres, Madrid y París, por delante de Varsovia (5ª), Viena (6ª), Berlín (7ª), Lisboa (8ª), Copenhague (9º) y Milán (10ª).

¿Por qué España se ha convertido en el país europeo más atractivo para la inversión inmobiliaria? Los expertos aportan tres razones básicas. Una, porque sigue siendo el país de Europa cuya economía crece más y que además ha tenido y tiene un fuerte aumento de la población (+2,36 millones entre 2019 y 2026), lo que aumenta la demanda inmobiliaria, además de los récords de turistas (hoteles). Dos, porque España sufre un gran déficit inmobiliario en muchos segmentos de mercado, sobre todo de viviendas (se estima un déficit de 750.000 viviendas), lo que asegura unos precios altos y una elevada rentabilidad a la inversión. Y la tercera, que hay una tremenda liquidez, en el mundo, en Europa y en España, con lo que los inversores están prestos a invertir en destinos rentables, con una gran competencia por los activos más apetecibles (inmuebles, hoteles, residencias estudiantes, aparcamientos, clínicas o inmuebles con servicios para mayores).

Los expertos creen que España seguirá de moda para los inversores internacionales, que “han venido para quedarse”, al menos mientras la economía crezca y siga habiendo un alto déficit de inmuebles. Apuestan porque sigan creciendo mucho las inversiones residenciales, no sólo en viviendas para vender o alquilar sino también en residencias de estudiantes y ofertas con servicios para mayores y para internautas, así como las inversiones en hoteles, que se disparan cada año. Además, creen que 2026 “darán la sorpresa” las inversiones en oficinas y en comercio (sobre todo en Centros Comerciales, que no dejan de abrirse). Pero también creen que tienen mucho futuro las inversiones inmobiliarias “alternativas” : inmuebles para la salud, aparcamientos, centros deportivos, plazas de garaje, centros de datos…

El problema de esta “fiebre por el ladrillo” en España, que atrae a inversores de medio mundo y a inversores españoles, es que ha disparado los precios de los inmuebles, en especial de las viviendas para comprar (y con ello, los alquileres). Cuantos más inversores pujen por inmuebles y viviendas en España, más suben, a la vista de que la construcción crece lentamente y el déficit de viviendas sigue elevadísimo. El último dato de Vivienda es muy explícito: el precio medio de la vivienda era, en el 2º trimestre, de 2.355 euros/m2, lo que encadena 15 trimestres consecutivos de subida de precios (desde octubre de 2022, cuando el precio era 1.740 euros/m2, un 35% menos). Incluso ahora, el precio medio de la vivienda (2.355 euros/m2) es mayor que en plena “burbuja inmobiliaria” (2.095 euros/m2 en el 2º trimestre de 2008). Y ese es el precio “medio”, que se supera con creces en Madrid (4.089,9 €/m2), Baleares (3.980,8 /m2), País Vasco (3.102 €/m2) y Cataluña (2.752 €/m2).

Además, muchos inversores compran para alquilar, lo que ha disparado los alquileres, para justificar la inversión: el alquiler medio está ya (agosto 2026) en 15,1 euros/m2 (1359 euros por 90 m2), según Idealista, más que en plena burbuja inmobiliaria (9,3 euros/m2 en junio 2008) y el doble de lo que costaba alquilar a comienzos de 2014 (7,3 euros/m2), cuando empezaron a subir los alquileres en España (+106% en los últimos 12 años y medio), en paralelo a la subida de las inversiones inmobiliarias. Y esa es la media, porque el alquiler real cuesta mucho más en Madrid (23,3 €/m2: 2.097 euros por 90m2), Barcelona (20,2 €/m2), Palma (19,3 €/m2), San Sebastián (18,1 €/m2), Málaga (16,5 €/m2) y Valencia (16,3 €/m2). Y muchos de estos altos precios se explican porque los Fondos y sociedades controlan el 15% de los alquileres (con gran poder de fijación de precios en algunas zonas y pisos) y porque muchos inversores (con 2 o más viviendas en alquiler) controlan otro 60% del mercado.

Al final, lo que sucede es que los altos precios de las viviendas y alquileres “atraen” más a los inversores, que “pujan” cada mes más por comprar inmuebles, sin preocuparles mucho cómo pagarlos: un tercio de los inmuebles que se compran en España se compran sin hipoteca (el 345%), al contado, según el INE, el triple que en 2020 (sólo el 18,5% se compraban al contado), lo que demuestra que muchos compradores lo hacen para invertir (otros por cambio de casa), con la perspectiva de lograr una rentabilidad más alta que en Bolsa o deuda. Y eso alimenta una burbuja de los precios inmobiliarios (de venta y alquileres), buena para los inversores y su rentabilidad pero muy mala para las familias y jóvenes que necesitan una vivienda. Una siniestra dualidad del mercado inmobiliario: tan rentable para unos, tan imposible para otros, que no pueden acceder ni con la mitad de su sueldo.

Algunos expertos y paises europeos se han planteado “frenar” o “penalizar” las compras especulativas de viviendas para frenar la subida disparatada de pisos y alquileres. En España, se espera que el Parlamento de Cataluña apruebe definitivamente en octubre una Ley de Vivienda para permitir a los Ayuntamientos “limitar la compra especulativa de viviendas en las zonas tensionadas” (271 municipios donde viven el 90% de los catalanes), con el apoyo del PSC,ERC, Comunes y CUP. El objetivo es que los inmuebles solo puedan adquirirse para destinarlos a residencia habitual o al alquiler permanente dentro de los límites de precio establecidos por la normativa. Eso reduciría prácticas como la compra de inmuebles por parte de grandes fondos de inversión para poner fin a los contratos de sus actuales ocupantes  y reemplazándolos por alquileres de habitaciones o bien para revenderlos para obtener una plusvalía elevada. El problema es que la Ley catalana va a ser recurrida por el sector inmobiliario, que la considera “inconstitucional”.

Sea este tipo de Ley o bien otras medidas (como penalizaciones fiscales a las compras especulativas), algo habrá que hacer para frenar la especulación de la vivienda, que dispara los precios en un país donde tanta gente no puede acceder a la compra o el alquiler. Lo que está claro es que los inversores y Fondos no resuelven el grave problema de la vivienda en España, sino que lo agravan. Ya hay demasiados ejemplos de fondos que se dedican a comprar edificios para echar a los inquilinos y luego disparar los alquileres(como el reciente y triste caso de Maricarmen, la anciana de Madrid desahuciada con 87 años). Y lo que es seguro es que la fuerte demanda de inmuebles (y solares) por parte de inversores y Fondos extranjeros (para luego vender y alquilar) está disparando aún más los precios de venta y alquiler de la vivienda, que suben más que en la mayoría de Europa. Por eso, habría que regular el papel de estos inversores y Fondos, para que no “enturbien” más el mercado y contribuyan a aumentar la oferta y ofrecer pisos y alquileres razonables. Pero está claro que esto no es lo que buscan cuando invierten en España. Ojo a ser su “objetivo europeo”.

jueves, 17 de julio de 2025

España, paraíso inmobiliario de Europa

Los inversores y Fondos extranjeros siguen con la fiebre de realizar inversiones inmobiliarias en España, desde la compra de oficinas a hoteles, viviendas, locales comerciales, naves logísticas, hospitales y residencias para estudiantes, también tierras. De hecho, España será este año el país europeo que atraerá más inversión inmobiliaria. Y  Madrid es la 2ª capital europea con más compras inmobiliarias, tras Londres, con Barcelona en 4º lugar. Los inversores siguen comprando inmuebles en España porque crecemos más, el boom del turismo, la bajada de tipos y por la alta rentabilidad, dada la constante subida de precios. Todo apunta a que seguirán las compras y la especulación inmobiliaria, con riesgo de generar otra “burbuja”, como la que estalló en 2008. Eso sí, esta fiebre de compras inmobiliarias  “calienta” aún más el precio de la vivienda para quienes la necesitan: en el primer trimestre, la vivienda en España ha subido el doble que en la zona euro y cuesta 5.000 euros/m2 en Madrid y Barcelona. Unos especulan con la vivienda y otros no pueden pagarla.

                   Madrid, la 2ª capital europea con más inversión inmobiliaria extranjera, tras Londres

La inversión inmobiliaria en España ha dado un gran salto tres la pandemia. Ya había dado un primer salto tras el estallido de la “burbuja inmobiliaria”, al saltar de 4.700 millones en 2013 a un máximo de 13.900 millones en 2016 y estabilizarse en 12.000 millones en 2019, según datos de la consultora norteamericana CBRE. Pero en 2020, con la pandemia, la inversión inmobiliaria se desplomó, como todo (a 9.000 millones), recuperándose con mucha fuerza después: 17.625 millones invertidos en 2022. Y con la siguiente crisis (la guerra de Ucrania y la inflación disparada), pero sobre todo con la subida de tipos, cayó un 35% en 2023 (11.613 millones), para recuperarse en 2024, con una inversión inmobiliaria de 14.000 millones de euros, que sigue creciendo con fuerza en 2025.

La bajada de tipos del BCE y el fuerte crecimiento en España, más los récords anuales del turismo y la fuerte demanda de viviendas y alquileres han sido los factores que están impulsando las compraventas inmobiliarias en España, según CBRE. Aunque el 55% de las compras son de inversores españoles, el tirón de operaciones en 2024 (14.000 millones de euros, +20% sobre 2023) se ha debido sobre todo a las inversiones de Fondos de inversión extranjeros, sobre todo de EEUU (13% operaciones), Reino Unido (6%), otros paises europeos e inversores latinoamericanos (3,5% del total), que han concentrado sus operaciones en oficinas (el 40% del total) y en Madrid (35%) y Barcelona (16%).

Casi un tercio de las inversiones inmobiliarias hechas en 2024 han sido en promociones de vivienda e inmuebles (4.300 millones, el 31% del total), destacando la compra por Azora y GCI de las residencias de estudiantes del Fondo EQT. El 2º sector con más inversiones en 2024 han sido los hoteles (3.200 millones, el 23% del total), sobre hoteles de lujo en ciudades y zonas de costa. El tercer destino inversor han sido los locales comerciales (2.900 millones, el 20,7% del total), el negocio que más creció el año pasado (+129%), por la OPA del Grupo Hines y Lar sobre Lar España. Le siguen la compraventa de oficinas (1.600 millones, el 11,4% del total), muy repartida en toda España, y la compra de naves industriales y logísticas (1.400 millones, el 10% de la inversión total), concentradas en Madrid y Barcelona.

En 2025 sigue esta fiebre inmobiliaria en España: las compraventas se han disparado un +32% en el primer semestre, con 5.656 millones invertidos hasta junio, según datos de la consultora JLL. El mayor volumen de operaciones se ha dado en oficinas (1.579 millones, +105%), que ha vuelto a ser el subsector líder, seguido de la compraventa de locales (1.279 millones, +12%), industria y logística (951 millones, +120%), hoteles (860 millones, -38%), inmuebles residenciales (450 millones, +127%) y hospitales (397 millones, +177%). Y su previsión es que las operaciones se mantengan en la 2ª mitad de 2025, con lo que esperan un aumento de la inversión inmobiliaria del 15 al 20% en todo 2025.

Todos los expertos destacan que este año aumentará incluso “el apetito inversor” de los Fondos e inversores extranjeros por España, dado que volveremos a crecer más que el resto de Europa (+2,6%, casi el triple del +0,9% que espera crecer la zona euro), el turismo bate récord tras récord, los tipos siguen a la baja y hay una gran demanda de vivienda, oficinas, locales y otros inmuebles. Por eso, España figura como el primer destino de las inversiones inmobiliarias en Europa, que podrían alcanzar los 214.000 millones en 2025 (+23% que en 2014), según las previsiones de la consultora británica Savills, que nos sitúa por delante de Reino Unido y Francia, como destino de las inversiones inmobiliarias en 2025, según una encuesta a inversores hecha en febrero. Y los activos españoles preferidos por estos inversores son los inmuebles residenciales y las naves logísticas, aunque también muestran un interés creciente por las oficinas en zonas financieras, los hoteles, los Centros de Proceso de Datos y los locales comerciales.

Otra consultora internacional, la norteamericana CBRE, destaca el papel creciente de España como destino de las inversiones inmobiliarias mundiales y apuesta porque el país salte este año al 2º lugar del ranking europeo de inversión inmobiliaria, sólo por detrás de Reino Unido y por delante de Alemania, Polonia, Paises Bajos y Portugal (tras ocupar el 7º lugar en 2022 y el 4º puesto en 2024). Y además, hay dos ciudades españolas que están entre las capitales europeas más atractivas para los inversores inmobiliarios: Madrid, que ocupará este año el 2º lugar en el ranking europeo (era la 5ª en 2023), tras Londres, por delante de París (3ª), y Barcelona, que ocupará el 4º lugar (era la 6ª en 2023), por delante de Varsovia (5ª), Ámsterdam (6ª), Berlín (7ª), Lisboa (8ª), Copenhague (9ª) y Milán (10ª).

La previsión de CBRE es que la inversión inmobiliaria en España alcance los 16.000 millones de euros en 2025, con un aumento del 15% sobre 2024, que podría ser incluso mayor si se confirman algunas operaciones pendientes. Según su Encuesta a los inversores internacionales, un tercio (32%) van a apostar por el sector residencial, otro 27% por inmuebles para la logística, un 16% invertirá en oficinas, un 10% en locales comerciales y otro 9% en hoteles, sobre todo de lujo.

Como en 2024, la mayor inversión inmobiliaria extranjera irá a oficinas, pero el mayor interés se centra este año en el sector residencial, en los inmuebles para venta o alquiler, dada la extraordinaria demanda (les interesan sobre todo las viviendas de media y alta gama) y la falta de oferta y las excelentes perspectivas de rentabilidad, dado que los precios de las viviendas no dejan de subir, mes a mes. De hecho, en el primer trimestre de 2025, el precio de la vivienda en España ha subido más del doble que en la UE-27, según Eurostat: +12,3% frente a +5,7%, sólo por detrás de Portugal (+16,3%), Bulgaria (+15,1%) y Croacia (+13,1%) y muy por encima de la subida del +0,6% en Francia o el +3,8% en Alemania.

Este “boom” de precios ya ha provocado una OPA importante en el sector: la de Neidar (propiedad de Fondos extranjeros y españoles) sobre Aedas (propiedad del fondo USA Castelake), que dará lugar a la empresa promotora  líder en  España. Pero no sólo los inversores y los Fondos compran inmuebles en España: los extranjeros ya hacen el 15% de las compras de vivienda en España, sobre todo en islas y costa. Y eso explica que un 35% de las compras de viviendas se hagan al contado, sin hipoteca. Todo ello, el interés de los inversores y Fondos más los extranjeros que compran una 2ª residencia contribuyen a subir el precio de la vivienda. En junio, el precio medio de la vivienda en España era de 2.438 euros por metro cuadrado, según Idealista, un 40,68% más que hace 6 años (1.733 euros/m2 en junio 2019). Y es mucho más alto el precio en Madrid (5.642 euros/m2 y Barcelona (4.920 euros/m2).

El otro sector donde los inversores extranjeros (y algunos españoles) muestran más interés son los hoteles,  por el fuerte aumento de turistas (este año se esperan 100 millones de visitantes), que cada vez gastan más. Actualmente, hay multitud de Fondos USA y europeos “a la caza” de hoteles españoles, sobre todo de 5 estrellas y de lujo, donde más está creciendo la demanda. En unos casos, los inversores los compran con la intención de gestionarlos y venderlos en unos años y en otros sólo compran el activo pero mantienen la gestión en las cadenas hoteleras. Sólo en el primer semestre se han hecho compraventas de hoteles por valor de 1.800 millones. La primera gran compra de 2025, en mayo, fue el Hotel Barceló Raval de Barcelona, comprado por un Fondo alemán  (Real IS) a otro Fondo alemán (Unión Investment). En junio, la cadena Spring Hoteles compró el complejo hotelero Mare Nostrum (Tenerife) al Fondo canadiense Brookfield. Y en julio se ha anunciado que un Fondo USA (LCN) quiere hacerse con el control de Silken, la mayor cartera hotelera del mercado. Y para septiembre se esperan nuevas operaciones hoteleras.

Además de las compraventas de oficinas, inmuebles residenciales, sedes logísticas, locales comerciales y hoteles, sigue habiendo bastante apetito inversor extranjero por los hospitales (por el auge de los seguros privados que tienen 13 millones de españoles), las residencias de estudiantes (no hay alquileres asumibles para los jóvenes y eso preocupa a muchas Universidades) y las residencias de ancianos (con escasas plazas, a pesar del envejecimiento de la población), las instalaciones para Centros de Datos (un negocio en auge por la digitalización y la inteligencia artificial) y hasta el suelo agrícola, tanto para la instalación de paneles solares y molinos eólicos como para atender a la demanda de nuevas instalaciones agrarias y agroalimentarias (los inversores lo llaman “agro business”).

¿Por qué hay tanta fiebre de los inversores inmobiliarios por España? Básicamente, porque el fuerte crecimiento, el turismo récord y la alta demanda auguran altos beneficios. En el 2º trimestre de 2025, la rentabilidad del sector inmobiliario era muy elevada: 7,2% de rentabilidad para el inversor que tiene alquileres, 11,5% de rentabilidad para las oficinas, 10,1% para los locales comerciales y 6,7% para las plazas de garaje, según datos de Idealista. Pero eso lo miran sobre todo los inversores particulares. Los Fondos internacionales analizan el retorno de su inversión: cuánto van a poder ganar en poco tiempo vendiendo lo que han comprado. Su motivación es la pura especulación: vender mañana más caro de lo que compraron. Un ejemplo: el hotel Raval lo compró en 2012 un Fondo alemán por 40 millones y lo vende ahora a otro Fondo alemán por 70 millones…

Esta perspectiva de rentabilidad, en las inversiones inmobiliarias, las oficinas, los locales y Centros comerciales o los hoteles es lo que está moviendo el mercado y haciendo que España sea tan atractiva. ¿Hay riesgo de que se esté generando otra burbuja inmobiliaria? Los expertos dicen que no, pero no está tan claro si se enturbia el panorama económico internacional y eso afecta al fuerte crecimiento de España. Y el problema es que la mayor parte de esta inversión inmobiliaria, igual de rápido que viene se va, a Varsovia, a Lisboa o a cualquier ciudad latinoamericana o asiática donde pueda hacer negocio rápido.

Lo que está claro es que estos inversores y Fondos no van a resolver el grave problema de la vivienda en España, sino que lo agravan. Ya hay demasiados ejemplos de fondos que se dedican a comprar edificios para echar a los inquilinos y luego disparar los alquileres. Y lo que es seguro es que la fuerte demanda de inmuebles (y solares) por parte de inversores y Fondos extranjeros (para luego vender y alquilar) está disparando aún más los precios de venta y alquiler de la vivienda, que suben más que en la mayoría de Europa. Por eso, habría que regular el papel de estos inversores y Fondos, para que no “enturbien” más el mercado y contribuyan a aumentar la oferta y ofrecer pisos y alquileres razonables. Pero está claro que esto no es lo que buscan cuando invierten en España.

jueves, 21 de octubre de 2021

Temor a otra burbuja inmobiliaria

Un fantasma recorre el mundo: el miedo a que estalle otra “burbuja inmobiliaria”, en EEUU, Canadá, China o media Europa, por la tremenda especulación y subida de precios en el último año (+9,5%), alimentada por la gran liquidez, los bajos tipos de interés y el fuerte ahorro de las familias. El mayor riesgo está en Frankfort, Toronto, Hong Kong, Múnich, Zúrich, Estocolmo, París, Londres, Moscú y Nueva York. No hay ninguna ciudad española en este "mapa de burbujas", aunque aquí los precios de la vivienda también suben mucho: un +3,3% anual en el 2º trimestre, la mayor subida desde 2019. Pero los precios todavía son 21,5% inferiores  a los máximos de 2007. Eso sí, las ventas se han disparado en julio y agosto, con récord desde 2008, por compras de inversores y ahorradores. Ahora, todo apunta a que las ventas  de viviendas seguirán subiendo y también los precios de pisos y alquileres. Y eso agravará el problema actual, donde los jóvenes (y muchas familias) no pueden comprar ni alquilar.

Enrique Ortega

La pandemia parece bajo control en Occidente y la recuperación económica se afianza en EEUU, Europa y medio mundo. Y un síntoma de que la crisis se desinfla es que las ventas y precios de la vivienda, oficinas y locales llevan meses disparados, como no se veía desde 2007, antes de estallar la anterior  “burbuja inmobiliaria”. Así, los precios de la vivienda han aumentado un +9,5% anual (entre el primer trimestre de 2020 y el 1º de 2021) en los 36 paises de la OCDE, la mayor subida en 30 años. Y en Europa, los precios de la vivienda han subido un +7,3% anual en el 2º trimestre de 2021, la mayor subida desde septiembre de 2007 (y un +6,8% en los paises del euro, la mayor subida desde 2006), según Eurostat.

¿Qué explica esta subida histórica de la vivienda? Un cocktail de razones: la tremenda liquidez en todas las economías (tras las inyecciones de dinero y compras de deuda de los bancos centrales, en especial la Reserva Federal  USA y el BCE) y los bajos tipos de interés, que animan a los inversores (Fondos y bancos) y a los particulares a comprar viviendas, oficinas y locales, aprovechando la caída de precios y ventas provocada por la pandemia, confiando en que “el ladrillo es un valor seguro” (¿les suena?) y que hay margen para ganar mucho dinero cuando la economía se recupere. Y como la oferta de viviendas, oficinas y locales estaba muy estancada tras la anterior crisis inmobiliaria, esta fuerte demanda post pandemia ha disparado los precios en medio mundo.

Con ello, se han despertado los temores a que estalle otra burbuja inmobiliaria, como la que provocó en 2008 la anterior recesión. La preocupación es muy evidente en EEUU, Canadá y gran parte de Europa. Y se agravó a finales de septiembre, cuando se temió la quiebra en China de Evergrande, la mayor inmobiliaria del mundo, asfixiada por una deuda de 300.000 millones de dólares y las medidas tomadas por el gobierno chino para frenar la burbuja inmobiliaria en un país donde los precios de la vivienda se han multiplicado por 10 en los últimos 20 años (y donde un piso de 60m2 cuesta 500.000 euros, por la especulación).

Los mayores riesgos de burbuja inmobiliaria se dan a Canadá, Nueva Zelanda y Suecia, según la agencia Bloomberg, pero también les preocupan EEUU (la vivienda se encareció un +18,6% en junio 2021, la mayor subida en 30 años), Noruega, Reino Unido y Dinamarca, seguidos de cerca por Bélgica, Austria y Francia. Otro análisis es el de UBS Group, que ha elaborado un Índice global de riesgo de burbujas por paises (ver mapa), donde indica las 9 ciudades con más riesgo inmobiliario (índice superior a 1,5 puntos): Frankfort (2,16 puntos), Toronto (2,02), Hong Kong (1,90), Múnich (1,84), Zúrich (1,83), Vancouver (1,66), Estocolmo (1,62), París (1,59) y Ámsterdam (1,58 puntos). Hay otro grupo de ciudades con los precios de la vivienda “sobrevalorados” (Índice de +0,5 a 1,5 puntos) pero sin riesgo de burbuja, como Londres, Moscú, Nueva York, Los Ángeles, Tokio y Moscú. Y sitúa a 3 ciudades con unos precios de la vivienda “razonables” (Índice +0,5 a -0,5): Madrid, Milán y Varsovia.

Como se ve, 6 de las 9 ciudades con riesgo de burbuja inmobiliaria están en Europa. Y los últimos datos de Eurostat reflejan la fuerte subida de precios de la vivienda en algunos paises, muy superior al ya elevado aumento de la UE-27 (subida anual del +7,3% en junio 2021): Estonia (+16,1%), Dinamarca (+15,6%), Chequia (+14,5%), Lituania (+13,3%), Letonia (+12,4%), Luxemburgo (+13,6%), Paises Bajos (+12,8%), Hungría (+11,9%), Austria (+11,7%) y Suecia (+10,9). España es el 2º país europeo donde menos sube la vivienda (+3,3% en el último año), sólo por detrás de Italia (+0,4%) y menos que Francia (+5,7%) y Portugal (+6,6%). Y si analizamos la evolución de los precios de la vivienda en Europa entre 2010 y junio de 2021, han subido en 23 paises (+34% de media en la UE-27, +133% en Estonia, +80% en Suecia o Alemania, +50% en Portugal y +22% en Francia) pero cayeron en otros cuatro paises, los más “escaldados” por la anterior burbuja: Grecia (-28%), Italia (-13%), Chipre (-8%) y España (-3%), según Eurostat.

Así que los precios de la vivienda están subiendo con fuerza en medio mundo y en Europa pero suben menos en España: recordemos, un +3,3% anual en el 2º trimestre de 2021, según el INE, más que en todo el año 2020 (+2,1%), la menor subida en 6 años por la pandemia, pero menos de lo que subió en 2019 (+5,1%) y la menor subida desde 2014 (+0,3%), el primer año en que remontó el precio de las viviendas tras las drásticas bajadas de 2008 a 2013 (-45% de caída tras estallar la burbuja inmobiliaria). Eso quiere decir que aunque ahora la vivienda suba algo más, su precio sigue por debajo del que tenía en 2008, todavía un 21,5% inferior, según los datos del Ministerio de Transportes: 1.649,2 euros/m2 en junio de 2021 frente a un máximo de 2.101,4 euros/m2 a finales de 2008. Eso sí, ha subido un +12,7% desde el precio mínimo que tenía a finales de 2014 (1.463,1 euros/m2).

Los precios de las viviendas están subiendo, en el mundo y en España, porque han aumentado las ventas, porque hay más demanda de viviendas, oficinas y locales, sobre todo de inversores y ahorradores, que comprar buscando una plusvalía futura o alquilarlos. En España, las ventas se desplomaron al estallar la burbuja en 2008 (de 775.300 viviendas vendidas en 2007 a 552.080 en 2008 y un mínimo de 312.593 en 2013) para recuperarse lentamente a partir de 2014 (318.830) y sobre todo en 2018 (517.984) y 2019 (505.467), cuando rozaron las ventas de 2008. Pero llegó la pandemia y las ventas cayeron drásticamente, a 420.238 viviendas en 2020. Ahora, en 2021, con el inicio de la recuperación, las ventas crecen mes a mes, alcanzando las 267.715 viviendas vendidas en el primer semestre, según el INE, ya más que en la primera mitad de 2019 (266.018). Y sobre todo, se han disparado las ventas en julio y agosto, dos meses récord desde 2008.

Esta mejoría de las ventas (49.900 viviendas en agosto, 40.300 de segunda mano y sólo 9.600 nuevas) se explica en buena medida por las compras de inversores (Fondos e inmobiliarias) y de ahorradores, como demuestra que 15.000 de esas ventas se hayan pagado al contado, sin hipoteca. Pero también hay compras de familias, aprovechando que los bancos han abierto la mano con las hipotecas (tienen incluso “una guerra” para robarse clientes) y que los tipos están muy bajos, los menores de la historia reciente: el tipo medio era del 2,54% en julio de 2021, frente al 2,59% en julio de 2019 y el 4,26% que se pagaba por una hipoteca en julio de 2013, según el INE. La consecuencia es que en julio de 2021 se han firmado 35.329 hipotecas, un 36,8% más que el año pasado (pandemia) y más del doble que el peor año de la crisis (17.055 hipotecas firmadas en julio de 2013).

Vistos los datos de subidas de precios, ventas e hipotecas firmadas, es evidente que hay una recuperación de la vivienda en España, una vuelta a la mejoría de 2018 y 2019. Pero no debemos tener miedo a otra burbuja inmobiliaria, según los expertos y los datos. Primero, suben los precios, pero todavía las viviendas cuestan un 21,5% menos que en 2008. Segundo, se venden muchas viviendas (podrían superar las 500.000 este año 2021), pero todavía se venden un tercio menos que en 2007 (775.300). Y se piden muchas hipotecas (35.329 en julio), pero todavía son un tercio menos de las hipotecas que se daban antes de estallar la burbuja inmobiliaria (104.808 en julio de 2007).

Eso no quita que no haya que vigilar de cerca al mercado de la vivienda, para evitar que los precios se disparen a medio plazo y se agrave el riesgo de otra burbuja. Máxime cuando todos los factores apuntan a que los precios de la vivienda seguirán subiendo, en 2021 y más en 2022. Por un lado, va a aumentar la demanda, tanto de especuladores e inversores como de familias, porque se crean 130.000 nuevos hogares cada año. Y por otro, la oferta de vivienda nueva crece menos, una media de 90.000 nuevas viviendas al año. Este déficit de viviendas tensiona el mercado y lo va a tensionar más en el futuro, si se asienta la recuperación, provocando nuevas y mayores subidas de precios. Y hay otros dos factores que van a encarecer el precio de la vivienda, sobre todo las viviendas nuevas. Uno, la subida de las materias primas que utiliza la construcción (la madera, el acero, el cobre o el aluminio, además del cemento, por la subida de la luz) y la maquinaria. Y el otro, la falta de mano de obra cualificada (la patronal dice que necesitan 700.000 trabajadores), lo que puede obligar a las empresas a subir los sueldos y trasladar esos mayores costes a los precios.

La subida de los precios y las ventas de la vivienda son una buena noticia para la economía, en la medida que la construcción es una de las locomotoras del crecimiento (aporta un 5,7% del PIB) y del empleo (1.324.800 ocupados). Pero la subida del precio de la vivienda es una mala noticia para muchas familias, no sólo porque les dificulta más la compra de un piso (al ser más caro), sino porque la subida de las viviendas encarece también los alquileres (los inversores o particulares que compran para alquilar, si ahora tienen que pagar más por el piso buscarán subir el alquiler para mantener su beneficio). De hecho, los últimos datos de Eurostat revelan que los alquileres son hoy un 5% más caros que en 2010 mientras el precio de la vivienda está un 3% por debajo.

Si sube la vivienda más de lo que ha subido ya, y con ello los alquileres, será un problema para muchas familias, en especial para las que tienen ingresos bajos y no pueden pagar ni una hipoteca ni un alquiler. En especial, será un grave problema para los jóvenes: ya hoy, con los precios actuales, los menores de 30 años no pueden comprar ni alquilar en ninguna autonomía, según un estudio del Instituto de la Juventud. Y eso porque su sueldo medio es bajo y tendrían que dedicar un 60% al pago de una hipoteca o el 90% al pago del alquiler, porcentajes que duplican y triplican el máximo recomendable y que vigilan los bancos (que el gasto no supere el 30% de los ingresos). Pero la situación es peor en algunas autonomías: los jóvenes tendrían que destinar el 92% de sus ingresos para pagar una hipoteca en Baleares y del 75 al 65% en Madrid, País Vasco, Canarias y Cataluña. Y más del 100% de sus ingresos para alquilar en Cataluña, Baleares y Canarias, rozando el 100% en Madrid. Tremendo. Y en el caso de los jóvenes de 30 a 34 años, tampoco pueden comprar o alquilar: una hipoteca se lleva de media el 45% de sus ingresos (el 59% en Madrid y el 75% en Baleares, sólo baja al 30% que podrían pagar en Murcia, Extremadura y Castilla la Mancha) y un alquiler supone el 65% (y casi el 80% en Cataluña, Madrid, Baleares y Canarias, no pudiendo alquilar con el 30% de sus ingresos en  ningún lugar).

Todos sabemos que hay un serio problema de vivienda en España pero ahora, con la perspectiva de subidas de precios, en la compraventa de viviendas y en los alquileres, la situación será peor, sobre todo para familias con pocos ingresos y para los jóvenes (incluso hasta los 34 años). Por eso urge un Plan de vivienda realista, no parches populistas asentados en controles de precios. La única manera de frenar la subida de precios, en la vivienda y los alquileres, es actuar sobre la oferta, facilitar la construcción de más viviendas, públicas y privadas, para venta y alquiler. Y eso pasa por facilitar la disponibilidad de suelo público (Ayuntamientos), agilizar las promociones y facilitar financiación suficiente a los promotores (públicos y privados). Hace falta construir más viviendas para frenar la subida de pisos y alquileres y atender a la demanda de jóvenes y familias. Y, en paralelo, facilitar que salgan al mercado las 3,4 millones de viviendas vacías, con incentivos a sus propietarios, no asustándoles para que no alquilen. Tomen medidas sensatas.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Las inundaciones de los recortes


Nuevas inundaciones en el sudeste español, hace tres semanas, con 13 muertos y 120 millones en pérdidas. Riadas sobre riadas: en los últimos 25 años, España ha sufrido 15 grandes inundaciones, con más de 250 muertos y 20.000 millones de pérdidas. Y la mayoría se han repetido en los mismos pueblos de Andalucía, Levante y Cataluña. La culpa no es sólo de la lluvia, sino también de la especulación urbanística y los recortes. Los Ayuntamientos han permitido construir en los cauces de los ríos y en zonas inundables. Y ni se limpian los cauces ni se hacen obras contra las riadas, por los recortes: las inversiones en obras hidráulicas se han reducido a la mitad desde 2010. Y hay presas y encauzamientos que llevan diez años pendientes por falta de recursos. Hay que tomar medidas urgentes antes de la próxima riada.
enrique ortega

Recuerdo cuando era niño, la conmoción en toda España por las inundaciones de Valencia (octubre 1957), con más de 400 muertos. Desde entonces (y antes), las grandes riadas se han repetido sin tregua (ver listado página 29) : septiembre 1961 en el Vallés (794 muertos), octubre 1973 en todo el sudeste (250 muertos), octubre 1982 en Alicante, Valencia y Cataluña más la riada por la rotura de la presa de Tous, agosto 1983 en el País Vasco (30 muertos), noviembre 1987 en las cuencas del Júcar y Segura, septiembre y noviembre 1989 en Málaga (5 muertos), Levante y Baleares, diciembre 1995 en Andalucía, agosto 1996 la riada de Biescas (87 muertos), otoño 1996 en Huelva, Cádiz y Sevilla, septiembre 1997 inundaciones en Alicante y en noviembre graves riadas en Badajoz, octubre 2000 inundaciones en el litoral mediterráneo (7 muertos), marzo 2002 riadas en Tenerife (8 muertos) y en abril y mayo inundaciones en la Comunidad Valenciana, octubre 2005 en Cataluña (4 muertos), 2007 en Andalucía y litoral mediterráneo (6 muertos), enero 2009 en Cataluña y Levante (11 muertos), agosto 2010 en Levante y septiembre 2012 en Andalucía y Levante (13 muertos).

España es uno de los países europeos con más riesgo de inundaciones, por su régimen fluvial y el tipo de territorio, un riesgo centrado en Andalucía (22,5% del riesgo total), Comunidad Valenciana y Murcia (19,6%) y Cataluña (18,6%). Según un estudio del Consorcio de Compensación de Seguros, entre 1987 y 2001 se perdieron una media de 745 millones por año en inundaciones, 11.921 millones en total. Y estiman que los daños van a aumentar, hasta 857 millones anuales entre 2004 y 2033. Con ello, España ha perdido ya más de 20.000 millones (y más de 250 muertos) por riadas en los últimos 25 años. Y perderá otros 17.140 millones (y más vidas humanas) en las próximas dos décadas.

¿No se puede hacer nada para evitarlo? La culpable de las inundaciones es la lluvia intensa, la gota fría, que trae una gran pluviosidad en poco tiempo. Pero el hombre tiene mucha culpa, al haber ocupado con viviendas y carreteras zonas que eran ríos y cauces y que se inundan periódicamente, causando estragos. En los años 80 y 90, con el boom inmobiliario, los Ayuntamientos dieron licencias para construir en cauces, como los aledaños del río Antas, en Vera (Almería), inundados ahora y en 1973 y 1.989. Los geólogos insisten en que no se ha cumplido la Ley del Suelo, que obliga a incluir mapas de riesgos naturales en los Planes de ordenación urbana, prohibiendo construir en zonas inundables. Además, con la nueva Ley de Costas aprobada hace dos semanas por el Gobierno, se legalizan por 75 años las construcciones al lado del mar que se hayan inundado “menos de 5 veces”, una medida que puede agravar las inundaciones futuras, dado que el cambio climático favorecerá la subida del nivel del mar.

Ahora, poco se puede hacer contra la especulación del pasado, salvo derruir lo construido o protegerlo con obras. Y aquí, el problema son los recortes presupuestarios de los últimos años, que han impedido invertir en obras anti-riadas: presas, embalses, canalizaciones, encauzamientos y motas de defensa, limpieza y adecuación de cauces. Por un lado, el Estado ha recortado a la mitad el presupuesto de obras hidráulicas, de 3.398 millones (2010) a 1.446 (2013), con una fuerte rebaja en las inversiones de las Confederaciones Hidrográficas (de 572 a 384 millones). Además, en los últimos años, la mayoría de este presupuesto ha ido a desaladoras, trasvases y abastecimiento de aguas, no a obras anti-riadas.

Por otro lado, los recortes de Ayuntamientos y autonomías han dado la puntilla a obras contra las riadas que esperan incluso desde hace diez años. La Junta de Andalucía no ha realizado la mayoría de las obras previstas en el Plan de prevención de inundaciones 2002-2015 (1.235 millones) en 1.099 puntos de riesgo de 428 municipios, según denuncia el Defensor del Pueblo andaluz. Y en la Comunidad Valenciana, donde 299 de los 542 pueblos tienen riesgo inundaciones, los recortes paralizan obras presupuestadas incluso desde 1998, como la presa de Vilamarxant, pensada para evitar una nueva riada a Valencia. Y el recorte del 60% en el presupuesto de la Confederación del Júcar paraliza muchas pequeñas obras para evitar riadas, como la mota de defensa en Albalat de la Ribera (Valencia). Y son muchos los Ayuntamientos, en Andalucía, Murcia y Comunidad Valenciana, que no tienen dinero para limpiar cauces, como el del río Antas, en Vera (Almería), recientemente inundado.

La gota fría no se puede evitar, pero los recortes presupuestarios están frenando obras que podrían evitar algunas riadas, daños y muertes. Es urgente poner en marcha un Plan de choque contra las inundaciones, con cuatro medidas. Una, derruir viviendas y construcciones en las zonas de mayor riesgo, donde las obras sean más costosas que las indemnizaciones. Dos, poner en marcha un Plan de inversiones prioritarias en obras anti-riadas, con ayudas de la Unión Europea (Fondos FEDER, que se acaban en 2013). Tres, revisar toda la normativa urbanística y de costas, para frenar construcciones en zonas de alto riesgo. Y cuatro, invertir en prevención, desde la elaboración de mapas de riesgo rigurosos (no los tendremos hasta diciembre de 2013, en cumplimiento de la Directiva europea) hasta la inversión en sistemas de alerta e información. Aquí también juegan en contra los recortes: a la Agencia Española de Meteorología le han reducido un 32,6% su presupuesto desde 2011.

Es tercermundista que en pleno siglo XXI haya trágicas inundaciones cada año en los mismos sitios, con muertos y pérdidas millonarias. La naturaleza manda, pero el hombre debe hacer algo para evitarlo en lo posible. Poner orden en el urbanismo, invertir más en obras de defensa y advertir mejor a la población afectada. Es más lógico y más barato que lamentar después las pérdidas. Pero a nuestros gobernantes se les olvida. Hasta la próxima riada.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Más ayudas al ladrillo (y a la banca)



Ha pasado casi desapercibido, pero el Gobierno aprobó ayudas fiscales a la compra de viviendas en el Consejo de su segunda reforma financiera. No son ayudas para que las familias accedan a una vivienda, sino para las empresas, particulares y extranjeros que compren pisos y locales para invertir, para especular: pagarán la mitad de plusvalía al venderlos. Un regalo fiscal de unos 500 millones, para ayudar a bancos e inmobiliarias a vender sus pisos, que se suma a las ayudas fiscales a la compra de viviendas (desgravación e IVA reducido) aprobadas en diciembre, mientras se recortaban las ayudas al alquiler. En total, unos 6.500 millones en ayudas, que además no sirven: la venta de viviendas lleva 13 meses cayendo. Y es que mientras haya recesión y falte crédito, no se venden pisos. Ni se alquilan.

Como complemento a su segunda reforma financiera, el Consejo del 11 de mayo aprobó una ayuda fiscal a los que compren viviendas y locales comerciales antes de fin de año: se les exime de pagar el 50% de la plusvalía (en IRPF y sociedades) que puedan conseguir cuando los vendan. La medida no va dirigida a las familias que estén pensando en comprar un piso para vivir, ya que si alguien vende una casa para comprar otra como vivienda habitual, ya está exento del 100% de la plusvalía. Va dirigido a sociedades, fondos y particulares (incluidos extranjeros) que compren una casa o local como inversión, para especular. Además, se mejora también la fiscalidad de las sociedades y extranjeros que compren pisos para alquilar.

El objetivo es facilitar la venta de los casi 700.000 pisos nuevos sin vender, sobre todo de los bancos (140.000 viviendas, por valor de 34.106 millones). Y para ello se subvencionan las compras especulativas, con un regalo fiscal que podría costar 500 millones de euros, más del  esperado ahorro de la subida del copago farmacéutico. Mejor los venderían si bajaran los precios otro 25%, como piden los expertos.

La nueva ayuda al ladrillo se suma a las dos ayudas aprobadas en diciembre por el Gobierno Rajoy para fomentar la venta de pisos: recuperar la desgravación por la compra de vivienda habitual (hasta 9.040 euros al año) y mantener el IVA superreducido del 4% para la compra de vivienda nueva (habitual o segunda mano). Dos medidas con un coste de 6.000 millones de euros (lo que se va a recaudar con la subida de impuestos) y que no consiguen animar las ventas: han caído un 27% en el primer trimestre y llevan ya 13 meses cayendo.

Los expertos insisten que estas costosas ayudas fiscales son ineficaces. Primero, porque frenan la caída de precios (hasta un 8%, según el Banco de España), ya que con ayudas el comprador puede pagar ahora más. Segundo, porque para comprar un piso hace falta tener un empleo estable y unos ingresos suficientes (tener ahorrados unos 45.000 euros para la entrada y gastos de un piso de 150.000 euros), algo cada vez más complicado. Y tercero, porque no hay casi crédito: la concesión de hipotecas lleva 22 meses cayendo, con subidas de tipos y gastos (comisiones).

La OCDE, el FMI, la Comisión Europea y el Banco de España se han mostrado contrarios a estas ayudas fiscales al ladrillo, porque alimentan la burbuja inmobiliaria y el endeudamiento. Todos proponen que se fomente el alquiler, pero Rajoy hizo lo contrario en diciembre, con dos medidas. Una, quitar la ayuda de 210 euros para pagar el alquiler durante 4 años a los jóvenes que ganen menos de 22.000 euros, lo que perjudicará a 700.000 jóvenes cada año. La otra, quitar la deducción por alquiler (60%) a  los propietarios que ganen más de 24.107 €. O sea que para desgravar por compra de vivienda no importa lo que se gane y para alquilar sí. Además, en marzo, el Gobierno Rajoy ha liquidado la Sociedad Pública de Alquiler (SPA), que había promovido casi 4.500 alquileres.

Con este sospechoso bagaje, el Gobierno Rajoy ha presentado una reforma para promover el alquiler, de cara a Bruselas: se busca animar a los propietarios a alquilar (hay 3 millones de viviendas vacías), reduciendo el plazo de los contratos, facilitando la recuperación de la casa si hace falta y agilizando los desahucios. El objetivo es aumentar el peso del alquiler en España: sólo un 17% vive en alquiler, frente al 40% en Europa (y un 58% de alquiler en Alemania). Una peculiaridad española que tiene mucho que ver con la cultura en favor de la propiedad (en 1970 teníamos un 30% de viviendas en alquiler), los bajos tipos de interés que llevaron a la burbuja inmobiliaria y las ayudas fiscales a la compra: Alemania o Reino Unido han suprimido la desgravación y en la mayoría de la OCDE sólo se desgravan los intereses, mientras el Gobierno Rajoy recupera las desgravaciones y aumenta ahora las ayudas al ladrillo.

Además, promover el alquiler no es sólo cuestión de dar más garantías a los propietarios. De hecho, ahora hay muchos pisos en alquiler, con precios que llevan ya 50 meses bajando, según Fotocasa. La cuestión es que los jóvenes e inmigrantes, los que más alquilan, tienen un empleo y un sueldo cada vez más precarios y les resulta difícil que les alquilen un piso y pagarlo. Y más ahora, sin ayudas estatales y autonómicas (muchas las han recortado también). Haría falta promover avales y viviendas públicas para alquiler, sobre todo para jóvenes. Sólo así se ayudará a los 6 millones que siguen viviendo con sus padres.

Al final, en plena crisis provocada en gran parte por el ladrillo, el Gobierno Rajoy subvenciona con dinero público a los que compren pisos y locales para especular, para ayudar a la banca y las inmobiliarias. Y sigue sin apoyar con ayudas y promoción pública el alquiler. En plenos recortes, Rajoy no tiene problemas en gastar más en el ladrillo, fomentando la especulación y retrasando el ajuste de precios de los pisos. Sigue por el camino equivocado.