lunes, 26 de octubre de 2026

Un mundo muy endeudado: vienen recortes

El FMI acaba de lanzar la alerta: el mundo ha soportado bien las crisis sufridas desde la pandemia, pero los paises han gastado mucho dinero en ayudas y no tienen “colchón” para afrontar problemas futuros. Urge reducir los déficits y la deuda pública, disparada en la última década: supera el 125% del PIB en USA, el 204% en Japón, el 84% en la UE y el 119% en Francia. Un grave problema porque los inversores exigen ahora más intereses y eso aumenta el gasto de los paises. Por eso, Alemania, Francia o Italia ya han aprobado recortes y exigen también recortes al Presupuesto europeo 2028-2034. España está mucho mejor (tenemos la mitad del déficit público que Alemania o Francia y la deuda baja desde 2021), porque crecemos y recaudamos más, así que no necesitamos recortes. Pero si PP y Vox ganan las elecciones, podrían recortar el gasto social, como toda la derecha europea. Y por nuestra experiencia de 2010 a 2014, ya sabemos el coste económico y social de los recortes.
   
                                Enrique Ortega

En menos de 7 años, la economía mundial ha pasado por varias crisis: pandemia, atascos en la cadena mundial de suministros, guerra de Ucrania y escalada de precios, aranceles y guerras comerciales, conflicto en Irán y nueva escalada de precios de la energía…Lo más llamativo, según el último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) es que los hogares, las empresas, los mercados financieros y los paises han resistido bien, no ha habido una debacle mundial (como en 2008) y la economía mundial sigue creciendo, un +3,1% en 2026, gracias a tres factores: las ayudas públicas contra las crisis (100.000 millones de euros gastados sólo en Europa, 12.000 de ellos en España), la reconversión de los suministros de energía (más diversificados y con más peso de las energías renovables) y el tirón de las inversiones tecnológicas, sobre todo en Inteligencia Artificial (IA).

Pero ahora, el mundo tiene un problema, según el FMI: los paises tienen demasiada deuda pública y como los inversores exigen más intereses (ante la mayor inflación y la incertidumbre geopolítica), les ha subido el coste de esa deuda, con lo que también les sube el déficit público. Un ejemplo: EEUU pasará de pagar el 2,8% de su PIB en intereses por su deuda en 2019 (603.120 millones de dólares) al 5,7% de su PIB en 2031 (1,93 billones de dólares). Y lo mismo el resto de paises desarrollados: pagarán el doble o el triple de intereses por su deuda. Y como Occidente crecerá poco los próximos años, esta “hipoteca” de la deuda les obligará a gastar menos en otras cosas, sobre todo en servicios públicos y gastos sociales. Y además, si viene otra crisis (que vendrá), tienen menos “colchón” presupuestario para aprobar ayudas para salir de ella.

Por eso, el mensaje del último informe del FMI es claro: hay que reducir la abultada deuda pública del mundo, que ha crecido en las últimas décadas, empujada por tipos bajos e incluso al 0% (entre 2008 y 2016). Sus datos son inapelables: en el año 2.000, la deuda mundial suponía el 62% del PIB mundial, saltó al 80% entre 2026 y 2019 y tras el repunte de 2021 (el 98% de deuda por la pandemia), se mantiene en el 95% del PIB en 2026. Y esperan que en 2030, la deuda mundial alcance el 100% del PIB, un umbral nunca visto desde la postguerra de la II Guerra Mundial.

Pero la deuda pública es aun más abultada en muchos paises, sobre todo los más desarrollados, según el ranking de EBC Finantial Group. El líder en endeudamiento es EEUU (debe 40.739.000 millones de dólares en 2026), seguido de China (22.290.000 millones de dólares), Japón (8.951.000 millones $), Reino Unido (4.418.000 millones $), Francia (4.258.000 millones $), Italia (3.790.000 millones $), Alemania (3.523.000 millones $), India (3.464.000 millones $), Canadá (2.776.000 millones $) y en el 10º puesto Brasil (2.544.000 billones $ de deuda pública). Pero lo más revelador es el peso de esa deuda en relación a cada economía, el porcentaje de deuda sobre el PIB, el dato que mejor revela la gravedad del problema. Y aquí, el ranking lo lidera Japón (204,4% deuda sobre su PIB), seguido de Singapur (179,1%), Sudán (169,1%), Bahréin (152,4%), Italia (138,4%), Grecia (136,9%), Senegal (132,3%), Maldivas (129,4%), EEUU (125,8%), Ucrania (122,6%) y Francia (118,4% deuda/PIB).

Europa está menos endeudada que EEUU (125,8% PIB), Japón (204,4%) y China (106,9% PIB): tenía una deuda del 82,9% del PIB en junio de 2026 (3,62 millones de euros), según Eurostat, algo menos que antes de la pandemia (84,6% deuda en 2017-2021). Los paises europeos más endeudados en junio 2026 (en relación a su tamaño económico) eran Grecia (140,8% del PIB), Italia (139,9% del PIB), Francia (119,1%), Bélgica (110,2%) y España (101,4%), seguidos de lejos por Portugal (96,9% PIB deuda), Finlandia (90,2%), Austria (83,6%) y Hungría (75,6%), siendo baja la deuda en Eslovenia (64,7%), Polonia (64,5%), Alemania (63,4%), Paises Bajos (43,7%), Suecia e Irlanda (35,3%) y Dinamarca (27,1% del PIB de deuda). En el caso de España, en julio ha bajado su deuda al 99,9% del PIB (1.744.000 millones), según el Banco de España, bajando por primera vez del 100% de deuda, tras haber llegado a un máximo del 124% del PIB en 2021 (por la pandemia). Y la Comisión Europea estima que nuestra deuda siga bajando, al 98,9% en 2027 y al 89% en 2031 (según FMI), mientras auguran que crezca la deuda de Italia, Francia, Bélgica y Alemania.

Este alto endeudamiento, sobre todo de Italia y Francia, ya ha provocado que los inversores reclamen ahora más intereses para seguir comprándoles deuda pública, máximo con la incertidumbre geopolítica, las guerras y las próximas elecciones en varios paises. Así, la deuda pública de Francia pagaba el viernes el 5,05% (llegó al 5,082 el jueves), frente al 3,21% que pagaba el 27 de febrero, antes del ataque a Irán (+1,84%). Italia paga el 4,58%, frente al 3,27% que pagaba a finales de febrero (+1,31%). La deuda española paga menos que la francesa o la italiana, 4,04% (+0,98% que en febrero) y también ha subido el interés de la deuda de Alemania, al 3,33% (+0,68% que en febrero). Y se han encarecido mucho la abultada deuda USA, que cuesta el 4,98% y llegó a cotizar al 5,14 el miércoles (+1,18% que a finales de febrero) y la deuda de Reino Unido, al 5,34% el viernes (+1,04% que en febrero).

Este encarecimiento de la deuda pública en todo el mundo, además de crear incertidumbre y bajadas en las Bolsas, dispara el gasto de intereses de los paises y aumenta su déficit público a niveles preocupantes. En EEUU, el déficit fiscal rozaba en septiembre los 2 billones de dólares, un 6% del PIB. Y en Reino Unido roza el 5,3%. En Europa, los 27 tenían un déficit público del 3,5% del PIB en junio, según Eurostat, con déficits públicos mucho mayores y preocupantes en Francia (5,1% del PIB, por eso se dispara el coste de su deuda), Bélgica (5,3%), Alemania (4,1%), Austria (3,4%), Italia (3,2% del PIB de déficit), Hungría (7,2%), Polonia (5,9%) o Rumanía (9,2% del PIB de déficit). España es el 5º país europeo con menos déficit público (2,2% del PIB en junio), como Grecia (2,2%) y Portugal (0,8%), ahora con las cuentas más saneadas que Francia, Alemania, Austria o Bélgica, los paises que en la crisis de deuda de 2010 les llamaban “derrochadores” (y “PIGS”)…

España es un modelo en Europa de cuentas públicas saneadas: el déficit público, que saltó del superávit en 2005, 2006 y 2007 (+1,9% del PIB) al -4,56% en 2008, se disparó con la crisis financiera al -11,6% del PIB en 2012 para bajar, con los ajustes al -3,1% del PIB en 2017 y mantenerse en el -3,06% en 2019. La pandemia disparó el déficit al -11,1% del PIB en 2021, pero a partir de ahí ha bajado año tras año, al -4,7% en 2022 y al -2,20% que cerró en 2025, gracias a que el fuerte crecimiento de la economía y el aumento extra de la población y del empleo han aumentado mucho la recaudación: de 213.000 millones ingresados en 2019 a 325.356 millones en 2025 (+51%), según la Agencia Tributaria. Eso ha permitido distintos Planes de ayudas contra la crisis (“escudo social) y aumentar pensiones y gasto social, a la vez que se recortaba el déficit público: hoy es la mitad del de Alemania y Francia.

Al margen del bajo déficit de España (que también reduce su deuda), la mayoría de los paises desarrollados han visto subir su deuda pública y los intereses que pagan, así como sus déficits públicos, según alerta el FMI, que plantea dos tipos de medidas: por un lado frenar o reducir el gasto público y por otro, intentar aumentar los ingresos públicos, para lo que sugiere varias medidas: poner una tasa a las empresas que facturen más de 100 millones de dólares, crear un impuesto digital (como ha propuesto el Parlamento Europeo) o aprobar otro impuesto nuevo sobre las apuestas deportivas digitales. Lo importante, según el FMI, es que los paises saneen sus cuentas públicas, para tener “un colchón” ante futuras crisis.

Pero la mayoría de los paises europeos se quedan sólo con una parte del consejo, el de recortar costes. Así, el canciller alemán Metz ha impulsado 3 paquetes de recortes sociales desde que llegó en 2025, poniendo en peligro su alianza de Gobierno con los socialdemócratas: un ajuste de 40.000 millones en sanidad y prestaciones sociales, un endurecimiento del acceso a los subsidios y a la renta básica y una reducción de ayudas familiares y sociales, mientras estudia una reforma de las pensiones (para recortarlas). En paralelo, el gobierno de Francia hace frente a su crisis de la deuda anunciando recortes de 54.000 millones de euros en su proyecto de Presupuestos para 2027, mientras Marine Le Pen (que podría llegar al Elíseo en 2027)  propone recortes de hasta 140.000 millones en 6 años y Melenchón (Francia Insumisa) propone gastar 80.000 millones más. Y en el tercer país con problemas de deuda y déficit, Italia, Meloni anticipa para 2027 recortes de gasto y no hacer las bajadas de impuestos prometidas, mientras gastará más en Defensa y energía.

Lo más grave es que Alemania y los otros paises “frugales” (Austria, Paises Bajos, Finlandia, Dinamarca y Suecia) exigen recortar el próximo Presupuesto de la UE para 2028-2034, para tener que aportar ellos menos al fondo común y reducir así sus abultados déficit y deuda. De momento, su presión ha conseguido que Irlanda (que preside ahora la UE) recorte un 8% el Presupuesto europeo previsto para los próximos 8 años (de los 1.760.000 millones de euros iniciales a 1.620.000 ahora), lo que supone recortar sobre todo los Fondos agrícolas y las ayudas regionales, también algunos Fondos para competitividad e investigación, mientras aumentan el gasto en Defensa, propuestas que no aceptan los paises del sur, con más peso del campo, encabezados por Italia, Francia, España y Portugal.

En la Cumbre europea del 15 y 16 de octubre no se alcanzó un acuerdo, pero Alemania y los “frugales” quieren un recorte mayor del 8%, lo que perjudicaría más a la Europa del sur. Y además, en un momento en que las protestas se generalizan en media Europa, mientras crece la ultraderecha cara a las próximas elecciones en España, Francia, Italia o Polonia. Parece mentira que cuando la mayoría de europeos sufren cada mes la crisis energética y las subidas de los carburantes y la luz (ojo: provocadas por las guerras de Putin y Trump), el encarecimiento de la vivienda y unos sueldos que no permiten llegar a fin de mes, los líderes europeos vuelvan a hablar de recortes, en lugar de aprobar nuevas ayudas, como tras la pandemia, y medidas para relanzar la economía europea, estancada y poco competitiva. Los europeos, sobre todo los españoles, griegos y portugueses, ya sabemos el alto coste económico y social de los recortes, porque los sufrimos entre 2010 y 2014, provocando una recesión, una enorme pérdida de empleos y deteriorando los servicios públicos.

En España, el hecho cierto de que tengamos unas cuentas públicas saneadas y una deuda pública a la baja no debería justificar ningún recorte del gasto público, sino que debería aprovecharse el mayor crecimiento y la fuerte creación de empleo para modernizar la economía, con más tecnología y digitalización, sacando recursos para impulsar inversiones y reforzar los servicios públicos, en especial la sanidad, la educación y los servicios sociales, faltos de personal y de recursos. Pero todo va a depender de las elecciones del 29-N. Porque si el resultado permite gobernar al PP y Vox, nadie duda que harán recortes (como han hecho en las autonomías donde gobiernan), aunque no se atrevan ahora a decirlo. Parece claro que su prioridad no será reforzar los servicios públicos, sino recortar su gasto y promover la privatización de la sanidad y la educación, como ya hacen en sus autonomías. Y “reformarán” las pensiones, para frenar el gasto, mientras aumentarán el gasto en Defensa y Seguridad. Así que mire bien a quién vota.  

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