miércoles, 16 de noviembre de 2011

El último recorte de Zapatero

Ha pasado bastante desapercibido, pero Zapatero se despide con un último recorte de 654 millones de euros, la mayor parte en infraestructuras. Mientras el candidato Rubalcaba defiende estímulos europeos al crecimiento, ZP se ha despedido de sus colegas europeos como el mejor alumno de la clase, el que hace recortes hasta el final para rebajar el déficit lo prometido. Aun así, es muy probable que no cumpla, por culpa de las autonomías. E incluso que haya que hacer recortes adicionales en diciembre, si sigue la crisis de la deuda y no crecemos. Lo más grave es que el G-20 no ha aprobado medidas de estímulo y se han sumado a los recortes Francia e Italia, con lo que Europa se va a estacar aún más. Y con ella, España. Eso sí, ahora nos quieren multar por tener mucho paro. No se puede ir a setas y a Rolex.

El Consejo de Ministros del 14 de octubre aprobó un recorte de gastos de 654 millones, para compensar una desviación similar de gastos en desempleo (162 millones), Ley de Dependencia (260 millones), ayudas a los jóvenes y a la vivienda (124 millones), el coste de la intervención en Libia (86 millones) y pago cotizaciones SS de los profesores de religión (21 millones). El recorte se reparte entre todos los Ministerios (incluidos Sanidad y Educación), aunque la mayor parte (500 millones) se corta de infraestructuras, de obras públicas, una partida que “se nota menos” cara al 20-N, pero que es clave para crear empleo.

El problema es que “llueve sobre mojado”: España lleva ya dos años con fuertes recortes de la inversión estatal en infraestructuras (-19% en 2010 y -31% en 2011) e incluso este año, para cuadrar el déficit, sólo se iba a gastar dos tercios de lo presupuestado. Y ahora, menos. Y tanto Ayuntamientos como autonomías han reducido a la mitad su obra pública. Es resultado es menos actividad, menos trabajo para miles de empresas y más paro. Y se estima que entre 2010 y 2014, el recorte de inversión en obra pública será de 50.000 millones de euros.

Zapatero podía no haber hecho este último recorte, que va a frenar aún más el crecimiento y el empleo, y dejárselo a Rajoy, que no iba a notarlo mucho dentro del superrecorte de 30.000 millones que tendrá que hacer en 2012 para cumplir con Bruselas. Pero, una vez más, ZP ha querido ser el alumno más aplicado de la clase y despedirse con los deberes hechos. Quizás el Estado sí cierre 2011 con el déficit previsto (4,8% PIB, tras cerrar septiembre en el 3,42%), pero seguro que no lo harán las autonomías, que ya habían casi alcanzado el déficit previsto (1,3%) a mediados de año. Y si la economía no crece y siguen bajando los ingresos fiscales, quizás haga falta hacer ajuste adicional en diciembre, como ha sugerido ya la Comisión Europea, sobre todo si sigue la crisis de la deuda europea (que seguirá). Claro que en ese caso, lo haría ZP con acuerdo de Rajoy (si gana).

Recortes aparte, el problema de fondo es que la última cumbre del G-20 en Cannes no ha aprobado medidas para frenar la recesión económica que se avecina. Obama y Japón van a seguir la senda de reanimar las economías con la inversión pública, pero Europa sigue por el camino de los ajustes. Ahora, a los recortes de la Europa del sur (incluida Italia, que no crece nada y caerá un 0,2% en el cuarto trimestre), se suma Francia, la segunda economía del continente, que ha aprobado 24.000 millones de recortes hasta 2016 (y subidas de impuestos), con lo que bajará su crecimiento (-0,1 % en el cuarto trimestre y +l 0,6% en 2012). Gran Bretaña, tras los recortes anteriores, está creciendo al 0,2% y sólo crecerá un 0,6% en 2012. Alemania, que podría hacer de locomotora europea, no crecerá nada en el cuarto trimestre de 2011 y sólo 0,8% en 2012. Y Merkel no bajará impuestos hasta 2013 (elecciones).

Europa ahonda así el camino de los ajustes, que le ha conducido a la grave crisis actual, donde hasta Francia está en el punto de mira de los mercados. Es el dilema “austeridad o muerte, valga la redundancia”, que escribe Antón Costas (léanlo). Un camino que en España nos ha llevado al estancamiento y a tener 5 millones de parados. Curiosamente, Bruselas quiere ahora penalizarnos por el paro, después de año y medio forzando el recorte drástico del déficit. Señores, aclárense: a setas o a Rolex. No basta con reformas laborales para crear empleo. Ninguna empresa va a crear empleo, aunque sea gratis, si no confía en vender, si no hay consumo ni inversión. Y menos si no hay crédito. Alguien tiene que tirar de la economía para no caer en el abismo. Y si las empresas no pueden, tendrán que ser los Estados. Es lo que trata de hacer Obama y Japón. ¿Por qué no se explora este camino? Por puros prejuicios ideológicos. Pero el recorte puro y duro ya sabemos adónde nos ha llevado.

El debate está abierto, en el G-20, en el FMI y en la OCDE: Europa se ha pasado de frenada. Pero Merkel, Sarkozy y los conservadores de Bruselas siguen con su miopía ideológica, sumiendo a Europa (desde Grecia a Portugal pasando por España y ahora Italia) en el estancamiento, con altos costes sociales, pobreza y paro. Y sin que veamos el camino de salida de la crisis, tampoco para 2012. Tras el recorte de despedida de Zapatero, Rajoy se estrenará con más recortes para el Presupuesto 2012. Y así, diga lo que diga, no se crecerá ni se creará empleo. Y menos con una Europa renqueante, que nos comprará y visitará menos. Se avecinan unos meses muy duros, para España y para Europa. Hasta que la realidad se imponga y el estancamiento obligue  a Europa a cambiar de rumbo. Si no, se agravará la Europa a dos velocidades, una del Norte que crece (poco) y otra del sur estancada. Pero eso no lo aguanta el euro. Ni una España con más de 5 millones de parados. Hagan algo ya.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Elecciones 20-N : votaremos con el bolsillo

Son las elecciones de la crisis. El paro y los recortes protagonizan el 20-N, con las recetas de los partidos para salir de la crisis. Pero la solución, más que en España está en Europa y en la economía internacional: si ellos no salen, nosotros tampoco. Con todo, hay que intentar resolver los problemas propios de España, sobre todo tener el doble de paro que Europa y buscar una alternativa al ladrillo. Y salvaguardar en lo posible el Estado del bienestar, en especial la educación, la sanidad y los servicios sociales. El problema es que nos hemos comprometido con Bruselas a recortar más el déficit, unos 30.000 millones el año 2012. Y eso no se puede hacer sólo con las tijeras: habrá que subir impuestos, gobierne quien gobierne. Más recortes, mínimo crecimiento y más paro. Votemos lo que votemos. 

enrique ortega
La crisis económica es el centro de estas elecciones. El paro (81%) y la situación económica (51,3%) son las mayores preocupaciones de los españoles, según la última encuesta del CIS. El 90% ve la situación económica como mala o muy mala. Y la mayoría no cree que vaya a mejorar en los próximos meses: el 72% piensa que el paro seguirá así o subirá más. En definitiva, son las elecciones del pesimismo ante el futuro económico.
Los partidos saben que estas elecciones se juegan en el terreno económico y ahí han centrado sus propuestas. El PP, que se ve ganador, buscando no asustar a los votantes de centro, con un programa edulcorado, sin recortes al estilo Esperanza Aguirre. Y el PSOE, intentando convencernos de que harán contra la crisis lo que no han hecho en estos 4 años.

Curiosamente, el tema estrella de la campaña no es el paro, sino los impuestos. El PP promete bajarlos: a las pymes  (del 25 al 20% el tipo del impuesto de sociedades), a los autónomos (rebaja de módulos), a los ahorradores, a los que contraten planes de pensiones privados, a las familias numerosas, a los que inviertan en I+D+i, y a los que compren una vivienda. Por el contrario, el PSOE promete subirlos: un impuesto a las grandes fortunas, a la banca, a las SICAV, al tabaco y al alcohol. En contrapartida, los socialistas prometen dedicar estos mayores ingresos a crear empleo y a consolidar la sanidad, la educación y los servicios sociales. El PP opta por la entrada de capital privado en los servicios públicos (privatizar, como Esperanza Aguirre en Madrid) y revisar los servicios públicos, creando un catálogo estatal (de mínimos). Sin embargo, la patronal CEOE ya le ha pedido que vaya más allá e introduzca el copago en la sanidad y la dependencia.

El tercer tema estrella es la reestructuración del sector público. El PP propone un plan de austeridad en todas las administraciones, sin concretar, salvo la reducción de organismos, la privatización de TV autonómicas y el recorte de eventuales (un 50%). El PP propone delimitar las competencias de las distintas administraciones y como controlan ya autonomías y ayuntamientos, podrían conseguir poner orden y evitar triplicar gastos. Para crear empleo, la medida estrella del PP es subvencionar  con 3.000 euros cada empleo creado por una nueva empresa y bonificar la cotización de los autónomos por su primera contratación. Además, proponen simplificar contratos y que prevalezcan los convenios de empresa. A su lado, la patronal CEOE propone el contrato único con indemnización de 20 días por año, Ley de huelga más restrictiva y bajada de cotizaciones sociales. Enfrente, el PSOE plantea nuevos contratos para jóvenes, a tiempo parcial y bonificar el empleo estable.

Al final, el PSOE defiende un modelo socialdemócrata que apenas ha aplicado con la crisis y el PP un modelo neoliberal, basado en menos impuestos, menos gasto  y privatizaciones de servicios. El problema es que, al margen de los programas, el nuevo Gobierno tendrá una tarea prioritaria cuando tome posesión el 20 de diciembre: hacer el Presupuesto 2012 y recortar aún más el déficit público, como exige Bruselas (y los mercados). En principio, hay que bajar el déficit del 6% del PIB al 4,4 %: eso obliga a recortar 15.613 millones. Pero además, como este año no se va a cumplir la rebaja del déficit (crecemos menos, se recauda menos y las autonomías no han recortado lo prometido), habrá que recortar más: si el déficit quedara en el 6,5%, ese medio punto de más serían otros 5.450 millones. Y como hay que liquidar en 2012 más dinero a las autonomías (7.900 millones) y a los Ayuntamientos (2.300 millones), pues habrá que sacar de algún sitio otros 10.200 millones. En total, un recorte de 31.263 millones para 2012, que el futuro Gobierno tendrá que hacer, gane quien gane.

Y eso no se consigue sólo con la tijera, que habrá que meter en todo: Zapatero, tocando pensiones, funcionarios, ayudas, inversiones y gastos sociales sólo recortó 15.000 millones en 2010. Por eso, el futuro Gobierno se verá obligado a subir impuestos, desde los especiales al IVA, pasando por Sociedades a las grandes empresas (vía deducciones). Y esta mezcla fatídica, recortes y subida de impuestos, van a frenar más el crecimiento y subirá el paro. La economía española ya no ha crecido nada en el tercer trimestre y la Comisión Europea espera que decrezcamos una décima en el último trimestre (como toda la zona euro), con nueva caída del empleo y aumento del paro en 2011 y 2012, para superar con creces los 5 millones de parados.

El mayor problema del futuro Gobierno será que llega en un contexto internacional muy negativo, con una crisis europea que no se arregla y una esperada caída en el crecimiento de la eurozona: -0,1% en el cuarto trimestre 2011 y un + 0,5% en todo 2012 (+0,3% según la OCDE. Con estas perspectivas, nos ayudarán menos las exportaciones y el turismo. Y con los recortes internos, seguirá cayendo el consumo y la inversión, aumentando aún más el paro. Por eso, lo que haría falta es que el nuevo Gobierno peleara por una política de estímulos económicos en Europa, algo que no defienden Merkel y Sarkozy (ni tampoco Rajoy), aunque ayudará la bajada de tipos del BCE. Reanimar la economía europea, esa es la decisión más crucial, que no votaremos el 20-N.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Teletrabajo contra la crisis

Cada día, miles de personas trabajan desde su casa para una empresa, gracias a la tecnología, conectados por Internet y videoconferencia. El teletrabajo ha crecido con la crisis, porque ahorra costes y permite flexibilidad de horarios. Ya  hay un millón de personas trabajando a distancia, un 8% de los trabajadores, la mitad que en Europa. Las nuevas tecnologías permiten a las empresas videoreunirse con empleados, proveedores y clientes y trabajar con ellos a distancia, con menos costes y más eficacia. Y más ahora que todo puede estar accesible en la nube, a través de Internet. El teletrabajo es una opción para crear empleos y salvar empresas.


enrique ortega
El teletrabajo no es llevarse trabajo a casa o consultar el correo desde el móvil. Se trata de una nueva forma de trabajo en una empresa desde casa, al menos tres o cuatro días a la semana, con una relación laboral específica. No hay estadísticas actualizadas, pero un estudio de la Comisión Europea (2003) cifraba el teletrabajo en España en el 4,9% de los trabajadores, frente al 13% de media en la UE. Y todo indica que ha aumentado en estos años, con la penetración de Internet y con la crisis, por lo que podría extenderse ya a un 8% de los empleados, un millón de personas. Un porcentaje todavía muy inferior al 25% de teletrabajo en Estados Unidos, el 17% de Alemania o el 21 % de los países nórdicos.

En julio de 2002, sindicatos y empresarios aprobaron un Acuerdo marco europeo de teletrabajo, que es la referencia para todos los países, a falta de una legislación específica. Reconoce el carácter voluntario del teletrabajo (la empresa no lo puede imponer) y establece que el teletrabajador tiene los mismos derechos que sus compañeros que acuden a la empresa, desde el sueldo a los derechos sindicales. Y como regla general, establece que la empresa ha de facilitarle el equipamiento que necesite. En España, el PP intentó en marzo de 2011 que el Congreso aprobara una proposición de ley para regular el teletrabajo, pero fue rechazada por el PSOE y CiU, porque creían que era un tema que debían pactar sindicatos y patronal en la mesa de concertación social.

El teletrabajo ha cobrado más fuerza en algunos sectores: comunicación, periodismo, diseño, enseñanza y formación, analistas informáticos, asesoría y consultoría, trabajos de secretaría y mecanografía, traducciones, edición, ingeniería, arquitectura, abogados, publicistas, tele marketing, estudios de mercado, agentes de seguros, comerciales… En un principio, surgió de la mano de multinacionales y grandes empresas, aunque también lo usan pymes y autónomos, para el autoempleo (ciberautónomos). En España, la empresa líder en teletrabajo es Telefónica, que cuenta con 2.100 teletrabajadores (6,5% plantilla). Y el BBVA, tras una experiencia piloto con 100 empleados, ha lanzado un proyecto de teletrabajo al que podrán acogerse hasta 20.000 trabajadores de servicios centrales y área corporativa.

Las autonomías han dado un gran empujón al teletrabajo, con experiencias interesantes en Cataluña, Castilla León (con 99 funcionarios y un Decreto), Castilla la Mancha (100 funcionarios y la idea de llegar a 2.000) y el País Vasco (330 de 5.500 funcionarios).

En todos los casos, los trabajadores se muestran bastante satisfechos (flexibilidad de horarios, ahorro costes y tiempo de transporte, conciliación familiar…) y las empresas también, porque ahorran costes (oficinas, luz, teléfono, viajes…, unos 1.200 euros por teletrabajador), aumentan la productividad (+20%) y reducen el absentismo. Además, el teletrabajo resulta muy útil para el trabajo de las mujeres con niños pequeños y los discapacitados. Eso sí, los expertos plantean unas reglas mínimas: debe ser por un máximo de 4 días a la semana (hay que ir un día a la empresa, para mantener el contacto y coordinar el trabajo), debe haber objetivos definidos y hay que tener muy bien resuelto el soporte tecnológico, las herramientas, para no caer en el tecnoestrés.

Las nuevas tecnologías facilitan también el teletrabajo de  las propias empresas, en particular de pymes y autónomos. Así, la videoconferencia permite las videoreuniones a través de Internet, ahorrando gastos en viajes y hoteles y permitiendo el contacto con clientes, proveedores y empleados a distancia. No es sólo verse y hablar. Se trata de videotrabajar: compartir archivos, aplicaciones y escritorio, transmitir ficheros, recorrer conjuntamente Webs, compartir vídeos, trabajar conjuntamente sobre un diseño o documento…, incluso con traducción on line. Todo ello, con un simple ordenador conectado a Internet, también con dispositivos móviles (tablets, Smartphones). Y con licencias incluso en alquiler, a bajo coste.

El teletrabajo y la videoconferencia tienen múltiples aplicaciones, pero hay dos sectores donde  se están imponiendo: la formación (e-learning) y la telemedicina. Hoy día, un profesor puede dar clase a cientos de alumnos, en cursos con tutorías online. Y ya se está utilizando la videoconferencia para hacer diagnósticos clínicos a distancia, tele radiología o transmitir operaciones. Sin olvidar las posibilidades del teletrabajo en banca, seguros, teleasistencia, ONGs, atención al ciudadano, industria y servicios, seguridad, cultura o espectáculos…

Las nuevas tecnologías están alumbrando empresas 3.0, que contratan a empleados 3.0: trabajadores formados en la movilidad, el trabajo multicanal y las tecnologías digitales. Con las aplicaciones en la nube, el teletrabajo recibe un gran impulso, ya que cualquiera puede acceder a los archivos y las herramientas de trabajo desde cualquier lugar, a través de Internet y la intranet corporativa. Es el e-trabajo, una nueva forma de trabajo, que será cada día más habitual y que va a revolucionar el mercado laboral. Se acabará lo de calentar la silla y salir más tarde para hacer méritos. Se impondrá el trabajo por objetivos, hecho en distintos lugares, por equipos compartidos. Lo que hace falta es que eso no suponga subempleo, precariedad, menores ingresos. Y que sea no sólo una forma de ahorrar costes, sino de salvar empleos y de crear otros nuevos. Amén.

domingo, 6 de noviembre de 2011

El carrito de la compra, más caro

En los últimos meses, muchos alimentos han subido de precio: azúcar, frutas, zumos, arroz, café, cereales, cerveza…El último estudio de la OCU es concluyente: se ha acabado la guerra de precios, incluidas las marcas blancas, que copan el mercado. El problema es doble. Por un lado, están subiendo los alimentos en el mercado internacional, por la mayor demanda, las malas cosechas y la especulación. Por otro, la enorme concentración de los distribuidores (cuatro marcas venden el 58% de los alimentos) está empezando a ser negativa para la competencia. Y mientras, los agricultores y ganaderos se llevan la quinta parte del precio que pagamos. Cara al futuro, todo apunta a que comer será cada vez más caro.
enrique ortega
Comer es el mayor gasto de los españoles (14,4% del presupuesto familiar), tras la vivienda (29,4%) y por encima del transporte (12%). En alimentación nos gastamos 1.460 euros por persona en 2010, un 2,3% menos, en una tendencia a la baja que empezó con la crisis y que se da en toda Europa, aunque España es el país donde más ha bajado el gasto alimenticio, junto a Italia (-7,6%): -5,5% entre 2007 y 2010, frente al -0,4% en Francia, el -2,7% en Gran Bretaña o el -2,8 % en Alemania. Para 2011, la OCU estima que el gasto de alimentación de una familia media será 6.804 euros (567 al mes), unos 400 euros menos que el año pasado, por la crisis y la caída de precios.
Pero los precios están repuntando en los últimos meses y ya hay fabricantes que reconocen estar subiendo los zumos (por la subida de las frutas y el azúcar), el arroz, el café, los cereales y pastas o la cerveza. Y la OCU señala, en su última encuesta, que ha finalizado la guerra de precios de 2009 y 2010 y que la mayoría de cadenas están subiendo precios. De momento, el propio IPC ya lo refleja: los alimentos han subido un 2,3 % en el último año (la inflación, el 3,1), con fuertes subidas en el azúcar (+26,9%), el café (+12,5%), el pollo (+6,9%), los cereales (+6,9%), el pescado (+4,9%) o los lácteos(+4,8%), mientras subían poco la leche(+0,3%) y el aceite(+1,8%),dos “productos escaparate” en los supermercados y con excedentes.
La causa inmediata de estas subidas es el aumento del precio internacional de muchos alimentos, sobre todo cereales, azúcar, arroz, lácteos y café, que han subido más del 40% en el último año, según la FAO. De hecho, desde 2008 asistimos a una gran volatilidad de los precios de los alimentos, por tres causas. La primera, la mayor demanda de alimentos de los países en desarrollo y el aumento de población (80 millones de bocas más cada año), mientras  los cultivos apenas crecen, caen las existencias y cualquier sequía o inundación provoca sobresaltos de precios. La segunda, el aumento de los precios de la energía y la apuesta por los biocombustibles( subvencionados), que fuerza la subida del maíz, trigo, azúcar y aceites. Y la tercera, la especulación pura y dura: los alimentos se han convertido en activos para invertir, que mueven billones de dólares, amplificando la volatilidad de precios.
Pero también hay otras causas de la subida de los alimentos. La concentración de los distribuidores y el auge de las marcas blancas (42% ventas), que fue positiva al principio para bajar precios, puede haber llevado ya a echar del mercado a muchos fabricantes y  a una menor competencia de los que han quedado por producto, uno o dos fabricantes de marca y la marca blanca del distribuidor. Así lo refleja el reciente estudio de la Comisión de la Competencia, donde se indica que cuatro grandes distribuidores (Mercadona, Carrefour, Eroski y Auchan) controlan ya el 58 % del mercado alimenticio, empleando prácticas restrictivas de la competencia: cláusulas con fabricantes, pagos comerciales, información sobre productos…
Las marcas blancas están aquí para quedarse y ya las compran el 87 % de los consumidores (habitualmente en conservas, pastas, legumbres, arroz, leche, lácteos y congelados), sobre todo los menores de 45 años, especialmente en Aragón, Andalucía y Madrid. Y aunque son más baratas (-31,7%), parece que los precios han tocado suelo y ahora que están asentadas, los distribuidores van a tratar de subirlas, poco a poco. Y mientras, tratan de seguir ganando márgenes a costa de agricultores y ganaderos. De hecho, estamos pagando casi cinco veces más caros los alimentos que el precio que recibe el campo, según el observatorio de COAG: casi el doble por el aceite, cinco veces por los tomates o las acelgas, siete veces más por el plátano, el doble por el pollo  o la leche y cuatro veces más por la ternera…
El Gobierno se despide sin haber aprobado la Ley que prometió al campo para regular (como hace Francia) los contratos entre productores y distribuidores de alimentos, que imponen su ley, controlando las ventas (un 63% en supermercados e híper, frente al 27% de la tienda tradicional, en extinción). Un poder que puede imponer ahora subidas de precios, forzado por unos mercados internacionales al alza, donde los alimentos van a duplicar su precio en los próximos 20 años, según Intermón Oxfam. Y eso porque la demografía (2.000 millones de bocas más que alimentar para 2030) y el cambio climático son una bomba de relojería sobre una agricultura mundial que no avanza (las hectáreas cultivables se han reducido a la mitad desde 1960), donde faltan tecnología e inversión y donde los precios los fijan pocos países (EEUU, China y Rusia) y 500 multinacionales (3 en cereales).
La alternativa, intentada por la FAO y el G-20, es promover la inversión en la agricultura, reduciendo el proteccionismo y la especulación. Y en Europa, ayudar a agricultores y ganaderos, para asegurarnos los alimentos. Pero eso cuesta enormes subvenciones, que Bruselas quiere recortar ahora, con lo que España recibiría 5.000 millones en vez de los 7.000 actuales. Eso volverá a echar a más gente del campo. Y comer será aún más caro.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Más pobres : los que pagan la crisis

Ya hay más de 10 millones de españoles en el umbral de la pobreza. Una noticia de la que apenas se habla y muchos tratan de olvidar. Es como el cáncer: mejor no mentarlo, a ver si no me toca. El drama de la crisis es que ha convertido en pobres a “gente normal”, que de la noche a la mañana se han quedado sin trabajo, sin casa y yendo a los comedores de Cáritas. España es el séptimo país con más pobres de Europa, sobre todo niños, un drama que afecta sobre todo a madres solas sin trabajo, emigrantes y ancianos. El problema es que gastamos menos que el resto de Europa en asistencia social y, con la crisis, las ayudas de autonomías y Ayuntamientos se han recortado. Menos mal que están las familias.

¿Qué es ser pobre? La estadística oficial (Eurostat y el INE) pone un listón: tener ingresos inferiores al 60% de la media de cada país. En España, en 2011, son 7.533,30 euros por adulto, 11.300 € para una pareja sin hijos, 13.560 € para una familia con un niño y 15.820 € de ingresos para una pareja con dos niños (cualquier familia con un mileurista). Con este baremo, en España está en riesgo de pobreza el 21,8% de la población, 10.278.874 habitantes, 1.374.329 personas más que antes de la crisis (19,7% en 2007). La pobreza también está mal repartida: Extremadura, Ceuta, Canarias y Andalucía tienen casi un tercio de sus habitantes por debajo del umbral de la pobreza, mientras hay pocos pobres en Navarra (7,3%), País Vasco (11,6%), Madrid (13,6%) o Cataluña (15,3%).

Ser pobre en España no es pasar hambre, pero sí estar mal alimentado, no significa vivir en la calle pero sí hacinado y a veces sin agua ni calefacción, no poder afrontar gastos educativos complementarios ni sanitarios(dentista) y por supuesto, vivir con muchas estrecheces. Pero hay un escalón más abajo, la pobreza extrema: entre millón y medio y dos millones de españoles (3,5% de la población), según el informe FOESSA (la Fundación Atenea sube la cifra hasta 3 millones).

España es el séptimo país de Europa con más pobres, por detrás de Rumanía, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania y Grecia. En conjunto, la Unión Europea tiene 85 millones de personas en el umbral de la pobreza, un 17 % de la población, cifra que suben a 114 millones (23,1% de los europeos) con el nuevo indicador de pobreza y exclusión social introducido en 2009 (que afectaría al 23,4% de españoles).

En España, los más afectados por la pobreza son los hogares donde nadie trabaja (1.425.200 hogares con todos en paro y  560.000 sin ningún ingreso, según la EPA), las madres solas con hijos, las familias numerosas (sobre todo con padres jóvenes y en paro o con empleo precario), los mileuristas y los emigrantes. Pero lo peor es la pobreza infantil, que afecta a 2 millones de niños en España, el quinto país europeo con más pobreza infantil. Y de ellos, unos 300.000 niños españoles sufren pobreza severa, pasando hambre de forma habitual un 3,6% de los menores (y un 6,2% de los niños emigrantes), según UNICEF. Un drama que no se corrige porque España gasta poco en protección a la familia (el 0,7% del PIB frente al 2,3% en la UE) y se gasta mal, por falta de coordinación entre las administraciones. Por eso, UNICEF pide un Plan urgente contra la pobreza infantil, duplicando el gasto en la infancia (de 700 a 1.400 millones) y concentrándolo en familias jóvenes y emigrantes.

Pobres había antes de la crisis (9 millones de españoles en 2007), pero ahora la pobreza ha saltado a grupos y familias que no la habían sufrido nunca. Cáritas habla de “los nuevos pobres”: españoles (la mitad de los que les piden ayuda), menores de 40 años, que tenían una vida desahogada y que en los últimos tres años acaban pidiendo comida, ropa o alojamiento. Claro que 7 de cada 10 pobres son “crónicos”: ya habían pedido ayuda antes. Y lo peor: el 67% van a Cáritas porque les desvían de los servicios sociales públicos (Ayuntamientos y autonomías), que están recortando personal y recursos.

Se reduce el paraguas protector cuando aumenta la necesidad de ayuda: 8 millones de españoles pidieron apoyo en 2010 a los servicios sociales de asistencia primaria (municipales), 3 millones más que antes de la crisis. Y unos 150.000 españoles sin ingresos cobran una renta mínima de inserción de las autonomías (entre 370 y 640 euros al mes, durante 6 meses o un año). Pero los servicios sociales públicos tardan mucho en dar soluciones (65 días de media frente a una semana en Cáritas) y tienen pocos recursos, que además se han recortado. El gasto social en España (256 €/habitante) es un 74% de la media de la UE y además está concentrado en ancianos y discapacitados (Ley de Dependencia) más que en la lucha contra la pobreza. Y es muy desigual, según donde se viva: va desde 683 € por habitante en País Vasco o 456 € en Navarra a 97 € en Baleares y 119€ /hab en la Comunidad Valenciana.

Europa ha puesto en marcha un Plan de lucha contra la pobreza, para reducir en 20 millones (-25%) los europeos en el umbral de la pobreza en 2020. España se ha comprometido a reducir 1.450.000 pobres (-13%) en esta década, con un Plan centrado en la infancia, jóvenes, mayores y discapacitados, con medidas para crear empleo estable, fomentar el alquiler, reducir el abandono escolar y mejorar los servicios sociales, difíciles retos.

La pobreza está ahí, creciendo y no estalla en graves conflictos sociales por la ayuda de las familias. Darle una salida no es una cuestión de beneficencia, sino de justicia y de derechos: hemos pagado toda la vida, impuestos y cotizaciones, para tener un colchón si nos caemos. Es el cuarto pilar del Estado de Bienestar, los servicios sociales. Hay que organizarlos y dotarlos de medios, más aún con la crisis. Los pobres están ahí: no podemos mirar para otro lado.

domingo, 30 de octubre de 2011

Europa: otro parche hasta la próxima crisis

Días de reuniones maratonianas en Bruselas para acabar en otro parche, con medidas insuficientes y en la dirección equivocada, que provocarán nuevas tensiones en los mercados y agravarán la crisis en España. Merkel, Sarkozy  y la Comisión han  vuelto a imponer sus viejas recetas conservadoras, añadiendo ingeniería financiera y obligando a un saneamiento de toda la banca europea (sobre todo española), para tapar el riesgo de los bancos franceses y alemanes en Grecia. Otro paso más en año y medio de decisiones equivocadas, basadas en los recortes sin más, que han llevado a Europa al estancamiento. La crisis griega se ha cerrado en falso y se van a agravar las tensiones contra Italia y España, con Francia en el horizonte. El riesgo ahora es que se rompa el euro.  

Europa había aprobado un Plan en la Cumbre de julio, que se fue al garete en agosto. Y la crisis de la deuda se agravaba con Italia, seguía con  España y podía alcanzar a Francia, amenazando la incipiente recuperación de EEUU y el crecimiento de los países emergentes. ¿Por qué falló?. Porque los planes de ayuda a Grecia tardaron en aprobarse tres meses y la economía helena, con durísimos ajustes, profundizó su recesión y quedó claro que no podía pagar su deuda. Se convoca esta nueva Cumbre para reconocerlo y perdonarles el 50% de la deuda, en vez del 21% de julio (si se hubiera hecho entonces, mejor nos habría ido). Pero el problema no está cerrado: la banca no ve claro que sea Grecia quien garantice la quita, hasta noviembre el FMI no aprueba la entrega de otros 8.000 millones de ayudas europeas (más de la mitad de los 65.400 millones recibidos hasta ahora han ido a pagar intereses de la deuda, sobre todo a  bancos franceses, alemanes y británicos) y queda despejar de dónde van a salir las nuevas ayudas que necesitan hasta 2014. Y sigue el riesgo de que no paguen.
Aprobada la quita a Grecia, quedaba  resolver el segundo problema: ayudar a los bancos europeos con deuda griega, que ahora vale la mitad. Un problema centrado en la banca francesa (40.000 millones) y alemana (25.000 millones), mientras la española sólo tiene 448 millones de deuda griega. Pero Merkel y Sarkozy quieren tapar las vergüenzas de sus bancos y aprovechan para un segundo saneamiento bancario (en 2008, los contribuyentes ya destinaron 407.000 millones a sanear la banca europea, salvo la española). Con la excusa de la deuda, exigen más dinero para tapar otros agujeros: los activos tóxicos (Dexia no tenía deuda y ha tenido que ser intervenido), la morosidad, la crisis del ladrillo, la falta de liquidez... Café para todos. Y a España, dos tazas: 26.161 millones más de capital a los cinco grandes (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Popular), la cuarta parte de todo el saneamiento europeo (106.447 millones) y el doble que los bancos alemanes y franceses juntos.

Un despropósito. Por tres razones. Es un sinsentido obligar a los bancos a capitalizarse para cubrir la deuda pública que tienen, en teoría 100% segura. ¿Quién comprará entonces deuda europea?. Segundo, ¿quién va a pagar el saneamiento?. Bruselas dice que no se hará con dinero público, pero no están los mercados como para invertir en bancos. Y tercero, si a los bancos se les exige más capital, tendrán que restringir aún más el crédito, torpedeando la inversión. Sólo en España, el 88% de las pymes ya denuncian problemas para financiarse.

El tercer problema de la Cumbre era frenar el contagio de Grecia a Italia, España y quién sabe si Francia. Se trataba de potenciar el Fondo europeo de rescate, pero Merkel (que paga la  mitad) no quería poner un euro más. ¿Solución?. Hacer “ingeniería financiera”. Dedicar los 250.000 millones disponibles (de los 440.000 iniciales) a asegurar un 20% de la deuda de países con problemas, con lo que se “cubre” un billón de euros. Y de paso, intentar que los países emergentes (China, Rusia, Brasil o India) entren en un Fondo paralelo para comprar deuda europea (o ayudan o nos hundimos todos…). Otro despropósito. Primero, porque garantizar un 20% de deuda es insuficiente y un mal mensaje a los mercados: si se garantiza en parte es porque hay riesgo de no cobrarla. Y segundo, tientan a los mercados a nuevas presiones, para subir la garantía y el Fondo (a 2 ó  3 billones, quien sabe). Y en el camino, los especuladores intentarán cobrar más intereses por la deuda europea (ya se pagan 330.000 millones al año).

Medidas equivocadas para no tomar otro camino, el de EEUU, Japón o Gran Bretaña: tienen mucha deuda y escasos problemas para financiarla, porque los mercados saben que están detrás los Tesoros y bancos centrales, para intervenir y apoyarla con compras si hace falta. Lo mismo podría hacer Europa: que el BCE comprara más deuda de países en apuros, algo que Alemania ya no quiere que haga porque genera inflación (¿y qué?) y por dogmatismo ideológico. Y además, un Tesoro europeo que emitiera deuda europea, ayudando a financiar los países más débiles. Pero Merkel no quiere, porque Alemania pagaría más y porque cree que así Grecia, España, Italia y la Europa del sur no harían los deberes… Como si estos países tuvieran déficit y deuda por vagos: ha sido por la crisis (España tenía superávit entre 2005 y 2007, mientras Alemania tenía déficit) y por endeudarse, en beneficio de los bancos alemanes y franceses, sobre todo, que han prestado sin tino.
Otra Cumbre más, la crisis se ha cerrado en falso y sin tener en cuenta el mayor problema de Europa: el estancamiento de la economía y el paro, sobre todo en los países del sur. Merkel, Sarkozy y los conservadores de Bruselas sólo hablan de recortes, de ajustes, de “sangrar al enfermo para curarlo” como dice el Nobel Krugman. Y así lo van a matar. Porque una Europa que no crece no puede pagar la deuda y eso es lo que más preocupa ahora a los mercados. Por eso, seguirán las tensiones y la receta volverá a ser más recortes, que traerán menos crecimiento y más tensiones. Una espiral infernal, que sólo podrá cambiarse cuando cambien los políticos de Francia y Alemania, en 2012 y 2013. Será demasiado tarde. Antes, iremos de crisis en crisis hasta la caída del euro. Pero están ideológicamente ciegos para verlo. Ojala me equivoque.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Los Ayuntamientos, a un paso de la quiebra

La mayoría de los Ayuntamientos españoles tiene problemas para llegar a fin de mes y pagar las nóminas, la luz, el teléfono o la recogida de basuras. Los ingresos les han caído en picado, por la crisis del ladrillo, y tienen que mantener un tinglado de gastos, servicios y organismos creados con el “boom” pero que ahora no pueden sostener. Por eso están haciendo recortes, no pagan sus facturas a miles de empresas y tratan de subir tasas e impuestos. El mayor problema lo tendrán en 2012, porque  tendrán que recortar 5.000 millones más para cumplir lo acordado con Bruselas. Ello va a obligar a reformar la financiación local, con más ingresos (a costa de las autonomías y de nuestros bolsillos), menos gastos y menos Ayuntamientos.
enrique ortega
Los Ayuntamientos son la administración que menos gasta (13% del gasto público, frente al 36% las autonomías y el 51% la administración central), pero el gasto municipal se disparó con el boom inmobiliario (+72 % entre 2001 y 2008), en obras faraónicas y dispendios sin control. Y ahora, con la crisis, les han caído en picado los ingresos (la cuarta parte y más), que en un 54% venían del ladrillo. Con ello, los Ayuntamientos tendrán este año un déficit de 8.719 millones de euros, un 27% más que en 2010 (aunque su agujero es la cuarta parte del de las autonomías). Y como ahora el Gobierno les ha prohibido endeudarse más (ya tienen una deuda de 29.503 millones de euros, casi la cuarta parte sólo Madrid), no les queda más remedio que recortar gastos y tratar de ingresar más.
Para darles la puntilla, la mayor parte de las autonomías (Cataluña y Asturias entre ellas) les han recortado transferencias este año. Además, tendrán que devolver al Estado, en 2011 y 2012, unos 6.200 millones en anticipos que cobraron de más en 2008 y 2009. Y para colmo, otros 1.022 municipios no cobrarán la transferencia de Hacienda en octubre (13,5 millones) como castigo por no haber presentado sus cuentas de 2010. En suma, menos ingresos.
Así que toca hacer recortes. Lo primero que están haciendo los Ayuntamientos es no pagar las facturas: luz (Valencia debe 12 millones), teléfono (León tiene 800.000 € sin pagar), recogida de basuras (Madrid paga con 9 meses de retraso) y miles de servicios. Se estima que los Ayuntamientos deben unos 35.000 millones de euros a proveedores y que tardan una media de 296 días en pagar (la Ley de Morosidad marca 50 días), lo que ha provocado ya algunos cortes de luz y teléfono. Lo segundo que hace la mayoría es recortar gastos corrientes, un tercio del presupuesto municipal: menos alumbrado, menos alquileres, gastos en fiestas, coches oficiales, móviles, tarjetas, viajes, publicidad… Y lo tercero, reducir subvenciones y ayudas: actos culturales, eventos deportivos y clubs, asociaciones, ayudas a comedores y transporte, a familias y colectivos desfavorecidos y recorte de gastos sociales.
Otro capítulo de recorte es el de personal, que se lleva otro tercio del gasto municipal, con 660.000 empleados públicos (un 60% contratados). Aquí las medidas van desde reducir sueldos de alcaldes y concejales a reducir horas extras e incluso sueldos, llegando a no renovar eventuales ni jubilados y hasta despidos de funcionarios. El problema es que los Ayuntamientos han creado una administración municipal paralela, una maraña de organismos autónomos (1.751) y empresas, Fundaciones y consorcios municipales (otros 1.602), para eludir controles y gastar más libremente en los años de “vacas gordas”:  sociedades de gestión de urbanismo, teatros, auditorios, polideportivos, zoos, parques de atracciones, campos de golf, RTV locales, hasta hoteles… Y ahora hay que ver cómo se desmonta el tinglado. Y mientras, no hay un duro para inversiones nuevas ni para mantenimiento (desde calles a instalaciones).
No basta con los recortes y no pagar las facturas: hay que ingresar más. Por eso, la mayoría de los Ayuntamientos están subiendo las tasas, desde las basuras al pago por bodas, los vados, el agua, la tasa de circulación, la cuota de los polideportivos, la tasa de incendios, la expedición de documentos o una tasa por tener perro (Benidorm o Coslada)...  Y algunos el impuesto sobre la vivienda, el IBI, tras la revisión del catastro, que la mayoría hará en 2012. Pero no pueden subir mucho sus ingresos, ya que los impuestos propios sólo son la mitad del presupuesto y los de vehículos, obras, terrenos y sobre la actividad económica (IAE) están de capa caída por la crisis.  
Con ello, la vía obligada es el recorte de gastos, en muchos casos gastos sociales que les han crecido con la crisis. Y lo peor será el año 2012, ya que el Gobierno y los Ayuntamientos se han comprometido con Bruselas a recortar su déficit del 0,8 % del PIB (2011) al 0,3%. Y eso supone recortar 5.000 millones más, algo imposible para los Ayuntamientos si no se reforma su financiación, con una nueva Ley que lleva años esperando. Y también habrá que reducir el número de Ayuntamientos (8.116), para compartir servicios y ahorrar costes, como acaban de hacer ya Italia y Grecia: en España, el 85% de los municipios tienen menos de 5.000 habitantes (945 menos de 1.000), lo que encarece su gestión.
Pasado el 20-N, una de las tareas urgentes debía ser conseguir un gran pacto municipal, que fijara dos cosas: las competencias que deben tener los Ayuntamientos y cómo financiarlas. Y es que un 26% de los servicios que prestan los municipios (y que les cuestan 9.000 millones al año) son “gastos impropios”, que deberían hacer las autonomías (o el Estado central): seguridad y protección civil, cultura, protección social y servicios sociales (vivienda, educación, sanidad, bienestar comunitario, ayudas). Si lo siguen haciendo (España es el país europeo con menos peso del gasto local), hay que darles más ingresos y quitarlos de otro lado. No duplicar y triplicar servicios en distintas administraciones, cada una con su chiringuito, para que al final nos cueste más a los contribuyentes. Y ya puestos a elegir, menos autonomías y más Ayuntamientos. Pero saneados.