domingo, 11 de diciembre de 2011

El cuidado a los ancianos, en el aire

Los recortes de las autonomías se están llevando por delante las ayudas a viejos y jóvenes discapacitados que reconoce la Ley de Dependencia. Ocho autonomías deben varios meses de ayudas y no pagan a residencias y proveedores. Se han frenado los beneficiarios y siguen esperando una ayuda  312.000 personas con derecho reconocido. Mientras, Rajoy dice que la Ley de Dependencia “no es viable” y no se puede pagar. Pero no dice que España gasta menos en sus ancianos que el resto de Europa y que para 2050, uno de cada tres españoles tendrá más de 65 años. Hay que afrontar con prioridad y urgencia el cuidado de nuestros mayores y buscar cómo se paga.

enrique ortega
La Ley de Dependencia cumple a finales de diciembre 5 años, con un balance agridulce: ha beneficiado a 1.227.871 personas (ancianos y jóvenes discapacitados), pero todavía quedan sin atender la mayoría de los 3 millones de españoles que no pueden valerse por sí mismos. El esfuerzo inversor en Dependencia se ha duplicado (del 0,32% del PIB al 0,64% en 2010), pero aún es la mitad de los países de la OCDE. Y aunque el Estado ha mantenido su aportación, las autonomías han recortado presupuestos, sobre todo en 2011, con lo que se han frenado los beneficiarios: 741.713 a 1 de diciembre (y han caído incluso, entre junio y noviembre, en once autonomías, porque mueren más dependientes de los que acceden a las ayudas. Y sigue estancada el último año la lista de espera: 312.214 dependientes con derecho reconocido pero que no reciben servicios ni ayuda. Como la mitad tiene más de 80 años, un 10% se muere antes de que les llegue.
Y algo más grave: hay 8 autonomías, con Castilla la Mancha, Comunidad Valenciana, Aragón y Cataluña en cabeza, que pagan con retraso (de dos a ocho meses) a las familias que cuidan a dependientes,  a las residencias donde están (hay 78.828 camas en residencias concertadas) y a las empresas que los suministran (desde comida a pañales o sillas de ruedas).  

En noviembre, más de la mitad de las ayudas (52%) a los dependientes era dinero para sus familias, por cuidarles (entre 300 y 520 € al mes) o para sus cuidadores (entre 625 y 850 €), algo que tenía que ser excepcional, ya que la Ley contempla que las ayudas deberían ser para teleasistencia (13,53%), ayuda a domicilio (13%), Centros de día (6,32%) y sobre todo para residencias (sólo 13,30 % de los beneficiarios). Pero a las autonomías les sale más barato dar una ayuda a las familias que pagar una residencia (1.800 €), que además, no hay (sólo se han creado 66.000 en la última década). De hecho, en 2005, de cada 100 abuelos que salían del hospital, 20 entraban en residencias y ahora no llegan a 5.

Al final, España gastó en Dependencia 6.767 millones de euros en 2010, pero sólo el 60% es por la nueva Ley (el 40% restante es para cubrir la asistencia que ya se hacía a ancianos y discapacitados). Pues bien, esos 3.623 millones que cuesta la Ley los paga en su mayoría el Estado (50,44%), luego las autonomías (42,46%) y un 7,10% los usuarios. Pero hay grandes diferencias y hay 4 autonomías que no aportan ni la cuarta parte del gasto: Canarias (10%), Comunidad Valenciana (15%), Madrid (26%) y Galicia (27%). Y por eso, tienen más lista de espera y menos dependientes atendidos. Si en España, 1,58 de cada 100 habitantes reciben ayudas a la dependencia, en Canarias son 0,49, en Valencia 0,84, en Baleares 0,97 y en Madrid 1,19. Eso sí, en la Rioja 2,44, en Andalucía 2,30, en Castilla y León 2,24 y en el País Vasco 2. O sea, que hay que mirar dónde envejecemos.

El problema es que llueve sobre mojado y hay 5 autonomías que siempre suspenden en los exámenes periódicos que les hacen los gestores de residencias: Canarias (0,5 de nota), Comunidad Valenciana (1,5), Asturias (3), Madrid (3,5) y Baleares (4,5). Y denuncian su “empecinamiento en no aplicar las prestaciones y servicios que la Ley contempla”. Sin embargo, hay otras 5 con sobresaliente: Castilla la Mancha (9,5), País Vasco (9,5), Castilla y León (9,5), La Rioja (9) y Aragón(9), aunque temen que esto cambie con los nuevos Gobiernos autonómicos del PP en Toledo, Zaragoza y Logroño, que de hecho, ya han empezado con recortes e impagos a la Dependencia.

Al final, la Ley y la financiación estatal es la misma y hay autonomías con problemas y otras sin ellos. Pero el problema vendrá en 2012, ya que Rajoy ha advertido que la Ley de Dependencia “no es viable”, lo que augura más recortes, cuando todavía dos tercios de los dependientes están sin atender. Y cuando la OCDE ha dicho que España tiene que multiplicar por seis su gasto en dependencia en las próximas décadas. De hecho, España será el país más envejecido de Occidente en 2021 y la población de más de 65 años se va a duplicar: de los 7,6 millones actuales a 15,3 millones en 2050, uno de cada tres españoles.

Con este panorama, no cabe aplicar recortes a la dependencia. El gasto actual, 6.767 millones al año (poco frente a los 88.828 millones de la Sanidad y los 112.000 de las pensiones) tendría por fuerza que crecer, hasta los 20.000 millones en 2015, según la Ley de Dependencia. Y aunque su aplicación se modere por la crisis, queda mucho por hacer. Además, es una inversión con mucho retorno: 165.000 empleos creados  estos años y 20 céntimos recuperados por cada euro gastado (entre más cotizaciones e impuestos).

Hay que buscar nuevos recursos, como los planteados por la Comisión de Expertos: una cotización adicional para la Dependencia, un recargo del IVA, el copago en las recetas y promover seguros privados. Y coordinar sanidad, pensiones y dependencia, buscando soluciones conjuntas para nuestros mayores. Es su derecho y nuestra obligación. Se lo debemos a nuestros padres. Y a nosotros y a nuestros hijos, en unos años.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Ocio sí, pero barato (o mejor, gratis)

Media España está de puente, la que pueden porque no están en paro o con el sueldo y la pensión congelados. A pesar de la crisis, los españoles no perdonan las escapadas, aunque menos días y gastando menos. El resto del ocio se reparte entre ver la televisión y engancharse a Internet, para bajarse música, películas o juegos y estar en las redes sociales. Baja la lectura, ir al cine y al teatro, aunque suben los museos. En general, domina el ocio low cost y a ser posible gratis. España gasta menos en ocio que el resto de Europa, por la crisis y porque trabajamos más horas. Pero es una de las industrias con más futuro.

enrique ortega
A pesar de la crisis, los españoles no renuncian a las escapadas de puentes y fines de semana: un 55% realizan dos o tres viajes de ocio al año y el 17% más de cuatro veces, según Muchoviaje. Son los que tienen trabajo y consiguen ahorrar, ya que un 26% de las familias no llegan a fin de mes, según el INE. Y  un 38,8% no pueden permitirse vacaciones ni una semana al año. En general, la crisis ha cambiado las escapadas: son más cortas (cogemos la mitad del acueducto) y con menos gasto, como las vacaciones. Pero aun así, los hosteleros estiman en 100 millones extras los ingresos de un puente, que la patronal CEOE quiere suprimir.

Los españoles prefieren reducir gastos en casa (luz, gas, teléfono, ropa, coche) antes que quedarse sin salir. Y cambian sus hábitos de ocio, gastando menos fuera de casa. Con ello, ha aumentado el consumo de televisión y de Internet, se han reducido las comidas y cenas fuera de casa y las salidas al cine y al teatro. Y con la Red, se busca ocio a bajo precio o gratis, desde museos a conciertos, teatros o restaurantes. Y crece la piratería, que mueve ya 11.000 millones de euros al año, sobre todo en la música, los videojuegos y el libro digital.
La televisión se lleva la mayor parte del ocio: 262 minutos diarios en noviembre (más de 4 horas) y creciendo, con lo que España es el tercer país europeo que ve más TV, tras Italia 309 minutos) y Portugal (265). Los domingos sube el consumo (256 minutos) y baja los viernes (224), siendo aragoneses y andaluces los que más la ven. Y como somos más caseros, también ha crecido la TV de pago (+4,2%), por el fútbol y las películas.

Internet es la otra estrella del ocio, con el 59% de los hogares conectados a la Red y 22 millones de internautas. Nos gastamos 617 millones al mes en la conexión a Internet, 24 € por hogar.  Entre los jóvenes, Internet ya ha superado a la TV, siendo España el 5º país europeo en consumo de Internet (13,6 horas semanales) y el país líder en Europa, junto a Luxemburgo en Internet móvil : la mitad de los internautas se conectan a través del pincho del portátil o de su móvil. El 80% de los internautas se conecta para entrar en redes sociales (28 millones de cuentas españolas en Twitter, 16 millones de usuarios en Facebook y 12 millones de jóvenes que acceden a Tuenti). Y después, se usa la Red para ver TV, vídeos o películas (46%), leer noticias o hacer búsquedas( 40%) , escuchar la radio (34%), y juegos (24%): un tercio de los españoles consume videojuegos, una industria que mueve ya más que el cine y la música juntos (aunque dos tercios son piratas).

Tras ver la tele, entrar en Internet y los videojuegos, el ocio cultural de los españoles se concentra en escuchar música (84%), leer (58%) o ir al cine (49%), según la última encuesta de Cultura. En música, el formato digital ganará en ventas al físico (CD, cassetes) en 2012, aunque los usuarios apuestan por la piratería (98% del mercado). En los libros, hay muchísima oferta (80.000 libros editados en 2010), pero caen las ventas (-7% en 2010 y más este año), porque sólo la mitad de los españoles leen un libro al año (los demás, ni eso). Eso sí, crecen las ventas de libros electrónicos (+40% en 2010), pero sólo representan el 2,4% de las ventas (y es que sólo un 3% de españoles tiene un e-reader), con un 50% del mercado pirata.

Los cines están cada vez más vacíos: el 55% de los españoles no va nunca y de los que van, la mayoría (15,7%) lo hace menos de 5 veces al año y un 10% sólo una vez al mes. Y eso que una de cada 7 entradas son rebajadas. La mayoría prefiere ver el cine en casa, la mitad en el ordenador, descargándose películas gratis tres de cada cuatro internautas, con la piratería devorando el 76% del mercado. Lo que aumenta es la asistencia a espectáculos (3 de cada 10 con entradas gratuitas), aunque bajaron un 10% los espectadores del teatro en 2010. Y crecen también las visitas a museos (30% españoles), aunque un tercio han ido gratis.

Al final, el gasto en ocio es 1.976 euros por familia al año, la quinta partida del presupuesto familiar (6,6%), tras lo imprescindible: vivienda (30% del gasto), alimentación (14,4%), transportes (12,4%), hoteles y restaurantes (9,1%). Un gasto que ha caído poco con la crisis (era el 6,9% en 2006), aunque España gasta menos en ocio que la media europea, porque ganamos menos y porque trabajamos más horas. Pero el futuro apunta a que crecerá el ocio (más jubilados que viven más años) y la industria cultural, que mueve ya 30.000 millones, el 3% del PIB (tiene más peso que la agricultura o la energía). Sobre todo por la industria de contenidos para Internet. Pero tenemos que cambiar el chip del gratis total y la piratería. Pensar que el ocio y la cultura hay que pagarlos, para que sobrevivan con calidad. Es una cuarta parte de nuestra vida.

domingo, 4 de diciembre de 2011

La crisis frena los Planes de pensiones

Es diciembre y vuelven las campañas de bancos, cajas y aseguradoras para vendernos Planes de pensiones. Pero este año, con la crisis, han bajado las aportaciones a los Planes, las más bajas desde 2003. Y eso, a pesar de que está en marcha una reforma que va a recortar un 20% las pensiones a partir de 2027. España sigue siendo el país que menos ahorra en Planes de pensiones privados y donde hay menos Planes de empresas, algo que tendrá que cambiar si no queremos jubilarnos con 920 euros al mes, la pensión media hoy. Hay que separar algo cada mes para el Plan de pensiones y pagar así menos impuestos.


Hasta finales de septiembre, los 8.359.935 españoles con un Plan de pensiones individual sólo habían aportado 1.655 millones, la cifra más baja desde 2003. Ello se debe a la crisis, que impide ahorrar (una de cada cuatro familias tiene problemas para llegar a fin de mes) y a la baja rentabilidad de los Planes (pierden un 3,41% en el último año), con lo que el ahorro se ha desviado a depósitos y cuentas, más seguros y rentables, aunque no desgravan.
Con este panorama, bancos, Cajas y aseguradoras echan el resto en diciembre, para captar 3.000 millones en Planes, el 70% del año. Y como la crisis frena las aportaciones, van a robarse clientes de Planes, con regalos. Este año, los ahorradores buscan Planes conservadores, con poco riesgo, y piden sobre todo Planes garantizados (con un interés garantizado a 5 o 10 años), de renta fija (que invierten en deuda y fondos monetarios) y Planes de previsión asegurados (PPA), un mixto de seguro y Plan de pensiones que ofrece un interés fijo (sobre 3%) revisable trimestral o semestralmente. Y pocos Planes que inviertan en Bolsa.

Con los Planes al ralentí, España sigue rezagada del resto de Europa, donde las familias destinan un 10% de su renta a pagarse un complemento de jubilación privada (en España no llega al 3%). Aquí, hemos dedicado el ahorro a comprar la casa y no a pensar en nuestra jubilación: sólo el 23% de los españoles paga un Plan de pensiones privado, con una aportación media muy baja, 1.145 euros al año. Y esto sucede cuando se acaba de aprobar una reforma de pensiones que recortará un 20% la pensión de la Seguridad Social a partir de 2027, afectando sobre todo a los que tienen hoy menos de 49 años.

El año que viene, la Seguridad Social nos mandará un papel a casa con la pensión que nos corresponderá cuando nos jubilemos, según lo que cotizamos. Y entonces, más de uno se dará un buen susto, ya que la jubilación media está en 920,38 € al mes (y 2.497 € la máxima). Será la mejor “propaganda” para los Planes de pensiones y cada uno tendrá que echar cuentas de cuánto ha de ahorrar para poder jubilarse dignamente, con al menos el 70% del último sueldo. Ya hay herramientas en Internet con las que podemos calcularlo.

Lo fundamental es empezar pronto a ahorrar en un Plan de pensiones, con el que además nos ahorramos muchos impuestos (hasta el 45% de lo aportado, con un tope anual de inversión de 10.000 €, y 12.500€ para los mayores de 50 años). Lo ideal es empezar a los 40 años (o antes), aportando entre 300 y 500 euros al mes (con menos se consigue muy poco). Con ello conseguiríamos entre 1.000 y 1.600 euros de jubilación privada al mes durante 13 años, entre los 67 y los 80 años (esperanza de vida). Y las mujeres tendrían que aportar algo más, porque viven más años. Pero si retrasamos el Plan hasta los 50 años, habría que pagar al mes entre 475 y 800 euros para conseguir esa misma pensión complementaria.

Decidido que tenemos que hacernos un Plan, tres consejos sencillos. Uno, escoja una entidad que tenga Planes de distintas gestoras y no quiera sólo colocarle “los suyos”. Segundo, compare la comisión (media: 1%) y no sólo los regalos. Y tercero, vaya cambiando de Planes a lo largo de su vida: empiece con Planes más arriesgados, que invierten en Bolsa (los datos demuestran que a 20 años vista, en valores siempre se gana) y luego, a partir de los 50 años, pase a Planes de renta fija, garantizados y PPA (a 5 o 10 años), con vencimientos ligados a  la fecha de jubilación. Y piense no sólo en la rentabilidad, sino en lo que se ha ahorrado en impuestos. Otra vía es invertir por libre, en Fondos y Bolsa, o en depósitos, pero no desgrava. Eso sí, estas inversiones se pueden recuperar en cualquier momento y en  los Planes hay que esperar a la jubilación, salvo en tres supuestos: incapacidad permanente, enfermedad grave o desempleo de larga duración (más de 1 año).

El Gobierno de Rajoy ha prometido dar un mejor trato fiscal a los Planes de pensiones, para que paguen menos impuestos al cobrarse de una vez la jubilación (el 40% estaría exento de impuestos, cuando ahora se paga como si todo fueran rentas del trabajo). Un tema clave va a ser impulsar los Planes de empresa, que en España sólo tienen un 10% de los trabajadores (2,2 millones de personas) cuando hay países donde llegan al 25% y al 50% (Gran Bretaña). Sería una manera de complementar la pensión pública: más convenios con Planes de pensiones a cambio de moderación salarial.

En cualquier caso, tenemos que cambiar el chip y sobre todo los más jóvenes: si no queremos vivir mucho peor a partir de la jubilación, habrá que invertir en nuestra pensión y no en nuestra casa. Cambiar propiedad por alquiler y jubilación. Suena duro, pero hay que cambiar las prioridades porque las pensiones se van a recortar y vamos a vivir más años. No es algo que se pueda dejar para dentro de veinte años. Hay que prepararlo desde ahora. Empiece ya a ahorrar para su vejez.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La Justicia gratuita, en peligro

Casi 2 millones de personas con pocos recursos reciben cada año la asistencia gratuita de un abogado. Es el 112 de la Justicia, un servicio financiado con los impuestos y que cuesta menos que en Europa. Las autonomías, sobre todo Madrid y Valencia, lo han recortado y deben casi un año a los abogados. Y quieren recortar aún más la Justicia gratuita, un derecho constitucional, dentro de otros recortes que ya está sufriendo la Justicia en muchas autonomías, sobre todo en personal, medios y nuevos juzgados. Varias autonomías del PP, con Madrid a la cabeza, quieren devolver las competencias de Justicia. Y Cataluña ha abierto la puerta del copago, subiendo las tasas judiciales para 2012.

enrique ortega
Defender gratis a los que no tienen posibles se hace desde el siglo XIII, pero en España es un derecho reconocido en tres artículos de la Constitución (17.3, 24.2 y 119) y desarrollado en una Ley de enero de 1996. Con la crisis, han aumentado los beneficiarios (han de ganar menos de 14.910 euros anuales), 1,7 millones de personas en 2010. La mayoría son del turno de oficio (66%), seguido de la asistencia letrada al detenido (22%) y asistencia por violencia de género (4%), destacando los temas penales (64%) y civiles (20%).

En España, la Justicia gratuita, en la que colaboran 36.000 abogados de 83 Colegios, es muy valorada por los usuarios (nota de 6,9, según encuesta de Metroscopia) y resulta más barata que en Europa: costó 256,6 millones en 2010, 5,40 euros por habitante frente a 7 € de media europea (y 50 € en Reino Unido, donde tienen derecho a ella todos los ciudadanos). Y su coste bajó por primera vez en 2010, un 4%, a pesar del aumento de expedientes, sobre todo por impagos, ejecuciones hipotecarias, litigios en pagos por divorcios y juicios por delitos de tráfico.  

En las 5 autonomías donde la Justicia no está transferida (Castilla y León, Murcia, Castilla la Mancha, Baleares y Extremadura), el Ministerio paga a los abogados sin problemas. Pero en el resto, las autonomías aplican recortes e impagos al turno de oficio. Madrid  debe los 10 meses de este año (8,14 millones), lo que ha provocado la primera huelga de abogados de la historia. Y Valencia debe otros 10 millones. En ambos casos, y en otros (Cataluña debe cuatro meses), los Colegios tienen créditos para pagar a sus colegiados (como los farmacéuticos).

Junto a estos impagos, casi todas las autonomías han aplicado recortes a la Justicia gratuita en 2011, reduciendo derechos: exigencia de más requisitos a los emigrantes (Valencia, Castilla y León, Madrid, Sevilla, Granada, Melilla), recortes a la asistencia a presos y desvío de la asistencia a mujeres maltratadas a asociaciones al margen de los Colegios de abogados. Y hay varias autonomías, con Madrid a la cabeza, que se han reunido para estudiar “reformas”, por tres vías: asumir ellos el servicio (“funcionarizarlo”), privatizarlo (Madrid ya ha adjudicado a Legalitas el Servicio de asistencia jurídica a mayores) y restringir el servicio (“a los pobres de solemnidad”, como dijo el ex- consejero madrileño, Granados).

Los recortes e impagos en la Justicia gratuita (el chocolate del loro: supone el 6,3% del gasto  en Justicia), son sólo una muestra de los recortes en la Justicia, tras los de sanidad, educación y gastos sociales, aplicados por el Gobierno (el Presupuesto 2011 cayó un 7%) y todas las autonomías, que financian el 60% del gasto judicial. Y eso, a pesar de que España gasta menos en Justicia (0,38% PIB, frente al 0,50 % de media en Europa). Y, lo más llamativo: hay varias autonomías del PP, empezando por Madrid y Aragón, que ya han dicho que quieren devolver  esta competencia al Estado. Y tanto Murcia como Castilla la Mancha no han querido este verano asumir las competencias de Justicia, como les tocaba.

En paralelo, Dolores de Cospedal advirtió que el PP “estudiará cómo gestionar mejor los recursos en Justicia”, lo que augura nuevos recortes. Y Cabré, el consejero de Justicia valenciano defendió que” los que usan la Justicia paguen una tasa extra”. Precisamente, varias asociaciones judiciales (Asociación Profesional de la Magistratura, Asociación Francisco de Vitoria) han lanzado el debate del copago judicial: aumentar las tasas judiciales que liquidó Felipe González en 1986 y que recuperó Aznar en 2002. Actualmente las pagan sólo las empresas, en temas civiles y contenciosos, aportando 173 millones al año. Algunos expertos plantean extenderlas también a los temas penales y de lo social y que paguen también los particulares (que ya pagamos la Justicia con los impuestos). Otros sin embargo defienden aumentar el Presupuesto de Justicia, para modernizarla y hacerla más ágil, lo que pasa por aumentar jueces, plantillas, tecnología  y juzgados.

De momento, Cataluña introducirá en 2012 el copago en la Justicia, con siete nuevas tasas. En paralelo a este debate sobre la financiación de la Justicia, está en el aire el futuro del turno de oficio y la Justicia gratuita, más aún con el futuro Gobierno. Y eso cuando la Unión Europea se está planteando crear un turno de oficio europeo. El Consejo de Colegios de Abogados denuncia que “con la excusa de la crisis, algunas autonomías aprovechan para reducir derechos de los que por no tener posibles no tendrían ni derecho a una defensa justa”. 

Estamos hablando del 112 de la Justicia, un servicio público esencial (como la salud) que nos cubre por si nos pasa algo y no podemos pagar un abogado. Un servicio modelo en Europa y que cuesta 45 millones al año en Madrid (lo que 4 meses Tele Madrid) o 24 millones en la Comunidad Valenciana (poco más que las tres torres fantasmas de Calatrava). Es un derecho fundamental, para los más débiles, y hay que salvarlo.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Guarderías: recortes y falta de plazas públicas

Otro curso más, miles de niños menores de 3 años se han quedado sin plaza en las guarderías públicas, que han sufrido recortes, de profesores y medios, como el resto de la enseñanza. El Gobierno y las autonomías han incumplido el Plan Educa-3, para construir 300.000 nuevas plazas infantiles públicas en 5 años: sólo se harán la tercera parte. Y con ello, las guarderías privadas, más caras, ya son mayoría en España. Con la crisis, muchas familias no pueden pagarlas y lo sufre la mujer, que deja su empleo para cuidar a sus hijos. Los niños y sus familias necesitan un Plan de choque de guarderías públicas, a salvo de los recortes.

enrique ortega
La educación infantil ha dado un gran salto en la última década, multiplicándose por cuatro: de 101.441 niños menores de 3 años escolarizados en 2000-2001 se ha pasado a 462.390 este curso, con un aumento del 7,6 %, el mayor en toda la enseñanza (+2,1% de media). El problema es que está mal repartida: la tasa de escolarización es mínima hasta 1 año (7,6%), baja en 1 año (27,6%), media en 2 años (44,8%) y muy elevada en 3 años (99,1%), donde superamos la media europea (77,2%), muy por encima de Alemania (88%) o Reino Unido (79,8%) y por debajo de Francia (100%).
Sin embargo, las plazas de educación infantil son insuficientes. Un estudio de la Universidad de Vic (2006) cifraba en 351.593 las plazas públicas necesarias para contar con una por cada tres niños. En 2007, el Gobierno Zapatero aprobó el Plan Educa-3, para crear 300.000 nuevas plazas de educación infantil entre 2008 y 2012, con una inversión de 1.087 millones, financiados a medias entre el Estado y las autonomías. Pero con la crisis, las autonomías no han puesto su parte y aunque Educación si ha aportado 100 millones cada año, sólo se han construido 71.000 plazas entre 2008 y 2010 (un 20%). La Comunidad Valenciana y Canarias son las que menos han construido ( 6%), seguidas de Murcia (12,8%), Galicia (16,8%), Asturias (17,8%) y Castilla y León (19,8%), construyendo más de la mitad sólo Castilla la Mancha (66,8%), Ceuta y Melilla (51,9%).

Pero ese no es el único problema. Además de construir nuevas escuelas infantiles, hay que mantenerlas, pagando profesores, gastos y material. Y los Ayuntamientos, que gestionan normalmente las guarderías públicas han sufrido los recortes de las autonomías, sobre todo este curso, donde se han reducido profesores, horarios  y material, sobre todo en Madrid, Valencia, Canarias, Castilla y León, Murcia, Baleares y Navarra. Y se han reducido las subvenciones (cheques bebé) a las familias.  

El resultado es que unos 100.000 menores de 3 años se han quedado sin plaza en las  escuelas infantiles públicas (25.000 en Madrid, 14.000 en la Comunidad Valenciana y 16.000 en Castilla la Mancha), según los sindicatos. Y los que han podido, han mandado  a sus niños a guarderías privadas, que son ya mayoría (4.122 de los 8.062 escuelas infantiles, un 51,12% cuando en el conjunto de la enseñanza, la privada supone el 32%).En varias autonomías gobernadas por el PP (en especial Madrid), se recortan presupuestos a las escuelas públicas y aumentan a las guarderías privadas y concertadas. Y se privatiza la gestión de las públicas, dando entrada a empresas de servicios y restauración, que ganan concursos por precio frente a cooperativas de profesores, en perjuicio de la calidad.

La mayoría de los padres que llevan a sus hijos a una guardería privada lo intentaron primero en una pública, según una encuesta de la OCU, que revela enormes diferencias de precios por autonomías y un coste de 200 euros más al mes en las privadas (sobre 400 euros mes). Las públicas, además de ser escasas y con horarios muy estrechos, no son accesibles a la clase media y media-baja, porque resulta difícil conseguir plaza ganando más de 15.000 euros anuales. Al final, un 35% de los encuestados deja a los niños en casa o con los abuelos (el 70% cuida a sus nietos). Y más con la crisis.

La falta de escuelas infantiles, sobre todo entre 0 y 2 años, es grave por dos razones. Una educativa: los alumnos de 15 años que han ido a preescolar obtienen notas de lectura 40% superiores a los niños que no, según un informe de la OCDE. Y tienen menos fracaso escolar. La otra razón es económica: las escuelas infantiles fomentan el trabajo de la mujer, que en España tiene más paro que el hombre y una de las tasas de actividad más bajas de Europa (un 48% son inactivas frente al 27% en Suecia, por ejemplo). Además, en España, un 23% de las mujeres con niños menores de 5 años han dejado su empleo para atenderlos, por la escasez de guarderías asequibles pero también por la escasa ayuda de sus maridos (somos el sexto país de los 32 países de  la OCDE donde menos ayudan los hombres en casa).

Un reciente estudio de la  OCDE denuncia que en España resulta difícil combinar trabajo y vida familiar: Y resalta que no hay suficientes guarderías fuera del horario escolar, pidiendo más ayudas públicas a la familia, para aumentar la tasa de natalidad (1,4 hijos por mujer frente a 1,74 de media en la OCDE) y el trabajo de la mujer. De hecho, España gasta poco en protección a la familia (el 0,7% del PIB frente al 2,3% en la UE).

El nuevo Gobierno ha prometido, en campaña electoral, “impulsar la educación infantil”. Habrá que verlo y si lo que se fomentan son guarderías privadas estilo “aparcamiento de niños”, caras y subvencionadas con dinero público, en vez de escuelas infantiles de calidad. Hacer un Plan de choque para construir las 150.000 guarderías públicas que faltan costaría 500 millones de euros. Es poco: la cuarta parte de lo que nos cuestan las TV autonómicas. Hay que volcarse en ello: es la semilla de nuestra educación y del empleo de la mujer. Dos puntos clave para salir de la crisis.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La Formación Profesional está de moda

Este curso se ha batido el récord de alumnos en Formación Profesional (FP). Y muchos se han quedado sin plaza, mientras la FP gana ya al Bachillerato en varias autonomías. La crisis ha revalorizado la FP como el mejor pasaporte al empleo, mejorando su atractivo entre los jóvenes. Mucho han ayudado los cambios hechos en los últimos años, ampliando las vías de acceso y los títulos. Pero todavía estamos muy por debajo de Europa en FP, que también está sufriendo los recortes de presupuestos y profesores. El reto es conseguir 200.000 plazas extras en la próxima Legislatura y destinar más recursos, sobre todo las autonomías.


Uno de nuestros problemas de fondo es la baja formación de los españoles respecto al resto de europeos: la mitad de la población tiene un nivel de formación de la ESO o inferior (48,2% entre 25 y 64 años, frente al 23,2 % en Europa), un 22,1% tiene un nivel medio (Bachillerato o FP de grado medio) frente al 48,9 % en Europa y un 29,7% tiene un nivel de estudios superior (Universidad o FP grado superior), más que en Europa (27%). Y esto tiene mucho que ver con que tengamos más del doble de paro que Europa, ya que la crisis se ha cebado sobre todo en los trabajadores con menos formación (31,2% de paro).

Cara al futuro, la Comisión Europea estima que el 50% de los empleos de 2020 van a exigir una cualificación media (y otro 35 % una cualificación alta). O sea que, o nos ponemos las pilas o la mitad de los españoles sólo tendrán acceso a un 15% de los empleos. Por eso, hay que apostar por la formación en esta década, sobre todo a nivel medio (universitarios nos sobran). Y aquí es clave apostar por la Formación Profesional, donde estamos muy retrasados respecto a Europa: de cada 100 jóvenes que acaban la ESO, sólo 32,5 eligen estudiar FP, cuando en Europa son la mayoría (58%). Y así nos va con el empleo.

Las causas de este retraso de la FP en España son su mala imagen histórica (parecía una enseñanza “de segunda” y para “malos estudiantes”), unos estudios poco ligados a la demanda  y escasa relación con las empresas. Ahora, con la crisis, muchos jóvenes han visto que los que tenían FP se libraban mejor del paro. También  han surtido efecto las medidas de apoyo a la FP puestas en marcha desde 2008, con un doble objetivo: ampliar las vías de acceso a la FP (más alumnos) y su catálogo de cursos.

Hasta ahora, FP y Bachillerato eran enseñanzas separadas: si un joven elegía una y luego la dejaba (tenemos el 28,4% de abandono escolar, el doble que Europa), entraba en una vía muerta y no podía cambiar. Había que terminar la ESO para hacer FP de grado medio y el Bachillerato para la FP de grado superior. Ahora, para el curso 2012-2013, se opta por crear puentes entre la FP y el Bachillerato, ampliando las vías de entrada. Así, un adolescente de 15 años que ha dejado la ESO puede ser recuperado para la FP estudiando unos módulos obligatorios. Un adolescente que deja el bachiller puede ser recuperado para la FP con un curso de acceso al grado superior de FP. Y cualquiera que saque el título superior de FP puede entrar en la Universidad si su nota le acompaña (hasta el curso 2010-11, tenían cupos). Con ello, los jóvenes pueden ir de una a otra enseñanza, sin vías muertas.

Además, se quiere ampliar la FP con adultos, por dos vías: con master para los que quieren reciclarse (los están haciendo hasta universitarios, porque ayudan a encontrar empleo) y dando titulación (50.000 en las pruebas de selección de junio) a los que no estudiaron en su día y justifiquen una experiencia y formación. En enero darán también FP los centros de Defensa y este curso ya hay más de 100 titulaciones FP que se pueden estudiar online. Además, el catálogo general de títulos se ha ampliado a 140, aún lejos de los 320 de Alemania. Y hay más movilidad para hacer prácticas, en España y en Europa (programa Leonardo da Vinci).  

Con todo ello, se ha conseguido el récord de alumnos este curso en FP: 610.860 (frente a 684.697 en Bachillerato), un tercio más que hace diez años, el 69,5% en centros públicos  y más de la mitad concentrados en cuatro autonomías (18,6 Andalucía, 16,9% Cataluña, 11,9% Comunidad Valenciana y 11% Madrid).Se  estima que han faltado unas 50.000 plazas de FP y son varias las autonomías (Comunidad Valenciana, Cataluña y Galicia) donde ya hay más jóvenes estudiando FP que Bachillerato, con saturación de demanda en muchos estudios.

Cara al futuro, Educación ha elaborado un Mapa donde propone dar un mayor empujón a la FP hasta 2020, para que la estudien 1,4 millones de españoles más de los que lo harían al ritmo actual. Y más a corto plazo, plantean el objetivo de crear 200.000 plazas  de FP la próxima Legislatura, sobre todo en los estudios donde más faltan: distribución y transporte (115.000), sanidad y dependencia (60.000), industria (12.000), construcción (11.000) y sector agrario (2.000 en agroecología y alimentación). La clave es pactar los estudios con las empresas y que colaboren contratando alumnos para formarlos, como en Alemania.

La gran incógnita de todo este Plan son los recursos para la FP, una enseñanza más barata que la universitaria, aunque más costosa que Bachillerato. En los dos últimos cursos, ha sufrido los recortes de la enseñanza, en presupuesto y profesores, porque el 88%  la financian las autonomías. Ahora, hacen falta más profesores, más centros y más medios. Y  el Mapa de la FP del Gobierno saliente no concreta cómo va a financiarse. Hace falta un gran pacto para impulsar la Formación Profesional y ponerla a nivel europeo. Es la formación que nos puede sacar de la crisis, sobre todo a los jóvenes. Hay que estudiar para trabajar.

domingo, 20 de noviembre de 2011

España pierde población (y no sólo por la crisis)

Mientras el mundo acaba de superar los 7.000 millones de habitantes, España está perdiendo población, por primera vez desde 1.939. Con la crisis, ha estallado también la burbuja demográfica, por la marcha de inmigrantes y de españoles jóvenes a la busca de un empleo fuera. Pero la culpa la tiene también la baja natalidad española, fruto de una escasa ayuda a la familia y a la mujer trabajadora, mientras aumentan las muertes por el envejecimiento de la población. Con todo ello, España va a perder medio millón largo de habitantes hasta 2020. Menos población y más viejos, con lo que sólo habrá un activo por un inactivo para 2050. Una bomba demográfica, económica y social.

enrique ortega
Danica, una niña filipina nacida el 31 de octubre, pelea con otros bebés por ser el habitante 7.000 millones del Planeta, que registra el crecimiento demográfico más rápido de la historia. Si para conseguir los primeros 1.000 millones de habitantes, el mundo hubo de esperar a 1.804 y los 2.000 millones a 1.927 (123 años), los últimos mil millones se han conseguido en 12 años. Y se esperan los 9.200 millones para 2.050, en una vorágine demográfica que conlleva problemas alimentarios, de escasez de recursos (agua y energía) y de hacinamiento (75% población viviendo en las ciudades para 2.050).

Pero también el boom demográfico está mal repartido: la población se dispara en Asia, África y países emergentes, pero no en Europa, que apenas ha crecido en los últimos 30 años (de 693 a 740 millones de habitantes) y donde la ONU prevé un estancamiento hasta 2025, para caer la población hasta 2050, por culpa de la baja natalidad y el envejecimiento de la población. España seguirá esta pauta, incluso antes: este año 2011 ya está bajando la población, algo nunca visto desde 1939: perderemos 34.193 habitantes, quedando 46.118.733 a fin de año, según el INE.

La primera causa es la crisis: se están yendo los inmigrantes que llegaron con el boom (hasta un millón en 2007) y crecen también los emigrantes españoles que salen a buscar trabajo (50.521 hasta septiembre, el doble que el año pasado). Con ello, el INE espera terminar 2011 con un saldo migratorio negativo (-130.850), por primera vez en la última década: entrarán 450.000 extranjeros y saldrán 580.850 residentes (9 de cada 10, extranjeros). Desde 2009 se están marchando los inmigrantes, pero la novedad este año es que aumentan las salidas de mujeres hasta casi igualar a los hombres, quizás porque los españoles ya no las podemos pagar que nos ayuden en casa o cuiden a nuestros niños y ancianos.

La fuga de población (inmigrantes y españoles) se va a mantener en los próximos años, hasta  perder 945.663 habitantes entre 2011 y 2020. Pero la crisis no es la única causa de pérdida de población: la tasa de natalidad de España, una de las más bajas de Occidente, cae desde 2009  y se espera que continúen bajando los nacimientos, al haber menos mujeres inmigrantes (generan un 20% de los nacimientos, con 1,81 niños por mujer, frente a 1,38 las españolas). Y mientras, el país envejece y aumentan las defunciones, con lo que en 2019 habrá ya más muertes que nacimientos. Y aunque hasta entonces  habrá crecimiento demográfico, no  ayudará a compensar la salida de inmigrantes: España perderá 567.351 habitantes hasta 2021, en que seremos 45.585.574 residentes. La pérdida de población se dará sólo en 8 autonomías, concentrándose en cinco: Cataluña (casi la cuarta parte del total), Comunidad Valenciana y País Vasco, Castilla y León y Galicia.

Para 2021, España será el país más envejecido de Occidente, según la ONU, con 9,276 millones de habitantes mayores de 64 años (20 % población). Habrá también menos niños menores de 5 años y una fuerte caída de la población entre 20 y 40 años, con lo que tendremos menos mujeres en edad fértil, menos madres para el futuro. Y como aumentará la esperanza de vida unos 6 años (84,3 para los hombres y 89,9 para las mujeres), seguirá el envejecimiento de la población, con 15,3 millones de habitantes mayores de 64 años para 2049, uno de cada tres españoles.

Menos niños, menos mujeres jóvenes y más viejos, una bomba de relojería demográfica y social. Porque si en 2011 tenemos 2 españoles activos (en edad de trabajar, aunque un 22% en paro) por 1 inactivo (con menos de 16 años o más de 64), en 2021 serán 1,7 activos por 1 inactivo y para 2049, la previsión es de 1,1 activo por 1 inactivo. Un cocktail explosivo, que no sólo se resuelve recortando las pensiones futuras y que exige tomar ya medidas demográficas. Y pensar que cuando salgamos de la crisis (que saldremos), harán falta de nuevo los emigrantes para apoyar el crecimiento, porque habremos perdido población.

España debe apoyar la natalidad, con ayudas a la conciliación familiar (horarios razonables, más guarderías públicas, trabajo a tiempo parcial), a promover el trabajo de las mujeres para que sea compatible con la maternidad (un 23 % de las mujeres con hijos menores de 5 años hayan dejado su empleo para atenderlos) y de los jóvenes, para que puedan encontrar empleo y formar una familia, ya que si no perderemos una generación de madres, las que rondan hoy los 25 años y están en paro y sin perspectivas. De hecho, España gasta poco en protección a la familia (el 0,7% del PIB frente al 2,3% en la UE) y gasta mal, por falta de coordinación entre administraciones. Así no hay manera de frenar la caída de población.

No podemos seguir perdiendo población, en España y en Europa, porque es un suicidio demográfico que nos lleva a un suicidio económico, al no contar con jóvenes trabajadores que puedan mantener a viejos que van a vivir cada vez más años. Y la emigración debe ser una variable de ajuste, no la alternativa a no tener hijos. Pero hay que ayudar a los jóvenes a tenerlos. Nos jugamos nuestro futuro.