domingo, 19 de diciembre de 2010

El galimatías de la subida de los carburantes

Llenar el depósito en diciembre cuesta entre 8 (gasolina) y 9 euros (gasóleo) más que hace un año. Rápidamente se vinculan estos precios récord con la subida del petróleo, que ronda los 92 dólares por barril, el doble que hace dos años. Y es cierto, pero hay otras razones, como la subida de impuestos (los especiales en junio de 2009 y el IVA en julio de 2010), la subida de la cotización internacional de las gasolinas y el gasóleo, la depreciación del euro y, sobre todo, la falta de eficiencia de un sector petrolero y de gasolineras que hace que los carburantes sean más caros en España (sin contar impuestos) que en el resto de Europa. Un galimatías que no suele explicarse, pero que pagamos todos al repostar.
Los precios de los carburantes se fijan en España con una fórmula que no me resisto a copiar:
PVP(€/lt) = ( (Ci($/lt) / TC($/€)) + Margen(€/lt) + IE(€/lt) ) * (1 + IVA)
La fórmula, en cristiano, significa que los precios de los carburantes tienen tres componentes. Uno, los costes de las gasolinas y los gasóleos en el mercado internacional, la cotización en Génova (70%) y Rotterdam (30%), dividido por la cotización del dólar respecto al euro. Dos, el margen bruto de la petrolera (transporte, almacenamiento, distribución, gastos financieros y de gestión, más el margen del mayorista y el gasolinero). Y tres, los impuestos: los especiales,los autonómicos y el IVA, el único  de ellos que se aplica sobre toda la fórmula.
Esto supone que en un litro de gasóleo (70% de las ventas), el 46,72% del precio son impuestos, el 40,78 % es el precio del producto en euros y 12,50% son los costes y el margen bruto de la petrolera que lo compra y vende. En el caso de las gasolinas, los impuestos pesan más (52,95% del precio) y menos los costes (35,50%) y el margen bruto (11,55%). Al final, el margen neto de los operadores está entre 1 y 1,5 céntimos de euro por litro, sobre un 1% del precio final, según la patronal del sector (AOP).
En consecuencia, los precios de los carburantes suben no sólo porque suba el crudo (indirectamente sí, claro), sino porque sube (y más) la cotización del gasóleo y la gasolina en Europa y por la cotización del dólar. En los últimos meses, las huelgas de las refinerías francesas, el frío polar en el norte de Europa y el aumento del consumo internacional de derivados ha encarecido las gasolinas y sobre todo los gasóleos, que han duplicado su precio en euros. Pero hay otras razones “typical spanish” que explican por qué los carburantes llevan tres años consecutivos siendo más caros, antes de impuestos, en España que en Europa.
En octubre, España era el cuarto país con la gasolina más cara antes de impuestos, 3,1 céntimos por litro más que la media. Y somos el séptimo país con el gasóleo de automoción más caro, sin contar los impuestos, con 2,2 céntimos por litro más que la media. Eso sólo tiene dos explicaciones: que nuestras petroleras son más ineficientes o que ganan más. Y son las dos cosas. Por un lado, la estructura de refino en España aún no produce suficiente porcentaje de productos medios (gasóleos). Y por otro, España, como Europa, sigue importando un tercio del gasóleo, aunque exporta gasolinas. Además, la estructura opaca de comercialización de carburantes no ayuda a abaratar precios.
España es el cuarto país de Europa con mayor concentración de gasolineras en pocas manos: el 64 % del mercado está en manos de Repsol, Cepsa y BP, aunque crecen las gasolineras de los híper e independientes. Ya en 2009, la Comisión de la Competencia les multó con 7,9 millones de euros por “acuerdos para fijar los precios de los carburantes”. Y la Comisión Nacional de la Energía, además de pedir más gasolineras en las autopistas, cree que publicar en una Web de Industria los precios ayuda al “alineamiento de precios”. Unos precios sin impuestos que varían sólo 1,47 céntimos por litro entre las autonomías más caras (Extremadura, Galicia y Madrid) y las más baratas (Navarra, Aragón y Cataluña).
Al final, no es el petróleo, sino la cotización internacional de los carburantes y del euro, los costes y márgenes de las petroleras y su comercialización poco transparente (además de Hacienda), los culpables de que los carburantes estén por las nubes. Y lo seguirán estando hasta primavera.Como el crudo, que va camino de los 100 dólares barril, agravando nuestra crisis, ya que somos uno de los cinco países europeos más “petroleodependiente”. Pero esta es otra historia.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Los planes de pensiones no son para viejos

Este mes de diciembre, bancos y Cajas nos bombardean con ofertas de Planes de pensiones privados. Y muchos creen que el tema no va con ellos, sobre todo los más jóvenes. Se equivocan. Por tres razones. Una, porque cuando se jubilen, van a perder un tercio de sus ingresos o incluso la mitad: la pensión media está en 878 euros y la máxima en 2.466. Dos, porque con la reforma que viene, las pensiones futuras van a ser aún menores. Y tres, porque los Planes de pensiones es la única forma de ahorro que permite desgravar a Hacienda (hasta 10.000 euros al año y 12.500 los que tienen más de 50 años) y con ello pagar menos o que la declaración salga negativa. El problema es que este año, cuando más deberíamos pensar en invertir para nuestra jubilación, la crisis no nos deja libre un euro. Pero no queda más remedio que planificarse y sacarlo para más adelante.
Actualmente, ocho millones de españoles tienen un Plan de pensiones privado, individual o de empresa, el doble que hace sólo 10 años. España es el séptimo país de Europa en planes de pensiones complementarios, un ranking encabezado por Gran Bretaña, Holanda y Suiza, seguidos por Finlandia, Alemania y Dinamarca. El mayor retraso se da en los planes de empresa, que sólo tienen el 18 % de los trabajadores españoles (en Gran Bretaña los tiene la mitad de los asalariados), una asignatura pendiente de los convenios colectivos, aunque deberían apoyarse con más incentivos públicos. En cuanto a los planes individuales, los temores al recorte de las pensiones públicas han hecho que en 2010 hayan crecido las aportaciones, aunque la crisis ha reducido en 300.000 los partícipes en Planes de pensiones en los dos últimos años.
Cualquier edad es buena para empezar a invertir en un Plan de pensiones privado, pero lo ideal es empezar a los 40 años, con aportaciones periódicas de 300 a 500 euros al mes. Para conseguir 140.000 euros al jubilarse (777 euros de pensión privada al mes durante 15 años), por ejemplo, habría que aportar 5.450 euros al año desde los 45 años. Si se hace más tarde, desde los 55 años, habría que aportar tres veces más, 16.100 euros al año. Y si se hace desde los 35, menos de la mitad, 2.360 euros al año. Eso sí, hay que saber que ese dinero no se puede tocar hasta la jubilación, salvo en tres supuestos: incapacidad laboral permanente, enfermedad grave o desempleo de larga duración (más de 1 año continuado).
A la hora de elegir un Plan, cuatro consejos sencillos. Primero, busquemos una entidad que ofrezca planes de distintas gestoras y no quiera “colocar los suyos”. Segundo, mirar  la comisión que nos cobran (media: 1%), no tanto los “regalos”. Tercero, diversificar entre varios Planes, unos con más riesgo que otros, según la edad. Y cuarto, hacer seguimiento: si no va bien, se cambia de un Plan a otro, o a otra entidad (traspaso, generalmente con incentivo).Eso sí, pensando que es una inversión a 20 o 30 años, y que en ese plazo suele ser rentable: la rentabilidad media de los Planes de pensiones es, en los últimos 20 años (con tres crisis), de un 5,19% anual. Y hay que sumar los impuestos que nos hemos ahorrado.
Lo dicho, no están las cosas para ahorrar, pero hay que sacar un dinero como sea para preparar la jubilación y asegurarse una pensión privada complementaria a la pública. Mejor antes que después, porque será menos costoso. Jubilación viene de júbilo pero tendremos poco si ganamos la mitad y encima tenemos que seguir ayudando a los hijos. Así que, junto a la hipoteca, el colegio de los niños y los gastos fijos, hay que sacar para el Plan de Pensiones.

martes, 14 de diciembre de 2010

Los españoles volvemos a emigrar

Tengo un conocido, ejecutivo de una “multinacional española”, con 46 años, al que su empresa le ha dado una sola opción para mantenerle el empleo: salir fuera, a México o a Polonia. Tendrá que emigrar, con o sin familia, como hacen cada día miles de jóvenes, con idiomas y varios títulos y masters bajo el brazo, que están buscando un empleo en Latinoamérica, países árabes, África o la Europa del Este. Son los nuevos emigrantes del siglo XXI, más de 200.000 españoles que han salido del país a trabajar fuera por la crisis.
El primer éxodo de profesionales fue de médicos y enfermeros a Portugal y Reino Unido, junto al clásico de los investigadores a Estados Unidos y Europa. Pero desde finales de 2007, con la crisis, se ha acelerado la salida de españoles al extranjero en busca de trabajo. Así, en los dos últimos años los residentes en el exterior han aumentado en 188.483 personas, a las que habría que sumar los inmigrantes temporales o sin contratos estables, que no han fijado legalmente su residencia en el extranjero, al menos otros 25.000 más.
El fenómeno de los nuevos emigrantes, forzados por la crisis, afecta a toda Europa y el ranking de salidas está encabezado por Irlanda, Eslovaquia y Portugal, seguidos de Grecia, España e Italia. La mayoría busca trabajo en los países emergentes, pero un 28% de los empresarios europeos reconoce que contrata a jóvenes de otros estados miembros “para atraer a los mejores talentos”, según el último Eurobarómetro.
Los españoles, antes de la crisis, eran los europeos más reacios a trabajar en el extranjero: sólo un 17 % estaba dispuesto a residir en otro país  y eso si ganaban más que en España, según un estudio de Randstad en 2008. Pero ahora, la necesidad obliga y cada mes llegan a Argentina, por ejemplo, 1.200 españoles en busca de trabajo, el tercer grupo de inmigrantes en el cono Sur, tras los chinos y norteamericanos. Sólo en los dos últimos años, 33.542 españoles han llegado a Argentina, según un informe de la consultora Adecco. Y en los Emiratos Árabes Unidos hay más de 1.000 españolas, la cuarta parte recién emigrados.
Una parte de los nuevos emigrantes van de la mano de las multinacionales españolas (desde Telefónica o Repsol a constructoras, eléctricas o bancos), que invierten y facturan más fuera de España que dentro. Pero la mayoría son jóvenes, forzados a emigrar por una tasa de paro que supera el 40%. El perfil del español que busca trabajo en el extranjero es un hombre de entre 25 y 35 años, con estudios cualificados, proveniente de las ramas de ingeniería, arquitectura e informática, según datos del Grupo Adecco. Son la generación de los (pre)parados, jóvenes profesionales que están dispuestos a trabajar en África o Latinoamérica por 1.500 euros al mes, tras varios años de  hacer master y chapuzas en España. Y junto a ellos, uno de cada cinco nuevos doctorados, que buscan investigar fuera.
Los nuevos emigrantes proceden sobre todo de Canarias, Baleares, la Rioja, Cantabria, Navarra, Asturias y el País Vasco, las autonomías donde más jóvenes han salido a trabajar al extranjero con la crisis. La mitad buscan un empleo en Europa, pero despiertan mucho interés los países escandinavos (las peticiones de empleo se han triplicado), África, los países árabes y por supuesto, Latinoamérica, sin olvidar Estados Unidos.
Esta nueva emigración, forzada por la crisis, supone una nueva “fuga de cerebros”, aunque tenga dos factores positivos: alivia las cifras de paro juvenil y supone una oportunidad de formación y madurez profesional para el futuro. Pero, antes o después (los ciclos no perdonan), la crisis llegará a los países emergentes y los nuevos emigrantes españoles se verán forzados a volver, como sus abuelos. Confiemos que entonces ya les podamos ofrecer un empleo.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Cambio climático: no son tiempos para la ecología

Esta semana del gran puente descontrolado, ha pasado inadvertida la Cumbre del Clima celebrada en Cancún, donde 20.000 personas de 194 países han debatido algo vital para todo el planeta: el mundo que le vamos a dejar a nuestros hijos y nietos. El objetivo es reducir en un 88 % las emisiones de CO2 y gases causantes del cambio climático, para intentar limitar el calentamiento global en “sólo” 2 grados centígrados para el año 2.050.El problema es que reducir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero cuesta dinero, fuertes inversiones en industrias y transportes más limpios, y los países retrasan sus planes por la crisis. Por eso, la Cumbre de Cancún sólo ha acordado “ganar tiempo” y retrasar una decisión global hasta la próxima Cumbre de diciembre de 2011 en Sudáfrica.
Hace un año, la anterior Cumbre de Copenhague terminó con duros enfrentamientos entre países ricos y emergentes, aunque 120 países se comprometieron a limitar sus emisiones de CO2. Pero la ONU ha advertido en Cancún que ese recorte es insuficiente y que al ritmo previsto sobrarían entre 5.000 y 9.000 millones de toneladas de CO2 en el año 2.020, más gases de los que emiten todos los coches del mundo. Por ello, piden que los países dejen de soltar dióxido de carbono con una reducción del 3,8% al año hasta 2020.
El problema es quien recorta las emisiones de gases. Los países en desarrollo piden a los países ricos que como contaminan más, recorten más. Y los países industrializados exigen que los emergentes sean transparentes con sus datos (China no deja auditar sus emisiones) y apuesten por un crecimiento más sostenible. En medio, Japón (con Canadá, Rusia y Australia) exigen a Estados Unidos y a los países emergentes (China, India, Brasil, Sudáfrica), que no firmaron el protocolo de Kioto de 1997 (origen de los recortes de emisiones en marcha), que o recortan todos o se rompe la baraja. Y EEUU, el segundo emisor de gases del mundo, tiene parada en el Senado (mayoría republicana) la Ley del Cambio Climático, con lo que Obama tendrá muy difícil ir más allá del recorte de emisiones del 17% que anunció en Copenhague.
La Unión Europea quiere dar ejemplo y ha propuesto en Cancún acelerar la reducción de gases del 20% prometido al 30% para 2020, pero siempre que los demás países aceleren también sus recortes,  algo impensable de momento. España lleva tres años rebajando sus emisiones, por la crisis (menos producción= menos contaminación) y porque las energías renovables generan ya un 27% de la electricidad. Pero queda mucho camino por delante: hasta 2050 deberá reducir sus emisiones a un ritmo anual del 3,4 %,
Al final, el recorte de emisiones es una cuestión de inversiones y de dinero, para reconvertir la industria y el transporte a un modelo menos contaminante. Los países ricos prometieron en Copenhague un Fondo Verde de urgencia de 30.000 millones de dólares (desembolsado en  una pequeña parte), para ayudar a los países emergentes a mitigar los efectos del cambio climático y proteger sus bosques, que sirven como “sumidero” para absorber los gases de efecto invernadero. Ahora, en Cancún han comprometido  otros 100.000 millones de dólares anuales desde  2020, pero no se ha concretado los países que pagarán y los que cobrarán.
La Cumbre de Cancún ha acercado posturas, pero ha pospuesto otro año más un compromiso para sustituir al protocolo de Kioto en 2012, agobiada por la crisis de los países desarrollados y la necesidad de crecer a cualquier precio de los emergentes. El mundo sigue sin tomar medidas drásticas y los expertos advierten: si los recortes de gases siguen al ritmo actual (aunque en Cancún han "propuesto" subirlos, del 11-16 % de Copenhague al 25-40% para 2020), llegaremos a una situación insostenible en 2034. Y la temperatura a finales de siglo subiría entre 2,5 y 5 grados, un drama para la salud de las personas y del planeta. Así que, con crisis o sin ella, no se puede bajar la guardia: cuando más se retrase el recorte, peor para todos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Autonomías endeudadas: el otro ajuste que viene

En medio de la crisis y de la tormenta de la deuda, un problema de fondo preocupa a los economistas y a los mercados: el despilfarro de las autonomías, cuyas cuentas pueden ser una bomba de relojería en los próximos meses. Ya se lo comentaron incluso los grandes empresarios a Zapatero en la Moncloa. La ministra Salgado ha conseguido un avance, al sacar a sus colegas autonómicos el compromiso de que publicarán trimestralmente sus cuentas. Pero de momento, en la foto de 2010, hay dos autonomías que tienen que tomar “medidas de calado”, porque tienen un “riesgo significativo” de no cumplir con el déficit previsto este año: Murcia y Castilla la Mancha. Y otras cuatro, tendrán que “hacer algo” para cumplir, aunque su riesgo es moderado: Comunidad Valenciana, Canarias, Galicia y Castilla León.
De momento, las autonomías señaladas con el dedo no se dan por aludidas e insisten que van a cumplir o que están en la lista negra por divergencias contables con el Gobierno central. Para forzarlas a “hacer los deberes”, la ministra Salgado ha anunciado ya que no permitirá endeudarse más este año a Murcia y a Castilla la Mancha. Pero sí al resto, con lo que las autonomías volverán a echar mano de las emisiones de deuda para cuadrar sus cuentas. De entrada, ya han emitido 27.226 millones de deuda este año y acumulan una deuda de 120.000 millones de euros, contando las empresas públicas autonómicas. Las autonomías más endeudadas son Cataluña (29.503 millones), Comunidad Valenciana (16.280), Madrid (12.592), Andalucía (11.472) y Galicia (5.544), aunque en deuda por habitante el ranking lo encabezan Cataluña, Baleares Comunidad Valenciana, Navarra, Castilla la Mancha y la Rioja.
Un total de 12 autonomías han emitido deuda en 2010, pagando para poder colocarla un tipo del 5,65 % (País Vasco) al 6,46% (Galicia). Con ello, compiten con el Estado central en captar fondos y encarecen la deuda española. Además, el País Vasco, Cataluña y ahora la Comunidad Valenciana emiten deuda para particulares (bonos patrióticos),compitiendo con bancos y Cajas (que se llevan un 3% en comisiones) y con la financiación de empresas y pymes, a las que encarecen el crédito (ya de por sí caro y escaso).
Cara a 2011, las autonomías tienen que seguir ajustando sus cuentas, recortando su déficit al 1,31 % del PIB para que España cumpla con Bruselas. Pero, de momento, 8 autonomías han aprobado unos Presupuestos que incumplen: Extremadura (2,30% déficit), Andalucía (1,55%), Navarra (1,53%), Cantabria (1,48%), Castilla y León (1,45%), La Rioja (1,43%), Canarias (1,40%) y Aragón (1,38%). Al Gobierno central sólo le queda la opción de presionarles y prohibirles que se endeuden. Pero eso no arregla el problema de fondo: tienen que intentar aumentar ingresos (impopular y difícil en plena crisis) o recortar gastos, que es la clave. Y no tanto en inversiones (harían caer a más empresas y perderse más empleos) como en gastos corrientes, entre ellos gastos de personal, muy abultados: en los últimos tres años, las autonomías han aumentado sus plantillas en 231.400 personas, mientras apenas crecían las del Estado (que debían haber caído) y las de los Ayuntamientos.
Bruselas, los mercados y la crisis va a obligar a un gran ajuste del llamado “Estado de las autonomías”, no tardando mucho. Haría falta un gran pacto político para poner orden en ingresos y gastos, para reducir la factura autonómica. Pero nadie quiere poner el cascabel al gato. Como en el caso de los Ayuntamientos, serán los hechos los que fuercen el ajuste, que vendrá por la sanidad y la educación, las dos grandes partidas del gasto autonómico. Murcia y Castilla-la Mancha ya han empezado a no pagar a farmacias y algunos medicamentos. La Comunidad de Madrid ha recortado un 4,8 % el gasto en educación para 2011.Y en Cataluña se ha hablado del copago en la atención sanitaria. De nuevo, por no tomarse decisiones económicas a tiempo, lo pagaremos todos en hospitales, medicinas, colegios y Universidades.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Generaciones perdidas

Tengo un amigo de 55 años en paro, tras haber cerrado su empresa y haber fracasado en su intento de montar una pyme con otros compañeros. Y su hija, de 25 años, está también sin trabajo, tras haber tenido varios subempleos, a pesar de tener una formación 2i (ingeniería informática). Es el caso de cientos de miles de familias españolas, donde alguno de los padres y de los hijos están sin trabajo. Y es que en España, 1.300.000 hogares tienen a todos sus miembros en paro. Y tres millones de familias tienen la mitad de sus activos sin trabajo.
El paro lleva dos años creciendo sobre todo en dos colectivos: los jóvenes y los mayores de 55 años. Entre los jóvenes de 16 a 25 años, casi 5 millones de españoles, la tasa de paro es del 42% en España, el doble que en Europa. Y si en los dos últimos años se han perdido en Europa 2,5 millones de empleos entre los menores de 25 años, la cuarta parte  (650.000 empleos) se han eliminado en España. Y la consecuencia es que muchos se desaniman: uno de cada seis jóvenes de entre 20 y 24 años ni trabaja ni estudia en España (generación ni-ni).
Sus padres, sobre todo si son mayores, lo tienen aún peor. Más de la mitad de los mayores de 55 años no trabajan en España (ni en Europa). El resto, la mayoría de este colectivo de otros 5 millones de españoles, están parados o jubilados. Y la mitad de los que están sin empleo, llevan más de dos años buscándolo. Pero lo tienen difícil  : o les dicen que tienen que reciclarse, que tienen “demasiada experiencia” o que con su sueldo pueden contratar a tres jóvenes (a los que tampoco contratan). Si se baja un poco más la edad, se ve que uno de cada tres parados tiene más de 45 años. Son 1.403.000 desempleados y la mitad de ellos se han quedado sin trabajo en esta crisis.
En definitiva, tenemos una economía (en todo el mundo, pero más en España) que no es capaz de dar trabajo a los más jóvenes y a los mayores de 45 años. Dos generaciones perdidas. El gran problema lo tienen los desempleados mayores, ya que tienen muy negra su jubilación, sobre todo si tienen que esperar hasta los 67 sin trabajo y cotizando menos en sus últimos años. Además, el problema se va a agravar en el futuro: los mayores de 55 años es el único grupo que va a crecer dentro de 40 años en España, mientras habrá porcentualmente menos jóvenes entre 16 y 25 años. Seremos un país con más viejos.
Algún día, más tarde que pronto, saldremos de la crisis, pero seguirá sin haber oportunidades para mi generación, los de 55 años, que ya tendrán 60, y se verán obligados a jubilarse más tarde y en peores condiciones. Será de verdad una generación perdida. La que no tiene que perderse es la generación más joven, abocada hoy al paro o al subempleo, sin poder abandonar la casa familiar, donde sus padres también sufren la crisis. Hay que buscarles una salida. No es este el mundo que quiero para mis hijos .Tienen ahora 7 años. ¿Qué les espera dentro de quince años, cuando busquen trabajo? No quiero ni pensarlo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Los parados más débiles pagan el penúltimo ajuste

Al final, la presión de los mercados obligó ayer a Zapatero a mover ficha e improvisar un “miniplan” de medidas de segunda, que apenas son paños calientes para una crisis de calado. Entre ellas, sólo dos medidas tangibles: ingresar 14.000 millones vendiendo lo poco que queda de “las joyas de la Corona” (parte de AENA Aeropuertos y Loterías del Estado) y ahorrarse 770 millones quitando 426 euros al mes a casi medio millón de parados de larga duración que no tienen ningún ingreso. El Gobierno vendió que “el paquetín” de medidas había calmado a los mercados, pero la realidad era otra: mientras Zapatero hacía alarde de ajuste y reformas en el Congreso, el Banco Central Europeo (BCE) estaba haciendo compras masivas de deuda (de Grecia, Irlanda y Portugal)  y lanzaba el mensaje de que si hacía falta, hoy jueves lanzaría su artillería pesada y compraría deuda de España e Italia. Mano de santo: los inversores no quieren pillarse los dedos, baja la deuda y suben las Bolsas.
ENRIQUE ORTEGA
En el camino, los parados de larga duración se quedan, desde febrero, sin el último recurso de llevarse a casa 426 euros sólo durante 6 meses (para comer y poco más), una ayuda que lanzó el Gobierno socialista a bombo y platillo en agosto de 2009 y que ha beneficiado a unos 700.000 parados que ya no cobraban el desempleo y que tenían que cumplir varias condiciones: menores de 30 años, mayores de 45 o parados entre 30 y 45 años con cargas familiares. Ahora, la supresión de la ayuda afectará a unos 440.000 parados en 2011 y ahorrará al Presupuesto unos 770 millones en 2011 (costaba 420 millones al semestre).
Un ahorro que es el chocolate del loro en un Presupuesto 2011 que gastará 315.000 millones de euros y que choca con las ayudas millonarias a las eléctricas o a las autopistas (al final, las han metido en…¡ la Ley Postal¡). Pero sobre todo, es que llueve sobre mojado. El Gobierno socialista lleva desde enero recortando la cobertura de prestaciones a los parados: gasta ahora 350 millones de euros menos al mes y en octubre, uno de cada cuatro parados registrado no cobraba nada (75% cobertura).Y si tomamos la cifra de paro estimado (EPA), 1.700.000 desempleados no cobran nada, sobre todo parados mayores, jóvenes, mujeres y autónomos. Ahora, además, no tendrán ni la limosna de los 426 euros. Y encima, sólo un 30% encuentran trabajo con el INEM.
El problema de fondo es que los recortes no van a quedarse ahí. Los mercados y los dirigentes europeos defensores de la ortodoxia económica neoliberal (culpable de esta crisis), van a seguir presionando. Querrán más sangre, a costa del Estado del bienestar, de nuevos recortes que volverán a afectar a los parados, a los pensionistas, a los empleados públicos, a los contribuyentes y, antes o después, a la sanidad y a la educación. Sólo hay una manera de evitarlo: un gran pacto nacional para poner orden en las cuentas públicas, no sólo del Estado central, sino también de las autonomías y de los Ayuntamientos. Y no sólo por el lado de los gastos, también los ingresos (reponer el impuesto del Patrimonio, por ejemplo, daría para pagar 426 euros a un millón de parados durante 2 años) .Y pactar reformas para consolidar el Estado del bienestar, no para desmantelarlo.
El problema vuelve a ser que nadie piensa en pactar nada y mientras, los mercados y la crisis nos llevan de ajuste en ajuste, sin un reparto equitativo de los costes. Ahora, el mayor riesgo para 2011 es que España no crezca lo que el Gobierno espera, como ya le ha advertido la Comisión Europea: si crecemos un 0,7% en vez del 1,3% previsto, habrá que recortar otros 4.000 millones para cumplir con el déficit comprometido con Bruselas. Y eso son palabras mayores, ya que ese ahorro es casi el triple del conseguido con la congelación de las pensiones o con la bajada de sueldos de los funcionarios. En ese escenario, habría que hacer recortes muy dolorosos y muy generalizados. Y con ello, menos crecimiento y más paro. Un coste demasiado alto como para no pensar con urgencia en otros Pactos de la Moncloa.