España siguió creando empleo este verano (+73.600
ocupados), aunque algo menos que los veranos anteriores, según la
última EPA. Pero como siguen aumentando los “activos” que buscan trabajo
(jóvenes, mujeres e inmigrantes), el paro también crece (+95.900
parados), sobre todo en los servicios y el campo. Siguen aumentando los
empleos fijos (los tienen el 84,63% de asalariados), pero también crecen
los contratos a tiempo parcial (por horas o días), sobre todo entre mujeres
y jóvenes, que por eso cobran menos. Seguimos con un empleo récord
histórico (22.852.600 personas trabajan), pero todavía tenemos
el doble de paro que Europa y menos adultos trabajando. Y la economía podría
frenar su crecimiento y el empleo, por las crisis geopolíticas y la
desaceleración mundial y europea. Por eso urge que el próximo Gobierno
apruebe Planes de empleo para jóvenes, mujeres y mayores de 45 años,
los 3 colectivos en peor situación. Y que reforme de una vez las oficinas de
empleo, que no ayudan a los parados. Ahora que crecemos es cuando hay que
tomar medidas.
Enrique Ortega
El verano suele
ser una buena época para el empleo, por la temporada turística y los
contratos en la enseñanza, aunque es peor que la primavera. Este año también: se han creado +73.600
empleos entre junio y septiembre de 2026, según
la EPA del martes, menos que el verano anterior (+118.400 empleos) y el
menor aumento en este trimestre desde 2019 (+69.400). Con ello, se han creado +465.500 empleos en los últimos 12 meses y +2.885.700 empleos desde
antes de la pandemia (diciembre 2019).
Y en España hay ahora 22.852.600 personas trabajando, otro
récord histórico (hubo un
máximo de 20.646.000 ocupados en junio 2008).
En el tercer trimestre, el aumento del empleo ha
sido exclusivamente por los servicios (+235.600 empleos),ya que perdieron empleos
la agricultura (-58.300), la industria (-54.400) y la construcción (-49.300
empleos. El empleo se ha creado únicamente en el sector público
(+89.900, por los contratos en enseñanza y sanidad), mientras caía en el sector privado (-16.300 empleos),
según
la EPA de septiembre. La creación de empleo ha sido casi el doble entre las
mujeres (+46.800 empleos) que entre
los hombres (+26.800 empleos).
Y el nuevo empleo se ha concentrado entre los menores de 25 años (+125.400)
y los mayores de 50 años (+55.900 empleos), cayendo sobre todo entre los 35 y
los 49 años (-112.700 empleos). Esta vez, el nuevo empleo se ha repartido entre
extranjeros (+75.500) y residentes con doble nacionalidad (+148.500
empleos), mientras los españoles han perdido empleo (-150.300). Por autonomías, donde más creció el
empleo fue en Canarias (+38.100) y Baleares (+26.900), por el turismo, seguidas
de Galicia (+21.300 empleos) y Castilla la Mancha (+18.800), mientras cayó el
empleo este verano en Madrid (-49.200) y Andalucía (-24.900).
Esta nueva mejora del empleo en el tercer trimestre (+73.600)
no se traducido en una mejora del paro,
que subió este verano (+95.900),
según la última EPA, más
que el verano pasado (+60.100 parados) y el mayor aumento desde el verano de
2023 (+92.700 parados). Ello se debe a que este verano han aumentado mucho
los españoles “activos”, los que buscan trabajo: han crecido en +169.500, muchos más que el verano anterior (+118.400), probablemente porque se han apuntado al paro muchos
inmigrantes regularizados. Con
ello, España alcanza otro récord histórico, el de personas activas
(que trabajan o buscan trabajo): 25.443.800 personas
“activas”. Un indicador del fuerte dinamismo del mercado laboral,
empujado por los inmigrantes: hay casi 2,5 millones de “activos” más
que antes de la pandemia (había 23,08 millones en el verano de 2019). Y la
tendencia se repetirá los próximos meses: se podrá crear
empleo, pero aumentarán más los que buscan trabajo y puede crecer el paro.
El paro subió en el tercer trimestre (+95.900), por
culpa de los servicios (+54.800 parados) , que despidieron al
final del verano (turismo, hostelería, comercio) a muchos de los contratados en
primavera y verano, la agricultura
(+18.000 parados) y los que habían perdido su primer empleo (16.300
parados), aumentando también en la industria (+14.300) y la construcción
(+4.900 parados). El desempleo creció más entre los hombres (+55.700) que
entre las mujeres (+40.300 paradas), bajando
sólo entre los jóvenes menores de 19 años (-12.700 parados). Por
nacionalidad, los parados extranjeros aumentaron en +24.500 personas, menos
que los parados españoles y con doble nacionalidad (+71.400). Por autonomías, el paro subió en 11
regiones, destacando la Comunidad Valenciana (+31.000 parados), Madrid (+21.200),
Galicia (+19.400) y Cataluña (+18.900 parados), bajando poco en el resto, donde
destacan Baleares (-9.900 parados) y Canarias (-4.200).
La cifra total de parados EPA sube y queda en 2.591.200 parados estimados a finales de
septiembre 2026, el menor dato del paro en verano desde 2008
(2.600.700 parados). Y la tasa de
paro sube al 10,18% (había bajado al 9,87% en primavera),
según la EPA, aunque es mucho más baja que antes de la pandemia (13,78% en
2019) y la menor tasa de paro desde el
verano de 2008 (11,23%). Eso sí, todavía duplicamos la tasa de paro
europea (6,1% en la UE-27 en agosto) y aún más la alemana (4% de paro),
según
Eurostat. Eso sí, baja la
tasa de paro de los jóvenes (menores
25 años), al 23,3% (la más baja desde 2008), que casi
duplica la europea (15,4%
en la UE-27).
Algunos datos preocupantes del paro mejoran, como los hogares con todos sus miembros
en paro: son ahora 786.100
hogares (-4.700 menos que hace un año). Otros empeoran, como el paro
en la mayoría de las 6 regiones con mayor tasa de desempleo, que sigue
alto y muy superior a la media (10,18%): Melilla (18,87% de paro), Ceuta (18,50%), Andalucía (14,91%), Extremadura
(13,01%), Comunidad Valenciana (11,82%) y Castilla la Mancha (11,36% de
paro). Contrastan con 6 autonomías
que tienen una tasa de paro casi europea
, aunque haya subido en la mitad: Baleares (4,63% de paro), País Vasco (7,17%),
Cantabria (7,56%), Castilla y León (7,75%), Madrid (8,18%) y La Rioja (8,63%). Y
otro dato preocupante que mejora: bajan los parados de larga
duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: eran 847.900
parados este verano, el 32,68%
de los parados (-44.600 que en primavera).
Esto mejora la situación de muchos parados de larga duración reduce el número de los que se les
acaba el desempleo y no cobran ya ningún
subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En agosto de
2026, último
dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.896.142
desempleados: algo más de la mitad cobraban un subsidio contributivo (según
lo cotizado) de 1.008 euros de media y el resto (46%) cobraban un subsidio
asistencial de 480 euros. Eso significa que casi tres de cada cuatro parados
(el 73,17%) estimados por la última EPA (2.591.200) cobran
alguna ayuda por desempleo. Y si contamos los registrados
como parados en las oficinas de empleo SEPE (2.379.505), cobran ayudas el 79,68%.
La mejor noticia es que el empleo que se está creando en 2024 sigue siendo menos precario, de más
calidad, gracias
a la reforma laboral aprobada a
finales de 2021, aunque “pierde impulso”: un 42,11% de todos los
contratos firmados entre enero y septiembre (12.154.600) han sido indefinidos
(5.118.700 contratos), un porcentaje superior al de los 9 primeros meses de
2025 (41,40%), aunque inferior al de 2024 (42,39%) y de 2023 (42,8%). Pero
supone un salto tremendo sobre los indefinidos antes de la reforma laboral: en
2021, sólo el 10,9% de los contratos eran indefinidos. Y entre 2014 y 2020, sólo eran
indefinidos entre el 6 y el 8% de
los contratos. Además, en
lo que va de año, más de la mitad de los nuevos contratos (56,32%)
son a tiempo completo, casi un
tercio (30,15%%) a tiempo parcial y el resto, fijos
discontinuos (1.673.800), que son los contratos fijos por periodos
determinados que se hacen a muchos que antes eran temporales en turismo,
hostelería y construcción.
El resultado evidente de la reforma laboral es que aumentan
mes a mes los asalariados con contrato
indefinido, que este verano ya eran el 84,63% de los
asalariados (16,65 millones de trabajadores fijos), frente al 74% de los asalariados fijos hace cuatro
años (septiembre
2021), el 79,81% hace dos años y el
83,42% que eran el verano pasado. Pero todavía tenemos un 15,36% de asalariados con contrato temporal,
el mayor porcentaje en Europa (la media de temporalidad en la UE-27 es del 14,1%).
El problema son los
contratos a tiempo parcial, que se reducen este
verano (-170.800) pero crecen en el último año (+47.900) y superan los 3 millones (3.024.100):
ojo, 2,13 millones son mujeres, que trabajan menos
de la jornada habitual, muchas porque no encuentran otro empleo.
Ahora, a finales de 2026, Gobierno y expertos creen que España
seguirá creando empleo, más que el resto de Europa aunque menos que en 2023
y 2024, porque creceremos algo menos (+2,6% en 2025 y 2026, frente a +3,2% en
2024). La última
previsión económica del Gobierno, del 29 de junio, apostaba porque el
empleo crecería este año un +2,4%: +539.121 empleos, de los que solo se
han creado 389.300 hasta septiembre. Serían menos de los creados en 2025
(+2,7%: +605.400 empleos), aunque más de los creados en 2024
(+468.100 empleos) y menos que en 2023 (+606.200 empleos). Lo
importante es que el ritmo de crecimiento siga alto, gracias al tirón del
consumo, el turismo, las inversiones y el empleo, lo que permite seguir creando
empleo. La previsión del Gobierno es alcanzar
los 23 millones de personas trabajando a finales de 2026 (eran 12,73
millones a finales de 1975). Y bajar la tasa de paro al 9,9% este
año y al 8,5% en 2029.
Todo apunta a que vamos en el buen camino para
lograr ambos objetivos, aunque hay muchas incertidumbres externas,
geopolíticas (si persiste el conflicto de Irán, Europa y España crecerán menos y
se creará menos empleo), y también internas, sobre todo las elecciones
del 29-N. Si hay un cambio de Gobierno y se tarda en tener unos
Presupuestos (llevamos 3 años sin cuentas públicas) , la actividad puede
resentirse. Pero la clave es la política económica que haga el próximo
Gobierno: si llegan a la Moncloa PP y Vox, todo apunta a que aprobarán
bajadas de impuestos (a los más ricos y empresas) y reducirán gastos, harán
recortes, que podrían frenar el crecimiento y el empleo, como pasó
tras los recortes de Rajoy. Y más si las elecciones en Francia, Italia y
Polonia confirman ajustes europeos.
Pase lo que pase, el empleo es el mejor activo de las dos
últimas Legislaturas, ya que se han creado 3,5 millones de empleos entre
junio de 2018 y septiembre de 2026. Y la tasa de paro ha bajado un tercio, del
15,28% al 10,18%. Pero no podemos como país echar las campanas al vuelo, porque
seguimos teniendo la
2ª mayor tasa de paro de Europa (tras el 10,3% de Finlandia), sobre
todo de paro juvenil, y una menor
tasa de empleo, que se traduce en que en España trabaja menos gente de
la que debería si nos homologáramos al resto de paises: aquí trabajan el 72,4%
de los que tienen entre 20 y 64 años, frente al 76,1% que trabajan con esa edad
en la UE-27 y el 81,1% que trabajan en Alemania. A lo claro: España tiene
1 millón menos de personas menos trabajando de las que deberíamos tener
si fuéramos como la media europea. Y trabajan 2,3 millones de españoles menos
de los que deberían trabajar si
tuviéramos la tasa de empleo de Alemania.
Así que queda todavía camino por delante en el empleo.
Y en el paro, el próximo Gobierno tiene pendiente aprobar políticas específicas
para mejorar la
situación de las mujeres (tienen menos empleo, precario, y más paro),
los jóvenes (los menores de 30 años sólo ocupan el 16% de los empleos y
tienen el doble de paro) y los parados mayores de 45 años (1.055.200
parados, el 40,7% del total). Son los tres grupos que menos se benefician de
la buena situación del empleo en España. Precisamente, en septiembre
pasado, el Ministerio de Trabajo
abrió una mesa de diálogo social con patronal
y sindicatos para diseñar dos Planes con políticas activas
de empleo para jóvenes (para que 200.000 consiguieran su primer
empleo entre 2027 y 2028) y parados mayores de 45 años (propone formarles
y contratar orientadores para mejorar su empleabilidad). Ahora, con el Gobierno
en funciones, no se sabe si seguirán las reuniones para aprobar un Plan
de Empleo para 2027.
En definitiva, todos debemos alegrarnos porque haya casi
23 millones de personas trabajando en España (10 millones más que hace 50
años), pero todavía tenemos demasiado paro y trabaja menos gente que en Europa (de
los que están en edad de trabajar) y muchos empleos son todavía precarios,
demasiados a tiempo parcial (sobre todo para jóvenes y mujeres) y con bajos
salarios. Y, sobre todo, muchos
empleos se concentran en los servicios, con altibajos en las
contrataciones, y todavía pocos en la industria, las empresas tecnológicas y
exportadoras, que ofrecen empleos más estables y mejor pagados. Además, no
podemos olvidar que hay
mucha incertidumbre en la economía mundial (por los aranceles de
Trump) y en Europa (estancada) y esto acabará perjudicando al empleo. Así que
habrá que estar vigilantes y dispuestos a tomar medidas para salvar
esos 22 millones largos de empleos y conseguir que sigan
creciendo. Debería ser nuestro gran reto como país.
No hay comentarios:
Publicar un comentario