jueves, 29 de octubre de 2026

EPA verano 26: poco empleo (récord) y más paro

España siguió creando empleo este verano (+73.600 ocupados), aunque algo menos que los veranos anteriores, según la última EPA. Pero como siguen aumentando los “activos” que buscan trabajo (jóvenes, mujeres e inmigrantes), el paro también crece (+95.900 parados), sobre todo en los servicios y el campo. Siguen aumentando los empleos fijos (los tienen el 84,63% de asalariados), pero también crecen los contratos a tiempo parcial (por horas o días), sobre todo entre mujeres y jóvenes, que por eso cobran menos. Seguimos con un empleo récord histórico (22.852.600 personas trabajan), pero todavía tenemos el doble de paro que Europa y menos adultos trabajando. Y la economía podría frenar su crecimiento y el empleo, por las crisis geopolíticas y la desaceleración mundial y europea. Por eso urge que el próximo Gobierno apruebe Planes de empleo para jóvenes, mujeres y mayores de 45 años, los 3 colectivos en peor situación. Y que reforme de una vez las oficinas de empleo, que no ayudan a los parados. Ahora que crecemos es cuando hay que tomar medidas.

                               Enrique Ortega

El verano suele ser una buena época para el empleo, por la temporada turística y los contratos en la enseñanza, aunque es peor que la primavera. Este año también: se han creado +73.600 empleos entre junio y septiembre de 2026, según la EPA del martes, menos que el verano anterior (+118.400 empleos) y el menor aumento en este trimestre desde 2019 (+69.400). Con ello, se han creado +465.500 empleos en los últimos 12 meses y +2.885.700 empleos desde antes de la pandemia (diciembre 2019). Y en España hay ahora 22.852.600  personas trabajando, otro récord histórico (hubo un máximo de 20.646.000 ocupados en junio 2008).

En el tercer trimestre, el aumento del empleo ha sido exclusivamente por los servicios (+235.600 empleos),ya que perdieron empleos la agricultura (-58.300), la industria (-54.400) y la construcción (-49.300 empleos. El empleo se ha creado únicamente en el sector público (+89.900, por los contratos en enseñanza y sanidad), mientras caía en el sector privado (-16.300 empleos), según la EPA de septiembre. La creación de empleo ha sido casi el doble entre las mujeres (+46.800 empleos) que entre los hombres (+26.800 empleos). Y el nuevo empleo se ha concentrado entre los menores de 25 años (+125.400) y los mayores de 50 años (+55.900 empleos), cayendo sobre todo entre los 35 y los 49 años (-112.700 empleos). Esta vez, el nuevo empleo se ha repartido entre extranjeros (+75.500) y residentes con doble nacionalidad (+148.500 empleos), mientras los españoles han perdido empleo (-150.300). Por autonomías, donde más creció el empleo fue en Canarias (+38.100) y Baleares (+26.900), por el turismo, seguidas de Galicia (+21.300 empleos) y Castilla la Mancha (+18.800), mientras cayó el empleo este verano en Madrid (-49.200) y Andalucía (-24.900).

Esta nueva mejora del empleo en el tercer trimestre (+73.600) no se traducido en una mejora del paro, que subió este verano (+95.900), según la última EPA, más que el verano pasado (+60.100 parados) y el mayor aumento desde el verano de 2023 (+92.700 parados). Ello se debe a que este verano han aumentado mucho los españoles “activos”, los que buscan trabajo: han crecido en +169.500, muchos más que el verano anterior (+118.400), probablemente porque se han apuntado al paro muchos inmigrantes regularizados. Con ello, España alcanza otro récord histórico, el de personas activas (que trabajan o buscan trabajo): 25.443.800 personas “activas”. Un indicador del fuerte dinamismo del mercado laboral, empujado por los inmigrantes: hay casi 2,5 millones de “activos” más que antes de la pandemia (había 23,08 millones en el verano de 2019). Y la tendencia se repetirá los próximos meses: se podrá crear empleo, pero aumentarán más los que buscan trabajo y puede crecer el paro.

El  paro subió en el tercer trimestre (+95.900), por culpa de los servicios (+54.800 parados) , que despidieron al final del verano (turismo, hostelería, comercio) a muchos de los contratados en primavera y verano, la agricultura  (+18.000 parados) y los que habían perdido su primer empleo (16.300 parados), aumentando también en la industria (+14.300) y la construcción (+4.900 parados). El desempleo creció más entre los hombres (+55.700) que  entre las mujeres (+40.300 paradas), bajando sólo entre los jóvenes menores de 19 años (-12.700 parados). Por nacionalidad, los parados extranjeros aumentaron en +24.500 personas, menos que los parados españoles y con doble nacionalidad (+71.400). Por autonomías, el paro subió en 11 regiones, destacando la Comunidad Valenciana (+31.000 parados), Madrid (+21.200), Galicia (+19.400) y Cataluña (+18.900 parados), bajando poco en el resto, donde destacan Baleares (-9.900 parados) y Canarias (-4.200).

La cifra total de parados EPA sube y queda en 2.591.200 parados estimados a finales de septiembre 2026, el menor dato del paro en verano desde 2008 (2.600.700 parados). Y la tasa de paro sube al 10,18% (había bajado al 9,87% en primavera), según la EPA, aunque es mucho más baja que antes de la pandemia (13,78% en 2019) y la menor tasa de paro desde el verano de 2008 (11,23%). Eso sí, todavía duplicamos la tasa de paro europea (6,1% en la UE-27 en agosto) y aún más la alemana (4% de paro), según Eurostat.  Eso sí, baja la tasa de paro de los  jóvenes (menores 25 años), al 23,3% (la más baja desde 2008), que casi duplica la europea (15,4% en la UE-27).

Algunos datos preocupantes del paro mejoran, como los hogares con todos sus miembros en paro: son ahora 786.100 hogares (-4.700 menos que hace un año). Otros empeoran, como el paro en la mayoría de las 6 regiones con mayor tasa de desempleo, que sigue alto y muy superior a la media (10,18%): Melilla (18,87% de paro), Ceuta (18,50%), Andalucía (14,91%), Extremadura (13,01%), Comunidad Valenciana (11,82%) y Castilla la Mancha (11,36% de paro). Contrastan con 6 autonomías que tienen una tasa de paro casi europea , aunque haya subido en la mitad: Baleares (4,63% de paro), País Vasco (7,17%), Cantabria (7,56%), Castilla y León (7,75%), Madrid (8,18%) y La Rioja (8,63%). Y otro dato preocupante que mejora: bajan los parados de larga duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: eran 847.900 parados este verano, el 32,68% de los parados (-44.600 que en primavera).

Esto mejora la situación de muchos parados de larga duración reduce el número de los que se les acaba el desempleo y no cobran ya ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En agosto de 2026, último dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.896.142 desempleados: algo más de la mitad cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado) de 1.008 euros de media y el resto (46%) cobraban un subsidio asistencial de 480 euros. Eso significa que casi tres de cada cuatro parados (el 73,17%) estimados por la última EPA (2.591.200) cobran alguna ayuda por desempleo. Y si contamos los registrados como parados en las oficinas de empleo SEPE (2.379.505), cobran ayudas el 79,68%.

La mejor noticia es que el empleo que se está creando en 2024 sigue siendo menos precario, de más calidad, gracias a la reforma laboral aprobada a finales de 2021, aunque “pierde impulso”: un 42,11% de todos los contratos firmados entre enero y septiembre (12.154.600) han sido indefinidos (5.118.700 contratos), un porcentaje superior al de los 9 primeros meses de 2025 (41,40%), aunque inferior al de 2024 (42,39%) y de 2023 (42,8%). Pero supone un salto tremendo sobre los indefinidos antes de la reforma laboral: en 2021, sólo el 10,9%  de los contratos eran indefinidos. Y entre 2014 y 2020, sólo eran indefinidos entre el 6 y el 8% de los contratos. Además, en lo que va de año, más de la mitad de los nuevos contratos (56,32%) son a tiempo completo, casi un tercio (30,15%%) a tiempo parcial y el resto, fijos discontinuos (1.673.800), que son los contratos fijos por periodos determinados que se hacen a muchos que antes eran temporales en turismo, hostelería y construcción.

El resultado evidente de la reforma laboral es que aumentan mes a mes los asalariados con contrato indefinido, que este verano ya eran el 84,63% de los asalariados (16,65 millones de trabajadores fijos), frente al 74% de los asalariados fijos hace cuatro años (septiembre 2021), el 79,81% hace dos años y el 83,42% que eran el verano pasado. Pero todavía tenemos un 15,36% de asalariados con contrato temporal, el mayor porcentaje en Europa (la media de temporalidad en la UE-27 es del 14,1%). El problema son los contratos a tiempo parcial, que se reducen este verano  (-170.800) pero crecen en el último año (+47.900) y superan los 3 millones (3.024.100): ojo, 2,13 millones son mujeres, que trabajan menos de la jornada habitual, muchas porque no encuentran otro empleo.

Ahora, a finales de 2026, Gobierno y expertos creen que España seguirá creando empleo, más que el resto de Europa aunque menos que en 2023 y 2024, porque creceremos algo menos (+2,6% en 2025 y 2026, frente a +3,2% en 2024). La última previsión económica del Gobierno, del 29 de junio, apostaba porque el empleo crecería este año un +2,4%: +539.121 empleos, de los que solo se han creado 389.300 hasta septiembre. Serían menos de los creados en 2025 (+2,7%: +605.400 empleos), aunque más de los creados en 2024 (+468.100 empleos) y menos que en 2023 (+606.200 empleos). Lo importante es que el ritmo de crecimiento siga alto, gracias al tirón del consumo, el turismo, las inversiones y el empleo, lo que permite seguir creando empleo. La previsión del Gobierno es alcanzar los 23 millones de personas trabajando a finales de 2026 (eran 12,73 millones a finales de 1975). Y bajar la tasa de paro al 9,9% este año y al 8,5% en 2029.

Todo apunta a que vamos en el buen camino para lograr ambos objetivos, aunque hay muchas incertidumbres externas, geopolíticas (si persiste el conflicto de Irán, Europa y España crecerán menos y se creará menos empleo), y también internas, sobre todo las elecciones del 29-N. Si hay un cambio de Gobierno y se tarda en tener unos Presupuestos (llevamos 3 años sin cuentas públicas) , la actividad puede resentirse. Pero la clave es la política económica que haga el próximo Gobierno: si llegan a la Moncloa PP y Vox, todo apunta a que aprobarán bajadas de impuestos (a los más ricos y empresas) y reducirán gastos, harán recortes, que podrían frenar el crecimiento y el empleo, como pasó tras los recortes de Rajoy. Y más si las elecciones en Francia, Italia y Polonia confirman ajustes europeos.

Pase lo que pase, el empleo es el mejor activo de las dos últimas Legislaturas, ya que se han creado 3,5 millones de empleos entre junio de 2018 y septiembre de 2026. Y la tasa de paro ha bajado un tercio, del 15,28% al 10,18%. Pero no podemos como país echar las campanas al vuelo, porque seguimos teniendo la 2ª mayor tasa de paro de Europa (tras el 10,3% de Finlandia), sobre todo de paro juvenil,  y una menor tasa de empleo, que se traduce en que en España trabaja menos gente de la que debería si nos homologáramos al resto de paises: aquí trabajan el 72,4% de los que tienen entre 20 y 64 años, frente al 76,1% que trabajan con esa edad en la UE-27 y el 81,1% que trabajan en Alemania. A lo claro: España tiene 1 millón menos de personas menos trabajando de las que deberíamos tener si fuéramos como la media europea. Y trabajan 2,3 millones de españoles menos de los que deberían  trabajar si tuviéramos la tasa de empleo de Alemania.

Así que queda todavía camino por delante en el empleo. Y en el paro, el próximo Gobierno tiene pendiente aprobar políticas específicas para mejorar la situación de las mujeres (tienen menos empleo, precario, y más paro), los jóvenes (los menores de 30 años sólo ocupan el 16% de los empleos y tienen el doble de paro) y los parados mayores de 45 años (1.055.200 parados, el 40,7% del total). Son los tres grupos que menos se benefician de la buena situación del empleo en España. Precisamente, en septiembre pasado, el Ministerio de Trabajo abrió una mesa de diálogo social con patronal y sindicatos para diseñar dos Planes con políticas activas de empleo para jóvenes (para que 200.000 consiguieran su primer empleo entre 2027 y 2028) y parados mayores de 45 años (propone formarles y contratar orientadores para mejorar su empleabilidad). Ahora, con el Gobierno en funciones, no se sabe si seguirán las reuniones para aprobar un Plan de Empleo para 2027.

En definitiva, todos debemos alegrarnos porque haya casi 23 millones de personas trabajando en España (10 millones más que hace 50 años), pero todavía tenemos demasiado paro y  trabaja menos gente que en Europa (de los que están en edad de trabajar) y muchos empleos son todavía precarios, demasiados a tiempo parcial (sobre todo para jóvenes y mujeres) y con bajos salarios. Y, sobre todo, muchos empleos se concentran en los servicios, con altibajos en las contrataciones, y todavía pocos en la industria, las empresas tecnológicas y exportadoras, que ofrecen empleos más estables y mejor pagados. Además, no podemos olvidar que hay mucha incertidumbre en la economía mundial (por los aranceles de Trump) y en Europa (estancada) y esto acabará perjudicando al empleo. Así que habrá que estar vigilantes y dispuestos a tomar medidas para salvar esos 22 millones largos de empleos y conseguir que sigan creciendo. Debería ser nuestro gran reto como país.

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