El 2º trimestre del año suele ser bueno para el empleo, por la Semana Santa (cayó en abril) y por los contratos previos al verano. Este año 2026, tras un primer trimestre donde cayó el empleo (-170.300), el 2º trimestre ha seguido la tradición y se han creado 486.000 nuevos empleos, según la EPA publicada este martes, algo menos que la primavera de 2025 (+503.000 empleos). Con ello, se afianza la recuperación del empleo iniciada en el verano de 2022, tras la pandemia, y la ocupación en España va camino de los 23 millones de personas: había 22.779.000 personas trabajando a finales de junio, la mayor cifra de ocupados de nuestra historia. Y 2.974.100 personas más trabajando que a finales de 2019.
jueves, 30 de julio de 2026
EPA junio 2026: a por los 23 millones trabajando
Los recientes datos de empleo y paro confirman que la
economía española lleva 6 años creando empleo (hay 22,77 millones de
personas trabajando, casi 3 millones más que antes de la pandemia) y bajando
el paro, ahora por debajo del 10% (9,87%), algo que no
sucedía desde marzo de 2008, con 6 autonomías por debajo del 8%. El motor
de este pujante empleo es el fuerte crecimiento de la economía, empujado
por el consumo, el turismo, las exportaciones, los Fondos europeas y los
inmigrantes (ya hay 3,75 millones de extranjeros trabajando). Ahora se
espera alcanzar los 23 millones de ocupados este año y superar los 24
millones en 2029. Pero no podemos
“dormirnos en los laureles”, porque tenemos más paro y
menos empleo que Europa. Además, la incertidumbre internacional podría
reducir el crecimiento y el empleo. Urge estar vigilantes y preparar medidas
para fortalecer el empleo si hay problemas en los próximos meses. Hay que reciclar a los
parados de larga duración y reformar de una vez las oficinas de empleo, que
funcionan mal. Enrique Ortega
El 2º trimestre del año suele ser bueno para el empleo, por la Semana Santa (cayó en abril) y por los contratos previos al verano. Este año 2026, tras un primer trimestre donde cayó el empleo (-170.300), el 2º trimestre ha seguido la tradición y se han creado 486.000 nuevos empleos, según la EPA publicada este martes, algo menos que la primavera de 2025 (+503.000 empleos). Con ello, se afianza la recuperación del empleo iniciada en el verano de 2022, tras la pandemia, y la ocupación en España va camino de los 23 millones de personas: había 22.779.000 personas trabajando a finales de junio, la mayor cifra de ocupados de nuestra historia. Y 2.974.100 personas más trabajando que a finales de 2019.
Para valorar el carácter histórico de los 22,77 millones de
ocupados basta hacer un
repaso al empleo en los últimos 60 años: en 1965 había 12
millones de personas trabajando en España (12.024.150) y una cifra similar
a la muerte de Franco (12.857.720 en 1975), para caer después a un mínimo
histórico en 1985 (11.004.200 trabajando, por la reconversión industrial) y
remontar a finales de siglo (14.689.830 ocupados en 1999). A partir de
ahí, los ocupados crecen, hasta 16,6
millones en 2002, 18,9 millones en 2005 y se alcanza el máximo en
septiembre de 2007 (20.753.500 ocupados). Con la crisis financiera, el
empleo cae año tras año hasta alcanzar el
mínimo en diciembre de 2013 (17.135.200 ocupados). Luego se
recupera poco a poco, para cerrar 2019 con 19.966.900 trabajadores. Y la
pandemia hunde el empleo a otro mínimo en 2020 (18.607.300 ocupados en
junio). Pero a partir de este suelo, el empleo se recupera con fuerza y supera
los 20 millones en marzo de 2022 (20.084.799) y los 21 millones en junio
de 2023 (21.056.600), para superar ahora los 22,77 millones de trabajadores, 10
millones más de personas trabajando que hace 60 años.
En el 2º
trimestre, el aumento del empleo ha sido gracias a los servicios (+397.400 empleos), sobre todo la
hostelería y el turismo, pero también han creado empleo la construcción (+56.600) y la
industria (+38.200), cayendo
sólo en la agricultura (-6.200 empleos). El empleo se ha creado básicamente en el sector privado (+501.600 empleos)
y se ha perdido en el sector público (-15.600 empleos),
por el fin de contratos en enseñanza y sanidad, según la EPA de junio.
La creación de empleo se ha repartido casi por igual entre los hombres (+236.300 empleos) que entre las mujeres (+249.700).
Y ha sido porcentualmente mayor la creación de empleo entre los menores de
25 años (+120.500 empleos) y entre
los que tienen de 25 a 39 años (+201.200 empleos). Esta vez, la mayoría del
empleo creado ha sido para extranjeros (+356.300 empleos, por el efecto
de la regularización: ya hay 3.756.900 extranjeros
trabajando en España) y ocupados con doble nacionalidad (+102.100
empleos: hay 1.249.100 trabajando), creciendo menos el empleo de los españoles
(+143.800). Por autonomías, donde
más creció porcentualmente el empleo fue en Baleares (+108.000), aumentando mucho
en Cataluña (+130.800), Andalucía (+63.400) y Madrid (+62.100), cayendo sólo el
empleo en Canarias (-25.100) y Galicia (-6.100).
La importante mejora del empleo en el 2º trimestre (+486.000
empleos) no se traducido toda en una bajada
similar del paro (-213.300 parados),
porque en paralelo han aumentado los españoles activos,
las personas que buscan trabajo ahora: los
“activos” han aumentado en +272.700
personas, impidiendo bajar más las cifras del paro. Es un proceso que se ve
trimestre a trimestre (hay 452.500 personas más buscando trabajo que hace un
año). Y hay un récord histórico de adultos “activos” (trabajando y buscando trabajo): 25.274.300
activos, 2,11 millones más que antes de la pandemia
(23.158.800 “activos” a finales de 2019). Todo apunta a que seguiremos así, con
lo que en los próximos meses sucederá lo mismo que ahora: el paro bajará menos de lo que
sube el empleo.
El paro
ha bajado en el 2º trimestre (-213.300 parados) gracias a los servicios (-170.300
parados), por el tirón en el turismo, la hostelería y el comercio, y a
los que perdieron su primer empleo hace un año (-57.700 parados ahora), mientras
baja poco el paro en el campo (-22.400), la industria (-10.900) y
la construcción (-5.400), con 53.400 jóvenes que buscan su primer
empleo, según la EPA
de junio. El desempleo baja más entre las personas de 25 a 54 años (-185.100
parados), los de más de 55 años (-47.800) y los de 16 a 19 años (-33.700
parados), aumentando sólo entre los que tienen de 20 a 24 años (+33.700
parados). Y baja el doble el paro entre las mujeres (-145.400) que entre
los hombres (-67.900 parados), reduciéndose lo mismo entre españoles y con
doble nacionalidad (-106.600) que entre extranjeros (-106.600 parados). Por
autonomías, el paro baja porcentualmente más en Baleares (-47.400
parados), destacando la caída en Cataluña (-92.600 parados), Comunidad
Valenciana (-23.200), Galicia (-14.900) y País Vasco (-12.400 parados). Y el
paro sube sólo en Andalucía (+5.400), Murcia (+3.410), Asturias (+900) y Extremadura
(+600 parados).
La cifra total de parados EPA baja de los 2,5
millones (2.495.300 parados a
finales de junio 2025), algo que no pasaba desde junio de 2008 (2.385.700
parados) y que supone 2,5 veces menos de parados que en lo peor de la crisis
financiera (6.278.200
parados en marzo de 2013) Y la tasa de paro baja al 9,87%, según
la EPA, mucho más baja que antes de la pandemia (13,78% en 2019) y la menor
tasa de paro desde marzo
de 2008 (9,60%). Eso sí, todavía duplicamos la tasa de paro europea (6% en la UE-27 en junio) y casi triplicamos la alemana (3,9% de paro), según
Eurostat. También baja este trimestre la tasa de paro de los jóvenes
(menores 25 años), al 23,77% (15,5% en la UE-27).
Hay otros datos preocupantes del paro que también mejoran,
según
la EPA de junio. El primero, que hay 764.200 hogares con todos sus miembros
en paro, 32.700 hogares menos que hace un año. El segundo, que sólo 8 regiones tienen
una tasa de paro superior a la media (9,87%) : Ceuta (22.41% de paro), Melilla
(20,74%), Andalucía (14,56%), Extremadura
(13,22%), Castilla la Mancha (11,81%), Canarias (11,60%), Comunidad
Valenciana (10,88%) y Murcia (10,83% de paro). Y ya tenemos 11 autonomías
con una tasa de paro rozando el 8% e incluso por debajo (6,11% de paro
Baleares, 7,11% País Vasco, 7,34% Cantabria, 7,58% Madrid, 7,90% Cataluña y 7,94%
Galicia). Y el tercero, que bajan los parados de
larga duración, los que llevan más de 1 año sin encontrar trabajo: son 892.500
desempleados, el 35,7 % de todos los parados (eran el 38,8% hace un año).
Esto provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo
y no cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de
pobreza extrema. En mayo de 2026, último
dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.686.936 desempleados: menos
de la mitad (47,28%) cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado) de 1.027,4
euros de media y el resto (52,72%) cobraban un subsidio asistencial de 480
euros. Así que sólo el 73,60 de los parados registrados en las oficinas de
empleo (2.291.982 en junio) cobran algún subsidio. Pero en realidad,
con los datos del paro estimado hoy (2495.300 parados), sólo cobran alguna
ayuda el 67,6% de los parados EPA (en
2019 cobraban el 61,5%).
Con todo, lo más positivo sigue siendo la mejor calidad
del empleo que se crea en España, tras la reforma laboral de 2022. Este
primer semestre, el
42,87% de los contratos firmados fueron indefinidos, un porcentaje similar
al de la primera mitad de 2025 (42,67%) y de 2024 (43,56% indefinidos), pero un
porcentaje muy superior a los de 2023 (38,7%), 2021 (10,9%) y la media de 2014
a 2020 (sólo entre el 6 y el 8% de los contratos eran indefinidos). Con ello,
ya hay 16.629.300
asalariados con contrato indefinido, el 84,9% del total,
frente al 74,61% de trabajadores fijos a finales de 2021, antes de la reforma
laboral). Lo que también crece son los contratos a tiempo parcial (por
horas o días), que aumentan (+22.600 en el último año) y superan los 3 millones
de asalariados (3.116.500 en junio), sobre todo por las mujeres (el 71,44% de
estos contratos), que trabajan a tiempo parcial porque no encuentran trabajos a
jornada completa o para cuidar a hijos y mayores.
Ahora, en 2026, el Gobierno y los expertos creen que España
seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero algo menos que
en 2025, porque creceremos algo menos (+2,6%, frente al +2,8% en 2025). El
último cuadro macroeconómico, aprobado
por el Gobierno el 29 de junio, prevé que crezcamos este año más de lo
esperado en abril (+0,4%), a pesar de los conflictos geopolíticos y los altos
precios de la energía, con lo que esperan que el empleo crezca en 2026 un +2,4%
(+539.119 nuevos empleos), algo menos que en 2025 (+605.400
empleos), pero más de los empleos creados en 2024 (+468.100 empleos).
Con ello, la previsión del Gobierno es alcanzar los 23 millones de personas
trabajando a finales de 2026 ( y una tasa de paro del 9,9%). Y esa
estimación prevé que el empleo siga creciendo (menos) en los años siguientes
para superar
los 24 millones de empleados en 2029 (4 millones más que en 2019),
con una tasa de paro entonces del 8,5%.
Los datos indican que estamos en el buen camino para lograr
ambos objetivos. Pero el Gobierno Sánchez no puede “lanzar las campanas
al vuelo” con el empleo y el paro, por dos razones. Una, porque
seguimos siendo el 2º país de Europa (tras Finlandia) con la mayor tasa de
paro: 9,87% en España frente al
5,9% en la UE-27 y el 4,9% en la
OCDE. Y la otra, porque la tasa de empleo en España es mucho más
baja que en Europa: en marzo de 2026, trabajaban el 72,7% de los que tienen entre 20
y 64 años, frente al 76,3% que trabajaban en Europa, el 75,2% en Francia o el
81,5% en Alemania, según Eurostat. A lo claro :que España tiene todavía
1,08 millones de personas menos trabajando que las que deberíamos tener
si fuéramos como la media europea. Y que trabajan 2,6 millones de españoles
menos de los que deberían trabajar si
tuviéramos la tasa de empleo de Alemania.
Ese es nuestro gran reto: reformar y modernizar la
economía para que ofrezca empleo a más gente (entre 1 y 2 millones más)
y eso permita reducir la tasa de paro “a niveles europeos” En eso deberíamos centrarnos a medio plazo,
sin regodearnos en los récords. Y eso implica tomar 2 medidas a corto
plazo, que exigen (¡ cómo no¡ ) un pacto político económico y social.
Una, aprobar un Plan de empleo, para fomentar la contratación de los
parados con más problemas para recolocarse : parados de larga
duración (el 35% de todos los parados llevan buscando empleo más de un
año), mayores de 55 años (son el 20% de los parados) y los parados con poca formación (el 46% de todos los parados
no tienen la 2ª etapa de la ESO o más). Eso exige planes de formación y
reciclaje para orientarles a los empleos que más se demandan e incentivos
a las empresas que los contraten.
Y la otra, reformar de verdad las oficinas de
empleo, porque están
colapsadas (se tarda días en conseguir una cita
previa para solicitar el subsidio) y además no ayudan a los parados a
recolocarse. Se han cumplido 3 años de la Ley de Empleo (entró en vigor el
2 de marzo de 2023) y no ha funcionado: ni se ha hecho un perfil de los parados
ni se les ayuda individualmente a colocarse. De hecho, las oficinas de empleo sólo
colocan al 1,9% de los parados y apenas un 10% de los desempleados hacen
cursos de formación (largos y poco útiles). Y en la web del SEPE sólo hay
registradas 93.395 empresas y 29.777 ofertas de empleo. Urge reforzar la
plantilla de la SEPE (que tiene 2.000 trabajadores menos de los que necesita),
mejorar su sistema informático (pésimo) y cambiar la operativa de estas
oficinas (gestionadas
de forma muy desigual según las autonomías), para que se dediquen menos a
tareas burocráticas y más a recolocar a los parados.
En definitiva, todos debemos alegrarnos porque siga
creciendo el empleo y haya 22,77 millones de personas trabajando en
España, 10 millones más que hace 60 años. Pero todavía trabaja
menos gente que en Europa (de los que están en edad de trabajar) y muchos
empleos son todavía precarios, demasiados a tiempo parcial y con bajos
salarios. Y, sobre todo, muchos empleos se concentran en los servicios, con
altibajos en las contrataciones, y todavía pocos en la industria, las empresas
tecnológicas y exportadoras, que ofrecen empleos más estables y mejor pagados.
Además, no podemos olvidar que hay
mucha incertidumbre en la economía mundial, por la geopolítica, las
guerras y los nuevos aranceles de Trump, situación que acabará perjudicando al
empleo. Así que habrá que estar vigilantes y dispuestos a tomar medidas
para salvar estos 22,77 millones de empleos y conseguir que sigan creciendo,
hasta esos 24 millones previstos para 2029. Debería ser nuestro gran
reto como país.
El 2º trimestre del año suele ser bueno para el empleo, por la Semana Santa (cayó en abril) y por los contratos previos al verano. Este año 2026, tras un primer trimestre donde cayó el empleo (-170.300), el 2º trimestre ha seguido la tradición y se han creado 486.000 nuevos empleos, según la EPA publicada este martes, algo menos que la primavera de 2025 (+503.000 empleos). Con ello, se afianza la recuperación del empleo iniciada en el verano de 2022, tras la pandemia, y la ocupación en España va camino de los 23 millones de personas: había 22.779.000 personas trabajando a finales de junio, la mayor cifra de ocupados de nuestra historia. Y 2.974.100 personas más trabajando que a finales de 2019.
Etiquetas:
cobertura desempleo,
empleo,
EPA 2º trimestre 2026,
ocupados,
oficinas de empleo,
paro,
paro juvenil,
paro larga duración,
reciclar parados,
reforma SEPE,
trabajadores extranjeros
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario