jueves, 12 de febrero de 2015

Las pensiones y el gasto crecen menos


En 2014 han crecido menos los nuevos pensionistas y el gasto en pensiones, por primera vez en esta crisis. Es el fruto de los recortes aprobados en las pensiones, por Zapatero y por Rajoy. Pero aun así, el gasto en pensiones sigue creciendo y no se cubre con las cotizaciones, porque los nuevos empleos cotizan poco, por los bajos sueldos y los trabajos temporales. Por eso, el Gobierno Rajoy ha tenido que echar mano de ”la hucha” de las pensiones, por tercer año consecutivo. Y tendrá que seguir haciéndolo en 2015 y hasta 2020 (se la gastará antes). Las cuentas no salen, porque crecen más los pensionistas y el gasto que los cotizantes e ingresos. Hay que plantearse de una vez una reforma de las pensiones que no se dedique a recortarlas (el 40% son menores de 625 euros) sino a conseguir más ingresos, vía impuestos, lucha contra el empleo sumergido y más cotizaciones. Será uno de los grandes retos del futuro Gobierno.
 
enrique ortega

Las tres “reformas” de las pensiones (una de Zapatero en 2011 y dos de Rajoy en 2013) empiezan a dar sus frutos. El primero, que crece menos el número de nuevos pensionistas: en 2014 fueron 112.791, un 1,35% más, el porcentaje de aumento más bajo desde 2007. En 2013, con todo el debate sobre la reforma de las pensiones de Rajoy, fueron muchos los mayores que aceleraron su jubilación, alcanzándose un récord de 133.714 nuevos pensionistas, el mayor crecimiento desde 2009. Pero el año pasado, las nuevas jubilaciones crecieron menos por un doble efecto: el aumento del periodo de cotización y de  la edad de jubilación a 65 años y dos meses (reforma Zapatero febrero 2011) y las dificultades impuestas por Rajoy (decreto 1 abril 2013) a la jubilación anticipada (exigencia de más tiempo de cotización y un 8% de recorte por cada año que se anticipa la jubilación).

El segundo fruto de las “reformas” (recortes) es que el gasto en pensiones crece menos: la nómina anual en 2014 fue de 96.170 millones, un 3,2% más que en 2013, el menor crecimiento en diez años (+4,7% en 2013 y +6,5% en 2004). Incluso en enero de 2015, el gasto en pensiones creció menos que un año antes (+3,1% frente a +3,2%), aunque la cifra fue récord (8.164 millones de euros). El gasto crece porque aumenta el número de pensionistas y porque los nuevos pensionistas entran cobrando una pensión más alta (porque han cotizado por sueldos más altos): 1.356 euros era la media de las nuevas jubilaciones en enero 2015, un 37% más altas que en 2007. Pero el gasto total crece menos porque la segunda reforma de Rajoy (que entró en vigor en 2014) puso un tope a la revalorización de las pensiones, que ha sido de un 0,25% en 2014 y lo mismo entre 2015 y 2017, una medida que supondrá un “ahorro” para el sistema de 30.000 millones de euros hasta 2022.

Los pensionistas y el gasto crecen menos, pero también los ingresos de la Seguridad Social, porque aunque se creó empleo en 2014 (+ 417.574 afiliados), los ingresos por cotizaciones cayeron un 2,86%, algo que viene sucediendo desde 2010 (en años anteriores la caída osciló entre -1,63% de 2010 y -0,22% de 2012). Y eso se debe a que los nuevos contratos son de asalariados peor pagados, que no cotizan apenas por horas extras (las hacen gratis) y que en muchos casos cotizan sólo por media jornada o por horas. En este sentido, los contratos precarios y mal pagados están haciendo “un roto” a las cuentas de la Seguridad Social. Otro “roto” se lo hacen las “tarifas planas”, esas excepciones que se hacen a empresarios (sólo 100 euros por empleo estable creado) y autónomos (tarifa plana de 50 euros) y que suponen dejar de ingresar entre 1.500 y 2.500 millones al año.

El resultado es que los ingresos de la Seguridad Social no cubren los gastos (aunque se hayan moderado). Y en 2014, el Gobierno Rajoy se ha visto obligado a tirar de “la hucha” de las pensiones (Fondo de Reserva), de la que sacó 15.300 millones de euros, a sumar a lo que sacó en 2013 (11.648 millones) y en 2012 (7.003 millones). En total, ha sacado ya 27.803 millones de una hucha creada en el año 2.000 y en la que llegó a haber (entre aportaciones e intereses) un máximo de 66.815 millones a finales de 2011, de los que “han volado” ya más de un tercio de fondos. Hay que decir que este Fondo de Reserva español es el único que se está reduciendo en Europa, según un informe de la OCDE. Y lo peor es que habrá que seguir “tirando de la hucha”, este año y los próximos, unos 10.000 millones al año, según el informe de la Autoridad independiente de Responsabilidad Fiscal. De ser así, como sólo quedan 41.355 millones, nos habremos quedado sin hucha para 2019.

Pero el problema de las pensiones no es coyuntural sino estructural: no salen las cuentas porque crecen más los pensionistas y el gasto que los cotizantes y los ingresos. Una relación que se ha deteriorado con la crisis: si en 2007 había 2,71 cotizantes por cada pensionista, en 2014 había 2,25 cotizantes (el nivel más bajo desde el año 2.000). Y si quitamos a los parados, cuya cotización la paga la seguridad Social (con lo que no es un ingreso real), la relación hoy es de 1,97 cotizantes por pensionista. Y con el envejecimiento de la población y la baja natalidad, en 2050 la situación será mucho peor: sólo habrá 1,2 empleados por cada pensionista. Y así, no hay sistema de pensiones que aguante.

Frente a este panorama, los gobiernos de Zapatero y Rajoy han optado por los recortes: repartir los ingresos menguantes entre más pensionistas, medio congelando las pensiones actuales y recortando las pensiones futuras: los que se jubilen a partir de 2019 recibirán entre un 5,8% menos de la pensión inicial actual (los que ahora tienen entre 50 y 60 años) y un 23,2% menos (los que ahora tienen entre 20 y 30 años). Pero hay otra vía de ajustar las cuentas: ingresar más. Para ello hace falta actuar en dos frentes. Por un lado, creando más empleo y aumentando los futuros cotizantes, mejorando la natalidad (haría falta que nacieran 280.000 niños más cada año para asegurar el relevo generacional). Y por otro, aumentando los ingresos de la Seguridad Social, por varias vías: destinando una parte de los impuestos a pagar pensiones (20.000 millones al año propone el PSOE), reducir el fraude (empresas que no cotizan por sueldos reales, horas y otros pagos) y subir cotizaciones en los tramos que se pueda (sin afectar al empleo), incentivando fiscalmente a los que hagan cotizaciones extras voluntarias: ¿por qué se desgravan los que pagan un plan de pensiones privado y no se estudia  que desgraven los que coticen voluntariamente más para fortalecer el sistema público de pensiones?. No es de recibo que la Seguridad Social esté en números rojos mientras los españoles, por miedo al futuro, han quintuplicado sus aportaciones a Planes de pensiones privados en 2014.

Los Gobiernos han elegido el sistema más fácil, el de los recortes, que son injustos por un doble motivo: España gasta menos en pensiones que la mayoría de Europa (destinamos el 10% del PIB, frente al 12,2% de la eurozona y el 11,3% de la UE-28) y además, un 40% de los pensionistas recibe menos de 645 euros al mes. Y la pensión media en España es de 1.010 euros (enero de 2015), dos tercios de la pensión media europea. Y además de injustos, los recortes son insuficientes: son un parche que no resuelve el problema de fondo, la insuficiencia de recursos, que obliga a tirar de la “hucha de las pensiones”.

Por eso, cara a las futuras elecciones y Gobiernos, hace falta avanzar en otra dirección, la de ingresar más, con más empleo y más nacimientos, más  trasvase de impuestos (con más ingresos de los que hoy apenas pagan) y más cotizaciones (obligatorias y voluntarias), para salvaguardar las pensiones en el futuro. Porque las pensiones son sagradas.

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