lunes, 17 de marzo de 2014

El Gobierno tiene "cogidos" a los medios


Los medios de comunicación siguen en crisis y muy revueltos, mientras la información es cada vez más favorable al Gobierno. El problema es que siguen medio quebrados y el Gobierno les tiene “cogidos” por tres vías. Una, el futuro de los 9 canales de TV privada que el Supremo obligó a cerrar hace 16 meses: el Gobierno les prometió que se lo arreglaría, lo que les ha tenido “sumisos”, aunque la patronal de TV privadas ha hecho un plante de protesta, dimitiendo en bloque. Dos, las inspecciones que les ha abierto Hacienda (más de 77 millones). Y tres, las inspecciones y multas a las TV privadas por publicidad excesiva y contenidos. Entre tanto, Prisa (El País, la SER) agrava sus pérdidas, mientras entran como socios bancos y Telefónica, que quiere comprar Canal+. Y cambian los directores en El Mundo y El País. Una movida que traduce en medios menos críticos. Lean aquí lo que no nos cuentan.
 
enrique ortega

La gran batalla de la comunicación ahora es qué va a pasar con los 9 canales de la TDT que explotan las TV privadas y que el Supremo obligó a cerrar en 2012. La historia se remonta a julio 2010 cuando el Gobierno Zapatero decide conceder esos nuevos canales a las cuatro TV privadas autorizadas por Aznar en noviembre 2000. Un recurso de una productora consigue que el Supremo decida, en noviembre 2012, que esa concesión  es ilegal, porque se hizo sin concurso, y obliga a cerrarlos. El Gobierno Rajoy, en marzo de 2013, acata la sentencia pero autoriza a que sigan funcionando hasta que se resuelva el tema del dividendo digital (dejar libres estos canales para que las telecos los utilicen para ofrecer telefonía móvil 4G, algo que debería haberse hecho el 1 de enero 2014). Mientras, la vicepresidenta Sáez de Santamaría promete a las privadas que “les solucionará el problema”, sugiriendo que sacarán a subasta nuevos canales. Y las TV privadas se lo agradecen con una política informativa más pro-gubernamental. Pero el 18 de diciembre 2013, otro auto del Supremo confirma la primera sentencia y concreta el cierre de los 9 canales: 3 de Mediaset (Tele5), 2 de Atresmedia (Antena 3), 2 de Net TV (Vocento-ABC) y 2 de Veo TV (Unedisa-El Mundo). Y el 22 de febrero 2014, desestima los últimos recursos de las TV privadas: hay que cerrar esos canales ya.

La patronal de las TV privadas se siente “engañada” por el Gobierno (no les ha arreglado su problema, a pesar de sus cantos a la “recuperación” económica) y decide, el 6 de marzo, una medida insólita: dimitir en bloque la directiva de UTECA, presidida por el editor Lara (Antena 3, la Sexta y La Razón). Argumentan que tienen paralizadas inversiones y contenidos y que cerrar esos canales “atenta a la libertad de expresión”. Sobre todo atenta a su audiencia y a su publicidad: menos canales, menos ingresos. Y con la caída de la publicidad en TV     (-6,2% en 2013), no se pueden perder canales. Aunque las dos grandes TV privadas controlan el mercado, tras la decisión de ZP de quitar la publicidad a TVE en 2010: Mediaset (Tele5, Cuatro, más otros 6 canales) y Atresmedia (Antena 3, la Sexta, más 5 canales) controlaron el 86,3% de toda la publicidad en TV en 2013 (y el 95,56% de las TV privadas), según Infoadex. Un duopolio televisivo que no se da en ningún otro país: en Francia, Alemania o Gran Bretaña, las dos primeras TV controlan del 60 al 77% de la publicidad televisiva.

Los 9 canales de TDT amenazados de cierre no son sólo importantes para Mediaset y Atresmedia. Quizás son más decisivos para las otras dos TV privadas, que tienen cuatro canales cada una: Veo TV (propiedad de Unedisa, grupo dueño de El Mundo, Expansión y Marca) y Net TV (Grupo Vocento, editor de ABC y muchos periódicos regionales). Veo TV fracasó como empresa televisiva (tuvo que cerrar VeoTV/El Mundo y Marca TV) y se ha dedicado a alquilar sus cuatro canales (20 millones anuales de ingresos), ahora a AXN, Discovery Max, La Tienda en Casa (El Corte Inglés)  y 13 TV, el canal de la Conferencia Episcopal que ha acumulado 25 millones de pérdidas entre 2011 y 2012 (y donde la Iglesia ha metido ya 16 millones de euros en capital y 8 millones en créditos). La otra, Net TV, también tuvo que cerrar su televisión (la 10) y alquilar sus cuatro canales a Disney Channel, Paramount Channel, Ehs y la Tienda en Casa, tras cortar la señal a Intereconomía (“El gato al agua”), un socio de este canal que les ha dejado un agujero de 4,7 millones de euros (su lugar podría ocuparlo el Real Madrid, para emitir en abierto a través de Net TV.

Mientras las TV privadas (más Vocento-ABC y Unedisa-el Mundo) están pendientes de que el Gobierno cumpla la ley y les cierre 9 canales, presionan para conseguir alguna contrapartida. Se habla de un concurso para conceder nuevos canales en abierto, un negocio por el que pujan (no siendo críticos con el Gobierno) todos los medios más la Iglesia, que ha pedido públicamente un canal propio. Entre tanto, Telefónica quiere monopolizar el negocio de la TV de pago (vía Movistar), con la próxima compra a Prisa (El País, la Ser) del 56% de Canal+, donde también Mediaset tiene un 22% (como Telefónica).

Entre tanto, TVE languidece, perdiendo audiencia y millones, tras dos años de recortes de Rajoy (-50% de aportación del Estado): en 2013 habrá perdido 80 millones de euros, tras los  -112,98 perdidos en 2012 (y -50 en 2011). Para 2014 se esperan nuevas pérdidas, mientras busca algunos ingresos por patrocinios (denunciados por las TV privadas) y retrasa recortar más su plantilla (6.500 personas) hasta 2015. Y las TV autonómicas, están en franca retirada, tras el cierre de la TV valenciana y el drástico ERE de Telemadrid (80% de la plantilla): han reducido un 50% su presupuesto en 2013 (de 1.500 millones a 1.000).

Mientras las TV privadas son un negocio redondo (167 millones de beneficio operativo en 2013, un 60% más, de los que 27,5 millones se los han llevado consejeros y ejecutivos, un 29,68 % más que en 2012), la prensa sigue de capa caída: si en 2012, los grandes periódicos perdieron 52 millones (ocho veces más que en 2011), en 2013 habrá sido peor, porque el grupo líder, PRISA, triplicó sus pérdidas: pasó de perder -255 millones (2012) a -648,7 (2013), por culpa sobre todo del agujero de Canal+. El País, diario líder, perdió -2 millones y la Ser otros -7,7 millones. El enorme peso de la deuda de Prisa (3.227 millones) le ha obligado a pactar con Santander, La Caixa y Telefónica (la Santísima Trinidad del poder económico) la entrada en el accionariado, lo que ya se nota en la línea editorial (temas económicos) y ha propiciado un giro al centro de Prisa, con cambio del director de El País.

También El Mundo ha cambiado su director, jubilando a Pedro J, tras perder ventas y cerrar 2013 con una pérdidas de -59 millones, mucho menores a las de 2012 (-526 millones). En el Grupo Vocento, también han rebajado pérdidas, a -15,13 millones en 2013, aunque necesitó  en febrero un préstamo de los socios de 175 millones para resolver graves problemas de tesorería. Ahora, ABC (que alcanzó beneficio operativo, con ligeras pérdidas netas) busca superar en ventas al Mundo (en diciembre estaba a 1.483 ejemplares de diferencia, frente a 97.949 en 2007) y ser el segundo periódico del país, lo que aumentaría sus ingresos publicitarios. Eso hundiría la recuperación de El Mundo y le forzaría a salvarse mediante una fusión con La Razón (que también pierde, unos 2 millones), para ser el gran periódico de la derecha, controlado por Lara (que tiene La Razón, Antena 3 y La Sexta, más Onda Cero).

En medio de estas movidas, el Gobierno tiene otras dos vías de presionar a los medios. Una, las inspecciones de Hacienda, que ha sugerido en ocasiones el propio Montoro. Según las cuentas enviadas a la CNMV, los principales grupos de comunicación tienen levantadas actas por Hacienda: Mediaset (9,02 millones de euros), Atresmedia (6,9 millones), Prisa (48 millones y 10 litigios hasta finales 2012) y Vocento (5,06 millones). Y la otra, las sanciones por contenidos impropios en determinados horarios y, sobre todo, por abusos en la publicidad: aquí, el líder en multas es Mediaset, que se llevó el 82% de los 3,3 millones de multas impuestas en 2012. Ahora, esta vigilancia ha pasado de Industria a Economía (de Guindos) y la nueva Comisión de la Competencia (CNMC) ya ha creado incluso una subdirección para vigilar a las televisiones privadas (contenidos, publicidad y abusos fusionadas).

En contrapartida, el Gobierno, ha querido tener “un detalle” con los medios, en la reciente Ley de Propiedad Intelectual: ha  implantado una tasa Google por los contenidos que incluye en su agregador, que les ha llenado de alegría. Pero no parece que vaya a suponerles muchos ingresos: ningún país de Europa, incluso con leyes ad hoc, ha conseguido que Google pague una tasa a los editores, sólo que les aporte cantidades puntuales, como ayudas y publicidad.

Al final, el balance de la crisis de los medios en España, por la caída de la publicidad  (a la mitad desde 2007) y de las ventas (un -25%), es aterrador: han cerrado 284 medios y se han perdido 11.151 empleos entre 2008 y 2013, según la Asociación de la Prensa (APM). Han caído 182 revistas, 31 diarios (3 en 2013), 29 TV, 9 radios (Punto Radio en 2013), 20 medios digitales, 11 publicaciones gratuitas y 2 agencias de noticias. Y lo que ha quedado, tras ERES sin fin y pérdida de calidad, está endeudado, con pocos recursos y una política informativa centrada en los resultados, la Bolsa y las buenas relaciones con el poder (económico y político). Así nos va: cada vez nos informan menos y nos informan peor, con una sospechosa unanimidad mediática para que nos creamos la tísica recuperación económica.

Los medios de comunicación siguen mal económicamente : sin independencia económica no hay independencia informativa. Y no acaban de afrontar el reto de Internet. Al final, el poder (económico y político) se aprovecha de esta debilidad, para condicionar sus ayudas a cambio de apoyar Gobiernos e ideologías. Los medios al servicio de los intereses del 1%. Y los lectores, oyentes y telespectadores lo notamos. Pero no hay casi alternativa. Porque Internet parece libre, pero le faltan medios, rigor, calidad e influencia. Así que estamos más desinformados que nunca. Y eso perjudica seriamente a nuestra democracia.

jueves, 13 de marzo de 2014

España, líder en vino mal vendido


España tuvo en 2013 la mejor cosecha de vino de su historia y se convirtió en el mayor productor del mundo, adelantando a Francia e Italia. Ayudó la climatología, pero también se recogieron los frutos de la reconversión del viñedo de la última década, que ha conseguido producir más vino (y de más calidad) con menos superficie plantada. Pero el reto de España es vender mejor su vino, porque lo malvende: mucho a granel, para mosto o alcohol, incluso a otros países competidores, que lo envasan y lo venden más caro. Así obtiene, con más litros que Francia, un tercio de sus ingresos por exportaciones de vino. El otro reto es conseguir que los españoles beban más vino, porque bebemos la mitad que Italia y Francia. La clave es educar a los jóvenes en la cultura del vino, porque prefieren la cerveza y el alcohol. Se trata de vender más, dentro y fuera, a mejores precios. ¡Salud¡
enrique ortega

España es el país con más superficie plantada de viñedo del mundo, pero producía menos vino que Francia e Italia, los dos líderes mundiales. Pero en 2013, por primera vez, España se ha convertido en el líder mundial en la producción de vino: 50,58 millones de hectolitros (frente a 35,78 millones hl en 2012), por delante de Italia (47,40 millones hl) y Francia (42,34 hl). Este récord histórico se debe a dos causas: una climatología favorable (lluvias) y que ha dado fruto la reconversión del sector realizada desde 2001.

Bruselas forzó a España y al resto de países viticultores a arrancar viñedos, para mejorar la producción y sostener los precios. En total, los agricultores españoles quitaron 171.000 hectáreas de viñedos entre 2000 y 2012 (94.000 Has. con ayudas UE), un 15% del viñedo existente, más que Italia (-114.570 Has) y Francia (-74.300 Has.). En paralelo, invirtieron decididamente en las viñas que quedaron, con un amplio plan de actuaciones: fomento del regadío (ahora lo tienen el 35% de los viñedos), cambio de cepas de vaso por cepas en espaldera, cambio de variedades (más peso de los tintos, en especial tempranillo, garnacha, bobal, monastrell, syrach o cabernet sauvignon) y una mejor gestión de las superficies, la recolección y producción de los vinos.

El resultado ha sido espectacular: las producciones medias han pasado de 6.500 kilos de uva por hectárea a más de 25.000, cuatro veces más. Y si en los años 80 y 90, con 1.5-1,3 millones de hectáreas de viñedo, se producían entre 25 y 35 millones de hectólitros de vino, en la pasada década, con 953.000 Hras (la mayor superficie plantada del mundo), ya se producían más de 40 millones de hectolitros. Y en 2013, con la ayuda de la climatología, llega el récord.

En definitiva, producimos mucho más vino con un 15% menos de viñedo. El mayor salto se ha dado en Castilla la Mancha, que tiene la mayor superficie de viñedo del mundo (400.000 Has, cuatro veces la extensión de Burdeos, la segunda extensión mundial): su producción aumentó un 64% en 2013 (de 19 a 31,2 millones de hl, casi dos tercios de todo el vino español), gracias a las lluvias y a ser la región española que más ha invertido en mejorar su producción. También ha crecido mucho la cosecha en Extremadura (+28,4%, segunda productora, con 4,09 millones hl), Cataluña (+20,6%, tercera productora, con 3,35 millones hl) y Andalucía (+22,6%, la séptima productora, con 1,39 millones hl), bajando la producción de vino en 2013 sólo en Galicia y Asturias.

En 2013 se dio otro récord en el vino: las exportaciones españolas crecieron un 6,5% en valor, con unas ventas fuera de 2.628 millones de euros, aunque se vendieron menos litros (1.846 millones, un 10,9% menos), lo que significa que nuestro vino se ha vendido más caro. Un avance aún insuficiente, porque el gran problema del vino español es que se vende muy barato, se malvende: en unos casos se vende a granel, tirado de precio, para que otros países competidores (como Italia) lo envasen y lo vendan más caro como vino europeo. Y en otros, se vende como mosto (para concentrados y zumos de uva) o como alcohol vínico (para fabricar destilados, como el coñac).

El resultado es que España exportó vino en 2013 a un precio medio de 1,42 euros por litro, que fue mucho más bajo en Castilla la Mancha (0,69 €/litro), que exporta casi la mitad de todo el vino español), algo más alto en Castilla y León (1,51 €/litro) y a un precio más razonable la Rioja (3,09 €/litro, cuatro veces el de CLM). Para hacerse una idea de lo bajo de estos precios, baste decir que en 2012, cuando España exportó a un precio medio de 1,21 euros/litro, la media de precios de exportación del vino en todo el mundo fue de 2,55 euros/litro, según la Organización Internacional del Vino (OIV). Y Francia, el primer exportador (en ingresos), consiguió vender a 5,23 euros litro (cuatro veces más caro que España), mientras Italia, el segundo exportador, vendía a 2,21 euros (el doble que España). El resultado es que Francia exportó menos litros que España (1.499,2 millones frente a 1.947,2) pero consiguió ingresar tres veces más (7.194 millones € frente a 2.215 millones € España).

En definitiva, se trata no sólo de producir más y exportar más, sino de venderlo mejor, con un mayor ingreso por litro. El reto es conseguir un mayor valor añadido, con más vino embotellado de calidad y una mejor distribución y comercialización. Y en 2014, con una producción mundial de 281 millones hl. (1 de cada 5 litros producidos en España), hay que aprovechar que puede faltar vino en el mundo, por las peores cosechas en Francia e Italia y las heladas en Argentina y Chile. El sector debe concentrar esfuerzos para exportar (hay demasiadas empresas vendiendo fuera: 3.940 exportadores), agrupándose en plataformas más potentes y creando marcas fuertes para vender en Europa, EEUU, China, Rusia, Canadá y Japón, los principales compradores de vino del mundo. Pero además, el Gobierno debe ayudar más, con asesoramiento (ICEX y oficinas comerciales), avales y financiación.

El otro gran reto del vino español, además de exportar a mejor precio, es vender más en España, donde se queda el 53% de la cosecha, aunque sólo un 23,5% va a consumo directo (el resto se destina a mosto, alcoholes y otros usos). Somos uno de los países occidentales que bebe menos vino: 19,9 litros por persona (2012), según la OIV, menos de la mitad que Francia (47,7 litros por persona) o Portugal (42,5 litros), la mitad que Italia (37,1 litros) y menos incluso que países como Dinamarca (32,6 litros), Alemania (24,4 litros), Suecia (21,1 litros), Argentina (24,4 litros) o Australia (22,8 litros), lo mismo que Gran Bretaña (19,9 litros) y más que EEUU (9,2 litros) o Rusia (7,3 litros). Y lo peor es que España es el país donde más ha caído el consumo de vino desde el año 2.000: de 34,9 a 19,9 litros por persona.

En 2013 parece haberse frenado esta caída del consumo: las ventas de vino, en valor, subieron un 4,9%, según Nielsen, mientras se estancaba la cerveza (+0,1% ventas) y caían las ventas de zumos (-3,3%), bebidas refrescantes (-3,2%), agua y bebidas alcohólicas (-2% ambas). El motivo puede estar en una rebaja de precios en la segunda mitad de 2013, tras las fuertes subidas anteriores, por la escasa cosecha 2012. Pero aun así, España bebe poco vino y los futuros consumidores, los jóvenes, apenas prueban el vino: sólo el 8% de los jóvenes (18 a 35 años) beben vino con frecuencia, el 34% sólo cada una o dos semanas y el 58% nunca o casi nunca, según una encuesta de Synovate. Los jóvenes optan por la cerveza y el alcohol e identifican el vino como “una bebida para mayores”. Y piden vino con sabores (a frutas), de baja graduación y menos calorías, con sistema abrefácil, cuestiones que pueden sonar a “herejía”, pero que el sector tendrá que incorporar para ganar a los jóvenes para la cultura del vino, única manera de asegurar las ventas futuras.

En resumen, España está en lo más alto del vino mundial, pero tiene dos grandes retos: mantenerse ahí, sin depender de la climatología, y vender mejor cada día, sacando más ingresos a cada litro de vino, en España y sobre todo fuera, al exportar. ¡Salud  ¡

lunes, 10 de marzo de 2014

Transporte aéreo: volamos cada vez menos


Los aeropuertos españoles han perdido 17 millones de pasajeros en los dos últimos años, cayendo al nivel de tráfico de 2005. Los extranjeros siguen volando a España y baten incluso récords de llegadas, por el boom turístico. Pero fallan los viajeros españoles: volamos mucho menos por la crisis, la subida de tasas y billetes y la competencia del AVE, que en 2014 ganará al avión. La caída de pasajeros provoca que 41 de los 49 aeropuertos españoles pierdan dinero, muchos abiertos sin justificación: 16 aeropuertos, casi un tercio, reciben menos de 100 pasajeros al día. Y la caída de pasajeros, junto a las tasas aeroportuarias y la competencia del low cost, hacen que Iberia y Air Nostrum sigan en pérdidas, mientras las compañías europeas vuelven a tener beneficios. Ahora, las compañías han pactado con AENA una menor subida de tasas e incentivos para recuperar pasajeros. Pero hace falta que los españoles recuperen trabajo e ingresos para que vuelen más.
enrique ortega

El sector aéreo europeo ha salido de la crisis en 2013, tras un duro ajuste de personal, recorte de rutas y fusiones de compañías, acompañados por un menor coste del combustible y, sobre todo, un aumento de viajeros (+3,8%), factores que llevaron a las compañías a volver a tener beneficios en 2013: 1.260 millones de euros (frente a -880 millones en 2012), según la IATA. Pero España no ha seguido esa ruta y el sector aéreo ha vuelto a caer, empujado por una nueva pérdida de pasajeros: 187.361.347 pasaron por nuestros aeropuertos en 2013, 7 millones menos que en 2012 y 17 millones menos que en 2011, con lo que el tráfico aéreo cae a niveles de 2005. Y así, las compañías españolas cerraron el año con unas pérdidas de 33 millones de euros.

En esta pérdida de pasajeros hay dos realidades. Por un lado, crecen los viajeros internacionales, que en 2013 batieron un récord: 129 millones (+2,7%), gracias al récord de turistas (8 de cada 10 llegan por avión). Y por otro, caen los pasajeros nacionales. De hecho,  28,7 millones de españoles eligieron el avión para desplazarse por España en 2013, un 14% menos que en 2012, según el INE. Y también cayeron los viajes a larga distancia en autobús, utilizados por 1,34 millones de españoles (-7,2%).En cambio, subieron los viajes en AVE, utilizados por 25,4 millones de españoles en 2013 (+13,5%). Tras caer en 2012, la alta velocidad ganó 3 millones de pasajeros el año pasado, gracias a la rebaja de tarifas aprobada en febrero 2013. Y este año 2014, se espera que el AVE gane al avión en España.

El avión pierde pasajeros por la crisis, la subida del IVA (septiembre 2012), el cierre de rutas nacionales e internacionales (12% Ryanair y 15% Iberia), la competencia del AVE y los vuelos low cost y, sobre todo, por la subida de precios forzada por la subida de tasas aeroportuarias, mientras el combustible les ha costado menos a las compañías en 2013. Las tasas aeroportuarias han acumulado una subida del 68,18% entre 2010 y 2013 (según el sector), pero se han concentrado sobre todo en 2012 (subida media del 18%, que superó el 50% en Barajas) y en 2013 (+8,5%), en un intento de AENA por cubrir parte de la inversión realizada en los aeropuertos españoles (18.000 millones entre 2001 y 2011), que le ha dejado una deuda acumulada de 14.000 millones, que intenta tapar con las tasas.

La caída de pasajeros ha afectado a 37 de los 49 aeropuertos españoles y de los 12 que ganaron pasajeros, la mayoría son aeropuertos del turismo extranjero: Son Bonet (Palma,+173%), Alicante (+8,8%), Lanzarote (+3,2), Ibiza (+3,1), Málaga (+2,7), Tenerife sur (+2%), Palma (+0,4%) y el Prat-Barcelona (+0,2). Y los que más pierden viajeros son aeropuertos de tráfico nacional: Madrid-Torrejón (-93%), Huesca (79%), Vitoria (-71,7%), Albacete (-69%), Algeciras y Ceuta (-67%) y. sobre todo Madrid-Barajas (-12,1%), que ha perdido una cuarta parte de sus pasajeros desde 2007 (aunque ha ganado tráfico en febrero, por primera vez en dos años). 

Esta caída de pasajeros agravó la crisis de los aeropuertos españoles, donde sólo 8 de los 47 aeropuertos ganan dinero (2012): Palma (73,8 millones), El Prat (73,6), Gran Canaria (28,1), Tenerife Sur (27,9), Ibiza (7,8), Barajas (13,07), Lanzarote (5,9), Sevilla (4,03) y Bilbao (0,28). En conjunto, la red de aeropuertos perdió 70,78 millones en 2012, un tercio menos que en 2011 (-220,5 millones), gracias al Plan de eficiencia puesto en marcha en junio de 2012, para recortar horarios y costes en los 19 aeropuertos con menos de 500.000 viajeros. Pero el Gobierno Rajoy no ha cerrado ningún aeropuerto e incluso se está gastando 100 millones de euros en ampliar los aeropuertos de Vigo y A Coruña (que pierden, juntos, 17 millones).

La caída de pasajeros ha afectado de manera desigual a las compañías: Iberia ha perdido 4,3 millones de pasajeros en 2013, Ryanair (la líder) otros 1,45 millones, Easyjet (-1,4 millones), Air Nostrum (-0,7 millones) y Air Berlín (-0,62). Y han ganado pasajeros Vueling (+2,1 millones), Iberia Express, la estrenada low cost de Iberia (+1,02 millones), Air Europa (+0,89 millones), junto a Lufthansa (0,34 millones) y Norwegian (+1,02 millones). Con ello, el Grupo Iberia (Iberia, Iberia Express, Vueling y British Airways) ha recuperado el liderazgo de pasajeros en España (32 millones), por delante de Ryanair (27,5 millones). Pero aun así, Iberia cerrará 2013 con pérdidas (-200 millones de euros), por quinto año consecutivo, aunque espera recuperarse (con los ajustes de plantillas, rutas, renovación de aviones y pacto con pilotos), para alcanzar beneficios en 2014. Vueling ha cuadruplicado beneficios (de +28,3 a +137 millones en 2013) y Air Europa ha pasado a tener beneficios (de -37 a +50 previstos en 2013), aunque Air Nostrum (familia Serratosa y franquiciada de Iberia para vuelos regionales) volverá a tener pérdidas (-20 millones), aunque espera conseguir beneficios en 2015.

Para 2014, se espera que el sector aéreo mundial se recupere más, aumentando un 6% los pasajeros y duplicando beneficios en Europa, según la IATA. En España, el Gobierno Rajoy pretende que vuelvan a crecer los pasajeros, un 2% (de hecho, ya han subido un 2,5% en enero y febrero), gracias a una menor subida de las tasas aéreas (subieron un 0,9% este 1 de marzo y aumentarán un máximo del 2,5% en todo 2014) y a una política de incentivos: descuentos del 75% al 100% de las tasas aeroportuarias para las compañías que abran nuevas rutas o aumentan viajeros, sobre todo dentro de España.

Con ello, podrían no subir más los billetes, aunque eso depende también mucho de la competencia: los vuelos realizados por una sola línea o donde no hay compañías low cost son más caros que los vuelos con más compañías y líneas de bajo coste, según un informe de FEDEA. De hecho, en el último año, los precios de los vuelos intercontinentales han caído un  -6% y los europeos un -8%, mientras los vuelos nacionales subieron un +4%, según datos de febrero del buscador Trabber. Y así pasa: es más caro volar de Madrid a Bilbao (con poca competencia de compañías) que a Londres o a Berlín. Y vamos en coche.

Además de frenar las tasas aeroportuarias, agilizar los embarques, no subir  impuestos (IVA) y fomentar la competencia en las rutas interiores, hay que ayudar al sector aéreo con financiación asequible y  medidas fiscales (para fomentar fusiones e inversiones, renovar la flota y ahorrar  combustible), pero sin “doparles” con subvenciones a fondo perdido, como han hecho varias autonomías (sobre todo con Ryanair y Air Nostrum). Y a nivel europeo, Bruselas debe acelerar la puesta en marcha del Cielo Único Europeo (previsto para 2020), porque cada año que se mantiene el actual caos de gestión aérea, con 67 zonas de control que obligan a rutas en zigzag, se encarece 5.000 millones anuales el tráfico aéreo europeo.

España es el cuarto país del mundo en tráfico aéreo (tras EEUU, China y Reino Unido) y tiene una posición geográfica privilegiada entre Europa y América, África o Asia. Por eso, y porque somos la tercera potencia turística mundial (tras Francia y EEUU), nuestros aeropuertos son claves para el futuro y para asentar la recuperación. Pero tienen que ser competitivos, con costes ajustados y servicios ágiles. Y volar, sobre todo dentro de España, tiene que ser más asequible, sin tener que depender de los chollos con 3 meses de plazo. Hay que ayudar al avión pero también se tienen que ayudar ellos con mejores ofertas. ¡A despegar ¡

jueves, 6 de marzo de 2014

Batalla (a medias) contra la piratería cultural


La piratería hace más daño a la cultura que el IVA: si no se hicieran copias piratas de música, cine, libros, software o videojuegos, los creadores venderían un 51% más, según la industria. España es un paraíso de la piratería y EEUU amenaza con volver a meternos en la lista negra, de la que salimos en 2012, gracias a la Ley Sinde-Wert, que ha sido poco efectiva. Para evitarlo, el Gobierno ha aprobado una Ley de Propiedad intelectual  que irá contra las webs de enlaces: no va contra los internautas que piratean, sólo contra  los” traficantes” que ganan dinero difundiendo ilegalmente contenidos protegidos. Pero la industria cultural dice que es insuficiente y que habría que bloquear las webs de contenidos piratas. Y se quejan de que tecnológicas y telecos (desde Google a Movistar), no atacan la piratería porque les da tráfico y negocio. Hay que concienciarse: piratear es robar. Y así, matamos la cultura.
enrique ortega

En España hay ya más de 25 millones de internautas y tres de cada cuatro se conectan cada día, la mayoría más de una hora. Y un millón están permanentemente conectados. Y utilizamos la Red para comunicarnos y ver contenidos: un 45% de internautas (y el 77,8% de los jóvenes) usan Internet para ver vídeos y películas (97%), oír música (57%), videojuegos (24,8%) o leer libros (78,1%), según el último informe de Telefónica. Y sólo el 7,2% de los internautas están dispuestos a pagar por estos contenidos, a los que la mayoría accede gratis (pirateándolos), descargándoselos o cada vez más con acceso online (streaming).

Uno de cada dos internautas piratea cultura en la Red, sobre todo películas (43%) y música (32%), aunque también libros (12%) y videojuegos (7%). Lo reconocen ellos mismos, en una encuesta entre 50.000 internautas encargada por el Observatorio de la Piratería. La mitad de los accesos ilícitos son novedades: películas, canciones, juegos o libros que acaban de salir o llevan menos de un año en el mercado. Y el valor de esa cultura pirateada fue de 15.204 millones en 2012, más de seis veces lo que mueve en España la cultura legal (2.394,6 millones en 2012). La industria cultural ha hecho un cálculo: si no hubiera piratería y estos internautas compraran sólo una parte de lo que se descargan, la cultura podría vender un 51% más (otros 1.220,6 millones) y crear 24.766 nuevos empleos (uno por cada dos que hay). Y el Estado recaudaría 494,7 millones más, entre IVA, IRPF y Seguridad Social.

O sea, que la piratería se come la mitad del negocio de la cultura en España, uno de los paraísos mundiales de la copia ilegal. Por eso, Estados Unidos nos metió en 2009 en la lista negra de la piratería mundial (Lista 301), de la que salimos en abril de 2012, gracias a la Ley Sinde-Wert: pactada en 2011 entre PSOE, PP y CiU, su Reglamento lo aprobó Rajoy en su primer Consejo de Ministros, el 30 de diciembre de 2011. Pero sus resultados han sido muy mediocres: la Comisión contra la piratería (creada en marzo de 2012, dentro del Ministerio de Cultura) sólo ha conseguido 152 retiradas de enlaces piratas, la cancelación de 5 dominios y el cierre de 16 Webs, cuando se estima que hay 3.051 millones de descargas ilegales al año. Por ello, EEUU amenaza con volver a meter a España en la Lista 301, en abril de 2014, como le recordó Obama a Rajoy en la visita a la Casa Blanca de enero de este año.

Para evitarlo, el Gobierno Rajoy aprobó el 14 de febrero una reforma parcial de la Ley de Propiedad intelectual, con cuatro bloques de medidas. Unas, contra la piratería: ahora se irá no sólo contra webs con contenidos protegidos (permitiendo solicitar la retirada de catálogos completos de autores, no sólo obra a obra) sino también contra las webs de enlaces, amenazándoles con aplicarles la reforma en marcha del Código Penal, que contempla hasta 6 años de cárcel. Lo que pretende la Ley es que los contenidos se retiren y sólo en caso de incumplimiento reiterado (2 o más veces) se pueden aplicar multas de 30.000 a 300.000 euros. Y sólo en última instancia se podría llegar a solicitar el bloqueo del servicio a los proveedores de Internet, aunque el problema es que la mayoría de servidores están en otro país.

La Ley, además, mantiene el sistema de compensación por copia privada que sustituyó al canon digital (suprimido en 2011): se seguirá compensando a los creadores con una partida en los Presupuestos (8 millones de euros en 2012 y 2013, cuando en 2011 se les pagó 115), pero se restringe el concepto de copia privada (sólo para CD y DVD originales, no copias de copias), para rebajar esa compensación. En tercer lugar, la Ley regula y controla mejor la actividad de las entidades que gestionan los derechos de autor, para evitar escándalos como el de la SGAE y que fijen tarifas a su aire (tendrán que crear una ventanilla única donde bares, restaurantes, discotecas, hoteles, peluquerías, radios o TV puedan pagar con comodidad todos los derechos de autor). Y como cuarto pilar, la Ley establece el pago de una compensación a los medios por los agregadores de noticias, tipo Google News. Pero ahora queda concretar cuánto y cómo pagarán, algo que no se ha conseguido en ningún país europeo: en Francia, Google compensa a los medios con un Fondo de 60 millones para su reconversión y en Bélgica se comprometen a anunciarse en los medios, pero nunca han admitido pagar por agregar contenidos. Y tampoco lo harán en España.

La nueva Ley no afecta a los internautas de a pie, según el Gobierno: sólo va contra “los traficantes” de material con derechos de autor, los que difunden material protegido para  hacer negocio (como algunas webs y todas las webs de enlaces). Sin embargo, varias asociaciones de internautas critican duramente la Ley, porque “institucionaliza el canon digital (que pagamos todos los españoles con el Presupuesto, hagamos o no copias), restringe la copia privada y criminaliza el enlace” (temen que vayan contra el  intercambio de archivos p2p).

Pero las mayores críticas vienen de la industria cultural, que se queja de no haber sido consultada. Denuncian que no se incluya en la Ley la vigilancia de los motores de búsqueda, como Google, Yahoo o Bing, a pesar de que dan acceso a contenidos protegidos. También que la Comisión contra la piratería no sea independiente y tenga pocos medios (son 4 personas), con lo que tarda 400 días en resolver un expediente. Y sobre todo, exigen que la Ley contemple el bloqueo inmediato de las webs con acceso a contenidos piratas y no sea el último recurso. Y se apoyan en una reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la UE.

El problema de fondo es que la piratería no tiene fronteras y la Unión Europea carece (también) de una legislación común para proteger los derechos de autor, con normas muy duras en Francia y otras laxas en Gran Bretaña. España, con la nueva Ley, trata de ponerse en un punto intermedio y contentar a todos, pero no contenta a nadie. Y las empresas tecnológicas (Google) y las telecos (Movistar, Vodafone, Orange…) no están por la labor de bloquear webs, porque su negocio tiene mucho que ver con los contenidos: cuanto más crezcan, aunque la mitad sean piratas, más negocio (publicidad) para ellos. Por eso se les acusa de ser los nuevos parásitos de la cultura. Y los internautas, acostumbrados al “gratis total”, no están por la labor de pagar por contenidos: creen que copiar música, películas o libros con copyrigth "no es ilegal”, que es “un derecho” del internauta y que “lo hace todo el mundo”, según la encuesta . 

Al final, la cultura es una cosa de tres (creadores, distribuidores y consumidores) y parece claro que son los intermediarios los que se están llevando la mejor parte. Por eso, más que una guerra, haría falta un pacto que beneficiara a autores e internautas, buscando plataformas de distribución de contenidos accesibles y baratos, como muchas de las 400 webs que venden ya contenidos legales a bajo precio. Ese es el camino y no la piratería, que hunde la cultura y hace millonarios a buscadores, webs de enlaces y telecos. Hay que pagar por el trabajo de otro, sea músico, escritor, cineasta o periodista. Pagar menos de lo que se paga ahora por un DVD, un CD o un libro, pero pagar. Aunque decirlo sea impopular. Porque si no, la parte más débil de este negocio, los creadores, desaparecerán con la piratería. Y perderemos todos.  

lunes, 3 de marzo de 2014

Hipotecas impagables: más desahucios en 2014


Una de cada tres familias españolas está pagando una hipoteca y la décima parte tiene problemas para hacerlo cada mes. Son 600.000 familias en grave riesgo de desahucio, un drama que siguió creciendo en 2013, a pesar de la Ley aprobada en solitario por el Gobierno. Y se espera que los desahucios crezcan en 2014, porque hay renegociaciones, está subiendo el Euribor con el que se revisan y a muchas familias se les acaban los ahorros o el paro para pagarlas. Tanto el Parlamento europeo como el BCE o el FMI han pedido al Gobierno español que tome medidas para ayudar a renegociar las hipotecas, una losa para las familias: su pago supone más del 40% de la renta para dos tercios de los hipotecados. Pero también son una losa para la recuperación: si las familias están asfixiadas con la hipoteca, no consumen y la economía no crece ni crea empleo. Ayudarles es ayudarnos a salir de la crisis.
enrique ortega

Toda Europa está endeudada, pero los españoles más. Y eso porque somos un país de propietarios, donde el 83% de las familias tienen su casa en propiedad frente al 60% de media europea o el 44 % en Alemania. Y eso nos lleva a que una de cada tres familias (32,9%), 5.940.000 hogares en 2011, tienen pendiente el pago de su hipoteca, según el INE (casi el doble que diez años antes: 3,4 millones debían su casa en 2001). Y hay cinco autonomías donde el porcentaje de familias con la hipoteca pendiente supera la media nacional: Melilla (37,7%), Comunidad Valenciana (36,7%), Ceuta (36,3%), Murcia (36,2%) y Madrid (34,8%).

El problema es que estas familias con hipoteca pendiente dedican ya una gran parte de sus ingresos a pagar la cuota mensual: suponía más de un 40% de su renta para el 57,6% de los hogares en 2011, según el Banco de España, y ahora sucederá ya en dos tercios de los hipotecados. Una pesada losa, mucho mayor que en el resto de Europa: si en España la deuda hipotecaria de las familias suponía el 65% del PIB (2011), en Alemania suponía el 46%, en Italia el 22% y en Francia el 21%. O sea, debemos comparativamente el doble o el triple.

Y el problema es que además, nos resulta más difícil pagar la hipoteca: tenemos más del doble de paro (26,03% frente al 10,7%) y más de la mitad de los parados ya no cobran subsidio (52,5% parados EPA), los salarios llevan varios años congelados o cayendo y se han recortado también ayudas y prestaciones sociales, con lo que la renta disponible ha caído y es un 25% inferior a la de alemanes o franceses. Así es más difícil pagar al banco y la prueba es que se ha disparado la morosidad: si en 2007 casi nadie dejaba de pagar la hipoteca (0,71% de morosidad) y lo mismo en 2010 (2,38%), en 2013 ya rondaba el 6%. Y Oliver Wyman estimaba que era mayor, porque los bancos estaban “tapando” la morosidad real refinanciando muchas hipotecas: hablaban del 9% de morosidad en 2012 (hoy quizás el 10%).

Eso significaría que 1 de cada 10 hipotecas pendientes tiene dificultades para pagarse. Unas 600.000 familias con muchas papeletas para sufrir un desahucio en los próximos meses, tras haber aumentado los desahucios en 2012 (43.853 desahucios, según el Consejo General del Poder Judicial y 39.167 según el Banco de España) y 2013 (35.098 sólo en el primer semestre, según el Banco de España). El temor es que los desahucios (150.000 desde que se inició la crisis) sigan creciendo en 2014, por varias razones. La principal, que muchos bancos se han visto obligados a revisar las hipotecas de sus clientes, después de que el Banco de España les obligara en abril de 2013 a ser más estrictos con el saneamiento de las muchas refinanciaciones hechas en 2009 y 2010. Y muchos no podrán hacer frente a las nuevas condiciones. Además, el Euribor (el tipo con el que se revisan anualmente las hipotecas), subió en enero, por segundo mes consecutivo tras casi dos años de bajadas, aunque ha bajado ligeramente en febrero. Y además, hay 581.441 hipotecados, casi uno de cada diez, que deben al banco más de lo que valen sus casas, las llamadas “hipotecas burbuja”. 

Más riesgo de que muchas hipotecas no se paguen y acaben en desahucio, porque además, las normas aprobadas en los últimos años para frenarlos no han funcionado: ni el real decreto Ley 8/2011 que aprobó Zapatero en julio 2011, ni los dos que aprobó Rajoy (real decreto Ley 6/2012 de marzo 2012 y real decreto Ley 27/2012 de noviembre 2012) ni la Ley 1/2013, de mayo 2013, que este Gobierno aprobó en solitario, con el rechazo de los afectados (PAH)  y el recurso del PSOE ante el Constitucional. Se ha mejorado algo el problema (se eleva de 1 a 3 los impagos necesarios para iniciar el proceso de desahucio, se facilitan las renegociaciones con quitas, se limitan los intereses de demora al 12% y se facilita que el juez frene los desahucios de hipotecas con cláusulas abusivas) pero sólo se frenan por dos años los desahucios en los casos más graves, de unas 120.000 familias. Y, sobre todo, no se fuerzan las renegociaciones.

El BCE emitió en mayo un dictamen señalando que esta Ley anti-desahucios española era “insuficiente” y pidió al Gobierno medidas más ambiciosas para evitar desahucios. La autoridad bancaria europea pide a España que incentive la reestructuración de la deuda, porque cree que es una solución más barata para la banca que ejecutar las hipotecas impagadas. El Parlamento europeo pidió en junio una normativa europea que contemple la dación en pago (dar la casa a cambio de liquidar la hipoteca) o la renegociación de la deuda de las familias en quiebra. Y en enero de 2014, la Comisión aprobó una Directiva que contempla una mayor protección de los hipotecados y la dación en pago en caso de que banco e hipotecado lo acuerden. También el FMI ha reiterado que España tiene “un grave problema de deuda privada” y que sólo renegociándola (hablan incluso de quitas) se podrá salir de la crisis.

Ciertamente, las hipotecas son una pesada losa para las familias españolas. Si durante el boom inmobiliario (2005 a 2008), las hipotecas crecieron en 200.000 millones, con la crisis (2009-2013) sólo se ha devuelto la mitad de este dinero nuevo y las familias todavía debían  a los bancos 611.521 millones de euros a finales de 2013 (un 61% del PIB español). A este ritmo de desendeudamiento, haría falta una década para quitarnos esta losa, a costa de muchos desahucios por el camino si apenas se crea empleo y los salarios no crecen. Por eso, urge tomar medidas para facilitar y acelerar el pago de estas hipotecas, porque si no, las hipotecas serán también una losa sobre la recuperación: las familias no podrán gastar, no habrá ventas, la economía crecerá al ralentí y se creará poco empleo.

La dación en pago (dar la casa a cambio de liquidar la hipoteca) no es una solución: al hipotecado le deja en la calle, sin que haya un parque de viviendas sociales en alquiler, y al banco le deja en muchos casos un agujero que nos toca sanear. La mejor solución es renegociar las hipotecas más problemáticas (al menos, esas 600.000): perdonar una parte de la deuda (quitas) para asegurar el cobro del resto ampliando plazos y bajando tipos. Todo para bajar la cuota a pagar cada mes. Sobre todo en las Cajas nacionalizadas y creando un “banco malo” de hipotecas particulares, como hizo Rooselvet en EEUU en 1933. Se trata de “rescatar a las familias” como se ha rescatado a los bancos.

Y rescatar así a la economía, porque no saldremos de la crisis mientras la pesada losa de las hipotecas asfixie a una de cada tres familias, que han de dedicar sus menguantes ingresos a pagar su cuota mensual y no les queda para consumir, con lo que no se reaniman las ventas, la inversión, el crecimiento y el empleo. Ayudar a las familias más vulnerables a renegociar y pagar su hipoteca es una exigencia para asentar la débil recuperación. Si no, seguirá el goteo de desahucios, aunque ya no sean noticia. Sus hipotecas son un problema de todos.