jueves, 5 de noviembre de 2026

El recibo de la luz se dispara

En octubre ha vuelto a subir el recibo de la luz, a 92 euros un recibo medio, 25 euros más que en junio. El precio mayorista de la luz no ha parado de subir desde este verano, por el aumento de la demanda (olas de calor) y el mayor uso de las centrales de gas, cuyo precio se ha duplicado por la guerra en Irán. Y los impuestos a la luz, que habían bajado de marzo a mayo, han vuelto a subir desde junio. Con todo, la ayuda de las renovables (generan el 56% de la luz) consiguen que España tenga el precio mayorista de la luz más bajo de Europa. Ahora, se espera que la luz siga subiendo en otoño e invierno, para bajar la próxima primavera y en 2028. La clave es seguir apostando por las renovables, mejorar la red y, sobre todo, instalar baterías en las centrales solares y eólicas: hoy, la cuarta parte de la energía renovable se pierde porque no se puede almacenar.

                                Enrique Ortega

El precio de la luz en origen, en el mercado mayorista (donde acuden los que generan y compran la electricidad) se ha disparado desde junio: de costar 69,59 euros/MWh en junio se saltó a 104,75 euros de media en julio, 118,25 euros en agosto, 143,26 euros en septiembre y 166,66 euros/MWh en octubre, más del doble que en junio y el precio mayorista más caro desde octubre de 2022 (8 meses después de la invasión de Ucrania). Este precio en origen duplica también al de octubre de 2025 (75,78 euros/MWh) y a la media del precio en octubre de los últimos 5 años (119,46 euros/MWh). Y tomando el precio medio de estos 10 meses (enero a octubre), 82,96 euros/MWh, es mayor al precio medio del mercado mayorista en todo 2025 (65,28 euros) y 2024 (62,96 euros), algo menor que en 2023 (87,10 euros) y mucho menor al precio mayorista de la electricidad en 2022 (167,62 euros), el peor de los últimos años.

¿Por qué se ha disparado el precio de la luz en origen desde el verano? La primera razón es que ha aumentado la demanda todos estos meses, incluso en octubre (+7,1% sobre octubre de 2025, y hasta un +17,7% en las horas de más consumo), por las olas de calor (aire acondicionado), el turismo, el aumento de la población y el crecimiento económico. Pero la clave ha estado en el gas natural, que se ha consumido mucho más en las centrales térmicas para atender la demanda fuera de las horas de sol y por la menor aportación de las energías eólica e hidroeléctrica, sobre todo en septiembre y octubre. Sólo nos ha salvado la energía solar, que ha crecido en otubre (22,4% de la luz generada) y el resto del año (24,5% entre enero y octubre), consiguiendo que el precio mayorista de la electricidad bajara a 82,88 euros de las 10 a las 18 horas, costando 208 euros de media en octubre por la tarde/noche (de 18 horas al día siguiente).

En paralelo, ha crecido la electricidad generada por las centrales de gas, tanto en octubre (21,6% del total) como en los 10 primeros meses del año (17,2%, cerca del 19,4% aportado por la eólica, el 19% de la nuclear y el 11% de la electricidad hidráulica). El problema es que el precio del gas que las alimenta se ha disparado tras los ataques a Irán (28 de febrero): de costar 32,47 euros/MWh en febrero saltó a 58,40 euros en marzo, 63,03 euros en julio, 100,72 euros el 28 de octubre y un récord de 103,19 euros/MWh el 30 de octubre, el doble que antes del verano y el triple que hace sólo 8 meses.

Con todo, el alto porcentaje de electricidad generada por fuentes renovables (solar, eólica e hidráulica), un 50,4% de la luz generada en octubre y el 58,6% entre enero y octubre, han permitido que el precio mayorista de la electricidad sea en España el más barato de Europa, según el informe del grupo ASE. En octubre, los 166,66 euros/MW de España es similar al de Francia (165,83 euros) y menor al de Alemania (169,27 euros) e Italia (233,49 euros/MWh). Y si miramos el precio mayorista medio de 2026 (enero a mayo), España queda como el país más barato: 82,90 euros/MWh frente a 89,58 euros en Francia, 113,38 euros en Alemania y 152,50 euros en Italia. Algo que lleva años pasando y que mejora la competitividad de las empresas y productos españoles.

Hasta ahora me he referido al precio mayorista de la luz, en origen, no al del recibo. A este precio (166,66 euros/MWh en octubre) hay que sumar los extracostes que cobra Red Eléctrica (REE), gestora de la red, para reforzar la seguridad del sistema tras el apagón de abril de 2025. Por un lado, el tener disponibles centrales de gas, aunque no se usen, para garantizar que se pueden utilizar si hacen falta (y eso hay que pagarlo: las compañías con centrales de gas han ingresado ya 3.906 millones este año), además de pagar a algunas empresas por poderles cortar la luz si hiciera falta para asegurar el suministro (se ha hecho 10 veces este año), una indemnización que costará 434 millones este año (y que pagan los consumidores). Los expertos estiman que estas medidas “de operación reforzada” para evitar apagones han sumado 22,41 euros/MWh en octubre al precio mayorista (166.66 euros/MWh), con lo que el precio total en origen en octubre ha sido de 189,07 euros/MWh.

Los consumidores que tienen la tarifa regulada (8,3 millones) sufren el efecto inmediato de esta subida en origen: su recibo tiene en cuenta el 40% del precio mayorista de cada mes y el 60% del precio futuro (los futuros de la electricidad para los próximos meses también suben). Por ello, la OCU estima que el recibo de estos abonados a la tarifa regulada ha sido de 92,44 euros en octubre de media (con 4,6 kW de potencia y 292 KWh de consumo), una subida de más de 25 euros sobre el recibo de junio (66,63 euros) y bastante más de lo que pagaron en julio (77,84 euros), agosto (79,75 euros) y septiembre (86,22 euros). El resto de consumidores (la mayoría, 22,2 millones de clientes), los que tienen un contrato “libre” con su compañía, que actualizan cada año (o cada 6 meses) sufrirán esta fuerte subida de la luz mayorista en la próxima revisión de su contrato.

Unos y otros consumidores sufrimos no sólo la subida de la luz en origen (por la mayor demanda y dispararse el precio del gas) sino que también sufrimos los mayores impuestos que pagamos desde el 1 de junio. El 22 de marzo, el Gobierno aprobó una bajada de impuestos a la luz hasta finales de mayo, tanto del IVA (del 21 al 10%) como del impuesto especial de la electricidad (del 5,11% al 0,5%). Pero el 1 de junio volvieron a subir el IVA (al 21%) y el impuesto especial (al 5,11%), afectando ya al recibo que nos llegó en julio y los posteriores. El decreto establecía que los impuestos volverían a bajar si el IPC de la electricidad subía más del 15%, pero no ha pasado: en septiembre, el último dato completo del INE, subió el 11,4%, con lo que el recibo de octubre, que nos llegará en noviembre, seguirá pagando altos impuestos (unos 14 euros extras de los 92,44 euros del recibo).

Ahora, todo apunta a que los recibos de la luz de noviembre y diciembre serán más altos, por encima de los 100 euros, porque en otoño e invierno sube la demanda y el precio del gas sigue elevado (por la mayor demanda y las reservas de gas bajas en Europa: el 74,68% de su capacidad en la UE,27 y el 61% en Alemania, aunque suben al 82% en España). Sólo podría ayudarnos algo que el IPC de la electricidad subiera más del 15% en octubre (lo sabremos a mediados de noviembre), lo que podría rebajar los impuestos  (unos 14 euros) en la factura de la luz de noviembre y diciembre, aunque será más alta.

De hecho, los futuros de la electricidad auguran precios altos en el mercado mayorista (de origen), en España y más en el resto de Europa. Para el 4º trimestre, los precios mayoristas oscilan entre 179 y 240 euros/MWh, muy por encima del precio en octubre (166,66). Y para el primer trimestre de 2027, el precio mayorista de los futuros alcanza los 176,75 euros en España y los 220,59 en Alemania (con el gas costando 101 euros/MWh). El precio bajaría en primavera (97 euros/MWh en España) y subiría el verano próximo (a 132,50 euros/MWh) y el otoño (132,28 euros/MWh), para cerrar 2027 con un precio medio mayorista de 134,50 euros/MWh en España (frente a 82,96 en lo que llevamos de 2026). Y bajaría por fin en 2028, con un precio medio anual de 77,75 euros, según el mercado de futuros.

En definitiva, que todavía pagaremos cara la luz este año y el que viene, a menos que la derrota de Trump en las elecciones de medio mandato ponga fin a la guerra en Oriente Medio y el petróleo y el gas vuelvan a los antiguos precios. Pero mientras se aclara el panorama geopolítico, que sufrimos con los carburantes y la luz más caros, la clave es seguir apostando por las renovables, algo que puede estar en peligro si gobierna el PP con Vox (que defiende la energía nuclear y térmica y ha puesto restricciones a los macroparques solares y eólicos). Hasta ahora, la Ley del Clima del Gobierno Sánchez (aprobada el 13 de mayo de 2021) ha conseguido aumentar el peso de las renovables (del 33,7% en 2017 al 58,6% actual) y que el menor coste de la electricidad sea una ventaja competitiva para nuestras empresas y atraiga inversiones extranjeras. Y su objetivo es que las renovables aporten el 81% de la electricidad en 2030.

Ahora, los expertos plantean que hay que reforzar el crecimiento de las energías renovables, invirtiendo en conseguir que sean más seguras para el sistema eléctrico, implementando soluciones de estabilización técnica (instalando compensadores síncronos e instalando servicios de control de tensión) almacenamiento y flexibilidad en la demanda, con una reforma de la red y las interconexiones, que exige fuertes inversiones. Eso ayudaría a reducir la dependencia actual de las centrales de gas, imprescindibles a las horas en que no hay sol o viento, sobre todo con los pantanos al 56,1% de su capacidad (sigue la sequía, que también nos encarece la luz).

El punto clave para rentabilizar mejor las renovables (y bajar el precio de la luz) es avanzar en el almacenamiento de su energía, en instalar más baterías, hoy escasas, en los parques solares y eólicos, para no desperdiciar parte de la energía que producen y que no puede volcarse a la red y se pierde. Ojo al dato: actualmente, el 25% de la energía renovable se pierde, porque no se puede verter en la red ni tampoco almacenarse, por falta de baterías. Otros estudios señalan que la electricidad renovable que no se utiliza crece año tras año, como la potencia instalada: era de 1,7 Teravatios en 2024, pasó a 3,6 Teravatios en 2025 y alcanzó los 6 Teravatios en octubre de 2026, el consumo de 2 millones de hogares… Así que, mientras no se instalen más baterías, más energía renovable es más energía perdida.

Si se gestionara mejor la energía renovable, invirtiendo al máximo en tecnología de control de potencia y en baterías, el coste de la electricidad bajaría y nos ahorraríamos una parte del recibo, además de poder exportar más electricidad a Europa (seguimos siendo una “isla”, por culpa de las reticencias francesas a las interconexiones en marcha). También hay otro factor que preocupa: el aumento de solicitudes para instalar Centros de Datos en España, para “alimentar” la Inteligencia Artificial. Estos Data Center consumen mucha energía (y agua), por lo que si no se les exige que utilicen básicamente energía renovable (como hace un Real Decreto del Gobierno, que no se ha podido aprobar), pueden disparar la demanda de electricidad y encarecer en 2.000 millones/año el coste de la electricidad, a costa de encarecer nuestro recibo de la luz y aumentar las emisiones de CO2.

En resumen, que el conflicto de Oriente Medio no sólo nos ha encarecido los carburantes sino que ha disparado el recibo de la luz desde este verano, por culpa del precio disparado del gas, y a pesar del aumento de las renovables. Y todavía pagaremos un recibo caro hasta la próxima primavera. Por eso, urge avanzar más con las renovables y sobre todo invertir en tecnología y baterías (almacenamiento), para que sea una energía segura y que se pueda volcar al sistema las 24 horas, no sólo cuando hay sol o viento. El riesgo es que Vox llegue al Gobierno con el PP, porque hablan de frenar los grandes parques eólicos y solares y crear un” impuesto al sol”, como han hecho en Castilla y León. Piense en ello y en su recibo de la luz cuando vote el 29-N.

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