lunes, 28 de septiembre de 2026

Universidades: otro Curso con pocos recursos

Por primera vez en España, este Curso 2026-27 habrá 1,9 millones de universitarios estudiando un Grado, un Master o un Doctorado, tras años aumentando los alumnos. Pero quienes crecen son los estudiantes de las Universidades privadas (47, una más este Curso), mientras se estancan o bajan en las públicas (50 desde 1999), por falta de medios y oferta, que les obligan a subir las notas de corte y desviar alumnos a las privadas. Este nuevo Curso universitario, los rectores intentan reducir la precariedad de sus profesores (el 46% tienen contratos temporales) y buscan acuerdos de financiación a medio plazo con sus autonomías, que aportan el 80% de la financiación pública pero apuestan (las del PP) por las privadas. Mientras, España gasta menos que otros paises en financiar la Universidad, con grandes diferencias entre autonomías, lo que obliga a alumnos y familias a pagar las matrículas más altas de Europa. Y además de recursos, urge mejorar la enseñanza para que los universitarios trabajen más (no “sobrecualificados”) y haya menos parados.

                                       Enrique Ortega

España es uno de los paises occidentales con más jóvenes estudiando en la Universidad: están matriculados en la Universidad o en la FP Superior el 20% de los jóvenes de 15 a 19 años, casi el doble que en los paises de la UE o la OCDE (el 11%), según las estadísticas oficiales. Este mayor interés por la Universidad y el aumento de los jóvenes de esta edad ha llevado a que crezcan los alumnos que cursan en España estudios universitarios: de 1.498.369 alumnos matriculados en el curso 2025-16 a 1.875.010 alumnos matriculados en el curso 2025-2026, el último con datos oficiales. Este curso 2026-2027 serán más, porque acceden a la Universidad parte de los jóvenes nacidos en el año 2008, que fueron 519.779, +27.000 nacimientos más que en 2007 (492.527 nacimientos). Así que se esperan superar los 1.900.000 universitarios.

De esos 1,9 millones de jóvenes que estudiarán este Curso en las Universidades españolas, la mayoría (el 76,5 % del total, 1.435.757 alumnos el curso pasado) estudiarán un Grado universitario (generalmente de 4 años), mientras otro 17,7% estudiarán un Máster universitario (332.713 alumnos el curso pasado) y los restantes ( el 5,6% del total, 106.540 alumnos) estudiarán un Doctorado universitario, según los últimos datos del Ministerio de Educación. Los estudios de Grado han crecido poco la última década (+8,6% desde los 1.321.698 alumnos del curso 2015-2016) y el gran salto de alumnos se ha dado en los estudios de Master (se han casi duplicado: de 171.043 alumnos a 332.713) y en los estudios de Doctorado (de 55.628 alumnos a 106.540).

Con todo, el gran cambio en la enseñanza universitaria en la última década ha sido que el aumento total de alumnos se debe a las Universidades privadas, que han duplicado sus alumnos desde el curso 2015-16 (de 236.543 a 541.483 el curso pasado), mientras las Universidades públicas estancaban sus alumnos (han pasado de 1.311.826 en 2015-16 a 1.333.527 el curso pasado), bajando los estudiantes de Grado (de 1.143.223 en 2015-16 a 1.084.117 matriculados el curso pasado). Mientras, las Universidades privadas han aumentado sus estudiantes en Grado (de 178.475 a 351.640 alumnos) y han triplicado los de Master (de 55.634 a 182.043 alumnos) y de Doctorado (de 2.434 a 7.800 alumnos).

¿Qué está pasando? Las Universidades públicas se quejan de que no pueden ofertar más plazas a los jóvenes porque carecen de financiación suficiente para contratar más profesores y mejorar las instalaciones para ampliar alumnos, aulas y laboratorios. Y en consecuencia, cada año suben la nota de corte en la prueba de acceso a la Universidad (PAU), para seleccionar casi los mismos alumnos o menos. Así, este año, las notas de corte en Medicina han sido de 13,05 (sobre 14) y en muchas carreras superan los 12 puntos, lo que deja fuera a alumnos que sacaron bien el Bachillerato. Un ejemplo: hay 20 solicitantes que quieren estudiar Medicina en la pública por cada plaza disponible… Y cada año más alumnos no pueden entrar en una Universidad pública y se ven obligados a pagar una Universidad privada.

El resultado es que sigue habiendo las mismas Universidades públicas (50, la última abierta, la Politécnica de Cartagena, en 1998) y aumentan cada año las privadas: este curso 2026-27 habrá ya 47 Universidades privadas (había 28 privadas en 2009), tras aprobarse la última, IE Universidad Madrid, en diciembre de 2025.  Y cada año hay nuevas peticiones de Universidades privadas, apoyadas por las autonomías gobernadas por el PP. De hecho, hay Universidades privadas en todas las autonomías españolas (próximamente se abrirán en Asturias y Castilla la Mancha), salvo en Extremadura y Baleares.

La mayoría de las privadas tienen detrás a organizaciones religiosas: jesuitas (Comillas, Deusto, Esade), Opus Dei (Universidad de Navarra, Internacional de Cataluña), propagandistas católicos (CEU), Legionarios de Cristo (Francisco de Vitoria), Camino Neocatecumenal (Universidad Católica de Murcia…), pero últimamente están interesados también los Fondos de inversión: el sueco EQT compró en 2024 la Universidad Europea de Madrid, el británico CVC es propietario de la Universidad Alfonso X el Sabio, los fondos Sofina (belga) y Portobello (español) controlan la Universidad Internacional de la Rioja y el Fondo israelí KKR impulsa la Universidad privada online UTAMED en Andalucía.

Hace unos días, el presidente Sánchez señaló en un acto universitario las tres razones por las que las Universidades públicas ganan terreno (sus alumnos han crecido un +128% en la última década, frente al +3% en las públicas). La primera, la escasa financiación de las Universidades públicas por sus autonomías (que aportan el 80% del gasto público universitario, según la Fundación CYD), sobre todo en Madrid, Andalucía y Castilla y León, lo que reduce su oferta y desvía a los alumnos a la Universidad privada. Mientras, la financiación estatal a la Universidad ha aumentado un 78% desde 2018, se las han transferido 600 millones para investigación y otros 150 millones para contratar profesores, más 1.300 millones para becas (+45% que en 2018). La 2ª razón, como consecuencia, es que las Universidades públicas, infrafinanciadas, no pueden atender la demanda: en el curso 2024-25, recibieron 500.000 solicitudes para 245.000 plazas, lo que fuerza a muchos jóvenes a irse a una privada (“una elección forzada”). Y en tercer lugar, Sánchez cree que la proliferación de privadas lleva al aumento de ofertas universitarias de baja calidad.

Para frenar lo que llaman “chiringuitos educativos” (estudios universitarios de baja calidad, sobre todo cursos online), el Gobierno ha actuado dos veces y pronto lo hará una tercera. Primero, en octubre de 2025, aprobó un Real Decreto para endurecer los criterios para el reconocimiento de nuevas Universidades, decreto que la Comunidad de Madrid ha recurrido al Supremo. Segundo, el Gobierno ultima un real Decreto para regular los centros de FP privada (1.417 hoy, muchos promovidos por inversores y Fondos). Y el 18 de septiembre, el presidente Sánchez anunció que negociará con rectores y estudiantes un nuevo Real Decreto con más requisitos (profesores, docencia, investigación) para garantizar la calidad de los títulos universitarios, porque “no pueden ser una franquicia expendedora de títulos”.

El problema clave de las 50 Universidades públicas españolas es que están infrafinanciadas, sobre todo después de los recortes aplicados por Rajoy en 2012 (unos 1.000 millones), de los que no se han recuperado todavía, porque las autonomías les han aumentado su financiación un +4,9% desde 2009 (la inflación ha subido un +26,3%, con lo que reciben realmente menos), por lo que han tenido que reducir plantillas (no se sustituyen jubilaciones) y servicios. Eso ha llevado a que España financie menos la Universidad que otros paises. Así, el gasto total por estudiante universitario en España era de 11.741 dólares en 2022 (último dato de la OCDE, teniendo en cuenta la inflación), frente a 15.102 dólares en la OCDE y 15.830 dólares en la UE-27, un 25,8% más (24.044 dólares/universitario en Suecia, 19.500 en Alemania, 14.238  en Francia y 8.992 en Italia).Eso se traduce en que Europa destina un 1% del PIB a financiar sus Universidades, mientras España destina el 0,76%.

Pero no sólo financiamos menos la Universidad pública. También lo hacemos de forma diferente, con menos peso de la inversión pública y más aportación de los estudiantes (tasas y matrículas). Así, el gasto público en Universidades aporta en España el 65,9% del gasto universitario, frente al 68% en la OCDE y el 75,8% en la UE-25 (84% en Alemania, 79% en Francia o 60% en Italia). Y con ello, el 31,8% del gasto universitario es privado en España, frente al 28,6% en la OCDE y el 19,5% en Europa. Y la mayoría de esta aportación privada, un 19% de la financiación total, la hacen alumnos y familias, pagando elevadas matrículas y tasas en las Universidades públicas: entre 1.061 y 2.052 euros anuales.

Otro problema de España es que hay una gran desigualdad en la financiación universitaria por autonomías (que tienen la competencia y aportan el 80%% de la financiación total). Así, hay autonomías que transfieren a sus Universidades públicas  menos que la media (8.626 euros/universitario en 2023-24) : Madrid (6.975 euros por universitario), Extremadura (8.069 euros), Cataluña (8.362 euros), Murcia (8.460) y Castilla y León (8.534 euros), según el Informe CYD 2025. Y entre las autonomías que mejor financian sus Universidades destacan Cantabria  (11.680 euros/universitario), La Rioja (11.283 euros), País Vasco (10.767 euros), Navarra (10.588 euros) y Comunidad Valenciana (10.075 euros). En contrapartida, las que menos aportan son las autonomías donde los alumnos pagan más tasas y matrículas: Madrid (2.052 euros/alumno, 432 euros más que la media), Cataluña (1.856) y Navarra (1.851) y Comunidad Valenciana (1.792 euros). Y hay otras donde los universitarios pagan la mitad de tasas: Galicia (1.061 euros), Baleares (1.130), Asturias (1.155) y País Vasco (1.261).

Si la situación financiera de las 50 Universidades públicas es precaria lo será más en los próximos Cursos, porque deben seguir  aplicando la nueva Ley de Universidades, la LOSU, (que entró en vigor en el curso 2023-24,) cuyos objetivos aumentan los costes: tendrán que regularizar y estabilizar sus plantillas(el 49% de los docentes universitarios son temporales), cubrir vacantes y jubilaciones, reorganizar y modernizar los programas, aumentar la investigación e internacionalización. La propia LOSU establece que “las Administraciones públicas dotarán a las Universidades  de los recursos necesarios, de acuerdo con las disponibilidades presupuestarias de cada ejercicio” (artículo 55), pero no concreta quien debe aportar esos recursos ni cuándo. Si concreta el cuánto: “dedicar como mínimo el 1% del gasto público en educación universitaria pública para todo el Estado”. Como ahora se gasta en el 0,76% del PIB, subirlo al 1% supondría gastar 4.214 millones más al año en las Universidades públicas (con el PIB de 2025).

El problema está en quien aporta ese dinero extra. Las Universidades son una competencia de las autonomías (otra), pero muchas llevan años frenando el gasto social (en sanidad, educación y Dependencia) y apostando por lo privado (en la sanidad, los colegios y en la Universidad). En el último año, algunas Universidades públicas han logrado acuerdos de financiación a medio plazo (para varios años) con sus Gobiernos autonómicos, pero la mayoría encuentran poco eco y pocos recursos, mientras ven que se autorizan nuevas Universidades privadas. En Andalucía, la Junta firmó en 2023 un acuerdo para 2022-2026 y ahora anuncian que aumentarán la aportación para 2027. En Madrid, Ayuso ha firmado un acuerdo para destinar 14.800 millones a las 6 Universidades públicas hasta 2031, pero tiene “truco”: incluye los ingresos que aportan los alumnos... En la Comunidad Valenciana hay un Plan financiero 2026-29, con un pequeño aumento (también de tasas). Y en el País Vasco se prepara un Plan 2027-30, mientras Castilla la Mancha promete un Plan a 5 años. En las demás, la pelea financiera de las universidades es anual, Presupuesto a presupuesto. Y para el siguiente Curso 2027-28, todo va a depender del resultado de las elecciones de mayo en 12 de las 17 autonomías.

Además de más dinero, las Universidades públicas españolas necesitan reformas y cambios, según refleja el último informe CYD: reducir la tasa de abandono (el 24,6% de los universitarios abandonan sus estudios, sobre todo en los 2 primeros cursos y con el trabajo de fin de Grado: somos el 4º país UE con más abandono universitario), aumentar los alumnos que estudian Ciencias (sólo el 24% se matriculan en carreras STEM) porque tienen más salidas profesionales, mayor autonomía universitaria (ligada a auditorias externas), mayor internacionalización y una mejor gestión de personal, con más profesores de fuera. Y mejorar la inclusión social, aunque es mayor que en Europa: el 14,6% de los universitarios procede de familias donde los padres sólo tienen estudios obligatorios (el 7,2% en Europa) y el 29,8% tienen padres con estudios universitarios (el 50% en Europa).

También es clave reformar los Planes de estudio y colaborar más con las empresas privadas, multinacionales e instituciones públicas, tanto para el contenido de los Grados como para los Master, para conseguir así elevar la empleabilidad de los universitarios y reducir su paro: la tasa de empleo de los jóvenes entre 25 y 34 años (el 52% con estudios universitarios) es del 82%, frente al 87% en la OCDE y UE (donde sólo el 45,4% de jóvenes tienen estudios universitarios). Y la tasa de paro de jóvenes universitarios es del 9% en España frente al 5% en la OCDE y la UE, el 3% en Alemania, el 6% en Francia o el 7% en Italia. Y bajar el porcentaje de universitarios que están sobrecualificados para los trabajos que hacen: el 34% de los que trabajan aquí, frente al 21,3% de los que trabajan en Europa.

Y además, urge ayudar a los estudiantes a buscar una vivienda donde alojarse mientras estudian, al haberse disparado los alquileres. Choca que sólo el 4.1% vivan en una residencia universitaria cuando ahí residen el 14,6% de los universitarios en Europa. Por ello, el Ministerio de Vivienda ha destinado 45 millones a financiar 1.525 alojamientos en Castilla-La Mancha, Andalucía, Comunidad de Madrid, Cataluña, Castilla y León y Comunidad Valenciana, un avance insuficiente, porque el 51,2% universitarios viven con sus padres y otro 21,7% comparten piso, con serios problemas para llegar a fin de mes. Por eso, hay un alto porcentaje de universitarios que no encajan y se sienten agobiados y menos felices, según un reciente informe de CYD. Y sus profesores y rectores también tienen serios problemas, por su alta precariedad y la falta de recursos y medios. Es hora de apoyar seriamente a las Universidades públicas, como a la sanidad pública o al resto de la enseñanza. En este caso, además, nos jugamos el futuro de la élite que debe impulsar España este siglo.

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