lunes, 17 de junio de 2013

Renta 2013: más impuestos a las nóminas


Quedan unos días para confesarnos con Hacienda y comprobar en nuestro bolsillo la subida de impuestos que hizo Rajoy, que notaremos también en las declaraciones de la Renta de 2014 y 2015. A pesar de esta subida, España es el tercer país europeo que recauda menos impuestos. ¿Cómo es posible? Porque aquí, el 90% se saca de los trabajadores y apenas pagan impuestos las multinacionales, grandes empresas y los más ricos (ahí está el caso Messi). Por eso, porque recaudamos poco, tenemos déficit público y recortes. Bruselas ha exigido a España una reforma fiscal, que baje el IRPF y suba el IVA, pero lo que hay que hacer es repartir mejor las cargas: que las nóminas paguen menos, para reanimar el consumo, y que grandes empresas, multinacionales  y los ricos paguen más, reduciendo el fraude. Así se ingresarían 50.000 millones más, sin cargar los impuestos en los de siempre: los que viven de una nómina, los que ahora pagamos el IRPF cada año.
 
enrique ortega

La Renta, el IRPF, es el principal impuesto en España, con el que el Estado ingresa 42 de cada 100 euros en impuestos (74.215 millones en 2013). Pero a pesar del ruido de la campaña de la Renta, en primavera, la mayor parte (93%) del IRPF lo pagamos cada mes, en la retención que nos hacen en las nóminas. Y ahí es donde, desde febrero de 2012, notamos la fuerte subida  de impuestos que aprobó Rajoy, la mayor de la democracia (que notaremos también en las declaraciones del IRPF de 2014 y 2015). Por eso, este año, de las 19,5 millones de declaraciones, habrá menos a devolver (14,9 millones de contribuyentes) y más declaraciones a pagar (4,1 millones), que ingresarán 6.525 millones (+3,21% que en 2012).

La principal novedad de esta declaración es que suben los tipos del IRPF, entre 0,75 y 7 puntos, según los ingresos. Eso supone pagar entre 82 euros más (para ingresos de 20.000 euros) y 600 euros extras (para ingresos de 45.000 euros). También pagarán más los ingresos por ahorros e inversiones (pasan de pagar el 19% al 21%). Con todo, la mayor subida viene porque Hacienda no descuenta el efecto de la inflación, al no revisar los tramos de la renta ni actualizar el mínimo personal y familiar ni la reducción por rendimientos del trabajo. Algo que se hacía hasta 1998 y que supone pagar entre 120 y 250 euros más por cada contribuyente.

A la hora de las deducciones, se reducen para los que tienen una hipoteca anterior a 2006 (pierden el 20% que se deducían sobre los primeros 4.507 euros) y sube, del 10 al 20%, la deducción por obras en casa (hasta 20.000 euros por vivienda). Y en el juego, se paga ahora  un 20% por los premios de más de 2.500 euros, aunque se deducen las pérdidas.

El IRPF es un impuesto cedido a medias a las autonomías, que aplican un recargo en los tipos máximos y deducciones propias, que han bajado para esta declaración. Con ello, hay cinco autonomías donde se paga más, sobre todo los que más ganan: Cataluña y Andalucía (tipo máximo del 56%), Asturias (55,5), Cantabria y Extremadura (55%). Y en otras 7 menos: Madrid y La Rioja (51,9%), Galicia, Baleares, las dos Castillas y Aragón (52%). En cuanto a las deducciones, es un galimatías de 192 diferentes: exenciones por adoptar un hijo (en 12 autonomías), tener asistenta (Andalucía, Extremadura y Castilla y León), hombres que ayudan en casa (Valencia), emprendedores (casi todas), gastos escolares (Baleares o Extremadura), ayudas por compra de vivienda y  alquiler (casi todas, con ayudas muy diferentes), estudio del valenciano o pago de abogados (Andalucía). Al final, los distintos tipos y deducciones llevan a que una familia puede pagar hasta 3.448 euros más o menos según donde viva.

Con la subida de impuestos de Rajoy, la mayor de la OCDE en 2012, España es el país de Europa con los tipos máximos más altos (56%), junto a Suecia y Dinamarca. A pesar de ello, somos el tercer país con menos ingresos fiscales: se recauda un 31,4% del PIB, frente al 38,8% en la UE 27 (39,5 % en la zona euro), muy por debajo  de la recaudación de Francia (43,9% PIB), Italia (42,5%), Alemania (38,7%) o Portugal (33,2%). Eso significa que si España recaudara como el resto de Europa, el Estado ingresaría unos 80.000 millones más cada año. O sea, que no tendríamos déficit público (ni recortes).

Si pagamos tipos más altos en el IRPF y sin embargo España recauda menos impuestos, ¿a qué se debe? A que hay mucho fraude. Por un lado, hay un 20% de economía sumergida, actividades que no pagan impuestos, con lo que se dejan de ingresar entre 60.000 y 80.000 millones, según distintos cálculos. Y por otro, a que las multinacionales, las grandes empresas y los más ricos apenas pagan impuestos. Las grandes empresas pagan de media, en Sociedades, un 9,9%, gracias a las múltiples deducciones. Y los más ricos, no pagan IRPF (sólo 7.000 declarantes ganan más de 600.000 euros) sino que  utilizan sociedades patrimoniales para pagar menos (ahí está el caso Messi) o SICAV (hay 3.050, con 405.084 grandes patrimonios detrás), que pagan –legalmente- un 1% de sus beneficios (sin olvidar que han podido blanquear, con la última amnistía fiscal, 87.700 millones que tenían en el extranjero, pagando sólo el 10%). Mientras, las pymes pagan un 25% de impuestos y los trabajadores, entre el 24,75% y el 56% de sus ingresos.

De hecho, se estima que un 90% de todos los ingresos fiscales los pagan los asalariados y clases medias y el 10% restante las empresas y los más ricos. Aquí está el problema de por qué España recauda menos que el resto de Europa. La Comisión Europea acaba de exigir al Gobierno que haga una reforma fiscal antes de marzo de 2014, con dos cambios: bajar el IRPF y el impuesto de Sociedades (quitando deducciones, a la vivienda y a los Planes de pensiones) y subiendo el IVA (quitando el reducido a muchos productos), impuestos especiales (tabaco, alcohol y carburantes) y creando impuestos medioambientales. El Gobierno no va a bajar el IRPF (al menos hasta 2015) y no quiere subir el IVA (salvo al pan, huevos, libros, medicamentos y productos sanitarios, estos por  Tribunal UE), pero subirá impuestos al tabaco, alcohol y medioambientales.

Ni Bruselas ni Rajoy afrontan el verdadero problema de los impuestos: que paguen más lo que hoy apenas pagan: multinacionales, grandes empresas y los más ricos. Con ello, como he analizado en este blog, se podrían ingresar 50.000 millones más y liquidar el déficit, bajando a la vez impuestos a las nóminas para reanimar el consumo y la economía. Pero para ello hace falta voluntad política y medios: más inspectores fiscales (tenemos uno por cada 1.928 contribuyentes, frente a 1 por 172 en Alemania) y más presupuesto (España gasta la quinta parte que Alemania y la tercera parte que Francia en combatir el fraude fiscal).

Hay que pagar impuestos, pero todos y cada uno según sus ingresos. No podemos demorar más este debate, porque es clave para salir de la crisis: hay que acabar con los recortes, que hunden la economía y el empleo. Y para ello, hay que recaudar más, no subiendo los impuestos a los que pagan (los que viven de una nómina pagan el 79 % del IRPF) sino haciendo que paguen más los que apenas pagan y defraudan “legalmente”: multinacionales, grandes empresas y los más ricos. Con ello, no habría déficit, ni recortes y se podrían bajar los tipos del IRPF (los más altos de Europa) a la mayoría, reanimando el consumo, el crecimiento y el empleo. Es fácil de entender y se puede hacer. El problema es que los que no pagan, una minoría muy poderosa, se resiste. Pero hay que cambiarlo. Si no, no podrán exigir a la mayoría que paguemos más.

jueves, 13 de junio de 2013

Pensiones : la hipoteca de ser más viejos


La población española se redujo en 2012, por primera vez en la historia reciente, y caerá más en los próximos cuarenta años: España perderá 4,7 millones de personas hasta 2052, por la caída de la natalidad y la menor llegada de  inmigrantes. Seremos menos españoles y más viejos, porque viviremos más: en 2052, un 37% de la población tendrá más de 64 años. Y sólo habrá una persona en edad de trabajar por cada niño o jubilado. Un dato que se maneja para hacer un recorte drástico a las pensiones, de más del 20% en unas décadas, con una nueva reforma impuesta por Bruselas y que el Gobierno aprobará en junio. La población es realmente una hipoteca para España y las pensiones, pero no se resuelve con recortes, sino aumentando los cotizantes (creando empleo), con más ingresos (vía impuestos de los que no los pagan) y ayudando a las familias para que tengan más hijos. Más españoles trabajando y aseguramos las pensiones. Seguro.
enrique ortega

La población siempre ha sido un factor clave en la historia económica de España, como refleja el interesante libro “Crisis económicas en España 1.300-2.012”. En el Antiguo Régimen, la peste, las enfermedades y las malas cosechas diezmaron la población española en catorce ocasiones entre 1.599 y 1.855 (las más graves en 1.599, 1639 y 1.804), aunque la mortalidad no paró en los siglos XIX (700.000 muertos por el cólera en 1.833 y 1.855) y XX (la gripe española de 1.918-19 afectó a un tercio de la población y mató a 200.000 personas, mientras la Guerra Civil se cobró más de 500.000 vidas). En la edad moderna, la despoblación rural y el éxodo a las ciudades, iniciada a mediados del siglo XIX, se aceleró a mediados del XX: entre 1.950 y 1.991, el campo español perdió más de una cuarta parte de su población. Y a partir de los años noventa, llegaron a España 5,6 millones de inmigrantes. Ahora, la previsión es, según el INE, que la población se reduzca y envejezca hasta 2052.

La población española cayó durante 2012 en 205.788 personas, por primera vez en la historia reciente. Y volverá a caer en 2013 y en los próximos 40 años: en 2052 habrá en España 41.499.216 habitantes, 4.697.062 menos que en 2012. Y eso, por tres causas. Primera: porque cae la natalidad (1,38 hijos por mujer, frente a 1,59 en la UE 27, 1,94 en Reino Unido o 2,03% en Francia), por la crisis de fecundidad de los años 80 y 90, que ha reducido las  mujeres en edad fértil: nacerán 14,6 millones de niños en los próximos cuarenta años, un 24% menos que en los 40 anteriores. Segundo, la población envejecerá y eso aumentará las defunciones: desde 2018, habrá más defunciones que nacimientos. Y en los próximos 40 años morirán 17,9 millones de españoles, un 34 % más que en las cuatro décadas pasadas. Y tercero, habrá menos inmigrantes: en los próximos 40 años, el saldo entre los que se vayan y  los que vengan será de -1,4 millones (sólo a partir de 2042, el saldo será positivo).

Menos población y más envejecida, porque aumentará la esperanza de vida, gracias a la sanidad y a hábitos más saludables: pasará de 79,1 a 86,8.años en los hombres (casi +8 años) y de 84,9 a 90,7 en las mujeres (casi +6 años). Con ello, casi el 37% de los españoles tendrán en 2052 más de 64 años (ahora son el 17,3%). Y la esperanza de vida al jubilarse  aumentará entre 5 y 6 años (de 22 a 27 años las mujeres y de 18 a 24 los hombres).

Con todo ello, el resumen es que si ahora hay 2 españoles en edad de trabajar (16-64 años) por cada niño (0-16) o jubilado (65 y más), en 2052 habrá un activo por cada inactivo, según las proyecciones del INE. Un dato preocupante para asegurar el Estado del Bienestar (la educación, la sanidad, la dependencia y el subsidio de desempleo)  y  las pensiones.

Esta hipoteca de la población futura, más envejecida que en el resto de Europa, es el argumento de Bruselas para presionar al Gobierno a que recorte más las pensiones, después de la reforma de 2011 de Zapatero, que ya supone un recorte de hasta el 20% en las pensiones futuras. Temen que el pago de pensiones (121.557 millones en 2013) impida recortar el déficit y, sobre todo, pagar la deuda a sus bancos (alemanes, franceses, holandeses), aunque lo tienen asegurado por la última reforma de la Constitución (el pago de las pensiones no). Por ello, Rajoy aprobará en junio, con el rechazo de la mayoría, otra reforma con un objetivo claro: recortar el futuro gasto en pensiones, que es en España el tercero más bajo de Europa, tras Grecia y Portugal: un 10,7% del PIB, frente al 12,9% en la UE-27 (13,4% zona euro), el 12,8% en Alemania, el 14,6% en Francia o el 16% en Italia. Incluso sin recortes, y aunque crecerá más, nuestro gasto seguiría siendo más bajo en 2050.  

Pero Europa manda y el recorte se hará. Por un lado, a los pensionistas futuros, con varias medidas: recorte nuevas pensiones según la esperanza de vida (hasta un -19%), retraso de la edad de jubilación (primero a los 67 años, antes del 2027 previsto, y luego quizás hasta los 70), aumento de los años exigidos para cobrar el 100% de pensión (de 35 a 37, antes del 2027 previsto) y aumento de los años de cotización que se miran para calcular la pensión (pasarán de 15 a 25 en 2022 y aumentarán después hasta contemplar toda la vida laboral). En cuanto a los 9 millones de pensiones actuales, se propone revisarlas sólo cuando la Seguridad Social tenga superávit, con lo que perderán poder adquisitivo al menos hasta 2018 (tras no revalorizarse en 2011 y 2012 y una ridícula subida del 1% en 2013).Con todo ello, las futuras pensiones podrían recortarse entre un 20 y un 40% sobre las actuales.

Al final, lo fácil para “asegurar” las pensiones es recortarlas, aunque los pensionistas españoles cobren una pensión que es la tercera más baja de Europa (la media es de 855 euros, pero 4 de cada 10 cobran menos de 600 euros) y un 65% de la pensión media europea, según GESTHA. Habría que ir por otro camino: reactivar la economía y crear empleo para aumentar el número de cotizantes (se han perdido 3.875.900 con la crisis), conseguir más ingresos (vía impuestos de los que pueden pagarlos, para complementar las pensiones mínimas, una cuarta parte) y sobre todo, fomentar la natalidad y ayudar a las familias a  tener más hijos, para que dentro de cuarenta años haya más jóvenes y más cotizantes.

Para aumentar los cotizantes y la población son claves dos medidas: ayudar a la mujer a trabajar y a conciliar su trabajo con ser madre. En España, la tasa de empleo femenino (50%) es un 9% más baja que la de los hombres y que la de las mujeres en Europa (58,5%). Y 18% menos que en Alemania. Si trabajaran la misma proporción de mujeres que hombres o que en Europa, tendríamos 1,3 millones más trabajando (y 2,26 millones si fuera como en Alemania). Si recuperamos a esas mujeres y a los empleos perdidos, habría 5,2 millones más de personas cotizando. Ese es el reto de la próxima década, no recortar la cuarta parte unas pensiones de miseria a los que han cotizado toda su vida.

En resumen, la población es una hipoteca que España puede pagar si ayuda más a las familias a tener más hijos (fiscalidad, guarderías, conciliación laboral y alquileres), si se facilita el trabajo de las mujeres y si se hace otra política para crear empleo y aumentar los cotizantes. Sólo así se garantizarán las pensiones futuras, no con recortes que son parches. Inútiles e injustos.

lunes, 10 de junio de 2013

Sin medios contra los delitos económicos


Las denuncias particulares, la prensa, fiscales y jueces siguen destapando numerosos delitos económicos y una imparable corrupción política, la tercera preocupación de los españoles (tras el paro y la crisis). Pero los juzgados y la policía no dan abasto y han pedido públicamente más medios. Un ejemplo: Pablo Ruz, uno de los seis jueces de la Audiencia Nacional, lleva más de 3.000 causas económicas, con millones de folios. Y los dos fiscales del caso Bankia se enfrentan casi solos a 33 bufetes de abogados. Hacen falta más jueces, más policías, más peritos y más medios en los Juzgados para luchar contra la corrupción y la delincuencia económica, muy compleja y poderosa. Y establecer controles eficaces en las empresas y en la Administración. No puede ser que, mientras la mayoría se sacrifica, los delincuentes de guante blanco se vayan de rositas. Control, transparencia y sentencias ejemplares ya.
enrique ortega

Los delitos económicos aumentaron en España un 38% entre 2009 y 2011 y crecerán otro tanto estos dos últimos años, según un estudio de la auditora PwC. Casi la mitad de las empresas españolas (un 47%) reconoce haber sufrido algún delito económico o informático en 2011 (34,5% en 2010), un porcentaje mayor que en Europa (30% empresas), según la encuesta mundial realizada por PwC. Los delitos económicos más frecuentes son apropiación indebida (47%), manipulación contable (29%: se ha duplicado con la crisis), fraude fiscal (9%) y delitos informáticos (3%), los que más crecen. En España, la mayoría de estos delitos se cometen dentro de las empresas (81%, frente al 50% en Europa), sobre todo por los altos ejecutivos (61% de los casos), mientras tiene poco peso la delincuencia externa a las empresas (17,5% en España y 45% en Europa).

El otro frente es la corrupción política, con más de 500 casos abiertos en los juzgados y 300 políticos electos imputados. La policía investiga actualmente 171 casos de corrupción (59 la Policía Nacional y 122 la Guardia Civil), según el ministro del Interior, con 1.110 personas investigadas y 311 detenciones (sólo la Policía). España es el país de Europa occidental con más corrupción en el sector público: ocupa el lugar 30 en el ranking de Transparencia Internacional, sólo por detrás de Portugal (puesto 33) e Italia (72). Y la corrupción y el fraude se han convertido, desde febrero, en la tercera preocupación de los españoles (30,7%), tras el paro y la crisis económica, según el Barómetro del CIS de mayo.

La crisis financiera, y en especial la reconversión de las Cajas de Ahorros en 2011 y 2012, ha supuesto un salto en la delincuencia económica: unos 100 directivos, de 21 de las 45 antiguas Cajas, están imputados en distintos procesos, por los presuntos delitos de operaciones fraudulentas para beneficio propio, indemnizaciones y jubilaciones millonarias o fallidas salidas a Bolsa. La Audiencia Nacional lleva los grandes procesos: Bankia (33 imputados), Banca Cívica (15), CAM (han declarado 30 ex directivos), NovaCaixa Galicia (5 imputados), Caixa Penedés (3) y Banco de Valencia (10 imputados). Además, numerosos juzgados provinciales tienen causas abiertas sobre la CAN, CAM, NovaCaixa Galicia, Caixa Penedés, el crédito de Caja Madrid que ha llevado a la cárcel a Díaz Ferrán (Marsans) y el caso Blesa (ex presidente Caja Madrid), que ha vuelto a la cárcel.

Junto a estos procesos financieros, la Audiencia Nacional tiene abiertos otros viejos procesos económicos: Eurobank (quebró en 2004), Nueva Rumasa, SGAE, Fórum Filatélico y Afinsa (los dos, con 500.000 ahorradores afectados). Y siguen entrando nuevos, el último Pescanova: están imputados su expresidente y tres ex directivos por falseamiento de cuentas, ocultación de deuda y manipulación de acciones. Precisamente, por intento de manipular acciones del Popular, la Fiscalía pide 2 años de cárcel para el empresario Trinitario Casanova. La CNMV reconoce que cada año recibe más de 100 denuncias de manipulación de precios en Bolsa, la última con las acciones de Bankia en este mes de mayo tras la reciente ampliación.

Y luego están los delitos informáticos, el cibercrimen, que crece sin parar, no sólo en banca (phishing, robo de claves) sino con ataques a empresas. Y otros nuevos delitos, como el amaño de partidos (se investiga el partido Levante-Deportivo), un problema con tal entidad (por el auge del juego online) que la Interpol, FIFA y UEFA han creado brigadas especializadas en Europa para investigarlo (en febrero denunció el amaño de 380 partidos en 15 países).

La crisis y las nuevas tecnologías han disparado los delitos económicos, mientras se destapa la corrupción ligada al boom. El problema es que la Justicia está colapsada. La Fiscalía Anticorrupción ha pedido en mayo refuerzos, nuevos Fiscales (tiene sólo unos 100, para miles de causas), pero Justicia no se los da  e incluso está despidiendo a los fiscales sustitutos (300 de los 2.400 Fiscales de toda España). Los jueces de la Audiencia Nacional (son 6) también pidieron refuerzos en enero. Baste decir que el juez Pablo Ruz, que lleva el caso Gürtel, acumulaba en 2011 (según Memoria AN) unas 3.000 causas por delitos económicos, con 1,5 millones de folios. Y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha hecho un informe demoledor: los tribunales tienen abiertos 1.661 causas complejas por delitos económicos y corrupción, de los que 512 son macroprocesos muy complejos, sobre todo en la Audiencia Nacional (77), Andalucía (115), Cataluña (87) y Comunidad Valenciana (80). Y piden a Justicia más medios: 64 nuevos jueces, 18 secretarios judiciales, 150 funcionarios y más ayuda de Hacienda y la Policía.

Precisamente, otro problema es que también está colapsada la Agencia Tributaria y la Policía judicial, que no dan abasto para hacer los informes que les piden los jueces. La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UEDF) de la Policía Judicial, unos 300 agentes en Madrid, ya ha denunciado que está superada y están desviando casos a policías provinciales no especializados. Y en el caso de Bankia y algunas Cajas, los jueces, el Gobierno y el Banco de España están recurriendo a peritos privados (más de 120 auditores) porque los juzgados no tienen apenas peritos especializados.

Consecuencias de la falta de medios: los procesos se retrasan (con riesgo de que prescriban) y aumentan las posibilidades de sumarios con errores o con investigaciones incompletas, en beneficio de los procesados. En el caso Bankia, los dos fiscales trabajan casi solos frente a una legión de abogados de los 33 imputados. Y en el caso Banca Cívica, un fiscal frente a 15 imputados. Y los 6 jueces de la Audiencia Nacional no pueden físicamente atender a 77 macroprocesos. Esto lo saben los delincuentes y mafias internacionales, que ven España como un paraíso para delinquir. Además, la escasez de fiscales impide que tengan iniciativa para abrir nuevos casos: la mayoría de los delitos se están investigando por denuncias particulares o populares (UPyD en el caso Bankia y Banca Cívica) o de medios de comunicación.

Hacen falta más medios contra la corrupción y la delincuencia económica, pero también más control de las empresas y el sector público. Habría que ser más riguroso con los auditores (las Cajas intervenidas estaban auditadas) y aplicar sanciones ejemplares (la primera auditora del mundo, Arthur Andersen, desapareció tras los engaños contables de Enron). Y exigir a las empresas más transparencia y unas cuentas más rigurosas, mejor vigiladas por la CNMV (caso Pescanova), que debe aplicar multas más rigurosas (son ridículas) por la manipulación en Bolsa. En la Administración, dar más autonomía a los interventores y más medios y poder al Tribunal de Cuentas, que no pinta casi nada, con ayuda de la Ley de Transparencia, que sin medios, no será efectiva.

En un país donde se piden tantos sacrificios a la mayoría, habría que ser especialmente beligerante con la corrupción y los delincuentes de guante blanco, con más normas, más controles y más medios para jueces y policías. Y con sentencias ejemplares: sólo hay un empresario(Díaz Ferrán) y un banquero (Blesa) provisionalmente en las cárcel (llena de delincuentes de poca monta). Quien la hace, a costa de llevarse dinero de Cajas, ahorradores, inversores, empresas o contribuyentes, la debe pagar especialmente. Es lo justo.

jueves, 6 de junio de 2013

Google: el "mundipolio" va a por todas


Google, la puerta de Internet para el 98% de internautas españoles, ha dado un gran salto, con la mejora y lanzamiento de nuevos servicios: redes sociales, mensajería y videoconferencia, fotos, móviles, juegos, mapas, pagos, música y vídeos de pago. Busca competir mejor con Apple, Facebook, Twitter, Skype, Spotify, PayPal  y cientos de empresas que no tienen su potencial, asentado en el buscador y unos servicios abiertos y gratuitos. Google busca más usuarios y más tráfico, para ampliar su negocio básico: vender publicidad. Su acción ha multiplicado por diez su valor, aunque apenas paga impuestos, ni en España ni en Europa. Está siendo investigada por la Comisión Europea, por discriminar a sus competidores. Y está abierta otra investigación, en España (APD) y en toda Europa, por el uso que hace de nuestros datos. No se entiende Internet sin Google, pero su poder, sus métodos y su opacidad dan miedo. Ojo al “mundipolio”.
enrique ortega

En septiembre pasado se cumplieron 15 años desde que dos estudiantes de Stanford (USA) pusieran en marcha Google, el buscador que es la puerta de  entrada a la Red del 83% de internautas del mundo (65% en EEUU, 95% en Europa y 98% en España). En estos años, Google se ha dedicado a ofrecer servicios abiertos y gratuitos a estos usuarios, con un claro objetivo: vender publicidad. Y venderla como nadie, porque Google conoce todo de los internautas y puede ofrecer a las empresas una publicidad segmentada y eficaz, tanto en su buscador (Adwords) como canalizada a través de millones de webs (AdSense).Google controla el 44% de la publicidad online (el 50% en España).

Google se ha convertido en el paladín de un Internet abierto y de contenidos libres porque cuanto más tráfico haya y más usuarios, más publicidad vende. Por eso, defiende “la libertad en Internet”, apoyando a los activistas anti-copyright, para no limitar tráfico y accesos ya que un tercio de los contenidos de Internet sonpiratas, según revela el excelente libro “Parasitos”, de Robert Levine: Google sabe que su motor de búsqueda funciona mejor cuando el contenido es gratuito y sin restricciones. Y así vende más publicidad. También en webs que enlazan vídeos, música, películas, libros o partidos piratas, aunque esto hunda a los creadores.

Google dio un gran salto en 2007, con el lanzamiento de Android, un sistema operativo libre para móviles y TV en Internet, que han incorporado ya la mayoría de smartphones (73%) y que funciona como “un caballo de Troya”: Google no gana dinero con Android pero los móviles ofrecen servicios que dan dinero a Google: búsquedas, You Tube, mapas, servicios proximidad… Ahora, en mayo, Google ha presentado en San Francisco un amplio catálogo de servicios gratuitos, nuevos y mejorados, que buscan lo mismo: atraer más usuarios a su plataforma y con ello, vender más publicidad. Y competir mejor con empresas tecnológicas como Apple, Facebook, Twitter, Instagram, Flick, Skype, Spotify, Sony, Nintendo, Microsoft, Bing, PayPal, Waze, FourSquare y muchas otras, gracias al tremendo poder que le da su buscador.

Los primeros cambios los hace para mejorar el buscador: búsqueda por voz y ampliación del servicio Google Now. Otros, para mejorar su red social, Google+, con nuevo diseño y más contenidos multimedia, además de hashtag automáticos y mejora del servicio de fotos. Creará también un Centro de juegos (tras anunciarse consolas con Android) compatible con todos los dispositivos y que permitirá sincronizar partidas “en la nube”. Mejora su servicio de mapas, con 3D, personalización y ofertas ligadas a la ubicación del usuario (más publicidad dirigida). Crea un servicio de mensajería, Hangouts, que permitirá mensajes de texto, fotos y videollamadas. Venderá sus propios móviles S4 Google. Y lanza, de momento en EEUU, el sistema de pago online, integrando Wallet y Gmail. Además, ha lanzado dos servicios de pago: uno en YouTube (por una suscripción de 0,99 a 4,99 dólares, ofrece  hasta 53 canales) y el otro, Google Play Music , con una suscripción mensual de 9,99 $ (como Spotify) que da acceso en streaming a millones de canciones. Y además vende libros (e-books) en Google Books.

El otro gran salto lo dará con Google TV, un servicio para acceder a Internet desde el televisor (con el sistema operativo Android), que Google ha cedido para que se instale en televisores  Sony, reproductores Blu-Ray y descodificadores, como otros “caballos de Troya”: el usuario verá películas o vídeos o juegos (legales o piratas), y se conectará a Internet o con sus amigos cómodamente en su sofá, pero… viendo los anuncios de Google.Y el siguiente en octubre, con el lanzamiento de un teléfono inteligente propio, el Moto X, que revolucionará el mercado. 

Google va a por todas, a ampliar servicios para aumentar usuarios y vender así más publicidad. Una estrategia que los inversores cotizan al alza, con la acción camino de los 1.000 dólares (salió a 85$ en agosto 2004) y con el gurú George Soros saliendo de Apple y comprando Google, la cuarta empresa norteamericana por valor en Bolsa, con 50.175 millones de dólares de negocio y 10.737 millones de beneficio neto en 2012.

Y eso, tras apenas pagar impuestos en el extranjero: sólo 248 millones de dólares en 2011, un 3% sobre beneficios ((frente a 2.341 millones pagados en EEUU, un 49%), gracias a su ingeniería fiscal en Europa: factura a través de Irlanda, donde apenas paga porque envía sus ingresos (a través de Holanda, para aprovechar exenciones fiscales) a su filial en el paraíso fiscal de Bermudas. Por ello tiene abierta una investigación fiscal en Francia, Gran Bretaña y España, donde algún experto estima que se han “ahorrado” 300 millones en impuestos.

Google está también bajo investigación en Bruselas, tras haberse salvado en EEUU (enero 2013) de una investigación por posición dominante en los anuncios de banners  y abrirse otra (mayo 2013) para investigar si favorece sus propios servicios en las búsquedas, algo que también investigan Canadá, Argentina, Corea y Europa. La Comisión Europea lleva dos años y medio investigando las denuncias de Microsoft y otras 20 empresas tecnológicas por presunta discriminación: achacan a Google que utiliza dos algoritmos en su buscador, uno para sus servicios y los de sus anunciantes y otro para los demás competidores, que salen más abajo en las búsquedas. Y acaban de presentar (mayo 2013) otra denuncia por búsquedas en móviles.

Todavía hay otra investigación más sobre Google: la que realizan los 27 países de la UE tras acusarles de incumplir la normativa europea de protección de datos, más desde que en marzo de 2012 unificaron los datos de sus 60 servicios, con lo que ahora tienen una foto más completa de lo que hacen sus clientes en Internet. La Agencia Española de Protección de Datos (APD) inició en abril actuaciones previas de investigación a Google, como el resto de Agencias europeas, que van a investigar país a país porque falta (también aquí) una Legislación comunitaria sobre privacidad, que se debate en la Eurocámara.

Google se defiende diciendo que cumple las normas fiscales, de competencia y privacidad y apoyándose en los internautas, como abanderada de la “libertad en Internet” y los sistemas abiertos y gratuitos, frente a las plataformas cerradas o de pago como Apple. Un debate que está hundiendo la industria de contenidos, desde la música y el cine al periodismo, y que va a descapitalizar” Internet: si los creadores y las empresas de contenidos no cobran por su  trabajo, se devaluarán los contenidos y con ello Internet. Eso sí, Google seguirá ingresando.

Al final, Google ha conseguido tener una posición dominante en nuestras vidas, orientando lo que compramos, lo que vemos, lo que oímos y lo que leemos. Y sabiendo todo de nosotros, por las búsquedas, los correos, las compras o las llamadas. Google no es gratis: le pagamos con la información que le damos cada vez que usamos sus servicios. Y no sabemos cómo la utilizan ni cómo la “venden”. Ni cómo compiten. Es una empresa muy opaca.

Nadie puede imaginar Internet sin Google, una empresa que ha mejorado la vida de millones de personas y que permite informarse y comunicarse, como yo con este blog. Pero se ha convertido en un monopolio mundial, un “mundipolio”, con escaso control y transparencia y con una operativa que hunde otras empresas tecnológicas y a una parte de los creadores y la cultura. Son demasiado poderosos para estar tan descontrolados. Dan miedo.

lunes, 3 de junio de 2013

Exportaciones regular, turismo mal


El Gobierno Rajoy presume sin parar de nuestras exportaciones, de que crecen más que las europeas. Y es verdad. Lo que no dice es que llevan quince meses al ralentí, creciendo la quinta parte que antes. Que han caído las ventas a Europa. Y que las exportaciones benefician sobre todo a 6 regiones y 137.000 empresas (de 3,2 millones): el resto se ahoga con la recesión interna. Lo mismo pasa con el turismo: el Gobierno publicita el récord de turistas extranjeros pero no habla de la fuerte caída del turismo interior, que ha provocado ya quince meses de recesión en el sector turístico, con EREs y cierres, tras haberse perdido uno de cada cuatro empleos. En exportaciones y turismo, el problema es la recesión en Europa y España, que frena ventas y  viajes. Y que el Gobierno ha recortado drásticamente ayudas a dos sectores claves para salir de la crisis. Menos triunfalismo y más apoyos.
enrique ortega

Las exportaciones, el motor que evita que la economía caiga más (al -3%), se ha gripado en los últimos quince meses, creciendo sólo un 3,9% en este primer trimestre (tras crecer un 3,8% en 2012), la quinta parte de lo que crecieron en 2010 (+16,8%) y 2011 (+15,2%). Y siguen cayendo nuestras ventas a Europa (-2% en el primer trimestre, tras caer un -1,3% en 2012): caen las ventas a 14 de los 26 países UE, sobre todo a nuestros principales clientes: Francia (-5,8%), Alemania (-0,9%), Italia (-1,1%) o Portugal (-5,4%). Y caen por primera vez las exportaciones de Cataluña (-2,8%), mientras llevan 15 meses cayendo las de Euskadi (-4,4%).

Son las sombras, pero también hay luces. Primera, que las exportaciones españolas son las únicas que crecen en Europa (-3,2% UE27, -4,1% zona euro, -4,2% Alemania, -5,4% Francia), debido a la fuerte recesión interna y al sacrificio salarial de los trabajadores: cuatro años de caída de costes salariales en España (un 25% inferiores a Europa) y único país europeo que rebajará sus costes laborales en 2013 (-0,3% frente a +0,7% en la UE). Segunda, que crecen mucho las exportaciones fuera de Europa (+ 8,9% a Latinoamérica, +26,8% a Brasil, + 22,5% a Asia, +13,7% a China, +58,9% a Oriente Medio). Y tercera, que hemos recortado drásticamente el déficit comercial (de -100.015 millones euros en 2007 a  -16.000 previstos este año), aunque no ha sido tanto por crecer las exportaciones como por haberse desplomado las importaciones, las compras fuera. Algo bueno, pero que tiene un lado negativo: las compras fuera de maquinaria (-7,6%) y bienes de equipo (-11,5%) son “la gasolina” de una futura recuperación de nuestras empresas.

Exportar es clave porque asegura ventas y empleo. Y más con la tremenda recesión interna. Pero en España, las exportaciones sólo benefician significativamente a 6 regiones, aquellas donde el peso de la exportación es significativo en su economía, como analiza el economista Nino Becerra: Navarra (38% de su PIB viene de la exportación), Murcia (31,8% PIB), País Vasco (30,7%), Cataluña (29,3%), Galicia (29%) y Aragón (25,1%), por encima media España (21%). Y ayuda poco a regiones con escaso peso del sector exportador: Baleares (3,8%), Canarias (5,9%), Extremadura (9,3%), Castilla la Mancha (11,7%) y Madrid (14,1%). Además, de los 3,2 millones de empresas que hay en España, sólo 136.973 exportaron en 2012. Y de ellas, sólo 32.500 lo hacen regularmente (4 años seguidos).

Para este año, las exportaciones españolas tendrán complicado crecer, porque persiste la recesiónen Europa y apenas mejorará el comercio mundial (+3,3% frente al +2,2% en 2012). Sin embargo, España tiene margen para exportar más: exportamos la mitad que Italia, con una economía similar, y porcentualmente menos que Bélgica y Holanda, más pequeñas. Y  la exportación aporta un 21% al crecimiento (PIB), cuando en Europa es el 34% (y en Alemania el 43%). O sea, se puede y se debe exportar más. Para ello, hace falta primero  más financiación: no hay financiación privada (ni avales) para exportar y del crédito oficial (ICO) disponible para exportación, sólo se había concedido hasta marzo el 1,3% (53 millones de 4.000). Eso es o porque se piden muchos requisitos o porque es muy caro. Otro requisito es tener ayudas y el Gobierno Rajoy ha hecho todo lo contrario: ha recortado en 100 millones los programas para internacionalizar nuestras empresas y ha reducido a la tercera parte (sobre 2008) el presupuesto del ICEX (agencia estatal de promoción exterior).

Pero no todo es dinero. Hace falta apoyar más a las empresas con información sobre oportunidades de exportar (faltan oficinas comerciales en Latinoamérica y Asia), más formación y asesoramiento a pymes (sólo 11% empresas de alimentación que exportan tienen delegación fuera), exportar productos con más valor añadido (la mayoría de nuestras exportaciones son productos de tecnología baja y media, que compiten sobre todo por precio) , ampliar el abanico de empresas exportadoras y que exporten más (el 4% exporta el 90%), y seguir diversificando mercados (todavía, el 68,9% de nuestras ventas van a Europa).

En turismo pasa un poco lo mismo: el Gobierno echa las campanas al vuelo con el récord de turistas extranjeros (14 millones hasta abril, un +2,5%), que gastaron un 7,5% más, pero se olvidan decir que el turismo interior, la mitad del negocio del sector, sigue cayendo, como se vio en Semana Santa. De hecho, la actividad turística cayó un -3,2 % en el primer trimestre (la economía un -0,5%), según la patronal Exceltur, tras una caída del -1,6% en 2012. Y estiman que el turismo volverá a caer en 2013, un -1%, por la nueva caída del turismo interior, que, con la recesión, huye de los hoteles y de viajar. Por eso, no han cesado los EREs, despidos y cierres de empresas turísticas, tras haberse perdido 611.441 empleos entre 2008 y marzo de 2013, uno de cada cuatro empleos del sector, la primera industria española (11% PIB).

La industria turística ha tratado de superar la crisis con una guerra de precios que ha deteriorado más sus resultados. Ahora, se quejan de los efectos negativos de la subida del IVA y las tasas aeroportuarias (+10,2% en 2012 y +8% en 2013, aunque Fomento ha prometido menores subidas para 2014 y 2015), que han provocado ya, junto a la recesión, una drástica caída de pasajeros (9 millones menos entre julio 2012 y marzo 2013), en un país donde 3 de cada 4 turistas llegan por avión. Y de la escasa atención del Gobierno al sector, tras aprobar un Plan Nacional de Turismo 2012-2015 muy rácano: destina 438 millones al año al sector, 1 euro por cada 100 euros que aporta el turismo en divisas. Y el turismo tampoco se ha librado de los recortes del Gobierno Rajoy: las ayudas al turismo han pasado de 776 millones en 2010 a menos de la mitad en 2013 (330,62 millones).

España es la cuarta potencia turística del mundo (tras Francia, EEUU y China), pero el sector necesita financiación y ayudas para sortear la crisis y afianzar su futuro, recuperando empleo. Tiene que ajustar su oferta (con recortes y fusiones), mejorar su formación y tecnología (gestión activa de tarifas), renovar instalaciones y ofertas, diversificar fechas (desestacionalizar) y buscar nuevos mercados: 9 de cada 10 turistas son europeos y queda mucho por hacer en Asia y Latinoamérica, mejorando la política de visados (una rémora).

En ambos casos, exportaciones y turismo, la clave es salir de la recesión, en Europa y en España, para que se reanimen las ventas y los viajes. Pero al margen de la coyuntura, son dos sectores clave para salir de la crisis y afianzar el empleo futuro. Por eso hay que volcarse en ellos, con financiación, ayudas y medidas para conseguir empresas más competitivas. Menos triunfalismo, menos recortes y más apoyos.