miércoles, 11 de julio de 2012

Aeropuertos: más caros y con menos horario


Volar este mes de julio es más caro, por la subida de las tasas aeroportuarias: un 50% en Madrid y Barcelona y por encima del 20% en otros 5 grandes aeropuertos. Además, en octubre se reduce el horario en 19 pequeños aeropuertos, con despidos de personal, para reducir costes. Dos medidas que tratan de paliar el agujero de los aeropuertos, que pierden 220 millones porque sólo 10 de los 47 ganan dinero. La falta de pasajeros no justifica mantener abiertos 19 aeropuertos pequeños, muchos de ellos nacidos por presiones políticas y subvenciones autonómicas y locales a las compañías. El Gobierno dice que no va a cerrarlos, pero las compañías ya han empezado a suspender vuelos regulares. Mientras, se busca sanear los aeropuertos subiendo tasas hasta 2016, aumentando los ingresos en sus tiendas y recortando servicios. Para al final, privatizar los rentables.
enrique ortega

España es el cuarto país del mundo con más tráfico aéreo, por detrás de EEUU, China y Reino Unido: 204 millones de personas utilizaron nuestros aeropuertos en 2011, el segundo año récord (+6%) tras 2007. Pero aun así, “la situación de nuestros aeropuertos no puede ser peor”, según la ministra de Fomento: perdieron 220 millones en 2011, porque sólo 10 de los 47 aeropuertos públicos (y dos helipuertos, Ceuta y Algeciras) ganaron dinero : Palma (44,6 millones), Gran Canaria (22,33), Tenerife Sur (24,98), Alicante (10,02), Lanzarote (8,67), Sevilla (6,05), Valencia (5,63), Ibiza (3,45), Bilbao (1,71) y Fuerteventura (1,21). Los dos más grandes pierden (-95 millones  Barajas y -22 millones el Prat), como Málaga (-20,5 millones), porque tienen que amortizar sus inversiones, las nuevas terminales, algo que no hace Renfe con las vías ni las autovías, obras que se cargaron a los Presupuestos. Por eso, los aeropuertos, además de perder dinero (como la mitad de los 460 aeropuertos europeos) arrastran la losa de la deuda: 14.000 millones, cuyos intereses pagan cada año.

El problema en España es el exceso de capacidad: sobran aeropuertos. Somos un país líder en trenes de alta velocidad y autovías y tenemos 47 aeropuertos, cuando Francia tiene 43 y Alemania 39. En la pasada década se invirtieron 17.211 millones (la mitad en Barajas y el Prat), bajo la presión de gobiernos autonómicos y locales, que alimentaron la burbuja aeroportuaria con subvenciones a las compañías, sobre todo low cost, para que vuelen a sus ciudades: 250 millones entre 2007 y 2011, sobre todo Castilla y León (84,3 millones), Aragón (34 millones), Cantabria (20,7), Cataluña (17,3) y Comunidad Valenciana (16,4). Ayudas que han ido sobre todo a Air Nostrum (filial de Iberia) y Ryanair (casi 100 millones), que ha presionado a la Generalitat para volar a Girona y Reus a cambio de 8 millones y prebendas.

Al final, demasiados aeropuertos públicos, la mayoría con pocos pasajeros: 19 tienen menos de 500.000 pasajeros al año. Y los grandes (Barajas y el Prat) tienen una capacidad imposible de llenar. EL Gobierno ha puesto en marcha un Plan estratégico con el objetivo de pasar de 12 a 30 aeropuertos con beneficios de explotación en 2016. Para ello, pone en marcha tres medidas: subir las tasas aeroportuarias, mejorar los ingresos comerciales (aumentando 22% la superficie comercial en los 7 aeropuertos con más tráfico) y recortar costes, reduciendo los horarios  (un  tercio) en los 17 aeropuertos y 2 helipuertos con menos de 500.000 pasajeros, para ahorrar 35 millones. Ya desde octubre, algunos abrirán sólo medio día, lo que supondrá despidos entre sus 688 empleados. Antes, los sindicatos de AENA ya han denunciado recortes de horas, Plan pensiones, interinos y no cubrir  jubilaciones.

La medida fundamental es la subida de las tasas aeroportuarias, el 71% de los ingresos de AENA. Ya subieron en 2011 un 5% y ahora suben desde julio otro 10,2 % de media, aunque en los 7 grandes aeropuertos (72,8% del tráfico) suben mucho más: 50,3% en Barajas, 53,6% en El Prat y por encima del 20% en Palma, Málaga, Gran Canaria, Alicante y Tenerife Sur. Y la previsión es subirlas hasta un 5% por encima del IPC (el 7%) hasta 2016. AENA dice que las tasas (hasta 7 diferentes) son un 34% más bajas en España que en el resto de Europa, pero las compañías y el sector turístico se quejan de que nuestros aeropuertos no compiten con los europeos sino con los de Grecia, Turquía o el norte de África, que tienen tasas más bajas y eso puede disuadir a los tour operadores. De hecho, en 2012 ha caído el tráfico aéreo (un 5.4% hasta mayo), incluso los vuelos low cost (-1,8%).

Con todo, la subida de tasas, que pagaremos en nuestros billetes y que va a ser investigada por Bruselas, tiene un límite y los expertos apuestan por subir más los ingresos comerciales, que suponen el 26% del presupuesto de AENA y deberían subir al 40% (en Gran Bretaña, aportan el 60% de ingresos). Además, España tiene que mejorar la calidad de sus aeropuertos, reduciendo retrasos: en 2010, entre los 20 aeropuertos europeos con más retrasos, 7 eran españoles. Y AENA es responsable de la mitad de los vuelos europeos con retraso, según Eurocontrol.

Al final, el problema es qué se hace con los 19 aeropuertos con menos de 500.000 pasajeros, que no son viables, ni subiendo tasas ni llenándoles de tiendas: Madrid-Cuatro Vientos, Huesca, Albacete, Córdoba, Logroño, Algeciras(helipuerto), Madrid-Torrejón, Vitoria, La Gomera, Burgos, Salamanca, Ceuta (helipuerto), Badajoz, León, el Hierro, Pamplona, San Sebastián, Melilla y Valladolid. El Gobierno dice que no piensa en cerrarlos “por ahora”. Pero no tienen salida (pierden 96,5 millones), aunque se han invertido más de 500 millones, que se tirarían a la basura si se cierran. De momento, las compañías ya les están cerrando: han dejado de operar vuelos regulares en Badajoz, Huesca, Albacete, Córdoba y Vitoria. Y podrían seguirles Burgos, León, Logroño, Salamanca, Pamplona y San Sebastián.  

A medio plazo, el objetivo del Gobierno Rajoy es privatizar los aeropuertos (los rentables, claro), algo que el Gobierno ZP tenía previsto hacer al 49%. Es un riesgo dejar en manos privadas la vía de entrada de 4 de cada 5 turistas, la primera industria del país. Y un instrumento clave de dinamización regional. La experiencia de algunas privatizaciones (Gran Bretaña) revela que los operadores descuidaron inversiones y servicios, para asegurar beneficios, en perjuicio de usuarios y compañías aéreas. Por eso, no podemos arreglar la burbuja de los aeropuertos sólo privatizando los rentables. Hay que poner orden con cabeza y gestión pública, por el turismo y los usuarios, que somos los que vamos a pagar el saneamiento de los aeropuertos, con los billetes y nuestras compras. No lo olviden.

domingo, 8 de julio de 2012

Europa alerta de la pobreza en España


No lo ha destacado el Gobierno ni los medios (no vende), pero en el último examen a España, en mayo, el Consejo Europeo destaca que somos el país donde más ha crecido la pobreza y recomienda al Gobierno tomar medidas para combatirla. Y lo mismo la ONU, que califica de “alarmante” la pobreza infantil en España. Ya hay más de 12 millones de pobres, uno de cada cuatro españoles. Con la crisis, miles de familias se han convertido en pobres y buscan cada día comida y ayuda en Cáritas y otras ONGs: parados, madres solas con niños, emigrantes y ancianos. Mientras, el Gobierno no ha presentado a Europa ningún Plan contra la pobreza y sus recortes sólo agravan la pobreza, cada vez más extensa, intensa y crónica. Hay riesgo de quiebra social. Es urgente tomar medidas.

Ser pobre en Europa, según las estadísticas (Eurostat) es cumplir uno de estos tres criterios: ganar poco (menos del 60% de la media: en España, 7.533€ un soltero, 13.560€ una familia con un hijo y 15.820€ con dos), tener privaciones (desde no poder pagar recibos o la hipoteca a no comer carne o pescado cada dos días) o trabajar poco o nada. Así había 115,4 millones de personas (2010), un 23,4 % de europeos. Y un 8% en situación de pobreza extrema. En el último año, los europeos pobres han crecido en millón y medio, un millón de ellos en España, el país donde más crece la pobreza: hay 11.675.000 pobres (2010), un 25,5% de españoles, según Eurostat. Somos el octavo país de Europa con más pobres, por detrás de Bulgaria, Rumanía, Letonia, Lituania, Hungría, Polonia  y Grecia.

Y son datos de 2010. En 2011, la crisis ha traído más pobres: + 848.714 según el INE. Ya  serían 12,5 millones de pobres y a finales de 2012, con más crisis y más paro, podríamos alcanzar los 13,5 millones, un 28,6% de españoles. Y hay cuatro autonomías que superan el 30% de pobres: Extremadura (38,2%), Ceuta (34,3%), Canarias (31,1%) y Andalucía (30,1%). Y de ellos, un 4%, casi 5 millones de españoles, están en pobreza extrema.

En España, los más afectados por la pobreza son los parados (50%), sobre todo donde nadie trabaja (1.728.400 hogares), las madres solas con hijos (44%), las familias numerosas (padres jóvenes con empleo precario), los emigrantes (42%), los ancianos (25%) y, sobre todo, los niños. “La pobreza tiene cara de niño” alerta un informe de UNICEF que cifra en 2,2 millones (un 26% de los menores de 18 años) los niños pobres en España, el cuarto país de Europa con más niños pobres, tras Letonia, Rumanía y Bulgaria. Y la mitad de ellos viven en familias con pobreza extrema, lo que dificulta su alimentación, su educación, su atención sanitaria y la propia convivencia familiar.

Pobres ya había antes de la crisis (9 millones en España en 2007). Pero ahora, la pobreza se ha hecho ”más extensa, más intensa y más crónica”, según Cáritas, abrumada por las crecientes colas de pobres, que les recuerdan “a la postguerra” :el año pasado dieron un millón de comidas sólo en Madrid.  Y destacan que la pobreza se está haciendo más severa (hay 580.000 hogares sin ningún ingreso) y afecta ya a muchos españoles (42%), menores (35%), incluso universitarios y familias de clase media.

Europa, en su último examen a España, destaca el crecimiento de nuestra pobreza y critica que seamos “uno de los países de la UE que menos hace por reducir la pobreza infantil”, destacando el bajo gasto social en protección a la familia (el 0,7% del PIB frente al 2,3% en la UE) y la escasa redistribución de la renta. Y hace una recomendación, la séptima, junto al ajuste del déficit o la reforma financiera y de las pensiones: “tomar medidas específicas para combatir la pobreza, aumentando la eficacia del apoyo a la infancia y mejorando la empleabilidad de los grupos vulnerables”. También la ONU, denuncia que “la pobreza infantil en España resulta alarmante” y reclama políticas urgentes: UNICEF pide duplicar el gasto en la infancia (de 700 a 1.400 millones) y concentrarlo en familias jóvenes y emigrantes.

Dos alertas de alto nivel sin ningún eco en el Gobierno Rajoy: ni una palabra en los 264 folios del Plan Nacional de Reformas 2012-2015 habla de la pobreza.  Eso sí, su política de recortes en el Estado central, autonomías y Ayuntamientos ha reducido drásticamente las ayudas y la asistencia social.  Se reduce el paraguas protector cuando aumenta la necesidad de ayuda: 8 millones de españoles pidieron apoyo en 2010 a los servicios sociales municipales, 3 millones más que antes de la crisis. Ahora, los últimos recortes están provocando un aluvión de pobres hacia Cáritas y ONGs: el 67% que les llegan vienen desviados de los servicios sociales públicos.

No hay ningún Plan de Lucha contra la pobreza, como exige Bruselas (el último, lo mandó Zapatero en abril de 2011). Sólo se ha aprobado en junio en el Congreso, por unanimidad, una proposición por la que el Gobierno "se compromete a atajar la pobreza infantil". Pero  no se quiere aumentar el gasto social (256€ por habitante), un 74% de la media europea. Hacen falta políticas específicas sobre la infancia, las familias jóvenes sin ingresos, la juventud, los emigrantes y los ancianos, con mayores dotaciones a la asistencia social. Y sobre todo, cambiar de política y fomentar el crecimiento y el empleo, la única vacuna real contra la pobreza.

Todo apunta a que la pobreza seguirá creciendo, en 2012 y 2013, de la mano del paro y la bajada de salarios. El problema, alerta Cáritas, es que se están acabando los “colchones”, los ahorros y el apoyo familiar, lo que podría desembocar en una quiebra social. Y con la crisis, la sociedad se ha hecho más dual: los que tenían poco tienen menos y los que tenían mucho tienen más. España es el país europeo donde más han crecido las desigualdades con la crisis: los ricos han pasado de tener 5,3 veces más que los pobres en 2007 a tener 6,9 veces más, según Eurostat. Un tercer problema, del que alerta el CES: que la pobreza se haga crónica, que siga ahí cuando salgamos de la crisis, como pasó en los 90.

Al final, la pobreza está ahí, a nuestro lado, creciendo, aunque nadie quiera hablar de ella, como del cáncer: a ver si no nos toca. Es impúdico mirar para otro lado y eso lo han visto hasta los fundamentalistas de Bruselas. Pero no el Gobierno ni los demás partidos ni la sociedad. Es urgente tomar medidas ya. Antes que la pobreza nos estalle en las manos.

miércoles, 4 de julio de 2012

La Justicia, para el que se la pague


Presentar un pleito en un Juzgado nos costará más dinero desde otoño, ya que todos  tendremos que pagar tasas judiciales, que ahora sólo pagan grandes empresas. También para recurrir un despido. Y además, suben las tasas para todos y doblemente en Cataluña y Valencia, que han puesto tasas propias. Una Justicia que ya era más cara desde octubre, cuando entró en vigor que paguen las costas los que pierden los juicios, algo que disuade más a los ciudadanos para ir contra la Administración. Y para septiembre, el Gobierno quiere privatizar parte de la Justicia, pasándoles servicios a los notarios. Al final, pagaremos más por pleitear y habrá que ir más lejos al Juzgado, ya que se quieren concentrar y reducir a la mitad. Y habrá más recortes en la Justicia gratuita. Mientras, la Justicia sigue siendo lenta e ineficaz.

El franquismo introdujo las tasas judiciales, a partir de 1.947, para ayudar a sostener el rehabilitado sistema judicial. Y fueron suprimidas por Felipe González, en 1986. En 2002, Aznar las recuperó, eximiendo a los particulares, pymes y Fundaciones y fijando unas tasas a grandes empresas y bancos, para casos civiles y contenciosos: una parte fija (entre 90 y 210€, más entre 300 y 600€ la apelación y casación) y una variable (0,5% cuantía). Y en 2009, el Gobierno Zapatero aprobó un depósito obligatorio para presentar cualquier recurso, entre 30 y 50€ (apelación y casación), más otros 25 euros para algunos recursos.

Ahora, el Gobierno Rajoy toma tres medidas. Una, que todos paguemos tasas judiciales, no sólo las grandes empresas. Dos, que el pago de tasas se amplíe a lo laboral (cuando se recurre), además del ámbito civil y contencioso-administrativo. Y tres, que se suben todas las tasas y bastante: se duplican las de pleitos civiles (de 150 a 300€) y los recursos de casación (al Supremo, de 600 a 1.200€) y se triplican las apelaciones (300 a 800€). Al final, litigar va a ser más caro: una demanda civil (300€), con recurso de apelación (800€) y casación (1.200 €) saldrá por 2.300 euros, más gastos (abogado, procurador, peritos, informes) y pago de costas si se pierde. Además, las nuevas tasas pueden retraer a los trabajadores a recurrir despidos y ERES: los sindicatos ya han denunciado que se busca” blindar la reforma laboral”.

Otra novedad es que se quita a los funcionarios el privilegio de acudir a los Tribunales sin abogado y procurador. Con todo, pagaremos en tasas judiciales 306 millones al año (un 20% del Presupuesto de Justicia), frente a 164 recaudados en 2011.Pero los que pleiteen en Cataluña y Comunidad Valenciana pagarán más, doblemente, porque acaban de establecer tasas judiciales propias, entre 50 y 120€, para recaudar otros 32 millones anuales.

No son las únicas subidas de la Justicia. El 31 de octubre entró en vigor la Ley de Medidas de Agilidad Procesal, aprobada por un pacto del PSOE y PP, con dos cambios importantes. Uno, limitar las apelaciones: no se pueden recurrir las sentencias de menos de 6.000 euros ni ir al Contencioso o al Supremo para cuantías inferiores a 800.000 euros. Es lo que algunos abogados critican como “dejar la justicia para los ricos”. El otro cambio generaliza que pagará las costas del juicio quien lo pierde (antes lo decidía el juez, si apreciaba temeridad o mala fe en la demanda) y amplía el pago de costas al contencioso administrativo. O sea,  que si recurrimos y perdemos, pagaremos las costas, incluso con la Administración, que nos gana tres de cada cuatro pleitos. Menos recursos y más impunidad de la Administración.

Para septiembre, Gallardón nos tiene preparada otra sorpresa: privatizar una parte de la Justicia, pasando a los notarios una parte de servicios que ahora resuelven los Juzgados: matrimonios y divorcios, declaraciones de herederos, adopciones, conflictos de lindes, convocatorias de Juntas… En vez de tasas, pagaremos aranceles (más altos). Y también se estudia dar un trozo del pastel de la Justicia a los registradores  y procuradores.

La subida de tasas judiciales ha sido muy criticada por la abogacía y rechazada por mayoría (11 a 7) del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), porque “crea una desigualdad en el acceso a la Justicia”, disuadiendo a los más pobres. El Gobierno dice que para ellos está la Justicia gratuita, el turno de oficio, al que acceden 1,7 millones de españoles (los que ganan menos de 14.910 €). Pero también aquí va a haber cambios, según Gallardón, que ha anunciadouna revisión de los criterios actuales”. De hecho, muchas  autonomías (Madrid en cabeza) restringen el turno de oficio, sobre todo a emigrantes, a pesar de que sólo supone un 6,3% del gasto judicial (256,6 millones en 2010) y cuesta menos que en Europa. Ahora, con la subida de tasas, habrá más demanda de justicia gratuita, con 14 millones de españoles como potenciales clientes (5,6 millones de parados y más de 8 millones de mileuristas).

Vamos a tener una Justicia más cara, a pesar de su mala imagen entre los españoles: un 48% piensa que funciona mal o muy mal, tres de cada cuatro piensa que los pleitos son caros, largos y no compensan, y un 70% cree que las Leyes no protegen sus derechos si les toca pleitear con una gran empresa, un banco, un rico, Hacienda o la Administración. Una Justicia lenta, ineficaz, costosa e injusta. El Gobierno cree que con la subida de tasas, habrá menos pleitos (hay 9,5 millones al año, frente a 4 en Francia) y serán más ágiles (las demandas tardan entre un año y año y medio y las apelaciones se van a 4 y 6 años). Pero la agilidad también depende mucho de los medios y faltan jueces (10 por cada 10.000 habitantes, la mitad que en Europa), falta personal (un 20% son interinos, que ahora peligran), falta tecnología (hay 8 costosos sistemas informáticos, incompatibles entre sí), faltan medios y Juzgados. Y sobran recortes: un -13,2% en los Presupuestos 2011 y 2012, aunque España gasta en Justicia menos que Europa (0,38% PIB frente al 0,50% UE).

Justicia más cara y más lejos: el CGPJ ha propuesto concentrar y reducir los Juzgados, pasando de 431 partidos judiciales a 199. Eso supondrá que los ciudadanos de Cuellar ya no tendrán Juzgado en su pueblo y tendrán que ir a Segovia. Y lo mismo los de Don Benito (a Mérida) o los de Padrón (a Santiago), por ejemplo. Si antes desaparecieron de los pueblos las estaciones, las escuelas o el médico, ahora toca a los Juzgados. Es el progreso.  

domingo, 1 de julio de 2012

Europa gana tiempo, con el BCE de bombero


Europa fue a esta Cumbre al borde del precipicio y sale eufórica porque no se ha despeñado. Pero sólo hay una medida concreta, para calmar los mercados: que el BCE haga de bombero y compre deuda de España e Italia. En el resto, los líderes europeos sólo ganan tiempo: posponen hasta octubre la hoja de ruta y el calendario para avanzar en la unión bancaria, fiscal  y económica, más Europa para afianzar el euro. Y contra la recesión en 12 países, aprueban un raquítico Plan de inversiones de 120.000 millones (sólo 10.000 nuevos). España e Italia han vendido la Cumbre como “un éxito propio” (conseguir que les echen un flotador para no ahogarse), pero tanto Merkel como el BCE recuerdan que “nada es gratis”. Por eso, Rajoy tendrá que aprobar un duro ajuste bancario y nuevas medidas: subir el IVA, recortar ayudas a la vivienda, bajar sueldos a funcionarios y más reformas laborales y en pensiones. Y si la recesión aumenta, como dice el Banco de España, tendrá que hacer más recortes en otoño.

España e Italia acudieron a esta Cumbre europea advirtiendo a sus colegas que la presión de los mercados era insostenible: no podían seguir pagando un 7% (España) o un 6% para financiarse, porque eso destroza las cuentas públicas (supone duplicar en 10 años lo que se debe) y hace imposible que bancos y empresas se financien. Merkel aceptó que el BCE les ayude, comprando deuda (con recursos del Fondo europeo de rescate) para que baje de precio. Pero a cambio de este “cortafuegos”, tendrán que cumplir las contrapartidas: la ayuda estará condicionada a que cumplan las recomendaciones de la Comisión en materia de déficit y gasto público. Si no hacen los deberes, no hay bomberos. Y en nuestro caso, los deberes nos los pusieron en mayo: subida del IVA, recorte déficit Estado y autonomías, acelerar edad jubilación 67 años, cambios en reforma laboral, reforma financiera, liberalizar servicios y Plan contra la pobreza. Y supresión de ayudas a la vivienda y bajada sueldos de funcionarios (FMI).

La otra petición de España e Italia, apoyada por Francia, era que Bruselas aprobara ayudas  directas a los bancos en apuros, sin pasar por los Estados (para no subir su deuda pública). Merkel no quería y ahora ha cedido a medias: no habrá ayudas directas hasta que no haya unión bancaria en Europa, hasta que no sea el BCE (y no el Banco de España o Italia) quien supervise los bancos y Cajas e imponga y  vigile de cerca los ajustes (cierre oficinas o bancos, despidos, depósitos, créditos…). Algo acordado en la Cumbre pero que no estará en marcha hasta finales de 2.012 o 2013. Bankia y la crisis bancaria española no pueden esperar tanto, así que el rescate bancario solicitado (hasta 100.000 millones) irá ahora al Estado y contará como más deuda pública. Y  cuando cambie el sistema, a finales de año o después, bancos y Cajas rescatados devolverían el préstamo al Estado y se lo pedirían al Fondo de rescate europeo. Un lío para que Merkel salve la cara ante sus ciudadanos (los que más pagan el rescate).

La tercera decisión de la Cumbre, poco explicitada, es un Fondo de 120.000 millones (1% PIB UE)  para “reanimar la economía europea”, donde hay 12 países en recesión. Un Fondo raquítico (Europa ha destinado a salvar sus bancos más de 400.000 millones), al que sólo se aportan 10.000 millones nuevos (55.000 son remanentes de Fondos estructurales y 60.000 es deuda que emitirá el BEI). Una iniciativa de Hollande que Merkel ha peleado en esta Cumbre porque era la contrapartida a los socialdemócratas alemanes por apoyar el Pacto fiscal europeo en el Bundestag. A España le podrían tocar entre 9.000 y 10.000 millones de inversión, a cofinanciar, una cifra ridícula.

Fuera de estas tres decisiones, lo demás son buenas palabras: un principio de acuerdo para que en la Cumbre de octubre se apruebe la hoja de ruta y el calendario para la unión bancaria, fiscal y económica, tres patas claves para avanzar en más Europa, a costa de menos autonomía de los países, algo que se lleva pidiendo desde que en 1999 nació el euro. En banca, se pretende crear un supervisor único para los 17 (el BCE), un Fondo de garantía único (para los depósitos) y un Fondo de intervención de crisis. Y en la unión fiscal, crear un superministro de Economía del euro que fije techos de gasto y de deuda, pudiendo vetar los Presupuestos nacionales. Y sólo cuando haya una disciplina fiscal asegurada, “se hablaría de un Tesoro europeo que podría emitir eurobonos”. Para 2013 o 2014 (no lo verá Merkel, como ella anticipó, ya que tiene elecciones el año que viene).

Largo me fiais la construcción europea, quizás piensen los mercados, que aprovechan los desajustes entre países para atacar a los más débiles y ganar dinero. Pero el mayor problema sigue siendo que la economía europea está débil: los países euro no crecerán nada este año y 12 países están en recesión, entre ellos España e Italia, con crecimiento negativo de Francia el segundo trimestre. Y así, los inversores temen que los países más débiles tengan problemas para pagar su deuda, para pagarles. La recesión (y el paro) son el primer problema de Europa, sobre todo en el sur, pero no se ha hablado apenas de ello en la Cumbre. Y así nos va.

En España, el mayor problema no es la prima de riesgo, sino la recesión, que se agrava por los recortes (Estado, autonomías y Ayuntamientos) y la caída del consumo, derivada del altísimo paro (en unos días rozaremos los 6 millones) y la caída de los salarios, la mayoría sobre los 1.000 euros al mes, según el INE. Con este panorama, el Banco de España ya ha anticipado una mayor caída en el segundo trimestre (podría ser del -0,6%) y muchos expertos apuestan por  una caída del 2 al 3% este año y por encima del 1% en 2013 (España será el único país europeo que decrezca en 2013). Así, caerá la recaudación y será difícil recortar el déficit público: hasta mayo, el déficit del Estado es del 3,4 %, muy cerca del 3,5% prometido para todo el año. Y si cae la recaudación, los mercados temerán por cobrar su deuda y volverá el baile, a pesar del bombero. Y eso  obligará al Gobierno a  nuevos recortes y subidas de impuestos en otoño.

Al final, la Cumbre ha buscado  evitar el precipicio de tener que rescatar a España y a Italia (la cuarta parte de Europa), pero los dirigentes europeos siguen sin dar pasos firmes en más Europa y profundizando en los recortes, en las recetas que han llevado a la recesión. Son fundamentalistas del ajuste: no quieren ver que mientras Europa no crezca, los mercados no confiarán en que su dinero está seguro en el continente. Y seguirá creciendo el paro, la incertidumbre, la desconfianza. No necesitamos sólo bomberos: nos hacen falta ingenieros para construir el futuro. Crecer. Salir del hoyo.      

miércoles, 27 de junio de 2012

Cumbre Río+20: nos cargamos el Planeta


Ha tenido menos eco que la Cumbre del G-20 en México, pero 193 países se han reunido en Río para buscar un crecimiento sostenible y evitar que sigamos cargándonos el Planeta: emisión de gases, uso insaciable de energía, sobrexplotación de los océanos, deforestación y pérdida de especies que provocan hambre, falta de agua y pobreza extrema a uno de cada cinco habitantes de la Tierra. Ha sido otra Cumbre fallida, con muchas palabras y ningún dinero para reducir la contaminación y promover un desarrollo sostenible. La excusa es la crisis, que tiene agobiado al mundo. Pero si no cambiamos el rumbo, en unas décadas los daños a la Tierra serán irreparables y más costosos de resolver. Hace falta conseguir ingresos (impuestos verdes), invertir y cambiar de hábitos para salvar el Planeta. Es más barato que destruirlo.

En 1992, también en Río, más de cien Jefes de Estado se reunieron en la primera Cumbre de la Tierra para hablar de un concepto nuevo: desarrollo sostenible. Crecer sin esquilmar los recursos del Planeta, sin destruir los ecosistemas y buscando agua y alimentos para una población disparada, con hambre, pobreza y muchas desigualdades. Hoy, 20 después, tras muchas Cumbres, declaraciones y planes, Rio+20 ha mostrado la dura realidad: estamos peor. Hemos suspendido en los tres retos (cambio climático, diversidad y desarrollo sostenible), según la revista Nature. Y el mundo sale de esta nueva Cumbre de Río sin más recursos para preservar el Planeta (se pedía un Fondo de 30.000 millones de dólares) y sin que los países acepten que el Programa de la ONU para el Medio ambiente (PNUMA) se convierta en una Agencia con más nivel y medios, como la OMS (salud) o la OMC (comercio).

Y eso que el balance de situación presentado por la ONU en Rio+20 no puede ser más impactante: “los cambios que se observan en el sistema Tierra no tienen precedentes en la historia de la humanidad”. Empezando por el aire: la concentración de CO2 en la atmósfera, por la quema de combustibles fósiles, es la mayor en 850.000 años. Y ese CO2 retiene parte del calor que emite la Tierra y calienta el Planeta: llevamos dos décadas más calurosas, con nefastos efectos sobre las cosechas y la salud. Y alertan que no se están reduciendo suficiente las emisiones (de 7 Tm por persona ahora a 2 Tm en 2050), por lo que no se podrá rebajar la temperatura en 2º C a mediados de siglo, como se acordó en la Cumbre de Copenhague (2009).

En tierra, alertan sobre la deforestaciónalarmante”, sobre todo en los trópicos, talando árboles para poner cultivos y ganadería bajo presión de la demanda de alimentos y las multinacionales. Deforestación que suprime bosques necesarios como sumideros para absorber los gases de efecto invernadero. El otro problema es la falta de agua potable para 890 millones de personas (12% población).Y aún hay 2.600 millones (más de un tercio de la población) sin acceso a la depuración de aguas. En el mar, las costas están cada vez más contaminadas (415 zonas con contaminación grave), los océanos están acidificados por la absorción excesiva de CO2 y los mares están desprotegidos (sólo 1% océanos protegidos) y sobrexplotados (75% de los caladeros en Europa).

Un negro panorama que provoca una reducción de las especies: un 41% de los anfibios, un 33% de los corales, un 25% de los mamíferos y un 13% de las aves están amenazados, según la Lista roja de especies amenazadas (UICN). Menos biodiversidad  provocada, en una tercera parte, por el comercio mundial, según un estudio científico que relaciona el consumo de café, azúcar, pescado, soja, cerne y aceite de palma con la reducción de especies (y de bosques) en los países productores. Perder biodiversidad (especies) tiene además un alto coste económico: un tercio de los alimentos del mundo (incluyendo  87 de los 113 principales cultivos) dependen de la polinización realizada por insectos, murciélagos y aves, muchas amenazadas.

Al final, todo este desmadre del crecimiento no sólo destruye nuestro Planeta, sino que dificulta la vida de la especie principal, el hombre: hay 1.290 millones de personas (22% de la población) que viven en la extrema pobreza, con menos de 1 euro al día, según el Banco Mundial (2008). Y casi 1.000 millones de personas mal alimentadas. La demografía actúa como otra bomba de relojería: ya somos más de 7.000 millones, una población que se ha triplicado (2.500 millones en 1950) y que alcanzará los 9.300 millones en 2050, según la ONU. Un ejército de voraces consumidores (de energía, de materias primas, de agua, de alimentos) y productores de residuos, ahora también en los países emergentes (40% de la población), que agravarán más la preocupante situación del Planeta.

¿Qué se puede hacer? Primero, tomar conciencia de la gravedad de la situación: no son locuras de ecologistas. Es un crecimiento insostenible económicamente. Después, tomar medidas realistas. Empezando por reducir la emisión de CO2, que pasa por promover las energías renovables y reducir el consumo de petróleo, en las industrias y en el transporte: si no se hace, las emisiones de CO2 de los automóviles se duplicarán entre 2000 y 2050, según la AIE. Tendrán que reducir más los que más contaminan (EEUU, con 22,1 Tm por habitante, Japón con 12 Tm y la Unión Europea, con 9,4 Tm), pero hay que ayudar a los países emergentes, cada vez más contaminantes (China, Rusia o India), y  subvencionar la protección de bosques, océanos y especies. Y establecer un control multinacional de los alimentos, con etiquetas que indiquen el coste medioambiental de producirlos.

Al final, hace falta dinero para conseguir un crecimiento sostenible, algo escaso en todos los países con la crisis. Una opción, planteada por la Unión Europea en Rio+20 es crear un  impuesto sobre las transacciones financieras (tasa Tobin), no sólo para sanear la banca y recortar déficits sino para invertir en desarrollo sostenible. Pero no sólo es cuestión de dinero: hay que cambiar de rumbo, dar prioridad a la sostenibilidad en la salida de la crisis. Porque un  crecimiento insostenible, además de poner en peligro al Planeta, es siempre más caro: España, por ejemplo, consume cada vez más energía, el 80% importada, que nos cuesta lo que se ingresa por turismo. Ser ecologista de verdad es consumir de forma razonable y sostenible, como individuos, como empresas, como país. Economía eficiente = economía verde. Lo caro es destruir el Planeta y que lo paguen nuestros hijos y nietos.

domingo, 24 de junio de 2012

El turismo flojea y el Gobierno racanea


Era lo único que iba bien a pesar de la crisis: las exportaciones y el turismo, gracias a los extranjeros que nos compran y nos visitan. Pero las exportaciones se han desinflado este año y el turismo también flojea: crece la tercera parte que en 2011, un año récord . El sector alerta que las reservas de este verano están flojas y perderemos dos millones de turistas, por la recesión en Europa (afecta sobre todo al turismo británico) y la recuperación de Túnez y Egipto, que en 2011 nos “prestaron” dos millones de turistas. Tampoco ayudan la subida de las tasas aeroportuarias, las nuevas tasas autonómicas, la lentitud en los visados y los recortes presupuestarios: un 30% menos en promoción y modernización turística. El Gobierno acaba de aprobar un Plan con 28 medidas para reanimar el turismo, que puede ayudar pero con muy poco dinero: 438 millones al año, sólo un euro por cada cien que ingresa el turismo en España. Tacaños.  

El turismo, la primera industria española, se recuperó en 2011, tras las caídas de 2009 y 2010: 56.694.300 turistas (+7,6%), el cuarto mejor año de nuestra historia turística, gracias a dos factores excepcionales: la Jornada de la Juventud (agosto) y, sobre todo, la crisis del Norte de África (Egipto y Túnez), que nos desvió 2 millones de turistas (la mitad de los 4 millones ganados). Además, los turistas gastaron más (en 2011 no había recesión en Europa) y hubo un récord histórico de ingresos en divisas: 43.026 millones (30.611 netos, tras descontar el gasto fuera de los españoles), más de lo que costó la factura del petróleo (43.843 millones).

Pero en 2012, el turismo va más flojo : pinchó en abril (-1,7%), con la primera caída en 13 meses, aunque mejoró en mayo (+5,8%), para crecer un 2,4% en estos cinco meses, la mitad que en ese mismo periodo de 2011. La Semana Santa fue mala, como el puente de mayo (el tiempo no ayudó) y la mayoría de empresas turísticas reconocen haber vendido menos estos meses, por dos razones. La más directa, la recuperación de los mercados del Norte de África, que están quitando reservas en Canarias, Baleares y la costa andaluza y levantina. Y la otra, la recesión en Europa, de donde proceden 9 de cada 10 turistas: afecta más a británicos y nórdicos, aunque crecen franceses, alemanes y rusos (+30% este año, tras +50% en 2011).

Para este verano, el sector augura una caída de reservas del 6% y perder 1,9 millones de turistas en la temporada alta. Su preocupación son los turistas británicos (1 de cada 4 que vinieron a España en 2011), con un país en recesión y el incentivo de los Juegos Olímpicos para no salir este verano, además de la tentación de destinos que están tirando precios: Túnez, Egipto, Turquía y los intervenidos Grecia y Portugal, urgidos de divisas. También temen por el turismo nórdico (7% turistas) e italiano (6,6%). Pero Turespaña confía en Alemania (16% turistas), Francia (15%) y mucho en Rusia: sus reservas pueden crecer un 35% y gastan un 50% más que otros países. Pero hay que agilizarles los visados (como a China y otros paises), como ha empezado a hacerse.

Con todo, los mayores nubarrones de este verano se esperan en el turismo nacional, la otra mitad del mercado: la recesión se ha agravado, hay más paro y menos ingresos. Las reservas van mal, con muchos españoles esperando ofertas de última hora y optando por el turismo más barato, 80% al margen de los hoteles: campings, apartamentos y sobre todo, casas de amigos o familiares. Esta caída del turismo español la sufrirán más la cornisa cantábrica, el interior y Andalucía.

Con el verano así, el sector cree que el turismo (PIB turístico) caerá un -0,3% en 2012, mucho menos del -1,7% que caerá toda la economía (en 2011 creció un 2,6%, cuatro veces el 0,7% del PIB general). Con ello, el empleo se estancará (ocupa a 1.958.329 personas) o caerá algo, tras subir en 2011 (+10.000 empleos). Y el paro turístico aumentó en 2012 en todas las autonomías, salvo Canarias.

El pinchazo del turismo no es sólo por la recesión europea y la recuperación del norte de África. También hay problemas internos. El primero, un doble aumento de tasas, después de que Rajoy  no cumpliera su promesa electoral (otra más) de aplicarles un IVA superreducido (bajándolo del 8 al 4 %). Por un lado, el 1 de julio suben las tasas aeroportuarias, una media del 10,2% (2,10 € por asiento), pero mucho más en los 7 grandes aeropuertos por donde entran 3 de cada 5 turistas que vienen a España: Madrid (subida tasa 50,3%, tras subir otro 24% en 2011), Barcelona (+53,6% este año y 15% el pasado), Palma, Málaga. Gran Canaria. Alicante y Tenerife sur (+12,5%). Una subida que costará 100 millones al turismo sólo  este verano y que agravará  la caída del tráfico aéreo en 2012     (-1,8% hasta abril), incluso en vuelos low cost.


Por otro, Cataluña aplicará desde el 1 de noviembre una nueva tasa turística (de 0,50 a 2,50€ por noche en campings, hoteles y cruceros) y Andalucía la está estudiando, mientras Canarias se ha librado por los pelos, aunque el 1 de julio sube el IVA canario (IGIC), aumentando para los hoteles del 5 al 7% (la puntilla para un archipiélago que teme perder 2 millones de turistas este año). Y todo el sector tiembla ante la anunciada subida del IVA.

El otro mazazo son los recortes del Presupuesto 2012 (y los de autonomías y Ayuntamientos), de los que no se libra el turismo: hay un 30% menos para promoción exterior (sólo 438 millones), un 36% menos para Turespaña y menos ayudas para modernización (-33% para el Plan Qualifica de la Costa del Sol).


Una carga de profundidad para el sector, que recibe con esperanza el Plan Nacional de Turismo , aprobado el 22 de junio, con 28 medidas para los próximos 4 años: nuevo Plan de marketing para vender la marca España, campañas para promover el turismo nacional ("Veranee en España"), planes de reconversión de destinos maduros, créditos (pocos) para renovar infraestructuras y para jóvenes emprendedores, apoyo a municipios turísticos y a la internacionalización de nuestras empresas y privatización parcial de Turespaña. Un Plan que daría más frutos si no fuera tan tacaño : 1.800 millones en cuatro años (438 millones en 2012), sólo un euro de apoyo por cada 100 € que ingresa el turismo a España. Pobre apuesta para una potencia turistica mundial.


España tiene que renovar su oferta, insistir en un turismo diversificado y de calidad, que no compita sólo por precio, y buscar nuevos mercados fuera de Europa. Con todo, la clave para el turismo español está en Bruselas, en cambiar la política de recortes y reanimar la economía europea y española: con recesión, se viaja poco y se gasta menos. Y el turismo es clave, no sólo por sus divisas, sino por el empleo, sobre todo en Canarias, Andalucía, Baleares y Comunidad Valenciana, las regiones donde tiene más peso y donde hay también más paro. Es urgente destinar más recursos (incluso europeos) para reanimar al sector. Poner los parches que haga falta para que no se desinfle.