jueves, 9 de septiembre de 2021

El rescate del fútbol español

Una de las noticias de agosto ha sido la marcha de Messi del Barça, al no poder pagarle por su penosa situación financiera. Una grave crisis, agudizada por la pandemia, que afecta a todo el fútbol europeo y español: los 42 Clubes de 1ª y 2ª A perdieron 870 millones la pasada temporada (tras 8 años con beneficios) y están aún peor los 102 equipos de 2ªB y los 397 de 3ª división. Por eso, LaLiga ha pactado un rescate con el Fondo británico CVC (el que gestionaba la Fórmula 1), para recibir 2.675 millones en créditos a 40 años a cambio de una parte de los ingresos de patrocinio y TV de los Clubes. El objetivo es sanear sus cuentas en un par de años, gracias a un Plan de reconversión que busca aumentar los ingresos por TV y por el negocio internacional, digitalizando el fútbol con Fondos europeos. Hay que aprovechar la pandemia para racionalizar el negocio del fútbol, evitar que estalle esta peligrosa “burbuja” y lo paguemos todos.

Enrique Ortega 

La pandemia ha pinchado la “burbuja” del fútbol en toda Europa y en España. Ya en la primera temporada afectada por el COVID, la 2019-2020, los equipos europeos perdieron 8.700 millones de euros en ingresos, según la UEFA: -7.000 millones los equipos de las máximas categorías y -1.500 millones las ligas menores. La mitad de esas pérdidas fueron por el cierre de estadios (pérdidas de recaudación entre 3.600 y 4.000 millones), una cuarta parte por la bajada de ingresos por patrocinios (entre 2.400 y 2.700 millones menos) y el resto por la merma en los ingresos de TV (entre 1.200 y 1.400 millones menos). Y en la pasada temporada 2020-2021, la caída de ingresos habrá sido mayor, aunque no dan una cifra. Eso sí, la UEFA advierte que en las dos últimas temporadas, 42 Clubes europeos han suspendido pagos y hay 120 Clubes con Fondos propios negativos, que requieren financiación urgente para seguir funcionando: estiman que necesitan 3.000 millones de capital.

En la primera temporada afectada por el COVID, la 2019-2020, todas las Ligas europeas tuvieron pérdidas, salvo LaLiga española, según un informe de la consultora PwC: la Liga inglesa perdió 1.000 millones de euros, la italiana -750, la francesa -500 y la alemana -210, mientras LaLiga cerraba la temporada con 77 millones de beneficios  (frente a 225 la temporada anterior), gracias al salvavidas de los ingresos por traspasos y al aumento de los ingresos por TV. Pero en la pasada temporada, en 2020-2021, LaLiga entró también en pérdidas: -733 millones de euros, según los datos de LaLiga, que en realidad son -870 millones de pérdidas, al haber subido las pérdidas del Barça. Unas pérdidas que rompen 8 años de beneficios en el fútbol de 1ª y 2ª división, desde la temporada 2012-2013, gracias al Plan de ajuste que se puso en marcha en 2013, para recortar gastos (salarios y fichajes) y aumentar ingresos (TV, patrocinio y negocio internacional).

El impacto de la pandemia en el fútbol español, con el cierre de estadios entre marzo de 2020 y mayo de 2021, ha sido tremendo: los ingresos de los 42 Clubes de 1ª (20) y 2ª división (22) cayeron de 5.043 millones en la temporada 2019-2020 a 3.545 millones en 2020-2021, un 29,7% menos, según LaLiga. El mayor impacto se ha dado en los ingresos por taquilla (caen un -66%: de 796 a 271 millones), al no poder acudir a los estadios las 900.000 aficionados que iban cada semana en 2019. Los ingresos por retransmisiones de TV se han salvado (bajan de 1.770 millones a 1.762) y también los ingresos comerciales por patrocinio (bajan sólo de 987 a 912 millones), mientras caían a menos de la mitad los ingresos por traspasos y otros (de 1.490 millones a 600 millones de ingresos en 2020-2021).

Todos los 42 Clubes de 1ª y 2ªA  han sufrido esta caída de ingresos y las consiguientes pérdidas, pero el peor balance lo tiene el Barça, que reconoce estar en una situación financiera “dramática” (Laporta dixit): tuvo la pasada temporada unas pérdidas de -481 millones de euros y una deuda de 1.350 millones de euros (673 con los bancos y 389 con los jugadores), según los datos del propio Club. Y lo peor: tiene un patrimonio neto “negativo” (-451 millones), lo que sería un motivo de disolución si fuera  una Sociedad Anónima (SA) y no un Club de fútbol. Esta penosa situación financiera ha obligado al Barca a pedir un préstamo de 595 millones a Goldman Sachs y a implantar un Plan de ajuste, con un drástico recorte de gastos, venta de jugadores, rebaja de sueldos y no poder pagar la ficha a Messi.

Otros Clubes de 1ª división con serios problemas financieros son el Valencia, el Betis o el Athletic Club, mientras están algo mejor el Madrid (perdió 70 millones la temporada 2020-21) o el Atlético de Madrid (perdió 50 millones). Peor están los 22 Clubes de 2ªA, que han reducido drásticamente gastos y fichajes. Y se desconoce la situación financiera real de los 102 equipos que integran la 2ªB y, sobre todo, los penosos balances de los 397 equipos de 3ª división, todos ellos mucho más afectados por el cierre de los estadios que los grandes equipos (en 2ª B, los ingresos por abonos y taquilla suponen el 50% de los ingresos, mientras que sólo aportan un 15% del Presupuesto en el caso del Real Madrid).

LaLiga ya puso en marcha, en marzo de 2020, un Plan de ajuste para afrontar la caída de ingresos de la pandemia, actuando en varios frentes. El primero y fundamental, negociar con el Gobierno y los bancos un paquete de créditos ICO de 600 millones de euros, con la garantía del Estado (o sea, de todos los españoles). Y en paralelo, varios grandes Clubes (Atlético, Barça y Real Madrid) solicitaron préstamos a Fondos de capital riesgo nacionales e internacionales. La segunda vía de escape fue solicitar un ERTE para las plantillas de los Clubes de fútbol, que aprovecharon 7 Clubes de 1ª (Barça, Sevilla, Atlético de Madrid, Valencia, Alavés, Espanyol y Osasuna) y otros 10 de 2ªA, más 41 Clubes de 2ª B y muchos más de 3ª división. A la vez, los Clubes pidieron a sus jugadores que se bajaran los sueldos, no sin resistencia, entre el -10% (Madrid) y el 70% algunos como el Barça.

La cuarta vía de recortes se produjo en los fichajes, primero en el verano pasado: el gasto cayó de 1.291 millones gastados por los grandes Clubes en el verano 2019 a los 483 millones (-66%)  gastados en el verano 2020, según la LFP. Un ajuste en fichajes y salarios que LaLiga ha vuelto a exigir a los Clubes esta temporada 2021-2022, con nuevos límites según los ingresos estimados para cada Club. Eso ha vuelto a colocar a la Liga española como la más austera de las Ligas europeas: el gasto en fichajes de los equipos españoles de 1ª ha sido, en la campaña de verano de 2021, de 293 millones de euros, frente a 1.351 millones que han gastado los equipos de la Liga inglesa, los 549 millones de la Liga italiana, los 416 millones gastados en fichajes por la Liga italiana y los 356 de la Liga francesa.

Este mayor ajuste impuesto por LaLiga a los grandes equipos españoles explica que el Barça no haya podido retener a Messi, porque su agujero financiero y los ingresos previstos no permitían pagar su ficha (135 millones). Sorprende que sí la ha podido pagar el PSG  (35 millones anuales por 2 temporadas), cuando el Club francés tiene también problemas financieros y se ha permitido incluso fichar a 6 costosos jugadores (incluidos Ramos y el lateral Achaf, por 60 millones). La explicación es doble. Por un lado, la Liga francesa (Ligue 1) está en una peor situación financiera que LaLiga (lleva 2.600 millones de pérdidas operativas en las 2 últimas temporadas) y aprobó en 2018 límites salariales a los Clubes, pero no entrarán en vigor hasta dentro de 2 años (cuando vence el contrato de Messi con el PSG). Por otro lado, el PSG ha burlado tradicionalmente las normas financieras de la UEFA, que ahora ha suavizado con la pandemia. Y además, el PSG es un Club propiedad de un multimillonario Fondo ligado a la familia real de Qatar, con lo que no tiene problemas para inyectar periódicamente fondos, lo que ha trastocado y trastoca el negocio del fútbol europeo.

Volviendo al fútbol español, la persistencia de la pandemia ha obligado a LaLiga a ir más allá en sus Planes de ajuste y buscar un rescate financiero que asegure el futuro de los Clubes. Y así, tras 10 meses de negociación, LaLiga anunció en agosto un acuerdo con el Fondo británico CVC (que gestionó durante una década la Formula 1) para recibir una inyección de 2.667,5 millones de euros, 2.460 millones para préstamos a 40 años (sin intereses) a los Clubes de 1ª y 2ªA, 100 millones para el fútbol femenino y categorías no profesionales y otros 100 millones para la digitalización de LaLiga. A cambio de este dinero, el Fondo CVC recibirá una parte (11%) de los ingresos de patrocinio y TV de LaLiga en los próximos 40 años (aunque los gestionará solo LaLiga) y será su “socio industrial” para impulsar el desarrollo multinacional del fútbol español.

Este rescate financiero al fútbol español ha sido aprobado en agosto por 38 de los 42 Clubes de 1ª y 2ªA, aunque cuenta con el rechazo del Madrid y el Barca (que creen que pueden financiarse por si mismos y no quieren un Fondo gestionando parte de sus ingresos), el Athletic Club y el Oviedo, que quedarán fuera del acuerdo. Ahora, con ese dinero, LaLiga lo repartirá entre los Clubes, según su tamaño (250 millones le correspondían al Madrid o al Barça, 184 al Atlético de Madrid, 120 al Sevilla, 117 al Valencia, 115 al Athletic o 108 al Villareal). Y les exige un compromiso a la hora de gastarlo: el 70% del préstamo debe ir a infraestructuras (estadios) e innovación tecnológica, otro 15% para compra de jugadores y el 15% restante para reestructurar su deuda financiera.

Este rescate financiero a los grandes Clubes (¿qué pasa con el resto?) trata de asegurar su supervivencia esta temporada, cuando de momento sólo se permite un 60% de público en los estadios. Y en paralelo, LaLiga, la entidad que dirige el fútbol español, sigue adelante con su reconversión profesional de los Clubes, avanzando en tres vías. La primera, aumentar los ingresos que obtienen de las retransmisiones por TV, tratando de que pasen de los 1.800 millones actuales a 2.300 millones en unos años, para lo que quieren negociar con nuevos operadores (Amazon, DAZN) y aumentar las plataformas de emisión de partidos en el extranjero (van a lanzar una aplicación de pago, LaLiga Xtra, en 70 paises). La segunda vía de reforzamiento es aumentar los ingresos internacionales de los Clubes: aumento sobre todo de patrocinios (pasar de 90 a 112 millones y que el 50% de estos ingresos se generen fuera de España), en Africa y Oriente Medio, aunque también en Asia y América.

Pero la gran apuesta de LaLiga es la digitalización del fútbol español, que los aficionados (sobre todo los jóvenes) tengan múltiples plataformas (APPs, plataformas de transmisión por streaming…) para seguir la competición además de acudir a los estados. LaLiga ya ha invertido 200 millones en digitalización desde 2014 y ha firmado un acuerdo con Microsoft para desarrollar soluciones tecnológicas para la retransmisión de partidos. Y ahora, España es el único país que ha incluido el deporte entre los sectores que van a beneficiarse de los Fondos de recuperación de la UE: se van a destinar 300 millones para su digitalización, que se canalizarán a LaLiga y a los Clubes. Fútbol en la nube.

Al final, la pandemia ha desvelado lo vulnerable que es el negocio del fútbol y el grave riesgo de que estalle la “burbuja” económica creada alrededor de este deporte. Pero puede ser también una oportunidad para reconvertir el mundo del fútbol, consiguiendo en unos años sanear las cuentas de los Clubes y asentar sus balances y su futuro. Eso exige mejorar sus ingresos y racionalizar sus gastos, evitando sueldos escandalosos e inversiones faraónicas. Pero mientras haya jeques y Fondos de inversión que trastoquen el deporte en especulación, será difícil conseguirlo. La UEFA habla mucho de “Fair Play Financiero” pero piensa en suavizar sus normas cuando acabe la pandemia. Y LaLiga es hoy la más austera y vigilante, pero está sometida a la presión de la Premier británica y las demás. Así que el ajuste actual puede ser sólo una tregua y quizás no se pinche la burbuja del fútbol. Un grave riesgo, porque si vuelve a haber problemas, quizás tendremos que rescatarlos nosotros.   

lunes, 6 de septiembre de 2021

Pandemia: mejor, pero queda todavía

Seguimos en la 5ª ola de la pandemia, aunque con la tercera parte de contagios (198) que a finales de julio (687), gracias al extraordinario avance de las vacunaciones (7 millones recibieron la 2ª dosis en agosto). Pero el turismo y la gran movilidad han provocado 430.000 nuevos contagios y 2.854 muertes por COVID en agosto. Ahora, con la vuelta a casa, los contagios se trasladarán a las grandes ciudades, empresas y centros educativos, con la mayoría de jóvenes sin vacunar (faltan 5,37 millones). Lo más preocupante es que también están sin vacunar totalmente 2 millones de personas con más de 40 años (834.000 con más de 60), más vulnerables a la variante Delta. No hay que bajar la guardia: el virus sigue ahí, es muy contagioso (incluso para los vacunados) y mata más. Y habrá que pasar del 70% de población vacunada hoy al 90% para inmunizarnos. Es la clave para asentar la recuperación económica iniciada y un empleo que ya iguala al de antes de la pandemia. Hagamos el último esfuerzo.

Enrique Ortega 

La pandemia en el mundo ha acelerado los contagios este verano, pasando de 3,75 millones de contagios semanales a finales de julio a 4,59 millones a finales de agosto, según los datos de la Universidad Jhons Hopkins. Hoy son ya 220,68 millones de personas contagiadas por COVID 19 en 193 paises, un 2,8% de la población mundial. El continente más afectado sigue siendo América (84,5 millones de contagiados), junto con Europa (65,7 millones) y el sudeste de Asia (41,5 millones), seguidos de lejos por el este del Mediterráneo (14,7), el Pacífico (6,7) y África (5,6 millones), según la OMS. Por paises, lideran los contagios Estados Unidos (34,94 millones) e India (33,02), junto a Brasil (20,89), seguidos a mucha distancia por Francia (6,92 millones), Reino Unido (6,91), Rusia (6,91), Turquía (6,42), Argentina (5,20), Colombia (4,91), Italia (4,57), España (4.877.755 contagiados) y Alemania (4,01 millones).

Los muertos por la pandemia se han estabilizado en julio y agosto, en torno a los 69.500 fallecidos cada semana, y hoy se ha alcanzado la cifra de 4.567.387 fallecidos en el mundo por COVID 19 (2,8 millones este año), según la Universidad John Hopkins. Casi la mitad de los muertos se han producido en América (2.112.810 fallecidos), seguida de Europa (1.278.191), sudeste de Asia (650.040), Mediterráneo oriental (269.421), África (136.742) y Pacífico (92.506 muertos), según la OMS. Por paises, encabezan el ranking de mortalidad Estados Unidos (648.472 muertos), Brasil (583.628) e India (440.752), seguidos de lejos por Rusia (183.896), Reino Unido (133.553), Italia (129.515), Colombia (125.278), Francia (115.401), Argentina (112.511), Alemania (92.360) y España (84.795 muertos, de ellos 34.159 este año).

En Europa, los contagios por COVID 19 no se han cuadruplicado en agosto, como vaticinaba en julio el Centro Europeo de Prevención de Enfermedades (ECDC), sino que se han estabilizado, en los 199 contagios por 100.000 habitantes a finales de agosto. Ahora, la previsión del  ECDC es que los contagios se mantengan en las próximas 2 semanas (quedando en 194 contagios/100.000 habitantes el 12 de septiembre) y bajen bastante en Francia (de 403 a 283), España (de 270 a finales de agosto a 142 a mediados septiembre) y Portugal (de 306 a 273), subiendo en Alemania (de 137 a 217) e Italia (150 a 160). De momento, España es el 8º país europeo con más contagios (198,25 por 100.000 habitantes el viernes 3), por detrás de Reino Unido (706), Irlanda (506), Suiza (413), Francia (361), Portugal (293), Bélgica (245) y Paises Bajos (200).Y tenemos más contagios que Alemania (158), Italia (147), Suecia (133) y la mayoría de paises del Este.

En España, el nivel de contagios de esta 5ª ola se ha reducido drásticamente en agosto, bajando de los 700 contagios el 26 de julio (el techo) a 198,25 contagios el viernes 3 de septiembre, según Sanidad. Un nivel de contagios que nos coloca todavía en “riesgo alto” (150 a 250 contagios), aunque la incidencia sigue siendo muy dispar por autonomías. Así, tenemos 6 regiones en “riesgo extremo” (más de 250 contagios/100.000 habitantes): Melilla (428), Ceuta (394), Extremadura (382), País Vasco (267), Cantabria (258) y Castilla la Mancha (251). Otras 11 autonomías están en “riesgo alto”: La Rioja (243), Baleares (240), Galicia (218), Madrid (215), Aragón (214), Navarra (213), Murcia (202), Castilla y León (200), Andalucía (193), Cataluña (162) y Comunidad Valenciana (155). Y sólo 2 regiones están en “riesgo medio” (50-150 contagios por 100.000 habitantes): Asturias (83) y Canarias (125), según Sanidad.

El motor de los contagios en esta 5ª ola siguen siendo los jóvenes, la mayoría sin vacunar (más vulnerables) y con más movilidad y contacto social, especialmente en vacaciones. Con todo, en agosto ha bajado drásticamente su nivel de contagios: entre los adolescentes de 12 a 19 años, la incidencia ha caído de 1.193 contagios por 100.000 habitantes a finales de julio a 364 el viernes 3; entre los jóvenes de 20 a 29 años, los contagios han caído de 1.193,9 a 267; y entre los niños menores de 12 años, de 373 a 240. En el resto de edades, los niveles de contagios son inferiores a la media española (198,25 contagios el viernes), según Sanidad.

En agosto, por las vacaciones, se han hecho menos pruebas COVID (tanto PCRs como antígenos), bajando de 1,2 millones semanales a finales de julio a 741.000 a finales de agosto. Y también ha bajado drásticamente el porcentaje de positivos en estas pruebas: del 16% que salían a finales de julio a un 8,1% de pruebas positivas el viernes 3, todavía un porcentaje alto (“riesgo medio” para Sanidad, que estima no debía superar el 4%). Sin embargo, todavía hay un porcentaje demasiado alto de positivos en Castilla la Mancha (13,08%), Aragón (11,84%), Andalucía (10,40%) y País Vasco (10,09%). Y lo peor es que en agosto, con la gran movilidad de la población, ha sido muy difícil rastrear los contactos: en un 36% de los casos no se han encontrado contactos y cuando se han investigado, la media ha sido de sólo 2 contactos por contagiado, según Sanidad.

Los nuevos contagios se están produciendo, en un 88%, por la variante Delta (India), que es mucho más virulenta y provoca el doble de hospitalizaciones en los no vacunados (o que no hayan completado la 2ª dosis), según un estudio publicado en The Lancet. Por eso han aumentado las hospitalizaciones en agosto, pasando de 7.955 el 23 de julio a un máximo de 10.184 el 4 de agosto, aunque ahora ha bajado a 6.245 hospitalizados (un 5,30% de camas ocupadas por enfermos COVID, un nivel de “riesgo medio”), según Sanidad. Lo más preocupante es que muchos de estos hospitalizados (los mayores de 40 años no vacunados y algunos jóvenes) acaban en la UCI, donde han aumentado mucho los pacientes: de 1.292 el 23 de julio a 2.031 el 9 de agosto y todavía 1.460 el viernes 3 de septiembre. Donde peor están las UCIs (en “riesgo extremo”) es en Madrid (29,5% camas ocupadas por enfermos COVID) y Cataluña (28,10%), estando en “riesgo alto” (15-25% UCIS ocupadas) Navarra (21,31%), Aragón (18,92%), País Vasco (18,59%), Baleares (17,73%) y Canarias (15,69%).

Pero lo peor de la pandemia en agosto han sido las muertes: han saltado de 265 fallecidos la última semana de julio a 785 la primera de agosto, 464 la segunda, 666 la tercera, 1.530 muertos la cuarta semana de agosto (viernes 20 a viernes 27), con un récord de 194 muertos el 31 de agosto, y 795 fallecidos la última semana (27 agosto-3 septiembre). En total, 2.854 personas muertas por COVID en agosto, frente a “solo611 muertes por la pandemia en julio. Y eso se debe a que la variante Delta es más virulenta y ha atacado a mayores vulnerables sin vacunar (e incluso vacunados), volviendo a matar en las residencias de ancianos, donde han aparecido rebrotes más virulentos (de 7 fallecidos semanales a finales de junio a 170 en la primera semana de agosto).

Este negro balance de la pandemia en agosto habría sido mucho peor si no se hubiera dado un gran salto en las vacunaciones: de 26,42 millones vacunados con las 2 dosis el 27 de julio (el 55,7% de la población) se ha pasado a 33,37 millones totalmente vacunados el 31 de agosto (el 70,3% de los españoles). Son 6.956.296 personas totalmente inmunizadas en agosto. Un récord que coloca a España como líder de vacunación en Occidente, sólo por detrás de Portugal (73,6% vacunados) y por delante de Canadá (66,6%), Reino Unido (62,6%), Israel (62,4%), Holanda (62,3%), China (61,1%), Italia (60,5%), Alemania (59,9%), Francia (58,8%), USA (51,7%), Japón (43,5%), y Rusia (24,9%), según Ourworldindata.org.

Pero queda mucho por hacer, dado que la pandemia no se acabado (el nivel de contagios, ahora en 200, debería bajar de 50) y hay todavía muchos españoles sin vacunar, según los últimos datos de Sanidad. El colectivo prioritario siguen siendo los mayores de 40 años sin completar las 2 dosis: eran 2.096.713 personas el viernes 3 de septiembre, tanto entre 70 y 79 años (faltan 60.919), entre 60 y 69 años (faltan 223.606), entre 50 y 59 años (faltan 549.911) y entre 40 y 49 años (1.262.277 no tienen la 2ª dosis). Y en paralelo, hay que vacunar a los menores de 40 años, donde se concentran más los contagios, especialmente  ahora que empiezan los colegios y la Universidad. En este grupo (de 12 a 39 años), faltan de completar la 2ª dosis un total de 5.376.717 jóvenes, alcanzando la inmunidad a dos tercios de los jóvenes (20-39 años), pero sólo a poco más de un tercio de los adolescentes (un 39,4% de los que tienen 12-19 años están vacunados).

Sólo completando la vacunación de los mayores de 40 años (reitero: faltan 2.096.713) y de los jóvenes de 12 a 39 años (faltan de inmunizar 5.376.717) se puede llegar a la inmunidad de rebaño que ahora piden los expertos frente a la variante Delta, el 90% de la población con las 2 dosis de vacunas (los menores de 12 años suponen el 11% del censo). Visto lo conseguido en la estrategia de vacunación, puede conseguirse para finales de octubre, pero requiere planificación sanitaria y convencer a las bolsas de indecisos y negacionistas, obligando a vacunarse si fuera necesario (sanitarios, residencias, empleados públicos…).

En paralelo a completar la vacunación, es importante mantener las actuales restricciones y no bajar la guardia en las medidas de prevención (distanciamiento, mascarilla, controles en ocio y hostelería) hasta que el nivel de contagios baje de 50 por 100.000 habitantes. Y controlar en especial la vuelta a los trabajos y a las aulas, porque un repunte de contagios en la enseñanza sería ahora dramático. Y hace falta un Plan de choque en la sanidad, para reforzar los Centros de Salud y la atención primaria (deben reanudarse las consultas como antes), así como la atención especializada y en los hospitales, con un Plan para reducir las listas de espera, sobre todo en operaciones prioritarias.

No se puede bajar la guardia, porque el virus sigue ahí y pone en riesgo no sólo nuestra salud y nuestra vida (155 muertos por COVID el viernes 3 de septiembre, no lo olvidemos) sino también la salida de la crisis, la recuperación económica, ya iniciada: en el 2º trimestre España volvió a crecer un +2,8% (tras estancarse en el 4º trimestre y caer un -0.4% en el primer trimestre), el mayor crecimiento entre los grandes paises europeos (la UE-27 creció un +1,9%, Francia un +0,9%, Alemania un +1,5% e Italia un +2,7%, según Eurostat). Y la mejora del consumo y la mayor actividad en la construcción, la industria y el turismo han conseguido que el empleo lleve 4 meses con un fuerte crecimiento, con la mayor bajada del paro en agosto de la historia. Y así, en agosto se ha conseguido recuperar el nivel de empleo anterior a la pandemia: 19.477.505 cotizantes a la Seguridad Social (19.479.814 en febrero 2020), aunque todavía hay 272.190 trabajadores “aparcados” en ERTES.

Todo esto se puede poner en peligro si ahora, a la vuelta de vacaciones, relajamos la lucha contra el virus, descuidando las normas de distanciamiento social, y no nos volcamos en vacunar lo antes posible a todos los mayores de 12 años a los que falta poner la 2ª dosis (7.473.230 personas en total) para conseguir ese 90% de vacunación que nos permita lograr la inmunidad de rebaño y estar más tranquilos, salvar vidas y recuperar la economía y el empleo. Es el último esfuerzo, en estos próximos meses, para evitar un repunte de contagios y salvar el futuro. Merece la pena.

jueves, 5 de agosto de 2021

5 libros sobre los males de la economía

El verano y las vacaciones son un buen momento para leer. Y no sólo novelas, poesía, ensayos o historia. También economía, que no es “un rollo”, sino la manera de entender mejor lo que nos pasa cada día. Y sobre todo si hay libros escritos por gente que sabe (expertos de verdad), que es crítica  (una minoría que se desmarca del “pensamiento único”) y escribe claro, para que se le entienda. Así son los 5 libros que recomiendo hoy para estas vacaciones, que analizan los problemas de la economía mundial y plantean alternativas, sensatas y posibles. Libros que repasan los retos de la economía en este siglo y, en especial, la desigualdad, los impuestos, el déficit público y la globalización, sin olvidar el poder imparable de las grandes tecnológicas y sus consecuencias sobre nuestras vidas. Temas que nos afectan mucho y sobre los que podemos saber más. Mirar, elegir y leer alguno.

Enrique Ortega

El primer libro, “El capitalismo del siglo XXI”, escrito por el catedrático español  Carlos Sebastián,  es un diagnóstico certero de la situación de la economía y el capitalismo hoy, centrado en la creciente desigualdad (un problemas que vemos) y en el menor dinamismo y eficiencia de la economía (un problema del que se habla menos, pero que explica que el nivel de vida y empleo no mejore más). El libro analiza los cambios provocados en los años 80 (neoliberales, Reagan y Thatcher) y cómo han provocado una reducción de la competencia y un menor empuje de la economía, con menos productividad, menos empresas jóvenes y menos innovación. Y señala los “culpables”: desregulación, cambios fiscales, menos supervisión, concentración del poder económico y menos competencia, con menos dinamismo económico, deterioro de salarios y condiciones laborales y más desigualdad.

En definitiva, que tenemos un sistema económico con poco empuje y que no puede mejorar la vida de la mayoría, beneficiando cada vez más a un 1% más rico. No es un panfleto sino las conclusiones de un catedrático con cientos de datos y argumentos irrefutables. Pero Carlos Sebastián hace algo más: intenta aportar soluciones. Y busca entre los economistas mundiales las propuestas más atractivas (el Nobel Stiglitz y Thomas Piketty), para resumirnos las medidas que habría que tomar, básicamente una mayor competencia, más supervisión, más innovación, reforma fiscal, vuelco educativo y mejora de la productividad, sentando las bases de lo que llama “un capitalismo ético”. Muy interesante… y posible.

El segundo libro, “Las edades de la globalización”, del profesor norteamericano Jeffrey D. Sachs, es muy ambicioso: analiza la historia económica del mundo, desde el Paleolítico a la era digital, para intentar extraer las enseñanzas de lo que ha funcionado bien y mal en las distintas etapas económicas de la globalización. Es un extraordinario manual para recordarnos los eslabones básicos de la historia del mundo: el Paleolítico (70.000 a 10.000 años antes de JC), el Neolítico (10.000-3.000 años antes de JC), la Edad Ecuestre (3.000-1.000 años antes de JC), la Edad Clásica (1.000 a 1.500 años después JC), la Edad Oceánica (1.500- 1.800), la Edad Industrial (1.800-2000) y la Edad Digital (siglo XXI). Es especialmente interesante (y novedosa) su explicación de la caída del imperio chino e indio y el auge de Japón, pero sobre todo cómo el hombre ha ido afrontando los problemas en la historia.

Cara al futuro, Sachs señala 3 grandes riesgos: la desigualdad, el cambio climático y el riesgo de guerras, sobre todo con China. Y plantea varias recetas: una mayor co-gobernanza entre los paises (multilateralismo), un  auge de las políticas “socialdemócratas” (poniendo al individuo en el centro de la economía) y una reforma de la ONU, planteando que la mayor esperanza de la humanidad es la cooperación, la clave de la historia del hombre desde que los humanos modernos salieron de Africa hace 70.000 años. Algo que hemos olvidado.


El tercer libro, “El triunfo de la injusticia”, escrito por dos profesores de la Universidad de California, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, se centra en uno de los grandes males de la economía hoy: los impuestos y el fraude fiscal de los más ricos, una de las fuentes de la enorme desigualdad. El libro empieza haciendo historia y recordando que, tras la II Guerra Mundial, en Europa y EEEUU había una fiscalidad que obligaba a pagar a las empresas y a los más ricos, sentando las bases de 30 años de fuerte crecimiento y un alto nivel de vida. Y relata como en los años 80 (otra vez los neoliberales, Reagan y Thatcher) se inicia una carrera por bajar impuestos, entre paises y dentro de cada uno, llegándose a la situación actual, donde los más ricos pagan menos impuestos que sus secretarias y donde empresas y multinacionales multiplican su ingeniería fiscal para “eludir” impuestos (pagar poco “legalmente”). Es muy interesante su descripción de la política fiscal de los megaricos y multinacionales y del funcionamiento de los paraísos fiscales.

Una vez planteado el problema (“los ricos no pagan impuestos”), los autores plantean qué podría hacerse para que los pagaran, alternativas más dirigidas a la política USA pero que sirven para el resto. Proponen un impuesto sobre la renta más progresivo (tipos más altos, hasta el 60% marginal, para las rentas más altas), un impuesto más elevado de sucesiones (herencias), un impuesto mínimo para las empresas (el G-20 acaba de aprobar el 15% mínimo para las multinacionales), más tributación de dividendos y ganancias de capital  y un impuesto progresivo sobre la riqueza (2% para más de 50 millones de dólares y 3% para más de 1.000 millones). Y con esta reforma, señalan, la clase media y trabajadora pagaría menos impuestos. Además, han creado una web (www.taxjusticenow.org) con un simulador para que cualquiera pueda evaluar las consecuencias de cualquier cambio fiscal que proponga. Todo para conseguir más ingresos y servicios públicos y reducir la desigualdad.

El cuarto libro, “El mito del déficit”, de la catedrática norteamericana Stephanie Kelton, analiza la otra cara del debate de los impuestos: el déficit público, que lleva décadas siendo la gran preocupación de muchos y la justificación de los recortes. El libro es un trabajo provocativo, que defiende la Teoría Monetaria Moderna (TMM): los Gobiernos no tienen un problema de déficit, de no poder pagar la sanidad, la educación o las pensiones, porque pueden emitir moneda y pagar lo que necesiten. Por eso es un error comparar el déficit público con los problemas de las familias: ellas necesitan ingresar más o recortar gastos, pero los Gobiernos no, les basta con emitir más moneda. Eso sí, no de forma ilimitada: el gasto tiene que ser compatible con el potencial de la economía y no disparar la inflación.

Este libro es a la economía como Copérnico en su día, al intentar desmontar los mitos que nos repiten machaconamente: que el Estado debe aprobar presupuestos equilibrados, que los déficits prueban que se ha gastado de más, que los déficits quitan dinero a empresas y ahorradores, que el déficit comercial es malo y que la sanidad, la educación y las pensiones no se van a poder pagar y llevan a la quiebra de los Estados. Capítulo a capítulo, Kelton desmonta estos 6 mitos y plantea un cambio en la política monetaria y fiscal para construir “una economía para la gente”, no una economía constreñida por el déficit. Y una economía que busque el pleno empleo y resuelva los déficits que importan (empleo, educación, sanidad, pensiones, infraestructuras), no liquidar el déficit público con un  altísimo coste. Léanlo, es un libro muy sorprendente, tanto como lo fue decir que la Tierra gira alrededor del Sol.

Y para terminar, un libro “gigantesco” (910 páginas, 693 sin notas): “La era del capitalismo de la vigilancia”, de Shoshana Zuboff, socióloga de Harvard. Todo un tratado sobre el inmenso poder de los grandes gigantes de Internet (Google, Facebook, Microsoft, Apple y Amazon), que todos intuimos pero cuyo alcance real revela este libro de una forma metódica y estremecedora. La autora explica lo que buscan estos nuevos capitalistas del siglo XXI: el excedente que se encuentra en nuestro comportamiento, nuestros datos, que luego venden a otras empresas para que nos vendan sus productos. La materia prima de estos nuevos capitalistas es nuestro comportamiento y buscan extraer cada vez más datos de nuestra conducta diaria para sacar más beneficios. Primero obtuvieron la plusvalía con los datos del mundo digital. Luego dieron el 2º gran salto, buscando información en el mundo real, con las redes sociales y los móviles (ubicación, navegación, etc.). Y ahora están lanzados al Internet de las cosas, para rentabilizar nuestra conducción, la vida en casa, la salud o las ciudades conectadas. Y el siguiente salto es conseguir datos de nuestra vida interior, de nuestro estado de ánimo y personalidad, con los asistentes virtuales.

Zuboff lleva años siguiendo los avances de los gigantes de Internet y nos explica cómo hemos llegado hasta aquí, cómo han conseguido tanto poder, amparados en la “alegalidad” de lo que hacen,  la importancia de los Gobiernos y el “dejar hacer” de los usuarios, a los que tratan de atraer con ideas de “libertad”, “modernidad” y “futuro”, que encumbren lo más importante: que buscan sus beneficios en comerciar con nosotros, con lo que hacemos y pensamos. Y eso les ha convertido en “el Gran Otro”, una especie de “Gran Hermano” que domina el orden social y determina el futuro digital. Para la autora, el capitalismo de la vigilancia es “una forma de acumulación de beneficios sin precedentes en la historia y su gran objetivo es “moldear las conductas”, inducir en nuestros comportamientos (desde una compra al voto) para obtener el máximo beneficio. Por eso, Zuboff considera que estos capitalistas tecnológicos son “una amenaza para la democracia, la libertad y nuestro futuro como seres humanos”… La verdad es que el libro asusta. Pero temo que la realidad es aún más terrible. Debíamos pensar en ello cada vez que nos enganchamos a Internet.

Bueno, ahí dejo estas 5 propuestas de lectura, originales, críticas, documentadas y serias, escritas todas por expertos que buscan que les entendamos. Y que pensemos un poco sobre los grandes problemas y retos de nuestra economía y nuestra vida. Ojalá alguno os interese. ¡Hasta septiembre¡

lunes, 2 de agosto de 2021

Vacaciones: pocos turistas y precios altos

Media España está de vacaciones, aunque la otra media no pueda o no quiera viajar, según el Barómetro del CIS. Este verano, el turismo nacional recuperará dos tercios de los viajes de 2019, pero vendrán la mitad de turistas extranjeros que nos visitaban antes de la pandemia, según el sector, que espera facturar 20.000 millones menos que hace dos veranos. Eso sí, agencias, hoteles, apartamentos y restaurantes aprovechan para subir precios estas vacaciones, donde tenemos la luz, los carburantes y los vuelos mucho más caros y cuando también suben los alimentos y el súper. Entre la 5ª ola y las subidas de precios, los españoles saldremos menos días de vacaciones, más al interior, norte, Galicia, Cádiz y Huelva, mientras encontraremos menos extranjeros (sobre todo franceses y alemanes) en Baleares, Canarias y la costa mediterránea. Será el 2º verano en pandemia, con más movimiento que el anterior, pero aún “a medio gas” y con el virus desatado entre los jóvenes. ¡Descansen y cuídense¡

Enrique Ortega

Estas son las vacaciones del escape y la incertidumbre. Tras año y medio de pandemia, la mayoría de las personas quieren “escaparse” y viajar, olvidarse de los problemas más que nunca. Pero también saben que el virus sigue ahí y que la 5ª ola ha disparado los contagios, sobre todo entre los jóvenes y en los lugares de veraneo. Eso ha aumentado la incertidumbre a la hora de coger vacaciones, más cuando en muchas familias han bajado los ingresos y el trabajo por la pandemia (un 34,4% de los hogares no se pueden coger una semana de vacaciones por la crisis, según el INE). El resultado es un país donde la mitad de españoles dicen que se irán de vacaciones y la otra mitad no: el  49,9% no se irá, el 4,9% lo está pensando y el 45,1% restante se han ido ya de vacaciones o están pensando en irse este mes, según el Barómetro del CIS, una encuesta hecha entre el 2 y el 15 de julio. Los que más piensan viajar son los más jóvenes (más de la mitad de los menores de 34 años) y los que menos, los mayores de 55 años (sólo un tercio cogerá vacaciones este verano).

Entre la crisis y la pandemia, la gran mayoría del 45,1% que cogerá vacaciones se quedará dentro de España (el 88,8%), sólo un 6,8% irán al extranjero y otro 3,8% viajarán dentro y fuera del país, según el Barómetro del CIS. La mayoría viajará, en coche (78,6%) o avión (18,1%), a las costas (58,8%) e islas (11,9%), aunque aumentan los viajes a zonas rurales (20,5%), ciudades de interior (15%) y turismo de rutas (8,2%). Al alojarse, un 30,8% irá a un hotel, un 20,1% a un apartamento, el 19,1% a su 2ª vivienda, otro 19,1% a casas de amigos, un 6,6% a campings, otro 6% a casas rurales, el 3,7% a hostales y pensiones y 1,1% optan por la autocaravana. Y este verano se multiplican los viajes cortos, de 1 semana (22,4%) y menos (12,4%), aunque aumentan las vacaciones con duración entre 1 y 2 semanas (28,7%) y de más de 15 días (29,8% de los viajes).

Este 2º verano en pandemia se espera mejor que el verano pasado, pero el sector turístico lo ve con gran incertidumbre, debido al crecimiento imparable de la 5ª ola del virus, que ha sumido a toda la Península en “riesgo alto”, lo que va a retraer a irse de vacaciones a muchos españoles y va a frenar la llegada de turistas extranjeros, sobre todo de Francia (su Gobierno ha desaconsejado viajar a España), Alemania (exige cuarentena a los que vuelvan de vacaciones de España) y de Estados Unidos (nos consideran un país “de alto riesgo”). Con ello, la última previsión de Exceltur, la patronal turística, apuesta por recuperar dos tercios del turismo nacional de 2019 y un tercio del turismo extranjero. Y así, facturar este verano 37.979 millones, 20.000 millones menos que en 2019, antes de la pandemia.

La industria turística espera que quien les salve este verano sean los turistas nacionales, que suponen la mitad de su negocio. La previsión es facturar este verano con los turistas españoles dos tercios del negocio de 2019 (-32,9% de facturación), mejor en agosto y septiembre que en julio. Y en paralelo, con los turistas internacionales facturar sólo un tercio del negocio de 2019 (-61,2% de facturación), más en julio que en agosto y septiembre, según el estudio de Exceltur. Y con ello, esperan que el verano sea más flojo en las zonas que suelen recibir más turistas internacionales (Baleares, Canarias y costa mediterránea) y haya más turismo en las zonas donde se esperan más españoles (norte de España, Galicia, interior de las dos Castillas, la Rioja, Navarra y Aragón, junto a Cádiz y Huelva). Dos Españas con dos veranos y ocupaciones turísticas diferentes.

La mayor incertidumbre sobre cómo acabará siendo este verano está en el turismo extranjero. La última previsión del Gobierno es que lleguen 16,9 millones de turistas internacionales, lo que supondría un tremendo avance sobre el verano pasado (vinieron 6 millones de turistas extranjeros) y algo más de la mitad de los turistas foráneos que entraron en el verano de 2019 (28,8 millones), un año récord. La incógnita está en los turistas británicos (21,5% de los turistas extranjeros en 2019), que pueden viajar a España sin hacer cuarentena a la vuelta (si están vacunados), lo que ha triplicado sus vuelos a España, aunque tienen el hándicap de ser el país europeo con más contagios por COVID 19. En el caso de los turistas franceses (13,2% del total en 2019), Cataluña y la Comunidad Valenciana está sufriendo los efectos de la recomendación del Gobierno galo para que no viajen a España. Y lo mismo pasa, sobre todo en Baleares y Canarias, con los turistas alemanes (otro 13,2% del total), a quienes su Gobierno exigirá cuarentena al volver de España si no están vacunados. Y también EEUU ha incluido a España como “zona de alto riesgo” COVID.

La evolución de la 5ª ola en agosto será clave para la evolución del turismo. El Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) no es ahora tan pesimista  y su última previsión (jueves 29) apunta que la incidencia no se va a cuadruplicar en Europa (como temía hace 10 días) sino que sólo se va a multiplicar por 1,5 (de 200 contagios el 25 de julio a 304 el 8 de agosto). Pero sigue colocando a España como el 2º país de la UE-27 con más incidencia del COVID, sólo por detrás de Chipre (1.496 contagios): creen que pasaremos de los 700 contagios de la semana pasada a 849 el 1 de agosto y 971 el 8 de agosto, aunque el viernes 30 de julio habíamos bajado a 687 contagios.  Sean 971 o más de 500 contagios este mes, España seguirá siendo un destino “de alto riesgo” en Europa. Y eso es desastroso para mantener el turismo extranjero, que podría anular reservas, lo mismo que los turistas nacionales. Por eso es especialmente urgente tomar restricciones duras para bajar drásticamente los contagios, especialmente en las zonas turísticas: Baleares (951 contagios el viernes), Cataluña (927), Comunidad Valenciana (575), Andalucía (565) y  Canarias (487), las 5 autonomías con más afluencia de extranjeros.

Además de lidiar con un “riesgo extremo” de contagios, los que están de vacaciones o se vayan a ir estos días sufrirán un tremendo aumento de precios. Empezando por las reservas de billetes de avión (con precios disparados en los vuelos nacionales) y las reservas de paquetes turísticos, que subieron un 14,5% en junio, según el INE. También están subiendo mucho los precios de los hoteles y alojamientos (un +6,1% en junio, según el IPC), que aprovechan en algunas zonas (norte de España y zonas rurales) la mayor demanda del turismo nacional para subir precios (y en julio han seguido subiendo los alojamientos, según el IPC adelantado que ha publicado el INE). No ayuda la fuerte subida de la luz mes tras mes (subirá un 35% en julio y costará el triple que en julio de 2020), subida de la que también “se cubren” los dueños de apartamentos y hoteles. Además, en verano suben siempre los alimentos y la mayoría de los productos del súper, por la mayor demanda.

La subida de precios ya la notamos al coger el coche para irnos de vacaciones. Los precios de los carburantes vuelven a marcar máximos la pasada semana: 1,41 euros por litro la gasolina (un 32% más cara que en mayo de 2020, que valía 1,07 euros) y 1,27 euros por litro el gasóleo (un 30% de subida sobre los 0,98 euros por litro que valía en mayo de 2020). Con ello, llenar el depósito cuesta ahora entre 16 euros más (gasoil) y 19 euros más (gasolina) que el verano pasado. Y España sigue teniendo los carburantes más caros de Europa antes de impuestos: 29 céntimos más cara la gasolina y 13,4 céntimos más caro el gasóleo que la media de precios de la UE-27, según el último Boletín Petrolero de la UE

Esto pasa, aunque el petróleo esté en máximos para todos (76 dólares barril frente a 31$ en mayo de 2020), porque España tiene una mayor demanda de gasóleo (59,2%) que de gasolina (9,1%) que Europa, lo que tensiona más aquí los precios, hay menos competencia en el refino y en la comercialización por regiones (Repsol, Cepsa y BP controlan el 60% de las gasolineras) y el margen bruto de los comercializadores (25 céntimos por litro en la gasolina y 24 en el gasóleo) es de los más altos de Europa, según la Comisión de Competencia (CNMC).

Si conseguimos pagar todas las subidas que nos esperan, desde la gasolinera al hotel y la paella o mariscada, sólo nos queda cuidarnos para evitar contagiarnos con el virus, que se está multiplicando entre los menores de 40 años no vacunados, aunque también contagia a los vacunados con 1 dosis (el 11,4% de los contagiados) y a los vacunados con las 2 dosis (5,5% de los actuales contagiados), según Sanidad.  Hay que intentar disfrutar estas vacaciones, el que pueda tenerlas, pero sin olvidar que el virus sigue entre nosotros y la pandemia no se ha acabado. 

Así que este verano será otra vez “diferente”, aunque tengamos más optimismo y confianza porque la inmunidad de rebaño está próxima, quizás no para septiembre (los expertos hablan de que la variante Delta obliga a vacunar al 80 y quizás al 92% de los españoles, que no basta con el 70% del que nos hablaban). Eso supondría que no ganaríamos la batalla al virus hasta final de año. Sea como sea, agosto va a ser todavía un mes complicado, para la salud y para el turismo y la economía.

Disfrutemos lo que podamos estas vacaciones,  pero no bajemos la guardia  frente al virus, para volver a casa con más garantías. ¡Descansen y cuídense¡

jueves, 29 de julio de 2021

EPA junio 2021: empleo récord

La recuperación del empleo en España ya se ha producido esta primavera, según la EPA conocida hoy. Y con fuerza: en el 2º trimestre se crearon 464.900 empleos, como en 2018. Y en el último año se han creado más de 1 millón de empleos, la mayor creación de empleo en un año desde 2005. El motor de esta recuperación son los empleos recuperados en los servicios (hostelería, turismo y comercio), aunque nos hayan costado la 4ª y 5ª ola de contagios. Faltan 295.200 empleos para recuperar la ocupación de antes de la pandemia (queda recuperar 1 de cada 10 empleos perdidos) y en 5 autonomías ya hay más gente trabajando que en 2019. Eso sí, el paro baja menos (-110.100) porque han aumentado mucho los que buscan empleo, más ya que antes de la pandemia. Ahora, el Gobierno espera recuperar en otoño el empleo de antes y que el Plan de recuperación baje el paro en 2021 y 2022. Pero urge aprobar un Plan de choque para emplear a jóvenes, mujeres y parados de larga duración y reformar a fondo las oficinas de empleo. El empleo debe ser la prioridad de la recuperación.

Enrique Ortega

El segundo trimestre del año suele ser bueno para el empleo, por la Semana Santa y los contratos previos al verano, salvo en 2020, donde la ocupación cayó en picado entre abril y junio (-1.074.000 empleos), por la pandemia y el grueso del confinamiento. Este año 2021, tras un primer trimestre donde cayó el empleo (-137.400), el 2º trimestre ha dado la sorpresa y el empleo ha crecido en 464.900 personas, según la EPA publicada hoy, más que en la primavera de 2019 (+333.800 empleos) y similar al empleo creado en el 2º trimestre de 2018 (+469.900). Con ello, se afianza  la recuperación del empleo iniciada el verano pasado y la ocupación aumenta en 1.064.600 empleos en el último año, la mayor creación anual de empleo desde 2005. Eso sí, gracias también a que figuran como ocupados 340.000 trabajadores “aparcados” en ERTEs.

En el 2º trimestre, la ganancia de empleo ha sido gracias a la recuperación de los servicios (+365.700 empleos creados), sobre todo la hostelería, el turismo y el comercio, pero también ha creado bastante empleo la construcción (+63.100) y, menos, la industria (+23.000) y la agricultura (+13.100), mucho más en el sector privado (+422.700 empleos)  que en el público (+42.100), según la EPA. Y sorprende que la mayor creación de empleo se haya dado en las mujeres (+241.400 frente a +223.500 en los hombres) y entre los jóvenes (+79.600 nuevos empleos entre 20 y 24 años y +72.900 entre 25 y 29 años). Y por autonomías, el empleo ha crecido en el 2º trimestre en todas, pero más en Andalucía (+102.400 ocupados), Baleares (+60.300), Comunidad Valenciana (+55.100), Cataluña (+43.300) y Murcia (+35.700).

A pesar de la histórica mejoría del empleo en el último año, España no ha recuperado todavía el empleo anterior a la pandemia: estamos 295.200 empleados por debajo de los ocupados a finales de 2019 (19.671.700 ocupados frente a 19.966.900), según la EPA. Falta recuperar 1 de cada 10 empleos perdidos con la pandemia. Entre los hombres falta recuperar 200.000 empleos, pero sólo 95.200 entre las mujeres. Y por edades, todavía hay menos jóvenes trabajando que en 2019, pero hay más ocupados de 45 a 49 años (+54.500) y de más de 55 años (+237.000), los menos afectados laboralmente por la pandemia.  Y hay ya más gente trabajando en la construcción  (+40.900) y en el campo (+17.200), aunque todavía menos en la industria (-98.600) y sobre todo, en los servicios (-254.800). Destaca también que 5 autonomías tienen ya más gente trabajando que en 2019: Murcia (+36.700), Extremadura (+20.500), Andalucía (+18.000)  Castilla la Mancha (+15.300) y Canarias (+12.000 ocupados).   

La importante mejora del empleo en el 2º trimestre de 2021 (+464.900) no se traducido toda en una bajada del paro (-110.100 parados) porque en paralelo han aumentado los españoles activos, las personas que buscan trabajo ahora, tras lo peor de la pandemia: los “activos” han aumentado en 354.800 personas, impidiendo bajar más las cifras del paro. Es un proceso que se ve trimestre a trimestre (hay 1.240.000 personas más buscando trabajo que hace un año). Y ya hay más adultos “activos” (trabajando o buscando trabajo) que en 2019: 23.215.500 frente a 23.158.800 a finales de 2019. Y todo apunta a que seguiremos así, con lo que en los próximos meses sucederá lo mismo que ahora: el paro bajará menos de lo que sube el empleo.

El  paro ha bajado en el 2º trimestre (-110.100 personas) sobre todo en los servicios (-306.200 parados), por las menores restricciones en el turismo, la hostelería y el comercio, aunque también en la industria (-43.300), la construcción (-35.500) y la agricultura (-21.900), pero ha subido entre los que perdieron su primer empleo hace un año (+240.000) y los que buscan ahora su primer empleo (+56.900 parados). El desempleo sólo baja entre las personas de 25 a 54 años (-160.800 parados), pero sube entre los jóvenes (+46.300) y los mayores de 55 años (+11.600). Y baja más entre los hombres (-60.700) que entre las mujeres (-49.400). Por autonomías, baja en todas salvo en la Comunidad Valenciana (+15.600 parados), Cantabria (+2.200), Comunidad Valenciana (+800) y la Rioja (+100), destacando las bajadas del paro en Murcia (-22.200), Cataluña (-21.200), Andalucía (-19.800), Baleares (-16.200) y Extremadura (-11.500), según la EPA.

La cifra total de parados se sitúa en 3.543.800 desempleados, con una tasa de paro del  15,26% , todavía muy lejos de la tasa de paro europea (7,3%) o alemana (3,7%). Y baja unas centésimas la tasa de paro de los jóvenes (menores 25 años), al 38,38% (17,3% en la UE-27). Hay otros datos también preocupantes. El primero, que hay 1.157.900 hogares con todos sus miembros en paro (+44.700 que hace un año y medio). El segundo, que seguimos con 4 regiones que tienen una tasa de paro “escandalosa”, superior o rondando el 20%: Canarias (24,71%), Ceuta (24,20%), Andalucía (21,58%), Extremadura (19,15%) que contrastan con cuatro autonomías que tienen una tasa de paro casi europea (10,02% el País Vasco, 10,30% Navarra, 10,73% Aragón  y 11,52% la Rioja). Y el tercero, que aumentan los parados de larga duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: son 1.735.600, el 49% de los parados (eran 1.387.000, el 43,5% a finales de 2019).

Esto provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo y no cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En junio de 2021, último dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 2.070.546 desempleados: casi la mitad (43,92%) cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado) de 868,5 euros de media y el resto (56,08%) cobraban un subsidio asistencial de 451,92 euros. Pero en esta cifra están incluidos los 340.000 trabajadores que están en ERTE y cobran las tres cuartas partes de su sueldo del SEPE. Así que, en realidad, sólo 1.730.546 parados cobra algún subsidio, el 48,83% de los parados que refleja la EPA de hoy. Eso significa que más de la mitad de los parados (51,17%) no cobran ninguna ayuda pública, cuando en 2019 eran sólo el 38,5%. Así que la pandemia nos ha traído más paro, pero ahora son menos los que reciben ayuda, porque muchos llevan demasiado en paro y se les ha agotado el subsidio.

En el último año y medio (diciembre 2019 - junio 2021), en el grueso de la pandemia, el paro ha crecido en +351.900 desempleados y la tasa de paro del 13,78% al 15,26%, según la EPA, sobre todo entre las mujeres (+245.500 frente a 133.000 parados más los hombres), entre los que tienen de 25 a 54 años (+163.800) y los jóvenes de 20 a 24 años (+96.400) y entre los que perdieron su empleo hace un año (+456.700 parados) y buscan su primer empleo (+74.300 parados), mientras hay menos parados que antes de la pandemia en el campo (-18.300), la industria (-10.000), la construcción (-26.500) e incluso en los servicios (-124.200 parados). Por autonomías, el paro ha bajado con la pandemia en Murcia (del 16,08 al 13,15%) y Extremadura (del 23,48 al 19,15%),  subiendo sobre todo en Baleares (del 9,91 al 15,17%), Canarias (del 18,78 al 24,71%), Cataluña (del 10,45 al 12,28%), Madrid (del 9,99 al 12,09%), y la Comunidad Valenciana (del 14,13 al 16,67%), según la EPA.

Mientras, ¿qué ha pasado con el empleo en Europa por la pandemia? Eurostat publicó un informe donde revela que España es el país que perdió más empleo en 2020, cinco veces más que la media: un -2,3%, frente al -0,6% en la UE-27. La caída del empleo en España con la pandemia duplicó con creces a la de Portugal y Reino Unido (-1% en ambos casos) y fue muy superior a la de Italia (-0,9%), Alemania (-0,2%) y Francia (-0,2%), mientras en Grecia aumentó ligeramente el empleo el año pasado (+0,1%). En este año 2021, el empleo siguió cayendo en toda Europa (del 72,7 al 71,9%, según Eurostat), aunque se perdió menos en España en el primer trimestre (-137.500 frente a -1.074.000 el año anterior).

El paro también creció mucho más en España que en el resto de Europa en 2020: +2,35% en España (del 13,78 al 16,13%, según la EPA), frente a una subida del +0,6% en la UE-27 (del 6,3 al 6,9%).En este año 2021, con datos de Eurostat hasta mayo, el paro ha bajado en toda Europa (-0,4% en el último año, en la UE-27 y en la zona euro) y también en España (-0,4 % desde mayo de 2020), bajando menos en Alemania (-0,1%) y más en Francia (-0,5%), siendo Italia el único país donde subió el paro en el último año (del 8,5 al 10,5%). Y ha bajado más el desempleo juvenil en España (-2,1% de mayo 2020 a mayo 2021), mientras subía ligeramente en Europa (+0,3%), Italia (+2,6%) y Alemania (+0,6%), bajando en Francia (-1,3%), según los últimos datos de Eurostat.

La pandemia ha destrozado nuestro mercado laboral, pero los ERTES y ayudas públicas, junto a las menores restricciones a la movilidad, colocan al empleo cerca ya de la situación anterior a la pandemia. De hecho, la EPA de hoy revela que hay ya 19.671 ocupados en España. Con lo que estamos 295.200 empleos por debajo de finales de 2019 (19.966.900 ocupados). Pero si afinamos más por meses, a finales de junio de 2019 había 19.267.920 afiliados a la Seguridad Social, sólo 202.000 menos que los afiliados de finales de febrero de 2020 (19.479.810), justo antes del confinamiento de marzo. Y la previsión del Gobierno es que alcanzaremos en otoño (septiembre/octubre 2021) el nivel de empleo anterior a la pandemia.

Ahora, el Gobierno confía en que el empleo mejore aún más en el tercer trimestre (por la mejora del turismo, sobre todo el de los españoles) y sobre todo en el cuarto, cuando alcancemos la inmunización de rebaño (ahora, con la variante Delta, exige vacunar del 80 al 92% de los españoles, no sólo al 70% del que se hablaba antes). Su última previsión es aumentar el empleo este año 2021 un 4% (+768.000 empleos), todavía insuficiente para compensar la caída de empleo de 2020 (-7%). Así que España no volverá a tener el empleo de 2019 hasta 2022. Y lo mismo pasará con la tasa de paro, que bajará este año al 15,2% (desde el 15,5% de 2020) y hasta 2022 no alcanzaremos la tasa de paro pre-COVID (14,1% en 2019), según el último escenario macroeconómico presentado por el Gobierno.

Ahora, el empleo debe ser la prioridad de la recuperación, tratando además de pactar una reforma laboral que consiga crear empleos estables (no temporales ni precarios) y mejor pagados. El Plan de Recuperación prevé crear 800.000 empleos en los próximos 3 años, pero habrá que ver cuántos empleos se destruyen todavía, una vez que terminen los ERTEs (prorrogados hasta el 30 de septiembre) y se levante la veda para presentar concursos de acreedores (cerrados hasta diciembre). Por eso, resulta clave aprobar un Plan de choque para el empleo, centrado en los jóvenes, las mujeres y los parados de larga duración, asentado en dos frentes: formación y asesoramiento de los parados e incentivos a su contratación en los programas del Plan de Recuperación. Y no retrasar más la reforma de las oficinas de empleo (SEPE), que hoy no ayudan a los parados a recolocarse.

La pandemia y la crisis no han acabado, pero la EPA de hoy indica claramente que el empleo ha aguantado mejor ahora que tras la crisis de 2008, gracias a las ayudas públicas y los ERTEs. Pero España tiene un gran reto por delante: recuperar el empleo perdido con la pandemia y conseguir un modelo económico y laboral que suba el empleo a niveles europeos (aquí trabajan el 65,7% de los adultos, frente al 72,5% de media en Europa y el 80% en Alemania). Y con ello, rebajar nuestro histórico paro a niveles también europeos (del 15,2 al 7,3%). Ese es el gran reto de España en esta década.