jueves, 13 de febrero de 2014

Por qué la banca cuadruplica beneficios


Bajan los salarios, cierran empresas, cae el empleo, aumenta la pobreza y la desigualdad, pero la banca “sana” multiplicó por cuatro sus beneficios en 2013. Peor sería que perdiera dinero, porque tendríamos que rescatarles con nuestro dinero, como ha pasado con muchas Cajas. Pero el dato chirría. Y más cuando el crédito ha vuelto a caer al nivel más bajo desde 2006, mientras la banca se dedica a hacer negocio con la deuda pública, gracias al dinero casi gratis que les da el BCE. Ahora, los bancos están pendientes de los test de estrés, un examen que les va a hacer Europa para ver lo sanos que están. El  BCE quiere forzarles a que dejen de hacer negocio con la deuda pública y lo hagan prestando a empresas y familias. Claro que si la recuperación no toma fuerza, no habrá demanda de crédito ni les pagarán las deudas. Ese es el verdadero riesgo de la banca. Y el nuestro.
 
enrique ortega

La banca “sana”, los cinco grandes, han levantado cabeza en 2013, multiplicando por cuatro sus beneficios: 7.674 millones de euros, frente a 1.822 en 2012, aunque están todavía lejos de volver a los buenos tiempos de 2011 (más de 10.000 millones ganados). El Santander, líder en beneficios (4.370 millones), los duplicó como CaixaBank (503), mientras BBVA los aumentaba un 33% (hasta 2.228 millones) y Sabadell los triplicaba (247,8), aunque el mayor salto lo dio Popular: de perder 2.461 millones pasó a ganar 325 en 2013.

Los cinco grandes han cuadruplicado beneficios por dos razones que tienen poco que ver con el negocio bancario típico (coger dinero y prestarlo): han tenido que hacer menos saneamientos (en 2012, destinaron más de 35.000 millones a tapar agujeros) y han sacado ingresos extraordinarios vendiendo todo lo que han podido, sobre todo participaciones en empresas, filiales (2.000 millones conseguidos externalizando su gestión inmobiliaria), inmuebles (los cinco grandes han vendido 87.187 inmuebles en 2013, ingresando 10.734 millones), valores y, especialmente, deuda pública. Sólo con la venta de bonos del Estado español, los cinco grandes han ganado 4.453 millones en 2013, el doble que el año anterior y un 58% de su beneficio neto. Y para el conjunto de la banca española, la venta de deuda ha supuesto un beneficio de 17.300 millones, un tercio de su margen, según AFI.

Realmente, comprar deuda pública (ganar dinero con el tan criticado déficit) ha sido el gran negocio de la banca en 2013. Un negocio por partida doble. Por un lado, al comprar deuda, con el dinero prestado por el BCE al 0,25%, y conseguir con los intereses (cupón) una rentabilidad superior al 4%. Y más negocio porque compraron en 2012 y principios de 2013, cuando la prima de riesgo estaba por las nubes y el nominal de la deuda barato (van al revés). Y por otro, también ganan al vender parte de esa deuda, lo que han hecho sobre todo desde junio 2013, con importantes plusvalías, porque la prima está bajando (y el precio de sus bonos sube). La banca española llegó a tener, en junio pasado, 224.000 millones invertidos en deuda pública española, un 35% del total emitido por España. Ahí metían la liquidez que les daba Draghi (BCE).

Junto a los menores saneamientos y las plusvalías por ventas, hay otros motivos que explican el tirón de beneficios: las ayudas fiscales (han pagado menos impuestos por haber comprado Cajas y bancos en pérdidas, sobre todo CaixaBank y Sabadell), el negocio extranjero (sólo el 7% del beneficio del Santander lo hace en España) y la ayuda de sus clientes y trabajadores. Aunque es cierto que en 2013 les ha bajado el margen de negocio (por los bajos tipos y la falta de crédito), también lo es que los clientes les hemos dado más a ganar con las nuevas operaciones: nos han pagado un 0,90% de media por los depósitos (1,64% un año antes) y nos cobraron más del 4% de media por los créditos (4,15% en julio y 3,84% en diciembre, frente a 3,76% un año antes), según el Banco de España. Mejoran sus nuevos márgenes y además han aumentado las comisiones que nos cobran, sobre todo por tarjetas, Fondos, Planes, seguros, Bolsa y algunas operaciones (descubiertos). Además, siguen recortando gastos a costa de reducir plantillas: los cuatro grandes (Sabadell aumentó plantilla) redujeron 4.780 empleados y 1.675 oficinas en 2013. Y toda la banca española ha reducido 58.000 empleados (21%) y 7.700 sucursales (17%) desde que comenzó esta crisis.

Salvado con nota 2013, ahora toda la banca está pendiente de los test de estrés, los exámenes que les harán (entre marzo y octubre) el BCE y la Autoridad Bancaria Europea (AEB), para desnudar sus balances y ver si tienen capital suficiente para aguantar la crisis (8% en el escenario favorable y 5,5% en el más adverso). Van a analizar 124 grupos bancarios de 22 países, entre ellos 16 españoles. En principio, parece que la banca europea necesitaría una nueva inyección de capital de 50.000 a 100.000 millones, un 10% de ellos la española, algo perfectamente asumible, por lo que esperan aprobar el examen. Pero están preocupados porque los examinadores quieren que la banca provisione la deuda pública, como los demás activos, aunque su riesgo teórico sea cero. Y ante este temor, los bancos españoles se han deshecho de deuda, vendiendo desde junio (ahora tienen 180.000 millones, un 25% del total).

Con el agobio de los test de estrés y la búsqueda de capital y plusvalías, la banca tampoco estará para prestar en 2014, con lo que será difícil que se recupere el crédito, que volvió a caer en 2013, por tercer año consecutivo, a niveles de 2006. La caída del crédito en  España es el doble que en el resto de Europa (-5,6 frente a -2,3% en 2013). Y además contrasta que la banca española dé menos créditos (-70.000 millones entre enero y octubre 2013) y la banca extranjera (que ya da uno de cada tres créditos) preste más en España (+4.000 millones), aunque sólo se beneficien las grandes empresas. La troika (Comisión Europea, BCE y FMI) achaca la caída del crédito en España a la compra de deuda pública por los bancos y les critica que “no hayan trasladado a sus clientes las mejores condiciones de financiación” (barra libre de liquidez del BCE y tipos al 0,25%).

Por todo ello, el BCE quiere forzar a la banca a dar créditos penalizando su deuda pública, obligándoles a que hagan provisiones sobre ella. Puede ser una ayuda, pero el crédito depende de otros factores. Por un lado, si se le exigen a la banca más saneamientos, se penaliza el crédito, porque tienen que poner más capital por cada nuevo euro que presten. Por otro, hay poca demanda solvente de crédito, ya que las empresas y familias están más preocupadas por quitarse los créditos que tienen pendientes (1,072 billones las empresas y 787.400 millones las familias) que en pedir otros nuevos. Y más si la economía apenas crece, no hay empleo, no hay ventas y no se invierte. Y la banca, con un 13% de morosos, presta con lupa: poco (el 75% de empresas se quejan de falta de crédito) y caro (el tipo a las pymes españolas ronda el 6% cuando en Alemania les prestan al 3%).

Ahora, los bancos españoles han vuelto a financiarse en el mercado y tienen liquidez a unos precios razonables (0,23-0,29%). Y han rehecho sus balances, más sanos y con beneficios en alza. Es el momento para que vuelvan a su negocio, a dar préstamos, porque no podrán aguantar mucho tiempo sacándose de la chistera ingresos extraordinarios, como vender pisos, filiales y deuda pública. Pero no sólo depende de ellos: tiene que haber empresas y familias dispuestas a pedir créditos y con ventas, trabajo y sueldos para pagarlos. Este es el problema de fondo: sin recuperación no hay crédito. Y la falta de crédito lastra la recuperación, según la OCDE. Pero con la política de austeridad, de Bruselas y de Rajoy, la economía está estancada y se crece poco. Por eso, la propia troika acaba de vaticinar que el crédito en España seguirá bajando en 2014 y no crecerá hasta finales de 2015.

Este es el verdadero examen de la banca, su auténtico test de estrés: como van  a aguantar casi dos años más sin apenas dar crédito, aumentándole  la morosidad y teniendo que hacer más saneamientos, por exigencia europea. Si la recuperación sigue anémica, tendrán problemas con sus cuentas. Y está vez serán los más grandes, los hoy “sanos”. Y los tendremos que rescatar nosotros, como siempre. Ojala no sea así.

lunes, 10 de febrero de 2014

Los discapacitados, la mayoría sin trabajo


La nueva Ley del aborto que prepara Gallardón obliga legalmente a que las mujeres traigan al mundo a un discapacitado, pero no se ponen los medios para que tenga una vida digna: que estudie, trabaje y viva como los demás. Mientras, la crisis se ha cebado en los discapacitados: sólo trabajan uno de cada cuatro en edad de hacerlo y su tasa de paro, el 35%, rondaría el 70% si buscaran trabajo como los demás. Y están discriminados desde pequeños, al educarse: dos terceras partes tienen estudios mínimos, lo que les dificulta trabajar. Y las empresas no cuentan con ellos: dos de cada tres grandes no cumplen la obligación de contratar a un 2% de discapacitados. Un drama para 3,3 millones de  familias, que también ven recortadas las ayudas a la discapacidad. Gallardón reconoce que los discapacitados necesitan más ayudas, pero dice que tendrán que esperar a que el Gobierno “tenga un Presupuesto suficiente”. Mientras, les condenan a ser “ciudadanos de segunda”.
enrique ortega

Lo primero que llama la atención es que no hay una estadística única de discapacitados. El último dato del INE, la Encuesta de Integración Social 2012 (diciembre 2013), fija en un 16,7% los españoles de más de 15 años con algún tipo de discapacidad: son 6.616.188 españoles, la mitad mayores de 64 años. Pero muchos de ellos son enfermos o personas con limitaciones no permanentes, con lo que otra estadística también del INE, la Encuesta de Discapacidad (EDAD 2008) rebajaba el porcentaje de discapacitados a la mitad, al 8,5% de la población: 3.847.900 españoles. Y esta es la cifra que se utiliza habitualmente. Pero no todos se han registrado oficialmente como discapacitados, por lo que la Base de datos de personas con discapacidad (IMSERSO, Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales) cuantificaba en 3.367.456 españoles (diciembre 2011) los que tenían reconocida alguna discapacidad. Y de ellas, 2.552.880 tenían un certificado de discapacidad superior al 33%.

Pues bien, de estos “discapacitados oficiales”, 1.450.800 tenían en 2012 entre 16 y 64 años, la edad para trabajar. Y según el INE, sólo uno de cada cuatro estaban ocupados: 355.500 discapacitados trabajaban en 2012 (hoy serán menos), el 1,8% de los asalariados. La mayoría son hombres (6 por 4 mujeres), con poca formación (20,9% sólo tienen primaria) y empleados en los servicios (80%) y la industria (12,7%). Otros 176.100 estaban parados en 2012, una tasa del 33,1% que hoy supera ya el 35% (26,03% tasa de paro general). Pero en realidad, la tasa de paro es mucho mayor, porque la mayoría de discapacitados no busca siquiera trabajo: su tasa de actividad es el 36,6% (75% la de toda España). Si sólo la mitad de los discapacitados buscara trabajo, su tasa de paro sería del 51%. Y hay expertos que señalan que su tasa de paro ronda el 70%.

La crisis se ha cebado sobre los discapacitados. Por un lado, entre un 35 y un 40% han perdido su trabajo desde 2007, según Randstad. Y su tasa de paro ha crecido un 100% en los últimos cinco años, según Empleo. Además, tienen muchas más dificultades para encontrar trabajo. Primero, por su baja formación: dos tercios sólo tienen educación secundaria de primera etapa o inferior (44% entre personas sin discapacidad) y sólo un 14,5% tienen estudios superiores (31,7% entre personas sin discapacidad), según el INE. Y segundo, porque la mayoría de los discapacitados que buscan empleo no han trabajado nunca: sólo un 7% de parados ha tenido un empleo antes, según una encuesta de Randstad. Con menos formación y sin experiencia, no salen del paro (6 de cada 10 son parados de larga duración).

En 2012, sólo el 1.06% de los contratos fueron para discapacitados, según un informe del Ministerio de Empleo. Y la contratación de discapacitados cayó el triple que el resto. Eso, a pesar de que la  Ley 13/1982 obliga a las empresas con más de 50 trabajadores a reservar un 2% de sus empleos a discapacitados. Pero sólo lo cumplen un tercio de las empresas, según la asociación de discapacitados COCEMFE. Muchas se acogen a alternativas que contempla la propia Ley, como contratar con un Centro Especial de Empleo (70% discapacitados) o hacer un donativo a Fundaciones ligadas a la discapacidad. Y eso que contratar a un discapacitado viene con ayudas debajo del brazo (ver vídeo): 3.900 euros de subvención autonómica, 5.000 euros de bonificación a la Seguridad Social y deducción de 6.000 euros en el impuesto de sociedades. Pero ni por esas. Y la Administración Pública, que está obligada a reservarles un 7% de empleo público, tampoco ayuda a emplearles, porque apenas hay ofertas de empleo ni oposiciones. Sólo les queda acudir a un Centro Especial de Empleo (hay 60.000 discapacitados trabajando en estos centros de integración) o a la ONCE y sus empresas, los únicos que están creándoles empleo hoy día.

La discapacidad es un problema para 3,3 millones de hogares españoles (1 de cada 5), que tienen uno o más discapacitados en la familia, lo que supone un gasto extra por discapacitado de 2.874 euros, el 9% del presupuesto familiar, según la Encuesta EDAD 2008. El problema es que, con la crisis, se han congelado o recortado las ayudas. Por un lado, sólo el 54% de los discapacitados en edad laboral (788.400 en 2012, según el INE), reciben una prestación de la Seguridad Social (la mayoría, por incapacidad laboral). Y de los que están parados, menos de la mitad reciben subsidios. Además, hay muchas familias pendientes de recibir ayudas a la Dependencia (190.503 discapacitados están en lista de espera) y sólo hay 753.842 discapacitados con ayudas, la cifra más baja desde que se implantó la ley de Dependencia (2007), mientras suben los copagos por los servicios a discapacitados.

El Gobierno Rajoy aprobó en noviembre 2013 una Ley General de Discapacidad, con 15 meses de retraso, para adaptar la normativa española a la Convención sobre Discapacidad de la ONU. Sólo agrupa normas anteriores, sin apenas novedades, y no avanza en la Estrategia Española contra la Discapacidad 2020, aprobada por el Gobierno Zapatero en 2011, con tres objetivos básicos: aumentar la tasa de ocupación de los discapacitados (que trabajen o busquen empleo el 75%, en vez del 36% actual), mejorar su educación (reducir su tasa de abandono escolar del 53,8% actual al 15%) y reducir su pobreza y exclusión social (del 30,5% actual al 22,9%, sacando de la pobreza a 265.000 discapacitados para 2020).

Mejorar el empleo y el nivel de vida de los discapacitados pasa por actuar en cuatro frentes. El primero, la educación: los niños discapacitados deben recibir una atención especial en los centros y continuar su formación en la adolescencia, especialmente en la ESO y FP (sólo el 0,3% de alumnos de Formación Profesional son discapacitados), para facilitar su empleabilidad. El segundo, la formación y Planes de empleo específicos (con incentivos y Planes de la inspección de trabajo, para que las empresas cumplan la Ley), con el objetivo de duplicar su tasa de ocupación. En tercer lugar, diseñar un Plan de ayudas para evitar la pobreza y la exclusión social: está demostrado que la pobreza aumenta los riesgos de discapacidad y la discapacidad  eleva el riesgo de caer en la pobreza. Y el cuarto, establecer Planes para resolver problemas complementarios de los discapacitados: atención psicosanitaria, facilitar su movilidad, ocio e integración social.

Hoy por hoy, tener un hijo o familiar discapacitado es un grave problema para él y su familia: el entorno social les relega a ser “ciudadanos de segunda”, sin casi ayudas públicas. Por eso, choca que el Gobierno Rajoy quiera modificar la Ley del aborto, para que las malformaciones del feto queden ahora fuera de los supuestos legales para abortar. Por un lado, se obliga legalmente a que las mujeres traigan al mundo a un discapacitado, pero no se ponen los medios para que tenga una vida digna. El ministro Gallardón ha reconocido que “es necesario ampliar las ayudas a la discapacidad”, aunque ha limitado la propuesta “a un futuro en el que el Gobierno tenga presupuesto suficiente”… O sea que los discapacitados y sus familias tendrán que esperar a que baje el déficit público y salgamos de la crisis. ¡Cuánta hipocresía¡

jueves, 6 de febrero de 2014

La desigualdad frena la recuperación


Es algo que tienen en común Obama y el papa Francisco: creen que “la desigualdad es el mayor desafío de nuestro tiempo”. La crisis ha agravado las diferencias entre ricos y pobres en todo el mundo: el 1% de la población acapara la mitad de la riqueza mundial. España es el segundo país europeo donde más ha crecido la desigualdad: el 20% más rico tiene 7,2 veces más renta que el 20% más pobre (en Alemania, son 4,3 veces). Y un 28% de los españoles, 13,1 millones, están en el umbral de la pobreza, que ha crecido  también más que en Europa, por el paro y los recortes. Mientras, crecen los millonarios en España y los bancos han cuadruplicado sus beneficios en 2013. La desigualdad no sólo es injusta e inmoral, sino que atenta contra la democracia y hace peligrar la recuperación: si no crece la renta de los pobres, no habrá consumo, ni ingresos ni cotizaciones para hacer funcionar la economía. La desigualdad mata el futuro.
enrique ortega

La desigualdad era considerada un problema ético, social y político, pero con la crisis se ha colado en el debate económico mundial, desde EEUU al Vaticano, pasando por el FMI o insignes economistas, preocupados porque impida salir de la crisis. Y es que los datos son escalofriantes: la mitad de la riqueza mundial está en manos del 1% de la población y 85 personas acumulan tanta riqueza como los 3.570 millones que forman la mitad más pobre del Planeta, según un Informe presentado por Intermon Oxfam en la reciente Cumbre de Davos. Y 7 de cada 10 personas viven en países donde la desigualdad económica ha aumentado en los últimos 30 años.

La desigualdad  era algo propio de países pobres y en desarrollo, pero en las últimas décadas se está cebando en los países desarrollados, sobre todo en EEUU, donde preocupa cada día más, porque la crisis ha agravado las diferencias: el 1% más rico (que controla el 40% de la riqueza del país) se ha llevado el 95% del crecimiento generado tras la crisis financiera de 2007. Y ahora, un niño norteamericano nacido en el 20% de familias más pobres sólo tiene un 5% de posibilidades de salir de ese grupo de mayor, mientras los niños del 20% más rico tienen más del 60% de posibilidades de seguir siendo ricos al llegar a adultos. Por el contrario, algunos países emergentes, como Brasil, México, Argentina y Corea del Sur, han reducido la desigualdad desde 1990, aunque ha aumentado en Rusia, India y China.

En Europa, la desigualdad es menor que en EEUU y se ha mantenido estable con la crisis: el índice de Gini (indicador internacional de desigualdad: 0 ninguna,100 máxima) se ha mantenido en 30,6, mientras bajaba la desigualdad en los países en crisis (Portugal, Irlanda e Italia), se mantenía estable en Grecia, bajaba en Alemania, Holanda, Noruega, Finlandia y la mayor parte de países del Este y aumentaba en Francia, Dinamarca, Suecia, Reino Unido y, sobre todo ,en España, el segundo país donde más ha crecido la desigualdad con la crisis (tras Francia) y el segundo país con el mayor índice de desigualdad (35), tras Letonia, según Eurostat (datos 2012).

La crisis ha agravado la desigualdad en España, al contrario que en Europa: si en 2007, el 20% de españoles más ricos ganaba 5,3 veces más que el 20% más pobre, en 2012, esa diferencia había subido a 7,2 veces, según Eurostat, una desigualdad superior a la de Grecia (6,6 veces), Portugal (5,8), Italia (5,5), Reino Unido (5,4), Irlanda (4,6) o Alemania (4,3 veces). Y si no se hace nada para corregirlo, en 2025, el 20% más rico ganará en España 18 veces más que el 20% más pobre, según la previsión de Intermon Oxfam.

La otra cara de la desigualdad es la pobreza, que también se ha agravado con la crisis: España es el segundo país europeo (tras Irlanda) donde más ha crecido la pobreza desde 2007 (+26,2%) y ya hay 13,1 millones de españoles (28,2% de la población, frente al 25% en Europa) en el umbral de la pobreza, porque ganan menos de 15.445 euros brutos al año (matrimonio con 2 hijos, en 2012), según Eurostat. Y de ellos, 2,82 millones son niños: uno de cada tres menores vive en España en la pobreza, según Save the Children. Lo peor es que casi una cuarta parte de estos pobres viven en la pobreza extrema: son 3 millones de españoles que subsisten con menos de 307 euros al mes, según Cáritas.

Pobreza y desigualdad, dos lacras que ya estaban ahí pero que ha agravado la crisis. El principal  culpable es el paro, que ha quitado drásticamente ingresos a 3.752.400 españoles que han perdido su trabajo desde 2007. Pero hay más causas de la desigualdad. Una, la caída de los salarios desde 2010, que ha afectado más a los salarios más bajos: han caído hasta un 17% con la crisis, mientras los más altos se estabilizaron o subieron, según Fedea. Y 534 directivos de empresas del IBEX ganan más de un millón al año, 90 veces más que sus empleados (en Europa hay una campaña, 1:12, para que nadie gane más de 12 veces). Sin olvidar la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones. Y entre tanto, crecen los millonarios en España (+13%, son ya 402.000) y los bancos han cuadruplicado sus beneficios en 2013.

Otro culpable es la política fiscal: Zapatero bajó impuestos a las empresas y rentas altas y Rajoy ha subido el IVA y las tasas (que afectan más a los más pobres), además del IRPF, que recae sobre los trabajadores de forma injusta: pagan el 85%, mientras las rentas de capital un 8% y las empresariales un 7%. La tercera causa de desigualdad son los recortes, que han dañado más a los que menos tienen: recorte del paro, becas, ayudas de comedor, guarderías y  transporte, junto a los copagos y subidas de tasas universitarias. Y por último, las subidas de precios se han cebado en productos y servicios básicos, que afectan más a los más pobres: luz, agua, gas, transportes, carburantes, alimentación…

Cara al futuro, la anémica recuperación debería reducir la desigualdad, pero no es seguro, porque el crecimiento será mínimo (hasta 2018) y se creará poco empleo, que será precario (temporal, a tiempo parcial y mal pagado). Y la mitad de los casi 6 millones de parados tendrán difícil salir de la pobreza, ya que apenas tienen formación y llevan más de dos años sin trabajar. Además, en 2014 y 2015 volverán a bajar los salarios (según la Comisión Europea), cuando el sueldo más habitual son 15.550 euros brutos (INE) y 7,5 millones de asalariados (más de la mitad) son mileuristas (y la mitad minieuristas: ganan entre 400 y 1.000€ al mes).

La desigualdad no sólo atenta contra la ética y la justicia, sino que socava la democracia, porque aleja a muchos ciudadanos de las instituciones y la política, que consideran secuestrada por el 1% más rico. Pero además, la desigualdad  frena  la recuperación: la caída de ingresos de las clases medias y el aumento de la pobreza, junto al elevado endeudamiento de las familias, impiden reanimar el consumo y la inversión, los motores del crecimiento y el empleo. Y la puntilla son los recortes de la política de austeridad europea, mientras EEUU reanima su economía (aunque reduzca los estímulos), una política que ha creado ya 8 millones de empleos.

Hay quien dice que primero debemos salir de la crisis y luego preocuparnos de la desigualdad. Pero sin reducir la desigualdad, tardaremos mucho más en despegar. Por eso, hay que tomar medidas urgentes contra la desigualdad, porque no basta con crecer más y crear empleo, la clave para que haya menos pobres. Hace falta mejorar los salarios más bajos (de ahí la subida del salario mínimo en Alemania y EEUU, mientras Rajoy lo congela) y reducir la precariedad en los nuevos contratos. Hay que mejorar las pensiones más bajas y recomponer la sanidad, educación, ayudas y servicios sociales, cobrando más impuestos a los que apenas pagan (ricos, grandes empresas y multinacionales) y menos a las rentas más bajas. Hay que ayudar a las familias más desfavorecidas a renegociar sus hipotecas (como acaba de pedir el FMI a España) y poner en marcha un Plan de ayudas contra la pobreza extrema (como acaba de hacer Castilla y León). Y hay que volcarse en la formación de parados y jóvenes, ya que la mitad tiene una escasa formación para encontrar trabajo. Que los de abajo ingresen más, por salarios, ayudas e impuestos. Y que lo paguen los de arriba. Eso reducirá las brutales diferencias actuales.

Hay que incluir la lucha contra la desigualdad entre las prioridades económicas, junto al crecimiento y al empleo. Porque no basta con que la economía, el enfermo, tenga menos fiebre y empiece a andar. Si crece la desigualdad, no irá muy lejos: es un cáncer.

lunes, 3 de febrero de 2014

Las dos caras de un turismo récord


España batió en 2013 el récord de turistas (más de 60 millones) y de ingresos. Y el turismo es el único sector que creció y creó empleo (autónomos). Pero estas buenas noticias esconden la crisis del turismo nacional, la otra mitad del negocio, que cayó en 2013, por tercer año consecutivo, provocando que más de la mitad de empresas redujeran ventas y beneficios. El turismo, nuestra primera industria, ofrece dos caras: las zonas y empresas que viven del turismo extranjero (Canarias, Baleares y costa mediterránea) han tenido un año récord, pero los que viven del turismo nacional (resto de España, Galicia y Cantábrico), siguen en crisis. Ahora, el sector pide medidas para renovar instalaciones y ofertas, aumentando la promoción fuera de Europa, para asentar una industria que lleva tres años beneficiándose de la crisis de Túnez, Turquía y Egipto. Hay que reforzar los cimientos del turismo para competir no sólo por precio, sol y playa. Cuidemos la vaca para ordeñar divisas y empleo.
 
enrique ortega

El turismo está liderando la incipiente recuperación de la economía, junto a las exportaciones (que pincharon a finales de 2013). Su actividad (PIB turístico) creció un 0,6%, tras haber caído un 2,5% en 2012, gracias sobre todo al buen verano y último trimestre de los turistas extranjeros. Con ello, el turismo ha sido el único de los grandes sectores que creó empleo en 2013, generando 22.394 nuevos afiliados a la Seguridad Social. Pero ¡ojo¡ : el empleo aumentó sólo porque crecieron los autónomos

El turismo ha salido de la crisis gracias a una de las dos mitades de su negocio, el turismo extranjero, que alcanzó un récord histórico en 2013: llegaron 60,66 millones de visitantes (3,2 millones más que en 2012), lo que consolida a España como tercera potencia turística mundial, detrás de Francia (83 millones) y EEUU (67 millones), superando a China (56,5 millones, tras habernos adelantado en 2010). Tres son las causas de este récord: la inestabilidad política en Turquía y Egipto (perdió 2,5 millones de turistas en 2013 y la mitad podrían haberse venido a España), el tirón de los mercados ruso (+18,9%) y nórdico (+8,9%) y la recuperación del consumo turístico en Reino Unido y Francia, nuestros dos principales mercados. Además, ha habido récord de ingresos: se han gastado 59.082 millones de euros, con un gasto diario por turista de 109 euros (+3,3%), siendo los norteamericanos y chinos (167 € al día), rusos (138 €) y nórdicos (123 €) los que más se gastaron en España. Eso sí, el 70% viene ya sin paquete turístico y sólo el 60% se aloja en hoteles.

La otra mitad del negocio, el turismo nacional, volvió a ir mal en 2013, por tercer año consecutivo: cayeron las pernoctaciones en establecimientos a niveles de 2004. Los españoles han viajado menos días (mucho a casas de amigos y apartamentos) y han gastado poco, por el paro y la crisis. Y eso a pesar de las múltiples ofertas y la guerra de precios. La consecuencia es que más de la mitad de las empresas turísticas españolas hayan cerrado 2013 con una caída de ventas y beneficios, a pesar del récord de extranjeros, según Exceltur.

En definitiva, que el turismo, la primera industria española, presenta dos caras bien diferentes. Por un lado, las regiones e industrias que se benefician del boom del turismo extranjero y que han hecho caja en 2013: Canarias (la más beneficiada  del desvío de turistas de Egipto), Baleares y la costa mediterránea (desde Cataluña, con Barcelona en cabeza, hasta la Costa del Sol, Cádiz y Huelva, pasando por la Comunidad Valenciana y Murcia) han estado a tope, beneficiando a los hoteles de costa, empresas de alquiler de coches y vuelos chárter. Y por otro, el turismo de interior, Madrid (las ventas cayeron un 84%), Galicia y la cornisa cantábrica (salvo San Sebastián) han vuelto a pinchar en 2013, empeorando las cuentas de las agencias y tour operadores españoles, empresas de ocio y hoteles urbanos.

Dos Españas para el turismo, una eufórica y otra preocupada. Y dos Españas para aprovechar el mayor gasto de los extranjeros: de los 59.082 millones gastados en 2013, un 23,7% se quedaron en Cataluña, otro 19,8% en Canarias y un 18,1 % más en Baleares. Si sumamos los ingresos de Andalucía (14,2%) y la Comunidad Valenciana (8,8%), se ve que 5 regiones se llevaron el 93% de los ingresos turísticos y a las 12 autonomías restantes sólo les llegó el 7% de este “maná” del turismo extranjero. Y lo mismo en ventas y empleo.

Para 2014, el sector turístico espera seguir remontando el vuelo, aumentando su actividad (PIB turístico) el 1,8 %, lo que aportará dos décimas al crecimiento del país (un tercio, porque se espera crecer un +0,6%). Pero lo importante es que, por primera vez desde 2010, esperan que remonte también el turismo nacional, que ya fue mejor en Navidad (al volver la extra de los funcionarios). Para el turismo extranjero, se espera un nuevo récord, aunque va a depender de si se mantiene la incertidumbre en Egipto (quieren recuperar 3 millones de turistas este año) y de otros factores: la subida de tasas aeroportuarias, la crisis de Iberia y el sector aéreo (el 80% de los turistas extranjeros llegan por avión), de los impuestos (IVA y municipales) y costes (subida de la luz) y, sobre todo del euro, que podría fortalecerse con la crisis de las monedas de países emergentes, encareciendo el hacer turismo en España.

Lo que no ayudará al turismo son los recortes que ha vuelto a hacer el Gobierno para 2014, por cuarto año consecutivo: entre 2011 y 2014, el presupuesto para promoción turística se ha reducido a la mitad, pasando de 620 a 313 millones, sólo el 0,5 % de los ingresos por turismo. Además, se ha reducido el presupuesto de Turespaña (de 83 a 69,2 millones), que va a privatizarse a medias. Y se han reducido 100.000 plazas de la campaña de turismo del IMSERSO, que sostiene a muchos hoteles en invierno. Por otro lado, el Plan para apoyar al turismo del Gobierno Rajoy contempla una inversión ridícula: 1.800 millones entre 2012 y 2015, 438 millones al año para apoyar la primera industria española.

El sector dice que “hay que dar de comer a la vaca del turismo para que dé leche”. Y advierte que no hay que dormirse en los récords, sino consolidar la industria. Para ello, piden al Gobierno financiación y ayudas fiscales para renovar las instalaciones turísticas (muchas ya viejas) y para alargar la temporada a 9 meses (con supresión tasas vuelos fuera temporada, menos impuestos, fomento turismo jubilados y promoción turismo de salud). Algunos como Canarias (que ha perdido 1 millón de turistas españoles) piden incluso un Plan Renove para el turismo: ayudas para que los españoles hagan turismo, como las tienen para comprar coche.

La industria turística, además de renovarse, precisa ajustar su oferta (con recortes y fusiones), y mejorarla, con un turismo complementario al de sol y playa (turismo urbano, cultural, ecológico, deportivo, culinario, de salud…), para competir con países que ofrecen lo mismo a menor precio (Turquía y el Mediterráneo). Hay que gastar más (y mejor) en promoción fuera de Europa (origen del 91% de los turistas), sobre todo en Latinoamérica y Oriente Medio, China (sólo el 5% de los chinos que viajan vienen a España) e India, facilitando visados. Hay que mejorar la formación y el empleo, para que el trabajo precario (creciente estos años) no rebaje la calidad. Y hay que modernizar los canales de venta del turismo, con plataformas online, para no depender tanto de los tour operadores extranjeros: sólo 2 (los alemanes Tui y Thomas Cook) traen 1 de cada 5 turistas a España y entre los 15 grandes no hay ningún español (tras el fracaso de Globalia). El problema es que controlan el turismo extranjero que viene a España (y pueden desviarlo a otros destinos) y su gasto (el 70% del viaje se lo pagan a ellos antes de venir).

España es una gran potencia turística y puede serlo más en el futuro, algo clave para la recuperación. Pero hay que consolidar la industria y mejorar la oferta, no vivir del sol y playa y de los conflictos en otros países. Hay que gastar en turismo, dar de comer a la vaca, para recoger divisas y empleo. No dormirse en el triunfalismo de los récords.