jueves, 18 de junio de 2015

Nos suben el seguro del coche


Es posible que ya les hayan subido el seguro del coche (como a mí). Si no, tenga la certeza de que se lo van a subir en el próximo año. La excusa es que el Gobierno ha aprobado unos nuevos baremos a pagar en caso de accidente, que encarecen las indemnizaciones. Pero hay otras razones, como que hay más coches, que se usan más, con lo que han aumentado los accidentes. Y encima, los tipos bajos y las mayores exigencias de capital obligan a las aseguradoras a reforzar sus cuentas. Por todo ello, los seguros de coches subirán entre un 10 y un 20% el próximo año, tras haber subido un 6% en 2014, lo que rompió la racha de seis años bajando (entre 2008 y 2013). Sigue habiendo “guerra de tarifas” y muchas ofertas, pero las aseguradoras ya no “tirarán precios”, porque no les salen las cuentas. Y subirán más los seguros a terceros para jóvenes y malos conductores. Prepárese.

enrique ortega


En España, el seguro del automóvil  es el seguro más contratado, el que tenemos 20,5 millones de conductores, que pagamos 9.882 millones en primas (2014), una media de 482 euros por seguro. Y es un seguro que lleva siete años cayendo, desde 2008, por la crisis, que se ha traducido en que los españoles hacen seguros más baratos, por la “guerra de precios” entre las compañías y porque hemos cambiado de los seguros a todo riesgo (más caros) a los seguros a terceros: si antes de la crisis, el 40% de los seguros de coches eran a todo riesgo, ahora no llegan al 30%. Y de los nuevos seguros, la mayoría de los que se hacen son a terceros.

En este panorama, las compañías, sobre todo las más fuertes, aprovecharon la crisis para lanzarse a una “guerra de precios”, rebajando coberturas, que se tradujo en una bajada media de las tarifas del -22% entre 2008 y 2013. Pero en 2014 cambió el panorama y ante una mayor venta de coches y de seguros, las compañías empezaron a subir precios, una media del 6%, según el estudio de Kelisto.com. De hecho, los seguros subieron una media del 3,1% en 2014 cuando la inflación anual, el IPC, bajaba un 1%, según el INE. Y en 2015, sigue la tónica de subidas en los seguros de coches, un 9% en el primer trimestre, según la estimación de Segurojóven.com.

Pero la subida mayor está por venir, a partir de otoño, después de que el Congreso apruebe en septiembre los nuevos baremos que pagan las aseguradoras a los accidentados, baremos que actualizan los de hace 20 años y que elevan las indemnizaciones una media del 50% en caso de muerte (y en algunos casos, del 150% al 200%) y un 35% en caso de lesiones. Además, se incluyen nuevos colectivos a la hora de cobrar (las amas de casa, que ahora van a recibir indemnización por no poder trabajar, y los niños atropellados en  un paso de cebra), trasladando a las aseguradoras todos los gastos sanitarios de los accidentes, los actuales y los futuros (prótesis, rehabilitación, operaciones y consultas futuras…). Al final, las aseguradoras estiman que los nuevos baremos, que ahora se debaten en el Congreso, les costarán 390 millones extras al año. Y saldrán de subir nuestros próximos recibos.

Pero hay más motivos para subirnos el recibo. Por un lado, se están vendiendo más coches, en 2014 (855.308 vehículos matriculados, un 18% más, el mayor crecimiento en 15 años) y en 2015 (443.888 vehículos hasta mayo, un 21% más, a la espera de superar el millón de vehículos vendidos este año). Y por otro, se utilizan más, porque ha aumentado el consumo de carburantes: un 1,4% en 2014 (por primer año desde 2007) y un 4,6% en el primer cuatrimestre de 2015, según datos de AOP: Más coches (la mitad viejos, con más de 10 años de vida) que circulan más son también más accidentes: ha aumentado la siniestralidad y hasta mediados de mayo iban ya 374 muertos en accidentes de tráfico, cuatro más que el año pasado. Y eso son también más costes para las aseguradoras.

Y para rematarlo, dos factores más que también suben los seguros. Uno, los bajos tipos de interés: con los tipos y la deuda pública tan bajos, las aseguradoras tienen más difícil encontrar inversiones más rentables y les cae su rentabilidad, sus márgenes, con lo que tienen “menos pulmón” para aguantar sin subir las tarifas una vez que les suben los costes. Y el otro factor en contra es la nueva normativa europea Solvencia II, que entrará en vigor en enero de 2016 y que obliga a las aseguradoras a tener más capital, concretamente 7.000 millones más para las aseguradoras españolas. Y eso resiente también sus cuentas.

Por todo ello, es impepinable que las compañías nos suban el seguro del coche, entre un 10 y un 20%, sobre todo a partir de otoño, después de que el Congreso apruebe en septiembre los nuevos baremos de indemnizaciones. La subida no va a ser igual para todos, ya que va a depender mucho de la compañía (las más grandes y más saneadas aguantarán mejor y subirán menos, sobre todo los que tengan una cartera de asegurados más saneada: clientes maduros, con menos accidentes, y más pólizas a todo riesgo) y del cliente: van a subir más las pólizas a terceros (obligatorias y con menos márgenes) y los seguros de coches de los jóvenes y de “los malos conductores”, los que tienen más siniestros. De hecho, la mitad de las víctimas de accidentes son jóvenes (entre 18 y 35 años), varones, andaluces (20%) y catalanes (18%), según los estudios de las aseguradoras.

Las compañías deberían avisarnos con tiempo de estas subidas, 2 meses antes de vencernos el seguro, para poder cambiarnos de aseguradora si no nos convence. Pero no lo hacen. Normalmente, nos enteramos de la subida cuando nos llega a casa el aviso de renovación de seguro, donde pone el precio futuro pero no el antiguo con lo que tenemos que buscar el anterior para saber si nos sube o no. Y este aviso, en mi caso sin fecha concreta (solo pone “abril 2015”), suele recibirse cuando quedan menos de 2 meses para el fin del seguro, con lo que ya no podemos cambiarnos, salvo que hagamos una reclamación, que tarda en resolverse. Por eso, la web Kelisto.com ha iniciado una recogida de firmas para obligar a las aseguradoras que informen de las subidas.

A pesar de que la subida del seguro del coche será un hecho, su cuantía va a depender mucho de nuestra compañía y de lo que podamos negociar con ella, sobre todo si tenemos más de 40 años y somos buenos conductores, los clientes que todas las aseguradoras quieren (y a las mujeres). También se puede ahorrar ajustando las coberturas: no compensa tener un seguro a todo riesgo para un coche de más de 5 años y se aconseja mantener tres coberturas además de la responsabilidad civil (obligatoria): asistencia en viaje (barata y muy útil), seguro del conductor (cuesta menos asegurarle que al coche y la indemnización es elevada en caso de accidente) y la defensa jurídica (barata y muy importante). Los expertos  aconsejan no hacer seguro de lunas (muy caro), defensa de multas o retirada de carnet (sólo para profesionales). Y advierten del “seguro a terceros ampliado”, el que más ha crecido con la crisis, porque no incluye de verdad lo que parece.

La ventaja de los seguros es que hay mucha competencia y se pueden analizar precios con los comparadores, aunque hay que ver varios porque muchos no son independientes, están vinculados a aseguradoras. Y casi siempre, las mejores ofertas están en Internet, en las aseguradoras “directas”, con pocas oficinas, aunque a cambio puedan tener menos servicios. Y siempre que pueda, estudie agrupar los seguros, pedir un presupuesto para el coche, la casa y la póliza de salud a la misma compañía, porque suelen conseguirse mejores precios.

El coche es una necesidad y asegurarlo una obligación, así que tenemos que prepararnos a pagar más, porque también nos van a indemnizar más en caso de accidente y porque aumentan los siniestros. Pero podemos aprovechar la subida para revisar nuestro seguro y pagar sólo por lo que necesitamos, negociando la cuota si somos mayores y no tenemos accidentes, porque las compañías no querrán perdernos. Y mirar la letra pequeña y el servicio que nos dan, la atención en caso de avería, accidentes o problemas, no sólo el precio. Porque ya sabemos que, a veces, lo barato es caro. Y con el coche no se juega.   

lunes, 15 de junio de 2015

España: demasiados becarios en precario


Lo acaba de decir la OCDE: España es el segundo país con más becarios de Europa. Y somos el país que peor les paga, el que menos les atiende y donde 2 de cada 3 titulados no consigue ser contratado al terminar sus prácticas. La OCDE advierte a España: existe el riesgo de que se esté “abusando de las prácticas”. De hecho, los becarios crecen como hongos en empresas y organismos, muchas veces no para formarse sino para cubrir un puesto de trabajo, con contratos precarios y menos sueldo. Y los universitarios se pegan por estas becas, porque no encuentran trabajo de otra manera: en 2014, sólo 3,8 de cada 100 nuevos empleos fueron para jóvenes. Y en 2015, han perdido empleos. Además, el 52% de los jóvenes están en paro. De eso se abusa para ofrecer becas que son en realidad empleos precarios. Hay que aumentar las inspecciones y reducir este fraude. Y fomentar el empleo “normal” de los jóvenes. Darles una salida digna.


enrique ortega


España es un país de becarios. Se les encuentra en multitud de grandes empresas, bancos, pymes, medios de comunicación, organismos e instituciones y hasta en La Moncloa, donde cada año hay unos 16 becarios que hacen múltiples tareas, entre ellas responder a las cartas que los ciudadanos le mandan a Rajoy. Los becarios suelen ser jóvenes universitarios que hacen prácticas unos meses, como complemento a su formación académica. Son prácticas no laborales y los becarios no tienen contrato y están al margen del convenio, en cuanto a horario y condiciones de trabajo. Generalmente no cobran, salvo ayudas para transporte o comida. Sí pagan por ellos Seguridad Social (no siempre), pero cuando acaban sus prácticas no tienen derecho a desempleo. Otra clase de becarios son los jóvenes que contratan las empresas en prácticas o formación, con contrato laboral (hay 5 modalidades), aunque con más precariedad (temporales y por días y hasta por horas) y peores salarios.
 
Los becarios universitarios en prácticas no laborales son los que más han crecido y en muchos casos, no se trata de prácticas para formarles sino de cubrir con ellos un empleo unos meses, sustituyéndolos luego por otro becario. De hecho, España es el segundo país europeo con más becarios universitarios, tras Eslovenia: un 67% de los jóvenes titulados de 18 a 35 años han hecho prácticas en empresas, frente al 33% de media en Europa (UE-28), según el último informe “Juventud, habilidades y empleabilidad 2015” de la OCDE. Y no es sólo que tengamos el doble de becarios. Además, les pagamos peor: sólo el 42% recibe alguna compensación económica y de ellos, al 71% no les para vivir (frente al 54% en Europa). Tampoco se les ayuda mucho: sólo el 79% de los becarios españoles tiene un tutor que les ayuda en la empresa (frente al 91% en la UE-28). Y lo más preocupante: dos de cada tres becarios españoles (66%) acabaron sus prácticas sin conseguir quedarse en la empresa. Y bastantes de ellos, vuelven a hacer prácticas una segunda o tercera vez.


La OCDE reconoce que las prácticas para universitarios pueden ser una buena vía para acceder a un empleo, pero en el caso de España advierte que “existe el riesgo de que se abuse del modelo”. De hecho, son miles las empresas y organismos que ofrecen becas, en muchos casos para cubrir empleos estables. Según un estudio de la Universidad de Barcelona, tras la adaptación al Plan Bolonia, las prácticas han pasado de ser el 23% de las ofertas de empleo para jóvenes al 55%. Y aunque no hay datos oficiales, se estima que hay más de medio millón de becarios en empresas e instituciones. Cada día hay más empresas y pymes que incorporan becarios y cada año hay miles de universitarios que buscan desesperadamente unas prácticas, ante la falta de empleo. Basten algunos ejemplos. En los dos últimos cursos, 135.000 universitarios se presentaron a las becas del Santander para pymes, concedidas a 5.000 titulados, para trabajar 3 meses por 600 euros al mes. En el BBVA, han trabajado 5.000 becarios universitarios en los últimos 5 años. Y otros 40.000 titulados han hecho prácticas con becas de la Fundación Universidad- Empresa.

Las prácticas están bien para facilitar la inserción laboral, pero hay muchos abusos, como denuncian los afectados. El principal, empresas que han despedido a trabajadores maduros para cambiarlos por becarios, que sustituyen por otros cuando ya tienen que contratarles o hacerles fijos. Y otras compañías utilizan becarios para cubrir bajas laborales por enfermedad o maternidad. En algunos casos incluso, las empresas financian las matrículas de sus becarios en cursos universitarios para poder extender el convenio o recomiendan a los estudiantes que dejen algunos créditos sin matricular para poder continuar la beca. Es “la picaresca de los becarios”, que no se denuncia para no perder la oportunidad de trabajar. La consecuencia es una “becarización” del mercado laboral, que es mala para los jóvenes (precarizan su trabajo y retrasan su contratación estable) y mala para el resto de los trabajadores (porque presiona a la baja sus salarios y condiciones laborales, ante el temor a su sustitución).

Hace ya varios años, en 2012, la Comisión Europea advirtió a España que buena parte de los becarios realizaban prácticas sin convenio, sin contrato, resaltando que la mayoría de las prácticas no acaban en un contrato. Y pedían al Gobierno que mejorara sus condiciones laborales (horarios y sueldos), algo que no se ha hecho. Sí se ha obligado, por una sentencia del Supremo de 2013, a que las empresas y organismos coticen a la Seguridad Social por los becarios universitarios. Pero para que no dejen de coger becarios, el Gobierno Rajoy les bonifica (perdona) el 100% de esta cotización desde agosto de 2014, con lo que los becarios siguen saliendo “baratos”. En paralelo, este Gobierno ha fomentado extraordinariamente los contratos para la formación y aprendizaje de los “jóvenes” (los subió hasta los 30 años), con una duración de 1 a 3 años, bonificando el 100% de sus cotizaciones y con un sueldo sobre los 648 euros, lo que permite mano de obra barata, con contratos precarios.

El problema de los becarios no es solo español. Cada día se multiplican las denuncias contra abusos en empresas de EEUU y de Europa, donde impactó en agosto de 2013 el caso del joven becario alemán Moritz Erharrdt, muerto en Londres tras pasar tres días seguidos trabajando sin descanso en la oficina de Merrill Lynch, filial de Bank of América. Por todo ello, la Comisión Europea aprobó en marzo de 2014 una serie de reglas para mejorar la calidad de las prácticas que se ofrecen a los jóvenes europeos. Entre ellas, que no duren más de 6 meses y que incluyan un acuerdo escrito donde se detallen las condiciones de trabajo y el contenido del aprendizaje. Pero son sólo “recomendaciones, no normas vinculantes para los países.

El problema de fondo es que los becarios y las prácticas crecen porque no hay otras vías de empleo estable para los jóvenes. En 2014, sólo 3,8 de cada 100 nuevos empleos creados fueron para jóvenes menores de 20 años. Y los jóvenes de 20 a 34 años volvieron a perder empleos, según la EPA. Y lo mismo ha pasado en 2015: los menores de 30 años han perdido otros 56.500 empleos en el primer trimestre, según la EPA. Con la crisis, las empresas no quieren jóvenes. Si en 2007 había 4.872.000 jóvenes menores de 25 años trabajando (23,92% de los ocupados), ahora son menos de la mitad, 2.309.400 (13,23% empleados). Y hay regiones, como Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Galicia o País Vasco, donde sólo 3 ó 4 de cada 100 ocupados son menores de 25 años, según Fedea. Un drama.

Para algunos, la receta (vieja) es bajar los sueldos a los jóvenes, pagarles menos. Es lo que ha propuesto siempre la patronal CEOE: un contrato de formación para menores (¡de 35 años¡) que tenga un salario inferior al mínimo (los famosos mini-jobs de 400 euros). Y es lo que acaba de defender el FMI para España, al igual que el Círculo de Empresarios. Es un atajo engañoso, porque el problema de que no se contraten jóvenes es otro. A la mayoría les falta experiencia (el 80% busca su primer empleo) y muchos parados jóvenes tienen poca formación: el 58% de los 782.100 jóvenes parados (menos 25 años) solo tienen estudios obligatorios (hasta la ESO) y carecen de bachillerato, FP Superior o estudios universitarios, según la EPA. Y a los que tienen más formación, les faltan habilidades básicas para trabajar, como informática, idiomas, habilidades lectoras e iniciativa, según revela un reciente informe de la OCDE.

La solución no es precarizar más el trabajo de los jóvenes (el 70% con contratos temporales, la mitad con contratos a tiempo parcial y la mayoría con sueldos de 600 a 1.100 euros), sino mejorar su formación e incentivar su contratación estable, con bonificaciones y ayudas a las empresas. Y mientras, no tenerles “aparcados” con prácticas que son un empleo encubierto y súper-precario. Ello obliga a aumentar las inspecciones de Trabajo en las empresas, para detectar los múltiples casos de “falsos becarios” (en esta Web, los becarios pueden denunciar anónimamente). Y en paralelo, tomar medidas concretas, en el terreno legal, para frenar el abuso de las prácticas no laborales, como proponen los afectados. Por un lado, habría que limitar el porcentaje de becarios por empresa, nunca por encima del 5% (ni más de 1 en empresas de menos de 10 trabajadores). Y por otro, impedir la sustitución de un becario por otro en el mismo puesto y fijar de antemano un porcentaje de becarios que se conviertan en contratos laborales al término de las prácticas curriculares. Y todo ello, con información y supervisión de los Comités de empresa, para detectar abusos.

En resumen, que hay que acabar con los abusos a los becarios, dejando claro la situación: lo que es trabajo es trabajo y lo que es formación es formación. Y no aprovecharse del enorme paro juvenil y la falta de empleo para ofrecer empleos bajo el disfraz de prácticas. Claro que es mejor ser becario que estar parado, pero no se pueden permitir abusos. Porque retrasan la incorporación de los jóvenes al empleo y los “queman”, como trabajadores y como personas. No se puede seguir haciendo la vista gorda con las becas, con la excusa de que son una vía de encontrar trabajo. No a cualquier precio. Hay que perseguir los abusos, multar a las empresas y a las Universidades, no “mirar para otro lado”. Porque este “atajo” perjudica la contratación “normal” de los jóvenes, su futuro laboral. Hay que darles una salida digna.

jueves, 11 de junio de 2015

Más controles al juego online


El juego online acaba de cumplir tres años legalizado y crece con fuerza: ya son 18.000 millones jugados (más que la lotería) y hay más de millón y medio de jugadores a través de  su móvil, tablet y ordenador. Sólo en este primer trimestre se ha jugado un 24,5% más. Y han aumentado también los adictos al juego, sobre todo jóvenes, enfermos que se juegan su dinero y el de su familia sin control y no tienen atención médica especializada. Por todo ello, los principales partidos acordaron en el Senado, en febrero, pedir al Gobierno medidas que limiten la creciente publicidad del juego online, que aumentó un 60% este 2015. Y así, el Gobierno  ha aprobado un Decreto, que entrará en vigor en septiembre, para controlar más la publicidad y detectar los casos de adicción al juego online. Pero va a resultar complicado limitar el juego en Internet, con la mayoría enganchados a la Red. Y más cuando Europa defiende un mercado digital sin fronteras. Pero urge hacerlo: el juego online trae ingresos fiscales, pero es una tentación peligrosa, sobre todo para los más jóvenes.
 

enrique ortega


La mayoría de los españoles, un 80%, juega alguna vez al año, sobre todo a la lotería, el bingo y las quinielas, pero sólo un tercio (31,2%) son habituales y juegan una vez al mes o con más frecuencia, según el informe Codere del juego (2013). Con la crisis, la limitación del tabaco y la publicidad, ha caído el juego presencial, el más importante (80%), el de los casinos, salones de juego y bingos, con 22.469 millones jugados (2013) y 3 millones de jugadores, que viene cayendo desde 2008. Y en paralelo, ha crecido el juego online, por Internet, que ya supone el 20% del juego en España, con 6.564 millones jugados (2014), más de lo que se juega en la Lotería.

El juego online se legalizó en España hace ya tres años, el 5 de junio de 2012, cuando empezaron a funcionar  las primeras 53 empresas, para aprovechar la Eurocopa. Y a partir de ahí ha crecido de forma imparable, facturando ya 18.000 millones de euros en estos tres años. Ello refuerza a España como el cuarto país europeo donde más se juega en la Red, sólo por detrás de Reino Unido, Italia y Francia. En Europa hay unos 10 millones de jugadores online, que gastan más de 50.000 millones de euros anuales, controlados por  varias  multinacionales británicas (Ladbrokes, William Hill, 888 Holdings, GVC Holdings, Bwin y Betfair) y la canadiense Amaya Gaming.

Si en los primeros 6 meses legal (2012), el juego online facturó 2.727 millones, en todo 2013 facturó 5.600 millones y en 2014 se han jugado 6.564 millones, un 17% más, según los últimos datos de la Dirección general del Juego. Las mayores apuestas online son las apuestas deportivas cruzadas (2.859 millones jugados), el póker cash (1.578) y el casino/ruleta online (1.045 millones), seguidos de lejos por el póker torneo (561 millones), el black jack (401), los juegos complementarios (196) y el bingo online (67 millones). Se da la circunstancia que en el último trimestre de 2014 subió el juego online y se superaron los 600 millones de media mensual, por primera vez en estos tres años. Y en 2015, el juego online aún crece más: en este primer trimestre se han jugado ya 1.992 millones de euros, un 24,5% más que al inicio de 2014. Y sólo en marzo de este año (último mes con datos oficiales) se jugaron 687 millones, 150 millones más que en marzo de 2014, con un 20% más de jugadores que a finales de año.

Los jugadores crecen cada mes y a finales de 2014 ya había 1.571.023 jugadores registrados. Más jugadores que gastan el doble que al principio: 18 millones de euros diarios en 2014, frente a 16,6 millones en 2013 y 9 millones en 2012, casi 11,50 euros diarios por jugador, según los datos de la Dirección general del Juego. Dos de cada tres jugadores online son hombres, la mayoría jóvenes de 25 a 34 años y con estudios, siendo sobre todo jugadores urbanos, de Madrid (23%), Cataluña (12%), Andalucía y Comunidad Valenciana (11,8%). Dos tercios juegan todos los días (36,5%) o una vez a la semana (28,2%) y la media de juego de todos era de 45,5 minutos (2013), según datos del Observatorio del Juego online. Y un 7% del total son jugadores profesionales (110.000), personas que viven del juego y que son los más activos en las distintas Webs (de ellos depende el 80% del negocio).

En España hay ahora 48 empresas que ofrecen juego online, en más de 100 Webs. La mayor empresa del sector es Loterías del Estado, con más de 600.000 jugadores, y controla, con cinco multinacionales (Betfair, 888 Holdings, William Hill, Ladbrokes y Bwin), el 90% del negocio, donde también están presentes las empresas del juego presencial (Cirsa, Codere, Recreativos Franco) y (Mediaset-Tele 5, Atresmedia-Antena 3 y Unidad Editorial-El Mundo). En conjunto, sus ingresos netos (pagados premios) fueron de 254 millones de euros en 2014, un margen del 3,86%, que las empresas consideran bajo. De hecho, la mayoría tienen pérdidas, a la espera de que el Gobierno atienda sus dos reiteradas peticiones: que baje los impuestos  al juego online y que se permita operar a extranjeros en las Webs de juego españolas.

Las empresas del juego online pagan un impuesto del juego del 25% sobre su facturación neta, superior al que pagan en Reino Unido (15%), Italia (15%) o Dinamarca (20%), aunque menor que en Francia (2% sobre facturación bruta). También pagan una tasa de gestión (que se bajó en 2013 al 0,75 por 1000) y un impuesto de sociedades y un IVA más altos que en el resto de Europa. Además, los jugadores online pagan impuestos en España (retención del 20% en premios mayores de 2.500 euros más la obligación de declarar las ganancias netas), mientras no pagan nada por lo que ganan en Reino Unido, Dinamarca, Italia o Francia.

La otra clásica petición de las empresas de juego online es que el Gobierno abra el juego a los extranjeros, ya que hoy por hoy sólo pueden jugar en las Webs .es los españoles y los residentes, como sucede en Italia, Francia, Holanda, Alemania o Rumanía, que son mercados cerrados a los extranjeros. Mientras, Reino Unido o Portugal son mercados de juego online abiertos, con lo que muchos jugadores españoles, sobre todo los profesionales, han emigrado a jugar a Londres, porque allí hay más jugadores y más dinero en juego. Esto, además, propicia un mercado negro de juego: un 43,3%, casi la mitad de los jugadores online juegan en Webs no autorizadas (no son .es), según el último estudio Codere, elaborado por la Universidad Carlos III. Y esto se da más en el póker online, donde está cayendo el volumen del juego legal.

Las empresas del juego online se quejan de que al limitar el juego a los españoles, se fomenta el fraude y se limita el volumen del negocio, lo mismo que los márgenes. Y hay expertos que añaden que así se está fomentando el oligopolio de unas pocas multinacionales, las únicas que pueden aguantar porque operan en otros mercados con menos regulación e impuestos. La bajada de márgenes está fomentando las fusiones, para ganar tamaño y márgenes. Así, en mayo se abrió una puja por comprar la gibraltareña Bwin. Party, resultado ya de la fusión en 2011 de Bwin y Party Game. Por ella pujan ahora 888 Holdings (empresa gibraltareña controlada por inversores israelíes) y GVC Holdings, a cuya oferta se ha sumado Amaya Gaming, la mayor empresa cotizada de juego online, que en 2014 compró Pokerstars.

Pero mientras las empresas se quejan, el hecho es que el juego online avanza imparable, en jugadores y cantidades jugadas. Y así crece también la adicción al juego, los ludópatas: en los últimos dos años, el juego online se ha convertido en la segunda causa de ludopatía, tras las tragaperras, según los afectados. Y los médicos llaman la atención sobre la ludopatía, que alcanza ya  a un 0,5-2% de la población y que en unos años puede alcanzar al 3% de los españoles adultos (900.000). El problema es doble. Por un lado, con el juego online, ahora los ludópatas son cada vez más jóvenes (antes de 28 a 35 años y ahora de 18 a 25 años). Y por otro, se enganchan antes: con el juego presencial, caían en la adicción a los 8-10 años y ahora, con el juego online, sólo tras 6-24 meses. Y lo peor es que no hay medios para tratarlos profesionalmente, porque faltan centros públicos especializados.

La adicción al juego online ha aumentado en 2014 por dos causas. Una, porque la mayoría de empresas han creado desarrollos para llevar el juego a los smartphones y las tablets, aprovechando lo “enganchados” que están a Internet la mayoría de españoles, sobre todo los más jóvenes. Y la otra, que en octubre de 2014, el Gobierno autorizó dos nuevos juegos, que son muy adictivos: las apuestas cruzadas y las tragaperras online, el juego más peligroso porque es muy rápido, de bajo coste y con recompensa inmediata. Además, las empresas siguen multiplicando la publicidad de sus juegos, en las retrasmisiones de partidos, en Webs, prensa, radio y TV, gastando 114 millones en promoción en 2014. Y han aumentado otro 60% su gasto en publicidad en 2015.

Ante tanta promoción del juego online y ante el aumento del juego online y la ludopatía, los partidos políticos se pusieron de acuerdo en limitar la publicidad del juego y establecer más controles, aprobando en el Senado, el 18 de febrero de 2015, una moción del PP (apoyada por el PSOE, Ciu y PNV) en la que instaban al Gobierno a  tomar medidas, algo que también había pedido a los países la Comisión Europea, en una Recomendación de julio de 2014. Por todo ello, el Gobierno Rajoy aprobó en marzo un Real Decreto que pretende limitar la publicidad del juego online y controlar el exceso de juego. Por un lado, se prohibirán la información sobre lo que cotizan las apuestas durante las retransmisiones de partidos  y se impedirá que hagan anuncios personajes relevantes (aunque Rafa Nadal podrá seguir haciendo publicidad de Pokerstars siempre que al final haga una llamada al “juego responsable”…). Además, se obliga a las Webs a establecer mecanismos para detectar “comportamientos desordenados de juego”: los que jueguen un 80% más de lo que han jugado de media los 3 meses anteriores…

Los cambios y el nuevo Real Decreto, que ahora está en debate en el Congreso, entrarán en vigor en septiembre. Puede ayudar a frenar el juego excesivo y la ludopatía, pero no será fácil, ya que resulta muy difícil impedir que alguien juegue online: es algo que se puede hacer a cualquier hora, en cualquier lugar, sin testigos, sin ningún control, incluso manipulando la tarjeta o el DNI de los padres. Además, al Gobierno le viene bien que se juegue porque son más impuestos que ingresa (unos 100 millones al año recauda Hacienda con el juego online). Y, sobre todo, resulta difícil poner límites a Internet, máxime cuando Europa quiere fomentar el mercado único digital: de hecho, un informe del Parlamento Europeo ya ha indicado que permitir un mercado europeo de juego online traería unos beneficios de 5.600 millones al año. Algo que llegará antes o después, el poder jugar online en cualquier Web de cualquier país europeo. Y eso, fomentará aún más el juego online y la ludopatía.

El juego online es una gran tentación, sobre todo para los jóvenes enganchados al móvil y a Internet. Y más si carecen de salidas profesionales y buscan dinero inmediato. Hay que controlar su crecimiento, limitando de verdad la publicidad y los abusos, para que no aumente la ludopatía, una enfermedad compleja y difícil. Juguemos, pero con cabeza.