domingo, 10 de febrero de 2013

Sedantes, alcohol y drogas contra la crisis


La crisis no se nota sólo en las tiendas y en las oficinas del paro. La notan también los médicos y los farmacéuticos: se han  triplicado las consultas por depresión y se han duplicado las ventas de ansiolíticos, los segundos medicamentos más vendidos en España. Y seguimos bebiendo mucho alcohol, sobre todo los jóvenes: la mitad de los que tienen 18 años se ha emborrachado en el último mes. Y España es el país europeo con más consumo de cannabis y cocaína, incluso entre menores. Pastillas, alcohol y drogas como falsos remedios para superar el paro o el estrés laboral que sufren cuatro de cada diez trabajadores. Un problema que se plantea cuando la sanidad pública está en plenos recortes y cuando las empresas no pueden aplicar planes eficaces de salud laboral. Pero urge tomar medidas para que la crisis no se lleve por delante nuestra salud. Porque luego no se recupera.
enrique ortega

Los síntomas son cansancio, estrés y apatía. Cada día, miles de españoles acuden a su médico buscando un remedio a su ansiedad o estrés. Muchos son parados y otros trabajadores con problemas en su empresa. Y la mayoría, mujeres agobiadas por sacar adelante su casa. No siempre presentan un cuadro de depresión: las más de las veces, han somatizado sus problemas y acuden con hipertensión, desnutrición y obesidad, diarreas, dolores de estómago, mareos, palpitaciones o anemias. Pero el origen está en la ansiedad, el estrés o la depresión que tienen detrás. Y que no es fácil de curar.

No hay datos globales, pero los médicos de familia aseguran que se han triplicado las consultas por depresión. Baste un ejemplo. En Andalucía, la región con más paro (35,86%) y pobreza (4 de cada 10 andaluces), 800.000 personas acudieron el año pasado a la consulta de su médico por ansiedad o depresión, según la Consejería de Sanidad: son 1 de cada 8 andaluces mayores de 16 años. Y las bajas por depresión duplican al resto.

El colectivo más vulnerable son los 6 millones de parados, sobre todo los mayores de 50 años, que ven su vida un fracaso sin salida. La mitad de los desempleados cae en la depresión, según la última encuesta de la SER. El 40% tiene dificultad para dormir, muchos tienen relaciones tensas con su familia y problemas sexuales. El riesgo de padecer una enfermedad mental es cinco veces mayor en los parados que en los activos, según el último Congreso de Psiquiatría Y a un 15% se le acaba diagnosticando depresión (un 20% en mayores de 65 años). Además, son los más proclives al suicidio. En España hay un suicidio al día (en Italia hay 2 y en Grecia 4,7) y se estima que la tercera parte son por culpa de la crisis (el último,un padre de familia con deudas antesdeayer en Córdoba).

Los que trabajan también tienen ahora más problemas de salud, por el temor a perder su empleo y el endurecimiento de sus condiciones laborales. Se estima que dos de cada tres trabajadores (11,3 millones) está más estresado, un problema que afecta ya a 40 millones de europeos, según los especialistas en medicina del trabajo (AEEMT). Esto nos acarrea unas pérdidas de 5.000 millones anuales, en menos productividad y más bajas laborales (una de cada cuatro bajas es por estrés), sin olvidar el aumento de accidentes laborales.

El estrés laboral no es una enfermedad sino que la enfermedad puede ser consecuencia del estrés, por lo que es clave detectarlo a tiempo por sus síntomas: mentales (dificultad para concentrarse, malhumor, nerviosismo), físicos (agotamiento, dolor de cabeza, sequedad bucal) y de conducta (comer o dormir poco o en exceso, consumir alcohol o drogas). Los más afectados por el estrés laboral son los más jóvenes y los mayores de 50 años.

Unos y otros, parados y trabajadores con estrés, buscan resolver sus problemas con pastillas, alcohol y drogas. De las tres, se ha disparado el consumo de sedantes, tanto tranquilizantes como somníferos con receta (Lexatín, Orfidal, Tranquimazín, Stilnox…): los tomaban en 2011 un 11,4% (4,3 millones de españoles mayores de 16 años), más del doble que en 2005 (5,1%). El porcentaje es mayor en mujeres (15,3%, frente al 7,6% en los hombres) y mayores de 35 años, aunque un 5,2 % de los adolescentes (14-18 años) reconocen haber tomado sedantes en el último mes. España está a la cabeza de la OCDE en el consumo de ansiolíticos (51,9 dosis diarias por 1.000 habitantes, el doble de las 24,1 dosis en 18 países) y somníferos (26,8 dosis por 1.000 habitantes frente a 24,9 en la OCDE).

Actualmente, entre un 40 y un 60 % de las consultas de los médicos de atención primaria encubren problemas de ansiedad, estrés o depresión. Pero los médicos de la Sanidad pública no tienen tiempo ni medios (formación y unidades especiales de atención mental) para afrontar el problema de fondo y buscan una  salida rápida: recetar ansiolíticos. Una medida que está bien para uno o dos meses, pero que se acaba haciendo crónica. Y así crea dependencia y muchos  efectos secundarios: insomnio, ansiedad, trastornos funcionales… Haría falta potenciar las unidades de salud mental, pero la Sanidad pública carece de psicólogos: hay 4,3 por 100.000 habitantes frente a 51 en Alemania (o 23 en Ecuador).

Otras personas con problemas recurren al alcohol y a las drogas, cuyo consumo ha bajado ligeramente pero es altísimo. Dos de cada tres españoles ha consumido alcohol en el último mes y un 15% de los españoles se ha emborrachado rápido (“binge drinking”), el 30% hombres y el 18% mujeres. Pero lo más grave son las borracheras de los jóvenes, casi niños, que pasan del Cola-Cao al botellón como “salida” a la falta de futuro: el 36% de los chicos de 20 a 24 años (y 21%de las chicas) se han dado un atracón de alcohol en el último mes. Y el 52,8 % de los chicos de 18 años (46,6% a los 17 años, 38,8% a los 16, 32% a los 15 y 16% a los 14 años). Un  auténtico drama que a veces acaba en urgencias, por coma etílico o accidente de tráfico.

Y quedan los que se drogan para evadirse de la crisis. España es el país europeo con mayor consumo de cannabis (lo consumen el 7,6% de la población frente al 3,6% en Europa, el 6,9% en Italia o el 4,6% de Francia) y cocaína (1,3% de españoles lo ha consumido en el último mes, frente al 0,5% en Europa). Un consumo que ha caído ligeramente, porque hay menos dinero para comprar, pero que es demasiado alto entre los jóvenes: un 8,2% entre 15 y 17 años ha consumido cannabis en el último mes, pero llega al 40,1% entre los jóvenes de 18 años (30,6% entre los de 16 y 10% entre los de 14 años). Tremendo. Y luego pasa, que en los controles de Tráfico que se hicieron el verano pasado, el 56% de los conductores dieron positivo en drogas. Y casi la mitad de los muertos en las carreteras en 2011 tenían droga, sedantes o alcohol  en la sangre.

Todo esto, sedantes, alcohol y drogas, ya se consumía antes, pero ahora mucho más con la crisis. Y entre más personas, sobre todo jóvenes, mujeres y mayores de 50 años. Por eso es urgente un Plan de salud contra la crisis, en las empresas y en la sanidad pública, gastando más en detección y en prevención, para evitar que el estrés y la depresión acaben en enfermedades mentales (muy complejas de curar) o en suicidios. Hace falta crear unidades específicas de atención en los ambulatorios, una inversión que rebajaría luego el coste de las bajas laborales por depresión y su coste farmacéutico y hospitalario.

La crisis nos ha traído paro, empleo precario y pobreza, pero también más enfermedades. Y contra esto hay que luchar con decisión, sin reparar en gastos, porque de la crisis saldremos pero si salimos enfermos todo será más complicado. Hay que apostar por la salud y evitar los atajos de pastillas, drogas y alcohol. Nos destrozan como personas y como país.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Euro fuerte: mal para Europa, peor para España


Ahora que parece remitir la crisis de la deuda (es sólo una tregua, como se ha visto esta semana con la deuda española), salta otro problema en Europa: el euro fuerte, por culpa de la  guerra de divisas”. Bruselas no tiene una política europea de tipo de cambio y sufre lo que hacen EEUU, Japón, Gran Bretaña y China para reanimar sus economías y depreciar sus monedas, buscando exportar mejor. Y así, el euro se ha revalorizado un 13 % frente al dólar (saltando de 1,36 $), un 10% frente a la libra y un 34% frente al yen, dificultando las exportaciones europeas y la salida de la crisis. Y se teme que siga subiendo en 2013, hasta valer 1,40 dólares. Un problema para Europa y más para España: el euro fuerte dificulta nuestras exportaciones y la llegada de turistas. A partir de ahora, miremos no sólo la prima de riesgo sino también el euro: está hoy en 1,35 dólares; mientras no baje de 1,30, es malo para todos. Atentos.
 
enrique ortega

Europa comienza 2013 con menos nubes negras en el horizonte, ha dicho Mario Draghi, presidente del BCE, que ha pedido “paciencia” para salir de la crisis. Y piensa que Europa “está mejor que hace un año”, aunque el FMI acaba de vaticinar que 2013 será otro año de recesión en Europa, con una caída de la economía del -0,2% (tras un -0,4% en 2012). A pesar de esta debilidad, la moneda europea acaba de batir récords de fortaleza  desde el verano frente a las principales monedas : el 1 de febrero superó los 1,36 dólares, por primera vez desde finales de 2011 (+13 % frente al dólar desde julio), subió +10,5% frente a la libra (0,86 euros, récord en 14 meses) y +34% frente al yen japonés (126,66 yenes por euro, récord en 33 meses). Y hoy seguía ligeramente por encima de 1,35 euros por dólar.

Europa tampoco tiene una política de tipo de cambio común y la cotización del euro fluctúa según lo que hacen las demás monedas, cuyos países sí influyen sobre ellas. Y ahora, la moneda europea sufre los efectos de la “guerra de divisas desatada por Japón, Estados Unidos, China y Gran Bretaña, para reanimar sus economías y favorecer sus exportaciones. El último movimiento lo ha hecho Japón, con un Plan de estímulo, aprobado el 11 de enero, con el que ha inyectado 170.000 millones de euros para reanimar su economía, lo que deprecia su moneda, el yen, consiguiendo de paso exportar mejor, al ser ahora más baratos sus productos para el resto del mundo. Lo mismo lleva haciendo años China, continuamente criticada por depreciar el yuan para exportar mejor. El Banco de Inglaterra amplió en julio su programa para inyectar liquidez (dinero) a la economía británica, en recesión. Y en diciembre de 2012, Estados Unidos anunció que seguiría con sus inyecciones de liquidez a la economía, más de un billón de euros en los últimos cuatro años.

Todas estas decisiones, de Japón, China, Gran Bretaña y EEUU, buscan reanimar las economías, dándole a la maquinita del dinero, lo que deprecia el valor de sus monedas (favoreciendo sus exportaciones) y fortalece al euro, que lleva subiendo desde julio de 2012. Y todo apunta a que seguirá revalorizándose, porque Europa hace una política contra corriente: recorta el gasto público (en vez de reanimar las economías) y mantiene tipos altos, el 0,75%, frente al 0-0,25% en Estados Unidos, tipos negativos en Japón o el 0,50% en Gran Bretaña. Y los inversores buscan la alta rentabilidad europea (aún con riesgo: han vuelto a España, Italia y Portugal), fortaleciendo el euro.

El expresidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, se despidió de su cargo en enero advirtiendo  que el euro estaba en un nivel “peligrosamente alto”. Porque tener una moneda fuerte, cuando los demás debilitan la suya, es un mal negocio para Europa: es más difícil vender fuera, porque los productos se pagan en euros más caros, y eso dificulta la recuperación. El problema preocupa especialmente en Alemania, que exporta el 60% de sus productos fuera de Europa y que ya sufre los efectos de la crisis y el euro fuerte: sus exportaciones cayeron un -3,4% en noviembre, con un último trimestre en recesión (-0,5%).

Pero peor lo tiene España, ya que la exportación y el turismo son lo único que crece (aunque menos que en 2011) mientras el consumo interno y la inversión están por los suelos. Y con un euro fuerte será más difícil vender nuestros productos en el extranjero, dado que el 49.5% van a países fuera del euro. Y lo mismo pasa con el turismo: desde julio es más caro visitar España sólo por la apreciación del euro, lo que afecta especialmente al 55% de turistas que proceden de países fuera del euro. Sólo es positivo tener un euro fuerte para pagar menos por las importaciones, sobre todo el petróleo, lo que debería bajar algo los carburantes (con permiso de las petroleras) y la inflación. Pero esto no compensa el efecto negativo de un euro débil sobre exportaciones y turismo, que provocará más recesión y más paro en España.

Ahora, los expertos apuestan por un euro fuerte en 2013, aunque con altibajos, porque Estados Unidos, Gran Bretaña, China y Japón crecen poco y necesitan seguir estimulando sus economías, inyectando dinero, lo que depreciará sus monedas. Se espera un euro entre 1,33 y 1,40 dólares este año, cuando debería estar por debajo de 1,30 dólares para ayudar a la recuperación europea. Pero para eso, Bruselas y Alemania deberían cambiar de política y tomar dos medidas, con la ayuda del BCE: rebajar los tipos de interés (del 0,75 al 0,25%) e inyectar liquidez en el sistema, para ayudar a que fluya el crédito. Eso crearía inflaciónanatema para Alemania y el BCE¡) y reanimaría la economía, debilitando al euro.

No parece que esta sea la posición de Merkel, aunque necesita estimular su estancada economía en los próximos meses, para ganar las elecciones de septiembre. Pero ya ha dicho que si lo hace, Bruselas sólo permitirá reactivar la inversión y el gasto a los países sin déficit, a los del centro y norte de Europa, no a España y los países del sur. O sea, estímulos para la Europa rica del norte no para la Europa en recesión del sur. A nosotros, paciencia.

Para España, un euro fuerte, por encima de los 1,30 dólares, es un serio obstáculo para salir de la crisis, ya que nos torpedea las exportaciones y el turismo. Por eso, Rajoy debería presionar en Bruselas para que se aprueben Planes de estímulo para toda Europa, que el BCE baje tipos e inyecte liquidez, para reanimar las economías y de paso bajarle los humos al euro. Algo clave para todos, pero mucho más para España. Por eso, a partir de ahora, miremos  no sólo la prima de riesgo, sino la cotización del euro. Mientras esté por encima de 1,30 dólares, es malo para todos. Seremos perdedores en una cruenta y silenciosa guerra de divisas que se libra en el mundo.

domingo, 3 de febrero de 2013

La doble crisis de los medios de comunicación


La crisis se ha llevado por delante muchas empresas y entre ellas 200 medios de comunicación, con 27.500 periodistas en paro. Una crisis internacional, agravada en 2012 y que tiene tres causas: caída drástica de la publicidad, menos lectores y un cambio de modelo donde los internautas apuestan por el gratis total para informarse. Pero la crisis de los medios no es sólo un problema económico: arrastra consigo a la libertad de expresión y al derecho de todos a informarse, porque unos medios que pierden son poco independientes del poder, las empresas y la banca. Y eso lo sufrimos todos: sin periodismo libre no hay democracia. Resolver esta doble crisis, agravada en España, no es fácil. Obligará a buscar un modelo de negocio en Internet, un pacto con Google (como en Francia), y unos lectores dispuestos a pagar por la independencia y la calidad. Casi nada.
enrique ortega

2012 ha sido un año negro para los medios de comunicación, que ya venían arrastrando una dura crisis desde 2008. Han desaparecido 197 medios de comunicación en España, según el último informe de la profesión periodística: 22 diarios (el último, en febrero 2012, Público, el último periódico nacido en España, en 2007), 10 periódicos gratuitos (tres de los cuatro nacionales: Metro, Qué y ADN), 132 revistas, 2 agencias (Cover y Fax Press), 4 radios y 20 televisiones. Y se han perdido 8.000 empleos, con 27.443 periodistas en paro, ocho veces más que antes de la crisis (2007), tras drásticos EREs en todos los grupos periodísticos.

La crisis de los medios es un problema mundial, desde Estados Unidos (cierre de 152 cabeceras en 2010 y otras tantas en 2011), hasta Europa, con cierres y recortes en Gran Bretaña, Italia, Alemania y Francia. Pero en España, la crisis ha sido más grave porque ha estallado la burbuja mediática, alimentada por la burbuja del ladrillo (constructores metidos a editores) y del crédito (bancos y Cajas detrás de medios, sobre todo regionales): somos el segundo país de Europa con más cabeceras (116, frente a 70 de media en la UE), tras crearse 140 medios durante el boom. Y hay también una burbuja formativa: 40 centros con 70.000 alumnos y 2.600 periodistas licenciados al año (2011).

La burbuja de los medios ha estallado, en España y en otros países, por dos razones. Una, la caída drástica de los ingresos por publicidad: han caído un 42% entre 2007 y 2012, pero a la prensa escrita le han caído un 60%, según Infoadex. La otra, la pérdida de lectores, un 20% en cinco años, según la OJD. Y de esto, mucha “culpa” tiene la irrupción de Internet, que ha llevado a muchos a no comprar periódicos ni escuchar noticias para leerlas en su ordenador, teléfono o tablet. De hecho, de los 24 millones de internautas españoles, el 62% leen las noticias en Internet (50% en Europa). Y la mayoría lo hacen “gratis total”, sin pagar un euro.

Con ello, los medios han entrado en pérdidas: al cierre de 2012, hasta El País perdía dinero, cuando los diarios ganaban 232 millones en 2007. Ello les ha llevado a drásticos recortes de gastos, plantilla y hasta de papel (ABC y El Mundo han reducido 2 centímetros sus cabeceras), intentando vender de todo menos periódicos. Los medios digitales no están mejor, con plantillas exiguas, muchos escribiendo sin cobrar y con poca publicidad. Las radios aguantan regular (ABC Punto Radio ha sido absorbida por la Cope) y las televisiones se llevan el mayor recorte de la publicidad o de los Presupuestos públicos. Aunque las 13 televisiones autonómicas (sin audiencia y sin publicidad) todavía nos van a costar 951 millones de euros en 2013, a pesar de los drásticos recortes en Telemadrid, Canal 9 y 7RMurcia.

Mención aparte hay que hacer de RTVE, que en 2012 ha vuelto a tener pérdidas (-105 millones, tras perder -11,5 en 2011), gracias a la decisión del Gobierno Zapatero de quitarle la publicidad en 2010 y, sobre todo, tras los recortes presupuestarios: -204 millones en 2012 y otros 50 en 2013. Con ello, se ha asfixiado a la televisión pública, que ha tenido que recortar drásticamente gastos y programas, lo que le ha llevado en 2012 a perder el liderazgo (12,2% de audiencia), en favor de las privadas, Telecinco (líder, con el 13,9%) y Antena 3 (12,5%). Un duopolio privado, tras la fusión Telecinco-Cuatro y Antena 3-La Sexta, que controla el 86% del mercado publicitario, un poder inédito en Europa (59% en Francia, 66% en Reino Unido, 74% en Alemania y sólo 85% en Italia). Un duopolio  a costa del hundimiento de TVE, que les llevó a tener escandalosos beneficios en 2011 (110,54 millones Tele5 y 93,43 Antena 3), aunque han caído drásticamente en 2012 (a 55 y 7 millones), por la digestión de las fusiones y otra bajada de la publicidad (-18,3%).Y los canales TDT son un fiasco de audiencia (1% Intereconomía, 13TV o MarcaTV)  y de pérdidas ("El Gato al Agua" no paga a sus periodistas desde octubre).

Este 2013, seguirá la crisis de los medios, porque la publicidad volverá a caer (-10,2%) y no se recuperará hasta 2014. Pero el mayor problema lo tiene la prensa escrita, que sigue perdiendo peso frente a la digital: en 2012, la audiencia de los medios digitales creció un 19%, mientras caía la prensa de papel. Y ya tiene más usuarios: 7,2 millones mensuales El País digital (frente a 5,98 millones de audiencia mensual El País papel) y aún más El Mundo (6,98 millones de usuarios digitales frente a 3,77 millones en papel).

En todo el mundo, las empresas de medios buscan un nuevo modelo de negocio, que sin abandonar el papel (algunos sí, como Newsweek) se vuelque en lo digital. Unos apuestan por suscripciones de pago estrictas (Wall Street Journal) y otros por pagos limitados a algunos servicios (The New York Times o ahora Finantial Times). En España, cuesta introducir el pago por noticias, a pesar del intento de los quioscos digitales (Orbyt y Kiosko y Más). Y luego, en Europa, los editores tienen la vista puesta en Google, en cómo sacarle una parte de los ingresos por publicidad que se lleva (80% publicidad de Internet). En Alemania, Merkel ha aprobado una tasa a Google por enlazar contenidos de los medios, pero aún no la ha aprobado el Parlamento. Y también lo han pedido los editores españoles. Pero Google se niega a pagar una tasa y lo más que acepta, como ha hecho en Bélgica, es permitir que los medios ganen más con sus servicios (AdWords). O pactar con Hollande una ayuda (no un cánon) de 60 millones a la prensa francesa, que podría extenderse al resto de Europa.

Si no hay publicidad, los medios tendrán que cobrar por las noticias (de algún modo imaginativo) para sobrevivir. Pero, si lo consiguen, será en precario, recortando costes en perjuicio de la calidad del producto. Y aquí viene el segundo gran problema de esta crisis: unos medios con pérdidas, sin apenas ingresos, son tremendamente vulnerables. Sin beneficios no hay prensa libre sino medios muy dependientes de las empresas, los bancos y el poder (publicidad institucional). No en vano, con las pérdidas y el desmantelamiento de RTVE, el panorama es desolador: sólo hay un periódico (El País) y una radio (la SER), medianamente independientes (necesitan créditos e inversores), mientras la mayoría de los periódicos, diarios digitales, revistas, radios y televisiones (salvo la Sexta) apoyan al Gobierno Rajoy y su política de recortes.

La crisis ha hundido a los medios, el cuarto poder, poniendo en grave riesgo la información libre, de la que cada día está más necesitada la sociedad. Muchos de los mejores periodistas están en paro o jubilados, mientras dirigen los medios gerentes agobiados por las deudas y la cotización en Bolsa. Y los lectores desconfían cada vez más de los medios clásicos. Y se vuelcan en Internet, que parece más libre, pero donde falta rigor, calidad, medios y originalidad (8 de cada 10 noticias que circulan en la red proceden de la prensa). Es una mala época para el periodismo  y sin periodismo no hay democracia. Nuestra crisis es la crisis de todos.

miércoles, 30 de enero de 2013

Pincha el turismo, aún con récord de extranjeros


El Gobierno ha echado las campanas al vuelo con el récord de turistas extranjeros en 2012. Pero han hablado menos de la caída en los viajes de los españoles, por la recesión. Y eso ha provocado que el turismo, nuestra primera industria y uno de los dos motores de la economía (con las exportaciones) se haya gripado en 2012. Y se espera que vuelva a caer en 2013, acumulando unas pérdidas de 3.000 millones de euros y 100.000 empleos. La puntilla han sido la subida del IVA y las tasas aeroportuarias, junto a los recortes en promoción del Estado y autonomías, que gastan en apoyar al  turismo la mitad que en 2010. Hay que invertir más en esta “gallina de los huevos de oro”, que aporta las divisas que nos cuesta el petróleo y da trabajo a uno de cada ocho españoles.
enrique ortega

El turismo vuelve a estar en crisis, tras dos años de despegue, ayudado por la crisis del norte de África (Egipto y Túnez), que nos desvió 2 millones de turistas en 2011, año en que el sector (PIB turístico) creció un 2,4%, cinco veces más que la economía (+0,4%). En 2012, el turismo ha pinchado, cayendo un -1,6% (PIB turístico), más que la economía (-1,4%).El año iba mal, pero en el último trimestre le han dado la puntilla dos medidas aprobadas por el Gobierno Rajoy: la subida del IVA en septiembre, del 8 al 10% y la subida de las tasas aeroportuarias en julio, una media del 18% pero mucho más en los 7 grandes aeropuertos por donde entran  a España 3 de cada 5 turistas (+50,3% en Madrid, +53,6% en Barcelona y +12,5% en Palma, Málaga, Gran Canaria, Alicante y Tenerife sur), con 6 millones menos de pasajeros en 2012.

De las dos patas del turismo, el extranjero ha ido de récord: 57,7 millones de turistas, justo un millón más que en 2011 y el tercer mejor año de la historia (tras 2007 y 2006), gracias al mantenimiento del turismo británico (+0,3%), el aumento del turismo francés(+7,1%), alemán(+4%), nórdico (+6,9%) y ruso(+39,8%) y la afluencia de turistas de países emergentes (Brasil, China e India). Vinieron más y gastaron también más, 968,80 euros por persona (+2,7%). En total, los extranjeros se dejaron en España 55.594 millones de euros (+5,7%), unas divisas que sirven para pagar todo el petróleo que compró España en 2012. Y como los españoles salieron y gastaron menos fuera, los ingresos netos del turismo serán de 43.307 millones en 2012, un récord histórico.

Hasta aquí, de cine. Pero el turismo de los españoles, la otra mitad del negocio turístico, ha pinchado en 2012, por la crisis, la caída de ingresos y el aumento del paro, que han  provocado que los turistas nacionales gasten y viajen poco, un 80% al margen de los hoteles (campings, apartamentos y, sobre todo, casas de amigos o familiares), agudizándose la caída tras la subida del IVA en septiembre.

Contando las dos partes del negocio, el sector turístico ha tenido una caída de ventas en 2012 (un 77% de empresas han ingresado menos, según Exceltur), sobre todo los hoteles, agencias de viajes y compañías aéreas. Y como les han subido los costes y se han visto obligados a mantener o bajar precios (dos de cada tres empresas), el 68% de las empresas ha reducido sus beneficios (la mitad. un 10% sobre 2011). Y con ello, tres de cada cuatro han reducido su plantilla, con una caída de 80.000 ocupados en 2012 (47.300 en hostelería), tras haber creado empleo en 2011 (+12.000 ocupados).

Por zonas, el récord de turistas extranjeros ha beneficiado a Cataluña (destino líder, atrae un 25% de los extranjeros) y Baleares (ha desplazado a Canarias como segundo destino turístico), junto a Bilbao, Granada y algunas zonas del litoral de Andalucía, Levante y Cataluña. Y la crisis del turismo nacional se ha cebado en la cornisa cantábrica (salvo País Vasco), Galicia y el turismo de interior.

Para 2013, el sector turístico espera otra nueva caída, del -1% (PIB turístico), con un nuevo récord de turistas extranjeros que no va a compensar la nueva caída del turismo nacional. Con ello, serían dos años de crisis y una pérdida  de 3.000 millones para el sector (y otros 28.700 empleos), que espera un año de transición para mejorar en 2014. Los temores este año están centrados en Europa, en el escaso crecimiento de Francia (+0,1%) y Alemania (+0,7%) y la caída de Italia (-0,9%), aunque se confía en la recuperación de Gran Bretaña (+1,1%), nuestro principal mercado (23,7% turistas), y en los mercados emergentes (Rusia, Asia y Latinoamérica). Otro temor es la subida de tasas aeroportuarias en 2013 (+6,3%) y la crisis del sector aéreo, ya que 3 de cada 4 turistas llega por avión. Y las esperadas subidas de carburantes, junto a un euro fuerte (ronda los 1,34 dólares). Al final, un hecho clave será si continúa la crisis del Magreb (Argelia y Mali más Egipto) y eso nos trae más turistas.

Lo que no ayuda son los recortes del Gobierno Rajoy al turismo: el gasto del Estado en turismo ha pasado de 776 millones en 2010 a menos de la mitad, 330,62 millones en 2013. Y de este dinero, si quitamos gastos de personal y  créditos (que han pasado de 500 a 226 millones), las ayudas públicas directas al turismo se quedan en 57,8 millones para 2013: 21,3 millones para promoción turística (la cuarta parte que en 2010) y 36,5 millones para mejora de la oferta y reconversión del sector. Y Turespaña, la empresa pública que se privatiza a medias en 2013, contará con 83 millones, la tercera parte que en 2009. Además, se ha recortado un 34% el programa de vacaciones del IMSERSO (-271.182 beneficiarios en 2012-2013) y se ha suprimido el programa Turismo Senior Europa (que traía a 80.000 europeos), dos programas que mantenían hoteles y empleos en muchos lugares de España. A estos recortes hay que sumar los de las autonomías, Diputaciones y Ayuntamientos, que han suprimido patronatos de turismo (Zamora, Ávila, Soria, Orense) y recortado servicios y promoción.

España es una potencia turística (la cuarta del mundo, tras Francia, EEUU y China), con un sector muy competitivo, que debe prepararse para dar un salto con la ansiada recuperación. Para ello, hay que invertir en esta gallina de los huevos de oro, el primer sector exportador, una fuente clave de divisas y que da empleo a 2 millones de españoles. Hace falta, primero, dedicarle más recursos, porque el Plan Nacional de Turismo aprobado en junio 2012 es muy rácano: destina al turismo 438 millones anuales durante cuatro años, sólo un euro por cada 100 euros netos que ingresa el turismo. Pero no basta con gastar más: hay que ajustar la oferta (con fusiones y reconversiones de empresas, para que sean más grandes y negocien mejor con los poderosos tour operadores extranjeros), renovar instalaciones, mejorar la formación y la tecnología, renovar la oferta (no sólo turismo de sol y playa), diversificar fechas (desestacionalizar) y mercados (91% turistas vienen de Europa y el 55% son británicos, franceses y alemanes).

España tiene difícil competir en el mundo con su industria y sus productos, pero no en turismo, donde tenemos una marca muy consolidada. Pero hay que ayudar al sector a dar un salto cualitativo, con apoyos y promoción, no con recortes. Vender España dentro y fuera. Mimar a la gallina, para que siga poniendo huevos.  

domingo, 27 de enero de 2013

6 millones de parados, la mitad sin futuro


Llegó el lobo de los 6 millones de parados (a falta de 34.600, que habrán caido este mes). La dramática factura de cinco años de crisis, donde más de 4 millones de españoles han perdido su empleo. De ellos, 1,4 millones son “la cosecha de los recortes”, sembrados desde mayo de 2010. Y el paro todavía crecerá este año, en medio millón más. Lo más grave es que la mitad de los parados no cobra nada y que más de la mitad llevan más de un año en paro, con lo que tienen más difícil recolocarse. Por eso, habría que aumentar las ayudas al desempleo  y dedicar más recursos a formar y reciclar parados, porque más de la mitad tienen escasa formación. Pero el Gobierno Rajoy hace lo contrario: recortó en 2012 las ayudas a los parados (aunque prorrogue los 400 euros)  y desmantela las políticas activas de empleo, con un Servicio Público de Empleo que no funciona. Así, condenan a la mitad de los parados a no volver a trabajar nunca.
enrique ortega

La cifra de los 6 millones, como casi todo lo malo, vino primero de Bruselas: Eurostat informó, dos días después de Reyes, que España había superado los 6 millones de parados en octubre, alcanzando en noviembre los 6.157.000 parados, el 26,6% de españoles en edad de trabajar. Uno de cada cuatro parados europeos (26 millones) es español. Y tenemos la mayor tasa de paro de los 27, más del doble de la media (11,8%) y cinco veces la de Alemania (5,4%).

Esta semana, la Encuesta de Población Activa (EPA) confirmó a la baja la estimación europea, por el aumento de “desanimados, personas que ya ni buscan trabajo (sobre todo, jóvenes que vuelven a estudiar o se van fuera): 5.965.400 parados a finales de 2012, una tasa de paro del 26,02%. El paro se ha triplicado con la crisis (1.927.600 parados a finales de 2007), que se ha llevado por delante el empleo de 3,5 millones de españoles. De ellos, 1.400.000 se han perdido con los recortes, iniciados por Zapatero en mayo de 2010 y acrecentados por Rajoy desde diciembre de 2011. Y queda ver un aumento del paro en 2013, otro año de recesión en el que la Comisión Europea estima que España perderá 457.000 empleos más, llevando el paro a los 6,5 millones.

En la maraña de datos dramáticos del paro, destaco dos especialmente preocupantes: la mitad de los parados no cobra nada (49,70%) y más de la mitad (55,14%) llevan sin trabajo un año o más.

A finales de 2012, sólo 3.001.078 parados registrados (SEPE) cobraban algún subsidio: casi la mitad (1.411.729), el seguro de paro que les corresponde por haber cotizado (862,20 euros al mes de media) y el resto subsidios por tener más de 45 años o cargas familiares (426 euros mensuales). Y estos que cobran, cobrarán menos en 2013, porque en julio el Gobierno les recortó las prestaciones (del 60 al 50% de la base imponible a partir del sexto mes), que además se les acaban este año a muchos, con lo que, en unos meses, serán ya más de la mitad los parados que no cobran. Ya hoy, hay siete autonomías donde hay más parados que no cobran de los que cobran: Murcia (60,09 % parados EPA no cobran), Ceuta (56,04%), Canarias (55,53%), Comunidad Valenciana (55,36%), Madrid (53,89%),Castilla la Mancha (51,83%) y Cataluña (50,10%).

El otro dato dramático es que más de la mitad de los parados (55,14%) llevan sin encontrar trabajo un año o más: son 3.289.400 parados, la mayoría con más de dos años en paro (1.924.100) y los demás (1.365.300) entre uno y dos años. Este paro de larga duración se ha multiplicado por 7,5 veces con la crisis (eran 437.300, un 22,6% de los parados a finales de 2007). Y España es el país europeo con más porcentaje de paro de larga duración (53%), tras Eslovaquia, muy por delante de la media europea (43%). El problema es que cuanto más tiempo se lleva en paro, menos posibilidades hay de encontrar empleo: del 54,5% de probabilidades a los 3 meses se pasa al 19,5% al año y a sólo el 11,7% pasados dos años. O sea, que los parados largo tiempo tienen casi imposible encontrar trabajo. Sobre todo los mayores de 45 años, las mujeres y los jóvenes sin experiencia (hay un 55% de paro juvenil).

¿Qué se puede hacer? Primero, acabar con los recortes, reanimar la economía y  poner a España a trabajar, lo contrario de lo que defienden Bruselas y Rajoy y que nos ha llevado a los 6 millones de parados. Y entre tanto, tomar dos medidas urgentes: aumentar la ayuda a los parados (para que no caigan en la pobreza y la desesperación) y ayudarles más activamente a formarse y reciclarse, para que encuentren trabajo cuando empiece a haberlo (a partir de 2014). Pues bien, el Gobierno Rajoy hace justamente lo contrario: recortó en julio de 2012 las ayudas a los parados (aunque ahora prorrogue los 400 euros del Plan Prepara) y lleva dos años con fuertes recortes a las políticas activas de empleo (formación, reciclaje e incentivos a la contratación). Así nos va.

Para 2013, España se gastará 32.566 millones en los parados, 7.500 millones menos que en 2011 (con 1,3 millones de parados más). De ellos, 8 de cada 10 euros se gastarán en pagar subsidios y sólo 2 en formar y ayudar a los parados a encontrar trabajo. El Gobierno Rajoy ha recortado 3.000 millones en el seguro de desempleo entre 2012 y 2013, pero ha recortado más, 4.000 millones, en políticas activas de empleo: sólo va a gastar este año 3.771 millones (-34,6%) y otros 1.802 millones en formación (un gasto cuatro años estancado). Cuando el paro destroza a 6 millones de españoles, el Gobierno sólo dedica 5.573 millones a reciclarles, formarles e incentivar su contratación (la quinta parte del dinero público para salvar a Bankia). Un suicidio económico y social.

Y hay más. Los recortes llegan también al Servicio Público de Empleo, el SEPE (antiguo INEM): en diciembre se ha despedido a 1.500 de los 3.000 promotores contratados para tutelar a los parados a encontrar empleo. Y eso que tenemos la tercera parte de personal en las oficinas públicas de empleo que en Europa (1 funcionario por cada 190 parados frente a 1 por 59 en la UE). Con menos Presupuesto y menos personal, resulta difícil conseguir que el SEPE funcione: sólo encuentra trabajo a un 3% de parados. Y más si tiene un catálogo de cursos demasiado largos (un tercio duran más de 200 horas) y obsoleto. Y si las pocas empresas que contratan, utilizan sus contactos y las ETTs privadas, no el SEPE.

Hay que cambiar drásticamente los servicios públicos de empleo, con ayuda de las empresas y ETTs privadas, que ya colaboran con el SEPE. Pero hacen falta más recursos y más medios, del Estado y de las autonomías, que prestan este servicio en medio de drásticos  recortes. Y lo primero es apostar por la formación: casi 3 de cada 4 nuevos parados desde 2008 tienen sólo estudios primarios o secundaria incompleta. Más de la mitad de los parados no tienen formación y así es doblemente difícil que encuentren trabajo cuando llegue la recuperación. Hay que reciclarles y formarles en lo que las empresas van a necesitar. A los jóvenes, ayudarles a coger experiencia con contratos de aprendizaje. Y a los que tienen formación, hay que tutelarles como un head hunter privado desde el SEPE. Además, hay que bajar cotizaciones e impuestos a las empresas que contraten, fomentando el autoempleo.

Con 6 millones de parados, hay que gastar lo que haga falta en formarles y ayudarles activamente a encontrar empleo, mejor que en pagarles sólo un subsidio para que subsistan (y que hace falta mantener). Es el dinero mejor gastado. Aquí no puede haber recortes, si no queremos condenar a 3 millones de españoles a no volver a trabajar nunca más. Recapaciten.