jueves, 8 de mayo de 2014

Los nuevos españoles


Somos un millón más de españoles, pero más viejos y con menos hijos. Vivimos repartidos en más hogares, porque hay más viejos que viven solos, aunque un tercio de los jóvenes siguen con sus padres. Somos el país con más propietarios de Europa, pero crece el alquiler. Tenemos más del doble de paro y sólo trabajan 17 millones de personas, la mitad de las personas en edad de trabajar. La mitad de los españoles viven ya con menos de 1.000 euros al mes, con lo que han restringido su consumo, centrado en marcas blancas y productos low cost. Y el ocio lo centramos en la TV e Internet. Este puede ser el retrato robot de los nuevos españoles, tras la crisis. Ahora, el reto básico es conseguir un empleo para los 3.802.800 que lo han perdido desde 2007. Y una herramienta clave es la educación y la formación, además de reanimar la economía. Habrá que recuperar una década perdida.
 
enrique ortega

La crisis ha forzado el retorno de inmigrantes y la marcha de españoles al extranjero (524.910 entre 2008 y 2014, según el INE), con lo que la población se redujo en 2013 en 404,619 personas, aunque vivimos 46.725.164 personas en España (41.724.906 españoles y 5 millones de extranjeros), un millón más que en 2007. Lo más llamativo es el envejecimiento de la población: el 19,5% tiene más de 65 años, más de 9,11 millones de viejos, cuando en 1975 eran sólo 3,5 millones (10,5% del país). La crisis de fecundidad de los años 80 y 90 ha desplomado la tasa de natalidad en España (1,38 hijos por mujer, frente a 1,59 en UE-27) y con ello, los jóvenes entre 15 y 29 años han disminuido un 20% en España en la última década. Hay menos niños y  el 30% son hijos únicos. Para 2052, el 36,58% de los españoles (15,2 millones) serán viejos, según el INE.

Los españoles vivimos más dispersos que antes: en 18,21 millones de hogares, frente a 14,18 millones en 2001, según el INE. La familia más frecuente (35%) es la pareja con hijos, aunque han caído en picado las familias numerosas (sólo 3,2% hogares) y lo habitual es con uno o dos hijos, mientras crecen los hogares con un cónyuge sólo (82% madres) con hijo (9,4%). También crecen los viejos que viven solos (24,2% hogares), la mayoría mujeres con más de 65 años (llamativo: un tercio de los mayores de 85 años viven solos). Y un tercio de los jóvenes  siguen viviendo con sus padres (el 48,5% de los que tienen entre 25 y 29 años).

España es un país de propietarios, con un 78,9% de españoles que viven en propiedad, frente al 60% de media en Europa (44% en Alemania), pero ha crecido la vivienda en alquiler (del 11,4% en 2001 al 13,5% en 2013, según el INE). La mayoría de los pisos tienen entre 76 y 90 metros cuadrados y un tercio de los hogares tienen 5 habitaciones. De los 14,37 millones de propietarios, casi  un tercio (4.312.000 hogares) tienen su hipoteca pendiente de pagar y dos tercios de ellos dedican más del 40% de sus ingresos a pagarla cada mes.

A finales de marzo, sólo trabajaban 16.950.600 españoles (9,1 millones hombres y 7,7 millones mujeres), poco más de la mitad (55,8%) de las personas en edad de trabajar (16-65 años) y 3,8 millones menos que en 2007. De ellos, unos 3 millones son autónomos y de los 13,9 millones de asalariados, un 23% tienen contrato temporal y el 77% fijo. Los sueldos llevan cayendo desde 2010 (más desde 2012), siendo el salario más frecuente 15.500 euros brutos al año (2012), según el INE. Y 7,5 millones de trabajadores declaran a Hacienda ser mileuristas, ganar menos de 1.000 euros al mes (la mitad son minieuristas: ganan entre 400 y 1.000 euros).

Una cuarta parte de los españoles viven del Estado: parados, pensionistas y dependientes. El paro roza los 6 millones (5.933.300 a finales de marzo), frente a 1,77 millones antes de la crisis (junio 1977). El 40% lleva más de 2 años sin trabajo (2,41 millones). Y más de la mitad de los parados EPA no cobran ya ningún subsidio: sólo 2.750.074 (el 46,3%) cobraban algún subsidio en febrero (1,1 millones de parados cobraban la prestación contributiva de 823 euros al mes y el resto la asistencial de 426 euros). Por otro lado, hay 8.328.658 pensionistas, que perciben una pensión media de 867,53 euros al mes, todavía baja pero un 21,6 % superior a la de antes de la crisis (713 euros en 2008), con lo que han ganado poder adquisitivo (+11%). Claro que todavía hay medio millón de pensionistas que cobran menos de 400 euros y otros 3,22 millones que reciben una pensión entre 400 y 700 euros al mes. En tercer lugar, hay 737.754 familias que reciben ayudas a la dependencia (que se han recortado drásticamente desde 2012), entre 400 y 530 euros de media al mes (la mayoría para cuidar a personas mayores), mientras otras 186.138 con prestación reconocida están pendientes de recibirlas. Y luego, otras 200.000 familias reciben la renta de inserción, unos 400 euros de ayuda de las autonomías.

Con el recorte salarial y de las ayudas públicas, los ingresos de los españoles han caído drásticamente con la crisis, entre un 10% (Fundación la Caixa) y un 15% (Fundación BBVA e IVIE), mientras crecían los beneficios y márgenes empresariales. Con ello, la renta media de los españoles es de 24.400 euros (2012), la tercera más baja de la zona euro (tras Grecia y Portugal), un 96% de la renta media comunitaria (25.500 €), cuando antes de la crisis teníamos el 106% de la renta europea (2007). Y hay un dato llamativo: la mitad de los españoles vive con menos de 1.000 euros al mes, según acaba de publicar Eurostat. Y además, España es el segundo país europeo (tras Irlanda) donde  más ha crecido la pobreza con la crisis y hay 13,1 millones de españoles (28,2% de la población) en el umbral de la pobreza. Y lo peor: España es el segundo país europeo (tras Rumanía) en pobreza infantil: 2.826.549 niños, uno de cada tres, está en riesgo de exclusión según Save the Children.

Con esta caída de las rentas, un 17% de los hogares tienen dificultad para llegar a fín de mes, un 41% no puede afrontar gastos imprevistos y un 46% no puede tomar vacaciones una semana al año, según el INE. Por todo ello, los españoles hemos  reducido drásticamente nuestro consumo: el gasto por hogar ha bajado un 12,5%, de 32.000 euros (2007) a 28.152 (2012). Ahora gastamos menos en ocio (5,9%), hoteles, bares y restaurantes (8,7%), transportes (11,8%), ropa y calzado (3,1%), muebles y equipamiento de la vivienda (4,4%), pero gastamos más en vivienda, luz y agua (32% gasto), alimentación (14,7%) y tres gastos en los que antes gastábamos poco: comunicaciones (3,06% para teléfono e Internet) y salud (3,1%) y enseñanza (1,1%), por los recortes del Estado. Eso sí, hemos cambiado los hábitos de compra y cada vez comprados más marcas blancas (37% cesta compra) y ofertas low cost (viajes, seguros, restaurantes, coches, telefonía, ropa, transportes, cine, pan…). Y también ha cambiado el ocio: salimos menos fuera de casa y nos concentramos en ver TV (4 horas y 3 minutos de media en 2013) e Internet (25 millones de internautas enganchados).

Cara al futuro, la primera preocupación de los españoles es que vuelvan a trabajar la mayoría de las 3.802.800 personas que han perdido su empleo con la crisis y sus hijos, además de que mejoren los salarios y condiciones de trabajo del resto. Eso pasa porque se recupere con más fuerza la economía de Europa y tire de España, con la ayuda de menos recortes y más medidas para reanimar el consumo, la inversión y la economía. Pero aquí, un factor clave es la educación: casi la mitad de los españoles entre 24 y 64 años (46%) tiene un nivel educativo básico (no superan la primera etapa de la ESO), casi el doble que la media europea (24%), según la OCDE. Y sólo el 22% de españoles tienen estudios medios (bachillerato y PF), frente al 48% en Europa, aunque tenemos más universitarios (32% frente a 29%).

La primera consecuencia de tener un nivel educativo tan bajo es que tenemos más del doble de paro, porque los menos formados son los primeros que han caído con la crisis (la tasa de paro de los analfabetos es del 50,3% y de los universitarios del 12,8%) y porque con baja formación es difícil encontrar trabajo: un 55% de los parados no superan la primera etapa de la ESO. Y eso será peor en el futuro, según la UE: para 2020, el 50% de los empleos serán para trabajadores con niveles medios de formación (sólo tenemos el 22% de españoles), el 35% serán para niveles altos y sólo quedarán un 15% de empleos para personas con baja formación (el 46% de los españoles). Dramático.

Hay que ponerse las pilas ya, mejorando la formación de los parados y trabajadores y preparando lo mejor posible a los jóvenes, luchando a muerte contra el abandono escolar temprano, que agrava nuestro futuro : el 23,5% de los jóvenes de 18 a 24 años había dejado sus estudios tras completar la educación obligatoria (ESO) en 2013, frente al 11,9% en Europa (y el 9,7% en Francia o el 9,9% en Alemania). Hace falta tomar conciencia del problema y afrontar la brecha de formación de España frente a Europa. Con o sin crisis es nuestro mayor problema estructural, junto al escaso peso de la industria y la tecnología. Hay que terminar de una vez con los recortes en educación (-7.300 millones, un -16,7% desde 2010) y en formación para trabajadores y parados (-2.413 millones, un 25% menos desde 2009), volcando más recursos y esfuerzos en formar a los españoles para el futuro. Si no, saldremos de la crisis, tras perder una década, pero no cogeremos el tren de 2020.  

lunes, 5 de mayo de 2014

Las dos Españas, cada vez más lejos


Las elecciones europeas han retrasado a junio la cumbre del Gobierno con las  autonomías para abordar la reforma del sistema de financiación, que no contenta a nadie: todos piden más dinero. El problema de fondo es que España recauda menos que el resto de Europa (90.000 millones menos) y que el Estado central gasta más que las autonomías, con lo que faltan recursos para pagar la sanidad, educación, dependencia, gastos sociales  y  funcionarios. Pero hay un tema más grave y que no se va a debatir: la crisis ha agravado las diferencias entre autonomías: las pobres son ahora más pobres y son las mismas que en 2008. Incluso las mismas que hace 30 años. Por eso, además de mejorar la financiación autonómica, urge buscar mecanismos para reducir la brecha entre norte y sur. La España rica tendrá que ser más solidaria, para que la España pobre avance más. No puede haber dos clases de españoles.
 
enrique ortega

El impacto de la segunda recesión (caída crecimiento -1,6% y -1,2% en 2012 y 2013) ha sido preocupante en cuatro autonomías, que han sufrido fuertes caídas: Asturias (-2,1% en ambos años), Castilla y León (-2% y -2,1%), Cantabria (-0,9 y -1,9%) y el País Vasco (-1,3 y -1,9%). Y se salda mejor en Canarias (- 1,4% y -0,4%), Baleares (-0,8 y -0,4%),  Cataluña (-1,3% y -0,8%) y Galicia (-0,9% y -1%). Si ampliamos  el análisis a los cinco años de crisis (2009-2013), el balance es algo diferente: la autonomía que más ha sufrido la crisis ha sido la Comunidad Valenciana (ha perdido el 9% de su PIB y el 21 % del empleo), junto a Andalucía, Castilla la Mancha y Murcia (han perdido el 7% de su PIB y el 21% del empleo). Y las que han sufrido menos son el País Vasco, Navarra, Madrid y Castilla y León.

Esta distinta recesión ha tenido una desigual consecuencia en el paro. Hay una España, del norte, con una tasa de paro casi europea (17,12% Navarra, 17,36 País Vasco, 19,58% La Rioja, 20,43% Madrid o 20,95 % Cantabria) y otra España, la del sur, con un nivel de paro tercermundista (34,94% Andalucía, 32,55% Canarias, 32,14% Extremadura, 31,56% Ceuta y 30,30% Castilla la Mancha). Y con ello, España concentra las cinco regiones europeas con más paro y siete entre las diez con más paro de las 272 regiones UE.

A menos crecimiento, también menos salarios: durante la última parte de la crisis (2011-2013), los sueldos han caído más en las autonomías pobres (-6% en Andalucía y -2% en Extremadura) mientras subían en las ricas (+3% en País Vasco y +2% en Madrid). Eso ha agravado la brecha salarial entre regiones, según datos del INE (2011): 26.370 euros de salario bruto en el País Vasco (25.845 en Madrid y 24.499 en Cataluña) frente a 19.516 € en Canarias (19.879 en Extremadura o 19.970 en Galicia). Y con diferentes sueldos, también diferentes pensiones de jubilación, según la Seguridad Social (marzo 2014): 1.229 euros en País Vasco (1.183 en Madrid, 1.118 en Navarra o 1.009 en Cataluña) frente a 830 euros de pensión en Extremadura (878 en Murcia, 905 en Andalucía o 922 en Castilla la Mancha).

El resultado es un nivel de renta muy diferente entre españoles, según donde vivan. Hay siete autonomías con una riqueza por encima de la media (22.279 euros por habitante 2013), según el INE: País Vasco (29.959 €/habitante), Madrid (28.915 euros), Navarra (28.538€) y Cataluña (26.666€), las cuatro únicas con más renta que la media europea (25.600 euros/habitante), más La Rioja (25.277€), Aragón (24.732 y Baleares (23.446€). Y del resto, hay otras 7 que son las más pobres: Extremadura (15.026 euros/habitante, el 58% de la renta europea), Melilla (16.426€), Andalucía (11.626€), Castilla la Mancha (17.780€), Murcia (17.901€), Ceuta (18.771€) y Canarias (18.873€). Y también es desigual el creciente mapa de la pobreza: sólo el 8% de las familias en Navarra (12% en País Vasco y 15% en Cantabria y Madrid) están en riesgo de pobreza mientras afecta  a un tercio de hogares en Melilla (36,6%),Ceuta(36,2%), Extremadura(34,1%), Canarias(33,2) y Castilla la Mancha (33,1%).

A esta foto fija de las dos Españas se suman dos datos dramáticos. Uno, que las diferencias se han agravado con la crisis: las cuatro autonomías más ricas (País Vasco, Madrid, Navarra y Cataluña) tienen ahora más diferencia de renta con las cuatro más pobres (Extremadura, Melilla, Andalucía y Castilla la Mancha) que en 2008. Y el otro, que las siete más ricas en 2013 son las mismas que en 2008, salvo Cantabria. Y cinco de las siete más pobres son también las mismas: sólo han salido Galicia y Comunidad Valenciana para entrar Ceuta y Melilla. Y lo peor: la lista de pobres y ricas es básicamente la misma que hace 30 años.  

¿Por qué se ha agravado la desigualdad? Básicamente, por el distinto modelo económico de las autonomías, además del tema fiscal (el cupo es un indudable regalo al País Vasco y Navarra): salen mejor paradas las regiones con más industria y turismo, que exportan más, que gastan más en tecnología y formación, con menos peso del sector público y más empleo privado (el empleo y la inversión pública han sufrido serios recortes). Y ganan las autonomías con más ahorro privado y menos endeudamiento. También han jugado un papel negativo los impuestos: al subir más el IVA y los indirectos, los menos progresivos, que afectan más a los ingresos más bajos, concentrados en las autonomías más pobres.

En medio de este desigual panorama, se lanzará en junio el debate sobre un nuevo sistema de financiación, que sustituya en 2015 al vigente (aprobado en 2009). Todas las autonomías se quejan del sistema actual, mientras Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía dicen que les perjudica, porque pagan más de lo que reciben. De hecho, los estudios más serios coinciden en que el sistema actual beneficia a las autonomías más pobres (salvo Andalucía y Murcia) y perjudica a las más ricas (salvo País Vasco, Navarra y Aragón, que salen ganando), en especial a Madrid, Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana y la Rioja.

En este debate sobre la financiación autonómica, hay dos problemas de fondo. Uno, que las autonomías tienen una financiación insuficiente. Todas. Les faltan recursos para pagar los servicios básicos (educación, sanidad, dependencia, servicios públicos y sociales). Por eso, entre 2012 y 2014 el Gobierno Rajoy les ha tenido que rescatar (como Europa a Grecia o Portugal), inyectándoles 30.219 millones en tres Planes de pago a proveedores y otros 23.000 millones del Fondo de Liquidez autonómica. Y el otro, que el gasto del Estado central ha crecido más que el de las autonomías (+7% frente al +2%, entre 2009 y 2012). Y las autonomías han hecho más recortes (también en 2013) que el Estado central.

Ahora, el reto es doble. Por un lado, aumentar el pastel de los ingresos y que las autonomías se lleven un trozo mayor, para poder financiar el Estado del Bienestar. Eso se puede hacer, recaudando mejor: España ingresa sólo un 37,8% de su riqueza (PIB) frente al 45,7% que ingresa la UE-28. Eso significa que deberíamos recaudar 90.000 millones más, reduciendo el fraude y haciendo que paguen más los que pagan poco (bancos, grandes empresas, multinacionales y los más ricos).  El otro reto es ayudar a las autonomías más pobres a crecer más y recuperar la brecha que les separa de las autonomías más ricas. Habrá que crear un Fondo de compensación eficaz (ahora hay 4), con más recursos, asegurados por Ley. Y poner el énfasis en la política fiscal (incentivos) y en la política económica (inversiones públicas, política industrial, tecnología, educación y formación) para que un objetivo sea reducir las diferencias entre la España rica y la pobre en esta década.

La España de las autonomías tiene muchos defectos, pero parece que no hay vuelta atrás. Lo que hay que hacer es no triplicar competencias y gastos, recortar los del Estado y destinar más recursos a las autonomías, para que financien el Estado del Bienestar sin déficit ni deudas. Pagarlas lo que cuesta atender la sanidad, la educación, la dependencia y los servicios públicos esenciales. Y la que quiera prestar más servicios, que los pague con impuestos propios, autonómicos. Pero a partir de ahí, los españoles de las regiones más ricas tendrán que pagar más para ayudar a la España más pobre. Es la solidaridad que pedimos a Europa. Un debate que hay que afrontar sin demagogia. No puede haber dos clases de españoles, según donde vivan.

jueves, 1 de mayo de 2014

El 1 de Mayo de la precariedad


El 1 de Mayo es para la mayoría un fantástico puente más que una celebración de la lucha de los trabajadores por sus derechos. Pero no olvidemos una realidad: tras 6 años de crisis, los trabajadores en España pasan por su peor momento : casi 6 millones de parados, muchos contratos precarios, horarios crecientes y horas extras gratis, sueldos minieuristas, pérdida de poder adquisitivo y más pobreza y desigualdad. Sobre todo para jóvenes, mujeres y mayores de 55 años. Mientras, las empresas vuelven a ganar dinero y aumentan sus márgenes más que las europeas. Y los sindicatos están débiles y desprestigiados. El problema de fondo es que empresas y políticos han utilizado la crisis para recortar derechos a los trabajadores, que serán difíciles de recuperar. Mientras, la recuperación va lenta y la última EPA ha sido un jarro de agua fría al optimismo del Gobierno: España sigue destruyendo empleo y el paro se estanca: lo sufren 1 de cada 4 españoles activos, más de la mitad sin cobrar el desempleo y llevando más de un año en paro. Hay que cambiar de política y reanimar la economía. Ya.
 
enrique ortega

España ha crecido algo en el primer trimestre de 2014, pero tan poco (+0,4%) que se sigue destruyendo empleo, según la última EPA: hay 184.600 ocupados menos que a finales de 2013 y 93 de cada 100 empleos perdidos eran contratos a tiempo completo. Ahora hay menos gente trabajando (16,95 millones de españoles, la cifra más baja desde 2002) en todos los sectores y autonomías, salvo en el campo (+31.200) y en Andalucía (+41.700). Aunque cayó el empleo, el paro bajó ligeramente en el trimestre, sólo en 2.300 personas, porque cayó el número de personas que buscan trabajo (activos, la mayor caída desde 2001), debido a que salieron de España inmigrantes y españoles y aumentan los “desanimados (jóvenes que vuelven a estudiar, mujeres y mayores que ya ni buscan trabajo). Con todo, el paro roza los 6 millones  de personas (5.933.300), un 25,93% de los españoles en edad de trabajar, una tasa de paro  más del doble que la zona euro (11,9%).Y que sube al 55% entre los jóvenes.

La EPA del primer trimestre encierra cuatro datos muy preocupantes sobre el paro. Uno, que 1 de cada 10 familias tiene a todos sus miembros en paro (1.978.900 hogares). Dos, que media España, el sur, tiene una tasa de paro que supera el 30%: Andalucía (34,94%), Canarias (32,55%), Extremadura (32,14%), Ceuta (31,56%) y Castilla la Mancha (30,30%). Tres, que más de la mitad de los parados EPA no cobran ya ningún subsidio: de los 5.933.300 españoles que se consideran parados, sólo 2.750.074 (el 46,3%) cobraban algún subsidio en febrero (1,1 millones de parados cobraban la prestación contributiva de 823 euros al mes y el resto la asistencial de 426 euros). Sólo en 5 autonomías (Asturias, Cantabria, Extremadura, Galicia y Navarra) hay más parados cobrando que sin cobrar  y entre las 14 restantes destaca la bajísima cobertura de Murcia (sólo 38% parados EPA cobran), Ceuta (38,6%), Canarias (40,9), Aragón (41%) y Castilla la Mancha (41,9% cobran).

El cuarto dato, el más preocupante, es que más de la mitad de los parados (3.657.600) llevan más de un año sin trabajar. Y de ellos, 2.419.400 llevan más de 2 años en paro, lo que reduce drásticamente su empleabilidad (al 11,7%). La mayoría de estos parados de larga duración , que se han multiplicado por 9 con la crisis, son padres de familia de entre 30 y 44 años (40% del total), seguidos de mayores de 45 años (35%) y jóvenes (25% restante), la mayoría con poca formación ( 55% del total de parados tienen sólo la ESO obligatoria) y que trabajaron en la construcción.

Tras el jarro de agua fría del primer trimestre, las previsiones apuntan a que 2014 será el primer año en que se creará empleo neto desde 2007, aunque poco porque el crecimiento apenas superará el 1%. Eso supondrá crear entre 110.000 y 170.000 empleos este año, según distintas previsiones (patronal CEOE y Fundación BBVA), aunque el FMI lo recorta a 42.000 empleos y el Gobierno promete crear 102.811 empleos en 2014  y otros 468.400 empleos entre 2015 y 2016, según el nuevo cuadro macroeconómico. La clave no es sólo la cantidad sino el tipo de empleo: temporal y a tiempo parcial, con lo que se pueden ofertar dos empleos por cada puesto de trabajo y con una gran rotación, de muchos contratos para el mismo puesto. En el primer trimestre de 2014, aunque la afiliación a la SS aumentó en 150.000 personas, se firmaron 3,5 millones de contratos, el 91,3% temporales y un tercio de ellos a tiempo parcial.

Con ello, el poco empleo que se crea es temporal y muy precario, mucho a media jornada, por días incluso. Eso refuerza el hecho de que España sea el país con más precariedad de Europa. El 24 % de los contratos son ya temporales, frente al 14,1% en Europa. Y el porcentaje es mucho mayor entre los jóvenes (65% temporalidad frente al 43% en la UE) y las mujeres (26,1% frente al 23,9% los hombres). Y se ha disparado el empleo a tiempo parcial: ya supone el 16,02% de los contratos (inferior al 19,5% de Europa) y lo peor es que la mayoría de estos 2,7 millones de trabajadores subempleados (media jornada, por horas, días, sustituciones…) lo hacen porque no encuentran otra cosa: el 63% querrían trabajar a tiempo completo (sólo les pasa a un 28% en Europa). Otra forma de precariedad son los trabajadores que se hacen falsos autónomos, para seguir trabajando desde fuera a su costa (arquitectos, ingenieros, periodistas, docentes, agentes de seguros, turismo…). Y una larga cadena más de trabajadores de tercera: subcontratados en cadena, becarios, empleo negro, inmigrantes ilegales…Todo con tal de trabajar en algo y llevar algún dinero a casa.

Dinero que cada vez es menor: los nuevos empleos se remuneran peor que los puestos ya cubiertos. Desde 2010 están bajando los salarios y en 2013, un tercio de los convenios han firmado congelación o rebaja de sueldos. España es el tercer país europeo donde los sueldos han perdido más poder adquisitivo entre 2010 y 2013 (un -7%), tras Portugal (-12%) y Grecia (-23%), mientras aumentaba en Alemania (+2,5%).Y según la Comisión Europea, los costes laborales seguirán cayendo en 2014 y 2015, mientras la patronal CEOE dice que los sueldos no subirán hasta 2016. Actualmente, el sueldo más frecuente son 15.500 euros al año, según el INE, pero 7,5 millones de trabajadores (más de la mitad de los 14 millones de asalariados) declaran a Hacienda ganar menos de 1.000 euros al mes.  Y la mitad son minieuristas: ganan entre 400 y 1.000 euros al mes.

Pero no sólo es que haya muchos contratos basura y sueldos de miseria. Además, la reforma laboral ha empeorado las condiciones laborales de la mayoría de trabajadores: las empresas están modificando horarios, se hacen cada vez más horas extras gratis (una media de 12 minutos semanales por empleado), crecen los becarios que trabajan sin darles de alta  y muchos empleados van a trabajar enfermos por temor a perder su empleo: ahora se puede despedir a un trabajador si falta, aún con baja médica, 10 días en dos meses. Con todo ello, España es el cuarto país europeo que más horas trabaja (por detrás de Austria, Portugal y Grecia): 1.690 horas frente a 1.433 en Alemania (-20%), 1.476 en Francia o 1.625 en Reino Unido. Trabajamos más con menos sueldo: 1.639 euros brutos mensuales de media (2012), un 15,34% menos que la media europea (1.936 euros brutos al mes).

Trabajos precarios y sueldos bajos mientras las empresas recuperan sus beneficios: las 35 del IBEX los aumentaron un 57% en 2013 (sin Bankia), tras despedir a 120.809 personas en el segundo semestre. Y este año esperan aumentar sus beneficios un 81%. Es el fruto de la subida de márgenes durante la crisis, un 0,24% por encima de las demás empresas europeas.

Con todo, las empresas españolas no se conforman con la normativa laboral que les ha puesto en bandeja el Gobierno Rajoy. Piden “más flexibilidad”. La patronal CEOE ha pedido eliminar las restricciones a encadenar contratos temporales (ahora no se pueden tener más de 2 años), facilitar la conversión de contratos a tiempo completo en contratos a tiempo parcial y poder hacer contratos pagando menos que el salario mínimo (645,30 euros, casi la mutad que los 1.430 de Francia o los 1.360 euros de Alemania). Su  batalla tras las elecciones europeas se va a centrar en arrancar al Gobierno los “minijobs”, contratos temporales de formación que pagan por debajo del salario mínimo. Y cuentan con el apoyo de la Comisión Europea y el FMI, que llevan meses pidiendo más flexibilidad,  una vuelta de tuerca” a la reforma laboral.

En definitiva, todo apunta a que la precariedad laboral va para largo, empujada por un empleo escaso frente a millones de personas necesitadas de “trabajar en lo que sea y como sea”, sobre todo jóvenes (55,48 % de paro y 1.865.000 que ni estudian ni trabajan), mayores de 55 años (casi 3 millones son ni-ni-ni: ni trabajo, ni paro ni pensión) y mujeres (trabajan sólo la mitad de las que podrían, cobran un 22,5% menos y tienen más paro que los hombres).

La mayor precariedad laboral atenta contra la ansiada recuperación económica, porque los empleos basura y los sueldos minieuristas desalientan el consumo, clave para que las empresas vendan y creen empleo. Y con la mitad de los españoles ganando menos de 1.000 euros al mes, como dice Eurostat, resulta también más difícil recaudar impuestos y cotizaciones para pagar las pensiones y el Estado del Bienestar. Hay que cambiar de política laboral y buscar empleos más estables y mejor pagados, a cambio de trabajar con más productividad. Un país moderno y europeo no puede aspirar a competir en el mundo con un modelo laboral de Marruecos o China, sino con una economía asentada en la industria, la tecnología y las grandes empresas, con trabajadores formados y satisfechos, no con personas subempleadas, explotadas  y mal pagadas, que trabajan a disgusto.

Es falso que la precariedad laboral y los salarios miserables sean necesarios para recuperar la economía y el empleo: van en contra. Lo que pasa es que muchos empresarios, políticos y economistas fundamentalistas han aprovechado la crisis para recortar los derechos de los trabajadores, para cambiar a los padres con empleo estable por los hijos con contratos basura a mitad de precio. Y pretenden que eso siga así en el futuro, aunque la economía mejore: mucho empleo temporal, salarios bajos y libertad total para determinar las condiciones de trabajo, con la excusa de competir mejor. Esto es lo grave. No podemos perder en una década los derechos ganados en más de un siglo con muchos sacrificios. Ese es el espíritu del 1 de Mayo.