lunes, 18 de enero de 2016

Telecos: suben tarifas y más TV de pago


Las tarifas de móviles y de acceso a Internet han subido en enero y subirán en febrero, mientras otras compañías ya las subieron en otoño pasado. Todo apunta a que las empresas de telefonía aprovecharán 2016 para equilibrar sus cuentas y acabar con muchos años de guerra de tarifas, ahora que son menos compañías y más fuertes, tras las últimas fusiones. Y todos se han lanzado a cambiarnos a fibra óptica (una red que Telefónica tendrá que compartir), para ofrecernos Internet más rápido y servicios más caros. Este va a ser también el año de la TV de pago, donde se centran ahora las ofertas y las peleas entre telecos, para vendernos el fútbol, las series y el cine de pago a través de Internet. Es la gran apuesta de la telefonía: hacernos adictos a la TV de pago, a bajo precio, para que luego, cuando estemos enganchados, subir tarifas. Como hicieron con el móvil. Ojo a lo que contrata.
 

enrique ortega


Este año 2016, las empresas de telecomunicaciones buscan equilibrar sus cuentas, tras perder un tercio de su facturación desde 2008, por culpa de una salvaje guerra de precios que nos ha abaratado las tarifas un 50%, a cambio de hacerles perder ingresos y deteriorarles sus márgenes. Este deterioro del negocio les ha llevado a buscar un mayor tamaño, para sostener sus resultados, lo que se ha traducido en dos grandes fusiones : la de Vodafone y Ono y la de Orange y Jazztel, a la que seguirán este año las empresas de cable del norte (Euskaltel absorberá la gallega R y podría integrar después a la asturiana TeleCable). Pero no es suficiente: las telecos necesitan seguir invirtiendo en redes, para implantar la fibra óptica y la telefonía móvil 4G, y por eso necesitan más ingresos. Y los conseguirán subiendo tarifas.

Las primeras subidas de 2016 las ha aplicado Movistar, el 1 de enero: ha subido 2 euros las tarifas de ADSL básica a los clientes y empresas que no tengan la oferta convergente de Movistar Fusión, subida que se suma a la que ya les hizo en abril de 2015 (otros 3 euros), aunque entonces triplicó a cambio la velocidad de acceso (de 10 a 30 Mbps). El objetivo de Telefónica es orientar a todos estos clientes a abandonar la ADSL tradicional en beneficio de la fibra óptica (más velocidad, más servicios, más ingresos), forzar a estos clientes a que se cambien a la oferta convergente de Movistar Fusión, que tiene un precio similar.

Otras compañías ya subieron los precios antes, en los últimos meses de  2015. Es el caso de Vodafone, que el 19 de noviembre subió de 0,5 a 1 euro las tarifas de Vodafone One S, a cambio de aumentar megas y de roaming gratis es Europa y USA. Y a partir del 4 de octubre, Vodafone subió también entre 1 y 2 euros las tarifas Delfín y Ballena, así como las Red, Smart y Mini, con ajustes de hasta 6 euros. Antes, en septiembre, Orange, la tercera mayor teleco, había subido 2 euros su tarifa convergente Canguro, tras haber aumentado 20 céntimos en agosto su tarifa por establecimiento de llamada. También en septiembre había subido su tarifa por establecimiento de llamada Yoigo, que aumentó también sus tarifas más bajas.

Las subidas de las telecos no se han acabado. A partir del próximo 1 de febrero, Jazztel subirá 1,30 euros su cuota de línea, a cambio de ofrecer más megas para navegar. Y el 5 de febrero, los 4 millones de clientes de Movistar Fusión (fijo + móvil + Internet) verán subir su cuota mensual 3 euros, a cambio de más velocidad de subida y de 1GB más de datos en todas las líneas móviles. Se trata de la segunda subida en menos de un año, ya que Movistar subió otros 5 euros su tarifa de Fusión el 5 de mayo de 2015, con lo que son ya 8 euros en nueve meses, 96 euros más en la factura anual de los clientes de Movistar. Y las cableras del norte, Euskaltel, R y Tele Cable, subirán sus tarifas entre 1 y 2 euros también a  principios de  2016.

El problema de la mayoría de estas subidas es que son ineludibles, ya que no se da opción al cliente a quedarse con su contrato antiguo, que en muchos casos se había vendido como un precio “para siempre”. Por ello, la organización de consumidores Facua ya llevó a Movistar a los Tribunales, con la subida de mayo de 2015, por considerarla “ilegal”. Y de momento, el Juzgado Mercantil nº 8 de Madrid ha admitido a trámite la denuncia, presentada por Facua y 6.300 usuarios. Ahora, esta asociación ha denunciado también la subida de enero de Movistar y se espera que denuncie también la de febrero, argumentando que Telefónica utiliza “prácticas abusivas” y no respeta la duración y condiciones de sus contratos ofertados hace sólo unos meses. No es casual que dos de cada tres denuncias presentadas ante Facua por los consumidores sean contra Movistar y las demás empresas de telecomunicaciones (14.200 denuncias en 2015).

El objetivo de las telecos, con las subidas de 2015 y 2016, es aumentar sus ingresos para recomponer sus deteriorados márgenes y hacer frente a sus cuantiosas inversiones en redes de fibra óptica y 4G (móviles), en las que invirtieron más de 5.000 millones sólo en 2014 (y un total de 38.670 millones desde 2007). Pero necesitan además, aumentar su facturación por cliente, consiguiendo que utilicen más servicios. De ahí que el gran objetivo de todas las telecos es aumentar la venta de “paquetes convergentes”, los que ofrecen 4 servicios (teléfono fijo+ móvil+ acceso a Internet fijo+ acceso a Internet móvil) y últimamente 5 (los 4 anteriores más la TV de pago). Se trata de servicios con un mayor valor añadido, que dejan más ingresos y que ya tienen contratados más de 8 millones de clientes.

Dentro de esta oferta más sofisticada, el esfuerzo en 2016 se va a centrar en la oferta de TV de pago, cuya contratación ha crecido un 150% en el último año. Desde 2012, cuando Movistar empezó a ofrecerla, la facturación por la TV de pago ha pasado de 700.000 euros a 2,6 millones en 2014. Y ya la tienen contratada 6 millones de clientes (5,4 millones en el verano pasado), estando presente en el 25% de los hogares. Los expertos creen que es el negocio con más futuro de las telecos, ya que la TV de pago podría llegar en 2020 a 2 de cada 3 hogares españoles, según un informe de PWC (en Portugal la tienen ahora 8 de cada 10 familias).

La batalla por vender la TV de pago es el gran argumento comercial de las telecos desde septiembre pasado y en estos momentos. Se trata de una guerra sin cuartel, donde Telefónica tenía todas las de ganar, al haber comprado en 2015 Canal Plus, con su bagaje de series y películas. Pero la batalla del fútbol está trastocando el mercado: tanto Vodafone como Orange están lanzando ofertas muy atractivas de paquetes de fútbol que incluyen la Champions (con 5 equipos españoles), que no ofrecía Movistar, hasta que se ha visto obligada a comprar los derechos a Mediapro (la semana pasada). Y en paralelo, hay otra pelea por las series, un fenómeno nuevo en el que se incluyen también las ofertas de operadores de series y cine por Internet, desde Filmin, Wuaki o Total Channel al desembarco en octubre de Netflix, la mayor TV por streaming del mundo, que opera en más de 150 países.

Esta batalla por colocarnos la TV de pago encierra otra batalla por detrás: hacernos cambiar a un acceso a Internet de más velocidad y con más ancho de banda, a través de la fibra óptica (más cara que la ADSL tradicional por cable de cobre), para poder ver mejor y sin cortes el fútbol, las series y las películas. Son dos ofertas en paralelo, para “engancharnos”a la fibra y a la TV de pago, a ofertas hoy muy atractivas pero que subirán cuando ya haya un gran volumen de clientes “enganchados”, como pasó con los smartphones.

Precisamente, esta batalla por la TV de pago ha abierto una guerra entre Telefónica y Netflix que reproduce una guerra anterior que se dio en Estados Unidos: Netflix se queja de que Telefónica ralentiza y corta el acceso a los clientes de Netflix, que no ven bien sus series y películas. Y Telefónica responde que si Netflix quiere un mejor acceso, que lo pague aparte, como pasó en EEUU, donde paga un peaje adicional de acceso a Internet, forzado por las grandes telecos Comcast y Verizon. Si Telefónica lo consigue, cobraría dos veces por el acceso a Internet, una de los clientes y otra de Netflix, siendo a la vez “juez y parte”, porque además de ser dueño de la red compite con Netflix en ofrecer series y cine, con lo que podría favorecer el acceso a Internet de sus clientes frente al resto. Y esto es especialmente relevante en el caso de Telefónica, que controla el 44% del mercado de banda ancha y lidera el mercado de fibra óptica (con 2 millones de los 2,8 millones de líneas contratadas).

Por todo ello, las telecos están volcadas en instalar fibra óptica por toda España, en controlar las grandes autopistas de acceso a Internet por la que cada vez se cobrarán más peajes a los clientes, al poder circular por ellas más servicios. Telefónica lidera la fibra óptica, con 14 millones de accesos instalados, pero Vodafone quiere tener 11 millones este año y Orange 10 millones (gracias a Jazztel). Y todos esperan a que, en este primer trimestre de 2016, Telefónica abra a la competencia su red de fibra óptica en las ciudades medianas y pequeñas, después de la Comisión Europea haya dado la razón al Gobierno español (Comisión de la Competencia, CNMC), que obligó a Telefónica a abrir y compartir su red de fibra en toda España salvo en las 34 mayores ciudades del país (26% de la población).

La decisión va a revolucionar la competencia entre las telecos, ya que Vodafone-Ono y Orange-Jazztel podrán ahora ofrecer acceso ultrarrápido a Internet y TV de pago en ciudades de menos de 100.000 habitantes donde no tienen red de fibra. Y Telefónica-Movistar se queda sin su ventaja comparativa, su amplia red de fibra, que lleva instalando desde 2012. Por eso, Telefónica ya ha amenazado al Gobierno que revisará su Plan de inversiones en fibra óptica, que preveía invertir 1.400 millones de euros y pasar de los 14 millones de hogares que pueden contratar hoy fibra a los 28 millones de hogares en 2020, extendiendo la fibra a todas las ciudades de más de 1.000 habitantes. Si lo hacen y el Gobierno no lo evita, obligando a todas las telecos a realizar futuras inversiones, la fibra  óptica quedaría relegada a las grandes ciudades y habría dos Españas digitales: una (la España urbana) con un gran ancho de banca y un Internet rápido y otra (la España rural) con un Internet más lento y con menos accesos y servicios. Algo inadmisible.  

Lo que está claro es que el negocio de las telecos ha cambiado drásticamente y hoy su futuro no está en las llamadas (ni de fijo, que han caído en picado, ni de móvil, saturadas), ni en los móviles (un negocio estancado y con escaso potencial de crecimiento, al haber ya 50,66 millones de líneas, más de una por español) ni en los servicios (los SMS se han hundido con WhatsApp, lo mismo que las llamadas a números especiales). El negocio está en los accesos de alta capacidad a Internet y en los servicios de alto valor añadido que se ofrecen, desde los datos a los vídeos, música y sobre todo TV de pago. Y aquí, la estrategia de las telecos es la misma que aplicaron con los smartphones: hacernos atractivo y barato el servicio, conseguir que “nos enganchemos” a él, para subirlo después. Y en paralelo, tratar de cobrar a los operadores de Internet (Google, Apple, Netflix…) por el uso de las redes y por garantizarles un mejor acceso a sus productos y servicios, por los que ganan sin pagar peaje.

Al final, el dinero sale siempre del mismo sitio, de nuestro bolsillo. Si Telefónica, Vodafone, Orange o los operadores virtuales ofrecen servicios más sofisticados, los tendremos que pagar. Y si consiguen cobrar un peaje a Google, a Apple  o a Netflix, estos nos lo cargarán en sus servicios, que dejarán de ser gratuitos (o nos lo cobrarán vía publicidad o cookies). Pensemos en ello al contratar nuevos servicios, como fútbol, series o películas que hoy parecen “grandes ofertas”. Nos estamos “enganchando” a algo que tendrá un mayor coste mañana. Seguro.

jueves, 14 de enero de 2016

Familias monoparentales : mamás muy solas


Se llaman familias “monoparentales, niños que viven con un solo progenitor (padre o madre), porque se han separado o el otro murió. Son ya 1 de cada 10 familias, casi 1,8 millones de españoles. Incluso más, porque hay familias monoparentales que viven en casa de los abuelos. Deberían llamarse familias “monomarentales”, porque, en 8 de cada 10 casos, son mujeres solas las que se hacen cargo de los hijos (muchas, madres solteras). Y lo están pasando especialmente mal: el 52% de las familias monoparentales están en situación de pobreza y exclusión social, que sufren sobre todo los niños. Tanto que 1 de cada 3 menores de 18 años son pobres en España. Urge tomar medidas para ayudar a estas familias marginadas, sobre todo a las madres solas con niños, porque la mayoría están en paro y con ingresos mínimos (el 70%, menos de 600 euros). Piden una Ley que mejore su situación, con ayudas sociales que ya han iniciado Cataluña y la Comunidad Valenciana. Están muy solas.
 

enrique ortega


El panorama de las familias españolas ha cambiado drásticamente en las últimas décadas, sobre todo tras la entrada en vigor de la Ley del divorcio, el 9 de agosto de 1981. Con ello, aumentaron las separaciones y se producen unas 110.000 rupturas familiares al año (el 94%, divorcios). Así, han ido en aumento las familias monoparentales, los niños que viven al cuidado de un solo progenitor (padre o madre), porque se han separado o el otro ha fallecido: si en 1980, estas familias monoparentales suponían el 0,5% del total (unas 50.000), en 2014 eran ya casi el 10% de los hogares (9,6%), exactamente 1.754.700 personas, según la última Encuesta Continua de Hogares del INE. Incluso hay expertos que creen que la cifra es aún mayor, porque hay muchas mujeres y hombres solos con hijos que viven con sus padres y no aparecen como hogares monoparentales en las estadísticas. Según eso, podrían llegar a representar el 30% de las familias españolas, según la socióloga Elisabeth Almeda.

El crecimiento de las familias “monoparentales” se ha dado también en toda Europa, donde estas familias suponen ya un 16% del total de familias, según Eurostat, un porcentaje similar al de España, donde sube al 16,2% si se considera el porcentaje de familias monoparentales sobre el total de hogares con más de una persona (excluyendo los 4,5 millones de personas que viven solas). España tiene menos porcentaje de madres solas con niños (82,7%) que la media europea (83,7%) pero somos el tercer país de la UE-28 con un mayor porcentaje de padres solos con niños (17,3% de los hogares), sólo por detrás de Suecia (23,7%) y Rumanía (21,5%).

En España, el perfil de estas familias monoparentales son hogares formados básicamente por mujeres solas (1.450.400, el 82,7% del total) y en su mayoría con sólo un hijo (67,3% de hogares monoparentales), según los datos del INE. En un 41,8% de los hogares de madres con hijos, la madre está viuda, en un 37% separada o divorciada, en un 11,7% es madre soltera y en el restante 9,4% sigue casada. En un tercio de estos hogares monoparentales, el progenitor tiene 65 o más años y no llegan al 5% los que tienen menos de 35 años. En el caso de madres con hijos, el 37% tienen menos de 50 años y en el caso de padres solos con hijos, los menores de 50 años bajan al 29%.

Centrándonos en las madres solas con niños, la mayoría tienen entre 36 y 45 años (54%) y sólo el 15% es mayor de 45 años, según una encuesta reciente de la Fundación Adecco. Son casi tantas divorciadas (49%) como madres solteras (41%). La mayoría tienen sólo 1 hijo (el 56%) o dos (el 33%). En general, estas madres solas tienen poca formación (24% estudios elementales y otro 33% sólo secundarios). Y casi la mitad viven solas con sus hijos (45%), aunque aumentan las que viven con sus padres (32%) o con otras personas (23%).

Lo más preocupante de las familias monoparentales es que son un nicho de pobreza: el 42% tienen unos ingresos inferiores al 60% de los ingresos medios españoles, frente al 25,8% de los hogares biparentales (familias con dos padres), según el INE. Y si añadimos los problemas de falta de medios y elevado paro, una mayoría de los hogares monoparentales, el 53,3%, están en riesgo de pobreza o exclusión social (estadísticas europeas de Eurostat), frente al 30,5% de pobreza y exclusión de las familias biparentales (con 2 padres). Y esta mayor pobreza en los hogares con un solo progenitor se traduce en un alto nivel de pobreza infantil en España: un 35,8% de los menores de 18 años están en situación de pobreza o exclusión social en España, 2.826.549 niños y adolescentes, según Eurostat (2014). Tenemos el segundo mayor nivel de pobreza infantil de Europa, tras Rumanía, por delante de Bulgaria y Grecia.

El origen de esta alta pobreza en las familias monoparentales hay que buscarlo en el alto nivel de paro de las madres solas: un 45% están en paro, el doble que el conjunto de las mujeres españolas (22,69% en paro), según un estudio de la Fundación Adecco. Y lo peor: el 65% de las madres solas llevan más de un año sin trabajar (y el 43%, más de 2 años). Otro informe de Save the Children habla de que el 52% de las madres solas están en paro o trabajando precariamente. Y un 12% trabaja sólo “días sueltos”, con lo que sólo un tercio (33%) de estas madres solas con niños trabaja “normalmente” (de ellas, sólo un tercio tiene horario flexible o jornada intensiva, para cuidar a sus hijos).

Con tantísimo paro y muchos trabajos precarios (por horas y temporales), la consecuencia es que los ingresos de estas madres solas son ínfimos: más de la mitad (el 56%) ganan menos de 600 euros al mes y sólo el 16% ingresan más de 1.000 euros, según la encuesta de la Fundación Adecco. O sea, que el 84% de estas madres solas con niños no llegan a mileuristas. Pero eso es la media. Entre las que están en paro, la situación es peor: el 70% de estas madres solas sin trabajo ingresa menos de 600 euros. Y muchas, nada.

Hay otra parte de estas madres solas que sobreviven con una pensión de viudedad u orfandad, más bajas aún que el resto de pensiones. De las 2.358.932 viudas que cobran una pensión (siempre muy inferior a la de los hombres), 287.000 reciben menos de 300 euros y 1.444.000 menos de 650 euros al mes. Y la pensión de los 339.166 huérfanos que cobran algo es aún más baja: 194.000 reciben menos de 300 euros y 277.000 menos de 650 euros. Y las pensiones de orfandad son menores cuando la madre es soltera

Con este nivel de ingresos, resulta lógico que el 90% de las madres solas con niños tengan muy difícil llegar a fin de mes, como señala la encuesta de la Fundación Adecco. El informe de Save the Children es muy explícito: 4 de cada 10 familias monoparentales no disponen de dinero suficiente para pagar los gastos de su casa o tener la calefacción adecuada, 1 de cada 5 tiene problemas para pagar el alquiler o la hipoteca, 2 de cada 3 han reducido sus gastos de alimentación, 1 de cada 4 han dejado de comprar medicinas, 3 de cada 4 han reducido sus gastos de teléfono, TV o Internet… Y al final, el 5,1% de estas madres solas han tenido que volver con sus padres y un 7,9% más no puede independizarse. Y por todo ello, 2 de cada 10 madres solas con niños tienen o han tenido crisis de estrés o ansiedad.

¿Ayudas? El Gobierno Rajoy vendió” en febrero de 2015, durante el debate del Estado de la Nación, que las familias monoparentales iban a empezar a recibir 1.200 euros al año (el "cheque bebé"), la ayuda que ya se daba a las familias numerosas o con discapacitados. Pero la realidad es que esta ayuda tiene tres restricciones que la invalidan para la mayoría de familias monoparentales. La primera, que no beneficia a las familias monoparentales con sólo un hijo (el 56% del total). La segunda, que se quedan fuera las madres solas que tengan reconocidas pensiones de alimentos, aunque no las cobren por impago del otro progenitor. Y la tercera, que los 1.200 euros son una deducción fiscal sobre los ingresos a declarar en el IRPF, por lo que no se pueden beneficiar las familias monoparentales en paro (el 52% de las madres solas con hijos), porque es una deducción sobre los ingresos por el trabajo. En consecuencia, sólo el 1% de las familias monoparentales acceden realmente a esta ayuda de 1.200 euros que tanto publicitó Rajoy, según estima la Federación de Madres Solteras (FAMS). Además, Hacienda castiga fiscalmente a las madres solteras, al no considerarles familias monoparentales (sólo las mujeres separadas).

Al margen de esta ayuda fallida, las familias monoparentales sólo reciben mínimas deducciones en tres autonomías (100 euros en Andalucía y Extremadura o 303 euros en Asturias), más otras ayudas destacables en Cataluña: 15 puntos extras en baremos escolares, becas, bonificación 50% en guarderías públicas, descuentos en transportes, teatros y museos públicos y un permiso extra de 4 semanas tras el de paternidad o maternidad. Y en los últimos meses, el nuevo gobierno de la Comunidad Valenciana también ha aprobado ayudas específicas para las familias monoparentales: puntos extra en baremos escolares, descuentos, ayudas y bonificaciones fiscales, equiparándolas a las familias numerosas.

Ahora, trece asociaciones ligadas a las familias monoparentales han pedido una Ley de Familias Monoparentales, donde se contemplen una serie de derechos (jurídicos y sociales) y ayudas para paliar su penosa situación, empezando por definir el concepto legal de familia monoparental, que cada Administración interpreta a su manera. De hecho, la Sala segunda del Tribunal Constitucional considera que una madre soltera con un hijo o hija sola "no es una familia", como denuncia María García, madre soltera y presidenta de la Fundación de Familias Monoparentales Isadora Duncan.

Por otro lado, la organización Save the Children promueve la firma de esta petición contra la pobreza infantil y en apoyo de las familias monoparentales, con un abanico de propuestas concretas : aportación de 150 euros mensuales por hijo, prestación no contributiva de maternidad a las madres paradas sin recursos, facilidades en los accesos a la educación, deducciones fiscales, reducción en su aportación farmacéutica y sanitaria, protección especial frente a desahucios y desalojos, formación y mejora de la empleabilidad de las madres solas con niños y medidas eficaces de conciliación laboral y familiar. Todo ello en un marco de una mejor protección pública a la familia, donde España gasta la tercera parte que Europa (el 0,7% del PIB frente al 2,3% de media en la UE-28).

España tiene un serio problema de natalidad, con 1,27 niños por mujer, inferior a los 1,56 niños de media de Europa y los 2 niños por mujer de Suecia o Francia. Y eso supone una grave hipoteca para el futuro, donde faltarán jóvenes para trabajar y pagar las pensiones de una población cada vez más envejecida. En este contexto, sería urgente promover la natalidad y fomentar que las mujeres que trabajan sean madres, con ayudas y fomento de la conciliación laboral. En lugar de eso, se recortan las ayudas a la familia y se permite que la pobreza se cebe en los hogares más vulnerables, las madres solas con hijos. El próximo Gobierno tiene otra urgente asignatura pendiente: ayudar a las familias, empezando por las madres solas (y padres) que tienen graves problemas para sacar adelante a sus hijos. Están muy solos.

lunes, 11 de enero de 2016

Sube el seguro del coche


Este año 2016 vuelve a subir el seguro del coche, más que el año pasado. La causa principal es que el 1 de enero se han actualizado las indemnizaciones por muerte y lesiones graves en accidentes de tráfico, con lo que los costes para las aseguradoras suben un 16%. Además, han aumentado los accidentes, porque hay más coches y se usan más. Y desde el 1 de enero, a las aseguradoras  se les exige también más capital (Solvencia II), con lo que necesitan más ingresos y rentabilidad. Al final, las cuentas de los seguros de coches están muy ajustadas y, tras varios años de “guerra de precios”, la mayoría de compañías van a aplicarnos una fuerte subida este año, del 3 al 5% (incluso del 10%). Pero va a depender mucho del cliente y del tipo de seguro (subirán más los seguros a terceros que los todo riesgo). Es una buena ocasión para revisar nuestro seguro del coche y pagar sólo lo que necesitamos.
 

enrique ortega


Las indemnizaciones por accidente de tráfico, en caso de lesiones o muerte, no se revisaban en España desde 1995. Ahora, el 1 de enero de 2016, han subido los baremos, gracias a un doble acuerdo ejemplar. Por un lado, las aseguradoras y la asociación de víctimas de accidentes de tráfico (DIA) han estado negociando 4 años y han pactado unos baremos más altos, en línea con las indemnizaciones europeas (aunque más bajas que en Reino Unido o Alemania). Y por otro, el Parlamento ha recogido este acuerdo en una nueva Ley, aprobada en 2013 por un acuerdo unánime de todos los grupos políticos, algo poco habitual en España.

Los nuevos baremos suben las indemnizaciones que pagan las aseguradoras a los accidentados, una media del 50% en caso de muerte (y en algunos casos del 150 al 200%) y un 35% en caso de lesiones, salvo las indemnizaciones por bajas laborales, que bajan un 2%. Además, se incluyen nuevos colectivos a la hora de cobrar: las amas de casa, los niños atropellados en pasos de cebra, los hermanos mayores de edad, las parejas estables (incluso del mismo sexo), hijos de otros matrimonios, los menores que conviven en grupos familiares aunque no sean sus padres… Y las aseguradoras se hacen cargo de todos los gastos sanitarios de los accidentes, no sólo los actuales sino también los futuros (prótesis y recambios, rehabilitación, operaciones, consultas y tratamientos futuros). Ya se pueden consultar las nuevas indemnizaciones por accidentes de tráfico en esta calculadora.

A cambio de estas mayores indemnizaciones, se acuerda un mayor control del fraude, que es muy elevado: en 2014, se detectaron 240.000 casos de engaños en indemnizaciones por accidentes, por un importe  de 755 millones de euros (que pagamos los que no hacemos fraude, con un “pago extra” en nuestro seguro). Ahora, se exigirán más pruebas en las lesiones leves, para evitar que alguien cobre por fingir un esguince cervical, por ejemplo (un daño que, como el 70 % de las lesiones de tráfico leves, es difícil de probar). La nueva legislación obliga a los accidentados a acudir a un peritaje privado si están en desacuerdo con el peritaje de las aseguradoras, aunque se puede solicitar gratis en los Institutos de Medicina Legal, organismos públicos forenses de las autonomías (en Madrid no hay, aunque se espera crear en 2016).

Las nuevas indemnizaciones supondrán a las aseguradoras un coste extra de 400 millones al año, según sus cálculos, un 16% más de costes que tendrán que compensar con más ingresos. Sin embargo, la asociación de víctimas de accidentes de tráfico (AVT) señala que “no tienen motivos para dramatizar”. Primero, porque las indemnizaciones por daños personales representan sólo el 30% de la siniestralidad del seguro de coches: la mayor parte de los costes son la reparación de los coches y los otros gastos que comportan los accidentes. Además, las muertes en la carretera se han reducido casi a la cuarta parte: de 4.000 muertes en 1995 a 1.126 muertos  con que acabó el año 2.015. Y lo mismo las lesiones graves.

Pero no se trata sólo de las muertes y lesiones graves. El caso es que los accidentes en carretera con víctimas han vuelto a aumentar en 2015, tras caer desde 2007. Y eso porque hay más coches en circulación (en 2015 se han vendido otra vez más de un millón de coches, gracias a las ayudas del Plan PIVE) y también porque se usan más, al recuperarse algo la economía: de hecho, el consumo de gasóleo creció un 3,9% en 2015 y el de gasolina un 0,5%, por primera vez desde 2007, según datos de AOP. Y se estima que por cada litro más de carburante que se consuma por vehículo se producen 30.000 accidentes leves más en España.

Más accidentes suponen más costes para las aseguradoras, no sólo en indemnizaciones sino también en talleres, litigios y otros costes. Y además, desde el 1 de enero, las compañías de seguros están obligadas a tener más capital, al entrar en vigor la nueva normativa europea Solvencia II, que las obliga, en el caso de las aseguradoras españolas, a tener 7.000 millones más de capital. Eso les sube más los costes, no sólo porque han de buscar ese mayor capital sino porque han de retribuirlo anualmente (accionistas o inversores). Y por último, los bajos tipos de interés, en Europa y en el mundo, no ayudan tampoco a las cuentas de las aseguradoras, porque le sacan menos rentabilidad a sus inversiones.

En suma, que entre el pago de mayores indemnizaciones, el aumento de los accidentes, la exigencia de más capital y los bajos tipos de interés, las aseguradoras tienen unas cuentas más complicadas en 2016. De hecho, ya tenían unas cuentas con pérdidas en el seguro de automóviles, según los datos del sector: los costes de siniestros más gastos superaban ligeramente a los ingresos por primas (100,2%) en el verano de 2015. O sea, que no ganan con los seguros de coches, que tienen para captar clientes para otros seguros. Eso se debe al aumento de costes por siniestros y a la guerra de tarifas que mantuvieron las compañías entre 2008 y 2013, con una bajada media de las primas del 22%, para ganar clientes.

Ahora, las aseguradoras reconocen que no les queda más remedio que subirnos el seguro del coche en 2016 y mucho. ”Habrá incrementos bruscos en las primas”, advirtió en julio el presidente de Mapfre, líder de un sector controlado en un 52% por esta aseguradora, Allianz, Mutua Madrileña y Axa. Los expertos hablan de una subida media en las primas del 3 al 5%, que puede llegar incluso al 10%. Pero sería una subida adicional, porque muchas compañías ya se han adelantado  a las nuevas indemnizaciones con subidas del seguro de coches en 2015: subieron un 5,3% de media entre enero y octubre, desde los 353 a 371,5 euros de prima media en el seguro a terceros y terceros ampliado (el 70% de las contrataciones), según estimaciones del portal Kelisto.com. Y mucho más, hasta un 24,9%, subieron los seguros a todo riesgo, que sólo representan el 5% del mercado de seguros de coches.

Subida habrá también este año 2016 en el seguro del coche, sin duda, pero la cuantía va a depender de dos factores: la compañía y el tipo de cliente. Las compañías que subirán menos serán las más grandes y las que estén financieramente más saneadas y sobre todo las que tengan una cartera de clientes de más edad y con más pólizas a todo riesgo. Y por clientes, les subirá más el seguro a los más jóvenes, los que tienen más siniestros y los que contraten pólizas a terceros (obligatorias y con menos márgenes para las aseguradoras). De hecho, la mitad de las víctimas de accidentes son jóvenes (entre 18 y 35 años), varones, andaluces (20%) y catalanes (18%), según los estudios de las aseguradoras.

Las compañías deberían avisarnos con tiempo de estas subidas, dos meses antes de vencernos el seguro, para poder cambiarnos de aseguradora si no nos convence. Pero muchas no lo hacen y normalmente nos enteramos de la subida cuando nos llega a casa el aviso de renovación del seguro, donde pone el precio futuro pero no el antiguo, que tenemos que rebuscar para calcular la subida. Y este aviso suele recibirse sin fecha concreta (sólo el mes), cuando quedan menos de 2 meses para el fin del seguro, con lo que ya no podíamos cambiarnos, salvo que se hiciera una reclamación, que tarda en resolverse. La novedad es que, desde el 1 de enero de 2016, el plazo para cambiarse de seguro se reduce  a un mes, con la entrada en vigor de la nueva Ley del Seguro.

Por eso, el primer consejo es que mire cuando le cumple la póliza de su coche y dos meses antes llame a su compañía para solicitarle la futura tarifa (recuerde: ahora tiene un mes antes del vencimiento para darse de baja). Y de paso, haga dos cosas más. Una, revise las coberturas que tiene contratadas y mire si las necesita. Se puede ahorrar dinero ajustando a la baja las coberturas de su seguro. No aconsejan pagar un todo riesgo para un coche de más de 5 años ni mantener más que tres coberturas voluntarias además de la de responsabilidad civil (obligatoria): asistencia en viaje (barata y útil), seguro del conductor (cuesta menos asegurarle que al coche y la indemnización es elevada en caso de accidente grave) y la defensa jurídica (barata y muy importante). Los expertos aconsejan no hacer seguro de lunas (muy caro) ni defensa de multas o retirada de carnet (sólo para profesionales). Y advierten del “seguro a terceros ampliado”, el que más ha crecido con la crisis, porque no incluye lo que parece que cubre.

La otra sugerencia es que compare entre compañías, con la ayuda de los comparadores (siempre use más de uno, para “comparar a los que comparan”). El sector de los seguros de coches es uno de los más competitivos, con 55 empresas ofreciendo servicios, frente a tres grandes compañías que monopolizan la luz o la telefonía. Y eso permite intentar “negociar” un precio, sobre todo si uno es un cliente maduro, con bajo historial de siniestros y además se ofrece a contratar algún otro seguro. Las mejores ofertas están en Internet (las ventas online de seguros de coches han crecido un 60%), en las aseguradoras “directas” (muchas creadas como oferta paralela de las grandes compañías: Mapfre ha creado Verti, Axa tiene Direct Seguros, Allianz creó Fénix Directo, Liberty Seguros tiene Génesis y Línea Directa ha creado Nuez). Pero ojo: desconfíe de lo demasiado barato, y de compañías poco conocidas, porque muchas pólizas tienen un exceso de “letra pequeña”, peligrosa. Lo ideal sería buscar el asesoramiento de un corredor de seguros independiente (no un agente), que si cobra una moderada comisión (a veces, ninguna: cobra de la compañía) puede ser una gran ayuda.

El coche es una necesidad y asegurarlo es una obligación y una inversión que nos da tranquilidad y puede ser muy rentable, porque nos ayuda a hacer frente a gastos imprevistos en caso de accidente. Por eso, conviene dedicarle un poco de tiempo  al seguro y ahora, con la subida esperada para 2016, puede ser un buen momento para revisarlo y ajustarlo, buscando alternativas. Y no sólo debemos mirar el precio sino las coberturas, la atención, el servicio y la letra pequeña. Porque a veces, lo barato sale caro. Con el coche no se juega.