jueves, 19 de mayo de 2016

Dependencia: 400.000 ancianos esperan ayuda


Mientras los políticos se preparan para la campaña electoral, hay 400.158 ancianos y discapacitados que esperan una ayuda que tienen legalmente reconocida  y no reciben por falta de recursos de las autonomías. El problema se agrava porque el 54% de estos dependientes “en lista de espera” tienen más de 80 años y muchos se mueren antes de que les llegue. Es la parte más dramática del negativo balance de 9 años de Ley de Dependencia, con 802.269 beneficiarios y que financian las autonomías (62%) y las familias (20% de copago) pero no la Administración Central, que ha recortado drásticamente sus aportaciones con Rajoy (-2.865 millones). Ahora, urge un Plan de choque para que las ayudas lleguen a todos los dependientes reconocidos y buscar una financiación estable del sistema, para que la Dependencia no sea un derecho legal sin recursos. Pero esto depende mucho de quien gane las elecciones: Rajoy ya dijo en 2011 que “el sistema no es viable”. Y por eso languidece.
 
enrique ortega

Las ayudas públicas a los ancianos y personas dependientes llevan vigentes más de 9 años, pero no acaban de despegar. Se pusieron en marcha el 1 de enero de 2007, con una Ley de Dependencia que instauraba “la cuarta pata” del Estado de Bienestar (junto a la sanidad, la educación y las pensiones) pero que no contaba con un Presupuesto estable. Avanzó con firmeza al principio, incluso con la primera parte de la crisis, y en la Legislatura de Zapatero se triplicaron los beneficiarios: de 228.613 dependientes atendidos en 2008 a 752.005 en 2011. Pero al llegar al poder Rajoy, que no creía en el sistema (“no es viable”, declaró en El País un mes antes de las elecciones de 2011), empezaron los recortes, ya a los nueve días de tomar posesión: dejó fuera a los dependientes moderados (hasta julio de 2015), recortó drásticamente la aportación del Estado a la Dependencia (-2.865 millones entre 2012 y 2015) y aprobó un decreto con cambios profundos para facilitar a las autonomías, (la mayoría, gobernadas por el PP) un drástico recorte del gasto en Dependencia: dejó de pagar la Seguridad Social a los 423.000 cuidadores familiares de los dependientes, les bajó un 15% su paga (55 euros sobre 400), redujo servicios (ayuda a domicilio), simplificó baremos (de 6 a 3,rebajando las ayudas) y subió el copago a las familias.

Al contar con menos recursos de la Administración Central (mientras aumentaban las solicitudes de ayuda de los dependientes), las autonomías, que gestionan las ayudas, tuvieron que “buscarse la vida” para cuadrar las cuentas, presionadas también por sus propios recortes. Y se dedicaron a reducir aún más el gasto en Dependencia por vías “propias”, según denunció el Observatorio de la Dependencia. La primera, retrasando los expedientes, tanto el reconocimiento del derecho como la concesión de ayuda, aumentando “las listas de espera”. La segunda, endureciendo los requisitos en febrero de 2012, con lo que han reducido el número de “grandes dependientes” (Grado III) reconocidos (había 82.016 menos en diciembre de 2015 que en diciembre 2011), los más caros de atender, y han subido el número de dependientes “severos” (Grado II) y, sobre todo “moderados” (Grado I), los más baratos de atender. Y la tercera vía de “ahorro” ha sido revisar “de oficio” valoraciones ya hechas: se llama al dependiente y se le baja el grado (y la ayuda), lo que ha multiplicado las denuncias de las familias en los Tribunales. Las suelen ganar, pero 2 años después y muchos mueren antes.

Después de tanto recorte, el balance de la Dependencia en esta Legislatura sólo podía ser negativo. A 31 de marzo de 2016, había 1.202.427 dependientes con derecho a ayuda, 148.470 dependientes reconocidos más que al llegar Rajoy a la Moncloa. Pero sólo 802.269 de ellos recibían alguna ayuda (60.556 más que a finales de 2011), con lo que hay 400.158 dependientes “en lista de espera”, con derecho reconocido pero sin recibir ninguna ayuda o servicio, 87.914 dependientes más “en el limbo” que al llegar Rajoy al Gobierno. El problema es muy serio porque un 54% de estos dependientes tienen más de 80 años (dos de cada tres son mujeres) y pueden morir antes de que les llegue realmente la ayuda a la que tienen derecho. De hecho, unos 125.000 ancianos que estaban en lista de espera para recibir las ayudas han muerto desde 2012, según estima el Observatorio de la Dependencia.

Hay otros dos problemas más ligados a esta enorme “lista de espera”, de 1 de cada 3 beneficiarios reconocidos (33,27%). Uno, que muchos de estos dependientes “en el limbo” son dependientes “severos” a los que urge más la ayuda o servicio, que al no llegar obliga a un enorme esfuerzo de sus familias: así, un 10% de los dependientes en lista de espera (40.000) son dependientes graves, ancianos que precisan de atención y ayuda las 24 horas, y otro 18% (72.000 más) son dependientes “severos”, que exigen atención varias veces al día. Y el otro, que la “lista de espera” de la Dependencia es muy desigual entre autonomías. Así, hay 5 autonomías con muchos dependientes en espera: Canarias (53,76% de los dependientes reconocidos esperan, más de los que reciben ayuda), Aragón (44,26% esperan), Castilla la Mancha (41,44%), Cataluña (41,31%) y Andalucía (“sólo” esperan el  36,83%, pero son 104.321 dependientes). Y hay otras 5 con una baja “lista de espera”: Castilla y León (6,8% dependientes reconocidos), Ceuta y Melilla (7,8%), Asturias (18,8%) y Madrid (20,9%). Con la misma Ley y los mismos recortes del Gobierno central.

Eso tiene mucho que ver con el gasto propio en Dependencia que hace cada autonomía y cómo gestionan las ayudas y servicios. Las que más gastan son Cantabria (768 euros por habitante potencialmente dependiente), País Vasco (737 euros), Rioja (646€), Castilla la Mancha (645€) y Madrid (619€) y las que menos son la Comunidad Valenciana (283 euros), Ceuta y Melilla (287) y Canarias (288€). Y las que mejor gestionan su gasto, porque tienen a más dependientes beneficiarios en relación a su población, son Castilla y León (3,06 dependientes atendidos de cada 100 habitantes), Cantabria (2,42), País Vasco y Rioja (2,26), Andalucía (2,13%) y Extremadura (2,05). Y los que peor gestionan, con menos dependientes atendidos sobre su población total, son Canarias (0,67 sobre 100), Comunidad Valenciana (0,89), Aragón (1,36), Ceuta y Melilla (1,43) y Navarra (1,45 sobre 100).

A la hora de ver quién paga la Dependencia, el cambio ha sido drástico durante la Legislatura de Rajoy. El gasto total en Dependencia, que pasó de 3.874 millones en 2009 a 6.157 millones en  2011, se estancó en estos niveles entre 2012 (6.566 millones) y 2014 (6.358 millones), para gastarse 6.589 millones en 2015: 432 millones más de gasto (+7%) para 148.470 dependientes reconocidos más (+14%). Pero lo peor es que el Gobierno central, que aportaba el 24% del gasto en 2011 (y el 39% en 2009), ha “abandonado” la Dependencia, ya que en 2015 sólo financiaba el 18,1% del total. Y han tenido que cargar con la mayoría del coste las autonomías (financiaron el 62% en 2015, frente al 46% en 2009 y el 59,6% en 2011) y las familias de los dependientes, con el copago (del 16,4% en 2011 al 19,9% del gasto total en 2015). Con ello, Rajoy incumple la Ley de Dependencia, que establecía que las autonomías financiarían la Dependencia como la Administración Central (50/50 y ahora es 77,4/22,6).

Al final, los profesionales de la Dependencia, la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, han valorado esta Legislatura concediendo a Rajoy el “Premio Corazón de piedra” por sus recortes a la Dependencia. Y han hecho una valoración anual más, en febrero de 2016, sobre la gestión de la dependencia de las autonomías (puntúan 14 indicadores), con un balance muy negativo: sólo aprueban a 6 autonomías y suspenden a las 11 autonomías restantes, más Ceuta y Melilla. A la cabeza del ranking están Castilla y León (8,75 puntos sobre 10), Andalucía (7,50), País Vasco (6,79), La Rioja (6,07), Castilla la Mancha y Madrid (5,71 puntos). Y a la cola de los demás, todos suspensos, se encuentran la Comunidad Valenciana (con un 0), Canarias (0,71), Aragón (0,11), Baleares (2,14), Navarra (2,50) y Murcia (2,86 puntos), malas regiones” para ser un anciano o discapacitado.

No se trata sólo de que haya muchos dependientes reconocidos en “lista de espera”, que el Gobierno haya “medio abandonado” la financiación de la Dependencia  o que la mayoría de autonomías suspendan en su gestión. Es que además, hay muchas diferencias en las ayudas y servicios que prestan unas y otras a los dependientes. Algunas optan por ofrecer servicios “low cost”, como la teleasistencia (14,6% de las ayudas totales): sale barato y cubre a muchos. Otras optan más por dar ayudas a las familias (35,5% de las ayudas totales), para que sean ellas las que cuiden a sus dependientes (95% de las cuidadoras de padres e hijos dependientes son  mujeres: hay una enorme desigualdad de género). Felizmente está aumentando la ayuda a domicilio (15,26% de las ayudas) y las residencias (14,9%). Y hay autonomías que han optado por el cheque-servicio, que es una manera barata de quitarse problemas y privatizar ”la Dependencia: dan dinero y que la familia contrate lo que quiera (y pueda: “eligen” poco). Este tipo de ayuda es ya la dominante en Castilla y León (23,10%), Extremadura (38,63%) y Canarias (14,32%) y la segunda en Aragón (20,4%).

El panorama de la Dependencia, según los expertos y las familias de los dependientes, es desolador. “O se invierte de manera decidida o se admite que el Estado no es capaz de garantizar los derechos contenidos en la Ley de dependencia”, señalan desde el Observatorio de la Dependencia. Y añaden que al ritmo actual de las ayudas “se necesitarían 16 años para acabar con la lista de espera”. Algo inadmisible. Pero conseguir que esos 400.158 dependientes reciban sus ayudas tiene un coste, estimado en 2.753 millones de euros extras anuales. Es mucho dinero, pero es de justicia que alguien que tiene reconocido un derecho por Ley reciba la ayuda o el servicio. Urge que el futuro Gobierno apruebe un Plan de choque para dejar esa lista de espera en cero en un año. Y que no crezca. No se puede olvidar que sí ha habido dinero para pagar la extra de 2012 de los funcionarios (1.000 millones en total), las ayudas a Cajas y bancos (más de 100.000 millones) y la bajada de impuestos, sobre todo a las empresas, que sólo este año 2016 nos costará otros 2.641 millones 

Pero no basta con suprimir la “lista de espera”. La Ley de dependencia tiene “un pecado original de nacimiento”: se concibió sin pensar mucho en cómo financiarla. Y eso exige buscar un sistema de financiación estable y suficiente a medio plazo, en base a más ingresos fiscales (se puede y se debe recaudar más), posibles recargos del IVA o cotizaciones sociales adicionales, tres medidas propuestas en su día por la Comisión de Expertos que informó sobre la Ley de dependencia en el Congreso. El objetivo sería recabar entre 8.000 y 10.000 millones anuales para financiar de forma estable la dependencia. Un coste mucho menor al de los otros tres pilares del Estado del Bienestar, las pensiones (120.000 millones), la Sanidad (88.000 millones) o la Educación (50.000 millones). Además, la inversión en Dependencia crea mucho empleo (35 empleos directos por millón) y muchos “retornos”, dinero que se recupera (el 38% de la inversión) vía impuestos, cotizaciones y menos subsidios de paro.

En resumen, la Dependencia está en una encrucijada y sólo queda invertir y avanzar o poner en cuestión el sistema. Y más cuando sigue creciendo la esperanza de vida (ya está en 82,87 años, la segunda mayor del mundo tras Japón) y eso supone un creciente envejecimiento de la población española: cada vez habrá más ancianos que necesiten cuidados. De hecho, la estimación del CSIC es que se duplique con creces el número de dependientes, pasando de los 3 millones actuales (ancianos y discapacitados) a 7 millones en 2015. O sea, que si ahora faltan recursos y hay lista de espera, las necesidades irán en aumento. Así que la Dependencia debería ser una de las grandes preocupaciones de la próxima Legislatura, junto al empleo, las pensiones, la educación, la sanidad o la pobreza y la desigualdad. Y uno de los temas que más deberíamos mirar a la hora de votar. Por asegurar una ayuda digna a millones de dependientes y sus familias. Y por puro egoísmo: pronto, los ancianos que necesiten ayuda podemos ser nosotros.

lunes, 16 de mayo de 2016

Más niños pobres (atrévase a leerlo...)


El informe de UNICEF (ONU), presentado en el mismísimo Congreso de los Diputados, ha pasado desapercibido, porque los medios no quieren estas noticias: hablar de la pobreza infantil “no vende”. Y los lectores tampoco buscan este tema: “pone mal cuerpo” y prefieren comentar la Champions o mandar vídeos tontos por WhatsApp. Pero el dato está ahí: tenemos 3 millones de niños pobres y España es el cuarto país europeo con más desigualdad infantil, con un 10% de niños en pobreza extrema cuyos padres ingresan menos de 368 euros al mes, según UNICEF. Y recuerdan que la pobreza infantil se ha agravado con la crisis y más, tras 6.300 millones de recortes a la familia y a la infancia hechos por Rajoy. Además, Cáritas alerta que 8 de cada 10 niños pobres hoy serán adultos pobres mañana. UNICEF propone un gran Pacto político por la infancia, con más ayudas y medidas, para remediar una vergüenza social : la creciente pobreza infantil. Atrévase a leerlo. Y páselo a sus conocidos.
 
enrique ortega

Esta larga crisis ha agravado la pobreza y la desigualdad en todo el mundo, pero ha supuesto además un gran cambio: la pobreza se ha desplazado de los ancianos a los niños y a las familias con hijos. En Europa (UE-28) hay un 24,4% de pobres (unos 122 millones), pero la tasa sube al 27,8% de pobres entre los menores de 18 años, según los datos de Eurostat (2014). Y la situación es aún peor en España: hay un 29,2% de pobres (13,5 millones de españoles que ingresan menos del 60% de la media, menos de 16.719 euros anuales para una familia con dos hijos), pero la tasa de pobreza infantil es mucho mayor: el 35,8% de los menores de 18 años, casi 3 millones de niños y adolescentes.

España se ha convertido así en el 5º país europeo con más pobreza infantil, según el indicador  AROPE de Eurostat, que sube el porcentaje de niños pobres del INE (30,1% en 2014) porque incluye dos criterios más de pobreza, además de los ingresos de la familia: la carencia material severa y la baja intensidad de empleo en el hogar. Con ese 35,8% de pobreza infantil, a España sólo la superan en pobreza Rumanía (el 51% de los menores son pobres), Bulgaria (45,2% niños pobres), Hungría (41,4%) y Grecia (40,1%). Y estamos muy por encima del 25,6% de niños pobres en la zona euro y del 27,8% de la UE-28, bastante por encima de Alemania (19,6% de niños pobres), Francia (21,6%), Portugal (31,4%) o Italia (32,1%). La pobreza infantil en España está vinculada a las familias con niños y sube sobre todo en las familias monoparentales (sólo madre o padre) con hijos (42% son pobres) y entre las familias numerosas con 3 o más hijos (el 44% son pobres).

No basta con saber cuántos niños pobres hay. Es importante conocer también la desigualdad que hay de ingresos entre los niños, que ha crecido con la crisis (como la desigualdad entre los adultos). Y aquí, el informe de UNICEF (ONU), presentado el 14 de abril en el Congreso de los Diputados, da la alarma: España es el 4º país europeo con más desigualdad infantil (tras Rumanía, Bulgaria y Grecia)  y el 6º más desigual del mundo occidental (por detrás de México e Israel). Y eso porque el 10% de niños más pobres en España ingresan dos tercios menos (62,62% menos) que la media de niños españoles: menos de 4.423 euros anuales frente a un ingreso medio de 11.833 euros. Y además, uno de cada cinco niños españoles (el 20,2%) ingresa menos de la mitad de esa renta media (menos de 5.916 niños anuales). Con ello, España se coloca en el puesto 36 de los 41 países analizados en el ranking de desigualdad infantil de UNICEF. Una vergüenza. Y esta situación es doblemente preocupante porque esta desigualdad ha crecido 6 veces más en España que en los demás países.

Pero la desigualdad infantil no se manifiesta sólo en los ingresos de las familias pobres, sino que también impacta en otros ámbitos, como la educación, la salud y el bienestar de los niños pobres, temas sobre los que UNICEF ha elaborado también rankings internacionales. En el ranking de educación, que mide la desigualdad entre el 10% de alumnos con los niveles más bajos en PISA (matemáticas, ciencia y capacidad lectora), España se encuentra algo mejor que en desigualdad de ingresos: ocupa el puesto 12 entre 37 países analizados, donde los peores son Luxemburgo, Eslovaquia, Francia, Bélgica e Israel. Eso sí, entre 2006 y 2012, España es uno de los países donde más ha crecido la desigualdad infantil en la educación, un 2,1%, mientras caída en el conjunto analizado (-7,1%) y sobre todo en Alemania (-27,6%), Reino Unido (-10,4%), Portugal (-9,3%) y Grecia (-8,1%). Otro ranking de UNICEF, el de desigualdad infantil en la salud, también deja a España en mejor lugar, el 10º de 35 países, y aquí la situación ha mejorado en España entre 2002 y 2014 mientras empeoraba en la mayoría de países estudiados. Y en el cuarto ranking, donde Unicef mide la desigualdad en la satisfacción vital de los niños, España ocupa el puesto 24 entre 35 países  y además la satisfacción ha empeorado con la crisis, 23 veces más que en la mayoría de paises. Y sobre todo entre las niñas y los hijos de inmigrantes, eso en todos los paises.

Al final, UNICEF elabora un ranking mundial de desigualdad, con los cuatro factores: desigualdad en el ingreso, en la educación, en la salud y en la satisfacción vital de los niños. Y España ocupa el puesto 22 de los 41 paises occidentales analizadas (UE y OCDE). Eso significa que la desigualdad infantil está bastante avanzada en España y supera la de 11 paises europeos económicamente más atrasados que nosotros: Rumanía, Islandia, Portugal, Grecia, Croacia, República Checa, Letonia, Eslovenia, Estonia e Irlanda tienen menos desigualdad infantil que España. Un informe que debería revolver las conciencias de todos los grupos políticos a los que UNICEF se lo presentó en el Congreso. Pero me temo que oiremos hablar poco de este tema en la próxima campaña electoral: la pobreza no da votos.

El informe de UNICEF alerta de varios problemas derivados de la alta pobreza y desigualdad infantil, en España y en todo Occidente. El primero, que la desigualdad es persistente: en 19 de los 41 paises analizados, los niños más pobres ingresan menos de la mitad de la renta media. Y que se ha agravado desde 2008. En segundo lugar, advierten que el aumento de la desigualdad alimenta la pobreza y la infelicidad de los niños. Y al revés: los niños más pobres son también más desiguales: en todos los paises analizados, los niños de familias con menos ingresos son los que tienen peores resultados en educación, salud y satisfacción vital. Es lo que llaman “la espiral de la pobreza”: pobreza llama a pobreza.

UNICEF alerta también de que la mayoría de los Gobiernos han reducido desde 2010 sus ayudas contra la pobreza y la desigualdad, que han empeorado a pesar de las transferencias e impuestos. Y llama la atención sobre España, destacando que el Gobierno Rajoy, autonomías y Ayuntamientos recortaron en 6.300 millones las ayudas a la familia y a la infancia. Con ello, España se encuentra ahora más alejada del gasto medio europeo: la inversión pública en familia e infancia suponía el 1,3% del PIB en España (2013), casi la mitad que el 2,2% que gastaba la UE-28 y muy alejado del 2,5% que gasta Francia o el 3,7% de Dinamarca. Y además de gastar menos, UNICEF denuncia que España gasta mal, con un carácter poco progresivo del gasto (más para los más pobres), con lo que las transferencias y desgravaciones fiscales han aumentado la desigualdad infantil, no la han reducido.

Otra organización experta en pobreza, Cáritas, acaba de lanzar otra gran alerta: la pobreza infantil de hoy alimenta la pobreza de mañana. Según el informe FOESSA “La transmisión intergeneracional de la pobreza”, 8 de cada 10 niños pobres de hoy serán adultos pobres. Y añade que los estudios revelan que el 81% de los que tuvieron problemas en la infancia los vuelven a tener de adultos, frente al 45% que no. De hecho, Cáritas lleva años advirtiendo que la pobreza en España se ha enquistado y que ya está atendiendo a hijos e incluso a nietos de familias pobres que empezó a atender hace 30 años.

El Informe FOESSA, la Fundación de Cáritas, estudia los tres factores estructurales que transmiten la pobreza  entre generaciones: el nivel de estudios (8 de cada 10 personas hijos de padres que no terminaron primaria no han terminado tampoco y lo mismo un 47% de los que no acabaron la ESO), la situación laboral de los padres (el tipo de empleo) y la renta. Por eso, piden medidas en estos tres frentes, para cortar la espiral de la pobreza, para impedir que se transmita de padres a hijos. En particular, medidas educativas (inversión en educación, sobre todo infantil, en becas y ayudas y medidas para reducir el fracaso escolar y los “guetos” educativos en los centros públicos donde se concentran las familias más pobres), medidas sanitarias (garantizar la asistencia universal y reducir al 10% la aportación a los medicamentos de las familias con menos ingresos), ayudas a las familias sin ingresos (rentas mínimas y más subsidios a los parados larga duración con cargas familiares), políticas de vivienda (alquileres sociales) y mejora de la formación y el empleo de los padres, facilitando de verdad la conciliación laboral y familiar en las empresas.

La pobreza creciente es una lacra de España, porque ya afecta a 13,5 millones de españoles, de ellos 3,3 millones en situación de pobreza extrema, según la Red europea de lucha contra la pobreza. De hecho, han más de 8 millones de españoles que “malviven” y acuden a los servicios sociales públicos (Ayuntamientos y autonomías)  y a las ONGs para comer, recibir ropa, medicinas o una ayuda para pagar el alquiler, la luz o el agua. Urge poner en marcha un Plan contra la pobreza, que debería contar con 12.000 millones de euros anuales, según ya he detallado en este blog. Pero dentro de este Plan, la prioridad debe ser la lucha contra la pobreza infantil: UNICEF ha pedido a todos los partidos que en la próxima Legislatura alcancen un gran Pacto por la infancia, con recursos y medidas urgentes. Y cualquiera puede apoyar ese Pacto, firmando esta petición online preparada por UNICEF.

UNICEF ha presentado a los partidos 5 propuestas para luchar contra la pobreza y la desigualdad infantil. La primera, aumentar la ayuda por hijo a 1.200 euros anuales, sin las restricciones que tiene ahora, medida que costaría 3.068 millones anuales y que reduciría un 30% la pobreza infantil severa (unos 100.000 niños dejarían de ser “pobres pobres”). La segunda, reducir la brecha educativa de los más pobres, invirtiendo en educación infantil (para que sea gratuita de 0 a 3 años), en becas y ayudas (comedores, libros, transporte) y luchando a fondo contra el fracaso escolar (donde España es líder en Europa). La tercera, cuidar la salud (física y psicológica) de las familias más pobres y sus hijos, sin restricciones en la atención médica a inmigrantes y reduciendo el pago de medicamentos. La cuarta, tomarse en serio el bienestar “subjetivo” de niños y adolescentes, elaborando un Barómetro anual sobre el bienestar de los menores de 18 años. Y la quinta, desarrollar indicadores de desigualdad en la infancia, también entre niños y niñas, estableciendo mecanismos de seguimiento y supervisión para corregir las mayores desigualdades.

Los niños y adolescentes pobres, en aumento, son nuestro mayor fracaso como país. Y más si estamos a la cabeza de Europa en desigualdad infantil. Algo hay que hacer ya, no sólo por ellos, por estos niños (que podrían ser los suyos), sino porque cuando sean mayores, la mayoría están también condenados a ser pobres. Urge ese Pacto por la infancia  que pide UNICEF y tomar medidas eficaces, sacando el dinero de debajo de las piedras (como se ha sacado para la banca, la extra de los funcionarios o la rebaja de impuestos a las empresas). No escondamos más la pobreza: hablemos de ella, “que nos de vergüenza” como personas y como españoles, y presionemos a los políticos para que busquen soluciones cuanto antes. Coméntelo por ahí. Y vote pensando en ello.

jueves, 12 de mayo de 2016

El fútbol español "maquilla" sus cuentas


Este fin de semana se acaba la Liga más disputada y la cuarta temporada que los equipos han ajustado sus cuentas, tras muchas pérdidas, deudas y 32 Clubes que suspendieron pagos. Teóricamente, todos los Clubes de 1ª y 2ª división tienen ya beneficios. Pero esas cuentas tienen “truco”: ganan dinero porque consiguen ingresos “extras” con la venta de jugadores, por los traspasos. Sin ellos, en el día a día, tienen pérdidas, porque gastan más de lo que ingresan. Y deben 3.442 millones, 564 de ellos a Hacienda y otros 23,5 millones a la Seguridad Social. La Liga y el Consejo Superior de Deportes están obligando a los equipos a ajustar sus cuentas, pero queda mucho por hacer, sobre todo recortar en costes y fichajes y conseguir más ingresos, mientras los aficionados pagan las entradas el doble que en Europa. El futbol es un gran negocio con pies de barro y si no se sanea más, lo acabaremos pagando todos. Otro riesgo es que la entrada de inversores extranjeros cree una nueva “burbuja”. Cuidadín.
 
enrique ortega

El deporte es uno de los mayores negocios del mundo y mueve ya 91.000 millones de dólares al año, según la consultora AT Kearney. Y el fútbol es “el deporte rey”, que representa el 40% de esa enorme tarta, unos 30.000 millones de euros al año. Casi dos tercios de este negocio del balón se lo lleva el fútbol europeo, en especial las 5 grandes Ligas del continente. Entre ellas, la Liga BBVA española, que es la tercera Liga europea con más facturación (1.933 millones de euros en la temporada 2013-2014), sólo por detrás de la Premier League inglesa (3.898 millones) y la Bundesliga alemana (2.275 millones) y por delante de la Serie A italiana (1.699 millones) y la Ligue 1 francesa (1.498 millones), según los últimos datos del Annual Review of Football Finance 2015 de Deloitte. Y su estimación es que en la próxima temporada (2016-2017), los ingresos de la Liga BBVA española la coloquen ya como la segunda del ranking europeo, superando a la Bundesliga alemana.

Entre tanto, el fútbol español es ya un gigante en el fútbol europeo y mundial, no sólo por los resultados deportivos sino por sus cifras: tenemos los 2 Clubes de fútbol con los mayores ingresos del mundo en 2015, según el último ranking de Deloitte. El Real Madrid es por undécimo año líder del ranking mundial de Clubs, con 577 millones de ingresos. Y el FC Barcelona recupera la segunda posición (desde la 4ª plaza que tenía en 2014), con 560,8 millones de ingresos. Además, hay un tercer Club español, el Atlético de Madrid, que se consolida en el puesto 15º del ranking, con 187,1 millones de ingresos. En conjunto, los 20 mayores Clubes de fútbol (todos europeos) facturaron en 2015 unos 6.600 millones de euros y entre ellos dominan los clubs ingleses (con 9 equipos), los italianos (con 4 equipos), los españoles y alemanes (con 3 equipos cada uno) y los franceses (con 1 equipo).

Pero el fútbol español y el europeo son unos gigantes con pies de barro, porque aunque facturan mucho, sus cuentas no están globalmente consolidadas (las de los grandes Clubes sí). De hecho, en 2010, la mitad de los Clubs de fútbol europeo perdían dinero (-1.200 millones de euros). Por eso, la UEFA aprobó ese año un Plan de ajuste, el Fair Play Financiero, para intentar reducir sus déficits y deudas en tres años, abriendo expedientes a muchos Clubes (como el Manchester City, el Inter, la Roma o el Paris Saint Germain) y excluyendo de las competiciones europeas a los que no sanearan sus cuentas (entre ellos al Málaga y Rayo Vallecano, excluidos de la Europe League en 2014). En paralelo, la Liga de Fútbol Profesional (LFP) aprueba una normativa similar para España en julio de 2011, dando tres años a los Clubes para ajustar sus cuentas. Pero la crisis agrava los problemas y 32 Clubs entran en concurso de acreedores (desde 2003), lo que obliga al Gobierno Rajoy, en abril de 2013, a acordar con la LFP un Protocolo que obliga a los Clubes a presentar sus cuentas 2012-2013 y posteriormente, a “equilibrar” sus presupuestos desde julio de 2013.

Son ya cuatro temporadas, desde la de 2012-2013, en la que los Clubes tienen que enviar de antemano sus Presupuestos a la LFP y al Consejo Superior de Deportes (CSD), para que se los aprueben previamente (los controles de la UEFA a los Clubs europeos son “a posteriori”). El resultado de este mayor control es que los Clubes han mejorado sus cuentas estos años, tratando de recortar costes y deudas y conseguir más ingresos. De hecho, el CSD acaba de publicar las cuentas de los Clubs de 1ª y 2ª División en la temporada 2014-2015 y el balance global es muy positivo: los 20 Clubes de 1ª División (Liga BBVA) tuvieron beneficios por tercera temporada consecutiva, 146,15 millones de euros, y los 22 Clubes de 2ª División (Liga Adelante) tuvieron beneficios por primera vez, 8,5 millones de euros.

Pero estas cuentas oficiales de los Clubes tienen “truco”: los beneficios de los Clubes de fútbol se deben a los ingresos “extraordinarios” que han tenido en la pasada temporada, sobre todo por la venta de jugadores: han sido nada menos que 348 millones en 1ª División y 58 millones en la 2ª División. Si no hubiera sido por estos ingresos “extras”, las dos Ligas habrían tenido pérdidas, como viene pasando desde1999 (el primer año con datos), porque los gastos ordinarios son mayores que los ingresos ordinarios. Así que el fútbol está mejor, con sus cuentas más saneadas, pero no es para tirar cohetes.

El problema sigue siendo que los Clubes tienen muchos gastos, sobre todo de personal (63,9% del total de gastos en 1ª y el 49,7% en 2ª), debido sobre todo al coste de jugadores y fichajes. Y estos gastos crecieron en 2015 un 12,3% mientras los ingresos sólo crecían un 11,6%, gracias al aumento de los derechos de retransmisión del fútbol, (852 millones de euros en la pasada temporada) y al aumento de ingresos por publicidad (que crecieron un 36,8% en 2015, por los nuevos patrocinios de Madrid y Barça), ya que los ingresos por taquilla y abonados están casi estancados. Otro dato preocupante es la deuda de los Clubes, que se ha reducido poco en 2015 (-1,2 millones de euros) y que es aún muy elevada: 3.442,7 millones de euros, 2.984,62 millones en 1ª División y otros 458,13 millones en 2ª. De esa deuda, la mayor parte es con proveedores, otros Clubes y jugadores (1.754,4 millones), seguida de la deuda con los bancos (570,7millones), que ha bajado, sin olvidar la deuda que tienen los Clubes con todos nosotros: 564,06 millones con Hacienda (96 millones sólo el Madrid y el Barça) y otros 31,20 millones con la Seguridad Social.

Al final, el problema de los Clubes es que su negocio habitual (ingresos y gastos operativos) no les da para fichar jugadores y lo hacen endeudándose, también con Hacienda y la SS. Y además, les falta capital: en 2014-2015 no dan esta información pero en las cuentas de 2013-2014 se veía que el pasivo superaba al activo en 1.015 millones, un “agujero patrimonial” dos veces y media el de 2009 (-392,3 millones). Y su Fondo de maniobra (la diferencia entre los créditos y las deudas a corto), que mide lo cerca que están los Clubes de una posible insolvencia sigue siendo negativo (-786 millones en la temporada 2014-2015). Y es una media, por lo que si descontamos la mayor solvencia de los grandes Clubes, podemos deducir que la solvencia de los pequeños Clubes, más en 2ª División, es mínima y sobreviven de milagro. De hecho, 5 ciudades se han quedado sin equipo de fútbol: Salamanca, Santiago de Compostela, Palencia, Logroño y  Almendralejo (y el Albacete lucha contra su liquidación ).

Con todo, es justo reconocer el gran trabajo de la patronal de los Clubes, la LFP, y del CSD en estos tres años de saneamiento de cuentas. Pero queda mucho trabajo por hacer. Sobre todo en el campo de los gastos. Empezando por los fichajes: los Clubes españoles se gastaron el verano pasado 530 millones en fichajes, el segundo gasto mayor de la historia reciente y el tercero de las Ligas europeas (tras la Premier británica y la Serie A italiana). Y aunque se moderaron en los fichajes de invierno (27 millones más), es una factura excesiva para la mayoría de Clubes, que persisten en competir a golpe de talonario. Y con ello, tampoco se moderan otros gastos, desde comisiones a intermediarios a sueldos de jugadores y directivos (la mayoría, desorbitados).

Y por el lado de los ingresos, no es fácil aumentarlos. La decisión de la LFP de negociar en bloque los derechos de TV aumentará mucho los ingresos la próxima temporada (de 850 a 1.500 millones), pero eso beneficiará más a los Clubes grandes y que no bajen. Los mayores ingresos publicitarios no acaban de subir tampoco en los Clubes medianos y pequeños. Y están estancados los ingresos por entradas y abonos, porque los estadios se llenan menos en España (25.320 aficionados de media por partido) que en Alemania (42.600 aficionados) o Reino Unido (36.691 aficionados). Quizás tenga que ver con esta menor asistencia el hecho de que las entradas al fútbol son en España las segundas más caras del mundo (70 euros de media), tras las británicas (74 euros), el doble o más de lo que valen en Francia (37 euros), Portugal (32,56 euros) o Alemania (31,70 euros), según datos de Goeuro.es.

Pero la gran asignatura pendiente el fútbol español es la transparencia: los Clubes suspenden, con un 4,4 sobre 10 que les da Transparencia Internacional. Los aficionados no conocen las cuentas de su Club y sólo algunos las publican en su web. En el caso de los Clubes que son sociedades anónimas (todos salvo el Madrid, Barça, Athletic de Bilbao y Osasuna, que son “propiedad de sus socios”), hay que buscar sus cuentas en el Registro Mercantil y son bastante opacas. Además, ningún Club informa correctamente de los contratos con sus jugadores y nos hemos enterado por la web Football Leaks de múltiples irregularidades en los fichajes más sonados, con comisionistas y paraísos fiscales por medio. Y tampoco se conocen los sueldos reales de muchos jugadores y directivos, ni las ayudas y subvenciones públicas (autonomías, Ayuntamientos) a los equipos. Y hay nula transparencia en la recalificación de terrenos para los nuevos estadios (caso Nuevo Mestalla), con varios Clubes pendientes del dictamen definitivo de Bruselas sobre permutas de terrenos.

Ahora, la patronal (LFP) ha puesto en marcha una segunda fase del ajuste económico, que pretende realizar una auditoría de todos los Clubes (con 57 indicadores de gestión) para darles una calificación, un “rating” (como a los países y a los bancos) que se haría público en 2017, con las cuentas cerradas de 2016. El trabajo lo está diseñando la consultora PwC y ya se ha implantado en pruebas en 7 Clubs. El objetivo es dar a los equipos una “etiqueta de buena gestión”, que les permita atraer inversores, porque los gestores de la Liga saben que los Clubes españoles están en su mayoría descapitalizados. Y si tienen que competir en Europa, tienen que tener más ingresos, que no pueden conseguir con la TV ni con los patrocinios o las entradas, sino con nuevos inversores. Baste un dato: la Premier League británica ingresa 7.000 millones por derechos de TV y aquí sólo 1.500 millones. Si queremos competir en Europa, algo habrá que hacer para que nuestros equipos no se queden en segunda fila… Y ese algo son más ingresos por otras vías (patrocinios y publicidad, entradas, servicios vía móviles, mayor internacionalización de la competición...) y nuevos inversores.

De hecho, el fútbol atrae en los últimos años a grandes inversores de todo el mundo, que han comprado ya los cinco principales Clubes británicos (Arsenal, Manchester United y City, Liverpool y Chelsea), varios europeos y bastantes Clubes españoles: Málaga (jeque qatarí Al-Thani), Granada (italiano Pozzo), Real Oviedo (mexicano Slim), Valencia (Peter Lim, de Singapur), Atlético de Madrid (el chino Wang Jianling), Espanyol (el chino Chen Yansheng) y Mallorca (el norteamericano Robert Sarver, dueño de un Club de la NBA). Precisamente, empresarios de EEUU y China multiplican su interés por el fútbol europeo, porque quieren beneficiarse de una parte del enorme pastel, aprovechando que ellos tienen detrás más aficionados potenciales que nadie (325 y 1.200 millones de habitantes). Y muchos apuntan a Clubes españoles, ahora más saneados. Tal es así que la Liga reconoce que tiene preparados ya “cuadernos de compra” de los Clubes, para facilitar la entrada de inversores.

Esta “invasión extranjera” en el fútbol español podría facilitar su crecimiento (hasta generar 100.000 millones de euros, el 1% del PIB), pero también crear una “nueva burbuja”, de fichajes e inversiones (nuevos estadios), que acabe estallando en una futura crisis. Por eso, hay que tener cuidado, seguir vigilando las cuentas y crecer con moderación, más como la Bundesliga alemana que como la Premier inglesa. Porque si hay algún “susto”, más problemas y deudas en los Clubes, lo acabarán pagando sus aficionados y todos los españoles. Fútbol sí, de primera línea, pero con las cuentas sanas y claras.