lunes, 9 de marzo de 2015

España, bajo "vigilancia" de Bruselas


El 25 de febrero, mientras Rajoy hacía propaganda de la recuperación en el Congreso, el Comisario europeo de Economía “advertía” a España sobre sus desequilibrios: déficit público, paro y deuda. Incluso llamaba la atención sobre la pobreza y la "creciente" desigualdad. Y reiteraba que España sigue “bajo vigilancia” de la Comisión por incumplir 5 de los 11 indicadores del Pacto de estabilidad del euro, como Francia, Italia, Bélgica, Irlanda, Hungría y Eslovenia. Un “toque de atención” (plasmado en un documento de 106 páginas) del que no se habla, mientras Bruselas evita ser duro con Rajoy en año electoral. Entre tanta propaganda sobre crecimiento y empleo (ahora prometen 3 millones), hay que ser realistas: somos el país europeo con más paro (con Grecia), más déficit público, más déficit comercial y más deuda (pública y privada). Claros indicadores de que la economía sigue enferma, como piensan el 81% de los españoles (Barómetro CIS). Tenemos que ser más productivos, con más industria, empresas más grandes, más tecnología y más exportación. Crecer más y de otra manera. Un mensaje que no oímos: no da votos.
enrique ortega

Ya en noviembre de 2014, la Comisión Europea “advirtió” a España que no cumplía 5 de los 11 requisitos del Pacto de estabilidad del euro, unas exigencias económicas que Europa aprobó en 1997 para los países que quisieran estar en la moneda única. Lossuspensos eran en déficit público, paro, elevada deuda pública y privada, déficit comercial y sector exterior (déficit de capitales). Ahora, el comisario europeo de Economía, Pierre Moscovici, ha vuelto con la advertencia a España, detallada en este documento de 106 folios que es una verdadera radiografía de nuestra economía: “Ha habido mejoras, pero aún hay riesgos, como los preocupantes datos de paro, deuda e indicadores sociales”, por lo que “reclama al Gobierno acciones decisivas”. Y mientras, el país “seguirá sometido a supervisión comunitaria”, como Irlanda, Hungría y Eslovenia.

Es otro toque de atención a España, sin hacer sangre, porque al fin de cuentas, la Comisión europea (controlada por la “ideología económica conservadora”) sabe que estamos en un año electoral y no es cosa de debilitar a Rajoy y que avance Podemos (como Syriza en Grecia). Y además, Bruselas y el nuevo presidente Juncker están en una actitud más conciliadora, de “suavizar” los ajustes, porque ven que Europa no tira. Y así, han abierto la mano con Francia, Italia y Bélgica, también bajo vigilancia: han dado dos años más a Francia, hasta 2017, para bajar su déficit público al 3% (lo tienen en el 4,4%) y también a Italia y Bélgica para que rebajen su elevada deuda (132,2% del PIB y 105,8%), en lugar de sancionarlos y multarlos (como a España) por incumplir el Pacto de estabilidad del euro. Bruselas sabe que si se pone estricto y exige más ajustes (recortes) a tres de las cuatro grandes economías del euro, hay  riesgo de que Europa entre en la tercera recesión de esta crisis. Así que “abre la mano” y vuelve a ganar tiempo. Eso sí, se mantienen duros e inflexibles con Grecia: no habrá más ayudas sin duras reformas. Pero es que esos son heterodoxos, “anti-austeridad”, no son “de los nuestros”. Así que “a Syriza ni agua” (aunque lo sufran los griegos, hartos de recortes inútiles).

De España, lo que más preocupa a la Comisión es que el Gobierno Rajoy no recorte lo suficiente el déficit público, que ha sido en 2014 el más alto de los 19 países del euro: 5,6% del PIB, según la Comisión. Su previsión es que se rebaje al 4,6% en 2015, no al 4,2% que promete Rajoy. Y por eso, le pide “que tome más medidas” (habría que recortar 4.000 millones más), aunque saben que es difícil gastar menos (o subir ingresos) en un año electoral. De hecho, las autonomías están acelerando gastos e inversiones (obras) cara a mayo y la Comisión se ha quejado de que los créditos sin interés del Gobierno (un claro “regalo electoral de Rajoy) “ponen en riesgo la  disciplina fiscal de las autonomías”. Pero bueno, cuando se vea que han superado los déficits previstos, ya habrán pasado las elecciones… Y lo mismo en el Estado central.

En realidad, lo que más debía preocupar a la Comisión Europea es nuestro elevadísimo paro: 5.457.700 parados (EPA), un 23,70% de los españoles, una tasa de paro a años luz de la europea (9,8% en la UE y 11,2% en la zona euro). Y en paro juvenil, somos los líderes indiscutibles: 50,9% de los jóvenes menores de 25 años están sin trabajo, frente al 21,2% en la UE, el 50,6% en Grecia, el 41,2% en Italia, el 24,9% en Francia o el 7,1% en Alemania, según Eurostat. Un drama. Y a pesar de que se creó empleo en 2014 (+433.900 empleos), aún queda mucho para recuperar los 3.802.800 empleos perdidos en la crisis. España es el segundo país europeo que menos empleo perdido ha recuperado: sólo un 16,2%, frente al 9,2% de Grecia, el 19,3% de Portugal, el 27% de Italia, el 31,5% de Irlanda o el 73,7% de Francia. Y mientras, Alemania ha creado ya el doble del empleo perdido en esta crisis y Reino Unido el triple. Esto sí que es una recuperación y no lo que nos vende Rajoy. A este ritmo, tardaremos más de 7 años en recuperar el empleo perdido. En 2022. Demasiado.

No es sólo que tengamos más del doble de paro que la mayoría de Europa. Es que nuestros parados están mucho peor. Primero, porque tenemos más parados de larga duración: casi dos de cada tres (61,5%) llevan más de un año sin trabajar, cuando en Europa son la mitad. Segundo, porque la mayoría de estos parados tienen menos formación: el 70% no tiene acabada la educación secundaria. Y tercero, porque la mayoría de los parados no cobran: en enero, más de 3 millones de parados reales (EPA), un 56%, no cobraban subsidio. hay un grave problema de  pobreza (13 millones de españoles en riesgo de pobreza) y de "creciente desigualdad" , como alerta con preocupación el propio documento de la Comisión Europea sobre España. Un serio problema social, similar al de Grecia o Portugal, no al resto de Europa

Pero no sólo somos líderes en paro y déficit público. La “ejemplar España” de Rajoy es líder en Europa en deuda, pública y privada. La deuda pública cerró 2014 por encima del billón de euros (1.033.958 millones), una cuarta parte más que cuando Rajoy llegó al poder. Con ello, nos convertimos en el sexto país del euro con más deuda (101.2% del PIB para 2015), sólo por detrás de Grecia (168,8%), Italia (133,8%), Portugal (125,1%), Chipre (115,2%) y Bélgica (107,3%). Y hay que sumar la deuda privada, otros 1,7 billones de euros, entre lo que deben las empresas (959.358 millones) y las familias (745.793 millones), más endeudadas que en el resto de Europa, porque aquí creció más la burbuja inmobiliaria. Al final, una gran parte de esta deuda es con el exterior, con bancos e inversores extranjeros: la deuda de España con el exterior era de 1.003.000 millones de euros a finales de 2014, el 100% del PIB, lo que nos convierte en el país con más deuda exterior del mundo (en EEUU, el segundo, la deuda supone en 34% del PIB). Una enorme losa que pesa sobre nuestra recuperación y que, como advierte la Comisión Europea, es un gran riesgo para España: si “vuelve el baile” a los mercados y sube la prima de riesgo, tendremos que pagar mucho más de intereses.

Un país endeudado y con demasiados parados, que ingresa menos de lo que gasta y que compra fuera más de lo que vende (somos el segundo país de Europa con más déficit comercial, tras Francia), por lo que nos tenemos que endeudar más cada año. Así está España. Crecemos, sí, pero no más que los demás como dice Rajoy. En  2014, 9 de los 19 países del euro crecieron más que nosotros (+1,4%): Irlanda (+4,8%), Luxemburgo (+3%), Malta (+3,3%), Lituania (+3%), Letonia (+2,6%), Eslovenia (+2,6%), Eslovaquia (+2,4%), Estonia (+1,9%) y Alemania (+1,5%). Y se crea empleo, sí, pero todavía poco y muy precario (casi todos temporales y un tercio por horas). Y, sobre todo, se crea empleo en los sectores con menos valor añadido, baja productividad, contratos precarios y bajos salarios, como el comercio, turismo o servicios. Empleos poco seguros. Falta que despegue el empleo en sectores con futuro y cuando suban los salarios, algo obligado para reanimar el consumo.

La economía sigue creciendo al ralentí (+0,7% en el 4º trimestre) y una buena muestra es que las empresas siguen tirando precios para vender (ayudados por el petróleo barato): España es el tercer país europeo donde más caen los precios, un -1,5% de inflación anual (-2,8% en Grecia y -2,3% en Bulgaria, dos países quebrados). Otro signo de estancamiento es que sigue cayendo el crédito, en 2014 y en enero de 2015: las empresas y familias (muy endeudadas) no piensan en invertir y gastar, van al día. Y no ayudan al consumo los salarios bajos ni los recortes (educación, Sanidad, Dependencia...), aunque hayan bajado algunos impuestos (aún más altos que cuando llegó Rajoy).

Al final, España ha salido de la UVI pero presenta graves tumores, sobre todo el paro y la deuda. Dos síntomas de un mal de fondo: trabajamos menos gente (58% de la población de 20-64 años, frente al 68,5% en Europa y el 77% en Alemania: vean este esclarecedor gráfico, en página 31) y trabajamos peor, con menos productividad (España ocupa el puesto 13 en el ranking de competitividad de la UE). Así que si queremos mantener nuestro consumo y gasto, tenemos que “tirar de tarjeta”, endeudarnos. La única salida es cambiar el modelo de crecimiento: ser más eficientes, producir más y productos de más valor, exportar la mitad de lo que fabricamos (ahora el 34%). Un reto que pasa por apostar por la industria y los sectores con futuro (no sólo construcción y turismo), por promover empresas más grandes, por invertir más en tecnología y formación, por mejorar la organización e internacionalización de las empresas. Un camino lento, que tarda en dar frutos. Hay que dejar la propaganda y empezar ya.

En paralelo, además de crecer más de otra manera, España necesita sanear de verdad sus cuentas públicas, no con más recortes sino con más ingresos. Y eso es posible, porque España es uno de los países europeos que menos recauda: sólo el 38,3% de su PIB, frente al 46,7% de media en la UE, según la Comisión Europea. Eso significa que si fuéramos como los demás, deberíamos ingresar 84.000 millones de euros más cada año. Para eso, tendríamos que reducir el fraude y la economía sumergida y conseguir que paguen más las grandes empresas y los ricos, no la mayoría. Y con esos ingresos extras, podríamos reducir el déficit público y la deuda y a la vez gastar más en lo que hace falta: formación, tecnología, inversión pública productiva, ayudas al empleo. Y en recomponer el Estado del Bienestar: en sanidad, educación, Dependencia y gasto social. Y, sobre todo, en ayudar a los que se han quedado marginados en esta crisis, los pobres y excluidos.  Debemos y podemos gastar más, porque aquí también España es diferente: el gasto público es el  43,9% del PIB, frente al 49,3% de media en la UE. Hay margen para gastar más si ingresamos más.

Si ha llegado hasta aquí, verá que los datos (oficiales) reflejan una España muy diferente a la que pinta Rajoy, con problemas más graves que la mayoría de Europa. Y lo españoles lo saben: un 81,3% cree que la economía no mejora, que estamos “igual o peor” que hace un año, según el Barómetro del CIS de febrero. Hay salida, pero con otra política, que se empeñe en crecer, ingresar y gastar de otra manera. Sólo así saldremos de la crisis de verdad. Pero esto no lo propone casi nadie en este año electoral. Así nos va.

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