lunes, 23 de marzo de 2015

12.000 millones contra la pobreza


El alcance de la pobreza en España clama al cielo. Y si no, que se lo pregunten a Cáritas o la Cruz Roja, que “no ve la recuperación sino a más gente pidiendo ayuda”. Con datos europeos, hay 12,6 millones de personas en situación de pobreza, uno de cada cuatro españoles. Y casi 3 millones son niños y adolescentes. Un drama diario sobre el que ha llamado la atención la Comisión Europea. En pleno año electoral, el Gobierno ha aprobado un Fondo contra la pobreza de 32 millones de euros, la octava parte de lo que ha recortado en servicios sociales desde 2012. Y mientras Rajoy “racanea”, la semana pasada devolvió a Bruselas otros 1.500 millones del rescate bancario que nadie le ha pedido (y quería devolver 10.000 millones). Las ONGs exigen que la lucha contra la pobreza centre las próximas elecciones, con un 5% del gasto de las autonomías. Urge un Plan de choque contra la pobreza, que exigiría 12.000 millones de euros. Es una emergencia nacional.
 
enrique ortega

Pobreza ha habido siempre, pero esta crisis la ha agravado a unos niveles que no se conocían desde los años cincuenta. Es el fruto del paro, la bajada de salarios, la subida de impuestos, las elevadas deudas y los recortes en las ayudas públicas y el Estado del Bienestar, que se han cebado en las familias vulnerables, más en España que en otros países occidentales, según la OCDE. La renta disponible de las familias cayó un 17,8% entre 2007 y 2012, según un estudio de la Fundación BBVA e Ivie. Eso significa que la renta de los españoles ha caído por debajo de la de 2003. Que hemos perdido una década.

La pobreza se mide en toda Europa por un indicador, AROPE (At-Risk-Of Poverty and Exclusion), que contempla tres criterios de pobreza y exclusión social: pobreza económica, carencia material severa y baja intensidad de empleo. Contando los tres criterios, en Europa hay 122,6 millones de personas en riesgo de pobreza, un 24,5% de los europeos. Y en España, 12.630.000 personas, un 27,3% de los españoles, 1,5 millones de españoles más que en 2008, según los últimos datos de Eurostat (2013).

Europa tiene además un indicador AROPE para medir la pobreza de los niños y adolescentes, que es muy dramática en España: uno de cada tres menores estaba en situación de pobreza en 2012 (último dato de Eurostat), 2.828.292 niños y jóvenes, un 33,8% de los menores de 18 años, frente al 28,1% en la UE-28 (hay casi 27 millones de niños pobres en Europa). Con ello, España es el séptimo país con más pobreza infantil de Europa, tras Bulgaria (53,3%), Rumanía (52,2%), Hungría (40,9%), Letonia (40%) e Irlanda (34,1%).    

Veamos con más detalle estas tres formas de medir la pobreza. La primera, el indicador de pobreza económica, que refleja las personas que ingresan menos del 60% que la media de ciudadanos. En España, el INE considera pobres a los solteros que ingresan menos de 8.114 euros netos al año o las familias con dos hijos que ingresan menos de 17.040 euros netos. Eran, en 2013, 9.541.353 personas, uno de cada cinco españoles (20,3 %). Un porcentaje que en la UE-28 es del 16,7%, con lo que España se coloca como el 5º país con más pobres de Europa, sólo por detrás de Grecia (23,1%), Rumanía (22,4%), Bulgaria (21%) y Lituania (20,6%). Dentro de este grupo de pobres, destacan las personas que están en una situación de pobreza severa, porque ingresan menos del 30% de la media del país (339 euros al mes en España). Son 2,8 millones de personas, el 6,1% de los españoles.

El segundo criterio europeo de exclusión social  es la carencia material severa, las personas que no pueden afrontar 4 de estos 9 gastos: pago de hipoteca, alquiler o letras, calentar su vivienda, comer carne o pescado cada dos días, no poder afrontar gastos imprevistos, no tener una semana de vacaciones al año, tener teléfono, TV color, lavadora o coche. En la UE-28 sufren estas carencias el 9,6 % de europeos y el 6,2% de los españoles, casi 3 millones de personas. Y el tercer criterio de exclusión lo sufren los que viven en hogares con baja intensidad de empleo, con poca gente trabajando o empleos precarios. Este problema lo padecen ya el 10,7% de europeos y el 15,7% de españoles (5,7 millones de personas de 0 a 59 años), más del doble que en 2009. Y somos el segundo país de Europa con más problemas de debilidad de empleo, sólo por detrás de Grecia (18,2% de la población).

Al final, una persona puede ser pobre y a la vez tener carencias severas o un débil empleo o tener uno o dos de estos problemas y no ser pobre. Las estadísticas AROPE los contabilizan sólo una vez y así salen los 12.630.000 españoles en riesgo de pobreza o exclusión social, un 27,3% de la población, según Eurostat (2013). Un grave problema que además, está mal repartido. Los más castigados son los menores de 16 años (32,3% en riesgo de pobreza), los parados (39%), las personas con poca formación (35% son pobres), las madres solas con hijos (38% pobres) y las familias con hijos (30,8% pobres), los inmigrantes (de fuera de la UE, el 47,8%son pobres) y las autonomías del sur de España (47% de pobreza AROPE en Ceuta, 38% en Andalucía y 36% en Extremadura y Castilla la Mancha).

La otra cara de la pobreza es la desigualdad: no sólo hay más pobres, sino que los ricos son más ricos. El 1% de la población tiene el 27% de la riqueza, más que el 70% de la población (que tiene el 22,2%). Y según las declaraciones de Hacienda de 2013 (ejercicio 2012), hay 7,9 millones de españoles que declaran menos de 12.000 euros al año  y 4.678 que declaran más de 600.000 euros. La diferencia de ingresos entre el 10% de la población más rica y el 10% más pobre es de 12,7 veces, mientras en la UE-28 es de 5 veces. Por eso, España ocupa el 2º lugar en la lista de países europeos con más desigualdad, sólo por detrás de Letonia, según un informe de Intermon Oxfam.

En 2010, la Unión Europea se propuso un objetivo para 2020: reducir los pobres de Europa en 20 millones, de ellos 1,45 millones en España. Ahora, con la crisis y los recortes, Europa no sólo no ha recortado la pobreza sino que hay 7 millones de pobres más, de ellos 1,5 millones de pobres nuevos en España. Así que cumplir con la Estrategia Europea 2020 obligaría a reducir ahora 27 millones de pobres en Europa en 6 años, reducir casi 3 millones de pobres en España. No parece que Bruselas ni Rajoy estén preocupados por cumplirlo.

El Gobierno Rajoy, en pleno año electoral, ha aprobado un nuevo Fondo contra la pobreza, de 32 millones de euros, cuyo reparto acaba de pactar con las autonomías. Pero este Fondo no compensa los recortes que ha hecho este Gobierno desde 2012 en el Plan concertado, el dinero que se destina a los Ayuntamientos para que ofrezcan servicios sociales (comedores, alojamiento, albergues, ayuda a domicilio, centros de recogida…) a 8 millones de familias pobres cada año: en 2011, el Plan contaba con 96 millones, que cayeron a 47 millones en 2012, a 30 en 2013 y a 27,5 millones en 2014 y 2015. O sea, que se han recortado unos 240 millones, ocho veces lo que se da ahora. Y mientras Rajoy “racanea” con la ayuda a la pobreza, la semana pasada ha devuelto anticipadamente a Bruselas 1.500 millones del rescate bancario, que nadie le ha pedido (ya devolvió otros 1.300 millones en 2014). Incluso España ha propuesto a Bruselas devolver 10.000 millones, para “sacar pecho” y quedar como “un buen deudor”, mientras cada día, 3 millones de españoles comen de la caridad de los demás.

Pero a Bruselas sí le preocupa la pobreza en España, de la que viene “advirtiendo” al Gobierno Rajoy desde 2012. La última vez,  en febrero de 2015, en la lista de recomendaciones de la Comisión Europea a España, donde llama la atención sobre “el drástico deterioro de los indicadores sociales” y señala que “España ha avanzado poco en la mejora de la situación de los hogares de bajos ingresos con niños”. Y se queja de que la última reforma fiscalno permite hacer frente a los elevados y persistentes niveles de pobreza”.
Es urgente hacer frente a la pobreza, porque ya son más de 8 millones los españoles que acuden a los servicios sociales y a las ONGs para comer, solicitar ropa o medicinas, pedir ayuda para pagar el alquiler o la hipoteca  y pagar el agua o la luz. “No hemos notado los efectos de la recuperación, sino que crecen las personas que nos piden ayuda”, acaba de decir el nuevo presidente de la Cruz Roja, que atiende a 3 millones de españoles. Y Cáritas alerta de “preocupantes niveles de pobreza y privaciones” en España y el sur de Europa.

A medio plazo, reducir la pobreza exige crear más empleo y un empleo más estable (19 de cada 20 nuevos empleos son precarios) y mejor pagado, con salarios dignos (no en vano hay 2.270.000 trabajadores pobres, un 13,4% de los ocupados según el INE, un porcentaje sólo superado por Rumanía y Grecia). Pero a corto plazo, ya, hay que poner en marcha un Plan de choque contra la pobreza, porque hay unos 5 millones de familias que han agotado todas las reservas (familia, amigos, ayudas, ONGs…) y no aguantan más.

Ese Plan de choque debería actuar en cuatro frentes. Uno, ampliando los subsidios a los parados: hay 3 millones de parados EPA (55%) que no cobran nada. Además, habría que mejorar la formación de los parados y su asesoramiento, para que los peor preparados puedan optar a un empleo. Todo ello costaría unos 2.000 millones anuales. El segundo frente sería ampliar la renta básica, que hoy cobran sólo 258.400 familias. Pagar una renta de subsistencia de 548 euros mensuales (85% salario mínimo)  a las 700.000 familias que hoy están sin ningún ingreso costaría 3.600 millones más de lo que ya pagan las autonomías con la renta básica (1.000 millones). En tercer lugar, habría que destinar una ayuda específica a las familias pobres con niños (casi 3 millones), otros 4.000 millones de euros más. Y quedaría un cuarto frente de actuación: nuevos recursos a los Ayuntamientos y ONGs para paliar las necesidades más urgentes (comida, alquileres, recibos luz y agua), que exigirían otros 2.500 millones de euros extras. En total, unos 12.000 millones contra la pobreza.

Parece mucho, pero se puede y se debe gastar. Primero, porque el gasto en protección social en España es más bajo que en el resto de Europa (25,9% del PIB frente al 29,5% en UE-28), a pesar de que tenemos más del doble de paro y mucha más pobreza. Y segundo, porque España recauda menos impuestos que el resto de Europa: si las multinacionales, grandes empresas y los más ricos pagaran más y se recortara el fraude, podríamos ingresar 50.000 millones más sin subir los impuestos a la mayoría. Además, es una exigencia de pura justicia: no se pueden gastar más de 100.000 millones en rescatar a cajas y bancos o dar ayudas millonarias a las autopistas a las eléctricas o al cierre del almacén de gas Castor y dejar que millones de españoles malvivan en pleno siglo XXI.

Las ONGs y la Red europea de Lucha contra la Pobreza han pedido a todos los partidos que acuerden un Pacto contra la pobreza, para reducirla un 15% en la próxima Legislatura (sacar de la pobreza a 1,9 millones de españoles). Y como anticipo, piden que las nuevas autonomías, que salgan de las elecciones de mayo, dediquen un 5% de sus Presupuestos a luchar contra la pobreza: serían 7.000 millones, un buen comienzo. De momento, nadie se compromete. Fíjense en eso a la hora de votar. Los pobres son nuestro mayor fracaso como país y nuestro primer deber como personas. No los olvidemos.

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