jueves, 17 de diciembre de 2015

Elecciones 20-D : continuidad o cambio


La economía será clave en estas elecciones del 20-D. Y Rajoy espera que le haga ganar, porque  los electores vean que estamos mejor que en 2011. Es verdad, pero no gracias al PP,  sino a que toda Europa salió de la crisis, al respiro del petróleo y a la ayuda del BCE, que evitó el rescate de España, abarató la deuda y depreció el euro, ayudándonos a exportar. Rajoy sí es culpable de los recortes, la subida de impuestos y la reforma laboral, que han deteriorado la sanidad, la educación y la Dependencia, hundido salarios y creado empleos muy precarios, recortando consumo, crecimiento y empleo. Y a pesar de tanto sacrificio, tenemos más deuda, el mayor déficit de Europa, doble de paro, menos renta y más pobreza. No es para presumir. Pero el PP amenaza: si no ganan, volveremos a 2010. No es verdad. España necesita un cambio, optar por otra política económica, que recaude más, no acepte más recortes (13.000 pide Bruselas) y reanime el crecimiento y el empleo. Cambiemos.
 

enrique ortega


La economía española está hoy mejor que hace cuatro años. Es un hecho incuestionable: llevamos 27 meses creciendo (poco) y año y medio creando empleo (poco y muy precario), tras haber salido de la recesión aunque no de la crisis. No es un milagro de Rajoy sino algo que ha pasado en todo el mundo y en toda Europa, donde todas las economías crecen (poco) y crean empleo (poco, aunque menos precario). La mitad del crecimiento español  en 2014 y 2015 se debe a la ayuda del Banco Central Europeo (BCE), que en el verano de 2012 evitó el rescate de España (no Rajoy), al apostar Draghi por inundar Europa de liquidez, bajar tipos y comprar deuda, lo que ha servido para que España pague menos intereses y exporte más, gracias a la fuerte caída del euro (que caerá más ahora, tras la subida de tipos en USA: otra ayuda externa para España). Y también ha ayudado a la recuperación, en España y en  toda Europa, el desplome del petróleo, que ha abaratado la factura energética y los precios.

Aun así, España  se ha recuperado menos de esta recesión que el resto de Europa, por mucho que Rajoy presuma de que somos el país que más crece (no es verdad: crecimos un 0,8% el tercer trimestre, lo mismo que Suecia y menos que Rumania Polonia, Malta y Eslovaquia). Los datos de Eurostat revelan que  España es uno de los 8 países europeos que aún no han recuperado el crecimiento de antes de la crisis: nuestro PIB en 2015 está un -3,9% por debajo de 2007, sólo mejor que Grecia (-27%), Chipre (-8,6%), Italia (-8,6%), Finlandia (-6,4%), Portugal o Letonia (-5,6%) y Eslovenia (-4,7%) y muy lejos de la situación de la Europa del norte, que ha ganado crecimiento sobre 2007, como Francia (+2,7%), Bélgica (+4,7%), Alemania (+5,6%), Irlanda (+7,7%) o Luxemburgo (+12,3%). Y el ingreso medio de los hogares españoles ha caído un 6% desde 2011. No es para tirar cohetes.

Lo que sí es “mérito” de Rajoy son los recortes, la subida de impuestos y la reforma laboral, que han sufrido todos los españoles. En conjunto, el Estado central y las autonomías han recortado desde 2009 (ZP dos años y el resto Rajoy) unos 22.000 millones de euros, en sanidad (-12.108 millones), educación (-7.566) y Dependencia más gastos sociales (-2.301 millones), según estimación de los Directores de Servicios Sociales, un recorte que ha deteriorado gravemente nuestro Estado del Bienestar. Además, Rajoy subió drásticamente todos los impuestos y aunque los ha bajado en 2015 y para 2016, el balance de esta Legislatura es que hemos pagado 17.578 millones más de impuestos, según datos de la Agencia Tributaria. Y la reforma laboral aprobada en solitario por Rajoy (febrero 2012) ha tenido dos efectos: ha hundido los salarios (las empresas pagaron 40.000 millones menos de salarios en 2014 que en 2011) y han precarizado los contratos: el 91,7% de los nuevos empleos hechos en 2015 son temporales y el 35,8% a tiempo parcial (la cuarta parte, contratos de menos de una semana). Con ello, más de uno de cada cinco asalariados (el 22,2%) son “trabajadores pobres”, 3.318.655 españoles, según la OIT.

Gracias a la subida de impuestos, los bajos salarios, el trabajo precario y el elevado paro, las familias españolas no pueden consumir mucho y eso, junto a los recortes del gasto público, ha impedido que la economía creciera más y creara más empleo. Rajoy se presenta a las elecciones con menos españoles trabajando que cuando él llegó a la Moncloa: 18.048.700 a finales de septiembre, frente a 18.153.000 ocupados a finales de 2011. Y si le sumamos los empleos que pueden crearse este último trimestre y suponemos que sean los mismos que en 2014 (+65.100), nos da que se han perdido 39.200 empleos netos en  esta Legislatura. Y si hablamos de parados, había en septiembre 422.800 parados EPA menos. Y apuntados como parados en las oficinas del SEPE había 4.149.300 parados en noviembre, 271.200 menos que en noviembre de 2011. Pero esta mejora del paro tiene una explicación poco favorable a Rajoy: ahora hay 541.000 españoles menos buscando trabajo, porque hay muchas mujeres, mayores de 45 años y jóvenes que ya no buscan (“desanimados”) o han emigrado. Y además, más de la mitad de los parados EPA ahora no cobran subsidios (un 55,85%), cuando en 2011 eran sólo el 44,5% los que no cobraban. O sea, hoy hay 2.709.102 parados EPA que no cobran nada, 327.699 parados más de los que no cobraban nada en 2011.

El problema no es sólo que los recortes, la subida de impuestos y la reforma laboral hayan retraído el crecimiento y el empleo. Es que además, tanto sacrificio no ha servido para casi nada: Rajoy no ha cumplido con los objetivos de déficit público prometidos a Bruselas (tras "suavizarlos") ni en 2012, ni en 2013 ni en 2014 (aunque Rajoy mienta y diga que sí). Y España es el país de Europa con el mayor déficit público en 2015, según Eurostat (mayor que Grecia y Portugal incluso), porque el bajo crecimiento ha hundido la recaudación. Y tanto la Comisión Europea como el FMI o la OCDE creen que España no cumplirá con los objetivos de déficit público en 2015 y 2016, por lo que pedirán al futuro Gobierno que recorte otros 13.000 millones más. Y a pesar de los recortes, la deuda pública de España ha subido un 43% estos cuatro años (+318.785 millones de euros desde 2011), superando ya el billón de euros (1.062.315 millones, un 99,3% del PIB), la sexta mayor deuda pública de los 28 países UE. Algo que nos hace un país muy vulnerable de los mercados, donde tenemos que financiarnos.

En definitiva, que tras los cuatro años de Rajoy, crecemos, pero menos de lo que necesitaríamos y por eso seguimos con más del doble de paro que Europa: 4.850.800 parados EPA, un 21,18% de los españoles frente al 10,7% de la zona euro. Tenemos un empleo más precario, ganamos menos, pagamos más impuestos que en 2011 y estamos más endeudados como país, con un elevado agujero en las cuentas públicas (-47.000 millones en 2015). La renta de las familias ha caído (24.100 euros) a los niveles de 2003 (24.162 euros) y uno de cada cuatro españoles (22,2%) son “pobres”, ingresan menos del 60% de la media del país: 10.323.000 españoles, según el INE, 1.800.000 pobres más que antes de la crisis. Y de ellos, 2,3 millones son niños pobres, según UNICEF 

Todos son datos oficiales, contrastables. Y no parece un balance para ganar unas elecciones. Los españoles, que no tienen por qué saberse estas estadísticas, sí saben que la economía no está bien, por mucho triunfalismo que hagan Rajoy y el PP: el 65,6% ven la situación económica como mala o muy mala y el 76,4% creen que la situación es igual o peor que hace un año, según el Barómetro del CIS de noviembre de 2015.

Rajoy y el PP ofrecen seguir los próximos 4 años con esta política económica “exitosa” y el ministro de Economía, Luis de Guindos, apela al voto del miedo: “si el PP no gana las elecciones, volveremos a 2010”. Pero no es verdad. El mayor riesgo de la economía es seguir con “más de lo mismo”, sobre todo si además Rajoy promete nuevas bajadas de impuestos: o no lo cumple (como ya pasó en 2012) o los baja para algunos y los sube para otros, porque Bruselas va a exigir nuevos recortes (13.000 millones) en 2016, para rebajar el déficit.

España necesita un cambio, otra política económica, que apueste por un mayor crecimiento, para conseguir crear más empleo, el mayor problema de los españoles. Y para eso, el próximo Gobierno no debe hacer más recortes, debe estimular la economía, con más consumo (debe subir el salario mínimo y promover la subida de sueldos en las empresas con beneficios), más gasto público necesario (en educación, formación, sanidad y Dependencia) y más inversión (en sectores con futuro, no en AVEs), ayudando a las empresas a que tengan crédito, tecnología e incentivos para invertir y crear empleos estables. Y en paralelo, ayudar a los parados y a los más pobres a recuperarse y volver a trabajar. Y todo ello obliga a recaudar más, a conseguir más ingresos públicos para incentivar el crecimiento, salvar las pensiones y a la vez reducir el déficit público. Si España recaudara como el resto de Europa, podríamos ingresar 79.000 millones más al año. Recaudar sólo la mitad, 30.000 millones más, daría un gran empujón a la economía. Y es posible, si recortamos el fraude y hacemos que paguen más las grandes empresas, las multinacionales y los más ricos. El engaño es prometer bajar los impuestos, como hacen el PP y Ciudadanos: necesitamos más recursos, no menos, para salir más rápido de la crisis. Y para recortar el déficit y no tener que hacer más recortes. 

El gran reto, además de recaudar y crecer más, es cambiar de modelo económico, salir de la crisis no con el viejo modelo (el turismo, el comercio y la construcción), sino apostando por reindustrializar el país, por la formación, la innovación y la tecnología, por empresas más grandes, más competitivas y más exportadoras, por un menor consumo de energía más limpia, por nuevos sectores y empresas, por un empleo mejor pagado y más productivo. Hay que conseguir que en España trabaje más gente y que trabajen mejor, con más eficacia, la única receta para subir los salarios y vivir mejor.

Todo esto, recaudar más, incentivar el crecimiento y cambiar el modelo económico exige un cambio que no hará el PP, cuya política es “más de lo mismo”, confiando que Europa nos salve. Tenemos que promover un cambio, para que el futuro Gobierno defienda en Europa otra política, que apueste por un mayor crecimiento para que dejemos de tener el doble de paro, para que recaudemos más y podamos así gastar más, en modernizar la economía y recomponer nuestro Estado del bienestar, desde las pensiones a la sanidad o la educación. El problema es quién va a hacer este cambio, porque las alternativas al PP, desde Ciudadanos al PSOE pasando por Podemos o IU no plantean una estrategia clara de salida de la crisis. Y además, tendrán que pactar entre ellos, lograr acuerdos difíciles. Pero así no podemos seguir otros cuatro años: hay que apostar por un gran Pacto por el empleo, reanimando lo más posible la economía. Si no, tardaremos muchos años en salir de la crisis y tener un nivel de empleo decente. Yo propongo votar por el cambio, cada uno el que considere mejor. Y que luego pacten para sacarnos del agujero. Amen.  

martes, 15 de diciembre de 2015

Rajoy sigue mintiendo


Hace menos de dos meses, Rajoy fue entrevistado en TVE y utilizó varios datos falsos para apoyar su “milagro económico”, como demostré dando sus datos y los reales en este blog. Anoche, en el Cara a Cara con Pedro Sánchez volvió a mentir, con todo aplomo. Y eso es algo que insulta a los ciudadanos y a los votantes, que no se tienen por qué saber los datos. Por eso, voy a señalar aquí las 6 grandes mentiras y una verdad a medias en el Cara a cara, con las estadísticas en la mano. Para que no consiga engañarnos y nos tome por tontos.
                                  
Cara a cara Rajoy-Sánchez
 
1º mentira. Que no ha recortado las ayudas a la Dependencia. Falso: el Gobierno Rajoy ha hecho un recorte a la Dependencia de 2.236 millones entre 2012 y 2014, un tercio del presupuesto de 2011, según la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales. Hay 779.373 dependientes que reciben ayudas (octubre 2015), 27.368 más que hace cuatro años. Pero hay 399.110 dependientes a la espera de recibir ayuda, uno de cada tres con derecho reconocido, 93.619 más en “lista de espera” que cuando llegó Rajoy al poder. Y eso que 100.000 dependientes ya no esperan ayuda porque se han muerto en estos años, según los Directores de Servicios Sociales.

2ª mentira. Que ha bajado los impuestos. El Gobierno Rajoy ha bajado los impuestos en 2014 y 2015 en 5.551 millones de euros, pero como los subió en 23.129 millones en 2012 y 2013, el balance fiscal de la Legislatura es una subida de impuestos de 17.578 millones, según datos de la propia Agencia Tributaria (Hacienda). Y eso sin contar con las subidas de impuestos de autonomías y Ayuntamientos controlados estos años por el PP.

3º mentira. Que no ha bajado las prestaciones por desempleo. Hoy, más de la mitad de los parados EPA no cobran subsidios (un 55,85%), cuando en 2011 eran sólo el 44,5% los que no cobraban. O sea, hoy hay 2.709.102 parados EPA que no cobran nada, 327.699 parados más sin ingresos de los que no cobraban nada en 2011. Y los parados que cobran perciben 63,20 euros menos al mes que en 2011 (801,50 euros de media frente a  864,70 euros en 2011). Hay en España 422.800 parados menos (EPA), pero hay 750.499 parados menos cobrando el desempleo hoy que en diciembre de 2011.

Y una verdad a medias. Que han creado 1 millón de empleos en dos años. Ciertamente, han creado 1.097.600 nuevos empleos entre 2014 y 2015, pero como en 2012 y 2013 se destruyó más empleo, el balance de la Legislatura de Rajoy es que hoy hay 104.300 españoles menos trabajando que cuando Rajoy llegó a la Moncloa (18.048.700 ocupados frente a 18.153.000). Y si es verdad que hay menos parados apuntados en las oficinas del SEPE (4.149.300 parados en noviembre, 271.200 menos que en noviembre de 2011), esta mejora del paro tiene una explicación poco favorable a Rajoy: ahora hay 541.000 españoles menos buscando trabajo, porque hay muchas mujeres, mayores de 45 años y jóvenes que ya no buscan (“desanimados”) o han emigrado.

4ª mentira. España es el quinto país que más ha aumentado su renta per cápita desde la aprobación de la Constitución. Falso: es el país nº 53 en este ranking de mejora de renta, según el Banco Mundial. Y lo más importante: en esta Legislatura de Rajoy, el ingreso medio de los españoles ha caído un 6% de media, según el INE. O sea, vivimos peor. 

5ª mentira. El Gobierno ha hecho un gran esfuerzo de medios en la Justicia y la lucha contra la corrupción. Falso. En esta Legislatura, el Gobierno Rajoy despidió a 1.500 jueces sustitutos y sólo se han convocado 150 plazas de jueces, que no han servido ni para cubrir bajas, excedencias o fallecimientos (a pesar que España tiene 11 jueces por 1.000 habitantes, la mitad que en Europa). Y hay unos 2.000 procedimientos por corrupción en los juzgados que no cuentan con medios suficientes, según denuncian Jueces para la Democracia. Finalmente, el Presupuesto de Justicia se ha recortado en 328,76 millones entre 2010 y 2015, aumentando el colapso de los Juzgados. 

6ª mentira. El Gobierno ZP puso unas elevadísimas primas a las renovables. Falso. Rajoy le dijo a Pedro Sánchez: “Yo podría hablarle de las energías renovables, cuando ustedes pusieron unas primas entre el 20 y el 25%, mientras una gente se forró la tarifa subió durante ocho años el 69%”. En 2013, la Sala Tercera del Tribunal Supremo solicitó un informe pericial judicial, no de parte, sobre la rentabilidad de plantas fotovoltaicas elegidas aleatoriamente en el período comprendido entre 2008 y 2012 (previo a los recortes de primas del PP). Y la rentabilidad  oscilaba entre el 2,43 % y el 10,03%. Por eso, la  Asociación Nacional de Productores de Energía Solar Fotovoltaica (Anpier) ha enviado un requerimiento notarial a Rajoy instándole a que rectifique lo que dijo en el Cara a Cara y que ya había repetido antes en las entrevistas de TVE y La Sexta.
 
Y un último apunte, sobre si ha recortado y cuánto. En conjunto, el Estado central y las autonomías han recortado desde 2009 (ZP dos años y el resto Rajoy) unos 22.000 millones de euros, en sanidad (-12.108 millones), educación (-7.566) y Dependencia más gastos sociales (-2.301 millones), según estimación de los Directores de Servicios Sociales, un recorte que ha deteriorado gravemente nuestro Estado del Bienestar.
Señor Rajoy, defienda su política como quiera, pero no nos mienta.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Rentas mínimas para pobres: ¿quién da más?


Siete años largos de crisis han dejado “tirados” a 10,3 millones de españoles que son oficialmente “pobres”, porque ingresan menos del 60% que la media. Y Europa sube la cifra de los que malviven a 13,5 millones de españoles. Demasiados. Por eso la pobreza está presente en esta batalla electoral, donde hay una carrera por ver “quién da más”, quién promete una renta mínima mayor para más pobres (salvo el PP, que ni la promete, o Ciudadanos, que la deja para primavera, como devolución de la renta). Harían falta 12.000 millones al año para atender sólo la pobreza más extrema, a 3 millones de españoles que no tienen para cuidar a los hijos, alquilar una casa, comer o pagar los gastos básicos. No podemos dejarlos “tirados”. La solución es recaudar más impuestos de los que pagan poco (empresas y ricos)  y atenderles a cambio de prepararles para que salgan de la pobreza, que nos puede tocar a cualquiera. Piénselo al votar.
 

enrique ortega


En España, el problema de la pobreza es serio: hay 10.323.000 españoles, un 22,2% de la población, que son oficialmente “pobres”, según el INE: ingresan menos del 60% de la renta media del país, o sea que ganan menos de 7.961 euros al año (solteros) o de 16.719 euros (familias con dos adultos y dos niños). Esta cifra ha subido en 1.800.000 personas con la crisis y la pobreza, como casi todo, también está mal repartida: se concentra sobre todo en Ceuta (44% de la población), Murcia (37,2%) y Extremadura (33,1%), aunque también es alta en Canarias (27,6%) y la Comunidad Valenciana (26,2%). Y la pobreza se ceba más entre los parados, las mujeres solas con niños, los emigrantes, mayores de 45 años, algunos jóvenes y ancianos con pensiones mínimas.

Europa amplía la cifra de pobres, al incluir también los que tienen graves problemas para llegar a fin de mes y los que tienen subempleos, alcanzando la cifra de 13.500.000 españoles pobres, un 27,3% de la población, según el indicador AROPE de Eurostat, que nos coloca como el 9º país con más pobres de Europa, sólo por detrás de Grecia (34,6%), Italia (29,9%) y seis países del Este. Y destacamos aún más en pobreza infantil: el 33,8% de los menores de 17 años, 2.306.000, son niños pobres, según UNICEF, lo que nos sitúa como el segundo país de Europa con más pobreza infantil, tras Rumania.

La mayoría de estos pobres “oficiales” no recibe hoy ninguna ayuda. Vamos a recopilar las que existen, que son dos. Unas ayudas son las que paga la Seguridad Social, a los parados a los que se les ha acabado ya el seguro de pago contributivo (por el que han cotizado). Actualmente hay tres tipos de ayudas a los parados a los que se les ha acabado el subsidio oficial (de 6 meses a dos años). Uno, el subsidio de 6 meses (Prepara) para los que se les ha agotado la prestación y tienen cargas familiares: lo cobran 933.661 parados. El segundo, para los que ya han agotado este, es la renta activa de inserción (RAI), para parados de larga duración con grave necesidad económica, una ayuda que dura un máximo de 11 meses y que se puede cobrar hasta tres veces, pero dejando un año por medio sin cobrar (11 meses cobrando +1 año sin cobrar +11 meses+1 año+ 11 meses) : la reciben hoy 239.328 parados más, entre ellos los parados mayores de 55 años (que cobran este subsidio hasta la jubilación). Y la tercera ayuda, cuando ya han agotado las anteriores, es el nuevo programa de activación para el empleo, que cobran ahora 31.344 parados más.

En total, son 1.204.333 parados que cobran un subsidio asistencial (no contributivo) de la Seguridad Social, por un importe mensual de 426 euros. Fuera de estas ayudas quedan 2.748.184 parados (de los 4.850.800 parados EPA) que no cobran nada, más de la mitad de los parados españoles (un 56,66%). Y recordemos que hay 1.572.900 familias donde ninguno de los adultos trabaja y 721.900 hogares sin ingresos, según el INE.

La otra fuente de ayudas públicas a la pobreza son las autonomías, que pagan lo que se llama rentas mínimas,  una ayuda que se concede a las personas mayores de 25 años, que estén empadronadas desde hace un tiempo (de 12 a 24 meses) y cuyos ingresos estén por debajo de los 532 euros al mes. En 2014 cobraban esta renta mínima 258.408 personas en toda España, a las que se pagaba en total 1.040,62 millones de euros (una media de 335 euros al mes). El mayor problema de estas rentas mínimas es que son muy desiguales entre las autonomías, tanto por los distintos requisitos que se piden como por la duración de la ayuda (en unas duran 6 meses, como Andalucía o Extremadura, en la mayoría 12 meses, en otras 24 meses, como Cantabria o país Vasco y en otras no hay límite, como Castilla y León o Asturias) como por su importe (va desde los 300 euros mensuales de Ceuta o los 375 euros de Madrid a los 548 de Navarra o los 662 euros que paga el País Vasco).

La mayoría de los beneficiarios de estas rentas mínimas (379.165 personas) son familias con hijos (52%) y personas solas (35%), mujeres (55%), con edades entre 35 y 44 años y el 75,96 % españoles (sólo un 24% son inmigrantes).

En total, sumando los beneficiarios de los subsidios a parados y de las rentas mínimas, son 1.583.498 españoles “pobres” que reciben ayudas públicas, sólo un 15,3% de los españoles considerados oficialmente pobres (10.323.000 según el INE). O sea, que sólo 1 de cada 6,6 pobres reciben ayudas públicas y los otros 5 tienen que “buscarse la vida”. Son 8.739.502 españoles pobres sin ayudas, más que toda la población de Andalucía. Una cifra desmesurada como para que cualquier futuro Gobierno no piense qué se puede hacer para ayudarlos de alguna manera.

Las propuestas de ayudas a la pobreza son muy dispares. Un trabajo reciente de la Red Europea de Ayuda contra la Pobreza (EAPN) propone aumentar la renta básica a 700.000 familias más y estima que esto costaría entre 4.607 millones de euros anuales (pagando el 85% del salario mínimo) y 4.066 millones (75% del SM). Los sindicatos CCOO y UGT han llevado al Congreso una propuesta de iniciativa popular para incluir en el cobro de rentas mínimas a 2.150.000 españoles, lo que costaría 10.990 millones anuales, a financiar con impuestos. Y hace años, la Fundación Alternativas estimó que el coste de una renta mínima oscilaría entre 6.475 millones anuales (para 1.293.078 personas) y 8.241 millones (para 1.645.736 personas), con un importe de sólo 417 euros mensuales.

Ahora, en la campaña electoral, algunos partidos se han lanzado a una carrera de promesas, a ver quién ofrece más rentas mínimas para los pobres. El que más puja es Podemos, que ofrece 600 euros mensuales a 7,8 millones de hogares con bajos o nulos ingresos, una propuesta que dicen costaría 15.000 millones de euros (aunque la mayoría cree que mucho más). Izquierda Unida propone pagar 529 euros a 2 millones de personas con ingresos bajos, lo que tendría un coste de 12.696 millones de euros. Y el PSOE va más allá, planteando incluir una renta mínima vital en la Constitución, estimando que debería atenderse a 714.000 personas más (que cobrarían 426 euros al mes) y a las familias con pobreza infantil (ofrecen 1.100 euros anuales por hijo), estimando que todo ello costaría  6.450 millones al año (lo seguro es que si el derecho se incluye en la Constitución, el coste sería más del doble).

La propuesta de Ciudadanos pretende ser “innovadora”: en vez de ofrecer una renta mínima a los más desfavorecidos, ofrecen que Hacienda pague a las familias que lo necesiten con una devolución de impuestos, cuando les toque hacer el IRPF. Y hablan de que las familias recibirían 7.200 millones con este “complemento salarial”. Olvidan dos cosas: que la mayoría de pobres no pagan impuestos y que cobrarían esta ayuda en primavera, cuando se entrega la Renta, pero ¿de qué viven el resto del año? El PP no propone nada nuevo, salvo la promesa de un Plan contra la pobreza infantil (que no ha aprobado en 4 años de Gobierno, donde han congelado las ayudas sociales).

Al margen de las promesas concretas, no es serio “subastar” las ayudas a la pobreza. Lo más objetivo sería fijar un objetivo de españoles a ayudar y luego ver lo que nos cuesta y como recaudarlo. Yo hago aquí una propuesta para atender con una ayuda pública a dos tercios de los parados que no cobran (1.832.000 de los 2.748.184 parados que hoy no reciben subsidio) y a un tercio de los trabajadores pobres (1.100.000 de los 3.300.000 asalariados que son “pobres”, según la OIT, porque ganan menos del 60% de los ingresos medios), en especial los que tienen niños. En total, ayudas para 2.932.000 personas, que se acercan a los 3,3 millones de españoles que están en situación de “pobreza severa”, según Caritas. Darles a estos parados un subsidio de 426 euros al mes y a los trabajadores pobres una ayuda de 200 euros mensuales costaría 12.005 millones al año. Es mucho, pero aun así, atenderíamos sólo a 3 millones de pobres: aún habría 5.740.000 pobres “oficiales” sin ayudas públicas.

Atender a estos 3 millones de pobres más precarios, obligaría a pensar cómo se consiguen esos 12.000 millones de euros que necesitamos para pagarles (una “miseria”). La única solución es recaudar más, algo que España puede hacer porque somos el 7º país europeo que menos recauda: recaudamos el 38,7% de la riqueza (PIB), frente al 46,6% que recaudan los 19 países del euro. Y esto es algo estructural, no por la crisis. Si recaudáramos como los demás europeos, Hacienda podría ingresar 79.000 millones de euros más al año. Pongamos que sólo ingresamos 30.000 millones más, algo posible si se reduce el fraude fiscal y se obliga a pagar más a los que hoy pagan “legalmente” menos (multinacionales, grandes empresas y los más ricos). Podríamos dedicar algo más de un tercio a paliar la pobreza más escandalosa, destinando el resto a bajar el déficit y reanimar la economía.

Pero no basta con recaudar más para pagar más ayudas a los más pobres. Hay que cambiar todo el sistema y la filosofía de las ayudas, unificando los criterios en toda España para que tengan los mismos requisitos y derechos todos los pobres, al margen de dónde vivan. Eso obliga a fijar unas normas estatales para estas ayudas, al margen de que las gestionen las autonomías. Hace falta flexibilizar los requisitos (no es normal pedir 32 meses de empadronamiento como en algunos lugares), adaptándolos a la realidad: debería bajarse el límite de edad de 25 a 18 años y permitir compatibilizar la ayuda con algún trabajo (hoy está prohibido, lo que llevar a rechazar empleos), con algunas condiciones. Y sobre todo, no basta con dar las ayudas: hay que ayudar en paralelo a las familias para que salgan del pozo de la pobreza, con formación a adultos y niños, con programas activos para colocarlos, en colaboración con el SEPE (antiguo INEM), que sigue sin funcionar. Considerar que cobrar una ayuda pública es algo temporal, hasta que se sale del bache, no un modo de vida.

Muchos españoles, como muchos políticos, miran para otro lado cuando se habla de pobreza. Pero la crisis ha demostrado que la pobreza le puede caer a cualquiera, no sólo a los emigrantes y los que no tienen formación: Caritas reitera cada día que cada vez hay más españoles, incluso de clase media, pidiendo ayuda para comer, pagar la luz o el alquiler. Le puede pasar a cualquiera. Por eso, un país moderno y solidario tiene que establecer mecanismos estables y objetivos para atender a los que se quedan por el camino, para ayudarles a sobrevivir y a recuperar su empleo y su vida. No pueden estar al albur de que haya elecciones o de las promesas de los partidos. Es algo a lo que debe tenerse derecho, por ser ciudadano y pagar impuestos: a que no nos dejen tirados. Seamos un país más justo y solidario.