jueves, 8 de enero de 2015

Autonomías: el regalo electoral de Rajoy


En el último Consejo de 2014, Rajoy les hizo un regalo de Reyes anticipado a las autonomías: perdonarles los intereses de los 62.558 millones de euros que este Gobierno les ha prestado para que pagasen facturas y servicios y no quebraran. Y tampoco les cobrará intereses por la deuda que contraigan en 2015, 2016 y 2017. Con este nuevo rescate, el quinto en tres años, se ahorrarán 5.552 millones en intereses. Pero hay más: Hacienda devolverá por ellos el céntimo sanitario y les ingresará lo que recaude con el nuevo impuesto sobre depósitos bancarios. En total, un balón de oxígeno de 8.000 millones para 2015. Y gracias a este regalo, podrán rebajar impuestos (12 autonomías) y gastar más en este año electoral. Una maniobra política descarada, porque de las 5 autonomías más endeudadas (Valencia, Castilla la Mancha, Cataluña, Baleares y Murcia), 4 las dirige el PP. Pero hay un tema de fondo: las autonomías están asfixiadas porque están mal financiadas, al margen de que gasten mal. Y Rajoy ha incumplido su promesa de reformar el sistema de financiación autonómica.
 
enrique ortega

En diciembre de 2011, antes incluso de tomar posesión (el 21), Rajoy se encontró con que la Comunidad Valenciana podía ir a la quiebra: no podía devolver un crédito de 123 millones de Deutsche Bank (que vencía el día 25) ni pagar las nóminas ni la SS, a pesar de un anticipo de 480 millones que le había dado la ministra Elena Salgado días antes de irse. A Rajoy y a Montoro les tocó avalar de palabra la deuda  y adelantar 110 millones para pagos urgentes. Baleares pidió un crédito para pagar las nóminas de diciembre. Y Cataluña no ingresó en diciembre ni las retenciones ni las cuotas sociales de sus funcionarios. El resto estaban igual, como los Ayuntamientos: sin liquidez, endeudados y con millones de facturas sin pagar a miles de empresas y autónomos.

El Gobierno Rajoy dejó claro a las autonomías (la mayoría gobernadas por el PP) que no iba a dejarlas caer, menos cuando los mercados tenían la vista puesta en España. Y aprobó, en marzo de 2012, el primer rescate: 27.303 millones del Plan de Pago a proveedores, préstamos para que autonomías (17.704 millones) y Ayuntamientos (9.598 millones) pagaran las facturas atrasadas. Pero no era suficiente: había que ayudar a las autonomías a financiar la sanidad, educación, Dependencia y gastos sociales, que se llevan el 75% de su Presupuesto. Y para ello, aprobaron en octubre de 2012 el segundo rescate, sólo para las autonomías: un Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), 16.638 millones en préstamos. En 2013, fue necesario un tercer rescate: un nuevo Plan de pago a proveedores (4.544 millones para autonomías y 1.965 para Ayuntamientos) y un nuevo FLA autonómico (con 22.920 millones más de préstamos). Y aunque dijeron que era la última vez, en 2014 hubo un cuarto rescate: otro Plan de pago a proveedores (7.979 millones para autonomías y sólo 32.051 euros para Ayuntamientos) y otro FLA para las autonomías (23.242 millones).

En total, suman 93.019 millones en préstamos entregados a las autonomías y otros 11.595 millones para los Ayuntamientos. Pero no todas las autonomías se han beneficiado de este dinero. Del Plan de pago a proveedores (30.219 millones para las autonomías) se han beneficiado 14 autonomías, todas salvo Galicia, Navarra y el País Vasco (no pidieron), destacando el dinero recibido por la Comunidad Valenciana (7.518 millones), Cataluña (6.464), Andalucía (4.953) y Castilla la Mancha (3.956 millones). Del Fondo de Liquidez Autonómica (62.800 millones) se han beneficiado 10 comunidades: sobre todo Cataluña (25.422 millones), Comunidad Valenciana (13.008), Andalucía (11.437), Castilla la Mancha (3.512), Canarias (2.661), Murcia (2.495) y Baleares (2.428), seguidas de lejos por  Cantabria (808 millones), Asturias (783) y Extremadura (sólo 178 millones en 2014). Las otras 7 autonomías, con Madrid a la cabeza, no han querido ni un euro del FLA, por una cuestión de “prestigio” (no parecer “rescatadas”) y para no tener que funcionar “vigiladas por Montoro”. A cambio, han tenido que pagar mucho más por endeudarse en los mercados: han pagado un sobrecoste financiero de 1.757 millones (822 millones sólo Madrid), según Hacienda, quien afirma que las autonomías “rescatadas” se han ahorrado en intereses 1.126 millones con los dos Fondos.

A pesar de todos estos préstamos públicos, las autonomías siguen sin levantar cabeza: los ingresos (propios y cedidos por el Estado) les siguen cayendo, por la crisis, y los gastos siguen ahí, sin poder reducirlos mucho, a pesar de los drásticos recortes de estos tres años. En 2014 habrá 7 que incumplirán el déficit y en 2015, habrá que darles más ayudas. Pero antes de hacerlo, el Gobierno Rajoy quiere aliviarles un poco de la pesada losa de la deuda, cuya carga se ha duplicado: si pagaban 4.500 millones en intereses en 2012, en 2014 habrán pagado 9.000 millones. Y eso porque la deuda de las autonomías casi se ha duplicado con Rajoy: de 137.049 millones en 2011 a 232.004 millones en 2014 (septiembre). Sólo los préstamos recibidos en estos 3 años suponen el 40% de toda esa deuda.

Para aligerar el peso de la deuda, Rajoy ya hizo un primer regalo a las autonomías en 2014, (31 de julio), por partida doble. Por un lado, les rebajó los intereses al 1%, lo que supuso un ahorro de 409 millones en intereses para 2014 y otros 1.625 millones en 2015, según Hacienda. Por otro, les retrasó un año la devolución del principal de los créditos: el FLA de 2012, el primero a devolver, se hará en 2016 en lugar de en 2015. Y lo mismo los demás, en 4 años. Eso supone a las autonomías otro ahorro de 2.000 millones en intereses en 2015.

Ahora, Rajoy hace el segundo regalo: la deuda autonómica pagará un 0% de interés. Un regalo que se ofrece en  tres paquetes. Uno, para las 10 autonomías con préstamos del FLA (Fondo de liquidez autonómica): no pagarán intereses durante 2015, 2016 y 2017 por los 62.800 millones recibidos del Gobierno central y por los nuevos créditos que necesiten (hay 28.100 millones disponibles para los próximos 3 años). Dos, a las 7 autonomías que no pidieron créditos del FLA (Madrid, Galicia, Castilla y León, la Rioja, Aragón, Navarra y  País Vasco), se les ofrece no cobrarles tampoco intereses si piden créditos al Gobierno (en vez de a la banca)  en 2015, 2016 y 2017 (tienen 12.880 millones nuevos disponibles). Y tres, se crea un nuevo Fondo Social (FLA social), de hasta 1.280 millones, otra línea de crédito que pueden pedir las autonomías para pagar las deudas que tienen con los Ayuntamientos (es un regalo electoral para los municipios).

El efecto inmediato de este regalo de Navidad es que las autonomías tendrán un ahorro adicional de casi 2.000 millones en intereses para 2015. Un ahorro que beneficiará más a las autonomías más endeudadas, por lo que han protestado las que no pidieron los préstamos del FLA y se endeudaron con los bancos, sobre todo Madrid, que se queja de que Rajoy favorece a las autonomías “despilfarradoras”. La mayoría son  autonomías del PP. De hecho, las 6 autonomías que han recibido más prestamos del Gobierno central (entre el Plan de pago a proveedores y FLA) son Cataluña (31.886 millones), Comunidad Valenciana (20.526 millones), Andalucía (16.390 millones), Murcia (4.284 millones) y Baleares (3.617 millones), cuatro de ellas gobernadas por el Partido Popular. Y de las 5 autonomías más endeudadas en 2014, Comunidad Valenciana (35,8% PIB), Cataluña (31,8%), Castilla la Mancha (33,7%), Baleares (28,3%) y Murcia (24,6%), cuatro son gestionadas por el PP.

Al final, entre el regalo de julio y el de diciembre, las autonomías se ahorrarán 5.552 millones en sus gastos financieros de 2015, según Hacienda. Pero hay más regalos: Montoro se compromete a que Hacienda pague toda la devolución del céntimo sanitario (que recaudan las autonomías) a transportistas y particulares (exigida por Bruselas), lo que les evitará pagar unos 2.000 millones de euros. Y además, se ha comprometido a ingresarles lo que recaude con el nuevo impuesto sobre depósitos bancarios, que les supondrá un ingreso extra de 375 millones en 2015. En total, entre todos los regalos (menos intereses,menos pagos y más ingresos) , las autonomías tendrán un ahorro de casi 8.000 millones de euros. Una cifra  que es la cuarta parte de lo que ingresan al año por IRPF (Renta).

Un gran alivio, un balón de oxígeno que ya tiene destino al ser un año electoral: servirá para bajar impuestos y para gastar más, aunque Bruselas querría que destinaran ese ahorro a rebajar su déficit (será del 1,2% en 2014 en vez del 1% y deberían bajarlo al 0,7% en 2015, lo que supondría recortar 5.000 millones). Pero las autonomías no están por recortar gastos en vísperas de elecciones, sino de subirlos: van a aumentar un 2,5% el presupuesto de sanidad y educación, algunos gastos (extra funcionarios) e inversiones (en carreteras, obras y servicios, incluidos 15 nuevos hospitales previstos para antes de mayo). Y hay 12 autonomías que ya han prometido bajar impuestos, reducir su parte del IRPF como Montoro: son Madrid, Castilla la Mancha, Extremadura, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Cantabria, Baleares, Aragón, Murcia, Canarias y Asturias (todas con elecciones y 9 del PP), más Navarra.

Así que vía libre para gastar más e ingresar menos, a la espera de que Juncker y la Comisión Europea (con mayoría conservadora) miren para otro lado. Todo sea por intentar ganar las elecciones de mayo. Y con este parche electoralista, Rajoy gana tiempo y pospone afrontar el problema de fondo: la insuficiente financiación de las autonomías. La realidad ha dejado claro que sus ingresos son insuficientes para los servicios que prestan y que además están mal repartidos: la Comunidad Valenciana, Murcia, Canarias y Andalucía reciben menos recursos por habitante que la media, según un estudio independiente de Fedea. Rajoy prometió cambiar el sistema de financiación, pero será otra promesa incumplida y solventada con rescates y regalos. Pero el problema sigue ahí: quien recauda y quien gasta en España. Hace falta dar más medios a las autonomías (y a los Ayuntamientos) y menos al Estado central. O cambiar las competencias. Es un tema de reparto del poder. Complicado.

lunes, 5 de enero de 2015

Subió IVA sanitario: seguros más caros


El 1 de enero ha subido el IVA sanitario, del 10 al 21 %. Con ello, casi todo el material sanitario ha subido un 11%, encareciendo en 400 millones la factura de los hospitales públicos y privados este año. Eso agravará la crisis de la sanidad pública, aumentando los recortes y reduciendo la compra de material, en perjuicio de los pacientes. Y encarecerá los costes de los 454 hospitales privados, que subirán sus tarifas a pacientes y compañías de seguros. Concretamente, los seguros médicos privados ya se han anticipado y han subido las primas para 2015 un 3,3 % a sus 10,6 millones de asegurados, la mayoría particulares (7,2 millones) y otros trabajadores y funcionarios a los que pagan sus primas las empresas y Hacienda. Una subida que se produce en medio de una guerra de precios en los seguros de salud, que copan un 5% de la publicidad en TV, con ofertas muchas veces engañosas.
 
enrique ortega

Es la tercera vez que sube el IVA sanitario, que se ha triplicado en los últimos 5 años. Zapatero lo subió del 7 al 8% el 1 de julio de 2010, por presión de Bruselas. Y Montoro  lo subió del 8 al 10% el 1 de septiembre de 2012, junto al resto subidas del IVA. Ahora, lo sube de nuevo, del 10 al 21%, por imposición del Tribunal de Justicia de la UE, que sentenció el 17 de enero de 2013 que España incumplía la Directiva comunitaria al aplicar el IVA reducido a los productos sanitarios. Hacienda evitó la subida en 2014, pero ahora no ha podido “escaquearse” más, tras meses negociando con Bruselas para dejar fuera de la subida los más productos sanitarios posibles.

Y así, quedan fuera de la subida del IVA las gafas y lentillas, las prótesis e implantes, los productos para deficientes físicos o mentales (sillas de ruedas, muletas…), los dispositivos de diálisis domiciliaria y tratamientos respiratorios, los pañales de incontinencia, las gasas, vendas y parches oculares. Pero el 1 de enero ha subido el IVA para el 70% del material sanitario, según la patronal Fenin: aparatos (Rayos X, TAC, escáneres), instrumental sanitario, material de laboratorio, mobiliario y equipamiento de hospitales (hasta sábanas, pijamas, compresas  y pañales), además del IVA de las materias primas y equipos que se utilizan para fabricar medicamentos (lo que encarece un 11% la fabricación de casi todas las medicinas).

Hacienda estima, en la Memoria de la reforma fiscal, que ingresará 264 millones más en 2015 con esta subida del IVA. Pero la patronal Fenin, que agrupa a 520 empresas que fabrican y venden material sanitario (facturan 7.200 millones anuales) calcula que la subida del IVA les costará unos 400 millones de euros este año. Los dos datos pueden ser verdad, ya que Hacienda no cuenta con una parte de la recaudación extra, porque el 50% de todo el IVA ingresado se traspasa a las autonomías. Pero eso será ya en 2016, cuando se cierre el balance de este año. Y antes, desde el 1 de enero, las autonomías, que gestionan la sanidad, tendrán que pagar el aumento del IVA que les van a facturar las empresas de material sanitario. Los cálculos la SESCAM (Sanidad de Castilla la Mancha) son que toda la sanidad pública gastará unos 350 millones más en 2015 por esta subida del IVA sanitario.

El gasto sanitario supone la principal partida de gasto autonómico, entre el 40 y el 45% de sus presupuestos. Y los que más gastan en sanidad son los que tienen más población (Andalucía, Castilla la Mancha y Castilla y León) y los que tienen la población más envejecida (Galicia y Asturias), que son las autonomías a quien más afecta la subida del IVA. De hecho, Castilla y León ya ha estimado que la subida le costará 20 millones extras. Todas ellas y el resto tendrán que ajustar más sus Presupuestos este 2015 por esta subida del IVA, sobre todo las 7 autonomías que incumplen con el déficit fijado para 2014 (Extremadura, Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla la Mancha, Andalucía y Baleares). En conjunto, se verán obligadas a reducir las compras de material sanitario (ya muy reducidas) y a recortar más los gastos diarios, desde personal (no renovando a interinos) a los gastos de limpieza y lavandería, calefacción, ropa y hasta en comida. En resumen, menos equipamiento y peores servicios, en perjuicio de la calidad de la sanidad pública, muy afectada por los recortes.

La sanidad privada no se libra de los efectos de la subida del IVA sanitario. Han tratado de paliarlos adelantando compras al último trimestre de 2014 (algo que no pudieron hacer los hospitales públicos).Pero aun así, la subida supondrá un extracoste de 82,8 millones de euros en 2015 a los 454 hospitales y clínicas privadas, según cálculos de Fenin, un gasto que recortará un 7,7% los beneficios de la sanidad privada este año. Los hospitales privados tratarán también de ajustar otros costes, pero la mayoría del extracoste de la subida del IVA sanitario se intentará repercutir a sus clientes, en especial a las compañías de seguros.

La subida del IVA sanitario, del 10 al 21%, si lo repercute la sanidad privada a los seguros médicos, llevaría a una subida media del 2,5%, unos 18 euros por póliza en 2015. De hecho, las aseguradoras, que ya contaban con este aumento en la factura de los hospitales, han subido las pólizas para este año, un 3,3%. Y en algunos casos, forzados por la guerra de precios, han subido menos a cambio de recortar coberturas o aumentar los copagos.

Al final, la subida del IVA sanitario se va a traducir en más recortes en la sanidad pública y en una subida extra de los seguros médicos privados, que tienen ya 10,6 millones de españoles. Pero no afecta a todos por igual. Los 7,2 millones de españoles que se pagan ellos un seguro médico privado tendrán tres opciones: pagar más, recibir menos coberturas o darse de baja (ya para 2016). Además hay 2,2 millones  de personas a quien el seguro médico se lo paga su empresa y ahora tendrán que ver si se lo mantienen, lo recortan o lo suprimen (como pasó con muchos vales de comida). Y hay otros 1,24 millones de funcionarios del Estado que han elegido ser atendidos por la sanidad privada (¡82 de cada 100¡) y a los que MUFACE paga la prima. Como Hacienda paga poco por ellos a las aseguradoras (sólo cuatro quieren trabajar con MUFACE: Adeslas, Asisa, DKV y el Igualatorio Cantabria) y apenas han conseguido subir las primas (pagará un 0,9% más este año), van a compensar la subida del IVA con recorte de servicios: estos funcionarios ya no pueden acudir a los hospitales más importantes de Madrid y Barcelona de HM Hospitales, Ruber y Quirón.  

Al final, si hay asegurados privados, funcionarios o empresas que se dan de baja en los seguros privados, por la subida de primas o el deterioro en las coberturas, serán más los españoles que tendrá que atender la sanidad pública, aumentando las listas de espera (ya muy abultadas: 559.335 españoles están esperando para operarse, 98 días de media, y hay 67 días de espera para ir al especialista) y los costes del sistema (se estima que cada español con un seguro médico privado ahorra 563 euros anuales a la sanidad pública). Por eso, Fenin  y los hospitales privados han aprovechado esta subida del IVA para volver a pedir al Gobierno que pagar un seguro médico desgrave en el IRPF y que se ofrezca también elegir la sanidad privada (MUFACE) a los funcionarios de autonomías y Ayuntamientos (1,5 millones).

Pero la verdad es que los seguros médicos privados gozan de buena salud, a pesar de esta y otras subidas (las primas han aumentado un 32% desde 2007). De hecho, en 2013 y 2014, fueron los únicos seguros que crecieron (+5%), mientras bajaba el del automóvil y se estancaba el multirriesgo hogar. Y se espera que crezca un 7% en primas en 2015, a pesar de la subida del IVA sanitario y de las primas. Un crecimiento que se basa en el deterioro de la sanidad pública (es la quinta preocupación de los españoles, según el último Barómetro del CIS) y en el bombardeo de ofertas y la guerra de precios entre aseguradoras. De hecho, los anuncios de seguros médicos crecieron un 40% entre 2012 y 2013 y otro 20% en 2014, según datos de las TV privadas, donde estos seguros suponen ya el 5% de los ingresos publicitarios. Y más en el último trimestre del año, para forzar a cambiar de compañía.

La guerra de ofertas, apoyada por los comparadores, trata de ofrecer un bajo precio de entrada (“hágase un seguro médico desde 12 o 18 euros”), a costa de rebajar los servicios que se ofrecen (pólizas “low cost”) y de subir el precio los años siguientes. Pero ojo, estas pólizas baratas tienen muchos “trucos”: limitaciones para hacerse determinadas pruebas o ser atendido en urgencias, copagos, limitación de clínicas y cuadros médicos, limitación a los reembolsos (abonos por pagos médicos), precios diferentes si se asegura a toda la familia (según la edad) y carencias (tiempo durante el que no se puede recibir un determinado servicio: 10 meses el parto, por ejemplo). Y en la mayoría de los casos, las compañías se reservan el anular unilateralmente la póliza por edad (mayores de 60 años) o siniestralidad. Además, hay que pensárselo mucho antes de cambiar de compañía. Primero: hay que avisar dos meses antes de finalizar el contrato anual. Además, la nueva aseguradora suele excluir atender las preexistencias (enfermedades ya diagnosticadas que tenía antes de contratar la nueva póliza). Y muchas no aceptan a los mayores.

Así que, ojo a las ofertas y cuidado con lo que contrata: con la salud no se regatea. Lo malo es que mientras no se recomponga la sanidad pública (que ha sufrido un recorte de 6.700 millones entre 2012 y 2014), muchos españoles se ven obligados a contratar un seguro privado y pagar dos veces (impuestos y prima) para ser atendidos antes. Está bien que haya seguros médicos privados (cada vez más caros), como en otros países, pero no que crezcan gracias al deterioro de la sanidad pública. Nuestra salud no puede ser un negocio más.

jueves, 1 de enero de 2015

2015, un año clave para salir de la crisis


España no ha salido de la crisis, por mucho que lo diga Rajoy. Pero 2015 será un año clave para la recuperación, si en Europa se hacen mejor las cosas y si en España se suavizan los recortes, por las elecciones. La clave estará en el Plan Juncker para reanimar la anémica economía europea, que choca con los nuevos recortes que defiende Bruselas para Francia, Italia, España y cuatro países más. Y lo que haga el euro y el petróleo. Y sobre todo, Grecia. En España, el 2015 se juega en el consumo, que puede animarse por la bajada de carburantes, tipos e impuestos, pero que choca con los bajos salarios y el alto endeudamiento de las familias. El crecimiento podría no llegar al 2% y crearse sólo 380.000 empleos precarios. Pero España es aún muy vulnerable, porque tiene mucha deuda y más déficit y más paro que nadie en Europa. Y si los mercados se ponen nerviosos, volverían los problemas. ¡ Feliz año !
 
enrique ortega

La clave de lo que pase en España en 2015 vendrá de Europa, donde la zona euro está estancada, con un mínimo crecimiento (+0,8% en 2014) y un paro histórico (11,5%), frente a una economía USA que crece muy fuerte (+4,6% y +5% los dos últimos trimestres) y con la mitad de paro (5,8%). Si los líderes europeos se toman en serio evitar una tercera recesión en Europa, tendrán que volcarse en el Plan Juncker, que pretende reanimar el agónico crecimiento con inversiones de 315.000 millones entre 2015 y 2017, para crear 3 millones de empleos. Pero hay muchas incógnitas, porque el Plan sólo cuenta con 21.000 millones de dinero público (una miseria: el 0,7% del Presupuesto UE) y su éxito depende de conseguir que se sumen inversiones privadas. Además, falta por ver qué países se llevan los proyectos y cuánto dinero llega a España. Y encima, el Plan no despega hasta junio de 2015 (medio año perdido).

Frente a este impulso insuficiente, hay un riesgo evidente para la recuperación europea: los avisos (en noviembre) de la nueva Comisión Europea (dominada por los fundamentalistas del déficit) a siete países para que recorten aún más sus déficits, porque incumplen el Pacto de Estabilidad: son Francia, Italia, Bélgica, Malta, Austria, Portugal y España, a quien advierten que corre el riesgo de incumplir el déficit en 2015 (piensan que será del 4,6% del PIB en lugar del 4,2% prometido por Rajoy). Todos los países han prometido reformas y recortes, que han llevado a dos huelgas generales en Italia y Bélgica y a serios conflictos internos en  Francia. Si estos recortes no se suavizan en primavera, como algunos esperan, serán un serio freno al crecimiento europeo.

Y luego queda la incógnita de Grecia: en febrero termina la prórroga del rescate y antes, el 25 de enero, tiene elecciones anticipadascon los populistas de Syriza como favoritos, lo que está revolviendo Bolsas y mercados. Y si empieza de nuevo “el baile” y Europa no crece más, todo el mundo llamará al BCE, el “bombero” de Europa, al que le quedan pocas armas para actuar: ya ha bajado tipos y ha inyectado dinero de sobra a los bancos, que siguen sin  prestar. El problema de Europa no es de falta de liquidez sino de falta de demanda y de inversión, de estancamiento. Falta voluntad  política y sobra ideología para reanimar la economía.

Para España, este balance europeo del palo (más recortes) y la zanahoria (inversiones Plan Juncker) parece pobre: pueden tocarnos 25.000 millones de inversiones en tres años (que beneficiarán a constructoras, eléctricas y gasistas) y a cambio tendríamos que recortar el déficit público en 18.000 millones (del 5,6% de 2014 al 2,8% en 2016), que perjudicará aún más al Estado del Bienestar. O sea, que Europa podría no ayudarnos a crecer en 2015. Sí ayudarán el euro, si se mantiene por debajo de 1,25 dólares (más exportaciones y más turismo), y el crudo, si sigue por debajo de 100 dólares/barril en 2015, porque ahorrará costes al país, familias y empresas. Pero si el petróleo sigue por los suelos, agravará la crisis de Rusia y Latinoamérica (México, Ecuador y Venezuela), lo que sería muy negativo para España (empresas, bancos y turismo).

En España, el 2015 nos lo jugamos con el consumo, motor de dos tercios del crecimiento. Y hay varios factores que deberían servir para reanimar el consumo y el crecimiento este año, junto a la baja inflación esperada: la bajada del petróleo (rebaja de carburantes), la bajada de tipos (menos coste hipotecas y créditos), la bajada de impuestos y las ayudas a las familias numerosas y con discapacitados (3.396 millones más de ingresos para los contribuyentes en 2015), más las nuevas ayudas a una parte de los parados que no cobran (426 euros durante 6 meses a 400.000 parados de larga duración). Y esos 380.000 españoles más con empleo en 2014, aunque ganen poco y tengan empleos precarios. Pero también hay factores que juegan a la contra del consumo: unos salarios que no crecen, unas pensiones prácticamente congeladas (suben un 0,25% en 2015), casi la mitad de los parados (EPA) sin cobrar nada (2.499.645, descontando ya los 400.000 que van a cobrar desde enero) y, sobre todo, el alto endeudamiento de las familias (deben 753.000 millones en hipotecas y créditos), el principal freno al consumo porque si los hogares ingresan más, lo destinan a desendeudarse.

Al final, si el consumo tira más o menos es la clave para que las empresas vendan o no más y piensen en invertir y crear empleo. Algo a lo que no ayuda la bajísima inflación española, que lleva ya seis meses consecutivos (desde julio) con caídas de precios y una inflación anual en el -1,1%. Si los precios caen, los consumidores retrasan sus compras, las empresas reducen sus ventas e inversiones y se pone en peligro el empleo.

Con este panorama, crecer más del 2% en 2015, como asegura Rajoy, es pecar de optimismo, sobre todo cuando estamos creciendo al 0,5% (2º y 3º trimestre) y aunque mejore al 0,6% a finales 2014, como espera el Banco de España. La Comisión Europea, la OCDE y el FMI auguran un crecimiento del  1,7%, pero la clave va a estar en Europa: si no se reanima su economía, será incluso menos. Con este crecimiento, el Gobierno espera crear  400.000 empleos en 2015, pero Funcas augura 330.000, la patronal CEOE (IEE) sólo 228.300 empleos y Asempleo cree que podrían crearse menos que en 2014 (380.000 altas a la SS), por la moderación salarial, la poca confianza y el alto endeudamiento. En cualquier caso, poco crecimiento y poco empleo para un país que tiene el doble de paro que Europa: 5.427.700 parados EPA, el 23,67% de los españoles.

Rajoy sigue haciendo propaganda y presume de que estamos ”liderando el crecimiento en Europa”, algo que no es verdad: en 2014, hay 9 países euro que van a crecer más que España (+1,2%), según las previsiones de noviembre de la Comisión Europea: Alemania (+1,3%), Luxemburgo(+3%), Irlanda (+4,6%), Malta(+3%), Estonia (+1,9%), Eslovaquia y Eslovenia (+2,4%), Letonia (+2,6%) y Lituania (+2,7%). Pero sobre todo, España es un país muy vulnerable, porque tiene tres problemas graves: deuda pública, déficit y el paro, de los mayores de Europa. Por eso, el italiano Renzi dijo que “no tenía ninguna envidia de España”.

España es muy vulnerable cara a los mercados por su elevada deuda pública, como acaba de recordarnos la Comisión Europea: en octubre 2014 superó el billón de euros (1.016.969 millones), el 96,4% del PIB, el séptimo país europeo con más deuda pública, tras Grecia (174%), Italia (133,8%), Portugal (129,45), Irlanda (116,7%), Chipre (112,2%) y Bélgica (105%). Y esta ingente deuda (80% estatal y 20% autonómica) nos obligará a pagar 100 millones diarios de intereses en 2015, que serán muchos más si “los mercados” se ponen nerviosos, por Grecia, por Rusia, por el riesgo de recesión o deflación en Europa o por el auge de Podemos en España. También somos vulnerables por el alto déficit público (5,6% en 2014, el 3º más elevado de la zona euro, con 2,9% de media), que casi nadie cree que vaya a recortarse en 2015 como promete el Gobierno, al 4,2 % (la Comisión cree que acabará en el 4,6% y el FMI en el 4,7%). Eso supone que si Bruselas nos exige cumplir, Gobierno y autonomías tendrán que recortar otros 4.000 millones en 2015. Y eso frenaría el crecimiento.

Así que el crecimiento de 2015 no está tan asegurado como dice Rajoy, para quien la crisis ya es “historia”. Algo que no comparten la mayoría de españoles: creen que la situación económica es mala (38,9%) o muy mala (46,9%), según el Barómetro del CIS de noviembre. Y lo peor, no creen que vaya a mejorar: piensan que dentro de un año, a finales de 2015, la situación económica será igual (45,6%) o peor (24,3%) y sólo un 19% cree que será mejor. Con esta falta de confianza, es difícil que el consumo, la inversión y el crecimiento mejoren.

La mayor esperanza de 2015 es que es un año electoral y eso tiene un doble efecto positivo. Por un lado, resulta más difícil que autonomías, Ayuntamientos y el propio Gobierno planteen nuevos ajustes, si Bruselas los sigue exigiendo en primavera. De hecho, Montoro les ha hecho un regalo adelantado de Reyes: financiará gratis (al 0% de interés) la deuda que tienen autonomías y Ayuntamientos, lo que les permitirá gastar más, (tras cuatro años de recortes) cara a las autonómicas y municipales de mayo 2015. Y además, 12 autonomías van a bajar impuestos en 2015, todas salvo las que no tienen elecciones (Cataluña, Andalucía, Galicia y País Vasco) y Navarra, lo que podría ayudar también al consumo este año, aunque empeorará sus déficits y su deuda.

El otro efecto es que si Rajoy y el PP pierden peso político tras las elecciones de mayo, suavizarán su política de recortes y tratarán de dar una imagen “más social”  cara a las elecciones generales de noviembre 2015. Es lo que han iniciado ya con las nuevas ayudas a los parados (mínimas: sólo para 400.000 de los 3.899.645 parados que no cobran nada) y ahora piensan en cómo sacar dinero para “vender” planes de ayuda para las familias, la infancia, la pobreza y las mujeres. Y al final, si hay menos recortes, más ayudas y más gasto, podría favorecer el consumo, el crecimiento y el empleo.

Con todo, el gran reto de crecer más y crear más empleo en 2015 pasa por hacer otra política, en Europa (reanimar la inversión y el crédito y repartir el coste de la deuda, con eurobonos) y en España, ingresando más (que paguen más impuestos los ricos, las grandes empresas y multinacionales) y dedicando más recursos y ayudas a la industrialización, a infraestructuras necesarias, a la exportación, al turismo, a la tecnología y a la formación, sobre todo de los parados (la mitad no tienen futuro si no se reciclan), reformando drásticamente los servicios públicos de empleo y los incentivos a la contratación de jóvenes, mujeres y mayores de 55 años. Y en paralelo, subir de verdad el salario mínimo (la mitad del de Alemania o Francia, tras la subida de 3,3 euros para 2015, un insulto...) y los salarios de las empresas con beneficios, para mejorar el consumo. Y mientras acaba de verdad la crisis, ayudar a los que peor lo pasan, las familias sin ingresos (700.000) y los pobres (5 millones).

2015 puede ser el año clave para salir de la crisis .Pero no será fácil. Ojala todo mejore. ¡Feliz año¡