lunes, 7 de marzo de 2016

El empleo es para mayores


Resulta chocante, pero es así: casi 2 de cada 3 empleos creados en España en 2014 y 2015 fueron para mayores de 50 años, según la EPA. Y los menores de 35 años han perdido empleo. Pero lo chocante no acaba aquí. Durante la crisis, desde 2007 hasta hoy, ha pasado lo mismo: hay casi un millón más de mayores de 50 años trabajando mientras los menores de 35 años han perdido 3,5 millones de empleos. ¿Qué pasa? Unos creen que las empresas, ante tanto parado, eligen los que tienen más experiencia. Otros, que los mayores tienen más necesidad de trabajar y aceptan cualquier empleo.El caso es que los empleos más precarios, en hostelería, comercio y construcción, van a los mayores de 50 años. Y a la vez, los mayores llevan más tiempo en el paro y reciben menos ofertas de empleos “normales”. Una locura de mercado laboral que discrimina y enfrenta a jóvenes y mayores. Mientras, el futuro exige otros empleos.
 

enrique ortega


España lleva dos años creando empleo pero no para todos. Así, de los 959.000 empleos netos creados entre 2014 y 2015, casi dos tercios (63,67%), 610.600 empleos han ido a personas mayores de 50 años, según la EPA (INE), algo más hombres (51,5%) que mujeres (48,5%). Y los jóvenes, los menores de 35 años, han seguido perdiendo empleo, 90.000 puestos de trabajo en estos dos años (en esta franja de edad, sólo los jóvenes de 20 a 24 años han aumentado empleo). Y el resto del empleo creado entre 2014 y 2015, otros 274.700 empleos, fueron a edades medias, entre 35 y 50 años.

Pero lo chocante no es sólo que el empleo creado haya ido mayoritariamente a los mayores. Es que, además, son los que más han ganado empleo durante la crisis. Así, mientras España ha perdido 2.416.400 empleos entre septiembre de 2007 y diciembre de 2015, los mayores de 50 años han ganado 944.100 empleos. O sea que hay casi un millón más trabajando que antes de la crisis. Y en cambio, los jóvenes, los menores de 35 años, han perdido 3.555.900 empleos en estos casi ocho años. Y el grupo intermedio, los que tienen entre 35 y 50 años, apenas han ganado 195.500 empleos. Ahí puede verse quien ha sufrido el paro en esta crisis.

¿Cómo se explica que dos de cada tres empleos nuevos vayan a los mayores de 50 años, que en general tienen más problemas para colocarse? La respuesta no es fácil, pero hay que empezar diciendo que son los mayores los más activos en buscar empleo. Durante la pasada Legislatura (2012-2015), crecieron mucho (en 833.000 personas) los mayores de 50 años que se animaron a buscar trabajo (activos), sobre todo mujeres que dejaron sus tareas de ama de casa para ayudar a una familia donde el padre o los hijos se habían quedado en paro. Y por el contrario, hubo 1.527.500 jóvenes (menores de 35 años) que “tiraron la toalla”, que dejaron de ser “activos”, o bien porque volvieron a estudiar (ahora que no había casi trabajo) o se marcharon al extranjero: más de 800.000 jóvenes españoles emigraron al extranjero en los últimos 4 años, según el INE. En ambos casos, una pérdida de talento y un “despilfarro como país”: en cada joven formado, España ha invertido una media de 50.000 euros, lo que supone haber transferido unos 10.000 millones de euros anuales (1% del PIB) a otros países, un capital humano del que se benefician Europa o América.

Pero no es sólo que los mayores busquen más trabajo, por necesidad. Es que parece que lo encuentran mejor. Y eso puede ser porque las empresas, entre tanto parado donde elegir, prefieran contratar a alguien con experiencia. O también, porque estos trabajadores mayores “aceptan cualquier cosa”, empleos muy precarios (temporales y por horas) y muy mal pagados. De hecho, los datos de las oficinas de empleo (SEPE) revelan que los mayores de 50 años son los que más solicitan los empleos con más ofertas en los dos últimos años: limpiadoras, vendedores, administrativos, peones del campo y albañiles.

El empleo que se está creando es muy poco cualificado y quizás por ello no precisa de los jóvenes, normalmente más formados. Veamos los 10 empleos con más contratos en el tercer trimestre de 2015: peones agrícolas (12% contratos), camareros (10,4%), peones industriales (6,4%), limpiadoras (5,2%), vendedores (4,8%), peones jardinería (2,7%), peones transporte y descargadores (2,3%), monitores de ocio (2,3%), pescadores (1,7%) y albañiles (1,7%). Entre estos 10 trabajos suman la mitad de los contratos firmados. Como se ve, trabajos muy poco cualificados. De hecho, más de la mitad de los que han encontrado un trabajo en 2014 y 2015 son personal “sobrecualificado para ese puesto, que tiene más formación de la que se le exige. Y eso no pasa sólo estos dos años. Actualmente, más de  la mitad de los trabajadores españoles, 9,5 millones de asalariados, están “sobrecualificados”, tienen más formación de la que exige su trabajo, según Asempleo. Y el retrato-robot de estos “sobrecualificados” no es de un joven, sino de un trabajador mayor de 45 años, con una formación media, empleado sobre todo en la hostería, el turismo, el comercio y la construcción.

Volviendo al empleo creado durante la crisis, se ha creado sobre todo en la hostelería (+137.000 empleos), el comercio (+20.000) y en el sector público, a pesar de los recortes de 2012 y 2013 (se han creado 91.200 empleos en 2014 y 2015). Al final, el 80% del nuevo empleo creado ha sido en los servicios. O sea, que España está creando empleo en los bares y restaurantes, las tiendas y algo en la construcción. Un modelo de empleo muy inestable y temporal, para un país de servicios. Y este año 2016, los nuevos empleos que se esperan crear (entre 400.000 y 425.000, si no vuelve la crisis) volverán a ser en la hostelería, el comercio y la construcción, un empleo poco cualificado otra vez.

España se ha convertido en un país de bares, hoteles, tiendas y grúas y así tenemos difícil el empleo futuro, que pasa por trabajos más cualificados, que exigen más formación. De hecho, para 2020, el 50% de los empleos en Europa serán para trabajadores con formación media, el 35% para niveles altos y sólo quedará un 15% para niveles bajos de formación, que son los que tienen el 45% de los españoles, según un estudio de CEDECOP. Y centrados en España, de los nuevos empleos disponibles aquí dentro de una década (entre 8,8 y 10 millones), sólo el 2,3% serán para los que tienen baja formación (la ESO o menos), un 39,3% para los que tengan estudios medios (bachillerato o FP) y más de la mitad (58,4%) para los que tengan educación superior (estudios universitarios o FP superior), según un estudio de la Fundación BBVA e Ivie. Y el drama es que en España, casi la mitad de los adultos (45%) tiene una formación baja (ESO o menos) frente al 21% en Europa, según el estudio Panorama de la Educación 2014” (OCDE).

Y cara a este futuro, que exigirá trabajadores más formados, los mayores de 50 años están en clara desventaja, porque su nivel de formación es inferior al de los jóvenes. De hecho, entre los parados con más de 50 años (1.106.000 parados), casi el 70% tienen poca formación y quizás eso explica que la gran mayoría de esos parados (el 75%) lleven más de un año buscando trabajo. Así que se produce un aparente contrasentido: los pocos trabajos que hay van sobre todo a los mayores de 50 años, pero los mayores que no los consiguen se tiran mucho tiempo en paro y sin salida: no se pueden jubilar anticipadamente y han de esperar a los 65 años cobrando un subsidio de 426 euros (quien lo cobra).

Para los jóvenes, la situación es aún peor: no les ofrecen los pocos empleos que hay y están muy preparados, pero no para los trabajos que se ofrecen. España tiene más jóvenes universitarios que la media europea (32% frente al 29%), pero nuestros jóvenes están por debajo de la media de países occidentales en comprensión lectora, matemáticas y capacidad para resolver problemas, según los últimos datos de la OCDE. Y también en informática e idiomas. Todo ellos son “habilidades” que las empresas valoran cada vez más a la hora de dar un trabajo. Y además, las empresas españolas se quejan de que no encuentran los perfiles que buscan, porque la Universidad no les forma para trabajar. Y además, muchos estudian carreras sin salida, mientras todavía se ofrecen pocas licenciaturas con futuro. Así, las carreras que tienen menos paro son las que cuentan con menos estudiantes: matemáticos y estadísticos (5,7% de paro), servicios de seguridad (7,45%), Derecho (10,63% paro), veterinarios (10,65%) y Salud (12,8%), según el INE.

En pocos años, la digitalización y la robótica van a revolucionar el mercado de trabajo: se esperan perder 7 millones de empleos en los próximos cinco años y que se creen a cambio 2 millones de empleos nuevos, en computación, ingeniería, arquitectura y matemáticas, según un estudio presentado en la última Cumbre de Davos. Así que “la cuarta revolución industrial” obliga a España a cambiar su modelo económico y laboral, dejando se ser “un país de servicios” y tratando de incorporar más industria y más tecnología, empleos más cualificados y de más calidad. Pero eso pasa por cambiar drásticamente la educación de los jóvenes y la formación de los parados, sobre todo de los mayores de 45 años, para no condenarlos al “desempleo eterno”.

En resumen, que el poco empleo que se crea va a los mayores de 50 años, pero es sólo un espejismo, fruto de que el empleo que se crea es muy poco cualificado y precario. Y en cuanto se quiera crear empleo más cualificado, en sectores de futuro, tenemos el problema de que nuestros jóvenes tienen muchos títulos y master pero poca formación para los trabajos concretos que las empresas necesitan. Y así, acaban de teleoperadores o cajeras de supermercado. Es un doble reto, asegurar el trabajo futuro de jóvenes y mayores, que pasa por un cambio drástico en la educación y en la formación , gastando mucho más y con más eficacia. Algo que exige otro gran acuerdo político y social, para no perder el tren del empleo futuro. Porque el trabajo actual es pan para hoy y hambre para mañana.

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