miércoles, 20 de marzo de 2013

Recorte pensiones:mayores 55 años,los "ni-ni-ni"


El Gobierno Rajoy ha aprobado por decreto una segunda reforma de pensiones, desde el 1 de abril, para recortar 4.000 millones hasta 2027 retrasando dos años las prejubilaciones y bajándolas. Una reforma que se suma a la de Zapatero, en vigor este 1 de enero, que supone un recorte del 20 % en las pensiones para 2027. Y falta la tercera reforma (más recortes), que se anuncia en 6 meses, presionada por Bruselas. El problema de fondo es que hay menos gente trabajando y más pensionistas, por lo que no salen las cuentas. Los que más sufren ahora este nuevo recorte de las pensiones son los mayores de 55 años, a quien el Gobierno ha puesto además más trabas para cobrar el desempleo (426 €). Con ello, casi tres millones de españoles mayores de 55 años son ahora “ni-ni-ni”: ni trabajan, ni cobran desempleo ni se pueden jubilar. Y así, a esperar los 65 años.
 
enrique ortega

La primera reforma de las pensiones la hizo el Gobierno Zapatero, en febrero de 2011,con una Ley pactada con sindicatos, patronal y la mayoría de partidos (PP se abstuvo e IU votó en contra). Entró en vigor este 1 de enero, con tres medidas básicas: subir la edad de jubilación (un mes cada mes) hasta llegar a los 67 años en 2027, elevar el periodo de cotización de 35 a 37 años para tener derecho al 100% de pensión y ampliar el periodo de referencia para calcular la pensión de 15 a 25 años. Resultado: un recorte del 20% en la pensión para 2027.

Ahora, el Gobierno Rajoy, presionado también por Bruselas, pone en marcha una segunda reforma de las pensiones (esta vez por decreto y en solitario), que entra en vigor el 1 de abril. Se trata de recortar otros 4.000 millones de gasto de aquí a 2027, retrasando dos años las jubilaciones anticipadas y dificultando la jubilación parcial. Así se pretende retrasar la entrada en el sistema de muchos pensionistas, ya que la mitad de los que se jubilan cada año (280.000) son prejubilaciones (80%) o jubilaciones parciales (20%).

El cambio afecta por un lado a las prejubilaciones forzosas, por despidos (EREs), que podían hacerse a los 61 años y ahora suben (un mes cada mes) hasta llegar a la prejubilación a los 63 años en 2027. Un cambio que llega cuando la mayoría de grandes empresas ya han hecho ERES masivos (25.000 despidos entre Telefónica, Vodafone, Iberia, Bankia y otras Cajas, Santander+Banesto y otros bancos…) con prejubilaciones a los 61 años. Otra novedad: si ahora las empresas tenían que pagar el paro y las cotizaciones de los despedidos hasta la jubilación, ahora volverá a pagarlo el Estado (si no despiden a más mayores de 50 años de la proporción en plantilla), con lo que les saldrá aún más barato “aligerar plantillas”.

La reforma penaliza sobre todo las prejubilaciones voluntarias, que podían hacerse a los 63 años y se suben (un mes cada mes) para no poder prejubilarse hasta los 65 años en 2027. Además, se exigirán 35 años cotizados (ahora son 30) y sube el recorte de la pensión por cada año antes que uno se jubile: quitan del 6,5% al 8%, según los años cotizados. O sea, si alguien se jubila en 2027 a los 65 años, dos años antes de la edad legal (entonces 67), tendrá que haber cotizado 35 años y perderá hasta un 16% de pensión. También se sube dos años la jubilación parcial (a los 65 años en 2027), que permitirá ahora trabajar la mitad de jornada (antes hasta el 25%), con más cotización y más recorte de la media pensión.

Como “guinda” de esta reforma, se permite que los jubilados puedan seguir trabajando y cobrando la mitad de la pensión después de los 65 años (67 años en 2027), no a los que se prejubilen, a cambio de una baja cotización (6% la empresa y 2% el jubilado). Está bien, pero es “pura imagen” (para ingresar más cotizaciones), ya que bastantes problemas tienen los mayores para que no les despidan (para cambiarles por un joven por la tercera parte de sueldo) o encontrar un trabajo con más de 50 años como para encontrar un empleo jubilado.

Esta segunda reforma de las pensiones afecta a todos, porque retrasa dos años las prejubilaciones y baja su importe, pero sobre todo a los mayores de 55 años, un colectivo de 5.222.392 personas, de los que la mitad son inactivos (2.270.192) o están parados (530.700), con lo que son firmes candidatos a prejubilarse. Y ahora se les obliga a esperar dos años más (hasta los 65 en 2027) y tener 5 años más cotizados para pagarles hasta un 16% menos de pensión si se jubilan antes de los 67 años.

Además, el Gobierno Rajoy les ha hecho otro cambio: desde el 1 de abril, los futuros parados mayores  de 55 años (ahora hay 598.600 registrados)  no podrán cobrar el desempleo hasta la jubilación (426 euros al mes, que cobran ahora 347.000 parados +55 años) si tienen ingresos su mujer o un hijo menor de 26 años (+ 967 € al mes) o ambos (+725 € al mes cada uno).Un recorte que se suma a los dos recortes que les hizo el Gobierno en julio: subir este subsidio de 52 a 55 años (dejó fuera a 90.000) y cotizar por estos parados el mínimo (antes el 120% del mínimo), recortando así su futura pensión.

Con estas medidas, el Gobierno transforma a los mayores de 55 años en losni-ni-ni”: ni trabajo, ni desempleo (si tienen a un mileurista en casa), ni pensión (a esperar a los 65/67 años). En total, casi tres millones de españoles sin salida, que serían 6,2 millones de personas si bajamos el listón a los 50 años, una edad con la que las empresas ya no contratan.

Volviendo a las pensiones, los recortes no han acabado. El Gobierno va a crear un grupo de expertos para que preparen en 6 meses un catálogo de más reformas, como ha pedido Bruselas en febrero. Todo apunta a que este año habrá nuevas medidas. Por un lado, se suprimirá el revalorizar las pensiones con el IPC, como ya ha hecho Rajoy este año. Por otro, se podrían revisar los baremos de las futuras pensiones: exigencia de más años de cotización (ahora son 35) o más años de cómputo para calcular la pensión (ahora 25 y podría llegarse a toda la vida laboral). O adelantar cinco años la jubilación a los 67 años (prevista para 2027).Y en el futuro, retrasarla a los 68 o 69 años.

El problema de fondo es que las pensiones son una bomba de relojería, porque no salen las cuentas. Por un lado, crece la esperanza de vida (de 81 años ahora a 86,5 en 2048), con lo que las pensiones se van a duplicar (de las 9 millones actuales a 17 millones en 2050) y con ellas el gasto (del 10,1% del PIB al 13,7% en 2060), más que en el resto de Europa porque España es el país más envejecido. Y por otro, no crecerán igual los que trabajan y pagan las pensiones: hoy hay 3,4 personas en edad de trabajar (16-64 años) por cada pensionista (y sólo 1,9 trabajando), mientras en 2060 sólo habrá 1,6 activos por pensionista (y quizás 1,2 trabajando).

En definitiva: o aumentamos drásticamente el empleo o no habrá dinero para pagar las pensiones en el futuro y habrá que ir de recorte en recorte. La clave es reanimar la economía, recuperar los 3,5 millones de empleos perdidos y más, con un crecimiento basado en la industria, la tecnología y la exportación. Pero además, habrá que buscar nuevos ingresos para las pensiones, vía impuestos y más cotizaciones, porque si no, los recortes serán drásticos. No podemos conformarnos con repartir la miseria entre los pensionistas. Hay que aumentar el pastel, para que, tras una larga vida trabajando y cotizando, nos quede una pensión digna. Es lo mínimo.

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