España fue el primer país europeo en aprobar un Plan de Recuperación, el 27 de abril de 2021, para optar a las ayudas y créditos del Fondo “Next Generation EU”, unos 140.000 millones inicialmente adjudicados a España (70.000 en subvenciones a fondo perdido y 70.000 en créditos con bajo interés), con 4 objetivos básicos: la transición energética, la digitalización de la economía, las reformas económicas necesarias y la reducción de desigualdades regionales, sociales y de género. El Gobierno Sánchez envió el Plan a Bruselas el 30 de abril y un mes y medio después, el 16 de junio de 2021 lo aprobó la Comisión Europea (fue el primer Plan nacional aprobado), siendo ratificado por los ministros de Economía de la UE, el 13 de julio de 2021, “con la máxima calificación”.
jueves, 21 de mayo de 2026
Quedan 100 días para adjudicar Fondos UE
A partir de este domingo 24 de mayo, quedan 100 días para
adjudicar los proyectos que se financian con los Fondos
europeos, 103.000 millones de euros para el Plan de Recuperación
puesto en marcha en 2021, tras la pandemia. Y hay que correr, porque a
finales de marzo sólo se habían adjudicado 67.000 millones, el 71% de
los Fondos, y el plazo se acaba el 31 de agosto. En principio, lo
que no se adjudique se pierde, aunque el Gobierno ha pedido a Bruselas una
prórroga de 6 a 12 meses. Y además, aprobó este martes un Fondo soberano
(“España crece”), con recursos de estos Fondos UE para seguir
promoviendo inversiones después de 2026. Además, faltan
reformas por aprobar (bloqueadas en el Congreso) para conseguir el
7º pago de Bruselas, 24.166 millones, antes de finales de año. Es mucho
dinero, que debería anteponerse a las peleas políticas. Porque los Fondos
Europeos han sido y son claves para modernizar la economía,
crecer más y crear millones de empleos. Ahora, no se puede perder ni un euro. Enrique Ortega
España fue el primer país europeo en aprobar un Plan de Recuperación, el 27 de abril de 2021, para optar a las ayudas y créditos del Fondo “Next Generation EU”, unos 140.000 millones inicialmente adjudicados a España (70.000 en subvenciones a fondo perdido y 70.000 en créditos con bajo interés), con 4 objetivos básicos: la transición energética, la digitalización de la economía, las reformas económicas necesarias y la reducción de desigualdades regionales, sociales y de género. El Gobierno Sánchez envió el Plan a Bruselas el 30 de abril y un mes y medio después, el 16 de junio de 2021 lo aprobó la Comisión Europea (fue el primer Plan nacional aprobado), siendo ratificado por los ministros de Economía de la UE, el 13 de julio de 2021, “con la máxima calificación”.
A partir de ahí, el Plan de Recuperación empezó a andar
y enseguida llegaron los primeros Fondos europeos: el 17 de agosto de 2021, el
Tesoro español recibió la
primera transferencia de la UE: 9.036 millones en concepto de “prefinanciación”.
El primer
desembolso oficial condicionado (tras el anticipo de agosto) llegó el 27
de diciembre de 2021: 10.000 millones de euros, recibidos tras
confirmar la Comisión que España había cumplido 52 hitos y reformas.
El 27 de junio de 2022, la Comisión Europea aprobó un 2º desembolso oficial a España: otros
12.000 millones de euros de subvención, recibidos tras cumplir 40
hitos más. Ya en 2023, el 17 de febrero, la Comisión Europea
autorizó el
tercer desembolso condicionado para España: 6.000
millones de euros, que llegaron el 28 de marzo, tras confirmarse que España
había cumplido otros 29 hitos y objetivos en 2022. Y en pleno verano, el 26 de
julio de 2024, España
recibió el 4º pago condicionado, de 9.883 millones de euros, tras
confirmar Bruselas que había cumplidos 61 hitos y objetivos más. El 5º pago
fue el
que más tardó en llegar, el 8 de agosto de 2025, siendo el de mayor
importe: 23.100 millones de euros, 7.100 millones en subvenciones y
16.000 millones en créditos, tras solicitar España (en
las Navidades de 2022) recibir también créditos europeos, a cambio de más reformas.
El 6º pago de Fondos europeos lo
ha solicitado España el pasado 3 de marzo, por un importe de 7.256
millones de euros (6.205 millones en subvenciones y 1.051 millones en
créditos), tras justificar el cumplimiento de otros 78 hitos y objetivos. La
Comisión Europea aprobará este pago en mayo y lo ratificará el Consejo en
junio. Con ello, España habrá recibido este verano un total de 78.294
millones de Fondos europeos (60.511 millones en subvenciones a fondo
perdido y 17.783 millones en créditos), tras haber cumplido 343 hitos y objetivos
de reformas, el 70% del total, según el Gobierno. Y queda
por recibir este año el 7º y último pago, a solicitar en
septiembre, por un importe de 24.166 millones de euros (18.649 millones
en subvenciones y 5.517 millones en créditos), un pago elevado, que implica
aprobar los hitos y reformas pendientes (247) y adjudicar los proyectos en
trámite.
El problema es que Bruselas obliga a los paises a adjudicar
los proyectos del Plan de recuperación antes del 31 de agosto de 2026, so
pena de perder el dinero disponible (en el caso de España, esos 24.166
millones). Y España, como el resto, va retrasada en las adjudicaciones. Al
31 de marzo de 2026, España había adjudicado 67.000 millones de
euros, el 71% de los Fondos disponibles, según
el balance hecho por el vicepresidente Cuerpo en el Senado. Estos Fondos UE
ya adjudicados benefician a 1.460.000 adjudicatarios, entre empresas
(70% son pymes y micropymes) y particulares, habiéndose transferido
17.000 millones a las autonomías, 9.300 a las Corporaciones locales y 40.000 a
la Administración del Estado, quienes ahora deben gestionar los
proyectos. La mayoría son proyectos de digitalización, infraestructuras y
cohesión territorial (corredores Mediterráneo y Atlántico), proyectos
industriales y tecnológicos de vanguardia y proyectos de energías
renovables, transición energética y movilidad sostenible.
Como se ve, aún
quedan muchos proyectos por adjudicar (unos 27.000 millones de
euros) y poco tiempo para hacerlo, ya que el 31 de agosto es la fecha
límite para asignar todas las inversiones financiables con Fondos UE (subvenciones
y créditos) mediante la resolución de las convocatorias y licitaciones
pertinentes. Y, en paralelo, España deberá justificar ante Bruselas que ha
cumplido todos los hitos y reformas pendientes (247) que se exigen para
recibir el 7º y ultimo pago (esos 24.166 millones). Una doble carrera
contra reloj, donde la mayoría de paises europeos están retrasados,
como España.
Por eso, la propia Comisión
Europea aprobó en junio de 2025 una
Comunicación a los paises donde les pidió que agilizaran los
Planes de Recuperación, suprimieran las reformas que no se pudieran cumplir
y aumentaran los proyectos con mucha demanda. En cumplimiento de esta petición,
el Gobierno aprobó
el 9 de diciembre una “Adenda de Simplificación del
Plan de Recuperación”, para agilizar el proceso administrativo de
adjudicación, priorizando proyectos y acelerando la aprobación de los hitos
y objetivos que dan acceso a las subvenciones (79.854 millones en total),
reduciendo los créditos a pedir (iban a ser 83.200 millones y se quedan ahora
en 22.800, porque España tiene un buen acceso al crédito libre, ahora barato),
lo que permitirá reducir los hitos y reformas vinculados a estos créditos.
Tras
la Adenda de simplificación, se eliminan 17 reformas con rango de Ley
(difíciles de aprobar y que ya no se harán) y quedarán 230 hitos o reformas,
que habrá que aprobar antes del 31 de agosto. España
ya ha renegociado 5 veces con Bruselas los programas de inversión y
las reformas, con el objetivo de no perder ni un euro de subvenciones (79.854
millones), aunque podría perder algunos créditos (22.800 millones en total), o
cambiar esos proyectos por subvenciones. Por un lado, se adelantan objetivos
y se cambian unos proyectos por otros, intentando incluir programas de defensa
(como ha hecho Polonia), inicialmente fuera del Plan de recuperación. Y se
negocia que los Fondos no gastados puedan rescatarse después en forma de
Fondos estructurales, con margen hasta 2027. Y la última carta: el
presidente Sánchez
planteó en la última Cumbre informal de Chipre
(24 de abril) que el Plan de recuperación se ampliara 6 meses o un año
más, para poder adjudicar los últimos proyectos y las últimas reformas,
una prórroga que sería bien vista por otros paises.
Si es complejo adjudicar
en 100 días los proyectos pendientes (unos 27.000 millones), quizás resulta
más complicado aprobar
en este plazo los hitos y reformas pendientes, máxime cuando el
Gobierno está en una permanente “minoría parlamentaria”, con el “chantaje”
de Junts y la oposición a todo del PP y Vox. El problema (grave) es
que sin estas reformas no llegarán los Fondos UE de la 7ª entrega
(24.166 millones). Entre estas reformas
prometidas a Bruselas y que están paradas están la
subida de impuestos al gasóleo, la Ley de Industria, el proyecto de
Ley de la Función Pública, el proyecto de Ley de Familias, la Ley de mejora
de la protección del desempleo, el real decreto que refuerza la universalidad
de la sanidad, la Ley de Protección de la Competencia, el sistema de cuotas de
autónomos…Proyectos y reformas atascados en el Parlamento. Mientras, el
Gobierno busca vías para aprobar otras reformas con normas y Reglamentos que no
tengan que convalidarse en el Congreso.
Como vemos, adjudicar los últimos proyectos de inversión y aprobar
las últimas reformas en estos 100 días es una tarea gigantesca,
máxime sin la colaboración de la oposición. Pero debería ser una “prioridad
nacional”, porque España no puede permitirse perder ni un euro de los
casi 103.000 millones de Fondos europeos que nos corresponden (79.854
millones en subvenciones y 22.800 millones en créditos). Algunos
expertos estiman que, al ritmo actual de adjudicaciones y reformas, podríamos
perder el 10% (unos 10.000 millones).
El Gobierno Sánchez, además de presionar a Bruselas
para conseguir una prórroga, ha buscado una vía para recuperar el dinero que
no se gaste: este martes aprobó
la creación de un Fondo Soberano (“España Crece”) que
se financiará con 13.300 millones no gastados del Plan de Recuperación,
unos recursos que se destinarán al ICO (Instituto de Crédito Oficial, un
sucedáneo de “banco público”) para que con ellos financie proyectos de
inversión a partir de junio y, sobre todo, en 2027 y 2028. El
objetivo es que con estos “Fondos UE reciclados”, se puedan movilizar
inversiones por 120.000 millones de euros, arrastrando inversiones
privadas. El objetivo de este Fondo soberano (similar a los que
tienen Noruega y muchos paises del Golfo Pérsico) es seguir promoviendo
inversiones en sectores claves para modernizar la economía: digitalización,
descarbonización y sostenibilidad energética, tecnología, Defensa, vivienda
asequible y mejora de competitividad de las pymes. Ahora falta que la
Comisión Europea apruebe la creación de este Fondo “España Crece” con
Fondos UE.
En definitiva, España
tiene ante sí el mayor reto: cerrar en 100 días un Plan de Recuperación que
cumple 5 años y que ha transformado radicalmente la economía española,
disparando las inversiones en digitalización, energía, infraestructuras y
nuevas tecnologías. Este empujón de los Fondos europeos explica entre
el 10 y el 14% del crecimiento español entre 2021 y 2025, según
Funcas, que ha sido estos 5 años muy superior al de Europa (+21,9% creció el PIB en España, frente a +12,9% en la UE-27). Y junto al turismo, los
inmigrantes y las exportaciones, los Fondos UE han ayudado a crear
3.118.700 nuevos empleos en esos 5 años.
Ahora, no se trata de criticar si el cumplimiento del Plan
de recuperación va
lento o no (es el mayor reto inversor de nuestra historia para el
Estado, las autonomías, Ayuntamientos y empresas) y si se puede agilizar más
(hay más
de 3.700 funcionarios y empleados públicos trabajando en el Plan y se han
aportado ya más de 1,7 millones de documentos de verificación a Bruselas,
un tremendo reto burocrático). Lo importante es que hay que volcarse en estos 100
días que quedan, desde el Gobierno a todas las autonomías,
Ayuntamientos y empresas implicadas, para acelerar las adjudicaciones y
poner en marcha los proyectos. Y habría que lograr un pacto político
para que el Congreso trabajara a destajo (incluso en agosto) para aprobar como
sea las reformas que nos exige Bruselas, so pena de perder muchos millones.
Pero no parece que los políticos estén por acordar esta doble tarea, así que perderemos
dinero, proyectos y empleos. Es una “vergüenza nacional”.
España fue el primer país europeo en aprobar un Plan de Recuperación, el 27 de abril de 2021, para optar a las ayudas y créditos del Fondo “Next Generation EU”, unos 140.000 millones inicialmente adjudicados a España (70.000 en subvenciones a fondo perdido y 70.000 en créditos con bajo interés), con 4 objetivos básicos: la transición energética, la digitalización de la economía, las reformas económicas necesarias y la reducción de desigualdades regionales, sociales y de género. El Gobierno Sánchez envió el Plan a Bruselas el 30 de abril y un mes y medio después, el 16 de junio de 2021 lo aprobó la Comisión Europea (fue el primer Plan nacional aprobado), siendo ratificado por los ministros de Economía de la UE, el 13 de julio de 2021, “con la máxima calificación”.
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