EPA marzo 2026: "pincha" el empleo
El empleo ha “pinchado” en el primer
trimestre, como es habitual tras las Navidades y por la Semana Santa en abril. Pero
la pérdida (-170.300 empleos) ha sido la mayor desde 2013, quizás porque
la economía empieza a sufrir la guerra en Oriente Medio, que sube la
inflación y frena el consumo y la inversión. Hay 527.000 ocupados más que
hace un año y 2,6 millones más que hace 6 años (al inicio pandemia),
pero debemos estar atentos a la marcha de la economía esta primavera, para ver
si el Gobierno debe tomar nuevas medidas, algo que también debería
hacer Bruselas (como tras la pandemia y la guerra en Ucrania). De
momento, la pérdida de empleo afecta a los servicios, a las mujeres y a algunos
inmigrantes, mientras crece en la
industria, la construcción y el campo. Necesitamos un Plan para
relanzar las contrataciones en los sectores y regiones más afectadas y reformar
las oficinas de empleo (SEPE), porque funcionan mal. Atentos al
empleo, lo más importante.
Enrique Ortega
El primer trimestre del año suele ser malo
para el empleo, por el fin de las Navidades y el menor consumo en la
“cuesta de enero”. Además, este año la Semana Santa (29 marzo al 5 de
abril) ha caído mayoritariamente en abril, lo que ha restado empleo
entre enero y marzo. Por todo ello, en el primer trimestre se perdieron -170.300
empleos, casi el doble que en el primer trimestre de 2025 (-92.500) y más
que en 2024 (-139.700), según
la EPA publicada este martes. Con todo, a finales de marzo había en España 22.293.000
ocupados, un máximo histórico en este mes. Y trabajan en
España 2.611.700 personas más que hace 6 años, al inicio de la pandemia
(19.681.300 ocupados en marzo 2020).
El empleo ha caído entre los hombres (-80.100
ocupados), pero más entre las mujeres (-90.200 ocupadas). Y lo han
perdido más los trabajadores españoles (-137.300 empleos) que los
extranjeros (-59.000 ocupados), mientras ganaron empleo los que tienen doble
nacionalidad (+26.100 ocupados). La pérdida de empleo se ha
dado casi en exclusiva en el sector privado (-191.400 empleo), mientras crecía algo en el sector
público (+21.100 empleos, por las oposiciones). Y se ha perdido más empleo entre
los trabajadores maduros (-78.000 empleos entre 40 y 54 años) y los
más jóvenes (-32.800 empleos perdieron los de 25 a 40 años).
El empleo lo han perdido los servicios
(-228.400 ocupados), sobre todo por el comercio (-106.700) y el
transporte (-51.700), por el fin de las Navidades y rebajas, así como la
hostelería (-47.900 empleos), la información y comunicaciones
(-51.900) y el servicio doméstico (-48.400 empleos, por la exigencia de
altas y la subida del SMI). Sin embargo, subió el empleo en el primer
trimestre en la educación (+45.000) y la sanidad (+34.500
ocupados), así como en la industria (+28.100), la construcción (+17.500)
y el campo (+12.500), sectores claves que reflejan el crecimiento de la
economía. Y por
autonomías, han perdido más empleo Cataluña (-46.300),
Baleares (-40.900) y Madrid (-10.700
ocupados), ganándolo en el primer trimestre sólo Canarias (+17.000),
Aragón (+8.700) y Murcia (+5.500).
La caída del empleo al inicio de 2026 ha provocado también un aumento del paro,
que subió en +231.500 desempleados, un aumento récord desde 2013,
debido a que han aumentado mucho los que buscan empleo, los “activos”: +61.200,
el tercer mayor aumento en los últimos años, por el aumento de mujeres
que buscan trabajo (+46.700, frente a +14.400 hombres) y, sobre todo, por
el aumento de inmigrantes activos (+65.800, mientras bajan en 4.600 los “activos”
españoles. Con ello, España alcanza un nuevo récord histórico de “activos”, personas
que trabajan o buscan trabajo: 25.001.600 en marzo. Esto supone que,
aunque crezca el empleo en los próximos meses, el paro bajará menos, porque hay
más gente buscando trabajo (sobre todo mujeres e inmigrantes).
Con este aumento del paro, son ya 2.708.600 las personas
que están en paro, un 10,83% de las personas en edad de trabajar, según la EPA, con lo que
se vuelve a superar el listón del 10% de tasa de paro (bajó al 9,93% en
diciembre de 2024). Una cifra elevada de paro, aunque tenemos 604.400
parados menos de los que había en España hace 6 años, al
inicio de la pandemia (3.313.000 parados en marzo de 2020, el 14,41% de la
población activa). El paro subió más en este primer trimestre entre las
mujeres (+137.000 paradas) que entre los hombres (+94.500), más entre
los extranjeros (+124.800) que entre los españoles y con doble
nacionalidad (+106.700 parados) y más entre los trabajadores maduros (+155.000
entre 25 y 54 años) que entre los más jóvenes (+32.600 parados entre 16 y 24
años). Por sectores, crece sobre todo en los servicios (+162.100, la
mitad por el turismo y la hostelería), en la industria (+13.000) y la
agricultura (.9.500 parados), mientras cayó sólo en la construcción (-11.700
parados). El paro
aumentó sobre todo en Cataluña (+84.400), Comunidad Valenciana
(+41.200), Baleares (+39.800) y Madrid (+35.400), bajando sólo en
Canarias (-14.400 parados), Extremadura (-1.800), Murcia (-1.200), Andalucía
(-1.100) y Melilla (-900).
Mientras sube el paro, hay algunos datos
de fondo importantes. Por un lado, todavía hay 850.700 hogares
donde todos sus miembros están en paro: +78.500 que a
finales de 2024, aunque son 32.200 menos
que hace un año. Por otro, sube el porcentaje de parados que cobran el
desempleo: cobraban alguna ayuda en febrero 1.842.216 parados, 76,13%
de los parados registrados en las oficinas de empleo, frente al 66,77% hace un
año, según
los datos de Trabajo. Pero la mayoría (923.462) cobran un
subsidio asistencial (480 euros al mes), mientras sólo 918.754 parados
registrados cobran el subsidio contributivo (1.035,70 euros mensuales).
Y ha subido el número de parados que llevan
más de 1 año sin trabajo (949.200 parados), aunque baja al 35% (eran
el 38,19% hace un año) el porcentaje de “parados de larga duración”,
que tienen mucho más difícil recolocarse.
Pero lo más preocupante es que la tasa de paro ha subido en el primer trimestre,
del 9,93% en que estaba a finales de 2024 al 10,83% ahora, aunque es
mucho más baja de la que teníamos hace 6 años (14,4% en marzo de 2020). Una tasa
muy alejada de Europa, donde es casi la mitad (5,9% en la UE-27 y 6,2%
en la zona euro), siendo aún menos en Alemania (4%), según
Eurostat. Y ha subido este trimestre la
tasa de paro juvenil (menores 25 años), que en España es el 24,5%,
frente al 15,3% en Europa y el 7,4% en Alemania. Además, persiste el problema
de que hay
2 Españas en el paro. Una, 10 regiones con alta tasa de paro: Ceuta
(26,1%), Melilla (21,4%), Andalucía (14,66%), Baleares (13,79%),
Extremadura (13,25%), Castilla la Mancha (12,97%), Comunidad
Valenciana (11,75%), Canarias (11,40%), Murcia (10,84%) y Cataluña
(10,12%). Y otra, las 9 regiones que tienen una tasa de paro casi “europea”: Cantabria
(7,86%), Madrid (7,91%), País Vasco (8,23%), Aragón (8,37%), Galicia (8,96%),
Asturias (9,02%), Castilla y León (9,04%), Navarra (7,49%), La Rioja (9,62%, según la reciente EPA de
marzo.
Con todo, lo más positivo sigue siendo la mejor
calidad del empleo que se crea en España, tras la reforma laboral de
2022. Este
primer trimestre, el 43,26% de los contratos firmados fueron indefinidos,
casi como hace un año (43,07%) y algo menos que hace dos años (44,5% el primer
trimestre de 2024), pero un porcentaje muy superior a los de 2023 (38,7%),
2021 (10,9%) y la media de 2014 a 2020 (sólo entre el 6 y el 8% de
los contratos eran indefinidos). Con ello, ya hay 16,24 millones
de asalariados con contrato indefinido, el 85,23% del total,
frente al 74,61% de trabajadores fijos a finales de 2021. Los que apenas
bajan son los contratos a tiempo
parcial (-40.000 en el último año), que superan
los 3 millones de asalariados (3.035.900 en marzo), sobre todo por las mujeres
(2.175.600, el 71,6% de estos contratos de jornada reducida), que
trabajan a tiempo parcial porque no encuentran trabajos a jornada completa o
para cuidar a hijos y mayores.
Ahora, en 2026, el Gobierno y los expertos creen que España
seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero menos que
en 2023 (+783.000 empleos), 2024 (+468.000) y 2025
(+605.400 empleos) , porque creceremos algo menos (+2,2 %
en 2026, frente al +2,8% que crecimos en 2025 y el +3,2% en 2024). La previsión
enviada por el Gobierno a Bruselas, en octubre de 2024, apostaba
por crear casi 500.000 nuevos empleos este año 2026 (+494.878), con el objetivo de que España roce
los 23 millones de ocupados (22.989.350 en 2026) y baje su tasa de paro
del 10% en 2026 (ahora volvió al 10,83%).
Pero todos estos cálculos se hicieron antes de que EEUU e
Israel atacaran Irán, el 28 de febrero pasado, desencadenando una guerra
que ha disparado los precios de la energía y los
carburantes, aumentando la inflación en marzo en toda en
Europa (+0,7%, hasta un 2,8% anual) y más en España: +1,2%
en marzo, según el INE,
la mayor subida en un mes desde junio de 2022, lo que coloca la inflación media en el 3,4%,a
pesar de las ayudas del Gobierno (5.000 millones), que han conseguido moderar de
momento la subida de los carburantes y la luz.
El
vicepresidente económico señaló este martes que el conflicto de Oriente
Medio subirá la inflación en España este año, del 2,1% previsto al
3,1% anual, aunque el Gobierno mantiene de momento su previsión de
crecimiento para este año en el +2,2% . Pero si el conflicto se
alarga, su coste (500
millones diarios para Europa) disparará la inflación y recortará el consumo
y la inversión, frenando el crecimiento más de lo previsto (en privado, el Gobierno cree que recortará el PIB un -0,4% este año) y creando menos
empleo del esperado. De hecho, el
FMI ha recortado en abril el crecimiento
previsto para España: lo rebajan al +2,1%, dos décimas menos de lo que
estimaban en enero.
El Gobierno debe estar muy atento a los efectos de la
guerra de Oriente Medio en las empresas y el empleo, utilizando la doble
vía de las ayudas estatales (directas o indirectas) y los ERTES (posibilidad de enviar temporalmente
una parte de la plantilla al paro, como se hizo tras la pandemia y la guerra de
Ucrania). Y el
presidente Sánchez debe seguir presionando a Bruselas para
que la Comisión apruebe un paquete de ayudas frente a las
consecuencias de esta guerra, algo que rechazaron
en la reciente Cumbre de Chipre, aunque fue muy útil para que los
paises europeos afrontaran la crisis de la pandemia y de Ucrania. Europa
apenas crece y esta crisis puede estancarla aún más (la zona euro sólo
crecerá un 1,1% este año y Alemania el 0,8%, según el FMI), por lo que urge
tomar nuevas medidas extraordinarias, para reanimar el crecimiento y el
empleo. Y lo mismo debe hacer el Gobierno en España.
Ahora habrá que ver si este “pinchazo” del empleo
en el primer trimestre es el habitual en estas fechas (aunque ha
duplicado la caída habitual de empleo) o si es el primer signo de que
la guerra de Oriente Medio y la
incertidumbre internacional se empiezan a notar en nuestra economía,
frenando el crecimiento y empleo futuros. Para evitarlo, es clave que los
Gobiernos de Europa y España reduzcan la incertidumbre, con
ayudas y medidas eficaces, además de seguir presionando para acabar esta guerra
ilegal e irracional. Porque la incertidumbre puede afectar a los
hogares, reduciendo su consumo (más si sube la inflación), uno de los
motores del crecimiento de la economía. Otro es la inversión empresarial,
que se está recuperando gracias a los Fondos
europeos (ojo: terminan en agosto),
pero que podría frenarse si las empresas e inversores no ven claro el futuro.
Y el tercer motor del crecimiento, las exportaciones, también podrían “pinchar”
este año, por los aranceles y los problemas en el comercio mundial.
En resumen, los datos de empleo y paro son malos, pero
habrá que esperar a ver si mejoran con la primavera y el verano, como
es habitual todos los años, o si la guerra puede poner en peligro nuestro mayor
crecimiento y empleo. Eso requiere que el Gobierno español siga muy
atento la coyuntura, por si hay que tomar medidas específicas para
reanimar la economía y el empleo, medidas que debería volver a tomar
Europa. En paralelo, habría que estudiar un Plan
para relanzar las contrataciones en los sectores y autonomías donde
más cae el empleo y no olvidarse de
reformar las oficinas de empleo (SEPE), porque siguen
funcionando mal. Ojo al empleo, que debe ser la gran prioridad
nacional.
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