jueves, 9 de abril de 2026

Aumenta el empleo de los mayores

Nos han vendido que hay casi 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, otro máximo histórico. Pero no destacan que el empleo que más crece es el de los mayores de 60 años: de los 2,47 millones de nuevos afiliados desde 2019, la tercera parte (+783.037) son afiliados con más de 60 años, la franja de edad que más crece. Y el empleo de los mayores se ha triplicado desde 2005 (entre 60 a 64 años) y cuadruplicado (entre 65 y 69 años), gracias sobre todo a la mayor ocupación de las mujeres, el envejecimiento de la población y porque los mayores buscan complementar los ingresos familiares, en sanidad, cuidados, inmobiliarias, educación, comercio y servicios públicos, los trabajos con más mayores. Pero a la vez, los mayores tienen más paro de larga duración, porque las empresas no contratan mayores, sin poder jubilarse anticipadamente. De hecho, en España hay menos ocupados mayores que en Europa. Hay que aprovechar el talento “senior” y facilitar su relevo a los jóvenes.

                            Enrique Ortega

La población envejece en toda Europa y más en España, porque tenemos más esperanza de vida. Los mayores de 60 años llevan décadas creciendo y en el último Censo del INE (1 enero 2026) eran ya 13.836.095 personas, el 27,91% de la población total de España (49.570.725 habitantes). De ellos, 3.397.543 tienen entre 60 y 64 años, 2.939.512 tienen entre 65 y 69 años y los 7.499.040 restantes tienen 70 años y más años (18.751 con 100 años o más). Esta cifra de “mayores” supone un fuerte aumento desde principios de siglo, por el progresivo envejecimiento de la población en España: en el año 2000 había 8.766.511 españoles “mayores” (60 años y más), el 21,64% de la población, pasando a 11.079.928 mayores en 2015 (el 23,76%) y a los 13.836.095 mayores de 60 años ahora (27,91% del total). Así que tenemos 5 millones de mayores más (+5.069.584) que a principios de siglo.

De estos 13,8 millones de “mayores” (60 años y más), la mayoría son “inactivos (ni trabajan ni buscan trabajo): son 11.082.300 mayores “inactivos”, según la EPA de 2025, básicamente personas mayores de 65 años (los inactivos de 60 a 64 años son solo 1.343.500 personas), especialmente los que tienen 70 años y más (7.170.400 son “inactivos”).

Lo que ha pasado estos últimos años es que han aumentado los mayores “activos”, los que se han puesto a buscar trabajo y trabajan o están en paro. Con ello, los mayores de 60 a 64 años han alcanzado un récord histórico de actividad: en diciembre de 2025 había más de 2 millones activos (2.030.300), +44% que en 2019 (1.409.000 activos). Y la mayoría de ese aumento de actividad se debe a las mujeres (+331.600 activas desde la pandemia), más que a los hombres (+290.000 activos), en muchos casos porque se han lanzado al mercado de trabajo tras cuidar a hijos y padres. Pero donde más se ha disparado la actividad es entre los mayores de 65 a 69 años: hay ahora 413.400 activos, +138% más que en 2019 (173.300 activos), otro máximo histórico, dándose la circunstancia de que las mujeres activas de 65 a 69 años (207.000) superan a los hombres (206.400).

Hay más mayores que nunca buscando trabajo y más mayores trabajando. En marzo de 2026, había 2.297.471 mayores de 60 años afiliados a la Seguridad Social (el 10,5% del total, de los 21.882.146 afiliados medios, una cifra récord). Pero lo más llamativo es que la afiliación de los mayores de 60 años es la que más crece desde la pandemia: de los 2.473.609 afiliados nuevos (+12,47% de aumento desde 2019), 783.037 afiliados nuevos son mayores de 60 años (+51,6%, cuatro veces la subida total de afiliados). De hecho la afiliación de los mayores de 60 a 64 años crece desde la pandemia un +41,8% y la de los mayores de 64 años crece un +107%, frente al +15% que crece la afiliación entre 25 y 29 años, el +10,4% que crece entre 45 y 49 años o el +24,6% que crece entre 55 y 59 años, según la SS. Y lo que más crece, otra vez, es la afiliación de las mujeres mayores (+56%) frente a los hombres (+48%).

Otra estadística que confirma el aumento del trabajo de los mayores es la última EPA del INE (diciembre 2025). Ahí se confirma que en España trabajan 2.349.500 mayores (algunos más de los afiliados: 2.297.471 mayores) y que son 903.800 empleados mayores más que en 2019, lo que indica que más de un tercio (el 36,2%) de todo el empleo creado desde la pandemia (2.496.400 nuevos empleos) ha sido para los mayores. El empleo de los mayores es el máximo de la serie histórica y  crece en todas las franjas de mayores desde 2005, pero sobre todo entre los que tienen de 65 a 69 años: se triplica en la franja de 60 a 64 años (de 697.200 empleados en 2005 a 1.820.200 en 2025), se cuadruplica en la franja de 65 a 69 años (saltando de 93.300 ocupados a 390.300 en 2025) y crece menos entre los de 70 y más años (de 53.700 empleados en 2005 a 69.500 en 2025).

Los datos de la EPA revelan que la mayoría del trabajo de los mayores de 60 años se concentra en el sector servicios (ahí trabajan el 76,2% de los ocupados con más de 55 años), seguidos muy de lejos por los que trabajan en la industria (12,2%), la construcción (7%) y el campo (donde trabajan el 4,6% de mayores restante). Por ocupaciones, según el SEPE, la mayoría de estos trabajadores “mayores” se concentra en sanidad, servicios sociales y residencias de ancianos, actividades inmobiliarias y financieras, educación, consultoría, transporte y logística, administración y gestión, comercio y ventas, además del sector público (el 16,4% de los empleados públicos tienen entre 60 y 64 años).

Lo llamativo es que una buena parte de estos trabajadores “mayores”, sobre todo los que han conseguido trabajo tras la pandemia, son mujeres, con muchos contratos a tiempo parcial (el 27% de las ocupadas de 65 a 69 años) y un aumento de los autónomos (un tercio de las mujeres que tienen 65 años o más), porque muchos de estos trabajadores mayores (básicamente las mujeres) buscan aumentar sus años de cotización (truncados por los cuidados a hijos y padres), para poder mejorar su futura jubilación.

El empleo de los mayores de 60 años se ha disparado en las dos últimas décadas (y sobre todo tras la pandemia) por el envejecimiento de la población (por la mayor esperanza de vida), la mayor incorporación de las mujeres al trabajo y el retraso de la edad de jubilación, tanto por imperativo legal (66 años y 10 meses en 2026 y será de 67 años en 2027) como porque muchos “mayores” de 66 años se encuentran con fuerza y salud para seguir trabajando (máximo si les corresponde una pensión baja, que tratan de mejorar). Todo ello explica que la tasa de empleo de los mayores (% de los que trabajan sobre el total) haya alcanzado un récord en 2025 (el máximo desde 1970), según este estudio de Funcas: son el 53% de los que tienen entre 60 y 64 años (58,3% los hombres y 48,1% las mujeres)  y el 14% (13,7% los hombres y 11% las mujeres) entre los que tienen entre 65 y 69 años.

Un gran salto en el empleo de los mayores, pero todavía trabajan menos en España que en la media de Europa, según el estudio de Funcas. Así, el porcentaje de varones de 60 a 64 años que trabajan en España (58%) nos sitúa en el puesto 19 de los 27 paises UE, donde en 7 paises trabajan más del 70% de los mayores de 60 a 64 años (Paises Bajos, Chipre, Dinamarca, Hungría, Chequia, Alemania y Suecia). Y el porcentaje de mujeres de 60 a 64 años que trabajan en España (47,8%) nos coloca en el puesto 15ª de la UE, donde hay 3 paises que superan el 70% (Estonia, Suecia y Letonia), siendo el 65% en Alemania. Y en el tramo de 65 a 69 años, los varones que trabajan (13,5%) nos sitúa en el puesto 23 de la UE-27, donde hay 5 paises que superan el 35% (Dinamarca, Estonia, Irlanda, Paises Bajos y Suecia). Y el porcentaje de mujeres con trabajo (11% entre 65 y 69 años) sitúa a España en el puesto 19 de la UE-27, donde hay 4 paises que superan el 25% (los 3 bálticos y Suecia).

En definitiva, que el porcentaje de mayores españoles que trabajan es el más alto desde 1970, pero todavía tenemos un margen de mejora, dado que estamos muy por debajo del empleo de los mayores en la mayoría de Europa. Y eso se debe a una menor formación de muchos mayores(el 53,8% de los parados mayores de 55 años no tienen la ESO) y a sus dificultades para adaptarse a la digitalización y las nuevas tecnologías. Pero además, las empresas sufren un alto nivel de “edadismo”, de rechazo a contratar mayores de 55 años (y con más de 60 es “imposible”), con lo que 7 de cada 10 parados mayores de 55 años piensan que no volverán nunca a trabajar”, según una Encuesta de Adecco.

El resultado es que los mayores de 60 años tienen en España una alta tasa de paro (9,24% en diciembre 2025 los mayores de 55 años, según el INE), algo menos que la tasa de paro general (9,93%), pero mucho mayor en las mujeres mayores (10,72%), bajando mucho en los hombres mayores de 55 años (7,92% de paro). Lo peor es que los parados mayores ha crecido mucho desde la pandemia: son 237.100 parados (diciembre 2025), el 9,5% de todos los parados y un 23,7% más que en 2019, cuando el total de parados bajó. El paro de 60 a 65 años ha subido de 181.500 a 210.100 (+28.600) y el paro de 65 a 69 años se ha duplicado desde la pandemia (de 10.100 a 23.100 parados), más otros 3.900 parados de 70 años y más. Y lo peor es que la mayoría de estos parados “mayores” no encuentran empleo y engrosan el paro de larga duración (más de 1 año sin trabajar): hay 126.600 parados más de 1 año entre los de 60 a 64 años (el 60,2% del total), 13.100 entre los parados de 65 a 69 años (el 56,7%) y otros 1.800 parados mayores de 70 años (el 46%, todos hombres). En total, 141.500 parados de larga duración con más de 60 años, la mayoría “sin salida”.

Muchos de estos mayores en paro y que no encuentran empleo (a pasar del aumento del trabajo de los mayores) tienen que acogerse al paro de los mayores de 52 años (si cumplen los requisitos) y esperar cobrando este paro asistencial (480 euros mensuales) hasta que puedan jubilarse legalmente (a los 67 años y 10 meses este año o a los 65 años si han cotizado 38 años y 3 meses). En 2025, un tercio de todos los parados que cobraban subsidio asistencial eran mayores de 60 años: 265.514 parados mayores subsidiados, el doble de los que cobraban esta ayuda en 2013 (125.647 parados mayores).

Además, en los últimos años se han aprobado cambios legales (en 2021 y 2022) para penalizar a los mayores que se jubilan anticipadamente, incentivando a la vez a los que retrasan su jubilación. Eso dificulta la situación de los parados mayores, que han de esperar más tiempo para jubilarse (hasta los 65 años si han cotizado suficiente o hasta los 66 años y 10 meses este año). La reforma penaliza a los mayores sin empleo pero ha mejorado las cuentas de la Seguridad Social, porque tiene a más mayores cotizando y menos cobrando pensión. De hecho, las jubilaciones anticipadas han caído drásticamente: de ser 123.498 en 2021 (el 39% de las nuevas jubilaciones) han bajado a 104.655 en 2025 (el 27,9% del total). Y la edad media real de jubilación ha subido de 64,4 años (2019) a 65,3 años en 2025.

Ahora, el objetivo de la Seguridad Social es que haya más mayores que retrasen su jubilación, lo que servirá para que haya más mayores que trabajen. La nueva normativa, pactada entre Gobierno, sindicatos y patronal, entró en vigor el 1 de abril de 2025 y se centra en 3 tipos de jubilaciones. Una, la jubilación demorada: se aumentan los incentivos para que un trabajador retrase su jubilación. Ya había un incentivo, aprobado en 2022, para aumentar un 4% cada año la pensión de quien la retrase. Ahora, se mejora este incentivo: se cobrará el extra por cada 6 meses de demora, sin esperar al año. El 2º cambio afecta a la jubilación activa, a quienes compatibilizan pensión y trabajo un tiempo. Esto ya se podía hacer, pero se introduce una mejora clave: se elimina el requisito de tener una carrera cotizada completa (38 años y 3 meses) y se permite compatibilizar pensión y trabajo a los que hayan cotizado 15 años. El tercer cambio afecta a la jubilación parcial, que permite compatibilizar la jubilación anticipada (a los 63 años si ha cotizado suficiente) con un trabajo por cuenta ajena con reducción de jornada: ahora se permite una reducción del 25 al 50% de la jornada, pero puede llegar al 75% de reducción si se contrata a un joven como relevo (y además, en este caso, se permite la jubilación parcial a los 62 años). La pensión que cobrará el jubilado parcialmente será en función de lo que recorte su jornada como trabajador.

En definitiva, se busca aumentar los mayores que trabajan, ahora que una persona no es viejo a los 65-67 años y necesitamos más gente que trabaje y reducir el gasto en pensiones. Sobre todo porque en 2050, el 30,4% de la población tendrá más de 65 años (ahora son el 21%). Hay que facilitar que estos mayores tengan menos paro y trabajen más años, para que aporten su experiencia y talento. Pero, en paralelo, hay que facilitar su relevo por jóvenes, que los mayores trabajen menos horas para dar entrada a jóvenes y formarles. Un contrato de relevo que no funciona ahora, por el exceso de requisitos y el desinterés empresarial, pero que resulta imprescindible para repartir mejor el crecimiento y el empleo entre mayores y jóvenes. Un pacto generacional imprescindible.  

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