El estudio
revela que la IA puede aumentar la productividad de las
empresas, mejorar los servicios públicos y generar oportunidades de empleo
cualificado, aunque también reconoce que puede intensificar las
desigualdades entre trabajadores y empresas. Y, sobre todo, el gran
temor que acarrea la IA es que suponga pérdida
de empleos, como se ha visto recientemente en Microsoft, Amazon y
Telefónica (el
ERE se ha justificado por la IA). De hecho, un
estudio del FMI (2024) revelaba que el 40% de los empleos del mundo
(1.320 millones) se verán afectados por la IA, perdiéndose
algunos y modificándose otros. Y
otro estudio de 2025, del World Economic Forum, vaticina que se perderán
92 millones de empleos en esta década por la IA, aunque también se
crearán 170 millones de empleos, lo que dará un aumento del empleo neto de
78 millones para 2030.
lunes, 11 de mayo de 2026
Despidos "justificados" por la Inteligencia Artificial
En los cuatro primeros meses de 2026, las grandes
tecnológicas (Amazon, Meta, Oracle, Microsoft y Dell) han despedido a
92.272 trabajadores, justificándolo por la aplicación de la Inteligencia
Artificial (IA). Y también ha pasado en España (Amazon o Telefónica),
donde están cayendo los empleos tecnológicos desde septiembre de 2024
(-48.900 empleos), acogiéndose a la implantación de la IA, una “excusa”
para ajustar plantillas con menos coste, según denuncian los sindicatos.
La realidad es que 1 de cada 5 empresas españolas utilizan ya la
Inteligencia Artificial, lo que pone en peligro muchos empleos: un reciente
estudio revela que 1 de cada 5 empleos (entre el 18 y el 22%) están ya expuestos
a la inteligencia artificial en España, más entre las mujeres y trabajos
como la información, la informática y consultoría, telecomunicaciones, comercio
y turismo, logística y transporte, inmobiliarias, administrativos y finanzas y
seguros. Frente a este riesgo laboral por la IA (sea “excusa” o “realidad”)
sólo queda destinar más recursos públicos y privados a formarse
mejor. Ya. Europa está retrasada en la carrera por la
IA, tanto en tecnología como en inversiones, pero los europeos y las
empresas se están subiendo al tren de la IA, aunque lo conduzcan los
gigantes estadounidenses y chinos. Así, en 2025, 1 de cada 3 europeos de
16 a 74 años (el 32,7%) utilizó herramientas de IA generativa, según
los datos de Eurostat. La mayoría los utilizó para fines personales (el
25,1%), aunque también para trabajar (15,1%) y para formarse (el 9,4% para su
educación). El mayor uso de la IA se dio en los paises nórdicos y centro
Europa (56,3% en Noruega, 48,4% de la población en Dinamarca, 47% en Suiza,
46,6% en Estonia, 46,3% en Finlandia,44,9% en Irlanda, 44,7% en Paises Bajos, 42%
en Suecia y Bélgica). España se sitúa en el puesto 16º, con un
37,9% de adultos que la han utilizado, por delante de Francia (37,5%), Alemania
(32,3%) e Italia (19,9%).
En cuanto a las empresas, 1 de cada 5 empresas europeas
(20%) con más de 10 empleados utilizaron tecnologías de IA para sus
negocios en 2025, según
Eurostat, lo que supone un gran salto: en 2021 utilizaban esta tecnología
el 7,7%, el 8,1% en 2023 y el 13,5% en 2024. Otra vez, los paises con más
empresas utilizando la IA son los nórdicos y centro Europa: Dinamarca (42% de
las empresas), Finlandia (37,8%), Suecia (35%), Bélgica (34,5%), Luxemburgo
(33,61%), Paises Bajos (33,21%), Austria (29,95%), Noruega (28,89%) y Alemania
(25,97%). España (con el 20,7% de empresas utilizando la IA) ocupa el
puesto 13º en este ranking empresarial, por delante de Irlanda (19,64%),
Francia (18,16%) e Italia (16,40%).
En España, la utilización de Inteligencia
Artificial (IA) dio un enorme salto en 2025, sobre todo en las grandes
empresas, como Amadeus, Indra, Telefónica o Grifols, que están
desplegando la IA en procesos críticos. De momento, la IA afecta ya a 1
de cada 5 empleos en España (entre el 18 y el 22%), según
un reciente estudio de la Universidad Politécnica de Valencia. Su mayor o
menor utilización depende de sectores y territorios: se utiliza más en
servicios avanzados, comercio, educación, sanidad e información y comunicación,
especialmente en Madrid y Barcelona (21,5%), siendo baja la exposición en
Castilla y León, Castilla la Mancha y Aragón, por el mayor peso de la
agricultura, la construcción y la industria tradicional. Y están más
“expuestos” a la IA los empleos femeninos, porque se concentran en
sectores con más uso de la IA (educación, sanidad, servicios administrativos,
comercio y actividades sociales).
Pero la pérdida de empleo por la IA ya está
aquí y se ha agravado en 2026, especialmente en EEUU. Así, entre enero
y abril de 2026, varios gigantes tecnológicos han
anunciado 92.272 despidos en todo el mundo (básicamente en USA), “justificándolos”
por la aplicación de la Inteligencia Artificial: Oracle (30.000 despidos, el
19% de su plantilla), Amazon (28.000 despidos, el 2% de su plantilla mundial),
Dell (11.000 despidos, el 10% de sus empleados), Microsoft (8.750 despidos, el
7% de su plantilla USA), Meta (8.000 despidos, el 10% de su plantilla), Block
(4.000 despidos, el 40% de la plantilla), Nordea (1.500 despidos, el 5% de su
plantilla), Snap (1.000 despidos, el 16% empleados), Majorel (769 despidos, el
60% del personal), Pinterest (700 despidos, el 16% plantilla)… Y algunos de
estos “ajustes” afectan
a España, como los de Amazon (791 despidos aquí) o la
consultora tecnológica Inetum, que ha despedido a 400 empleados en
España (5% plantilla), que se suman al último ERE de Telefónica, en
noviembre pasado (4.772 despidos, el 35% de la plantilla).
Ha habido más despidos en otras grandes empresas este año
(ver
listado), pero las señaladas son las que han
justificado sus ajustes por la introducción de la IA, aunque los
sindicatos denuncian que en muchos casos se ha utilizado como “excusa” para
recortar plantillas y trasladar servicios (como Call Centers) a India o Bangladesh.
De entrada, los
más afectados por estos despidos han sido empleados con tareas
administrativas, traductores, programadores y consultores, más empleos de
atención a proveedores y clientes, periodistas y, en general, “trabajos en
oficina ante un ordenador”.
Muchos expertos dudan de que la IA sea capaz de aportar tanta
productividad como para prescindir de tantos empleos y creen que se trata
de una “excusa” para reducir costes y aumentar beneficios. Y sobre todo, para
poder seguir invirtiendo en IA: sólo en el primer trimestre de 2026
(mientras despedían), los 4 gigantes tecnológicos (Amazon, Alphabet, Microsoft
y Beta) han invertido
130.625 millones de dólares en proyectos de IA (Centros de datos, chips e
investigación), una cifra mensual que supera la inversión de todo el Proyecto
Manhattan ( 1ª bomba atómica). Y se estima que estos 4 grandes inviertan
715.000 millones de dólares en IA en 2026, casi el doble que en todo 2025
(375.000 millones de dólares). Por eso necesitan ajustar al máximo plantillas y
costes, así como conseguir capital e inversiones.
Mientras los despidos “por la IA” se generalizan en EEUU,
en España también asistimos a una pérdida de empleo en el sector tecnológico, según
revela este estudio de UGT: desde septiembre de 2024 hasta marzo de 2026 (último
año y medio), el empleo “tecnológico” ha caído en España en 48.900 ocupados,
una reducción del 4,5% frente al 2,15% que creció el empleo total en ese tiempo
(+470.000 empleos). Esta caída contrasta con el impulso al empleo tecnológico
en España entre 2020 (menos de 800.000 empleos de este tipo) y 2024
(1.096.700 empleos tecnológicos), un empleo que se ha reducido después, hasta
los 1.047.800 empleos tecnológicos registrados en marzo de 2026 (-48.900).
En el primer trimestre de 2026, el último dato de la EPA, el
empleo tecnológico ha seguido cayendo, sobre todo en programación,
consultoría y otras actividades relacionadas con la informática (512.100
empleados, 23.400 menos que a finales de 2025), telecomunicaciones (113.100 empleos, 11.800 menos) y en servicios
de información, que incluye procesado de datos y portales web (17.000
ocupados, 8.600 menos que a finales de 2025). Sólo creció ligeramente el empleo
en este primer trimestre en los servicios de arquitectura e ingeniería, ensayos
y análisis técnicos (313.600 ocupados, +7.400 que en 2025) y en investigación y
desarrollo (92.000 ocupados, +1.400 que a finales 2025).
Estos despidos “tecnológicos” se
han justificado, según los sindicatos, en la incorporación de la
Inteligencia Artificial (IA) y han afectado sobre todo a empresas de
telecomunicaciones, Call Centers y consultoras, empujadas por el uso creciente
del vibe
coding (creación de software conversando con una IA). La patronal del
sector tecnológico cree que esta
caída del empleo señalada por la EPA es sólo un “ajuste cíclico” tras años de
fuerte creación de empleo y se agarran a los datos de afiliación a la Seguridad
Social de marzo, que reflejan un aumento de 21.595 afiliados en actividades tecnológicas en el último año (+3,48%), aunque han caído los asalariados “tecnológicos”
y han subido los autónomos. Pero los
sindicatos replican que los despidos están ahí y que las empresas
utilizan la IA como “excusa” para despedir barato: al ser despidos por
causas tecnológicas, la indemnización baja a 20 días por año (con límite 12
meses), frente a los 33 días (y 24 meses de límite) por despido improcedente.
Además, los despidos “por la IA”
se utilizan como “una perversa señal de prestigio” para
las empresas que los hacen, según
denuncia UGT.
Para España, es clave que este empleo tecnológico se
recupere y aumente, porque sirve para acompañar la modernización de la economía
y para conseguir aumentar la productividad, una de nuestras asignaturas pendientes.
Y aunque este empleo tecnológico se ha doblado desde 2015, España ocupa
todavía el puesto 20ª en Europa (éramos el 21º en 2015) en el ranking
de paises con más especialistas tecnológicos: un 4,7% del empleo frente al 5%
de media en la UE-27 o el 5,4% en Francia, según
el informe de UGT. Y son muy minoritarios (el 11,9%) los trabajos
con alta intensidad de tareas tecnológicas, estando a la cola en la
OCDE y muy lejos del porcentaje de trabajos muy tecnológicos en Paises Bajos
(24,5%), Suecia (23,5%), EEUU (22%), Finlandia (20%), Francia (17%), Alemania
(15,5%) o la media de la UE-27 (14,8%). Además, los trabajadores
tecnológicos (TIC) tienen más paro en España (hay 54.000 parados con
formación en nuevas tecnologías), una tasa del 9,9% frente al 6,5% en la UE-27.
Y por último, los
salarios de los trabajadores tecnológicos (TIC) en España son un 38%
más bajos que en la UE-27, un 71% inferiores a los franceses y un 75% menores a
los alemanes.
La conclusión es que España, aunque ha avanzado
mucho en empleos tecnológicos (los ha duplicado entre 2015 y 2025), todavía
tiene que dar un gran empujón y volver a doblarlos para 2030, lo que
supone crear
otro millón de empleos tecnológicos, la décima parte de los 10 millones
de empleos tecnológicos en Europa que se plantea como objetivo la Comisión
Europea. Eso supone hacer un inmenso esfuerzo en la formación de
los jóvenes (aumentando los que cursan carreras
STEM) y en el reciclaje de los trabajadores (aumentando la escasa
inversión empresarial en la formación de sus plantillas), para afrontar los
retos de las nuevas tecnologías y en especial la Inteligencia Artificial,
que va
a trastocar 1 de cada 5 empleos.
Todos los expertos y organismos internacionales coinciden
en que la IA va a revolucionar los empleos, suprimiendo algunos (como está
pasando), modificando otros y creando otros nuevos que ahora ni se intuyen. La
Organización Internacional del Trabajo (OIT)
propone una mejora de las habilidades y la formación y un aumento de
la protección laboral y social, a la vez que se protege a los trabajadores de
los algoritmos injustos. El World
Economic Forum insiste en que
los paises inviertan más en conseguir una mano de obra adaptable y
capacitada a las nuevas tecnologías, creando nuevos itinerarios docentes y
formativos. Otros
expertos hacen hincapié en que paises y empresas multipliquen sus inversiones
en capital humano (no sólo en la IA y en Centros de Datos), para re-cualificar
a los trabajadores (Paises Bajos ha destinado a formación gran parte de
los Fondos europeos recibidos). Y sobre todo, los Gobiernos han intentar
reducir las brechas de empleo y desigualdad
(por sexo, edad, formación, sector, tamaño de empresa y región) que provocará
la Inteligencia Artificial.
En resumen, la Inteligencia Artificial es la nueva
panacea de la economía y muchos apuestan por su futuro, invirtiendo cifras
billonarias que hacen temer otra crisis bursátil. Pero la
IA ha venido para quedarse y puede suponer un salto económico
para el mundo, como lo fue la electricidad , los ordenadores o Internet.
Pero una innovación así, además de mejorar la productividad, tiene
también costes, en particular el
empleo de mucha gente que puede quedar fuera. España no puede
perder este tren de la IA, como tampoco Europa, pero aplicándola de una forma
proporcionada, sostenible y justa.
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