El precio de la luz en origen, en el mercado mayorista diario (pool), ha tenido en marzo un precio promedio de 41,77 euros/MWh, más alto que en febrero (16,41 euros/MWh, un mínimo excepcional, por las borrascas y el clima) pero menor al del marzo de 2025 (53,03 euros/MWh) y menos de la mitad del coste en marzo de los últimos 5 años (93,.31 euros/MWh). Y eso a pesar de la guerra en Oriente Medio, que ha disparado el precio del petróleo y el gas (que se utiliza para las centrales térmicas). Incluso el domingo 29 de marzo, tras un mes y un día de guerra, el coste mayorista de la luz en España fue sólo de 0,18 euros/MWh, el precio más bajo en origen desde 2013 y el tercer mínimo histórico.
jueves, 16 de abril de 2026
La luz baja, a pesar de la guerra
Si ha recibido el recibo de la luz de marzo, habrá
visto que baja respecto al de febrero, a pesar de la guerra en Oriente Medio
y la subida del petróleo y el gas. La razón es doble. Por un lado, creció el
peso de las energías renovables en la generación de electricidad (63,1%
en marzo), aportando luz con precio cero o negativo durante 141 horas del mes,
aunque subieron los costes del sistema para evitar apagones. Y además, el
Gobierno ha bajado los impuestos a la electricidad, afectando a todas las
facturas emitidas desde el 22 de marzo. Ahora, en abril, el precio
mayorista de la electricidad sigue bajo (inferior al de marzo) y es la
cuarta parte del coste mayorista en Europa, gracias al mayor peso de las
renovables. Eso sí, a partir de junio o julio, con más demanda, subirá el
recibo. La clave es seguir apostando por las renovables:
el Gobierno va a acelerar su implantación y los proyectos de biometano. Enrique Ortega
El precio de la luz en origen, en el mercado mayorista diario (pool), ha tenido en marzo un precio promedio de 41,77 euros/MWh, más alto que en febrero (16,41 euros/MWh, un mínimo excepcional, por las borrascas y el clima) pero menor al del marzo de 2025 (53,03 euros/MWh) y menos de la mitad del coste en marzo de los últimos 5 años (93,.31 euros/MWh). Y eso a pesar de la guerra en Oriente Medio, que ha disparado el precio del petróleo y el gas (que se utiliza para las centrales térmicas). Incluso el domingo 29 de marzo, tras un mes y un día de guerra, el coste mayorista de la luz en España fue sólo de 0,18 euros/MWh, el precio más bajo en origen desde 2013 y el tercer mínimo histórico.
Otro dato llamativo es que este precio mayorista de la
luz en España (41,77 euros/MWh en marzo) es la mitad del precio
mayorista en Europa, que superó los 100 euros/MWh en la mayoría de los
paises (143,4 euros/MWh en Italia, 99,29 euros/MWh en Alemania), salvo
en Francia, cuyo coste (63,85 euros/MWh en marzo) duplica al de
España, a pesar de su enorme parque de energía nuclear. Así que España ha
sido el país europeo menos afectado en su mercado eléctrico por la guerra en
Oriente Medio y eso porque tenemos un mayor peso de las energías renovables
y una menor generación de electricidad con gas y carbón.
Concretamente, en marzo, el 63,1% de la generación
eléctrica en España procedió de energías renovables: 22,4% energía eólica
(molinos de viento), 18,5% solar fotovoltaica (que ha aumentado un 40% su
aportación en el último año), 1,4% solar térmica,19,2% hidroeléctrica, 1,4%
otras renovables y 0,2% residuos
renovables, mientras la energía nuclear aportaba el 17,1% de la electricidad,
las centrales de gas un 14,4 % y el carbón sólo un 0,1%, según
Red Eléctrica (REE). Y como dato histórico, el lunes 30 de marzo, las
energías renovables aportaron ellas solas (eólica, solar e
hidroeléctrica) el 70% de la electricidad, lo que permitió que el precio
mayorista ese día fuera sólo de 10,61 euros/MWh, a pesar de la guerra. Este
enorme peso de las renovables ha sido del 60,7% de la generación en el primer trimestre 2026,
frente al 57% en enero-marzo de 2025 y el 42% en el primer
trimestre de 2022.
Este creciente peso de las renovables consiguió un precio
moderado de la luz en el mercado mayorista diario durante el primer trimestre (43,32
euros/MWh), la mitad que el precio pagado en el primer trimestre de
2025 (86,03 euros/MWh), a pesar de la guerra. Pero ha habido dos
factores que han jugado en contra. Uno, que ha subido en marzo el precio de la luz en
el mercado de futuros (a un mes, un trimestre o un año), por la
guerra de Oriente Medio, y las eléctricas y comercializadoras están obligadas
ahora a comprar el 55% de la electricidad a plazo, lo que ha encarecido su
precio en origen. El otro factor que ha jugado en contra ha sido el aumento
de “los
ajustes del sistema”, las medidas de refuerzo que toma Red
Eléctrica para evitar un nuevo apagón (como el de abril de 2025). La
principal medida es tener disponibles más centrales térmicas de gas
(“por si acaso”), lo que ha elevado este “coste
de seguridad”, de 15,36 euros/MWh en marzo de 2025 a 28,52 euros en marzo
de 2026.
Recapitulemos para entender cómo afecta todo esto a
nuestra factura de la luz. El 40% de lo que pagamos tiene que ver con el precio mayorista
en origen (41,77 euros/MWh en marzo), pero la factura es mayor porque hay que sumar los ajustes
del sistema (medidas antiapagón), que aunque los pagan las
comercializadoras, los repercuten finalmente en sus clientes. Así que en
marzo, al coste mayorista en origen (41,77 euros/MWh) hay que sumar 28,52 euros/MWh
de los costes de ajuste (más centrales de gas “de guardia”), lo que da
un precio total de la
electricidad mayorista de 70,29 euros/MWh, casi el doble que en
febrero (41,62 euros/MWh), pero menor al coste total en enero (87,15
euros/MWh). Y si tomamos el coste total en el primer trimestre, 66,39
euros/MWh, es un tercio más bajo que al inicio de 2025 (100,02 €/MWh),
gracias a las renovables y a pesar del mayor peso del gas (más caro).
El resto de la factura de la luz (tras este 40% que pesa el
precio final en origen) se reparte entre el 35% que suponen los costes
regulados (transporte, distribución y pagos regulados, que son fijos todo
el año) y el 25% restante que son impuestos. Y aquí, en este tramo
de la factura, ha actuado el Gobierno, para reducir la factura final de la luz ante
la incertidumbre de la guerra en Oriente Medio: ha
bajado los tres impuestos vinculados a la electricidad, hasta el 30
de junio. Primero el IVA, que ha bajado del 21% al 10%. Segundo, el
impuesto especial de la electricidad, que ha bajado del 5,1126% al 0,5% (el
mínimo que exige Bruselas). Y tercero, ha suprimido temporalmente el
impuesto del 7% a la generación eléctrica, un impuesto que pagan las
eléctricas pero que acaban repercutiendo en sus clientes.
Estas tres bajadas de impuestos entraron en vigor
el pasado 22 de marzo y afectan a todas las facturas emitidas a
partir de ese día, aunque se refieran a consumos anteriores, según
confirman las propias eléctricas. Así que si su factura se ha emitido
después del 22 de marzo (mírelo arriba a la derecha), va a pagar menos
impuestos en todo el consumo que haya hecho en marzo (normalmente el último
recibo incluye el consumo de finales de febrero a finales de marzo). Esta
bajada de impuestos, como todas, beneficia más a los que gastan más luz.
Así, este
estudio revela que un hogar pequeño, que paga 40 euros al mes sin
impuestos, se ahorrará en este último recibo 6,64 euros. Uno mediano (70
euros de gasto sin impuestos), se ahorrará 11,62 euros. Y un hogar grande o
un local comercial (120 euros sin impuestos) se ahorrará 19,94 euros.
En resumen, en este último recibo de marzo, que
acabamos de recibir, la factura será algo menor que en febrero, tanto
por la menor subida del precio mayorista muchas horas del día como por la
bajada de impuestos. Eso afecta a los 8 millones de consumidores que
están en el mercado regulado (PVPC), porque los 22 millones
que tienen un contrato en el mercado libre tendrán que esperar a
renovarlo para ver si se lo bajan o no. En mi caso, he pagado 14 euros
menos en el último recibo de marzo. La OCU
estima que el recibo medio (4,6 kWh de potencia y 292 kWh de consumo
mensual) en marzo habrá sido de 62,22 euros, casi 1 euro menos que en
febrero (63,19 euros) y casi 9 euros menos que en enero(71,77 euros). Y Facua
estima que este último recibo habrá bajado de media de 73,19 a 71,35 euros
(-2,5%).
Ahora, en abril, mientras sigue la guerra y se
teme que escale el conflicto, el precio de la luz en el mercado
mayorista en España (que supone el 40% de nuestro recibo final) está más
bajo que en marzo: empezó abril costando 5,15 euros/MWh y ha tenido muchos
altibajos (23,15 euros el 5 de abril, 63,21 el día 8, 13,33 el domingo 12 o 59,90
euros/MWh el 15 de abril), por el mayor o menor consumo y el clima (más o menos
renovables). Al final, el precio medio del mercado mayorista estos
primeros 15 días de abril ha sido de 30,31 euros/MWh, menos que
en marzo (41,77 euros/MWh). Y además, el precio mayorista de la
electricidad en España es menos de la mitad del que se paga en Europa :
55 euros/MWh este 14 de abril, frente a
91 euros/MWh en Francia, 138 en Alemania o 151 en Italia, lo que
confirma que la guerra hace menos daño a nuestros bolsillos.
Con estos datos de la mitad de abril, sería lógico esperar una
nueva rebaja del recibo de la luz en abril, a pesar de que suban los
ajustes del sistema para evitar apagones (porque el gas que alimenta las
centrales térmicas sigue caro, en
47,71 euros/MWh, +44% que en febrero). Y también ayudará más que todos
los recibos que se emitan pagarán ya menos impuestos (y así hasta finales
de junio, de momento). La clave van a ser otra vez las renovables, que
además provocan que el precio de la luz sea muy volátil por horas.
Un ejemplo claro son
los datos de marzo: en las horas más baratas (de 1 a 4 de la tarde), el
precio fue de 9,78 euros/MWh, mientras que a partir de la 8 de la noche, el
precio medio subió a 101,69 euros/MWh. Y en marzo, tuvimos 141 horas (el 19%
del total) a precio negativo (127 horas) o cero (14 horas). Entre enero y
marzo, el 16% de las horas fueron a precio negativo o cero. Eso indica
que es fundamental saber las horas más baratas para poner la lavadora,
el lavaplatos o el horno, porque eso baja mucho nuestro recibo final.
Si esperamos que el recibo baje otra vez en abril, parece claro que podría
empezar a subir en junio o julio, hasta el otoño, debido a tres
factores: en verano hay más demanda de electricidad (por los
turistas y las altas temperaturas, que disparan el aire acondicionado), baja
la ayuda de las renovables (en verano hay menos producción eólica y se
reduce la eficiencia de los paneles solares con el calor extremo) y hay que
echar mano de más centrales de gas (que sigue caro y subiendo), y además,
está subiendo también el precio de los contratos futuros de la electricidad
(de los 31,60 euros/MWh en mayo a los 76,75 en el tercer trimestre), que son ahora
el 55% de la luz que han de comprar las comercializadoras (sólo el 45% debe
proceder del mercado diario, porque hasta ahora era más “volátil”).
Así que el escenario que apuntan los expertos
es una luz más barata en abril y quizás en mayo, con un repunte en junio o
julio hasta octubre, cuando podría bajar de nuevo. Pero todo va a depender de
la guerra en Oriente Medio: si el conflicto no se
resuelve antes del verano, el precio del gas natural (hoy en 46,41
euros/MWh) podría dispararse hasta los 90 euros/MWh y eso situaría los precios
mayoristas de la electricidad en origen en torno a los 100 euros (más
del doble de los 43,32 euros que ha costado entre enero y marzo). Y, en
consecuencia, la factura media al consumidor, suponiendo incluso que se
ampliara la rebaja de impuestos, podría subir más de 10 euros al mes
(hasta 72-75 euros de media la factura tipo que sigue la OCU). Así que atentos
al curso de la guerra.
Con todo, hay un hecho claro: esta guerra ha pillado a España
mucho más preparada que la mayoría de paises para afrontar la subida de la
electricidad a particulares y empresas. Y eso, por el mayor
peso de la generación eléctrica renovable, que nos permiten tener la luz más
barata de Europa. Hay que seguir en ese camino, acelerando
incluso el peso de las renovables, cuyo objetivo es que generen el 81% de la
electricidad en 2030. Precisamente, el Gobierno Sánchez cree que, esta nueva
guerra y crisis energética, deberían servir para empujar aún más las energías
renovables. Para ello, el
Ministerio de Transición Energética va a lanzar 4 consultas públicas
para diseñar un marco regulatorio que permita acelerar la implantación de las
energías renovables y el biometano. Se trata de promoverlas
en áreas que han quedado degradadas y que han tenido un uso industrial o
urbano, más canteras, minas o vertederos. Además, pretenden desbloquear
las plantas de biometano (que tiene
un potencial de reducir la dependencia del 10% al 15% del gas fósil que se
consume), reduciendo los problemas
de oposición social que se están encontrando en muchos lugares.
En resumen, los españoles estamos sufriendo los efectos
de la guerra en Oriente Medio en la subida de los carburantes
y algunos productos, alimentos y servicios, pero de momento no en el
recibo de la luz, que ha bajado algo en marzo y podría volver a bajar
en abril, gracias a la gran ventaja que tiene España en renovables,
que nos
permite tener la luz más barata de Europa. Pero esta nueva crisis
energética debería servirnos para avanzar más rápido en la sustitución
de energías fósiles que no tenemos por renovables (disponibles y baratas).
Y a la vez, debería servir para volcarnos
en desarrollar los vehículos eléctricos, no sólo coches
particulares, sobre todo furgonetas y camiones. Es el camino (que no ven
la derecha ni la ultraderecha) para ser más autosuficientes como país y no
sufrir tanto los conflictos geopolíticos internacionales.
El precio de la luz en origen, en el mercado mayorista diario (pool), ha tenido en marzo un precio promedio de 41,77 euros/MWh, más alto que en febrero (16,41 euros/MWh, un mínimo excepcional, por las borrascas y el clima) pero menor al del marzo de 2025 (53,03 euros/MWh) y menos de la mitad del coste en marzo de los últimos 5 años (93,.31 euros/MWh). Y eso a pesar de la guerra en Oriente Medio, que ha disparado el precio del petróleo y el gas (que se utiliza para las centrales térmicas). Incluso el domingo 29 de marzo, tras un mes y un día de guerra, el coste mayorista de la luz en España fue sólo de 0,18 euros/MWh, el precio más bajo en origen desde 2013 y el tercer mínimo histórico.
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