jueves, 16 de abril de 2026

La luz baja, a pesar de la guerra

Si ha recibido el recibo de la luz de marzo, habrá visto que baja respecto al de febrero, a pesar de la guerra en Oriente Medio y la subida del petróleo y el gas. La razón es doble. Por un lado, creció el peso de las energías renovables en la generación de electricidad (63,1% en marzo), aportando luz con precio cero o negativo durante 141 horas del mes, aunque subieron los costes del sistema para evitar apagones. Y además, el Gobierno ha bajado los impuestos a la electricidad, afectando a todas las facturas emitidas desde el 22 de marzo. Ahora, en abril, el precio mayorista de la electricidad sigue bajo (inferior al de marzo) y es la cuarta parte del coste mayorista en Europa, gracias al mayor peso de las renovables. Eso sí, a partir de junio o julio, con más demanda, subirá el recibo. La clave es seguir apostando por las renovables: el Gobierno va a acelerar su implantación y los proyectos de biometano.

                            Enrique Ortega

El precio de la luz en origen, en el mercado mayorista diario (pool), ha tenido en marzo un precio promedio de 41,77 euros/MWh, más alto que en febrero (16,41 euros/MWh, un mínimo excepcional, por las borrascas y el clima) pero menor al del marzo de 2025 (53,03 euros/MWh) y menos de la mitad del coste en marzo de los últimos 5 años (93,.31 euros/MWh). Y eso a pesar de la guerra en Oriente Medio, que ha disparado el precio del petróleo y el gas (que se utiliza para las centrales térmicas). Incluso el domingo 29 de marzo, tras un mes y un día de guerra, el coste mayorista de la luz en España fue sólo de 0,18 euros/MWh, el precio más bajo en origen desde 2013 y el tercer mínimo histórico.

Otro dato llamativo es que este precio mayorista de la luz en España (41,77 euros/MWh en marzo) es la mitad del precio mayorista en Europa, que superó los 100 euros/MWh en la mayoría de los paises (143,4 euros/MWh en Italia, 99,29 euros/MWh en Alemania), salvo en Francia, cuyo coste (63,85 euros/MWh en marzo) duplica al de España, a pesar de su enorme parque de energía nuclear. Así que España ha sido el país europeo menos afectado en su mercado eléctrico por la guerra en Oriente Medio y eso porque tenemos un mayor peso de las energías renovables y una menor generación de electricidad con gas y carbón.

Concretamente, en marzo, el 63,1% de la generación eléctrica en España procedió de energías renovables: 22,4% energía eólica (molinos de viento), 18,5% solar fotovoltaica (que ha aumentado un 40% su aportación en el último año), 1,4% solar térmica,19,2% hidroeléctrica, 1,4% otras renovables y  0,2% residuos renovables, mientras la energía nuclear aportaba el 17,1% de la electricidad, las centrales de gas un 14,4 % y el carbón sólo un 0,1%, según Red Eléctrica (REE). Y como dato histórico, el lunes 30 de marzo, las energías renovables aportaron ellas solas (eólica, solar e hidroeléctrica) el 70% de la electricidad, lo que permitió que el precio mayorista ese día fuera sólo de 10,61 euros/MWh, a pesar de la guerra. Este enorme peso de las renovables ha sido del 60,7% de la generación en el primer trimestre 2026, frente al 57% en enero-marzo de 2025 y el 42% en el primer trimestre de 2022.

Este creciente peso de las renovables consiguió un precio moderado de la luz en el mercado mayorista diario durante el primer trimestre (43,32 euros/MWh), la mitad que el precio pagado en el primer trimestre de 2025 (86,03 euros/MWh), a pesar de la guerra. Pero ha habido dos factores que han jugado en contra. Uno, que ha subido en marzo el precio de la luz en el mercado de futuros (a un mes, un trimestre o un año), por la guerra de Oriente Medio, y las eléctricas y comercializadoras están obligadas ahora a comprar el 55% de la electricidad a plazo, lo que ha encarecido su precio en origen. El otro factor que ha jugado en contra ha sido el aumento de “los ajustes del sistema”, las medidas de refuerzo que toma Red Eléctrica para evitar un nuevo apagón (como el de abril de 2025). La principal medida es tener disponibles más centrales térmicas de gas (“por si acaso”), lo que ha elevado este “coste de seguridad”, de 15,36 euros/MWh en marzo de 2025 a 28,52 euros en marzo de 2026.

Recapitulemos para entender cómo afecta todo esto a nuestra factura de la luz. El 40% de lo que pagamos tiene que ver con el precio mayorista en origen (41,77 euros/MWh en marzo), pero la factura es mayor porque hay que sumar los ajustes del sistema (medidas antiapagón), que aunque los pagan las comercializadoras, los repercuten finalmente en sus clientes. Así que en marzo, al coste mayorista en origen (41,77 euros/MWh) hay que sumar 28,52 euros/MWh de los costes de ajuste (más centrales de gas “de guardia”), lo que da un precio total de la electricidad mayorista de 70,29 euros/MWh, casi el doble que en febrero (41,62 euros/MWh), pero menor al coste total en enero (87,15 euros/MWh). Y si tomamos el coste total en el primer trimestre, 66,39 euros/MWh, es un tercio más bajo que al inicio de 2025 (100,02 €/MWh), gracias a las renovables y a pesar del mayor peso del gas (más caro).

El resto de la factura de la luz (tras este 40% que pesa el precio final en origen) se reparte entre el 35% que suponen los costes regulados (transporte, distribución y pagos regulados, que son fijos todo el año) y el 25% restante que son impuestos. Y aquí, en este tramo de la factura, ha actuado el Gobierno, para reducir la factura final de la luz ante la incertidumbre de la guerra en Oriente Medio: ha bajado los tres impuestos vinculados a la electricidad, hasta el 30 de junio. Primero el IVA, que ha bajado del 21% al 10%. Segundo, el impuesto especial de la electricidad, que ha bajado del 5,1126% al 0,5% (el mínimo que exige Bruselas). Y tercero, ha suprimido temporalmente el impuesto del 7% a la generación eléctrica, un impuesto que pagan las eléctricas pero que acaban repercutiendo en sus clientes.

Estas tres bajadas de impuestos entraron en vigor el pasado 22 de marzo y afectan a todas las facturas emitidas a partir de ese día, aunque se refieran a consumos anteriores, según confirman las propias eléctricas. Así que si su factura se ha emitido después del 22 de marzo (mírelo arriba a la derecha), va a pagar menos impuestos en todo el consumo que haya hecho en marzo (normalmente el último recibo incluye el consumo de finales de febrero a finales de marzo). Esta bajada de impuestos, como todas, beneficia más a los que gastan más luz. Así, este estudio revela que un hogar pequeño, que paga 40 euros al mes sin impuestos, se ahorrará en este último recibo 6,64 euros. Uno mediano (70 euros de gasto sin impuestos), se ahorrará 11,62 euros. Y un hogar grande o un local comercial (120 euros sin impuestos) se ahorrará 19,94 euros.

En resumen, en este último recibo de marzo, que acabamos de recibir, la factura será algo menor que en febrero, tanto por la menor subida del precio mayorista muchas horas del día como por la bajada de impuestos. Eso afecta a los 8 millones de consumidores que están en el mercado regulado (PVPC), porque los 22 millones que tienen un contrato en el mercado libre tendrán que esperar a renovarlo para ver si se lo bajan o no. En mi caso, he pagado 14 euros menos en el último recibo de marzo. La OCU estima que el recibo medio (4,6 kWh de potencia y 292 kWh de consumo mensual) en marzo habrá sido de 62,22 euros, casi 1 euro menos que en febrero (63,19 euros) y casi 9 euros menos que en enero(71,77 euros). Y Facua estima que este último recibo habrá bajado de media de 73,19 a 71,35 euros (-2,5%).

Ahora, en abril, mientras sigue la guerra y se teme que escale el conflicto, el precio de la luz en el mercado mayorista en España (que supone el 40% de nuestro recibo final) está más bajo que en marzo: empezó abril costando 5,15 euros/MWh y ha tenido muchos altibajos (23,15 euros el 5 de abril, 63,21 el día 8, 13,33 el domingo 12 o 59,90 euros/MWh el 15 de abril), por el mayor o menor consumo y el clima (más o menos renovables). Al final, el precio medio del mercado mayorista estos primeros 15 días de abril ha sido de 30,31 euros/MWh, menos que en marzo (41,77 euros/MWh). Y además, el precio mayorista de la electricidad en España es menos de la mitad del que se paga en Europa : 55 euros/MWh este 14 de abril, frente a 91 euros/MWh en Francia, 138 en Alemania o 151 en Italia, lo que confirma que la guerra hace menos daño a nuestros bolsillos.

Con estos datos de la mitad de abril, sería lógico esperar una nueva rebaja del recibo de la luz en abril, a pesar de que suban los ajustes del sistema para evitar apagones (porque el gas que alimenta las centrales térmicas sigue caro, en 47,71 euros/MWh, +44% que en febrero). Y también ayudará más que todos los recibos que se emitan pagarán ya menos impuestos (y así hasta finales de junio, de momento). La clave van a ser otra vez las renovables, que además provocan que el precio de la luz sea muy volátil por horas. Un ejemplo claro son los datos de marzo: en las horas más baratas (de 1 a 4 de la tarde), el precio fue de 9,78 euros/MWh, mientras que a partir de la 8 de la noche, el precio medio subió a 101,69 euros/MWh. Y en marzo, tuvimos 141 horas (el 19% del total) a precio negativo (127 horas) o cero (14 horas). Entre enero y marzo, el 16% de las horas fueron a precio negativo o cero. Eso indica que es fundamental saber las horas más baratas para poner la lavadora, el lavaplatos o el horno, porque eso baja mucho nuestro recibo final.

Si esperamos que el recibo baje otra vez en abril, parece claro que podría empezar a subir en junio o julio, hasta el otoño, debido a tres factores: en verano hay más demanda de electricidad (por los turistas y las altas temperaturas, que disparan el aire acondicionado), baja la ayuda de las renovables (en verano hay menos producción eólica y se reduce la eficiencia de los paneles solares con el calor extremo) y hay que echar mano de más centrales de gas (que sigue caro y subiendo), y además, está subiendo también el precio de los contratos futuros de la electricidad (de los 31,60 euros/MWh en mayo a los 76,75 en el tercer trimestre), que son ahora el 55% de la luz que han de comprar las comercializadoras (sólo el 45% debe proceder del mercado diario, porque hasta ahora era más “volátil”).

Así que el escenario que apuntan los expertos es una luz más barata en abril y quizás en mayo, con un repunte en junio o julio hasta octubre, cuando podría bajar de nuevo. Pero todo va a depender de la guerra en Oriente Medio: si el conflicto no se resuelve antes del verano, el precio del gas natural (hoy en 46,41 euros/MWh) podría dispararse hasta los 90 euros/MWh y eso situaría los precios mayoristas de la electricidad en origen en torno a los 100 euros (más del doble de los 43,32 euros que ha costado entre enero y marzo). Y, en consecuencia, la factura media al consumidor, suponiendo incluso que se ampliara la rebaja de impuestos, podría subir más de 10 euros al mes (hasta 72-75 euros de media la factura tipo que sigue la OCU). Así que atentos al curso de la guerra.

Con todo, hay un hecho claro: esta guerra ha pillado a España mucho más preparada que la mayoría de paises para afrontar la subida de la electricidad a particulares y empresas. Y eso, por el mayor peso de la generación eléctrica renovable, que nos permiten tener la luz más barata de Europa. Hay que seguir en ese camino, acelerando incluso el peso de las renovables, cuyo objetivo es que generen el 81% de la electricidad en 2030. Precisamente, el Gobierno Sánchez cree que, esta nueva guerra y crisis energética, deberían servir para empujar aún más las energías renovables. Para ello, el Ministerio de Transición Energética va a lanzar 4 consultas públicas para diseñar un marco regulatorio que permita acelerar la implantación de las energías renovables y el biometano. Se trata de promoverlas en áreas que han quedado degradadas y que han tenido un uso industrial o urbano, más canteras, minas o vertederos. Además, pretenden desbloquear las plantas de biometano (que tiene un potencial de reducir la dependencia del 10% al 15% del gas fósil que se consume), reduciendo los problemas de oposición social que se están encontrando en muchos lugares.

En resumen, los españoles estamos sufriendo los efectos de la guerra en Oriente Medio en la subida de los carburantes y algunos productos, alimentos y servicios, pero de momento no en el recibo de la luz, que ha bajado algo en marzo y podría volver a bajar en abril, gracias a la gran ventaja que tiene España en renovables, que nos permite tener la luz más barata de Europa. Pero esta nueva crisis energética debería servirnos para avanzar más rápido en la sustitución de energías fósiles que no tenemos por renovables (disponibles y baratas). Y a la vez, debería servir para volcarnos en desarrollar los vehículos eléctricos, no sólo coches particulares, sobre todo furgonetas y camiones. Es el camino (que no ven la derecha ni la ultraderecha) para ser más autosuficientes como país y no sufrir tanto los conflictos geopolíticos internacionales.

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